PONTIFICIA‌ ‌UNIVERSIDAD‌ CATÓLICA‌ ‌DEL‌ ‌PERÚ Escuela de Posgrado Héroes, magia y nuevos órdenes mundiales: un análisis narratológico de las fake news durante la pandemia del COVID-19 Tesis para obtener el grado académico de Maestro en Comunicaciones que presenta: Juan Humberto Calderón Baiocchi Asesor: Dr. Alonso Roberto Pahuacho Portella Lima, 2025 Informe de Similitud Yo, ALONSO ROBERTO PAHUACHO PORTELLA, docente de la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, asesor de la tesis titulada Héroes, magia y nuevos órdenes mundiales: un análisis narratológico de las fake news durante la pandemia del COVID-19, del autor Juan Humberto Calderón Baiocchi dejo constancia de lo siguiente: - El mencionado documento tiene un índice de puntuación de similitud de 5%. Así lo consigna el reporte de similitud emitido por el software Turnitin el 18/12/2025. - He revisado con detalle dicho reporte y la Tesis o Trabajo de Suficiencia Profesional, y no se advierte indicios de plagio. - Las citas a otros autores y sus respectivas referencias cumplen con las pautas académicas. Lugar y fecha: Lima, 18 de diciembre de 2025 Apellidos y nombres del asesor: PAHUACHO PORTELLA ALONSO ROBERTO DNI: 45463325 Firma ORCID: 0000-0001-8783-7978 https://orcid.org/0000-0001-8783-7978 A mi familia: a mis padres Walter y Rosario, a mis hermanos Walter y Francisco, y a mis sobrinos Walter Mateo, Marissa y Amanda. Y a Kiara. A todos ellos les agradezco por el apoyo. RESUMEN: Esta investigación parte de la hipótesis de que las noticias falsas acerca de la pandemia del coronavirus no solo construyen su credibilidad al presentarse como si fueran informaciones verídicas, sino también a partir de disponerse como relatos que son lógicos en sí mismos y que explotan ideas preconcebidas, ampliamente difundidas en la sociedad, sobre los gobiernos, las corporaciones, la tecnología y los remedios caseros. Es decir, a pesar de no tener contar con coherencia científica, estos textos cuentan con la coherencia propia de la ficción, ya que construyen mundos autónomos que instrumentalizan imaginarios preexistentes, como el imaginario distópico, el tecnoapocalíptico y el mágico. Así, esta investigación analiza 46 noticias falsas que se difundieron durante el 2020 y el 2021 desde una perspectiva narratológica con el objetivo de identificar sus estructuras y estrategias discursivas. Para ello se vale de aproximaciones de la narratología clásica y posclásica, como los marcos teóricos de Vladimir Propp, Gerard Genette, Lubomir Dolezel, Monika Fludernik y Marie-Laure Ryan, además de la definición de los géneros narrativos de la distopía, la ciencia ficción y el realismo mágico. La finalidad es examinar cómo las noticias falsas se construyen como relatos verosímiles al valerse de estructuras narrativas reconocibles en cuentos tradicionales y al orquestar la materia de lo narrado de forma estratégica, haciendo un uso interesado de los instrumentos de construcción del discurso como la voz, el tiempo, entre otros. Palabras clave: desinformación, fake news, coronavirus, pandemia, narratología, literatura, alfabetización mediática e informacional ABSTRACT: This research is based on the hypothesis that fake news about the coronavirus pandemic not only builds credibility by presenting itself as truthful information, but also by presenting itself as stories that are logical in themselves and exploit preconceived ideas, widely disseminated in society, about governments, corporations, technology, and home remedies. In other words, despite lacking scientific coherence, these texts have the coherence of fiction, as they construct autonomous worlds that exploit pre-existing imaginaries, such as dystopian, techno-apocalyptic, and magical imaginaries. Thus, this research analyzes 46 pieces of fake news that were disseminated during 2020 and 2021 from a narratological perspective with the aim of identifying their structures and discursive strategies. To this end, it draws on approaches from classical and post-classical narratology, such as the theoretical frameworks of Vladimir Propp, Gerard Genette, Lubomir Dolezel, Monika Fludernik, and Marie-Laure Ryan, as well as the definition of the narrative genres of dystopia, science fiction, and magical realism. The aim is to examine how fake news are constructed as plausible narratives by using narrative structures recognizable in traditional stories and by strategically orchestrating the subject matter of the narrative, making deliberate use of the tools of discourse construction. Keywords: disinformation, fake news, coronavirus, pandemic, narratology, literature, media and information literacy TABLA DE CONTENIDO CAPÍTULO 1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 3 1.1. Contextualización del objeto de estudio 3 1.2. Estado del arte 4 1.2.1. Estudios de diseminación de fake news en distintas epidemias 5 1.2.2. Análisis de la desinformación en el ámbito político 6 1.2.3. Discurso periodístico y narratología 6 1.3. Justificación de la investigación 7 1.4. Objetivos de investigación 9 1.5. Estructura de la tesis 10 CAPÍTULO 2. LAS FAKE NEWS COMO FENÓMENOS COMUNICACIONALES 11 2.1. Definiciones, tipologías y distinciones conceptuales de la posverdad 11 2.2. Condiciones de producción, circulación y recepción de las fake news 13 2.2.1. Capitalismo de la vigilancia 13 2.2.2. Infocracia 14 2.2.3. Dataísmo 15 2.2.4. El problema de la recepción: sesgos cognitivos y mediáticos 15 2.3. Dimensión simbólica y efectos sociales de las fake news 18 CAPÍTULO 3. Enfoque narratológico para el análisis de la desinformación 21 3.1. Las fake news como artefactos narrativos 21 3.1.1. Marie-Laure Ryan, hacia una definición del narrar 21 3.1.2. Herman, hacia una narratología cognitiva 22 3.1.3. Fludernik, hacia una narratología ‘natural’ 24 3.1.4. Genette: el narrador, el tiempo, el modo, el nivel 25 3.1.5. Propp y la estructura subyacente del cuento 27 3.2. Las fake news como artefactos ficcionales 29 3.2.1. Abordando el problema de la ficción 30 3.2.2. Dolezel y las reglas estructurantes de los mundos posibles 31 3.2.3. Las fake news como microficciones de géneros codificados 35 3.2.3.1. Los parámetros de la ciencia ficción 35 3.2.3.2. Caracterizando la ficción distópica 36 3.2.3.3. Hacia una delimitación del realismo mágico 38 CAPÍTULO 4. METODOLOGÍA 40 4.1. Enfoque 40 4.2. Tipo de investigación 40 4.3. Nivel de alcance 40 4.4. Corpus y muestra 41 4.5. Método, técnica e instrumento 42 4.6. Procedimiento de análisis 46 CAPÍTULO 5. ANÁLISIS 48 5.1. La morfología de la posverdad: narraciones de estructura reconocible 48 5.1.1. Una desinformación rizomática, de tramas encadenadas 54 5.2. La arquitectura del engaño: los conceptos narrativos de Genette 56 5.2.1. El manejo del orden temporal: las falsas causalidades de la pandemia 56 5.2.2. La duración temporal: narración condensada y efectismo emocional 61 5.2.3. El nivel del narrador: entre la narración impersonal y la voz autorizada 64 5.2.4. El narrador: el grado de participación para generar credibilidad 65 5.2.5. La función del narrador: el marco ideológico y la reacción emocional 67 5.2.6. La distancia exacta para asistir al espectáculo de la desinformación 67 5.2.7. La focalización: controlar lo que el lector ve y sabe 69 5.2.8. La función ideológica del narrador: denuncia 75 5.3. Los mundos posibles de Doležel: la verosimilitud y la realidad narrativa 76 5.3.1. El uso de la modalidad en las distopías 76 5.3.2. El uso de la modalidad en la ciencia ficción 78 5.3.3. El uso de la modalidad en el relato magicorrealista 79 5.3.4. El problema de la información disponible: la autenticación y la saturación 80 5.4. Las fake news como relatos distópicos: las microdistopías sanitarias 83 5.5. Fake news y ciencia ficción: el marco de entendimiento de la modernidad malvada 89 5.6. Fake news y realismo mágico: remedios caseros que hacen milagros 93 CAPÍTULO 6: CONCLUSIONES 100 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 103 3 CAPÍTULO 1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA La pandemia del COVID-19 (2020-2021) no solo puso a prueba los sistemas de salud pública del mundo, sino también la capacidad de las sociedades para enfrentar una sobrecarga de información, donde lo verdadero y lo falso se confundieron en narrativas altamente persuasivas. En este primer capítulo se busca presentar el objeto de estudio dentro de su respectivo contexto a fin de sentar las bases para analizar el fenómeno de la desinformación durante la crisis sanitaria global y su impacto en América Latina. Posteriormente, se presenta un estado del arte que recoge investigaciones empíricas sobre la circulación de fake news, la instrumentalización política de la desinformación y la narrativización en medios periodísticos. Luego, se busca justificar la relevancia social y teórica del estudio, así como su contribución a la alfabetización mediática crítica. A continuación, se plantean los objetivos generales y específicos de la investigación, así como la hipótesis central que orientará el análisis. Finalmente, se expone brevemente la estructura que organizará el desarrollo de la tesis. 1.1. Contextualización del objeto de estudio La pandemia del COVID-19 ha sido el primer gran evento sanitario global en desarrollarse plenamente en el contexto de la propagación de los medios digitales. Como señala Alessandro Baricco, esta fue “la primera pandemia de la revolución digital” (Fundación Gabo, 2020, p. 64). En ese sentido, su impacto ha sido particularmente visible en el ecosistema mediático, con lo cual se configuró como el evento más discutido en los medios sociales en los últimos años (Marx, Brunker, Mirbabaie y Horchstrate, 2020, p. 2). Esta condición digital del fenómeno pandémico no solo transformó la forma en que las personas accedieron a la información sobre el virus, sino que también aceleró y amplificó la propagación de desinformación a través de las plataformas electrónicas. Así, la circulación masiva de contenidos falsos o engañosos relacionados con el coronavirus generó pánico social1, desconfianza hacia las medidas de contención y escepticismo frente a las vacunas. En este contexto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2021) advirtió que la desinformación constituye una de las amenazas más graves para la salud pública, debido a su capacidad para minar la credibilidad de los sistemas sanitarios, generar confusión y socavar los esfuerzos de mitigación de la pandemia. En efecto, como apunta Salaverría et al. (2020), la "infodemia" ha tenido efectos más pronunciados en contextos sociopolíticamente frágiles, como el latinoamericano, donde la debilidad institucional y la desigualdad en el acceso a la educación mediática exacerban la vulnerabilidad ante las fake news. En el desarrollo de la crisis sanitaria, el entorno digital jugó un rol clave en esta dinámica. Según el Digital News Report 2020, en abril del primer año de la pandemia, el 24% de los usuarios utilizó WhatsApp para compartir y discutir noticias sobre el COVID-19; el 18% participó en grupos de discusión en Facebook o WhatsApp con desconocidos exclusivamente para tratar temas relacionados con la pandemia, mientras que un 51% lo hizo en grupos con familiares, amigos o colegas (Gutiérrez- Coba, Coba-Gutiérrez y Gómez-Díaz, 2020, p. 240). Esta intensa circulación contribuyó a una "infodemia" global, es decir, una sobreabundancia de información —tanto verdadera como falsa— que dificulta identificar fuentes confiables y agudiza la ansiedad colectiva (Cinelli et al., 2020). 1 Para ilustrar este ejemplo, se puede recurrir a múltiples noticias. Por ejemplo, "Se van a morir a sus casas porque no tenemos camas": la desesperada situación que se vive en la región peruana de Loreto por el covid-19. Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52413260 https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52413260 4 Las consecuencias de tal propagación informacional han sido tangibles en América Latina. Una investigación publicada en la Pan American Journal of Public Health (Nieves-Cuervo et al., 2021) identificó una correlación entre la diseminación de noticias falsas y las tasas de mortalidad por COVID- 19 en seis países latinoamericanos. El estudio destaca que Perú presentó los mayores índices de incapacidad para reconocer noticias falsas (79%), así como la mayor mortalidad asociada a COVID-19 entre los países analizados, con 108,7 muertes por cada 100.000 habitantes (p. 4). Estas cifras evidencian la gravedad del impacto de la diseminación de fake news en el ámbito regional. Asimismo, la desinformación afectó de manera crítica la percepción pública sobre las vacunas. Un estudio de Larrondo-Ureta, Peña-Fernández y Morales-i-Gras (2021), basado en el análisis de más de 62.000 tuits y 258.000 retuits, reveló que los grupos antivacunas funcionan como clústeres altamente cohesionados en las redes sociales, los cuales refuerzan narrativas conspirativas y amplifican el rechazo a las campañas de inmunización. De acuerdo con Mejía et al. (2020), en América Latina la desinformación relacionada con la vacunación combinó elementos culturales, religiosos y políticos, lo que generó resistencias diversas que obstaculizaron las estrategias de salud pública. Cabe decir entonces que, aunque las noticias falsas no son un fenómeno nuevo (Fowks, 2017), su alcance e impacto se han amplificado significativamente con el auge de las plataformas digitales. La pandemia del COVID-19 generó un escenario idóneo para la proliferación de fake news que atentaron contra las políticas sanitarias, debilitaron la confianza en las autoridades científicas y promovieron discursos alternativos que apelan, principalmente, a lo emocional y simbólico en lugar de lo factual (Pérez-Dasilva, Meso-Ayerdi y Mendiguren-Galdospín, 2020). En este contexto, la presente tesis busca analizar las recurrencias narrativas presentes en un corpus de 46 fake news sobre el coronavirus, con el objetivo de comprender cómo estas construyen verosimilitud a partir de la coherencia interna que desarrollan sus mundos imaginados. El foco no se coloca en determinar la falta de veracidad de los contenidos, ya que tal labor ha sido desarrollada por los fact checkers, sino en analizar sus mecanismos de construcción narrativa, en identificar los imaginarios culturales que movilizan y en examinar su capacidad de configurar relatos persuasivos. Comprender estas dinámicas resulta crucial no solo para el análisis académico de la desinformación, sino también para fortalecer las estrategias de alfabetización mediática crítica en América Latina, un territorio particularmente afectado por los efectos nocivos de la infodemia. Dicho todo lo anterior, este trabajo busca responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿cómo las noticias falsas que circularon en el ámbito digital hispanoamericano sobre el nuevo coronavirus construyen su credibilidad a partir de recursos narrativos? Para poder abordar tal interrogante, se emprenderá el análisis de las 46 noticias falsas que han sido seleccionadas, las cuales circularon en español en el entorno digital durante los años 2020 y 2021. Estas informaciones fueron recopiladas y calificadas como falsas por distintas organizaciones de fact checkers del ámbito latinoamericano, las cuales se agruparon entre 2020 y 2022 en la iniciativa Latam Chequea para verificar los contenidos que circularon en la red en el ámbito de la pandemia en distintos países de Latinoamérica y España. Como parte de su trabajo, Latam Chequea hizo pública su base de datos de chequeos, de la cual se extraen las noticias falsas que serán objeto de esta tesis. 1.2. Estado del arte 5 Las investigaciones sobre desinformación en crisis sanitarias y sus manifestaciones narrativas aún son limitadas, pero se muestra un creciente interés en los últimos años por comprender las estrategias discursivas utilizadas en contextos de epidemias y en el ámbito político. Para realizar esta parte del trabajo, se han revisado principalmente estudios provenientes de América Latina, Estados Unidos y Europa, regiones donde se han investigado de forma empírica tanto la circulación de fake news en crisis de salud como las estrategias discursivas en los mensajes políticos y periodísticos. Estos trabajos comprenden temáticas como la diseminación de fake news en epidemias sanitarias, la instrumentalización política de la desinformación, y el cruce entre periodismo y narratología. 1.2.1. Estudios de diseminación de fake news en distintas epidemias Existen distintos trabajos académicos que se concentran en estudiar el papel de las fake news en contextos de inseguridad sanitaria. Por ejemplo, el estudio de Valecha y otros (2021) sobre desinformación y la epidemia del zika analiza las razones de compartición de material informativo malicioso. Este considera que, si las noticias dan cuenta de señales de amenaza en casos infecciosos de zika, ello incrementa la posibilidad de compartición de ese material. De la misma manera sucede si tales contenidos ofrecen alguna medida de protección (ilegítima). Con todo ello, el trabajo de Valecha y otros incursiona en entender qué tipo de contenido genera mayor reacciones en el público de las redes sociales. También sobre el zika (2017 y 2018) y el brote posterior de fiebre amarilla (2018) en Brasil, el estudio de Carey (2020) investiga la eficacia de las intervenciones contra información falsa sobre la epidemia de zika. A partir de una encuesta nacional representativa, se observa como resultado que las teorías conspirativas y las percepciones erróneas sobre el Zika son ampliamente creídas. Muestra, además, que la información correctiva sobre mitos o falsedades ayuda a disminuir la creencia en noticias falsas, aunque no llega a desactivar todas las afirmaciones falsas. Ello da muestra de una resistencia de ciertas afirmaciones a ser rebatidas; ello se dio en mayor medida en el caso del zika y en menor en el caso de la fiebre amarilla. Por su parte, centrándose en el caso del dengue, el estudio de Gagnon- Dufresne (2023) cuenta una experiencia de difusión de noticias falsas a través de WhatsApp durante la ejecución de un ensayo controlado cuyo objetivo era reducir la incidencia de tal enfermedad en niños de Fortaleza (Brasil). Además de que los ejecutantes del ensayo encontraron resistencia en las visitas iniciales a los grupos seleccionados, poco después del comienzo del estudio empezaron a circular noticias falsas acerca del trabajo científico; se decía que se estaba recolectando información personal de los menores y que se los estaban enfermando al inyectarles un líquido desconocido despúes de recoger su sangre. Así, el estudio concluye que la desinformación genera desconfianza ante las medidas sanitarias que hacen frente a una epidemia y que todos los grupos poblacionales son susceptibles de difundir desinformación. Por su parte, el estudio de Sell, Hosangadi y Trotochaud analizó tuits acerca del ébola en 2014 concentrándose en desinformación y rumores. De los revisados, el 10% contenía información falsa o parcialmente falsa. Además, el rumor mencionado con más frecuencia se centraba en una supuesta conspiración gubernamental, es decir, que el brote de ébola era, en verdad, producto de una conspiración creada por políticos, los medios de comunicación o las empresas farmacéuticas. Ello da cuenta de que las teorías de la conspiración se presentan en distintas crisis sanitarias a lo largo del mundo. Finalmente, el estudio de Cruz Araújo (2024), que se centra en la viruela del mono (monkeypox), da cuenta de que la información falsa, diseminada en grandes cantidades, puede incitar al pánico y a la estigmatización, especialmente cuando la transmisión de la enfermedad se vincula a prácticas sexuales y a grupos 6 sociales específicos. Además, puede obstaculizar las iniciativas de controlar la enfermedades, incluido el cumplimiento de las medidas preventivas. 1.2.2. Análisis de la desinformación en el ámbito político En el contexto político, tras analizar el contenido de 133 tuits de Trump durante su primer mes como presidente electo en 2016, el estudio de Cabezuelo Lorenzo y Manfredi (2019) plantea que el uso de la plataforma Twitter (ahora X) por parte de este usuario ha sido impulsivo y ha tenido como finalidad incrementar la afiliación partidista de sus principales seguidores. Este comportamiento tiene como consecuencia el reforzar la identidad del votante republicano medio respecto a la figura de Trump. Ello da cuenta del panorama de la posverdad, en el que pierden importancia valores fundamentales de las informaciones, como la corroboración y la exactitud. Incluso, el estudio de Ross y Rivers (2018), que también analiza las prácticas discursivas de Trump, muestra que políticos difusores de noticias falsas usan el término ‘fake news’ para acusar a sus opositorres, sean otros políticos o medios de comunicación. Así, por ejemplo, Trump, plantea el estudio, califica de “falsas” informaciones provenientes de medios de comunicación como CNN o el New York Times y de redes institucionales. Ello con el fin de atacar directamente a quienes no concuerdan con él y para desviar la atención de un tema que no le interesa tratar. Por encima de todo, el trabajo considera que el entonces candidato y luego presidente utiliza el término ‘fake news’ a su favor: mientras él difunde información altamente contenciosa y busca pasarla por verdad, acusa los medios de comunicación de no decir lo cierto. En la misma lína, Jianing Li y Min-Hsin (2020) analizan el uso del término ‘fake news’ no en relación con la verdad o factualidad de su contenido, sino como un término usado para reforzar los lazos dentro de una colectividad; es decir, para distinguir la información que consume un grupo de la no aceptada por el mismo. Ello da cuenta de que el término se usa como dispositivo discursivo para consolidar identidades dentro de una colectividad al deslegitimar la información que consumen otros usuarios de la plataforma. El trabajo da cuenta del aumento del uso de esa calificación entre 2016 y 2018 entre los usuarios estadounidenses de Twitter (ahora X). Con todo ello, se muestra que cada grupo reclama para sí mismo la potestad de definir lo falso y lo verdadero en cuanto tal información se condice o no con los valores que promulgan. Ello apunta a que, más allá de la verdad o la falsedad de las afirmaciones, la etiqueta ‘fake news’ es usada de forma identitaria, no corroborativa de la verdad. De forma complementaria, el estudio de Farhall, Carson, Wright, Gibbons y Lukamto (2019) califica a las prácticas comunicativas de Trump como un “discurso de noticias falsas”, y estudia cómo ese tipo de discursividad ha sido reproducida por políticos de otras naciones. Así, analizan los dichos de políticos australianos en debates parlamentarios, las redes sociales, la prensa y los sitios web de los políticos. Los autores plantean que, aunque el uso de las noticias falsas por parte de los políticos australianos es poco frecuente, se utiliza para deslegitimar tanto a los medios de comunicación como a los opositores. Por último, bajo las ideas del Análisis del Discurso, el estudio de Igwebuike y Chimuanya (2021) analiza 120 mensajes de noticias falsas provenientes de Facebook, Whatsapp y Twitter que pulularon durante las elecciones generales de Nigeria de 2019. Lo que encuentra el estudio es el despliegue de múltiples estrategias discursivas de legitimización del contenido falso. Algunas de ellas son la apelación a la emoción, los comentarios de odio, la acusación verbal y los verbos coercitivos. 1.2.3. Discurso periodístico y narratología Asimismo, atrae cada vez más interés el cruce entre el periodismo y los estudios de narratología. Una muestra de ello es el trabajo de Berning (2011), quien analiza textos periodísticos y reportajes considerando conceptos provenientes de la narratología, específicamente del teórico francés Gerard 7 Genette: la voz del narrador, distancia narrativa, velocidad de la narración y la caracterización. Se pregunta en qué medida el periodismo alemán y americano contemporáneos se diferencian en cuanto a estrategias narrativas y, específicamente, en qué medida piezas de uno u otro país reflejan las cuatro estrategias narrativas de Wolfe (voz narradora distintiva, diálogo extenso, construcción escena a escena y detalles de estatus). El estudio de Mesquita (2012) hace hincapié en la construcción de personajes a partir de las entrevistas periodísticas. En ese sentido, su trabajo se concentra en cómo los entrevistadores construyen personajes de sus entrevistados, actividad que, según él, es fundamental para el discurso periodístico en general: desde el reportaje hasta la columna de opinión o los editoriales, además, por supuesto, del perfil. Plantea, específicamente, que algunas formas de identificación centrales en el espacio mediático público son la «admiración» (del «héroe» perfecto), la «catarsis» (identificación con el que sufre o se enfrenta a una dificultad) y la «asociación» (el sujeto asume un papel en el drama o la competición). Por su parte, Aare (2024) plantea que las emociones en el periodismo narrativo han sido estudiadas convencionalmente tomando en cuenta solamente la enunciación explícita de las mismas en un texto. Sin embargo, los sentimientos, propone, se transmiten en buena parte de forma implícita. De ese modo, considera necesario acudir a herramientas narratológicas para complementar los métodos utilizados en investigaciones anteriores. Como una de sus ideas, Aare indica que el periodismo narrativo evita adjetivos cargados de valor en favor de técnicas narrativas que involucran al lector con lo que sus sentidos comunes propios pueden transmitirles. De ahí la necesidad de un análisis narratológico. En otro estudio, la misma Aare (2018) plantea que en el reportaje no solo se desarrolla una diegésis (narración mediada por el narrador), sino también una mímesis (una imitación de la realidad, sin mediación del narrador, algo más propio del teatro o del cine). Por ello, es importante analizar, desde el enfoque de la narratología, los reportajes: debido a su carácter mimético, que imita a la realidad, presentan a un ‘alguien que experimenta algo’, que corresponde al reportero o a algún personaje del texto. Es decir, al igual que en la ficción, existirá un lector implícito que se imagina siendo esa persona, compartiendo en su lectura el tiempo y espacio con los personajes de la historia. Esto es lo que llama la ‘ilusión de simultaniedad’. Además, plantea que los detalles narrativos que se pueden encontrar en los reportajes no solo sitúan al lector en una realidad determinada, sino que refuerzan la credibilidad del texto y del reportero ante el lector. Es decir, la credibilidad se construye narrativamente. Apartado de textos actuales, Díaz Noci (2017) busca comprobar los patrones y la continuidad de un modelo narratológico aplicado a los primeros tiempos del periodismo español. Así, se encuentra en las primeras gacetas en lengua española, por ejemplo, una tendencia que va del predominio del narrador homodiegético (que cuenta la historia desde su participación en ella) a la aparición del narrador heterodiegético (el cual no participa en la historia). 1.3. Justificación En línea con los criterios para evaluar la importancia potencial de una investigación que propone Sampieri (2014, p. 40), en esta sección se buscará dar cuenta tanto de la conveniencia social del trabajo como de su posible valor teórico. En primer lugar, esta investigación busca contribuir a la comprensión de cómo se construyen sentidos falsos pero verosímiles, capaces de influir en decisiones individuales y colectivas, especialmente en contextos de crisis. La pandemia del COVID-19 constituyó un caso emblemático en este sentido: la circulación masiva de relatos falsos impactó de manera significativa en la percepción pública de los riesgos sanitarios, el grado de aceptación de las medidas de contención epidemiológica y las actitudes frente a la vacunación. Comprender la construcción narrativa de las fake news no solo resulta esencial 8 para el análisis académico, sino que tiene profundas implicaciones prácticas en términos de formación ciudadana y políticas públicas. Desde esta perspectiva, el presente trabajo busca también aportar a los esfuerzos en el campo de la alfabetización mediática. Esta se entiende como el conjunto de competencias que permiten a los individuos acceder, analizar, evaluar y crear mensajes en distintos formatos mediáticos (Livingstone, 2004). No se limita a la capacidad técnica de decodificar mensajes, sino que implica el desarrollo de un juicio crítico sobre los contenidos consumidos y producidos. Como señala Potter (2010), una ciudadanía alfabetizada mediáticamente es aquella capaz de comprender los procesos mediante los cuales los medios moldean representaciones de la realidad, reconociendo tanto las técnicas de construcción del mensaje como sus posibles efectos sociales. En el contexto de la era digital, la alfabetización mediática debe enfrentar desafíos cada vez más complejos. No solo se trata de evaluar la factualidad de las noticias, sino de entender las estrategias discursivas que configuran los contenidos mediáticos. En este sentido, la UNESCO (2011) amplía el concepto hacia la alfabetización en medios e información (AMI), que articula el análisis crítico de la información, el desarrollo del pensamiento crítico y la comprensión de los medios como agentes de construcción simbólica y social. Desde este enfoque ampliado, este trabajo plantea que futuras estrategias para contrarrestar la desinformación deberían considerar que las noticias falsas no solo son fruto de la manipulación de la información, sino que son artefactos narrativos complejos. Como tales, se configuran como construcciones imaginarias que apelan a recursos propios de la tradición literaria ficcional: elaboran mundos coherentes, configuran personajes arquetípicos (héroes, villanos, víctimas), establecen tramas emocionales y movilizan imaginarios colectivos profundamente arraigados. Este carácter narrativo explica en parte su eficacia persuasiva, ya que, como advierte Bruner (1990), las historias tienen una capacidad única de organizar la experiencia humana y hacerla inteligible. En segundo lugar, en cuanto a su valor teórico, cabe señalar que, a pesar de la abundancia de estudios sobre la desinformación acerca del nuevo coronavirus, pocos han abordado su dimensión narrativa. En ese sentido, esta investigación se sitúa en el cruce de dos campos tradicionalmente abordados de manera separada: el estudio de la desinformación y el análisis narrativo. Al poner en diálogo ambas perspectivas, el trabajo propone una mirada que permite comprender la desinformación no solo como un fenómeno de circulación de datos erróneos o manipulados, sino también como una forma de construcción de mundos posibles que se postulan como alternativos a la realidad empírica. Este enfoque podría aportar a las líneas de investigación existentes en el campo de la comunicación, los estudios del discurso y la alfabetización mediática crítica al integrar herramientas propias de la narratología clásica y posclásica para el análisis de textos mediáticos contemporáneos. Así, se busca contribuir al desarrollo de un marco teórico más flexible, el cual permita acercarse a fenómenos de desinformación desde una perspectiva multidimensional, sensible tanto a sus aspectos discursivos como a sus dinámicas simbólicas y culturales. Desde esa perspectiva, este trabajo se concentra en abordar las fake news acerca de la pandemia como textos que construyen narrativamente su supuesta condición de verdad. Por tanto, es necesario atender a estrategias más allá del contenido informativo: cómo construyen un narrador, instauran una temporalidad, focalizan las acciones a través de determinadas perspectivas y, en conjunto, cómo construyen un mundo distinto del real pero coherente en sí mismo. Esta dimensión narrativa no solo se manifiesta en aspectos formales del texto, sino también en los imaginarios culturales que las fake news movilizan. Las noticias falsas explotan formas compartidas de 9 entender la realidad con el fin de producir esa apariencia de verdad. Tales imaginarios son definidos por Randazzo como “matrices de sentido que permiten comprender, dar forma a la experiencia, incorporarla y comprenderla dentro de lo que ya sabemos” (2012, p. 78). Estos tienen larga data, y es necesario rastrearlos; en este caso, en producciones ficcionales de la tradición literaria. Esto se evidencia en ciertos patrones narrativos recurrentes presentes en las fake news. Por ejemplo, algunas de las fake news describen un contexto de dominación por parte de un actor de gran poder (empresario o empresa, político, gobierno de una nación, entre otros) hacia una comunidad que no dispone de agencia para revertir aquella situación (Nugent, 2025). Por ello, es necesario entenderlas como artefactos narrativos, y, por tanto, atender a sus tramas y personajes recurrentes. Del mismo modo, este trabajo propone una lectura de las noticias falsas como si fueran relatos ficcionales. Ello se debe, en primer lugar, a que las noticias falsas se originan fundamentalmente desde la imaginación: crean un entramado causal que se desvía, en distintos grados, de la realidad empírica. En segundo lugar, debe atenderse a que las noticias falsas no presentan coherencia científica, debido a que sus afirmaciones no cuentan con sustento en hallazgos investigativos, pero sí coherencia ficcional: proponen un mundo imaginado con reglas propias, y los componentes presentes se atendrán a tales reglas, sin romperlas en ningún momento. A partir de lo anterior, se busca aportar a la comprensión de las reglas que subyacen a la creación de las fake news y, además, evidenciar los mecanismos narrativos que sostienen la posverdad. Con todo ello, busca aportar a la sistematización del fenómeno desinformativo de la pandemia desde las estructuras narrativas que lo sostienen. 1.4. Objetivos de investigación Esta investigación busca entender los mecanismos narrativos a través de los cuales las noticias falsas construyen su apariencia de veracidad. Debido a que tal objetivo ha sido emprendido ya por distintas disciplinas, como el Periodismo o las Ciencias de la Computación (cuando estas se distribuyen en el entorno digital), y desde diversas metodologías, como el Análisis Crítico del Discurso, esta tesis se concentra en sopesar su potencial de presentarse como verdad al entenderlas como relatos. A partir de ello, esta investigación busca responder a la siguiente pregunta: - ¿Cómo construyen las noticias falsas acerca del coronavirus credibilidad a partir de su condición de relatos? Estas preguntas orientan un objetivo central: - Evidenciar la explotación de recursos narrativos por parte de las noticias falsas acerca del coronavirus a partir de un análisis narratológico Con todo lo dicho, se parte de la hipótesis de que las noticias falsas acerca del coronavirus construyen su credibilidad explotando estratégicamente recursos propios de la construcción narrativa de mundos posibles coherentes en sí mismos. Pregunta general ¿Cómo construyen las noticias falsas acerca del coronavirus Hipótesis general Las noticias falsas acerca del coronavirus construyen su Objetivo general Evidenciar la explotación de recursos narrativos por parte 10 credibilidad a partir de su condición de relatos? credibilidad explotando estratégicamente recursos propios de la construcción narrativa de mundos posibles coherentes en sí mismos de las noticias falsas acerca del coronavirus a partir de un análisis narratológico Pregunta específica 1 ¿Qué recursos narrativos instrumentalizan las noticias falsas para generar credibilidad para sí mismas? Hipótesis específica 1 Las noticias falsas se apropian de distintos recursos narrativos, como la estructura, la voz y la preexistencia de imaginarios sociales cimentados por la tradición literaria ficcional Objetivo específico 1 Reconocer el funcionamiento de los recursos narrativos que son instrumentalizados a partir de un análisis desde la perspectiva narratológica Pregunta específica 2 ¿Cómo las noticias falsas construyen una coherencia interna sin disponer de una coherencia con la realidad? Hipótesis específica 2 Las noticias falsas construyen mundos posibles coherentes en sí mismos del mismo modo que lo hacen los textos literarios ficcionales Objetivo específico 2 Identificar los mecanismos de construcción de mundos ficcionales presentes en las noticias falsas Pregunta específica 3 ¿Para presentarse como cercanas al lector, se apropian las noticias falsas de estructuras narrativas típicas, presentes en relatos tradicionales? Hipótesis específica 3 A fin de presentarse como cercanas al lector, las noticias falsas se apropian de estructuras narrativas típicas, establecidas largamente en relatos tradicionales Objetivo específico 3 Determinar las estructuras narrativas típicas que son aprovechadas por los creadores de la desinformación Pregunta específica 4 ¿Las noticias falsas se apropian de géneros narrativos preexistentes? Hipótesis específica 4 Las noticias falsas se apropian de géneros narrativos preexistentes, como el género distópico, la ciencia ficción y el realismo mágico Objetivo específico 4 Establecer los parámetros de apropiación de géneros narrativos preexistentes, como el género distópico, la ciencia ficción y el realismo mágico, por parte de las noticias falsas 1.5. Estructura de la tesis El presente documento se divide en cuatro secciones. En primer lugar, se abordará a las fake news como fenómenos comunicacionales con conceptos propios de las Ciencias Sociales y estudios de Ciencias de la Comunicación. En segundo lugar, se presentará el enfoque narratológico para el análisis de la desinformación. En tercer lugar, se expondrá el diseño metodológico, con la respectiva precisión de las diferentes variables y fases desarrolladas durante la investigación. En cuarto lugar, se desplegará el análisis de los textos desinformativos. En último lugar, se encontrarán las conclusiones del trabajo. 11 CAPÍTULO 2. LAS FAKE NEWS COMO FENÓMENOS COMUNICACIONALES El fenómeno de las noticias falsas ha adquirido una importancia central en los estudios de comunicación contemporánea, especialmente en el contexto de crisis globales como la pandemia del COVID-19. Frente a este escenario, resulta indispensable contar con un marco teórico que permita comprender no solo la definición y caracterización de las fake news, sino también los factores que condicionan su producción, circulación y recepción en el ecosistema digital actual. Asimismo, es fundamental atender a su dimensión simbólica, es decir, a la manera en que estos relatos falsos configuran sentidos colectivos, apelan a imaginarios preexistentes y producen efectos sociales concretos. En este capítulo se presentarán las bases conceptuales necesarias para analizar las fake news desde una perspectiva crítica, organizadas en tres apartados: las definiciones y tipologías conceptuales, las condiciones de circulación en entornos digitales, y la dimensión simbólica y social que potencia su eficacia persuasiva. 2.1. Definiciones, tipologías y distinciones conceptuales de la posverdad Es sabido que el vocablo ‘posverdad’ fue considerado la palabra del año 2016 por el Oxford Dictionary. Ello tiene como uno de sus factores fundamentales la elección de Trump en noviembre de 2016 como un caso de triunfo en la política global de las afirmaciones contrarias a la verdad. Dicho término es definido por el Diccionario de Oxford como “aquello que se relaciona con, o denota, circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes a la hora de conformar la opinión pública que las apelaciones a la emoción y las creencias personales” (como se cita en McIntyre, 2020, p. 35). Es decir, el panorama de la posverdad refiere a una nueva relación con la información en la que la factualidad - la correspondencia con la realidad de los hechos- resulta menos relevante que otros valores, tales como las afiliaciones ideológicas y la emocionalidad. Acerca de la posverdad, McIntyre plantea que no se trata de que la verdad no exista, sino que los hechos están sujetos a nuestro punto de vista (2020, p. 41). Ello resulta especialmente problemático debido a que se distorsiona la función social de la información, que es precisamente generar una imagen precisa del mundo compartido por los sujetos. Cabe enfatizar que la posverdad es una “distorsión deliberada de la realidad para manipular creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en las actitudes sociales” (Fundación Gabo, 2020, p. 17). En ese sentido, debe distinguirse las “noticias creadas con la intención de engañar”, es decir, trazadas con un objetivo concreto, de las “noticias elaboradas sin intención de engañar, pero que terminan desinformando”, aquellas sin fin malicioso específico (Alcott y Gentzkow, como se cita en Gutiérrez-Coba, Coba-Gutiérrez y Gómez-Díaz, 2020, p. 238). A lo primero se le denomina disinformation en inglés, que se diferencia de lo segundo, misinformation. Tampoco se debe confundir la desinformación con las mentiras, una práctica extendida, por ejemplo, en distintos ámbitos de la vida pública. El mentiroso es consciente de la existencia de la verdad de algún caso específico, pero pretende postular una formulación alternativa como la verdadera. En el caso de la posverdad, se busca desacreditar la verdad en conjunto como valor fundamental en la sociedad. El sujeto de la posverdad no acepta cuestionamientos a sus creencias, sino que considera su verdad como la absoluta. Han (2022) suma a esta idea: las noticias falsas no son mentiras. “Atacan a la facticidad. Desfactifican la realidad. Cuando Donald Trump afirma sin tapujos cualquier cosa que le convenga, no es el clásico mentiroso que tergiversa de manera deliberada las cosas. Más bien, es indiferente a la verdad de los hechos” (2022, p. 74). Tal actitud se puede entender como un ataque voluntario a la verdad, como la imposición de una visión del mundo pese a la existencia de hechos contrarios. Es decir, las afirmaciones son postuladas sin sustento alguno; sin embargo, buscan constituirse como verdaderas mediante estrategias que no sean la comprobación, es decir, a través de medidas espurias como la 12 explotación de los sesgos cognitivos de las personas, la desacreditación de los medios de comunicación, entre otras. Asimismo, los estudios indican que las noticias falsas son motivadas por intereses ideológicos o económicos. Sobre los intereses económicos de las plataformas, vale la pena rescatar lo que plantea Tim Berners-Lee, padre de la World Wide Web, quien reflexiona sobre cómo se distribuye la información en la actualidad y comenta que los motores de búsqueda y las redes sociales obtienen más ganancias cuando los usuarios clican en los enlaces que muestran. Por tanto, eligen lo que van a presentar mediante algoritmos que aprenden de los datos personales de los usuarios y de su comportamiento web. Ello genera que “esas páginas web nos muestran contenidos que ellos creen que vamos a consultar, lo que significa que la desinformación, o las fake news que resulten sorprendentes, chocantes, o concebidas para resultar atractivas a nuestro sesgo, pueden propagarse como un reguero de pólvora [...]. Las personas malintencionadas pueden burlar el sistema y divulgar desinformación por interés económico o político” (Berners-Lee, 2017, como se cita en D’Ancona, 2020, p. 140). Dicho lo anterior, vale la pena aquí rescatar la tipología de la desinformación de First Draft News, coalición creada sin fines de lucro para enfrentar los desafíos relativos a la verdad en el mundo digital. Esta se reproduce a continuación por la exactitud de la definición de los términos. 1. Sátira o parodia. Pese que su intención no es causar daño, en casos específicos se usa estratégicamente para eludir a los verificadores de información, difundir rumores y posiblemente engañar. 2. Contenido engañoso. Uso engañoso de información para incriminar a alguien o algo. 3. Contenido impostor. Cuando se suplantan fuentes genuinas. 4. Contenido fabricado. Contenido nuevo que es predominantemente falso, diseñado para engañar y perjudicar. 5. Contenido manipulado. Cuando información o imágenes genuinas se manipulan para engañar. 6. Conexión falsa. Cuando los titulares, imágenes o leyendas no confirman el contenido. 7. Contexto falso. Cuando el contenido genuino se difunde con información de contexto falsa. (Fundación Gabo, 2020, p. 25) Esta clasificación, si bien podría considerarse perfectible, resulta valiosa para ilustrar cómo la desinformación se origina fundamentalmente por la voluntad de ciertos grupos, los cuales fabrican o manipulan contenido (una labor no necesariamente sencilla en muchos casos), y lo publican en línea a fin de cumplir con sus objetivos, sean estos monetarios o ideológicos. También da cuenta de las múltiples estrategias existentes para hacer circular formulaciones que buscan postularse como verdaderas. Ello hace de la desinformación un proceso sofisticado que es necesario comprender en toda su magnitud. Si bien la desinformación y las noticias falsas aparecen íntimamente relacionados en el panorama cultural de la posverdad, pueden distinguirse ambos términos. Las noticias falsas son “información fabricada que imita el contenido de los medios de comunicación” (Lazer et al, como se cita en Gutiérrez- Coba, Coba-Gutiérrez, Gómez-Díaz, 2020, p. 238). Estas, plantea Jacob Scoll, son tan antiguas como las noticias; es decir, se remontan a la invención de la imprenta (como se cita en McIntyre, 2020, p. 114) y, como tales, han cobrado importancia en distintos hechos históricos, tales como la Revolución francesa. En cambio, la desinformación como fenómeno de instrumentalización de la información para generar un objetivo comenzó en los años 20 del siglo XX y adquirió mayor fuerza durante la Guerra Fría; y con el desarrollo del tiempo ha tomado mayor relevancia con la adopción masiva de plataformas digitales (Fundación Gabo, 2020, p. 18). En la actualidad, la desinformación se convierte en un fenómeno cuasi inmediato e internacional a partir de redes sociales y las aplicaciones de mensajería, 13 por lo que la difusión de las noticias falsas se realiza de forma masiva (Gutierrez-Coba, Coba-Gutiérrez y Gómez-Díaz, 2020, p.239); es decir, tanto una como las otras se encuentran imbricadas y alcanzan nuevas magnitudes en el paisaje mediático y tecnológico actual. De hecho, Vosoughi, Roy y Aral realizaron un estudio canónico que describe cómo se propagan las noticias falsas en el entorno online. Ellos analizaron 126,000 informaciones que circularon entre 2006 y 2017, y concluyeron que las noticias falsas se propagaron más lejos que las noticias verdaderas, más rápido, de forma más profunda y de forma más amplia (2018, p. 1147). De forma complementaria, Rehm indica que los contenidos agresivos, sensibilizantes, provocativos, verosímiles y de una postura evidente son más propensos a viralizarse (Gutiérrez-Coba, Coba-Gutiérrez y Gómez-Días, 2020, p. 239). 2.2. Condiciones de producción, circulación y recepción de las fake news A fin de poder explicar cómo se ha originado la posverdad se buscará explicar sus factores económicos, tecnológicos y culturales. Es así que es necesario hablar de los diagnósticos realizados por sociólogos, filósofos e historiadores sobre el capitalismo de la vigilancia, la infocracia y el dataísmo. 2.2.1. Capitalismo de la vigilancia La socióloga Shoshana Zuboff describe el modelo de interacciones entre medios digitales y sujetos como capitalismo de la vigilancia. Este, entre sus múltiples y complementarias definiciones, debe ser entendido, en primer lugar, como una mutación del régimen capitalista en la que existe una concentración de riqueza, conocimiento y poder en unos pocos que resulta inédita en la historia (2021, p. 1); esos pocos, valga decirlo, son un grupo de empresas informáticas de países desarrollados que dominan el panorama tecnológico digital. En segundo lugar, el surveillance capitalism, por su nombre en inglés, debe concebirse como un nuevo orden económico que extrae la experiencia humana privada para desarrollar prácticas comerciales ocultas de predicción y ventas (2021, p. 1). Es decir, en el siglo XXI no solo emergen nuevas tecnologías, sino nuevas lógicas económicas que toman como materia prima el comportamiento humano a fin de que sirva como datos para el entrenamiento de máquinas algorítmicas, lo cual tendrá como objetivo predecir la conducta futura de los sujetos; ello con fines comerciales. Zuboff habla de una “arquitectura global de la modificación conductual” (2021, p. 1); ello implica la omnipresencia de dispositivos de extracción de datos en el entorno cotidiano y de un entronización de ciertas compañías que acumulan datos de la mayoría de la población mundial. Es así que Zuboff comenta que esta concentración de datos predictivos y el potencial prácticamente planetario de modificación de la conducta conforman lo que ella llama un poder instrumentario, ilegítimo, el cual impone su dominio sobre la sociedad e introduce serias contradicciones para la democracia, y que tiene como una de sus características la expropiación de derechos humanos fundamentales, como el derecho a la soberanía (2021, p.1). Este poder instrumentario, de procesamiento automatizado de los flujos de información, busca, dice la autora, automatizarnos a nosotros: la arquitectura informática busca dar forma a la conducta humana y orientarla hacia los fines de otros (2021, p. 22). Es decir, se trata de un tipo de poder que conoce el comportamiento humano a un nivel suficientemente profundo para darle forma y orientarlo hacia los objetivos de otros. La profesora emérita de Harvard Business School explica que una parte considerable de los datos privados, fuera de la parte que es usada para mejorar productos y servicios, es utilizada para alimentar procesos de producción basados de inteligencia de máquinas con la finalidad de crear productos predictivos que prevén el comportamiento humano (2020, p. 21). Es decir, las empresas se aprovechan de lo que ella llama un excedente conductual que los seres humanos producen al interactuar con 14 dispositivos o aplicaciones; explotan el comportamiento más allá de lo que es necesario para sustentar la funcionalidad de las herramientas usadas. Con todo ello, la privacidad se vuelve campo de extracción del capitalismo de la vigilancia. Tal funcionamiento de extracción, procesamiento, predicción es posible a partir de una asimetría de conocimientos inédita: las compañías del capitalismo de la vigilancia “lo saben todo sobre nosotros, pero sus actividades están diseñadas como lo están para que no puedan ser conocidas por nosotros” (2021, p. 25). Es decir, el funcionamiento de las aplicaciones es poco conocido por el común de la gente y los términos de uso que se aceptan comúnmente involucran complejidades legales que se dirigen a la recolección de datos privados, además de que tales contratos de uso no resultan fáciles o amigables de entender. Zuboff indica que las ambiciones de esta nueva lógica económica superan a las del capitalismo tradicional al apropiarse de las distintas esferas individuales y colectivas, y plantea como una de sus características el conocimiento absoluto y la imposición de un funcionamiento social de vida en colmena con la supervisión de un puñado de empresas tecnológicas (2020, p. 38). La escritora plantea que este tipo de orden económico tiene alrededor de 20 años y se estableció sin que las instituciones pudieran seguirlo en sus actividades parasíticas. Dicho todo lo anterior, también es necesario distinguir el régimen económico-social de sus herramientas tecnológicas. Plantea Zuboff que el capitalismo de la vigilancia no es una tecnología, sino la lógica que la impregna y la acciona (2020, p. 30). Para ejemplificar esto, Zuboff comenta que en 2009 se generó una controversia alrededor de Google a partir de una noticia que informaba que la compañía conserva el historial de búsqueda de los usuarios. Ante esto, el antiguo director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, declaró: “La realidad es que los buscadores, y Google entre ellos, sí conservan esa información durante un tiempo” (como se cita en Zuboff, 2021, p. 30). Tal dicho busca introducir en la opinión pública la idea de una inevitabilidad tecnológica: que las tecnologías funcionan de una manera única, así que no queda más que resignarse ante algo imposible de cambiar. Ante esto, la autora plantea que “los buscadores no conservan nada: es el capitalismo de la vigilancia el que lo hace. Aquellas declaraciones de Schmidt son un clásico ejemplo de desvío de la atención que confunde a la opinión pública al mezclar imperativos comerciales con la inevitabildiad tecnológica” (2021, p. 30). Dicho de otro modo, se esconden intereses comerciales y se los busca pasar por requisitos de funcionamiento de la tecnología. En relación con la posverdad, ya que el capitalismo de la vigilancia se centra en la elaboración de productos predictivos para la modificación de la conducta con fines comerciales, es posible poder instrumentalizar tal poder de las tecnologías informáticas contemporáneas para fines ideológicos, monetarios u otros. 2.2.2. Infocracia En línea con lo que plantea Zuboff, Byung-Chul Han reflexiona también acerca de un nuevo orden relacionado con los medios de comunicación. Según el filósofo coreano, el régimen de dominación contemporáneo es la infocracia, en la cual la ubicuidad de la información y su procesamiento algorítmico determinan el desarrollo de los procesos sociales, económicos y políticos. Han reflexiona sobre el panorama tecnológico contemporáneo y concibe que todo cambio fundamental de los medios de comunicación crea un nuevo régimen. Es así que nos encontramos en lo que llama el régimen de la información o infocracia, el cual se apodera de los usuarios mediante la elaboración de perfiles de comportamiento. Los algoritmos leen el comportamiento digital de estos y sus respectivas reacciones para elaborar mediciones a partir de datos (psicometría), con los cuales se desarrollan perfiles psicológicos (psicografía) (2022, p. 22). De esto se debe entender que las herramientas informáticas recogen información de sus usuarios como datos a fin de poder entrenar a sus algoritmos predictivos. 15 Dicho lo anterior, se trata de un nuevo modelo de poder que transforma la experiencia humana, según Han. Este reemplaza al poder disciplinario que define Michel Foucault, cuyos fundamentos son la coerción, la vigilancia visible y la docilidad de los cuerpos. En cambio, en la infocracia el poder es más sutil y se ejerce a través de una libertad aparente, en la que no hay cárceles físicas, sino prisiones digitales transparentes (2022, p. 19). Es decir, en este nueva forma de dominación, el dato es el nuevo medio de control: el factor primordial del poder no es la posesión de los medios de producción físicos, sino el control de la información. Según Han, el big data y la inteligencia artificial ponen al régimen de la información en capacidad de influir en nuestro comportamiento por debajo del umbral de la conciencia y comenta que el régimen de la información se apodera de las capas prerreflexivas del ser humano (2022, pp. 22-23). El filósofo también plantea que la infocracia puede poner en peligro la democracia al poder apoderarse de la esfera política e introducir distorsiones o trastornos masivos en el proceso democrático ya que la infodemia amenaza la esfera pública discursiva (2022, p. 25). Es decir, la política está atravesada por los medios contemporáneos, los cuales favorecen las opiniones que concuerdan con las de los usuarios; con todo ello, no se generan discusiones verdaderas, ya que, al aislar a las personas de aquello que desafía sus creencias, no es posible un verdadero debate democrático con un otro, y la política necesita la confrontación de ideas. Es más, con los datos psicométricos es posible desarrollar estrategias políticas que instrumentalizan estas tecnologías informáticas (2022, p. 36). Ello es posible con el microtargeting, la identificación de públicos específicos cohesionados a partir de su comportamiento online, el cual es utilizado para la modificación de la conducta: los votantes no se encuentran informados del programa de una opción política, sino que son manipulados con publicidad dirigida específicamente según su psicograma, y con fake news (Han, 2022, p. 37). 2.2.3. Dataísmo A su vez, el historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari habla de la lógica de un nuevo régimen, que llama dataísmo, para describir un sistema en el que los datos se convierten en el principal organizador de la sociedad y en el criterio fundamental para la toma de decisiones. En este marco, las grandes plataformas digitales y corporaciones tecnológicas, como Google o Meta, alcanzan un grado de conocimiento sin precedentes sobre los usuarios debido a que no solo recopilan información sobre sus comportamientos pasados, sino que también son capaces de anticipar, modelar, y orientar deseos y acciones futuras. Este poder se sustenta en procesos de segregación psicográfica, basados en el análisis exhaustivo de rasgos de personalidad, patrones emocionales, creencias ideológicas y hábitos de consumo. A partir de este desciframiento, los algoritmos generan perfiles individualizados que permiten la difusión de contenidos altamente personalizados, diseñados para encajar con las preferencias y vulnerabilidades de cada sujeto a fin de maximizar la eficacia de los mensajes y la probabilidad de provocar una determinada respuesta. De este modo, la lógica del dataísmo trasciende el ámbito estrictamente comercial y se proyecta sobre distintas esferas de la vida social. Es decir, la personalización algorítmica influye en la construcción de la opinión pública, en la circulación de la información y en la configuración de burbujas informativas que refuerzan creencias preexistentes. Como consecuencia, según Harari, decisiones aparentemente libres, como el voto a un candidato político, la lectura de un artículo o la compra de un producto, se encuentran mediadas por sistemas automatizados que operan de forma opaca; este escenario plantea profundos dilemas éticos y democráticos, especialmente en relación con la autonomía del individuo, la manipulación de la voluntad y la creciente concentración de poder en manos de quienes controlan los flujos de datos y los algoritmos que los procesan (como se cita en Aparici y García Marín, 2019, p. 36). 2.2.4. El problema de la recepción: sesgos cognitivos y mediáticos 16 Para entender el panorama de la posverdad cabría también introducir algunos de los procesos psicológicos involucrados en la formación de creencias, y la relación entre información y subjetividad. En primer lugar, cabe indicar que los estudios sobre la disonancia cognitiva “determinan que el ser humano hará todo cuanto pueda para buscar esa armonía entre su comportamiento (lo que hace) y sus creencias (lo que piensa)” (Aparici y García Marín, 2019, p.32). Es decir, buscará alinear su comportamiento y su pensamiento, y evitar cualquier desajuste. Esto es especialmente importante para entender la resistencia de las personas a abandonar creencias fuertemente arraigadas, incluso cuando se le es presentada información verídica que contradiga sus ideas. En segundo lugar, cabría hablar del sesgo de confirmación, definido como la inclinación a conceder más valor a la información que confirma nuestras visiones preexistentes (Aparici y García-Marín, 2019, p. 33). En otras palabras, si nos enfrentamos ante el vasto panorama informativo de la web, en el que es difícil orientarse debido a su gran magnitud, estamos inclinados a valorar las informaciones que concuerdan con nuestras ideas. Ello resulta especialmente importante para la posverdad: no se parte de los hechos, sino de posturas preexistentes. Es decir, debe abordarse el fenómeno de la adhesión a la información desde una perspectiva más amplia que involucre la construcción de la identidad. En relación con lo anterior, se encuentra el razonamiento motivado: la construcción de argumentos cuando descubrimos que algo puede ir en línea con nuestras creencias o intereses con el objetivo de confirmarlo (Aparici y García Marín, 2019, p. 33). Es decir, tendemos a desarrollar un razonamiento de aquello que se condice con nuestra visión del mundo: no se parte de la factualidad de lo encontrado, sino de la identidad. “Cuando estamos motivados para defender la idea de que una de nuestras creencias es correcta, buscamos evidencia para confirmarla” (McIntyre, 2020, p.70). Dicho de otro modo, la argumentación que desarrollan los individuos es impulsada por una afiliación previa, no por una apreciación desprejuiciada de un hecho concreto. Por último, habría que mencionar el efecto contraproducente, que consiste en el reforzamiento de las creencias pese a exponer a hechos que las contradicen (McIntyre, 2020, p. 72). Se le llama backfire effect en inglés porque, de enfrentar a un suscriptor de una idea con evidencia que la desdice, lo esperable es que se pueda contrarrestar su afiliación a ella; sin embargo, sucede lo contrario. Brendan Nyhan, científico político de Darmouth College que estudió este fenómeno, plantea que, tras presentar a suscriptores de una teoría conspirativa información que prueba que es infundada, estos pueden reafirmarse en su convicción y descartar la evidencia (D’Ancona, 2020, p.88). Esto es relevante también para entender la posverdad, debido a que la estrategia para enfrentarla no consistiría meramente en presentar la información correcta, sino que implicaría una aproximación integral. Adicionalmente, más allá de la perspectiva psicológica y tratando de trazar una pequeñísima revisión histórica, cabe anotar que el descrédito de la factualidad, propio de la posverdad, puede también rastrearse históricamente a partir del estudio de casos en los que las partes interesadas buscaron desestabilizar verdades probadas por la ciencia. Uno de estos casos es la creación del Comité de Investigación de la Industria del Tabaco en 1954, organismo estadounidense financiado por las grandes compañías ante la creciente preocupación por la asociación entre el hábito de fumar y el cáncer de pulmón. Su objetivo no era precisamente sentar como verdad que no existe la relación cigarrillo-cáncer, sino sembrar la sospecha sobre el consenso científico: establecer una falsa equivalencia entre los estudios serios y los estudios fabricados (D’Ancona, 2020, pp. 58-59). Es decir, se buscaba desestabilizar la verdad científica mediante estudios espurios que contradecían lo planteado por la academia. Aparici y García-Marín precisan que el objetivo era “difundir el falso mensaje que defendía la ausencia de evidencias en la relación entre el consumo de tabaco y las enfermedades cancerosas” (2019, p. 28). Ello da cuenta de la fabricación de afirmaciones alternativas a la verdad científica y que, sin embargo, compiten con ella para desdibujarla. Ello resuena en el caso de la pandemia debido a que se postularán verdades alternativas (sobre el virus, sobre el tratamiento, etc.) a las promulgadas por 17 instituciones gubernamentales u organismos internacionales competentes. Décadas después, aparece el Heartland Institute, un organismo estadounidense concentrado en difundir supuestos estudios que niegan la existencia del cambio climático; la idea era “sembrar la duda acerca de la existencia del cambio climático” (Aparici y García-Marín, 2019, p. 28). De nuevo, el objetivo de las partes interesadas, que crean esas instituciones, es debilitar la verdad científica, que es contraria a sus objetivos empresariales. En medio de esta lucha por la verdad, dice McIntyre, en el ámbito estadounidense se acusó a los medios como la televisión y los periódicos de no ser equilibrados en su cobertura, por lo cual comenzaron a informar de las dos partes de cualquier tema controvertido, como las vacunas y el cambio climático (2020, p. 97-98). Por ejemplo, acerca de las vacunas, se recogía la opinión de un científico y de un personaje, supuestamente científico, que buscaba desacreditar el beneficio probado de tal instrumento sanitario. Con lo anterior, se desarrolló una falsa equivalencia entre dos partes incluso cuando no había dos partes creíbles, lo que constituye una mala práctica periodística. Es decir, dice el autor, la búsqueda de los valores periodísticos como la imparcialidad generó que se impulsaran coberturas ‘equilibradas’ en las que partidistas interesados pudieron incluir su voz sin importar si tenían fundamento o no. Ello resulta sumamente peligroso al bienestar de la población. En la práctica, con la intención de equilibrar la cobertura, se dio cabida a voces espurias y se transmitió la idea de que el beneficio de las vacunas, por ejemplo, no es una verdad científica probada, sino que continuaba siendo debatido. En el contexto contemporáneo, dice McIntyre, los medios guardianes de los valores periodísticos se encuentran, además de perdiendo una cuota de mercado, enfrentando acusaciones de parcialización. Todo ello ha conllevado a un declive de la confianza en los medios de comunicación llamados tradicionales. Esa desconfianza será el punto de partida para la vigencia de los medios sociales (McIntyre, 2020, pp. 97-102). De forma complementaria, cabría profundizar en lo que sería el problema del sesgo mediático, el cual existe en los llamados medios tradicionales y se vuelve a presentar en el caso de los medios sociales contemporáneos. McIntyre analiza a modo ejemplo el caso del periodista estadounidense Rush Limbaugh, quien aparece con su programa de entrevistas de radio a finales de los años 80 en EE.UU. En el panorama de esa época, reflexiona el autor, Limbaugh pudo darse cuenta de que un gran sector de la población consideraba que los medios y emisoras estaban inclinados políticamente hacia la izquierda y eran favorables a figuras como Bill Clinton; entonces, lo que hizo es constituirse como una fuente de verdad alternativa frente al resto de la oferta mediática existente. Sobre este caso en particular, McIntyre comenta que la gente escuchaba a Limbaugh no para enterarse de nuevos hechos, la razón habitual para sintonizar un programa de radio, sino porque “se sentían distanciados de lo que percibían como un sesgo político en las coberturas de las noticias que les llegaban desde los periódicos y la televisión” (2020, p. 91). El caso resulta especialmente relevante debido a que habla de una de las características del panorama actual de la posverdad: la relegación de los hechos frente a las consideraciones emocionales: el público sentía que Limbaugh les hablaba a ellos y que los otros medios no decían la verdad. Ello habla de cómo alrededor de la información puede haber dinámicas de cohesión identitaria y de reforzamiento; también habla de la afiliación emocional frente a una creencia, más allá de que los hechos la contradigan. De lo que se habla aquí es de la aparición de una oferta informativa partidista. La labor periodística, plantea McIntyre, estaba virando hacia una dinámica distinta: la de concebir un programa masivo desde una óptica decididamente inclinada en lo político (en este caso, a la derecha), ello por encima incluso de ideales periodísticos como la objetividad, la imparcialidad o la exactitud. Luego llegaría la fundación de MSNBC y de Fox News en 1996, con lo cual esa demanda por un punto de vista políticamente identificado (más que por el recuento de los hechos) queda establecida en el entorno mediático estadounidense. Ello genera una distorsión en la relación entre información y ciudadanía: se pasa de la 18 primacía de los hechos a la primacía de la perspectiva política. Se dice de medios como Fox que “muestran el mundo no como es, sino como los partidistas (y los leales televidentes) de cualquier lado del espectro político querían que fuera” (como se cita en McIntyre, 2020, p. 93). Con ello, va sembrándose el germen del mundo posverdadero actual. Dicho todo lo anterior, se plantean los medios sociales como una alternativa a ese panorama sesgado de los medios tradicionales (legacy media). Ya en el 2016, el Pew Research Center informaba que 62 de 100 estadounidenses declararon informarse a partir de redes sociales (Gottfried y Shearer, como se cita en McIntyre, 2020, p. 111). Sin embargo, como ya se ha mencionado, estas plataformas generan nuevas posibilidades para las estrategias desinformativas debido a que están sustentadas en dinámicas virtuales que alejan al usuario de la realidad. Esta migración de la atención de los legacy media a las redes sociales no debe ser entendida simplemente como un cambio hacia medios alternativos. En estas plataformas no existe ningún tipo de control editorial acerca de lo que se nos dice, con lo cual es difícil saber si estamos siendo manipulados (McIntyre, 2020, p. 113). Dicho ello, cabría cuestionar el estatus de las redes propiamente como medios en el sentido de que no guían al receptor entre la vasta cantidad de información. Han habla de un panorama de desmediatización: en el entorno digital, cada sujeto produce y envía información. En tal sentido, comenta el filósofo, los periodistas, quienes son los hacedores de opinión, parecen superfluos y anacrónicos debido a que en la actualidad cada uno quiere presentar su opinión sin intermediarios (2021, p. 34). A ello se suma que la desinformación desarrolla dos prácticas fundamentales para su propagación: desacreditar a los medios de comunicación y saltárselos (Fundación Gabo, 2020, p. 45). Cabría de nuevo volver a citar ejemplos de políticos, como Trump, que atacan a medios como CNN diciendo que proveen mentiras e información falsa. Esto genera un panorama de falta de orientación frente a la información, que es precisamente lo que aportan los medios como la televisión y la radio. 2.3. Dimensión simbólica y efectos sociales de las fake news Actualmente vivimos en la era de la personalización de la web, lo que es especialmente importante para el fenómeno de la posverdad. Ello porque, a partir de tal personalización, la información a la que pueden acceder dos personas a través de una simple búsqueda en Google puede ser marcadamente distinta: acerca del cambio climático, por ejemplo, uno podría acceder a información sesgada, espuria o basada en rumores y la otra tendría al frente estudios científicos acreditados por revistas académicas. Una diferencia como esta da cuenta de que, mediante una misma búsqueda de información, dos personas pueden acceder a visiones del mundo diametralmente opuestas. Ello no era así al principio del Internet: era posible antes que dos personas obtengan el mismo resultado habiendo realizado una búsqueda idéntica. Quien estudió este fenómeno es Eli Pariser en su libro El filtro burbuja. Lo que el Internet está ocultando. Este autor plantea que, a partir del 4 de diciembre de 2009, comienza la era de la personalización del Internet: Google da inicio en esa fecha a sus búsquedas personalizadas. Con tal punto de quiebre, la información ya no se distribuiría de la misma forma en el entorno online, sino que estaría condicionada al comportamiento previo del usuario: dependiendo de la actividad de cada uno, leída oportunamente por algoritmos, podría recibirse tal o cual resultado en una búsqueda de Google. Así, en este nuevo marco, los sitios en Internet están programados para recoger distintos tipos de información de los usuarios a partir de su comportamiento online. Ello tendrá como finalidad poder servirles información de acuerdo a lo que estos sitios creen que son sus intereses, gustos o ideologías, con lo cual queda descartada (filtrada) cualquier información que no se adecúe a los perfiles virtuales que generan los algoritmos de las webs. Tal dinámica puede resultar perversa porque coloca a las personas en una burbuja: las aísla de información que desafía sus creencias. 19 Tal estado de insularización intelectual también es peligroso para la sociedad porque, antes de la era de la personalización algorítmica de la web, el acceso a la información se realizaba de manera uniforme; de ese modo, se exponía de igual forma a los usuarios a datos variados sobre las vacunas o el cambio climático, por ejemplo. Ahora, la distribución de información acerca de cualquier tema estaría dirigida para adecuarse a la visión del mundo de cada quien, lo cual crea un universo personal de información. Este fenómeno cultural amplio, más complejo que una simple característica técnica del Internet, impulsa una dinámica en la que “el usuario no encuentra la información, es la información la que encuentra al usuario. El individuo es, por tanto, sujeto pasivo en su relación con la información que presenta el ciberespacio” (Aparici y García Marín, 2019, p. 35). Ello resulta también un ingrediente del panorama actual de la posverdad: la desaparición de la verdad consensuada. En el mismo sentido, la web posibilita y fomenta la creación de colectividades formadas a partir de intereses comunes, las denominadas tribus: grupos que se constituyen alrededores de intereses comunes en distintos sitios online. De tal manera, cabría definir el tribalismo como “la tendencia a identificarse con grupos de personas que comparten ideas similares con las que el usuario de estas redes refuerza sus creencias” (Gutiérrez-Coba, Coba-Gutiérrez y Gómez-Díaz, 2020, p. 238). Dicho ello, en el panorama de la posverdad, es necesario anotar que podría haber algo peligroso en el tribalismo: los distintos usuarios de las redes y plataformas pueden congregarse alrededor de lecturas de la realidad alejadas de los hechos. Asimismo, para comprender el tribalismo es necesario entender la relación entre información e identidad. Como dice Han, “las tribus digitales hacen posible una fuerte experiencia de identidad y pertenencia. Para ellas, la información no es un recurso para el conocimiento, sino un recurso para la identidad” (Han, 2022, p. 52). En otras palabras, las tribus conforman un entorno desde el cual seleccionan información que refuerza su identidad. De este modo, según el filósofo, las opiniones vertidas no son evaluadas discursivamente, sino aceptadas por su valor identitario. Y se crea así un universo posfactual, en el que no se otorga peso a la factualidad de lo dicho, en el entorno digital. “En el universo posfactual de las tribus digitales, un enunciado ya no hace referencia alguna a hechos. Prescinde de toda racionalidad. No es criticable ni está obligado a justificar lo que sostiene. Sin embargo, los que lo respaldan reafirman su sentimiento de pertenencia” (Han, 2022, p. 54). Ello lleva a una guerra de identidades, dice el autor. Del mismo modo, cabe abordar el papel de las llamadas cámaras de eco, espacios virtuales en los que se amplifica una voz o línea de opinión (con lo cual tendrá eco, mayor alcance) y quedan fuera otras (los que forman parte quedan apartados de ellas, como en una cámara que aísla a la gente en su interior). Ello es evidente, por ejemplo, en comunidades o grupos en redes sociales que se conforman alrededor de un interés común. Lo preocupante de las echo chambers (su nombre en inglés) es su condición de espacio cerrado, el cual aísla a sus miembros de ideas que puedan desafiar sus creencias y que, por tanto, puede generar una dinámica validadora de informaciones falsas. Una cámara de eco se conforma debido a que los usuarios, de forma consciente o inconsciente, tienden a curar su propio consumo online, a privilegiar algunos contenidos sobre otros; al hacerlo, como se ha comentado antes, la web cambiará el contenido a ofrecer para ajustarlo a sus intereses o creencias. Jennifer Lackey ha apuntado las características de las cámaras de eco: que una opinión sea repetida y reforzada, que ello ocurra en un sistema cerrado o cámara como una red social y que las voces disidentes estén ausentes (2021, p. 207). Es decir, es posible relacionar el fenómeno de las cámaras de eco con el funcionamiento del filtro burbuja: el segundo es una condición necesaria de las primeras. Los algoritmos leen el comportamiento del usuario y le ofrecen un contenido que se ajuste a su perfil, y ello hace que el usuario caiga en un entorno en el que una línea de opinión cercana a la suya se refuerce una y otra vez sin posible oposición. Otras posibles características de las también llamadas cámaras de resonancia, según Lackey son estas: la aceptada visión de un grupo, la existencia de espacios cerrados (geográficos, 20 culturales u otros) y que el juicio de los líderes de opinión no solo es transmitido, sino amplificado (2021, p.207) De acuerdo con Lackey, estos espacios resultan problemáticos epistemológicamente, porque no se genera un conflicto para una posible confrontación de ideas. Sin embargo, no necesariamente son problemáticas socialmente debido a que, por ejemplo, no habría problema en que un grupo dependiera de un informe científico como única fuente para informarse acerca del cambio climático. El problema reside en ser dependientes de una fuente equivocada o engañosa, apunta la autora (2021, p. 216). Es así que tal formulación logra un gran alcance entre distintos grupos de usuarios, los cuales lo comparten y, por tanto, tal discurso termina cohesionándolos aun más y consolidándose como verdadero ante ellos. Esto es especialmente importante para entender, por ejemplo, la existencia de grupos en redes sociales, foros y aplicaciones de mensajerías que suscriben y comparten teorías de conspiración acerca de la pandemia. Las cámaras de eco se relacionan con la posverdad porque, según Lackey, la abierta y completa discusión promueve la verdad; por el contrario, estos entornos aíslan a las personas sin que pueda existir diversidad de opiniones, la cual permite un reconocimiento de nuestra falibilidad (2021, p. 215). En esa línea, Baggini plantea que estas pueden alterar la noción compartida de la verdad: “Al retirarse en burbujas en las que todo el mundo piensa de forma similar, la gente puede ahorrarse muchas de las incómodas complejidades que les acarrearía una perspectiva más amplia, lo que lleva a una red de creencias más simple, pero también, por tanto, distorsionada” (2018, p. 85). Cabe entonces considerar que el tribalismo y las cámaras de eco cohesionan colectividades alrededor de intereses en común. Lo que es especialmente preocupante en la actualidad es que este potencial convocante de la web puede ser instrumentalizado por intereses ilegítimos, con lo cual las interacciones entre estos grupos pueden ser impulsadas u orquestadas para movilizar a esta comunidad hacia un objetivo perverso. Dicho todo lo anterior, es posible encontrar distintos grupos online de consumidores de teorías conspirativas. Y es sumamente difícil poder desactivar esas creencias porque están en juego factores sociales, psicológicos y tecnológicos. En ese panorama mediático, tecnológico y cultural, las fake news se disponen como relatos coherentes para estos grupos. Lo que importa no es su coherencia respecto a la realidad, sino su coherencia intrínseca. Dice Han que “las teorías de la conspiración resisten a la verificación de los hechos porque son narraciones que, a pesar de su carácter ficticio, fundamentan la percepción de la realidad. Por tanto, son una narración de hechos. En ellas, la ficcionalidad se convierte en facticidad. Lo decisivo no es la facticidad, la verdad de los hechos, sino la coherencia narrativa que la hace creíble” (2022, p. 85). Es decir, este tipo de formulaciones basan en gran medida su credibilidad en su estructura formal: su disposición narrativa. Es por ello que vale estudiarlas como relatos a fin de desmontar la arquitectura textual que las hace postularse como verdaderas. 21 CAPÍTULO 3: EL ENFOQUE NARRATOLÓGICO PARA EL ANÁLISIS DE LA DESINFORMACIÓN Una vez planteados los conceptos acerca del panorama mediático, económico, tecnológico y cultural que explican la posverdad, cabe concentrarse en las herramientas teóricas propias del análisis narrativo. Ello debido a que esta tesis plantea dos ideas centrales: en primer lugar, que las fake news se disponen como relatos y que, en segundo lugar, estas funcionan como aparatos ficcionales. Los conceptos que se disponen a continuación pertenecen tanto a lo que se considera la narratología clásica como la posclásica. La primera surge alrededor de la mitad del siglo XX y tiene una inspiración en el estructuralismo lingüístico (Saussure, Hjelmslev) y el formalismo ruso (Propp, Shklovski). Su objetivo central es identificar y clasificar los elementos constitutivos de la narración y las reglas que gobiernan su configuración. Como tal, se propone fijar una gramática universal de la narrativa, independientemente de su medio, época y cultura (aunque fundamentalmente se centraron en la novela moderna europea: el estudio Figuras III de Genette tiene como uno de sus focos centrales la obra novelística del autor Marcel Proust). Tiene como sus principales representantes a Gerard Genette, Tzvetan Todorov, Algirdas Julius Greimas, entre otros. La segunda surge en las dos últimas décadas del siglo XX como respuesta a las limitaciones de la narratología clásica. Atravesada por el paradigma de la posmodernidad, está influida por corrientes como los estudios culturales, los estudios de la mente y la teoría de la recepción. Su propuesta busca ir más allá del texto narrativo para atender a otras variables, como el receptor y el contexto cultural, social, histórico, entre otras. Como tal, propone una concepción más flexible de la narratividad: más como un espectro o continuum que una categoría rígida. Además, se abre al estudio de esta en otros medios, como el cine o los videojuegos. También toma como foco el proceso cognitivo de la recepción de los relatos: indaga en cómo los receptores construyen significado a partir de las narraciones. Tiene como representantes claves a Marie-Laure Ryan, Monika Fludernik, David Herman, entre otros. 3.1. Las fake news como artefactos narrativos Para poder entender cómo las fake news alcanzan verosimilitud entre sus consumidores, es necesario entender que estas se construyen como narraciones, como recuentos coherentes de hechos, los cuales presentan alguna alteración en un estado acostumbrado del mundo. Es decir, como una sucesión que transforma un estado inicial de las cosas a un estado final. En ese sentido, como aparatos narrativos, estas informaciones maliciosas construyen estratégicamente un narrador y parten desde un punto de vista; del mismo modo, construyen personajes. 3.1.1. Marie-Laure Ryan, hacia una definición del narrar La narración, plantea Koval, quizá sea una forma elemental de organizar el pensamiento (y el discurso), al igual que la explicación o la argumentación; es habitual que, para explicar algo o defender un argumento, se efectúe una reconstrucción temporal: armar un relato para que un conjunto de eventos adquieran coherencia interna (2023). En tal sentido, la narración no solo es una estructura textual, sino una herramienta cognitiva fundamental. Una definición clásica, ofrecida por Gerard Genette, reza que la narrativa es “la representación de un acontecimiento o de una serie de acontecimientos, reales o ficticios, por medio del lenguaje” (citado por Koval, 2023). No obstante, tal formulación ha sido ampliada y refinada por trabajos de autores posteriores, como el de la narratóloga Marie-Laure Ryan, quien se interesa en el relato no solo como producto, sino en los procesos mentales que lo constituyen. 22 Según Ryan, hay situaciones comunicativas, como encuentros sociales, la reconstrucción de hechos en un juicio, etc., que “activan un patrón abstracto en la mente que requiere ser llenado narrativamente, esto es, mediante un discurso que transmite un tipo específico de contenido, denominado historia” (Koval, 2023). Tal discurso, de acuerdo con el planteamiento de la narratóloga suiza, puede tener distintos usos (contar un chiste o relatar la historia de una dolencia a un médico), pero ninguno de ellos es constitutivo de su narratividad. Es así que la narración se define por ser un contenido, que es una representación mental coherente y significativa de una secuencia de eventos, independientemente del medio en que se concrete la comunicación o del estatuto factual o ficcional que ostente. En consecuencia, la narración, para Ryan, es, ante todo, un proceso cognitivo por el cual el receptor, ya sea lector, espectador, etc., se sirve de los signos dispuestos ante él para construir una representación de eventos conectados, a lo que llama historia. Desde esa perspectiva, narrar no es meramente escribir o contar, sino organizar información para que el otro construya un sentido narrativo (Koval, 2023). Otra idea central de Ryan es que la narratividad no es una propiedad que se manifieste en términos binarios (no se debería sentenciar sencillamente que un texto es o no es narrativo). Por el contrario, esta es una cualidad gradual que un texto puede presentar en mayor o menor medida, dependiendo de cuántas "condiciones de narratividad" cumpla y cuán prominentemente las presente. Es así que Ryan propone ocho condiciones básicas de narratividad debido a que las historias, bajo su consideración, pueden ser más o menos narrativas: habrá casos en que un texto se reconocerá fácilmente como historia y algunos en que no. Las condiciones son las siguientes: Dimensión espacial: (1) La narrativa debe ser acerca de un mundo poblado por seres individualizados. Dimensión temporal: (2) Este mundo debe estar situado en el tiempo y atravesar transformaciones significativas. (3) Las transformaciones deben estar causadas por eventos físicos inhabituales. Dimensión mental: (4) Algunos de los participantes de los eventos deben ser agentes inteligentes que poseen una vida mental y reaccionan emocionalmente a los estados del mundo. (5) Algunos de los eventos deben ser acciones intencionales de estos agentes. Dimensión formal y pragmática: (6) La secuencia de eventos debe formar una cadena causal unificada y conducir a un cierre. (7) La ocurrencia de al menos algunos de los eventos debe ser afirmada como un hecho para el mundo de la historia. (8) La historia debe comunicar algo significativo a la audiencia. (Koval, 2023) Tales condiciones permiten evaluar gradualmente la narratividad de un discurso, reconociendo que no todas las historias cumplen todos los criterios de igual forma ni con igual intensidad. Dicho todo lo anterior, vale apuntar que el trabajo de Ryan se concentra fundamentalmente en el qué de la historia, un tipo de contenido, mientras que el aporte de otras vertientes se concentra en el cómo de lo que se narra, en su disposición, en la forma en que esta se presenta ante el receptor, lo que Genette llamará relato. El planteamiento de Ryan resulta relevante para reconocer a las fake news como narraciones. Estas presentan una estructura narrativa fuerte (cumplen varias condiciones de narratividad) independientemente de su veracidad. En el marco de esta investigación, se postula que dichas noticias falsas operan como narraciones potentes precisamente porque activan patrones cognitivos en el receptor, ofreciendo un mundo, unos agentes, una transformación y un cierre cargado de significado. 3.1.2. Herman, hacia una narratología cognitiva 23 La narratología cognitiva es una vertiente emergente de los estudios narrativos que explora la relación entre las historias y los procesos mentales de sus receptores. Como explica David Herman (2014), uno de sus teóricos fundamentales, este enfoque se centra en los estados mentales, capacidades y disposiciones que fundamentan -o, a la inversa, se fundamentan en- las experiencias narrativas (p. 46). En otras palabras, busca entender cómo las narraciones se entrelazan con la actividad mental y qué papel juegan en la construcción del sentido personal y colectivo. Desde esta perspectiva, Herman plantea dos preguntas clave: 1. ¿Cómo se entrelazan las historias con los estados y procesos mentales de los intérpretes, dando lugar así a experiencias narrativas? 2. ¿De qué manera (hasta qué punto, de qué formas concretas) la narrativa facilita los esfuerzos por dar sentido a la propia experiencia? (2014, p. 46) Estas preguntas son especialmente pertinentes en contextos de incertidumbre o crisis, como el de la infodemia durante la pandemia del COVID-19. En tales escenarios, las narraciones -fake news incluidas- se convierten en herramientas poderosas para interpretar eventos complejos y ambiguos. Para Herman, la narración es un recurso de interpretación de la realidad: “Narrative constitutes a resource for interpretation, providing a basis for understanding and characterizing the intentions, goals, emotions, and conduct of self and other” (2014, p. 46). Esta idea cimenta un camino de dos vías: las historias permiten construir mundos posibles y, al mismo tiempo, esos mundos habilitan y amplían la mente (2014, p. 46). Tal relación entre las historias y la vida mental traza ciertos antecedentes aislados; sin embargo, se da en los años 90 del siglo pasado lo que se ha llamado el giro cognitivo en el estudio de la narrativa. En ese sentido, la narratología cognitiva nace de un cruce entre los estudios del relato y las ciencias cognitivas. A diferencia de la narratología clásica, centrada en la forma del relato, esta corriente se interesa por cómo los seres humanos usan las historias para organizar su experiencia. En este marco, Herman sostiene que comprender una narración implica decodificar indicativos textuales acerca del cuándo, qué, quién, cómo y por qué de los mundos mentalmente creados (2014, p. 54). Uno de los aportes más relevantes de este campo es la idea de que la interpretación narrativa resulta de una compleja interacción entre texto y lector. Los textos proporcionan múltiples indicios: descripciones de los rasgos de los personajes, comportamiento verbal y no verbal, apariencia exterior, entre otros, o la presentación de la conciencia del personaje, o los rasgos inferidos del personaje a partir de la metonimia que se genera al presentar ciertos espacios. Los lectores, a su vez, interpretan estos datos según su experiencia previa, sus conocimientos literarios anteriormente adquiridos y su familiaridad con ciertos tipos de texto (2014, p. 56). Del mismo modo, la narración se distingue de otros instrumentos cognoscitivos (como los argumentos deductivos, entre otros) a partir de su precisión para captar la cualidad vívida de las experiencias: “Narrative is tailor-made for gauging the felt quality of lived experiences” (2014, p. 47). Otra idea clave es que las narraciones permiten organizar mentalmente diferentes niveles de información. Herman plantea que los lectores hacen inferencias sobre aspectos como los siguientes: - ¿Cuáles son los constituyentes focales (en primer plano) del dominio narrado frente a los constituyentes periféricos (en segundo plano) en un determinado momento de la acción? - ¿Dónde ocurrieron/ocurrirán/podrán ocurrir los acontecimientos narrados en relación con el lugar de la narración -y, para el caso, en relación con la situación actual del intérprete-? - ¿El punto de vista de quién -acerca de las situaciones, objetos y acontecimientos del mundo narrado- determina la presentación de ese mundo en un momento dado? (2014, p. 55). 24 Estas preguntas son esenciales para el análisis de los textos narrativos en contextos de desinformación. En situaciones como la pandemia, las fake news ofrecieron marcos interpretativos inmediatos para lidiar con un fenómeno complejo, incierto y angustiante. Frente a un agente desconocido (el virus) y la ausencia inicial de respuestas sanitarias claras, muchas personas recurrieron a narrativas que ofrecían explicaciones simples pero emocionalmente potentes. En ese contexto, las noticias falsas no solo transmitían información, sino que competían con otros discursos para ofrecer sentido. “They also afford resources for sense making by intervening in a field of discourses, a range of representational strategies, a constellation of ways of seeing” (2014, p. 55). En definitiva, la narratología cognoscitiva permite entender cómo las fake news no solo informan, sino que configuran mundos mentales que inciden en la percepción y la emoción del receptor. Reconocer este fenómeno es clave para analizar la potencia narrativa de tal material y su impacto en momentos de crisis social. 3.1.3. Fludernik, hacia una narratología ‘natural’ La narratología posestructuralista o posclásica desplaza su enfoque desde el análisis de la novela moderna hacia la consideración de múltiples formatos narrativos, incluyendo al cómic, la novela gráfica, los medios audiovisuales, interactivos e incluso las conversaciones cotidianas (Sheinbaum, 2015, p. 35). Este giro ha permitido una apertura hacia fenómenos narrativos más amplios y culturalmente diversos. En este contexto se sitúa la propuesta de la autora alemana Monika Fludernik, quien desarrolla una teorización acerca de la ‘narratología natural’ en su obra Towards a ‘Natural’ Narratology (1996). Su principal objetivo es desplazar el análisis narratológico desde los relatos literarios canónicos hacia formas narrativas cotidianas, en particular la narración oral. Para Fludernik, las estructuras narrativas fundamentales emergen no de modelos literarios previos, sino de actos espontáneos de habla, es decir, del uso natural del lenguaje en contextos cotidianos (2014, p. 93). Para ella, la narrativa es una capacidad humana esencial, no solo una construcción artística. Desde esta perspectiva, cualquier representación que evoque la experiencia vivida del sujeto –lo que ella llama experiencialidad (experientiality)– puede ser considerada narrativa. De acuerdo con la autora, la narratividad no depende únicamente de la existencia de una trama, sino de la capacidad de un texto o dicho para simular experiencias humanas de forma vívida y emocionalmente sustantiva para el receptor (Fludernik 1996, como se cita en Caracciolo, párr. 1). Fludernik define la experiencialidad como “the quasi-mimetic evocation of real-life experience” (Fludernik, como se cita en Caracciolo, 2014, párr. 1). Esta evocación se produce cuando el receptor puede acceder a la conciencia de los personajes: puede conocer sus pensamientos, sentimientos y percepciones. Con todo ello, no solo se trata de lo que sucede en la historia, sino de cómo se experimenta por parte de los personajes. Bajo esa idea, la narración se dispone como un proceso que involucra una simulación mental, donde el lector no es observador pasivo, sino que acciona esquemas cognitivos que le posibilitan experimentar desde dentro de la historia. Esto conduce a la empatía y la comprensión profunda de las motivaciones y emociones. Tal concepción implica que la narratividad y la experiencialidad son prácticamente intercambiables: un texto es narrativo siempre y cuando genere una experiencia de inmersión mental en el receptor. De ello se desprende que la narración no es solo una secuencia estructurada de eventos, sino una representación cognitiva y emocional de la experiencia del ser humano. Fludernik identifica diversos marcadores lingüísticos que contribuyen a la experiencialidad, como los deícticos (aquí, ahora, yo), el uso de verbos de percepción y cognición, la presentación de reacciones emocionales, y técnicas de acceso a la conciencia como el discurso indirecto libre (en el que la voz del 25 narrador se fusiona con la perspectiva del personaje). Tales recursos permiten al receptor ser parte de la construcción de sentido. En su tesis central, Fludernik afirma que la narratividad no debe seguir siendo entendida como dependiente exclusivamente de la trama, sino que debe ser redefinida como la representación de la experiencialidad (2009, p. 109). Por ello, diferencia claramente entre los textos que activan procesos experienciales y aquellos que no lo hacen. Informes, resúmenes o documentos historiográficos, aunque sean recuentos de hechos, pueden carecer de narratividad si no evocan la experiencia vivida ni permiten el acceso a una conciencia narrativa. Para Fludernik, “psychology is fundamental to narrativity: experientiality and consciousness are conditional upon each other” (2009, p. 59). Es así que, desde su punto de vista, la historiografía no es narrativa, sino argumentativa, debido a que engrana argumentos sobre la base de fuentes existentes sin concentrarse específicamente en describir experiencia humana. En términos de la autora: “Narrativity is not something that is simply present or absent from texts but rather something that is recognized by readers or sometimes projected onto the text by them” (2009, p. 109). Esta redefinición de la narratividad es especialmente relevante para el análisis de las fake news en tanto que estas recurren constantemente a estrategias de simulación experiencial: apelan a emociones, construyen personajes con intenciones claras, generan climas afectivos y posicionan al lector en un lugar de vivencia directa de los acontecimientos, incluso cuando estos son manipulados. Así, una narratología basada en la experiencialidad resulta particularmente eficaz para estudiar cómo estas narrativas logran su eficacia persuasiva y emocional. 3.1.4. Genette: el narrador, el tiempo, el modo, el nivel Una vez planteados ciertos alcances acerca de la naturaleza de la narratividad y la creación de sentido en el receptor, cabe proporcionar algunas herramientas analíticas concretas aplicables a textos narrativos. Así, vale introducir uno de los estudios más importantes de la narratología clásica: Figuras III, del teórico francés Gérard Genette. En esta obra, Genette propone un sistema para analizar los elementos formales del relato. Para ello, diferencia entre el relato (recit), discurso literario que presenta los eventos; la historia (historie), los eventos tal y como suceden de forma cronológica; y la narración (narration), el acto de enunciación. Tiempo narrativo En cuanto al tiempo narrativo, Genette distingue tres categorías para analizar la relación temporal entre historia (histoire) y relato; estas son el orden, la duración y la frecuencia. En cuanto al orden, este se concentra en las anacronías, es decir, las discrepancias entre el orden cronológico de los eventos de la historia y el orden en que se presentan en el relato (recit). Así, por ejemplo, un texto podría presentar una retrospeccción (una anacronía que se orienta hacia el pasado) o una prospección (que se orienta al futuro) (p. 103). Respecto a la duración, se propone explicar la relación entre la duración de los eventos en la historia y el tiempo que se les dedica en el relato (recit). Una de las formas básicas es la escena, la narración detallada de los hechos de la historia, la de mayor intensidad de la acción (p. 164). Otra forma básica es el sumario, “la narración en algunos párrafos o en algunas páginas de varios días, meses o años de existencia, sin detalles de acción ni de palabras” (p. 153). Es decir, se refiere en algunas pocas líneas del relato (recit) un periodo mayor de la historia (historie). También se podría presentar una pausa, que es una suspensión de la historia (p. 156). O también podría desarrollarse una elipsis, que es la “ausencia del relato sumario, ausencia de la pausa descriptiva” (p. 161), es decir, la omisión de lo ocurrido en un segmento de tiempo de la historia. Esta elipsis puede ser explícita o implícita, ya sea que esté o no declarada en el texto. Dentro de las explícitas, si la duración de la elipsis está indicada (algo así como 26 ‘dos años después’), será una elipsis determinada, y si no, una indeterminada (algo como ‘largos años después’) (p. 156). Sobre la frecuencia, esta explora la relación entre cuántas veces ocurre un evento en la historia (historie) y cuántas veces se presenta en el relato (recit). Dicho ello, tal frecuencia puede ser singulativa, iterativa, repetitiva. El relato singulativo consiste en “contar una vez lo que ha ocurrido una vez”, algo como “ayer me acosté temprano” (p. 173). Es decir, el número de veces que se narra un evento es equivalente al número de veces en que este ocurre en la historia; así también, se podría narrar n veces lo que ocurre n veces (p. 174). El relato repetitivo, a su vez, consiste en “contar n veces lo que ha ocurrido una vez” (pp. 174-175). De ahí su nombre: a un evento en la historia le corresponden distintas menciones en el relato. Por el contrario, el relato iterativo se define por “contar una sola vez […] lo que ha sucedido n veces” (pp. 175- 176). El estudio del tiempo narrativo de Genette resulta importante por múltiples razones. Una de ellas es que las fake news, como relatos (recit), muchas veces realizan recuentos breves de hechos falsos pero que, dentro del discurso, son aceptados como verdaderos por la sociedad. Ello genera un efecto particular. Al mencionarlos brevemente, se genera en el lector la impresión de que todos deben conocer esos hechos. De esta manera, se encadenan hechos anteriores (falsos), meramente mencionados porque implícitamente el lector los reconoce, con hechos novedosos de los que da cuenta aquella noticia falsa en particular, los cuales sí se desarrollan en mayor o menor medida. Esta ilación es en sí misma la que articula el razonamiento conspirativo. Es decir, la desinformación es una narración de narraciones, un discurso proteico, que se expande narrativamente a partir de piezas que se suman: nuevos personajes, nuevas acciones. Ello suma a su credibilidad debido a que las desinformaciones se refuerzan entre sí, una explica a la otra, etc. Modo narrativo El modo refiere al grado de información que se entrega al receptor y a la perspectiva desde la cual se presenta la historia. Genette distingue dos dimensiones: la distancia y la focalización. Dice el teórico que el relato puede entregar al lector mayor o menor detalle, y de manera directa o indirecta: el modo es la “regulación de la información narrativa” (p. 219). En primer lugar, la distancia consiste en el grado de mediación del narrador. Este puede ser un relato de acontecimientos: la transcripción de lo no verbal en verbal (p. 223). Por ejemplo, se puede narrar el enfrentamiento entre dos oponentes. O también puede ser un relato de palabras, en el cual se refiere lo dicho por los personajes: “El narrador no cuenta la frase del héroe, apenas se puede decir que la imita: la copia” (pp. 226-227). Respecto a esto, se distinguen tres estados de discurso del personaje. Por un lado, el discurso narrativizado o narrado, el más distante, como ‘Informé a mi madre de mi decisión de casarme con Albertine’ (p. 228). En ese caso, no es posible reconocer lo dicho por el personaje. Por otro lado, se encuentra el discurso transpuesto, en estilo indirecto: ‘Dije a mi madre que tenía que casarme con Albertine’ (p. 229). Esta forma, dice Gennete, es más mimética que el discurso contado, pero no da al lector las palabras exactas que se han pronunciado. Por último, el discurso restituido es aquel en el que el narrador cede la palabra al personaje ‘Dije a mi madre: <>’ (pp. 228 -229). En segundo lugar, se encuentra la perspectiva o focalización. Consiste en el punto de vista desde el cual se cuenta la historia. De estos son distintos los tipos. -Focalización cero o no focalización: el narrador es omnisciente (sabe más que los personajes). -Focalización interna: el narrador no dice sino lo que sabe un personaje. -Focalización externa: el narrador muestra solo lo que se puede observar externamente (pp. 244-245). 27 Todo ello es relevante para este trabajo debido a que mucho material desinformativo emplea focalización externa o cero, con lo cual busca naturalizar la información presentada como objetiva o neutra. Además, el uso frecuente del estilo indirecto o narrativizado permite introducir valoraciones ideológicas bajo apariencias de imparcialidad. Narrador El teórico clasifica al narrador, a la voz que configura el mundo narrado y se convierte en el mediador entre tal mundo y el receptor, según su participación en la historia: - Heterodiegético, que está ausente de la historia que cuenta y no participa en ella - Homodiegético, presente como personaje en la historia - Autodiegético, quien relata lo sucedido como si fuera un personaje principal (1989, p. 299) Asimismo, Gennette describe distintas funciones del narrador, entre las cuales son especialmente relevantes: - Función testimonial o de atestación: el narrador indica la fuente, el grado de certeza o sus emociones: “el narrador indica la fuente de donde procede su información, o el grado de precisión de sus propios recuerdos, o los sentimientos que despierta en él determinado episodio“ (p. 310). - Función ideológica: el narrador presenta intervenciones explícitas sobre la historia, actuando como una voz autorizada o pedagógica. Como tal, ofrece “intervenciones directas o indirectas del narrador respecto de la historia [que] pueden adoptar también la forma más didáctica de un comentario autorizado de la acción” (p. 310). En la desinformación, el narrador (sea explícito o implícito) suele desplegar una función testimonial que aparenta objetividad, a la vez que inserta valoraciones ideológicas encubiertas. La construcción de una voz narrativa confiable —aunque falsa— es crucial para legitimar el contenido. Nivel narrativo Genette identifica distintos niveles de narración según su posición en relación con la historia contada: - Extradiegético: el narrador se encuentra fuera de la historia. - Intradiegético: el narrador, por el contrario, se halla dentro de la historia. - Metadiegético: se desarrolla una historia dentro de otra historia (pp. 284-286). Tal planteamiento resulta relevante porque las noticias falsas a menudo incluyen relatos en nivel metadiegético (por ejemplo, testimonios de supuestos afectados por las vacunas), lo que suma capas de verosimilitud. Esta técnica narrativa permite multiplicar voces y testimonios falsos, con lo cual se busca evitar el cuestionamiento del emisor principal del contenido malicioso. Dicho todo lo anterior, el andamiaje teórico de Genette ofrece herramientas conceptuales para desgranar las estructuras de la desinformación. Las fake news, pese a que se presentan como informativas, operan narrativamente: seleccionan, ordenan, focalizan y valoran los hechos mediante estrategias textuales que aumentan su credibilidad. Comprender tales mecanismos podría abonar a desactivar sus efectos retóricos. 3.1.5. Propp y la estructura subyacente del cuento 28 Uno de los aportes más importantes de los estudios narrativos es la Morfología del cuento (1928) del autor ruso Vladimir Propp, figura del llamado formalismo ruso. Este autor buscó establecer las reglas subyacentes en la estructura de los relatos maravillosos rusos en su estudio. Para ello, desarrolló un estudio de las formas (morfología) del mencionado tipo de narración en el cual lo fundamental es, y así lo menciona múltiples veces, que tal estudio disponga de rigor científico. Así, para su trabajo, Propp analizó un gran número de textos y buscó entender sus recurrencias, las cuales esquematizó e incluso expresó en términos matemáticos. Con tal espíritu, Propp busca diferenciar su trabajo de otros análogos que, según él, habrían fallado en describir sistemáticamente el amplio corpus de relatos maravillosos rusos. Los problemas que identifica en estudios previos son múltiples. Uno de ellos es la falta de instrumentos apropiados de análisis. Cita el caso de uno de los trabajos, el de Veselovski, el cual, para descomponer a los relatos en sus unidades fundamentales, plantea el instrumento del motivo, el cual, dice Veselovski, sería la unidad más simple de la narración, la unidad indescomponible. Un ejemplo de ello sería el siguiente: ‘el dragón rapta a la hija del rey’. Sin embargo, Propp plantea que tal motivo se puede descomponer en al menos cuatro elementos: el dragón, la acción de raptar, la hija y el rey, los cuales se podrían reemplazar por otros análogos. Se podría sustituir, entre otros, al dragón por un brujo, a la acción de raptar por el vampirismo, a la hija por la madre y al rey por un campesino, según los ejemplos de Propp (2011, p. 25). Es decir, el motivo no es la unidad indescomponible de la narración, por lo cual habría que identificar una que lo sea. Es así como el teórico ruso plantea el concepto de función. La función se plantea como el elemento primario de la narración a fin de poder descomponer un cuento de acuerdo con sus partes constitutivas. Es decir, son los elementos constantes, mientras que lo demás serán los elementos variables. En el ejemplo anterior, lo más importante sería, para Propp, qué hacen los personajes, y lo demás sería complementario: “quién hace algo y cómo lo hace son preguntas que solo se plantean accesoriamente” (2011, p. 32). En ese sentido, lo más importante es la acción, más que el personaje. Es más, de forma específica, no se trata de considerar la acción divorciada del curso del relato, ya que actos similares pueden tener significaciones diferentes dentro de una narración. Plantea Propp que no es lo mismo que un protagonista reciba de su padre cien rublos y que con ello se compre un gato adivino si se compara con que un héroe reciba dinero como recompensa por su hazaña y que ahí acabe el cuento. Dicho ello, la función se define como “la acción de un personaje definida desde el punto de vista de su significación en el desarrollo de la intriga” (2011, p. 33). Lo propio del método de Propp es una abstracción, una búsqueda científica de patrones en medio de tantos materiales heterogéneos. Con todo ello arriba a la conclusión de que, una vez realizada la abstracción, el número de funciones que desarrolla el cuento maravilloso ruso es limitado (2011, p. 33). Más adelante, planteará que “la sucesión de las funciones es siempre idéntica” (2011, p. 34), lo que significa que la secuencia de acciones no es arbitraria dentro del relato maravilloso ruso. Es decir, su disposición en la trama responde a una lógica inherente, a unos requisitos de género que son fijos. Del mismo modo, siguiendo esta lógica estructural, esta tesis propone que las noticias falsas también pueden analizarse mediante una morfología narrativa. Así como Propp identificó funciones narrativas en los cuentos populares, planteamos que las funciones en las fake news conforman un número muy reducido: al igual que lo hizo Propp con los relatos maravillosos rusos para poder describirlos sistemáticamente, es necesario un análisis de las recurrencias y una elucubración acerca de cuáles son los elementos fundamentales de las fake news. Ello nos ha llevado a apropiarnos del método morfológico como parte de lo que podría aportar a entender las noticias falsas como relatos. De ese modo, se observa que muchas fake news comparten estructuras recurrentes: un héroe que revela ‘la verdad’, un emigo oculto que actúa en contra de la sociedad, una revelación escandalosa que desenmascara a los poderosos, etc. Estas funciones se reproducen con diferentes personajes y contextos, pero mantienen una lógica interna constante. 29 Por tanto, el método morfológico de Propp puede adaptarse para abordar la desinformación desde una perspectiva narrativa. Si bien es necesario complementarlo con enfoques sociológicos, mediáticos o políticos, su valor reside en ofrecer un modelo de análisis formal que permite entender cómo se construyen las fake news como relatos estructurados, funcionales en sus recurrencias. 3.2. Las fake news como artefactos ficcionales Este trabajo se concentra en indagar cómo las noticias falsas construyen su credibilidad. Ello obliga a indagar no solo qué dicen, sino cómo lo dicen: investigar acerca de su construcción como un todo, no solo como un núcleo informativo susceptible de verificación. En tal sentido, buscando entenderlas integralmente, se hace necesario evidenciar qué reglas subyacen en el proceso de su creación y qué parámetros imaginativos les dan forma. Es decir, erróneo sería pensar que las noticias falsas se construyen como invenciones sin ningún tipo de límite. Ahora bien, si no se corresponden con la realidad, ¿qué les da forma? De acuerdo a lo que aquí se plantea, estas explotan imaginarios socialmente compartidos: repertorios simbólicos que se han sedimentado históricamente y que permiten que ciertos relatos sean aceptados como plausibles. Tales imaginarios, por ejemplo, corresponden a géneros como la ficción distópica: en un texto de tal género, los personajes y las acciones responden al desarrollo de un escenario político, económico o cultural opuesto a lo deseable. Tal es su lógica interna: una vez establecido el mundo ficcional, los elementos presentes en él responden a su modo de ser debido a que cada género ficcional se funda en leyes de funcionamiento, y su verosimilitud depende del respeto irrestricto a tales leyes. Esto quiere decir que estos imaginarios funcionan como un marco de posibilidades: como un conjunto cerrado, finito, de recursos de los cuales valerse para construir historias creíbles. En otras palabras, pese a que las fake news no se sustentan en la realidad, su horizonte de lo posible no es aleatorio, sino que construyen mundos posibles organizados, coherentes en sí mismos. Para entender mejor su configuración, este trabajo se propone emparentar a las noticias falsas con determinadas tradiciones ficcionales a fin de entender cómo la construcción de mundos coherentes, dentro de géneros codificados, ayuda a la simulación de la factualidad. Dicho lo anterior, el contenido de las fake news durante la pandemia -como las curas milagrosas a base de té, café o plantas- no surgió de forma arbitraria. Por el contrario, en ellas se operó una actualización de formas narrativas tradicionales: la idea del remedio natural, del conocimiento popular como predominante frente al saber médico oficial, o del poder oculto de la sabiduría ancestral acerca de la naturaleza. Estas narraciones conectan con estructuras ficcionales previas, propias de géneros como el mito popular. En tal contexto, la verosimilitud de las fake news no se sustenta en su relación con lo real, sino en la coherencia interna de los mundos que construyen. Tal como sucede en la literatura, todo lo que ocurre dentro del mundo narrado se desarrolla de modo lógico. Es decir, cada género ficcional impone sus propias condiciones de posibilidad y, tal es nuestro planteamiento, las noticias falsas funcionan como microficciones que respetan y explotan tales condiciones. Dice Aguiar e Silva que “en una obra científica, histórica o filosófica, el lenguaje denota referentes externos, y su verdad se relaciona necesariamente con ellos; en la obra literaria, el lenguaje no manifiesta tal uso referencial, y su verdad es de coherencia, no de correspondencia, y consisten en una necesidad interna, no en algo externamente comprobable” (1982, p.33). En tal sentido, la eficacia del material desinformativo radica en que presenta elementos falsos dentro de una estructura narrativa coherente. Esto puede observarse en la forma en que se describen acciones de dominación de entidades superpoderosas: caracterizando villanos, desplegando acciones de amenaza a la naturaleza humana, presentando héroes opositores, etc., lo que le da apariencia de objetividad a lo que en realidad es una información falsa. 30 Como plantea Aguiar e Silva, el lenguaje literario “constituye un discurso contextualmente cerrado y semánticamente orgánico, que instituye una verdad propia” (1982, p. 17). Las fake news aplican esta lógica de forma perversa: buscan manipular el sentido, construyendo una realidad que pareciera plausible solo porque se sostiene en patrones de representación ya reconocibles. 3.2.1. Abordando el problema de la ficción Es tradicional considerar que existe una dicotomía entre los escritos de ficción y los de no ficción. Por un lado, se encontrarían los textos de corte factual, que reportan directamente la realidad, ateniéndose a los hechos, sin recurrir a la invención y, por el otro, estarían los escritos que hacen uso de la imaginación como fuente principal para establecer lo narrado. Sin embargo, tal distinción dista de ser sencilla. Jean-Marie Schaeffer indica que se han planteado tradicionalmente algunas pistas acerca de este supuesto conflicto que vale la pena rescatar para enmarcar nuestra discusión acerca de la ficcionalidad y el de la narratividad. Por un lado, según Schaeffer, se ha propuesto una definición semántica acerca de la ficción y la factualidad: mientras que la narrativa factual es referencial respecto a la realidad, la ficcional no tiene referencia. Es decir, la primera remite a la realidad empírica, mientras que la otra no. Por otro lado, se ha planteado una definición pragmática: mientras que la narrativa factual reclama una condición de verdad acerca de lo que refiere, la ficcional no realiza tal reclamación2 (p. 179). En otras palabras, la primera se sitúa dentro del paradigma de lo comprobable: es posible verificar, como en las noticias o los relatos históricos, que tal hecho aconteció; mientras tanto, la segunda se encuentra fuera de lo comprobable: no tendría sentido emprender una verificación de todo lo narrado en una novela de ficción. Ambas ideas son importantes para este trabajo, ya que las noticias a analizar han sido previamente catalogadas como falsas por organizaciones de fact-checkers. Tal veredicto es el punto de partida de esta investigación: aquí no se busca evaluar la falta de veracidad de algún dicho, sino de estudiar cómo se configura como creíble para el lector. Es decir, tal material malicioso reclama una condición de verdad; sin embargo, tal reclamación resulta ilegítima debido a que no se ajusta a lo sucedido en la realidad empírica. Sin embargo, frente a todo lo dicho, se puede comentar que estudiosos de todos los campos han cuestionado esa división factual/ficcional al señalar que toda narración, sin distinción de su correspondencia con la realidad empírica, tiene un carácter ficcional: “the ‘fictionalizing’ nature of narrative because every narrative constructs a world” (p. 179). En efecto, la narración ya implica una organización secuencial de eventos, es una mediación; en tal sentido, no nos enfrentamos a la realidad de forma directa, sino de forma indirecta, es decir, estructurada a modo de sucesión de hechos. Este aspecto resulta relevante para nuestro trabajo, como se apreciará más adelante: las narraciones sirven para crear sentido del mundo. Sin embargo, en el punto de partida de esta investigación, al concentrarse en estudiar fake news, la división factualidad-ficcionalidad se menciona por cuestiones prácticas: las personas creen en la referencialidad de las noticias falsas; es decir, consideran que denotan aspectos de la realidad empírica. Dicho de otra forma, es necesario no olvidar que cada representación es una construcción; sin embargo, ello no descalifica la existencia de hechos en el entorno que nos rodea: “Every (narrative) representation is a human construction, and more precisely that it is a model projected onto reality. But the fact that discourse in general, and narrative discourse in particular, are constructions does not by itself disqualify ontological realism or the distinction between fact and fiction” (p. 179). En ese sentido, resaltando la 2 De hecho, Schaeffer plantea también una diferencia sintáctica: plantea que la narrativa factual y la ficccional se pueden distinguir por su estructura lógico-sintáctica. Esta idea no ha sido considerada debido a que partimos de la idea de que los creadores de las noticias falsas copian la estructura de la narrativa ficcional. 31 naturaleza ontológica de lo reportado en la narrativa factual, agrega Schaeffer: “At least, in real-life situations the distinction between factual and fictional narrative seems to be unavoidable, since mistaking a fictional narrative for a factual one (or vice versa) can have dramatic consequences” (p. 179). Indicadas ya antes en este documento, son distintvas y graves las consecuencias de la desinformación, en especial acerca de la pandemia del coronavirus. 3.2.2. Dolezel y las reglas estructurantes de los mundos posibles En su obra Heterocósmica. Ficción y mundos posibles (1998), Lubomír Dolezel estudia los modos en que se configuran los mundos en los textos literarios. Su estudio se ocupa de la construcción de significado dentro de la ficción. Para ello, distingue dos grandes grupos de operaciones que permiten construir un mundo ficcional: las intensionales y las extensionales. Estas modalidades del discurso narrativo establecen las reglas y principios intrínsecos del mundo narrativo. Las modalidades extensionales En primer lugar, las operaciones extensionales involucran el qué del mundo narrado, la constitución de entidades narrativas. Como tales, se concentran en los elementos concretos del universo creado como los personajes, los lugares y los eventos, así como sus relaciones y jerarquías. Es decir, delimitan en múltiples dimensiones las posibilidades del mundo narrado. En particular, se concentran en los elementos semánticos que son explícita o implícitamente dados. Dolezel distingue varias modalidades dentro de esta categoría. -Modalidades aléticas: determinan dentro del mundo qué es posible, qué es imposible y qué es necesario. Determinan aspectos importantes como la causalidad, los parámetros del tiempo y espacio, y la capacidad de acción de las personas (p. 115). Así, es posible encontrar seres físicamente imposibles, como espíritus o monstruos, pero que habitan en mundos sobrenaturales. También, a partir de ello, es posible encontrar personas con capacidades sobrenaturales, como los héroes o personajes de los cuentos de hadas, etc., u objetos inanimados personificados. Por ejemplo, dentro de un mundo donde la magia es posible, la habilidad de un personaje de lanzar hechizos está regida por las modalidades aléticas de tal mundo. Este planteamiento es relevante debido a que las noticias falsas construyen mundos distintos del empírico; sin embargo, los presentan con coherencia interna. Ello se debe a que, como dice Dolozel, “physically impossible worlds are logically possible. Only worlds containing or implying contradictions are logically impossible” (p. 116). Dicho de otro modo, debido a las modalidades alética (a las restricciones que operan en el proceso de construcción), los mundos físicamente imposibles disponen de una lógica: son lógicos, aunque sobrenaturales. -Modalidades deónticas: inciden en el diseño del mundo ficcional como normas proscriptivas o prescriptivas; es decir, las normas que determinan qué está prohibido o permitido, y qué es obligatorio dentro de lo narrado (p. 120). Estas pueden ser explícitas o implícitas: “Deontic norms are binding either as tacitly accepted conventions (such are customs of a culture) or as explicitly promulgated rules, regulations, and laws” (p. 120). Según Dolozel, el enmarcado deóntico de las acciones es la fuente más rica de la narratividad. Genera, por ejemplo, la típica trama de un personaje tradicional: la caída (violación de la norma, que lleva al castigo), la prueba (la obligación a cumplir, que genera una recompensa) y el predicamento (conflicto de obligaciones), las cuales están presentes tanto en los cuentos de hadas como en la ficción más contemporánea (p. 121). 32 La instalación de un código deóntico, dice Dolozel, implica tensiones entre las posturas morales subjetivas de tal o cual personaje y las normas impuestas en la sociedad que habita; ello genera un abanico de actitudes hacia tal código que van desde la conformidad hasta la rebelión (p. 121-122). Por ejemplo, el arquetipo del buen soldado en un mundo ficcional está gobernado exclusivamente por obligaciones y prohibiciones. La modalidad de la obligación, por un lado, gobierna, de acuerdo con Dolezel, la acción social, mientras que, por otro lado, la de prohibición, la acción personal (p. 123). Esto resulta especialmente relevante para nuestro trabajo debido a que, dentro del mundo de las fake news, el marco de lo moral que se instala en el material malicioso encuadrará las acciones de los personajes como opresivas o heroicas. Así, se podrá interpretar la obligación de usar las mascarillas en la pandemia como una acción autoritaria, incorrecta, y, a la vez, la oposición a tal mandato como heroica, correcta. Dice Dolezel: “The inhabitants of a fictional world where everything is either obligatory or prohibited and where nothing is permitted have two basic strategies at their disposal: either they discharge the obligations and as loyal subordinates give up personal intentions, or they act against the prohibitions and become transgressors (outlaws)” (p .123). -Modalidades axiológicas: definen los valores y juicios de valor dentro del mundo narrado; de tal forma, involucran lo bueno y lo malo, aunque tales categorías dentro del mundo narrado sean variadas o difusas. El efecto general de estas es dar forma a las entidades del mundo (objetos, estados de cosas, acontecimientos, acciones, personajes) como valores y disvalores (p. 123). Un ejemplo que plantea Dolezel es el de la búsqueda del héroe. La adquisición de valor es la historia axiológica básica y normalmente se ve envuelta en la narrativa de la búsqueda: desde los Argonautas hasta las historias de amor. La presencia de valores y disvalores desencadena deseos y repulsiones, según Dolezel, y, como tal, la valorización del mundo es tal vez el estímulo más grande para actuar (p. 124). Esto es especialmente relevante para entender el accionar de los personajes de las fake news, los cuales buscan el valor. En particular, también cabe llamar la atención sobre el rol de los opositores a los regímenes políticos, económicos, culturales, etc., presentes en los contenidos maliciosos. Ellos son lo que Dolezel llama rebeldes axiológicos. Ellos establecen una axiología subjetiva contraria: lo que es un valor en general es un disvalor en el sistema subjetivo del rebelde (p. 125). -Modalidades epistémicas: delimitan lo conocido, lo creído y lo ignorado en el mundo narrado (p. 126). De este modo, toda persona en el mundo ficticio “se percibe a sí misma, a otras personas y al mundo entero desde un punto de vista definido y distinto. El razonamiento práctico de la persona y, en consecuencia, su forma de actuar e interactuar están determinadas en un alto grado por esta perspectiva epistémica, por lo que el agente sabe, ignora y cree que ocurre en el mundo” (p. 126). En otras palabras, los personajes decodifican el universo de su experiencia desde unos parámetros que delimitan lo creíble y lo cierto. Esto es especialmente relevante para el análisis de las fake news debido a que los creadores de las fake news disponen mundos ficcionales en los que niegan lo que es verdad en el mundo empírico o imponen una afirmación como verdadera sin que haya sido corroborada factualmente. Esto es, que el mundo narrado se rige bajo directrices epistémicas distintas de las reglas científicas; sin embargo, resultan creíbles ya que lo descrito se propone como un artefacto verosímil al distanciarse estratégicamente de ciertas reglas de lo real y ajustándose a todas las restantes. Con todo ello, vale decir que las fake news no son artefactos ilusorios desorganizados, sino constructos estratégicos que se desvían concretamente de algunas normas de la realidad empírica con la intención de generar en el lector una sensación de lo conocido, a la vez que introducen elementos maliciosos. 33 A manera de recopilación de lo planteado, valga decir que todas estas operaciones pueden encontrarse de distintas formas en textos concretos. Es decir, todas estas estructuras atómicas, limitadas en número, dice Dolozel, se combinan, intersectan y se superponen en múltiples formas para dar a ilimitados números de mundos ficcionales (1998, p. 128). Pueden ser distintas las intersecciones entre las distintas modalidades extensionales expuestas. Es así que, de forma complementaria, cabe introducir el concepto de los mundos diádicos, propuesto por el autor. Estos unen dos dominios con condiciones modales contrarias: “a unification in one fictional world of two domains in which contrary modal conditions reign” (p. 128). En otras palabras, unen dos dominios de diferentes modalidades. En la dimensión alética, por ejemplo, plantea Dolozel, podría ser la combinación de los dominios naturales y sobrenatural, como en los mitos: “The prime dyadic structure of the alethic modality is the mythological world, constituted by a combination of the natural and the supernatural domains” (1998, p. 128). En el caso de las noticias falsas, conviven un dominio natural y uno mágico, como cuando estas informan de curas milagrosas. Esto puede involucrar a las dimensiones antes mencionadas; por ejemplo, en el ámbito axiológico, respecto a las fake news, mientras que para algunos es considerada la mascarilla una herramienta valiosa para contener el virus, para otros será representada como una amenaza a la vida o como un herramienta de dominio del pueblo, es decir, como no valiosa. “Dyadic worlds, due to their inner semantic tension, are fecund sources of stories”, plantea Dolozel (1998, p. 129). Siguiendo este ejemplo, es posible combinar distintos dominios en las diferentes dimensiones planteadas anteriormente: además de la alética, la deóntica, la axiológica y la epistémica. Las modalidades intensionales Si bien las modalidades extensionales cubren el qué del mundo ficcional, las modalidades intensionales se concentrarán en el cómo del mundo ficcional. Determinan la forma en que se presenta el mundo y sus elementos. Dice Dolezel que involucran “la ‘morfología’ global del texto, sus principios formativos, sus regularidades estilísticas” (p. 139). Involucran las operaciones textuales: “the fictional text's original wording (texture)” (139). Cubren los constituyentes, las formas, las estructuras propias de un texto, lo que Dolezel llama la textura (texture) o configuración textual. -Autentificación. Dolezel comienza planteando que el mecanismo en el que el texto concede existencia al mundo narrado es el mecanismo de autentificación. Para ello se pregunta cómo el lector acepta el mundo posible de la ficción como real dentro del texto (no como empíricamente real). Precisamente, a diferencia de otros tipos de texto, que pueden considerarse como verdaderos o falsos, estos no se atienen a la verificación. Dice Dolezel: “Fictional texts can carry out the function of authentication precisely because they are exempt from truth-valuation; they are performative speech acts” (1998, p. 146). En tal sentido, según el autor, las cualidades del texto hace posibles hechos ficticios (hechos dentro de la ficción) a partir de su fuerza performativa. “If uttered felicitously, the literary performative changes a possible entity into a fictional fact. In other words, fictional fact is a possible entity authenticated by a felicitous literary speech act” (1998, p. 146). La función de autentificación construye la existencia de hechos ficticios. Y tal existencia es distinta, plantea el autor, de la polaridad de la existencia real. “Fictional existence is not confined to the polarity of actual existence ("to be or not to be"). To exist fictionally means to exist in different modes, ranks, and degrees” (1998, 147). Ello se relaciona con la multiplicidad de discursos en la narración: por ejemplo, el del narrador y los personajes. Con ello, es posible encontrar discursos que van desde lo 34 objetivo hacia lo subjetivo. Puede considerarse propiamente real, por ejemplo, en un cuento tradicional, lo que cuente un narrador que no participa en la historia: dentro del texto, este tipo de narrador presenta el mundo ficcional y no cabría dudar de lo que dice, salvo que haya indicios para ello en el mismo texto. La autentificación diádica es la primera que plantea Dolezel. Esta combina la narración de un narrador impersonal con el discurso directo de personajes, donde los primeros hechos son considerados ciertos y los segundos pueden ser cuestionados (1998, p. 148). Es decir, el narrador toma la posición del enunciador de lo objetivo y el personaje introduce solo una visión subjetiva. Para ilustrar ello, el autor ejemplifica con un recordado pasaje del Quijote en el que el protagonista relata que se enfrentará a los gigantes que tiene al frente y el narrador describe que el personaje se encuentra frente a molinos (no a gigantes). Entonces, el lector considera como un hecho que no hay gigantes, sino molinos. Ello representa una diferencia entre el peso de lo que narran el narrador y el personaje. Otra posibilidad es la autentificación graduada. En esta, a diferencia de la diádica, puede variar en grados según el contexto o la perspectiva narrativa. Es decir, que no todos los objetos, eventos o estados de las cosas dentro de un mundo ficcional poseen el mismo grado de realidad o existencia ontológica. De tal modo, habrá algunos que sean plenamente auténticos y otros que no. “The function assigns different grades (degrees) of authenticity to fictional entities, distributed along a scale between "fully authentic" and "nonauthentic." (1998, p. 152). Ello quiere decir que las marcas de la subjetividad se presentarán en mayor o menor medida. Puede haber narraciones en las que lo auténtico (lo indisputablemente cierto) se encontrará acompañado de lo relativamente auténtico (cierto para un personaje o grupo de personajes) y de lo no auténtico. Esto presenta distintas ramificaciones. Por ejemplo, al tener como narrador a un personaje, uno se inclinaría a no considerar su voz como autentificadora (como enunciadora de hechos verdaderos dentro de la ficción). Sin embargo, tal narrador personaje deberá construirse como competente para proveer al receptor ciertos hechos ficcionales que estabilicen la narración: tal narrador “has to prove his or her competence” (p. 154). Es decir, que mientras el narrador impersonal recibe por defecto su autoridad autentificadora, el narrador personaje debe ganársela. Así, muchos de los narradores personajes se valen de distintos recursos para construir su autoridad narrativa (y establecer hechos), como la introducción de cartas, memorias, manuscritos, entre otros. -Saturación: involucra qué cantidad y calidad de información proporciona el texto sobre el mundo ficcional. Es decir, se parte de la idea de que todo mundo ficcional es inherentemente incompleto; por ello, la saturación determina qué aspectos del mundo quedan determinados, cuáles quedan indeterminados y cuáles ausentes (gaps). “When the author produces an explicit texture, he or she constructs a fictional fact (provided that the felicity conditions of authentication are satisfied). If no texture is written (zero texture), a gap arises in the fictional-world structure” (p. 169). Ello quiere decir que los vacíos (gaps) son inherentes a cualquier mundo narrativo. No es posible detallar en el texto todos los aspectos de lo narrado; al contrario, se debe profundizar sobre unos y dejar de lado otros. La saturación es relevante en este trabajo de análisis debido a que las fake news dejan vacíos en las narraciones, los cuales son relevantes para la concatenación de los hechos planteados. Esos vacíos narrativos son también vacíos en el desarrollo lógico científico de la información. Dice Dolezel que, dado que el lector debe reconstruir el mundo configurado por el autor, la variable de la saturación representa un reto para el lector: “a challenge that increases as the saturation decreases” (p.170). Es decir, el lector debe completar los vacíos con su imaginación: “In recreating the world, the reader's imagination fills in the gaps left by the text itself" (p. 171). De nuevo, las noticias falsas deben recurrir a parámetros imaginativos preexistentes para completar su desarrollo. Es así que explotan estas 35 tradiciones textuales: apropiándose de sus encadenamientos causales, de la construcción de contextos espaciotemporales típicos, de la caracterización de sus personajes paradigmáticos. 3.2.3. Las fake news como microficciones de géneros codificados Dicho lo anterior, cabe caracterizar los géneros ficcionales cuyos imaginarios, plantea este trabajo, explotan las fake news. La siguiente exposición busca plantear sus aspectos principales. No busca ser estrictamente minuciosa debido a que, siendo géneros de larga data, emprender tal tarea superaría las dimensiones de este trabajo. 3.2.3.1. Los parámetros de la ciencia ficción La ciencia ficción se define como un género literario en el que adquieren relevancia mayor los avances científicos en un mundo imaginario, el cual, por lo general, se sitúa en el futuro o en un presente alternativo. Más precisamente, puede suceder en el presente, futuro, pasado o en un tiempo alternativo distinto de nuestra realidad (Barceló, 2008, p. 12). Del mismo modo, puede situarse espacialmente en distintos contextos: el planeta Tierra u otro, o algún universo inventado. Presente también en el cómic, el cine, el manga, la televisión y otras manifestaciones, lo que caracteriza a la ciencia ficción es su capacidad de sorprender al receptor y su sentido especulativo, el de formular realidades hipotéticas que se desprenden de la existencia de avances científicos o inventos: realidades que son a la vez similares y diferentes a lo que conocemos, y que pueden interesarnos por sus particularidades (Barceló, 2008, pp. 12-13). Es decir, los mundos construidos por este género marcan el impacto que tendría o habría tenido en una realidad similar a la nuestra una creación científica. Sobre su capacidad especulativa, la define un interés por “analizar las consecuencias que los cambios y los descubrimientos científicos y tecnológicos producen o producirán en los individuos y las organizaciones sociales” (Barceló, 2008, p. 10). En su desarrollo, su interés se ha ampliado desde especulaciones narrativas circunscritas a las ciencias físicas y naturales hasta el análisis que también implica a la psicología, la sociología, la historia y, en conjunto, a las ciencias humanas y sociales (2008, pp. 10-11). Es decir, como género, ha ido involucrando a distintas disciplinas para poder ofrecer un panorama más amplio en sus planteamientos de lo que sería un mundo a partir de la existencia de un elemento científico inédito. Dice Barceló que la ciencia ficción busca responder a la pregunta ¿qué ocurriría si…? a fin de “abordar un análisis de las consecuencias de una hipótesis considerada no habitual o demasiado prematura como para que pueda ser factible en el mundo real” (2008, 10). Resulta específicamente significativo para nuestro análisis este género ficcional debido a su condición especulativa; es decir, este se propone generalmente como una crítica de las dinámicas disfuncionales de la sociedad actual. Llama especialmente la atención la coherencia que exige la ciencia ficción en lo que es su especulación de un mundo imaginario: “Exige a sus autores una capacidad especial para utilizar con coherencia las situaciones y los nuevos entornos creados en los mundos y las culturas que ellos mismos han imaginado” (2008, p.11). Así, se espera que, una vez planteada “una idea central especulativa, incluso inverosímil, el resto resulte un conjunto coherente que se pueda deducir con cierta lógica de los presupuestos establecidos en la misma narración” (2008, pp. 11-12). Dicho de otro modo, fuera de la introducción de elementos inexistentes, el desarrollo de los hechos se ajusta a nuestra concepción de la realidad, tal como en la desinformación. Dicho todo lo anterior, cabría buscar definir este género; sin embargo, las tentativas de fijarlo han sido múltiples, por lo que este trabajo buscaría acercarse a sus características más comunes, tomando en cuenta que un género de un desarrollo de más de dos siglos ha adquirido múltiples formas. Habría que 36 comenzar presentando la apreciación de uno de los autores más importantes del género, Isaac Asimov: “Aquella rama de la literatura que trata de la respuesta humana a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología” (como se cita en Barceló, 2008, p.16). Tal definición compromete los ingredientes fundamentales de esta vertiente: el ámbito social y la aparición de un nuevo elemento científico. Asimismo, entre otras posibilidades, valdría presentar la definición del editor Sam Moskowitz: Una rama de la fantasía identificable por facilitar la ‘suspensión involuntaria de la incredulidad’ por parte de los lectores, al utilizar una atmósfera de credibilidad científica mediante imaginativas especulaciones en el campo de las ciencias físicas, el espacio, el tiempo, las ciencias sociales y la filosofía” (como se cita en Barceló, 2008, pp. 15-16). Ello se relaciona con lo que plantea otro estudio acerca de esta manifestación: que la ciencia ficción se fundamenta en la introducción de un elemento extraordinario proponiendo una explicación racional o basada en una ciencia que no existe (Ábalos, 2009, p. 5). Tal género es especialmente interesante para este estudio por instalar, como en las noticias falsas, la utilización de una “atmósfera de credibilidad científica”. Tal construcción de un mundo creíble apoyado en alguna lógica científica es explotada por las noticias falsas; en estas, lo importante es formular escenarios imaginarios sustentados parcialmente en la ciencia. En ese sentido, la ciencia ficción puede proponer escenarios imaginarios en los que un grupo de poder se ha válido de avances tecnológicos (o, en todo caso, inventos de distinta índole no posibles en la actualidad) para establecer su dominio y oprimir a los demás. En las fake news, paralelamente, se puede encontrar a gobiernos o magnates valerse de instrumentos científicos para dominar a la población de un país o del mundo. Dicho lo anterior, cabe plantear que ese potencial de formular un diagnóstico de la realidad es instrumentalizado por los creadores de noticias falsas. De forma específica, las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan avances científicos o tecnológicos imaginados o extrapolaciones de los existentes: vacunas con chips que cambian el ADN, por ejemplo. En particular, entender los mecanismos de configuración de la ciencia ficción podría ayudar a identificar los patrones de construcción de teorías alternativas sobre el origen, la expansión y el tratamiento del coronavirus. La versatilidad del género narrativo, que construye historias de viajes espaciales, permite construir escenarios imaginarios de crisis global que son coherentes en sí mismos, de forma análoga a cómo las fake news imaginan escenarios alternativos en la crisis sanitaria. 3.2.3.2. Caracterizando la ficción distópica Una vez presentada la ciencia ficción, vale caracterizar la distopía. Cabe decir que es común encontrar a la primera unida a la segunda. Así, se pueden enumerar distintos ejemplos, tanto clásicos como contemporáneos, como 1984 o Un mundo feliz. Más que propiamente un género literario, la distopía es una estructura imaginativa que ha sido explorada por el arte, el pensamiento filosófico, entre otros. Describe un escenario imaginario no deseable para los seres humanos. Como tal, sus antecedentes son amplios, tales como el trabajo filosófico Utopía (1516), del pensador Tomás Moro. Tal relación entre pensamiento y literatura no es gratuita. Martorell define a la ficción distópica como un “diagnóstico de las patologías de la civilización occidental maquinados para trasladar a las personas corrientes el cuestionamiento del sistema dominante, con un contenido que traza no pocas intersecciones con los diagnósticos filosóficos” (2020, p. 12). Con todo ello, cabe aquí concentrarse en su desarrollo como género literario. Como género, no refiere a una realidad plausible, pero tampoco a una lejana: está ubicada en algún punto entre los extremos realista y fantástico (Moreno, 2022,p. 61). Así, la ficción distópica presenta 37 mundos que no son actuales y, sin embargo, su trabajo se sienta en una relación fuerte con la realidad, “que es deformada a partir de una evaluación crítica –y, en algunos casos, satírica– de algunos de sus aspectos que, por lo general, están vinculados con estructuras y prácticas de poder” (Moreno, 2022, p. 61). De forma concreta, el mundo imaginario se sitúa en el futuro o en un presente alternativo. Desarrolla una historia en la que algún grupo particular o la población mundial es sometida a la voluntad de algunos individuos con gran poder. De esa manera, un mundo distópico es “un mundo devastado, inhóspito, hostil, en donde las relaciones humanas se tornan sumamente difíciles” (Caballero Álvarez, 2016, p. 259). Estudios como el de Martorell plantean que la distopía es un género de mayor preponderancia sobre todo desde el siglo XX, aunque tiene una historia más abarcadora. Tal trabajo comenta que, sin considerar a sus precursores (Rabelais, Swift y Voltaire), este tipo de discurso se instaló de manera definitiva a mediados del siglo XIX debido a las promesas incompletas de la Ilustración y los desencuentros que generó la industrialización capitalista, lo que llevó a los ataques de los románticos contra la lógica mecanicista, urbana, cientificista e individualista de la sociedad. Es decir, la distopía se expandirá de forma paralela a las críticas contra el modelo de civilización occidental (2016, p. 12). Plantea la ficción distópica una sociedad ficticia indeseable, auténtica protagonista de la trama. Además de ello, deberá retratarla en pleno funcionamiento, cartografiarla con minuciosidad y como si de una totalidad se tratara, dedicando especial atención a los dispositivos político-tecnológicos de poder y a los mecanismos invertidos para que los individuos se plieguen a él y/o lo interioricen (2016, p. 13). Este potencial de retratar una sociedad indeseable con todos sus mecanismos de subyugación en funcionamiento es aprovechado por los creadores de noticias falsas para dar forma a sus productos. El escenario de las fake news es el de un mundo dominado por unos pocos, los cuales tienen fines maliciosos. Con todo ello, una característica de la ficción distópica es la de presentar un “futuro inhumano rendido a la planificación, la propaganda y la monitorización mayúsculas: refuta […] la fe en el progreso” (Martorell, 2020, p. 14). Adicionalmente, vale la pena indicar que la distopía funciona como una advertencia del declive de la sociedad. Martorell comenta que, aunque lo que plantea la distopía podría conducir a la desesperación, sus autores buscan una reacción positiva de los lectores: que eviten la plasmación del futuro imaginado (2020, p. 14). Este efecto comunicativo de la distopía, la de trasladar un mensaje sobre la situación actual, es instrumentalizado por los actores de la desinformación. Incluso, con ello, buscan generar una respuesta emocional en sus lectores. Por último, se indica que la distopía es un género ampliamente difundido tanto en la literatura como en el cine, tanto que se habla de un apogeo de esta en el siglo XXI. Ello podría relacionarse con factores como el cambio climático, la disminución de recursos, el crecimiento de la desigualdad, el terrorismo islamista, el gran poder corporativo, el desmantelamiento del Estado de bienestar, la precarización laboral, entre otros, incluida la pandemia del COVID-19, según Martorell, con lo cual el resultado es una cultura donde existe el temor y se esparcen comúnmente imágenes de un futuro desolador (2020, p. 18). Ello da cuenta de que la distopía forma parte de la oferta mediática y, por encima de ello, del panorama cultural contemporáneo. De forma adicional, cabe plantear que el mundo social que dibuja la distopía también incluiría a individuos que se oponen al sistema, incluso colectivos medianamente cohesionados que buscan derrocarlo, posiblemente ocultos o al margen de los entes vigilantes. Ello suma al potencial de este subgénero de cuestionar el presente, y de alentar el activismo y la necesidad de cambio (Martorell, 2020, p. 22-24). Ello se relaciona con lo que plantea Moreno: que la “ficción distópica, que es un discurso 38 ficcional, pretende ser motor del cambio sociopolítico mediante la intervención en la esfera discursiva de lo no ficcional” (2022, p. 59). Tal relación nos plantea algunos lineamientos de lo que las fake news podrían generar en posibles lectores. Definitivamente en ellas hay un ansia de oposición a las medidas de los gobiernos o de las entidades supranacionales respecto a la contención del virus. Del mismo modo, las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan actores que despliegan resistencia o disidencia. Estos son opositores al sistema de opresión o se convierten en opositores a este sistema. En definitiva, la distopía explora la realidad a fin de “anticipar cómo ciertos métodos de manejo de la sociedad podrían derivar en sistemas injustos y crueles” (Ávila, 2023, p. 24). Ello se relaciona con cómo los consumidores de desinformación se aúnan en torno, por ejemplo, a la idea de que la pandemia del COVID no fue tal, sino una conspiración: una plandemia, una iniciativa orquestada por individuos y colectivos poderosos que crearon una falsa epidemia para concretar planes ocultos. Es decir, se podría analogar lo que plantea Ávila respecto a la lectura de las fake news: es una operación de diagnóstico de la realidad, la cual dibuja un sistema (político, económico, etc.) injusto y cruel. Resulta especialmente significativa para nuestro análisis la caracterización de la ficción distópica por su formulación especulativa acerca de la sociedad actual. Este potencial crítico de diagnosticar el funcionamiento de la sociedad es instrumentalizado por los creadores de información maliciosa. Al fin y al cabo, la distopía “en cuanto representación de sociedades opresivas, concentra diversos temores sociales generalizados que cuestionan las promesas de emancipación de la modernidad” (Rematal, 2024, p. 172). De forma específica, podríamos decir que las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un escenario de amenaza a la condición humana en un futuro o en un presente alternativo. Este puede describir una serie de acciones de opresión o sometimiento de un gran grupo poblacional, o la misma pandemia. Esto aplica específicamente para las teorías de la conspiración que plantean que la crisis sanitaria global fue organizada por un país (China) o una persona. Del mismo modo, las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un sistema de poder autoritario o totalitario. Los detentores de este poder pueden ser funcionarios de un gobierno nacional. También puede ser una autoridad transnacional, como la Organización Mundial de la Salud. 3.2.3.3. Hacia una delimitación del realismo mágico El realismo mágico es una categoría literaria con especial resonancia en América Latina. Aunque su origen se remonta a la crítica de arte alemana - el alemán Franz Roh empleó por primera vez esta etiqueta en 1925, pero para calificar a la pintura posexpresionista europea-, el término fue adoptado por los estudios literarios, y se consolidó en relación con la narrativa latinoamericana de mitad del siglo XX en adelante (Hurtado, 1997, p. 262). Autores como Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez y Miguel Ángel Asturias son reconocidos como sus principales exponentes. En el prólogo a su novela El reino de este mundo, Carpentier introduce la noción de lo real maravilloso, concepto afín al realismo mágico, con el cual se lo confunde3. Para Carpentier, el continente americano posee un “misterio propio y una esencia mágica”, en la que lo maravilloso no se introduce artificialmente, como en la literatura europea, sino que forma parte de la existencia cotidiana: una cosmovisión en la que confluyen la tradición hispánica, la indígena y la 3 Hurtado plantea que los cultores de este género, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Miguel Ángel Asturias, “implícita o explícitamente todos ellos asumen que “realismo mágico” y lo “real maravilloso” significan lo mismo” (1997, p. 264). 39 africana (Hurtado, 1997, p. 263). Ello se debe, entre otros factores, a su historia y su mitología (Bautista, 1991, p. 20). Bajo tal perspectiva, lo mágico no irrumpe en el orden de lo real, sino que coexiste con él sin fracturas, lo que lo diferencia claramente del género fantástico. En el fantástico, lo sobrenatural provoca una disrupción de la realidad y genera extrañeza; en cambio, en el realismo mágico, los elementos sobrenaturales son naturalizados, integrándose a la vida cotidiana sin ser cuestionados por los personajes ni por el narrador. Así, lo maravilloso “surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro), que exaltado por el espíritu produce una revelación privilegiada de dicha realidad” (Bautista, 1991, p. 20). Esta revelación requiere una forma expresiva particular, y eso es precisamente lo que buscan los cultores de este género: una manera de nombrar lo inexplicable desde lo cotidiano. El crítico Ángel Flores, en una conferencia dictada en Estados Unidos, contribuyó a popularizar el término ‘realismo mágico’, y lo definió como una estética en la que lo cotidiano se transforma en irreal, y lo irreal acaece como parte de la realidad (Bautista, 1991, p. 21). Según Flores, el realismo mágico es la auténtica expresión de Latinoamérica. Miguel Ángel Asturias, por su parte, plantea que en América “la realidad y lo maravilloso son inseparables. Las personas se mueven en una mezcla de magia y realidad. Vivimos en un mundo sin fronteras entre lo real y lo maravilloso” (Bautista, 1991, p. 21). Dicho de otro modo, se disuelven los límites entre lo real y lo irreal, específicamente con lo mágico. Este tipo de literatura, por tanto, amplía la noción de lo real al integrar en ella creencias, supersticiones, mitos, leyendas y visiones del mundo no occidentales. Así, el realismo mágico recrea “un mundo en el que la magia y la realidad coexisten como si nacieran del interior mismo de las cosas” (Bautista, 1991, p. 21). Una de sus características, plantea Bautista, es la “exactitud de la descripción realista aplicada a un asunto sobrenatural o mágico, y expresada en un estilo sencillo, preciso y claro” (1991, p. 24). En otras palabras, lo mágico es presentado con un rigor descriptivo que lo vuelve plausible. Uno de los más reconocibles autores de este género, Gabriel García Márquez, ha señalado en múltiples ocasiones que en América Latina vivimos en un entorno de eventos extraordinarios, donde todo es posible. La creencia popular es un sistema de referencias tan poderoso como la lógica científica. De tal manera, los cultores de este tipo de narración no necesitan crear mundos fantásticos, sino sumergirse en la realidad de Latinoamérica para encontrar ahí la magia en lo cotidiano: “Las creencias de la gente determinan lo que es real o irreal, y estas creencias le dan al escritor un sistema de referencias donde él puede presentar la realidad en su texto” (Bautista, 1991, p. 22). Ello implica que, en el contexto latinoamericano, lo extraordinario se normaliza: “Lo sobrenatural o mágico no provoca ninguna reacción especial” (1991, p. 23). Esta actitud responde a una cosmovisión animista, sin fisuras entre lo visible y lo invisible, lo natural y lo sobrenatural. Este modo de presentar lo mágico como algo natural es un mecanismo discursivo presente en las fake news. Tal como el realismo mágico integra lo extraordinario dentro de una lógica narrativa coherente, muchas noticias falsas operan de forma semejante: introducen un elemento mágico -una cura milagrosa, por ejemplo, como el té o el café- y lo presentan como racional o lógico. Dentro del realismo mágico, “lo maravilloso y lo mágico es aceptado como algo cotidiano y normal. Una vez que esto sucede, lo demás sigue con precisión lógica” (Bautista, 1991, p. 24). De tal modo, estos textos no se presentan como fantasías, sino como relatos verosímiles que simulan un lenguaje informativo claro, detallado y aparentemente coherente, al modo de la descripción realista en el realismo mágico. Así, se puede decir que las fake news no solo explotan la superstición o creencias arraigadas socialmente, sino que naturalizan lo irracional, del mismo modo que lo hace la literatura del realismo mágico, aunque con fines diametralmente opuestos. 40 CAPÍTULO 4: METODOLOGÍA Este capítulo presenta la metodología desplegada en la elaboración de la tesis. Como tal, busca dar cuenta de los distintos procedimientos seguidos en la preparación y el posterior desarrollo del trabajo. 4.1. Enfoque Esta investigación adopta un enfoque cualitativo para analizar el fenómeno de las fake news, debido a que este permite comprender los significados, las representaciones y las prácticas discursivas que subyacen a la producción y circulación de la desinformación. Más que medir cuántas noticias falsas se difundieron en los países de Latinoamérica o cuántas personas las consumen vía redes sociales, este tipo de estudio se centra en cómo se construyen como relatos, qué recursos narrativos movilizan y qué recursos de los relatos tradicionales son explotados en su configuración. Desde esta perspectiva, resulta central la interpretación: el trabajo busca aproximarse a los textos para trazar relaciones entre la desinformación y tradiciones literarias, y desmontar sus mecanismos para configurar mundos posibles coherentes en sí mismos. Así, el análisis cualitativo posibilita interpretar la lógica narrativa y la función social de las fake news, entendidas no solo como errores informativos, sino como fenómenos culturales y comunicativos que revelan cómo se construye el sentido de realidad en la era digital. 4.2. Tipo de investigación Esta investigación se propone como un estudio de casos múltiples, el cual permite observar cómo se manifiestan las noticias falsas en distintos contextos, medios y narrativas. Este paradigma busca comprender las particularidades de cada caso y, al mismo tiempo, identificar patrones, similitudes y diferencias. A través de la selección de una muestra de piezas desinformativas, se busca evidenciar las estrategias discursivas con las que busca construir su verosimilitud ante el lector. Este diseño permite contrastar resultados y construir categorías analíticas derivadas de la observación sistemática y del análisis interpretativo. En el campo de la comunicación y la literatura, este tipo de estudio posibilita examinar cómo las noticias falsas articulan ficción, verosimilitud y estrategias narrativas, lo que enriquece la reflexión teórica sobre los límites entre realidad y relato. Así, el estudio de casos múltiples ofrece una visión integral, comparativa y crítica del fenómeno de la desinformación. 4.3. Nivel de alcance Esta investigación puede tener un nivel de alcance exploratorio-descriptivo debido a que se orienta a reconocer un fenómeno complejo y aún en proceso de consolidación teórica. En su fase exploratoria, el estudio busca indagar las posibilidades de aplicar desarrollar categorías de análisis para aplicarlas al estudio de la desinformación. Este nivel permite formular preguntas iniciales que pueden ser profundizadas en futuras investigaciones. A su vez, el componente descriptivo se enfoca en caracterizar los recursos narrativos que despliegan las fake news para construir y potenciar su verosimilitud. En ese sentido, la descripción busca organizar la información cualitativa para ofrecer una visión amplia del fenómeno. Esta doble aproximación resulta apropiada para aquellos esfuerzos que buscan reconocer y comprender un campo emergente. Por tanto, 41 un estudio de este tipo podría abrir caminos de análisis, ofrecer marcos conceptuales iniciales y aportar insumos interpretativos para futuros trabajos sobre la desinformación digital. 4.4. Corpus y muestra Esta sección busca dar cuenta de la configuración de la muestra por analizar en el trabajo. Vale recalcar que lo que se busca desarrollar es un muestreo cualitativo intencional. Asimismo, se trata de un proceso de muestreo intencional teórico. Este se caracteriza por seleccionar las unidades o situaciones a partir de un conocimiento teórico ya disponible sobre el problema en estudio (Martínez-Salgado, 2012). En ese sentido, se busca en la recolección de textos la mayor riqueza narrativa, no una representatividad estadística. Como etapa inicial, se revisó la base de datos de la iniciativa conjunta Latam Chequea (https://latamchequea.com), que reunió durante los años de la pandemia a distintas organizaciones de fact-checkers de Latinoamérica. Su base de datos, Latam Chequea Coronavirus (https://chequeado.com/latamcoronavirus/), que compila chequeos desde el 27 de febrero del 2020 hasta el 30 de marzo de 2022, cuenta con de 5011 chequeos. Para este trabajo, se revisaron aquellos correspondientes a un periodo de casi dos años: desde inicios del 2020 a inicios de 2022, lo que abarca cerca de 5000 chequeos. Con ello se buscó cubrir la totalidad del periodo de la pandemia. A partir de ese conjunto amplio, se revisaron propiamente los titulares de los chequeos consignados en la base de datos a fin de identificar alguna relación entre las noticias falsas y las tramas o personajes recurrentes de los relatos distópicos, científico-ficticios o magicorrealistas. Así, se preseleccionaron 541 chequeos de las organizaciones de fact-checking. Las noticias falsas que no mostraban una relación evidente con los mencionados géneros, al menos en el título consignado por los fact checkers, quedaron excluidas. Debido a que se busca realizar un análisis detallado de las fake news, se seleccionaron 110 casos que ofrecían acceso directo a las versiones originales de las noticias falsas (en capturas de pantalla). Estos se encuentran subidos a la nube y no cuentan con información adicional. Solo se trata de repositorios virtuales en los que estas imágenes se encuentran alojados. Dentro de ese subconjunto, se aplicaron dos criterios adicionales para refinar la muestra: - Que la noticia falsa estuviera completa (es decir, que permita un análisis narrativo integral). Ello se debe a que una gran cantidad de textos se encuentran disponibles de forma fragmentaria, lo que impide que se los estudie como un todo. - Que tuviera una extensión superior a las dos oraciones, a fin de descartar afirmaciones sumamente breves o fragmentarias que no desplieguen una estructura narrativa mínima. Finalmente, de las unidades que cumplían con ambos requisitos formales, se seleccionaron 46 piezas que cumplían con el mayor número de condiciones narratividad propuestas por Marie-Laure Ryan (Koval, 2023). Estas condiciones -nivel de mundo, agentes, acciones, causalidad, temporalidad, espacialidad, intencionalidad y cierre- permitieron distinguir las noticias falsas con mayor grado de estructuración ficcional, lo que las separa de las afirmaciones desarticuladas. En suma, son distintos los criterios considerados en la selección de la muestra: disponibilidad, completitud del texto, extensión mínima y condiciones de narratividad según Ryan. 42 4.5. Método, técnica e instrumento En este estudio, el Análisis Crítico del Discurso se articula con la narratología para conformar un diseño metodológico que no depende de fichas de codificación ni validadores externos, sino de una lectura en profundidad del corpus desde categorías narrativas sistematizadas. La premisa es que las fake news no solo funcionan como discursos manipuladores, sino también como relatos que despliegan estructuras arquetípicas, modos de enunciación y configuraciones de mundos posibles. Esta aproximación se fundamenta en la idea de que todo discurso posee una dimensión narrativa, en tanto organiza los acontecimientos en una secuencia dotada de sentido y orientada hacia determinados efectos ideológicos (Bal, 2009; Herman, 2009). Por ello, el rigor del análisis no reside en la cuantificación ni en la validación externa, sino en la coherencia teórica de las categorías empleadas (Propp, Greimas, Genette y Doležel) y en la delimitación precisa del corpus. En ese sentido, el trabajo se enmarca en una tradición hermenéutica y constructivista que entiende el análisis como una práctica interpretativa situada (Lenzin y Lincoln, 2018). El investigador actúa como un lector crítico que interpreta los significados latentes del texto y sus implicancias socioculturales, siguiendo el principio de reflexividad que caracteriza a la investigación cualitativa (Finlay, 2002). Así, el diseño metodológico se sostiene en tres niveles interrelacionados: el estructural, que identifica funciones y oposiciones narrativas; el enunciativo, que examina tiempo, modo y voz; y el modal/temático, que indaga en los géneros y mundos ficcionales. El primer nivel, inspirado en los planteamientos de Propp, permite reconocer la gramática subyacente de las acciones de los relatos. El segundo, derivado de Genette, se centra en las características del relato: tiempo, narrador, nivel y modo; estas permiten determinar la posición del narrador y cómo construye bajo su lente un relato sesgado ideológicamente. El tercer nivel, apoyado en las nociones de mundos posibles propuestas por Dolezel, se orienta a identificar los regímenes modales (lo real, lo ético, lo cierto y lo valioso) y los marcos genéricos (distopía, ciencia ficción, realismo mágico) que articulan la construcción del sentido. La integración de estos niveles permitirá interpretar las fake news como ficciones políticas y culturales que inciden en la percepción social de la pandemia. En otras palabras, el análisis busca demostrar cómo la estructura narrativa de las noticias falsas contribuye a producir efectos de verosimilitud y legitimidad discursiva, lo que configura imaginarios colectivos sobre la crisis sanitaria (Zelizer, 2020). De este modo, el instrumento de análisis está constituido por las categorías narratológicas que se aplican de manera sistemática al corpus. Tales categorías funcionan como esquema conceptual que guía la lectura y no como matriz codificada estadísticamente, lo cual es propio de la investigación cualitativa interpretativa. Como señala Flick (2018), los instrumentos cualitativos no se orientan a medir, sino a comprender las estructuras profundas del discurso y sus implicancias simbólicas. En este contexto, las categorías actúan como ‘lentes teóricas’ (Guba y Lincoln, 1994) que permiten organizar la interpretación y establecer conexiones entre texto, contexto y representación. Debido a que esta tesis se pregunta cómo las noticias falsas presentan elementos propios de los relatos distópicos, de ciencia ficción y de realismo mágico, se presentan las siguientes categorías. Cada una de ellas se concibe como un eje analítico que posibilita identificar la manera en que las fake news reconfiguran motivos literarios clásicos, como el miedo al colapso social, la tecnologización de la vida o la irrupción de lo sobrenatural en lo cotidiano, con lo cual se integra la dimensión estética con la ideológica (Jameson, 2005; Todorov, 1970). 43 Categoría 1: Escenario distópico Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un escenario de amenaza a la condición humana por parte de un sistema de poder opresivo en un futuro o en un presente alternativo. Indicadores textuales: referencia a escenarios de pánico, incertidumbre y sufrimiento de un gran grupo poblacional. Subcategoría 1: Concentración de poder Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un escenario de concentración de poder de un individuo o grupo: puede ser un sistema político autoritario y/o un sistema económico inescrupuloso. Indicadores textuales: mención de gobiernos o regímenes represivos, leyes excepcionales, corporaciones o empresarios concentrados solo en el lucro, etc. Subcategoría 2: Amenaza por parte de un grupo de poder Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan acciones de degradación de la condición humana por parte de un individuo o grupo. Indicadores textuales: Referencias a control biológico, pérdida de derechos, uso de humanos como objetos, entre otros Subcategoría 3: Interesado manejo de la información Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un interesado manejo de la información. Esto puede llevar a ocultar la verdadera magnitud y alcance del poder de un individuo o grupo. Indicadores textuales: Referencias a censuras, manipulación de la información, sobornos, eliminación de individuos con información reveladora, entre otros Subcategoría 4: Héroe en contra de un sistema injusto Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un individuo o entidad que se opone al sistema de opresión. Esto puede llevar enfrentamientos directos o indirectos con representantes de tal sistema, o la socialización de información oculta sobre sus operaciones. 44 Categoría 2: Ciencia ficción Las fake news acerca del nuevo coronavirus presenta un escenario donde la vanguardia tecnológica es una herramienta de dominación. Subcategoría 1: Invento tecnológico sorprendente Las fake news presentan inventos científicos o tecnológicos (imaginados o extrapolaciones de los existentes) de gran innovación desarrollados por grupos de gran poder. Indicadores textuales: Referencias a vacunas con nanobots, prácticas médicas experimentales, entre otros Subcategoría 2: Escenario de tecnocracia Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan a la tecnología como herramienta de control. Indicadores textuales: Referencias a armas biológicas, tecnologías de control poblacional, entre otros, como parte de una estrategia de dominación de la sociedad Categoría 3: Realismo mágico medicinal Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un elemento de la cotidianeidad con propiedades mágicas o milagrosas para prevenir o curar el coronavirus Subcategoría 1: Remedio mágico Las fake news presentan un remedio casero con propiedades curativas o preventivas mágicas. Indicadores textuales: mención a la curación o prevención del coronavirus plantas como té, café, hierbabuena, etc. Subcategoría 2: Explicación científica de la magia La propiedad mágica o milagrosa del remedio casero es explicada en términos científicos. Indicadores textuales: mención a propiedades químicas particulares de los remedios caseros que propician reacciones físicas para evitar la infección de coronavirus Además, se encuentran categorías analíticas propias de la narratología clásica y posclásica propuestas por sus autores más notorios. A. Funciones narrativas: Propp y la morfología del cuento 45 Se analizarán las funciones narrativas presentes en las fake news para identificar estructuras arquetípicas, dentro de las 31 tipificadas por Propp, como las siguientes: -Falta o daño (función 8): aparición de una amenaza (virus, conspiración) -Prueba (función 12) y combate (función 16): lucha simbólica contra el poder o contra el virus -Victoria o castigo (funciones 18 y 30): castigo de los culpables o triunfo de la ‘verdad revelada’ B. Mundos posibles y modalidades: Dolezel Construcción de mundos alternativos a partir de la configuración modal de los mundos ficcionales: distopías sanitarias, tecnológicas o mágicas con lógica interna autónoma. -Modalidad alética: se encuentran dispositivos tecnológicos inexistentes, conspiraciones malévolas insólitas y efectos mágicos a partir de elementos de la cotidianidad. Se conciben armas biológicas de alta tecnología, agentes terapéuticos que pueden curar lo incurable. Por ejemplo, vacunas que pueden cambiar el ADN. -Modalidad deóntica: se presenta a las instituciones e individuos de poder como moralmente cuestionables, capaces de acciones atroces con tal de lograr sus objetivos o, por el contrario, individuos o entidades desinteresadas que buscan proveer información o recursos valiosos para el público en general. Por ejemplo, narrativas sobre prohibiciones, normas y castigos. -Modadidad epistémica: la narración presenta como ciertas, de forma terminante y objetiva, versiones alternativas a la realidad. Por ejemplo, verdades ocultas o revelaciones que desafían el conocimiento oficial. -Modalidad axiológica: se presenta a la tecnología o a agentes terapéuticos como valiosos para salvar vidas o como enemigos de la humanidad. Adicionalmente, se encuentran dos conceptos: - Autentificación: consiste en el mecanismo de la narración para establecer hechos dentro de la historia. Dolezel propone, como una de sus formas, la autentificación diádica, que se concentra en la interrelación entre el discurso del narrador y el discurso de los personajes; dentro de esta, tradicionalmente, el narrador se plantea como la voz de lo objetivo, mientras que no se confiere tal estatus a lo dicho por los personajes. - Saturación: consiste en la dosificación de la cantidad de información disponible sobre el mundo ficcional. C. Tiempo, modo y voz: Genette -Tiempo narrativo: uso de analepsis (referencias a pandemias pasadas) o prolepsis (profecías o advertencias futuras) -Duración: elipsis y resúmenes que condensan eventos masivos o globales -Modo: 46 Focalización interna: relatos de disidentes o testigos anónimos Estilo indirecto libre: mezcla de narración objetiva con visión subjetiva -Voz: Narradores extradiegéticos o falsamente intradiegéticos (por ejemplo, médicos o supuestos expertos anónimos) Uso del presente narrativo para intensificar verosimilitud y urgencia Se espera encontrar que las fake-news siguen patrones narrativos arquetípicos, recurriendo a oposiciones binarias (héroe/villano), distintos tipos de narradores y estructuras temporales que refuerzan su credibilidad. 4.6. Procedimiento de análisis Para el procedimiento de análisis se seguirán pasos lógicos que involucran la descripción de la noticia falsa y su posterior contraste con las categorías propuestas en el marco teórico. Codificación inicial: - Identificación de funciones narrativas y personajes de acuerdo a los planteamientos de Propp Clasificación temática: - Categorización según el tipo de mundo ficcional configurado (distópico, científico-ficcional o mágico) Análisis del discurso narrativo: - Aplicación de las categorías de Genette (tiempo, modo, nivel) - Análisis modal y estructural del mundo narrado según Dolezel Síntesis interpretativa: - Articulación de las estructuras narrativas (funciones, modalidades) con los contenidos ideológicos - Interpretación de las fake news como ficciones políticas y culturales, que emplean dispositivos narrativos para reforzar la emoción, el miedo, la desconfianza o la esperanza, con lo cual se modela una percepción social durante la crisis pandémica Dicho todo lo anterior, cabe proponer a la narratología como estrategia válida de análisis crítico. Ello en consonancia con lo que plantea Monika Fludernik, quien apunta que la narración es un ejercicio natural. Según su teoría de la “narrotología natural”, los relatos no son únicamente construcciones 47 literarias, sino modos de organizar la experiencia cotidiana a través del lenguaje. En ese sentido, comprender cómo se narran ciertos hechos (Fludernik, 2003), incluso en discursos no literarios como las fake news, permite develar los marcos interpretativos que las sustentan. Además, de acuerdo con autores como David Herman (2002, 2009), los relatos ayudan a establecer un entendimiento de la realidad desde el punto de vista cognitivo, ya que configuran mundos que guían la percepción y la inferencia del lector o receptor. Herman propone que la narración funciona como una herramienta de modelización mental, a través de la cual las personas interpretan y negocian significados sociales. Así, las narraciones son estructuras de sentido fundamentales en la cultura y analizarlas permite revelar ideologías, valores y visiones de mundo. Como señala Paul Ricoeur (1983), toda narración es una forma de “puesta en intriga” que organiza el tiempo y da coherencia a la acción humana; por ello, su estudio posibilita comprender cómo se construye la verosimilitud y la autoridad narrativa en los discursos mediáticos. De este modo, las categorías narratológicas se plantean como la herramienta de análisis de este estudio al permitir observar, por ejemplo, la configuración del narrador, la temporalidad, los personajes y las estructuras de conflicto en las noticias falsas. Asimismo, cabe anotar que el Análisis Crítico del Discurso (ACD) no se reduce a una técnica, sino a un enfoque interpretativo. Este es un marco flexible que integra distintos recursos analíticos según el objeto de estudio (Wodak & Meyer, 2016). Según Fairclough, el ACD parte de la premisa de que el discurso es una práctica social que produce y reproduce relaciones de poder. En este marco, el análisis no se limita al nivel textual, sino que considera dimensiones sociocognitivas y contextuales. Esta integración busca observar cómo la estructura narrativa contribuye a la legitimación de ciertos actores, a la construcción de antagonismos o a la naturalización de discursos hegemónicos. En términos de Van Dijk (1998), el análisis discursivo revela los mecanismos de control cognitivo que intervienen en la producción y recepción de la información. Así, la narratología, en diálogo con el ACD, pretende ofrecer una lectura abarcadora de los procesos de sentido y poder que operan en las fake news. Por último, es necesario resaltar que, de acuerdo con Braun & Clarke (2006, 2013), en la investigación cualitativa el rigor no reside en la “medición” ni en matrices cerradas, sino en la claridad de los criterios de selección, la explicitación del procedimiento y la reflexividad del investigador. En el caso de esta tesis, se busca plantear un corpus delimitado, categorías teóricas claras y un procedimiento detallado. Siguiendo este enfoque, el análisis narratológico-discursivo se desarrollará a partir de un proceso de codificación temática que permita identificar patrones narrativos e ideológicos recurrentes. La reflexividad implica reconocer el papel del investigador como intérprete situado, consciente de sus propios supuestos teóricos y epistemológicos (Finlay, 2002). Asimismo, la validez del estudio se apoya en la transparencia metodológica y en la coherencia entre los objetivos, las preguntas y las herramientas analíticas utilizadas (Lincoln y Guba, 1985). De este modo, la propuesta metodológica se orienta a garantizar la consistencia interna y la profundidad interpretativa del análisis. 48 CAPÍTULO 5: ANÁLISIS Cabe presentar a continuación el análisis de las noticias falsas recopiladas. Esta sección se organiza siguiendo las categorías teóricas introducidas en el marco teórico. Primero, se presentará el análisis a partir de los modelos de análisis de la narratología clásica y posclásica y, segundo, la vinculación de las piezas con los géneros del relato distópico, la ciencia ficción y el realismo mágico. Valdría apuntar que los modelos de análisis no necesariamente funcionan de forma excluyente. El modelo de Propp, debido a que se concentra en la secuencia de acciones, proporciona una mirada morfológica para la estructura de la trama, lo cual revela la lógica profunda y teleológica que rige la progresión de los eventos. Por su parte, la narratología de Genette, con sus categorías de tiempo, modo y voz, ofrece una visión fenomenológica que analiza la forma en la que el relato se dispone al lector, desentrañando la relación entre el narrador, la historia y la audiencia. Finalmente, la teoría de los mundos posibles de Doležel, al explorar las reglas de construcción de la realidad ficcional, sirve como una lente ontológica que examina la naturaleza del universo del relato. La combinación de estas tres perspectivas permite una comprensión tridimensional del texto: no solo se indaga sobre qué sucede (Propp), sino también sobre cómo se cuenta (Genette) y, de manera complementaria, qué tipo de mundo hace posible que los eventos narrados se presenten de forma coherente (Doležel). Este enfoque de diversas dimensiones busca desentrañar las complejidades de la narrativa desinformativa y cómo esta construye su verosimilitud. A continuación se procederá con el análisis de las 46 noticias que conforman el corpus. 5.1. La morfología de la posverdad: narraciones de estructura reconocible La morfología se centra en la "forma" de los relatos, identificando sus partes constitutivas y las relaciones entre ellas. La contribución fundamental de Propp fue la identificación de 31 "funciones" narrativas, entendidas como la acción de un personaje definida desde el punto de vista de su significación para el desarrollo del relato. Propp demostró que la secuencia de estas funciones no varía en los cuentos, aunque no todas las funciones aparecen en cada relato. El análisis no se centra en los personajes o sus atributos, sino en las acciones abstractas que impulsan la trama. Este modelo, aunque formulado para los cuentos populares, puede ser pertinente en contextos narrativos contemporáneos. La aplicabilidad del modelo de Propp más allá de su ámbito de origen se explica por la recurrencia de sus estructuras en distintos espacios y tiempos. Las funciones de Propp constituyen un esqueleto narrativo que puede trascender coordenadas históricas y culturales, y que funciona para una vasta gama de relatos, desde mitos antiguos hasta guiones cinematográficos modernos. Este principio justifica su uso como una herramienta para deconstruir un fenómeno tan moderno como la noticia falsa, con lo cual se busca demostrar que incluso las narrativas de la posverdad se adhieren a patrones profundamente arraigados en la psique humana. La lista de sus 31 funciones y sus descripciones detalladas provee el marco analítico preciso para mapear la estructura de la noticia falsa. Se puede encontrar en las noticias falsas patrones que calzan con las funciones identificadas por Propp. Por lo general, las noticias falsas parten de una situación inicial, que es o bien la pandemia o bien la tranquilidad mundial. Posteriormente, es posible encontrar una acción de engaño a la víctima por parte del agresor o villano (función 6). En el caso de las noticias falsas de la pandemia, se promueven acciones dañinas que pueden ser presentadas como beneficiosas, como las vacunas o las mascarillas, las cuales estarían afectando a la población más que protegiéndola. Ello implica también que la víctima se deja engañar (función 7). Consecuentemente, se concreta la fechoría (función 8), la acción de agresión, que es acción de dominación: podría ser la imposición de una vacuna maligna o de alguna medida sanitaria, 49 o la administración misma del maléfico inyectable. Esto se encuentra de forma marcada en las noticias falsas emparentadas con la ciencia ficción y la distopía. Posteriormente, se puede encontrar la transición (función 9), en la que se hace un llamado al héroe. En el caso de las noticias falsas se puede hacer un llamado a una entidad o individuo que pueda proteger a la población. A ello le sigue la decisión de actuar del héroe (función 10), en este caso de actuar en contra de los poderosos opresores. Posteriormente, puede presentarse un combate (función 16) entre héroe y agresor; en el caso de las fake news, ese enfrentamiento se puede dar de forma legal, en términos de acusación ante la opinión pública, etc. Ante lo anterior, se encuentra la victoria (función 18), en la que el agresor es vencido; puede suceder que el mensaje del héroe es escuchado por un grupo amplio de la sociedad, entre otros. Ello da como resultado que la fechoría sea reparada (función 19), por ejemplo, que se encuentre una medida efectiva para prevenir o curar el coronavirus. Puede pasar también que se persiga al héroe (21): se quiera censurar a médicos o especialistas que se opongan a la opresión, y que un falso héroe reivindique pretensiones engañosas (función 24), por ejemplo, que los gobiernos nacionales o la Organización Mundial de la Salud reclamen crédito por acciones que no realizaron. Posteriormente, ese falso héroe queda desenmascarado (función 28) y castigado (función 30): se descubre que tales entidades no actuaron en beneficio de la población. Por último, el héroe recibe una recompensa (función 31): el médico opositor al régimen es reconocido abiertamente por la sociedad en conjunto. Asimismo, Propp distingue siete esferas de acción: Esferas de acción Descripción El agresor o malvado Comprende las funciones de fechoría (8), el combate u otras formas de enfrentamiento (16) y la persecución del héroe (21). Se trata en general de entidades gubernamentales o supranacionales, o empresarios sin escrúpulos. El donante Activa las funciones de preparación de la transmisión del objeto mágico (12) y el paso del objeto a disposición del héroe (14). En las noticias analizadas no se ha encontrado esta esfera de acción. El auxiliar Activa las funciones de desplazamiento del héroe en el espacio (15), la reparación de la fechoría o de la carencia (19), el socorro durante la persecución (22), la transfiguración del héroe (29). En el caso de las piezas analizadas, pueden ser los medios alternativos a los medios de comunicación mainstream que ayudan a difundir la verdad sobre la pandemia o algún recurso sanitario. La princesa (o el personaje buscado) o su padre Incluye poner en acción las funciones de petición de realizar acciones difíciles (25), descubrimiento del falso héroe (28), reconocimiento del héroe verdadero (27), el castigo del segundo agresor o falso héroe (30) y el matrimonio (31). Puede involucrar al lector de forma explícita o implícita para que otorgue reconocimiento al héroe. El mandatario Incluye la función del envío del héroe (11). En algunos casos se puede pedir una investigación independiente respecto a algún aspecto de la pandemia o medida sanitaria. El héroe Incluye las funciones de la partida para efectuar la búsqueda (11), la reacción ante las exigencias del donante (13) y el matrimonio (31). En general, se trata de individuos o entidades que se oponen a las acciones de opresión de los grupos de poder. 50 El falso héroe Comprende también la partida para efectuar la búsqueda (11), la reacción ante las exigencias del donante (13) y las pretensiones engañosas (24). Por lo general, son los gobiernos nacionales, las entidades supranacionales, las corporaciones, etc., que buscan presentarse como eficaces o preocupadas por el bienestar de la población, cuando emprenden acciones contrarias a ella. Cabe anotar que Propp definió estas categorías para narraciones más largas. En el caso de las fake news a analizar, nos encontraremos con algunas que resultan muy breves, por lo cual no aparecerán todas las esferas de acción. Presentaremos un ejemplo. Figura 1: “Dr. Li Wenliang descubre cura con café” Fuente: Ojo Público (2020) Esta presenta al café como un recurso que puede evitar la infección por coronavirus y menciona al doctor Li Wenliang, en referencia a una persona real. En el mundo real se reconoce a Wenliang debido a que, desde la aparición del coronavirus en 2019, avisó del peligro que representaba para la población mundial; sin embargo, la policía china le pidió que dejara de hacer comentarios falsos y fue investigado por propagar falsos rumores4. Respecto a esta noticia falsa, esta presenta una situación inicial, que es la aparición del coronavirus. Ante esta aparición, el gobierno de China busca que no sea considerado una amenaza a la salud global. Con esto, se encuentra la función 6: agresor engaña a su víctima, y esta se deja engañar (función 7). Seguidamente, se comete una fechoría (8), la de no presentar información verdadera al público sobre el potencial dañino del virus, lo que genera una infección masiva. Ello genera que Wenliang actúe: el héroe decide actuar e investigar formas de contener la epidemia (función 10). Hacerlo implica combatir al gobierno (función 16). Hay una victoria en el hecho de que se descubra al café como recurso efectivo 4 Información extraída de “Coronavirus en China: quién era Li Wenliang, el doctor que trató de alertar sobre el brote y de cuya muerte se cumple un año” (https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51371640) https://www/ 51 (función 18). Se encuentra, entonces, una reparación: la fechoría de hacer que las personas se infecten es reparada (19). El coronavirus puede ser curado con el café. Sin embargo, se encuentra posteriormente una persecución del héroe (21) debido a que, tras advertir acerca del coronavirus, fue perseguido por la policía. Por último, pese a morir a manos del COVID, el héroe es recompensado simbólicamente con el reconocimiento a su sacrificio (función 31). Respecto a las esferas de acción, se encuentra en este caso un claro héroe, el doctor Li Wenliang, quien realiza la acción notable. Por su parte, el agresor o villano es el gobierno de China, que contradijo lo dicho por Wenliang sobre la gravedad de la enfermedad y lo persiguió. El mandatario, asimismo, no está explícito; en todo caso, se trata de la conciencia moral de Wenliang. Considerando lo anterior, vale la pena analizar la siguiente pieza: Figura 2: “Doctor argentino descubre vacuna” Fuente: Chequeado (2021) Esta pieza cuenta la historia de un doctor argentino que ha desarrollado una vacuna contra el coronavirus, la cual se está aplicando en España. Se presenta como situación inicial la pandemia. Ante ello, el héroe se siente llamado a actuar (función 9) y decide actuar (función 10): el doctor decide investigar. Hay una victoria al desarrollarse una vacuna (18). Ello hace que haya una reparación: la gente está sanando (19). Hay una persecución del héroe (función 21): el hallazgo del doctor no es promocionado debido a motivos políticos. Mientras tanto, el gobierno argentino promueve medidas que no son tan efectivas como la vacuna: un falso héroe reivindica pretensiones engañosas (24). Finalmente, hay una recompensa simbólica al difundirse la noticia del logro del doctor Dovakin (31). 52 Respecto a las esferas de acción, se encuentra en este caso un claro héroe, el doctor Gerardo Dovakin, quien realiza la acción notable. El auxiliar son las entidades españolas que lo ayudan a administrar la vacuna contra el coronavirus como medida de prevención. Por su parte, el villano es el conjunto de medios argentinos que no lo mencionan debido a sus conexiones con el caso Nisman. Los falsos héroes, se entiende, son los gobiernos que proponen medidas diferentes a la vacuna de Dovakin para contrarrestar el virus. En consonancia con lo anterior, cabe tomar atención a esta pieza: Figura 3: “Chip en la vacuna para Nuevo Orden Mundial” Fuente: Colombia Check (2020) Esta pieza presenta como situación inicial el diseño de la pandemia por parte de Bill Gates. Ante tal escenario, el gobierno nacional luego le miente a la población: agresor engaña a su víctima (función 6) y la víctima se deja engañar (7). La fechoría (8) sería la instalación del Nuevo Orden Mundial a partir del “reseteo de la economía para dar inicio a un nuevo sistema económico, y al nuevo gobierno mundial”, y la eliminación de “la mayor cantidad posible de gente” por medio de las vacunas. Dicho ello, se hace implícitamente un llamado al héroe (9). Este no aparece en el relato. Sin embargo, el texto le habla a un tú; usa la segunda persona para decir: “No permites (sic) colocarte ese chip”. Entonces, se hace un llamado al lector. Ello para iniciar un enfrentamiento contra los poderosos, un combate (función 16). Respecto a las esferas de acción, no se encuentra un claro héroe; en todo caso, se trata del receptor del mensaje, a quien se invoca a resistir ante las acciones de opresión. Incluso, se puede interpretar como heroica la emisión del mensaje. Por su parte, los villanos serían Bill Gates, la ONU y todos los involucrados en el nuevo orden mundial, el cual reseteará la economía y se valdrá de la vacuna para asesinar a las personas. Los falsos héroes, se entiende, son los gobiernos nacionales que le mienten a la 53 población diciendo que es necesario aplazar la cuarentena y no volver a la normalidad porque hay otro brote de coronavirus, cuando en verdad se está gestando el Nuevo Orden Mundial. Del mismo modo, se halla la siguiente noticia falsa: Figura 4: “Tren transporta gas de coronavirus en setiembre 2019” Fuente: Chequeado (2021) Esta pieza plantea como situación inicial la calma antes de la pandemia. Sin embargo, se comete una fechoría (función 8), el lanzamiento del coronavirus a la población. Este virus había sido trasladado en septiembre de 2019 en un tren. Posteriormente este fue probado en Pakistán en soldados y luego fue llevado a China, donde se inició la pandemia. Adicionalmente, cuando el virus llegó a la población mundial, los gobiernos han querido hacer creer a la población que el coronavirus apareció como una eventualidad: el agresor engaña a su víctima (función 6) y la víctima se deja engañar (7). La revelación de esta información busca ser un llamado al héroe (9) para que combata al agresor, los fabricantes del coronavirus (función 16), y se pueda restablecer la calma prepandémica (función 19). Respecto a las esferas de acción, en todo caso, el héroe se trata del receptor del mensaje, a quien se invoca a resistir ante las acciones de opresión. Incluso, se puede interpretar como heroica la emisión del mensaje. Por su parte, el villano es el gobierno de Estados Unidos, que ha desarrollado, probado y lanzado el virus al mundo. Los falsos héroes, se entiende, son los gobiernos que dicen que se trata de un virus que ha aparecido de forma natural y no es un virus artificial. En la misma línea se encuentra la siguiente pieza: 54 Figura 5: “Montagnier anuncia muerte de vacunados” Fuente: Chequeado (2021) Esta pieza plantea como situación inicial el desarrollo y aplicación de la vacuna, que ha sido un gran error científico y médico. Seguidamente, los creadores de las vacunas engañan a sus víctimas (6) al decir que es un método efectivo que busca prevenir de las complicaciones del virus, y las víctimas se dejan engañar (7). Con ello, concretan la fechoría (8) de administrar la vacuna asesina. Ello genera un llamado al héroe (9), en este caso el doctor Luc Montagnier, el cual decide actuar e investigar (10). El héroe se enfrenta al agresor, pero a partir de difundir los resultados de su investigación (16). Hay una victoria (18), pero simbólica: Montagnier logra decir a los medios de comunicación que los vacunados morirán en dos años. Hay una recompensa (31), pero simbólica: la población puede reconoce a Montagnier como un científico preocupado por descubrir la verdad y comunicarla. Respecto a las esferas de acción, se encuentra en este caso un claro héroe, el doctor Luc Montagnier, quien realiza la acción notable. El auxiliar sería el medio de comunicación de Estados Unidos que entrevista al doctor y difunde sus ideas. Por su parte, el villano es el sistema científico y el sistema político global, que ha desarrollado y ha aplicado las vacunas en los ciudadanos; además, se encuentran los otros virólogos que conocen la verdad pero que no se oponen a la aplicación de las vacunas. Con todo lo dicho, se puede esbozar una secuencia de acciones recurrente en las noticias falsas acerca del coronavirus. Ello da cuenta de su concepción formulaica, la cual recurre a patrones que se han establecido en la sociedad a lo largo de los siglos. Con tal configuración, los creadores de desinformación empaquetan sus historias de forma reconocible para el lector, que podría tender a creerlas ya que le resultan reconocibles. 5.1.1. Una desinformación rizomática, de tramas encadenadas Del mismo modo, es necesario considerar que las tramas de las noticias falsas se pueden encadenar entre sí. Es decir, la resolución de una de las noticias falsas puede presentarse como la situación inicial de la siguiente. Así lo demuestra la siguiente pieza. 55 Figura 6: “India acusa a Gates por testear en niños” Fuente: Chequeado (2021) Esta pieza plantea como situación inicial el desarrollo de vacunas por parte de Bill Gates. Una vez desarrollada, busca aplicarla en la India y para ello debe hacer que se acepte realizar sus pruebas: el agresor engaña a su víctima (función 6) y la víctima se deja engañar (7). Fruto de ello, tales vacunas son probadas de forma ilegal en niños indios, lo que ha generado en ellos graves efectos, como parálisis; ello constituye una fechoría (función 8). Ello genera que el sistema judicial busque actuar y decida hacerlo: se hace un llamado al héroe (9) y el héroe decide actuar (10). Por último, la Corte Suprema de ese país lo acusa y lo somete a juicio por dicho ilícito: hay un combate entre agresor y héroe (16). Respecto a las esferas de acción, se encuentra en este caso un claro héroe, la Suprema Corte de India, que realiza la acción notable. Por su parte, el villano es Bill Gates, quien está testeando medicamentos de forma ilegal. El auxiliar serían los actores mismos de la justicia: el juez, el fiscal, etc. Cabe aquí plantear un punto importante. Distintas noticias falsas dan cuenta del desarrollo y aplicación de vacunas por parte de Bill Gates. Tal motivo (leitmotiv) se vuelve recurrente en los textos analizados aquí. Ello da cuenta de que la desinformación es una línea narrativa proteica, y de múltiples ramificaciones: un rizoma. En algunos casos, Gates aparecerá como el desarrollador del virus. En algunos otros, como el desarrollador de las vacunas. Incluso, como ambos. Del mismo modo, la vacuna se puede presentar como un invento benéfico (como en el caso del doctor argentino que la desarrolla y la aplica, como en el texto previamente analizado), o como un instrumento de dominación para el nuevo orden mundial. Otra línea de desarrollo plantea al coronavirus como natural y otra como artificial. Es decir, la desinformación no puede entenderse solo atendiendo a las piezas de forma individual como micronarraciones, sino como una macronarración, como un conjunto de narraciones alternas a la realidad, el cual desarrolla múltiples (e incluso contradictorias) líneas argumentales, las cuales pueden alimentarse y complementarse unas a otras para funcionar como un todo, y así consolidarse en el lector, el cual puede encontrar, a medida que lee relatos y los relaciona, una visión cada vez más cohesionada e integral no solo de uno de los eventos de la pandemia, sino de la cadena de hechos que la componen. Para conectar el enfoque de Propp con el de Genette, valdría vincularlos introduciendo el concepto de frecuencia del académico francés. El autor de Figuras III desarrolló esta categoría para dar cuenta de cuántas veces se narra un hecho en el relato (recit). Así, distingue la frecuencia singulativa, en la que corresponde contar una vez lo que ha sucedido una vez; la repetitiva, en la que corresponde contar n 56 veces lo que ha sucedido una vez; y la iterativa, en la que corresponde contar una vez lo que ha sucedido n veces. Dicho lo anterior, cabe anotar que, dada la brevedad de los textos analizados en este trabajo, todas las noticias falsas presentan frecuencia singulativa: cuentan una vez lo que sucede una vez. Sin embargo, si se mira a la desinformación en conjunto, como se ha tratado de hacer, se puede apreciar las múltiples veces en que Bill Gates ha sido mencionado como creador de una vacuna asesina, es decir, se conforma un narración repetitiva. En otras palabras, este concepto de Genette puede servir para evaluar las repeticiones de los motivos (leitmotiv), los patrones, de las noticias falsas desde una mirada integral. Ello, aunque valioso, supera los objetivos de este trabajo. Dicho ello, cabe presentar otros conceptos de Genette aplicados al análisis individual de las fake news. 5.2. La arquitectura del engaño: los conceptos narrativos de Genette Una vez presentado el concepto de frecuencia, vale presentar los restantes: el tiempo, la distancia, la focalización y el narrador. Estos serán presentados de forma separada para dar cuenta de cómo la desinformación hace un uso estratégico de cada uno de los mecanismos de construcción del relato (recit). Cabe anotar que el único que se presentará de forma transversal a todas las secciones es la función, particularmente la función ideológica. Ello se debe a que, por una parte, la noticia falsa construye su credibilidad a partir de la configuración del relato y, por otra parte, a partir de la intervención del narrador respecto a lo narrado. En otras palabras, bajo nuestro punto de vista, la función ideológica está presente como uno de los recursos más recurrentes de la desinformación, solo que a veces se presenta de forma mucho más sutil que otras. Es por ello que cabe señalarla de forma constante. Cabe decir que el análisis a partir de los conceptos de Genette busca desmontar y dar cuenta de los elementos retóricos que logran que la desinformación se entienda como auténtica. Así, el éxito de las noticias falsas reside en su capacidad para imitar las convenciones de los relatos fidedignos: los textos manipulan la forma en que se presenta la información para maximizar su impacto. 5.2.1. El manejo del orden temporal: las falsas causalidades de la pandemia Respecto del tiempo, Genette distingue tres categorías: el orden, la duración y la frecuencia (esta última ya ha sido abordada). En términos de orden, la desinformación une un tiempo anterior alternativo con un presente y/o con un futuro próximo alternativo. Es decir, se presenta un grupo de acciones pasadas lógicas y premeditadas que explican el presente compartido de la pandemia. De la misma manera, las noticias falsas dan cuenta de un presente en que se desarrollan operaciones ocultas para concretar un futuro de dominación. Incluso es posible unir el pasado de conspiración con el futuro de dominación. Lo que se busca es explotar cualquier aspecto del presente para trazar desde él líneas de tiempo hacia el pasado o el futuro para enmarcar teleológicamente cualquier aspecto de la pandemia, en otras palabras, convertir lo eventual en planificado, lo arbitrario en lógico. Por un lado, se puede valer de saltos en el tiempo para integrar un pasado de conspiración planeada con los resultados de tal conspiración. Es decir, las fake news no conciben la pandemia como una eventualidad, sino que la entienden como resultado de un plan que data de hace algún tiempo. Así, por ejemplo, es posible encontrar lo siguiente: 57 Figura 7: “Tasuku Honjo: coronavirus es artificial” Fuente: Chequeado (2021) En esta aparece el inmunólogo japonés y ganador del Premio Nobel de Medicina, Tasuku Honjo, diciendo que el coronavirus no es natural. Es necesario atender al manejo del tiempo en este texto, el cual se aprecia principalmente a través de los verbos. - Comienza con un pasado inmediato: “causó sensación”5. - Analepsis (flashback) a un pasado medianamente lejano. “He estado investigando durante 4 años en el laboratorio de Wuhan en China”. - Analepsis (flashback) a un pasado cercano: “Los llamé a todos después del accidente del Corona, pero todos sus teléfonos han estado muertos por 3 meses”. De forma sutil, como se puede apreciar, este texto introduce dos saltos en el tiempo hacia el pasado. Esta encadenación de tiempos entre un pasado inmediato, un pasado lejano y un pasado cercano da cuenta de la complejidad del uso del tiempo en las fake news. Con esa combinación de los tiempos, los lectores pueden entender que el virus ha sido fabricado y que ha ocurrido un accidente que lo ha liberado, en el cual murieron todos los científicos que conoce Honjo. Es decir, tal eventualidad es entendida teleológicamente, es decir, como si estuviera encaminada a un fin. La pandemia, dicho ello, se explica por el plan maligno de unos malhechores que crearon un virus, lo cual termina siendo una versión sencilla y fácil de explicar para el público. Por otro lado, los textos pueden manipular el tiempo para crear una falsa causalidad, como plantea la siguiente pieza. 5 Plantea su hipótesis considerando lo que sería el comportamiento de un virus natural; ello se expresa en condicional: “se habría extendido en lugares fríos, pero habría muerto en lugares cálidos”. 58 Figura 8: “Obama, Melinda y Fauci en Wuhan 2015” Fuente: Colombia Check (2020) Al mencionar eventos que sucedieron en el mismo año (2015)6, la advertencia de Bill Gates sobre una pandemia y un informe de noticias, el post crea la ilusión de un plan de larga data que ha culminado en la pandemia actual. Esta distorsión temporal crea una sensación de fatalismo y urgencia al presentar el evento actual no como un accidente, sino como el resultado de una conspiración que se ha estado desarrollando durante años. Hay que atender al manejo del tiempo: -Primer flashback al 2015: la supuesta visita al laboratorio de Wuhan por parte de Melinda Gates, Anthony Fauci y Barack Obama -Segundo flashback al 2015: la declaración de Bill Gates de que la próxima amenaza mundial será un virus y la información acerca de que un supervirus estaba siendo estudiado por los científicos chinos. Como se ha comentado, el manejo del tiempo transporta al pasado al lector para poder explicar algún aspecto de la pandemia, en este caso su origen. Con ello, se genera la sensación de que detrás de la infección generalizada de la población hay una serie de acciones premeditadas y no una eventualidad. En esa misma línea, cabe atender a la siguiente pieza: 6 La verdadera institución que recibe a Obama, Fauci y Gates es el National Institute of Health (NIH). 59 Figura 9: “Gates planea despoblación en 2011, según Sovereign” Fuente: Colombia Check (2021) En esta noticia falsa, se plantea un salto de tiempo al pasado (flashback): al 2011, año en el que Bill Gates habría hablado acerca de reducir la población mundial en un 10% o 15% a través de las vacunas. Por tanto, la actual pandemia es resultado de algo que estaba planeado con minuciosidad. Eso genera que un hecho eventual se enmarque en una teleología, en este caso un plan operado por las élites. Lo eventual que resulta la pandemia es explicado por una trama rigurosa de acciones premeditadas. Bajo tal razonamiento, se presenta lo siguiente: Figura 10: “Cuarentena de un año decretada en marzo 2020” Fuente: Chequeado (2021) 60 En esta noticia falsa se plantea un salto de tiempo (flashback a marzo de 2020) desde un presente de agosto de 2020 (el post data de agosto de 2020). El momento que se vive está marcado por las repetidas extensiones de la cuarentena debido a la ininterrumpida expansión del virus o múltiples rebrotes: la cuarentena que se supone que iba a durar dos semanas se amplía por meses, lo que genera incomodidad y, adicionalmente, suspicacias. Ante ello, esta noticia falsa plantea que la pandemia ha sido planeada y, como prueba, presenta un decreto del Poder Ejecutivo de marzo de 2020 que dispone una cuarentena de un año. Precisamente, hay un flashback al pasado medianamente cercano: desde el presente de agosto de 2020 a la firma del decreto en marzo de 2020. Este salto permite elaborar una cadena de hechos (la pandemia fue planeada – el gobierno tenía conocimiento de que es un plan – firmó un decreto para una cuarentena de un año en marzo) que explica el presente. En otras palabras, se elabora una narración que explica la cuarentena extendida: no es una medida coyuntural respecto del avance del virus, sino parte de un plan premeditado que engaña y afecta a la población. Otra pieza que instrumentaliza los saltos temporales es la siguiente: Figura 11: “La mascarilla subyuga a la gente desde hace 2300 años” Fuente: Colombia Check (2021) En esta pieza, se plantean dos flashbacks. El primero lleva a hace 2300 años: dice que los árabes descubrieron que obligar a la gente a taparse la nariz y la boca genera sumisión; de ahí que se aplique a las mujeres. El segundo flashback lleva a la época moderna: plantea que la psicología corrobora que el cubrirse el rostro resta independencia a los sujetos. Tales analepsis buscan explicar el funcionamiento 61 de un elemento del presente. De nuevo, la desinformación traza líneas temporales diversas para fundamentar sus postulados. Respecto a la prospección (flashforward), vale la pena atender a la siguiente pieza: Figura 12: “Cronograma de cepas planeadas hasta febrero 2023” Fuente: Colombia Check (2021) En esta pieza se presenta un cronograma de cepas que supuestamente se dio a conocer en junio de 2021. En esa tabla se plantea que hasta 2023 aparecerían variantes del coronavirus, cada una con distintos nombres, casi con un mes de diferencia entre una y otra. Es decir, el texto de la noticia falsa se proyecta hacia el futuro (febrero de 2023) desde el presente (junio de 2021). Esta pieza da cuenta del manejo estratégico del tiempo por parte de la desinformación. Específicamente, la prospección genera una sensación de inevitabilidad de la desgracia; es decir, los rebrotes continuarán debido a que hay un plan detrás. Del mismo modo, construyen la imagen de una conspiración diligente y exhaustiva, que funciona con un cronograma, que no deja nada al azar, y, por tanto, contra la que no se puede luchar. Es decir, la magnificación de las acciones premeditadas por los poderosos, la Organización Mundial de la Salud, la Universidad Johns Hopkins, el Fondo Económico Mundial, minimiza la agencia del sujeto. 5.2.2. La duración temporal: narración condensada y efectismo emocional También es necesario evaluar la duración de los eventos en la historia y el tiempo que se les dedica en el relato (recit). Genette, como se ha explicado con anterioridad, plantea cuatro formas básicas de 62 duración: una es la escena, la narración detallada de los hechos de la historia, la de mayor intensidad de la acción; otra es el sumario, la narración en un espacio menor lo transcurrido en días, meses o años sin entrar en detalles; también se podría presentar una pausa, que es una suspensión de la historia; la última opción es una elipsis, la omisión de lo ocurrido en una fracción de tiempo de la historia. Es posible encontrar un sumario en la siguiente pieza: Figura 13: “Enfermera Dover muere por vacuna” Fuente: Chequeado (2021) En este texto se hace referencia a la muerte de la enfermera Tiffany Dover sin entrar en detalle: no se dice qué le pasó, cuáles fueron sus síntomas, en dónde recibió la vacuna. Solo en una línea se comenta que ha fallecido. Es decir, las noticias falsas, como en este caso, pueden optar por presentar de forma acotada hechos de gran gravedad. Decir que alguien ha muerto por la vacuna resulta suficiente para generar en el lector una reacción emocional. Al fin y al cabo, la vacunación se hizo obligatoria en los países de Hispanoamérica, por lo cual lo que está en juego es la vida misma. Esa pieza de información, por más pequeña que sea, puede fungir de gatillador emocional. Más bien, el texto se concentra en ofrecer un marco interpretativo de la muerte: por un lado, presenta el deceso como fruto del engaño del gobierno y de la farmacéutica, principalmente; por otro lado, alude al duelo de su familia y amigos, quienes ruegan por su alma. Tal hecho, como es presentado, debe resultar sumamente triste y sumamente indignante. Adicionalmente, es necesario comentar que se hace presente la función ideológica del narrador. Dice textualmente “No a la vacuna que mata”. El texto, asimismo, alude a la creencia cristiana de la vida después de la muerte (“La humanidad, su familia y amigos ruegan una oración por su alma”). Asimismo, al mencionar que con su labor salvó varias vidas, se puede presentar a la enfermera no solo víctima, sino como mártir de la vacunación. Siguiendo las categorías de Genette, se encuentra una escena en la siguiente pieza: 63 Figura 14: “Tenista sufre ataque en Australian Open” Fuente: Chequeado (2022) En este caso, se presenta con detalle lo sucedido. Es decir, el relato (recit) se detiene en los detalles de la historia. Especifica que, en el torneo de tenis Abierto de Australia, una tenista se vio obligada a abandonar el partido porque sufrió un “problema respiratorio”. Se detalla que estaba jugando por la clasificación en el torneo y que “un incoercible ataque de tos” la forzó a abandonar el juego. Es decir, se plantea el contexto y cómo la acción principal del discurso narrativo (el ataque respiratorio) ocurre. Asimismo, se da detalle de la reacción inmediata de la tenista ante este hecho inusitado: “se sintió tan mal que tuvo miedo de colapsar”. La concentración en el detalle de esta noticia falsa da cuenta de una estrategia, por parte de los creadores de desinformación, de acercamiento a lo que sería la tragedia humana de la vacunación. Con este tipo de piezas, que usan la escena como forma básica de duración, se busca construir microhistorias que abonen a la macrohistoria del “genocidio humano” de la vacunación. Es decir, estas escenas con sus detalles se plantean como evidencias de las acciones de daño de las élites hacia la población: con ello dan cuerpo y rostro, y detalle de cómo se concreta el supuesto plan malévolo de exterminio pandémico. Asimismo, se halla una pausa en la pieza “Obama, Fauci y Melinda en Wuhan 2015”, antes analizada. Figura 8: “Obama, Melinda y Fauci en Wuhan 2015” Fuente: Colombia Check (2020) 64 La noticia relata los hechos del 2015: se dice que Obama, Fauci y Melinda Gates visitan el laboratorio de Wuhan para supervisar el progreso de investigación sobre el coronavirus. No se dice nada sobre el 2020, sobre la infección mundial, la propagación del virus. La narración se detiene ahí, se suspende. Es decir, el texto de la noticia falsa se dispone de una forma en la que el lector debe completar lo que ha sido narrado: que esa visita al laboratorio confirma que está en progreso el plan del sistema político y económico sobre el coronavirus (lo narrado), y que esta investigación culminó y el virus fue lanzado al mundo para dominarlo (los hechos del 2020) (lo no narrado). 5.2.3. El nivel del narrador: entre la narración impersonal y la voz autorizada Respecto al nivel, Genette distingue al narrador que se encuentra dentro del universo narrativo (al cual llama intradiegético) del que se encuentra fuera (extradiegético). En los textos desinformativos se pueden encontrar ambos. Es decir, las noticias falsas analizadas o usan un narrador extradiegético (la mayoría de las veces) o intradiegético (algunas veces). De ese modo, buscan, por un lado, construir una autoridad a partir de una voz supuestamente objetiva, separada de lo dicho (extradiegética), o una que se encuentra inmersa en el mundo narrativo y que desde él se pronuncia y presenta los hechos (intradiegética). Con un narrador extradiegético se presenta la siguiente pieza: Figura 15: “Enfermera es vacunada sin jeringa” Fuente: Chequeado (2021) En esta pieza, el narrador presenta la vacunación de una enfermera (aunque la imagen dice que es “personal de limpieza”). Se explica que tal inoculación ocurre sin jeringa. En este caso, el narrador no se encuentra dentro del universo narrativo: no está involucrado de ninguna manera. Dice: “En Quilmes vacunan con los dedos”. Ello genera una sensación de objetividad para el lector: el narrador guarda una distancia frente a lo narrado. Con un narrador intradiegético se encuentra la siguiente pieza: 65 Figura 16: “La vacuna rusa vuelve a la gente comunista” Fuente: Colombia Check (2020) Esta noticia falsa presenta un narrador que se encuentra dentro del universo narrativo; así se manifiesta en el discurso: “Lo dije antes y lo digo ahora”. Ello genera una sensación de voz autorizada debido a que esa voz inmersa en el mundo narrativo conoce de primera fuente la situación de la que habla: conoce el problema de la vacunación perversa que vuelve a la gente comunista y, por ello, es posible pronunciarse al respecto. Con esto, el narrador establece una relación de mayor cercanía entre el lector y lo narrado. Además, tal narrador se autoriza como alguien confiable al brindar supuesta información gubernamental: da a conocer que el gobierno se encuentra negociando la vacuna estadounidense. 5.2.4. El narrador: el grado de participación para generar credibilidad Para estudiar cómo las noticias falsas construyen credibilidad, es necesario atender al grado de participación del narrador dentro de la acción que narra. Genette distingue tres categorías aquí: el narrador heterodiegético (no participa dentro de lo que cuenta), el homodiegético (sí participa) y el autodiegético (es el protagonista de lo contado). De esta manera, estos textos desinformativos buscan presentar una experiencia desde la voz de uno de los participantes (homodiegético) o del protagonista (autodiegético). De esa forma, la verosimilitud adquiere mayor validez, ya que es información de primera mano: cuenta los daños de la vacuna quien los ha padecido, por ejemplo. En esta estrategia, se individualiza a ese narrador: el narrador aparece con nombre y apellido para poder identificarlo. Del mismo modo, en algunos casos la desinformación recurre a la voz de alguien que no está envuelto en lo que se cuenta (heterodiegético) y que, debido a esa lejanía, puede tener una mirada más neutral o imparcial de lo que cuenta. Un caso a analizar es el siguiente: 66 Figura 17: “Francia renuncia al Nuevo Orden Mundial” Fuente: Colombia Check (2021) En este texto, el narrador presenta los hechos desde fuera: no pertenece al mundo contado (es extradiegético). Plantea que distintos actores sociales se han apartado del plan malévolo de control global: el Nuevo Orden Mundial. Asimismo, es un narrador heterodiegético, que no participa en lo narrado. Ello genera una sensación de objetividad que puede esconder la función ideológica del narrador: dice que Francia “despertó”, lo cual introduce un sesgo hacia lo que es la verdad: creer la versión oficial acerca del desarrollo de la crisis es estar ‘dormido’ y apartarse de ella es ‘despertar’. Lo mismo pasa con el adjetivo ‘psicópata’: introduce un juicio de valor que es más fácil de aceptar si se considera que esta versión proviene de un supuesto narrador objetivo. Para continuar el análisis, se encuentra la siguiente pieza: Figura 18: “Mascarillas provocan pleuresía en empleados” Fuente: Chequeado (2021) 67 En un principio, el narrador no participa en los hechos sino que los señala desde la distincia (pareciera heterodiegético): “Se estan (sic) presentando casos de Pleuresía inducida por hipoxia obstructiva exterior (barbijo), en gente empleada en los Supermercados”. Bajo esta forma, y con el uso de la tercera persona, el texto busca presentarse como un relato imparcial, dada por un narrador que, como en los textos científicos, respeta el pacto de distancia entre sujeto y objeto de estudio. Sin embargo, luego la voz, con el uso de la primera persona, se involucra en lo reportado (se muestra como homodiegético) al decir: “Esperamos que esto llegue al público pronto”. Es decir, la voz de la narración se hace presente, una vez descrita la situación, como en un pronunciamiento sobre lo sucedido: como un ‘nosotros’ atravesado por la indignación que demanda acciones justas. Ello da cuenta de la complejidad del uso de la voz en las fake news: el narrador puede presentar hechos de una forma que pareciera objetiva y luego hacerse presente en el texto para emitir una posición o pronunciamiento. 5.2.5. La función del narrador: el marco ideológico y la reacción emocional Incluso, sobre el texto anterior, podría considerarse que el narrador cumple una función ideológica en el texto. No solo nos provee información de la trama, sino que se pronuncia para proponer al lector cómo debe interpretar los hechos. Hay un valor ideológico en el texto: habla de un “uso ilegal de las mascarillas”. Es decir, el texto no solo describe lo sucedido sino que lo juzga. Ello convierte al texto en una historia de opresión, de injusticia, incluso de clase: se concentra en personas con cierta vulnerabilidad económica: el trabajador común y corriente: “La gente empleada en supermercados”. 5.2.6. La distancia exacta para asistir al espectáculo de la desinformación Respecto al concepto de distancia, Genette distingue dos formas básicas: el relato de acontecimientos y el relato de palabras. El primero consiste en la transcripción de lo no verbal en verbal, mientras que el segundo consiste en la presentación de lo dicho por los personajes. Ambas formas son comunes en la desinformación y se encuentran juntas también. Sobre el relato de acontecimientos se puede encontrar la siguiente pieza: Figura 19: “Cabo argentina muere por vacuna” Fuente: Chequeado (2021) 68 Esta pieza presenta un hecho concreto de la pandemia. Presenta los efectos de la vacunación en un sujeto en particular: una cabo enfermera. Ello resulta en su muerte. Posteriormente, tal deceso se oculta (dice “los medios oficiales lo ocultan”). Todos los acontecimientos -la vacunación, el deceso, el ocultamiento por parte de los medios oficiales, incluso el luto- son presentados por el narrador sin integrar la voz de un personaje: nadie toma la palabra, no se inserta ninguna declaración. Asimismo, esta noticia falsa, acompañada por una foto, construye su credibilidad en su brevedad. Ello abona a la idea de que la desinformación no necesariamente se presenta como textos amplios: es común también encontrar textos cortos pero que también apuntan a una reacción emocional. Esto genera indignación porque es una enfermera y una militar, dos profesiones de protección a la población general. A ello incluso se suma el silenciamiento de los medios, que es un agravio adicional. Sobre el relato de palabras, valdría presentar este ejemplo. Figura 20: “Según doctor Carvajal, virus es inofensivo” Fuente: Colombia Check (2021) Del relato de palabras, Genette diferencia el discurso directo (con las palabras exactas del personaje), el discurso indirecto (el narrador asume las palabras del personaje de forma relativamente precisa) y el discurso narrativizado (el narrador, dentro de su discurso, presenta lo dicho por el personaje sin reproducirlo fielmente). Esta pieza presenta el discurso directo del personaje. Ello genera una sensación de cercanía a lo que piensan y dicen los médicos preocupados por el bienestar de la población, la cual cree que está por contagiarse y arriesgar su vida. En esta pieza se encuentra la explicación científica del médico con sus propias palabras: habla de un mal que ha sido equívocamente tratado, por lo cual se hace necesario atender a sus recomendaciones. Es decir, frente a la incertidumbre del manejo de la infección, un médico toma la palabra y pronuncia su plan de acción. Con eso, la voz se autoacredita 69 como confiable a través de su discurso urgente y supuestamente acreditado, en el que habla con términos especializados. De forma complementaria, las fake news que usan el discurso directo también podrían generar en el lector la sensación de acceder a los planes malévolos de quienes quieren dominar el mundo. Asimismo, es posible encontrar en la desinformación casos de discurso narrativizado y de discurso indirecto. Se encuentra en lo siguiente otro relato de palabras: Figura 21: “Warburg advierte sobre mascarillas mortales” Fuente: Colombia Check (2021) En esta pieza se encuentra una declaración de Otto Heinrich Warburg. El narrador recoge lo dicho por el Premio Nobel de Medicina. La pieza busca plantear esta cita como una advertencia desde el pasado hacia el presente, en el cual los gobiernos están imponiendo el uso de la mascarilla. Tal advertencia tiene un mayor efecto si se cita lo dicho exactamente por Warburg porque genera la sensación de que este personaje toma la palabra para hablarle al lector. He aquí también un manejo del orden temporal: hay un flashback para fundamentar una idea relevante en la actualidad. Se recoge entonces un dicho a partir del discurso directo. 5.2.7. La focalización: controlar lo que el lector ve y sabe El estudio del modo involucra la distancia, que ya ha sido abordada, y la focalización, que consiste en la perspectiva desde la cual se cuenta la historia. Estudiar la focalización implica entender cómo el narrador controla lo que el lector ve y sabe. La información se presenta de forma selectiva y restringida, 70 con un énfasis en los detalles dramáticos que refuerzan la mentira y generan una sensación de urgencia o indignación. Esta manipulación de la presentación de la información es crucial para el efecto persuasivo. Al presentar la "verdad" como un secreto revelado por una voz marginal, el relato invita a una complicidad emocional y rebasa la necesidad de validación institucional, estableciendo una relación directa y de confianza entre el narrador y el receptor. Así, el uso estratégico de este recurso en la narrativa de la falsedad desmantela la autoridad epistémica de las instituciones tradicionales (gobiernos, ciencia, medios). Genette distingue tres tipos: la focalización cero (el narrador es omnisciente), la interna (el narrador sabe lo que saben los personajes) y la externa (solo muestra lo que se puede observar externamente). Presentamos un caso con focalización cero: Figura 22: “Falsa vacunación de Anthony Fauci” Fuente: Chequeado (2021) Esta pieza narra la falsa vacunación de Anthony Fauci. Una vez desarrollada la vacuna, distintas autoridades la recibieron a fin de promover la inoculación y de derribar miedos en la sociedad acerca de este nuevo recurso sanitario. Una de las figuras que se sometió a esto en Estados Unidos fue Anthony Fauci. Este texto, que viene acompañado con una foto del momento en que ocurre, plantea que la autoridad sanitaria estadounidense no se aplicó la vacuna, sino que todo fue un montaje. Esta pieza presenta un narrador que no se encuentra dentro del mundo narrado, que da cuenta de un mundo sin pertenecer a él (extradiegético). Asimismo, es heterodiegético: no participa en lo que narra. No es un personaje ni está involucrado en los hechos. En cuanto a focalización, es un narrador omnisciente (cero focalización). Su omnisciencia se explica en que conoce datos que contradicen la versión oficial: Fauci, después de recibir la vacuna en el brazo izquierdo, dice que a la mañana siguiente le dolía el brazo derecho, lo cual revela que no siguió rigurosamente el guion del espectáculo de su propia vacunación. Es decir, se trata de un narrador con una gran cantidad de información sobre lo sucedido antes y después de la supuesta inoculación. De hecho, el narrador conoce acciones anteriores de la carrera de Fauci: habría aprobado un medicamento sumamente tóxico para su uso en pacientes con VIH, lo que generó muchísimas muertes. De nuevo, un narrador omnisciente. 71 Este tipo de narrador es común en las fake news que califican como teoría de la conspiración. Es decir, el narrador, debido a que es alguien capaz de ver en el engaño, comparte los hallazgos de su profunda investigación con el público para poder sacarlo de la mentira. El narrador actúa como la divinidad frente al universo contado. Lo conoce a profundidad, lo entiende. Y, por ello, en las piezas de desinformación, busca presentar información relevante (por lo general oculta) para el lector: es alguien que se autolegitima por la gran cantidad de información que puede aportar sobre un hecho. Considerando lo anterior, presentamos esta noticia falsa con focalización interna: Figura 23: “Mascarillas generan enfermedades neurodegenerativas” Fuente: Colombia Check (2021) En esta pieza, que imita el discurso periodístico de la nota informativa, se recogen las supuestas declaraciones de la Dra. Margarite Griesz-Brisson. Con ello se busca plantear un relato objetivo de los hechos. Este relato objetivo busca reportar la explicación científica de por qué es dañino imponer como obligatorio el uso de las mascarillas. El narrador no conoce más que el personaje acerca del universo contado; y con ello se busca colocar en primer plano lo reportado. Es decir, al no conocer el narrador más sobre el mundo narrado que el personaje, su labor de mediación interfiere lo menos posible en la relación entre el lector y la información. Cabría presentar otra noticia falsa con focalización interna. 72 Figura 24: “Documental Plandemic revela gerontocidio” Fuente: Colombia Check (2020) Esta pieza presenta una narración en plural de la primera persona (nosotros) (homodiegético) que sabe lo que saben los personajes (la mujer en la imagen es la doctora estadounidense Judy Mikovits). Dice: “Muchos sabemos que esto ha sido un GERONTOCIDIO, un plan para asesinar ancianos elaborado desde las élites, dirigido por la OMS y ejecutado por el gobiernos (sic) de casi todos los países del mundo”. Con ello se genera una mayor cercanía para el lector, debido a que se habla desde una invidualidad; asimismo, transmite una sensación de habla colectiva. De igual modo, este texto tiene un llamado a la acción, que se expresa a partir de la segunda persona: “ALEJEN LO Q MAS PUEDAN A SUS ABUELOS Y PADRES DE LOS CONTROLES “MEDICOS” Y DE LOS HOSPITALES”. Ello genera una sensación de preocupación respecto al lector y, por tanto, de cercanía con él. De igual forma, esta busca proponer supuestos datos puntuales acerca de la infección: “en España e italia (sic) aproximadamente el 75% de los fallecidos de los fallecidos han sido personas mayores y en especial en residencias”. La exactitud de la cifra se vuelve una muestra de autoridad para el lector: el escritor está lo suficientemente informado para proveer una cantidad precisa de un fenómeno. En consonancia con la focalización interna, se encuentra la siguiente pieza: 73 Figura 25: “30% de los vacunados morirán pronto” Fuente: Colombia Check (2021) En esta pieza se presentan las declaraciones de distintas especialistas: la doctora Alexandra Henrion- Claude, médica genetista; Dolores Cahill; la Dra. Tenpenny. El narrador no sabe más que los personajes (las doctoras); más bien, recoge lo que ellas saben: la focalización es interna. El narrador se dispone como un mediador que cede el protagonismo a los personajes, quienes son las voces autorizadas: es un facilitador, lo que oculta su función ideológica. Del mismo modo, el narrador es un ‘nosotros’ (un narrador homodiegético), que enuncia: “Se nos es inyectado un caballo de Troya” o “nuestros anticuerpos”. Ello genera una sensación de cercanía con el lector. Cabe aquí presentar una noticia con focalización externa: 74 Figura 26: “Periodista sufre paro cardiaco en noticiero” Fuente: Chequeado (2022) En esta pieza el narrador se dedica a presentar hechos observables por los sentidos: un periodista sufre un paro cardiaco en pleno noticiero. El narrador muestra lo que se puede observar externamente: la focalización es externa. Ello genera una sensación mayor de objetividad frente al lector. La narración se ajusta a lo que perciben sus ojos. De ese modo, el narrador se esconde y se hace menos obvia la manipulación. Se encuentra aquí otro texto con focalización externa: Figura 27: “Niña argentina muere por vacuna” Fuente: Chequeado (2021) 75 En esta pieza, el narrador, que no pertenece al universo narrado (extradiegético) ni tampoco participa en él (heterodiegético), provee datos puntuales de la supuesta víctima de la vacuna: su nombre, su edad, la escuela, la localidad, y los síntomas experimentados tras la inoculación y el lapso que tomó que perdiera su vida. Todo se conforma como un relato objetivo provisto por un narrador que se aleja de la materia narrada, que, como sujeto, mantiene una distancia científica respecto de su objeto; sin embargo, ello no se cumple cabalmente, como se explica a continuación. La focalización es externa ya que no se presenta nada que no sea observado externamente. Ello también hace que el narrador interfiera lo menos posible en la relación entre lector e información. Incluso da una sensación plena de objetividad. 5.2.8. La función ideológica del narrador: denuncia Según Genette, el narrador también cumple una función ideológica. Es decir, puede presentar intervenciones explícitas sobre la materia presentada y, por tanto, actuar como una voz autorizada o pedagógica respecto a lo dicho. En ese sentido, la narración se puede presentar con cierto sesgo o con intervenciones que guíen nuestro entendimiento de lo sucedido: el narrador no solo es un medio que presenta los hechos, sino que nos dice (de forma directa o indirecta) cómo debemos entenderlos. En este caso en particular, pese a buscar posicionarse como un narrador objetivo, la voz de la noticia falsa anterior llama a la vacuna “inoculo transgénico experimental mortal”. Tal caracterización crea una predisposición en el lector para entender qué es la vacuna. Primero, la llama ‘inoculo’: no se le confiere el estatus de instrumento médico. También se dice que es transgénico (que ha sido modificado mediante la inserción de genes externos), lo cual no es cierto, aunque ello representa una idea aceptada entre los consumidores de desinformación. Lo mismo con los adjetivos ‘experimental’ y ‘mortal’: no constituyen información objetiva, pero forman parte de los mensajes centrales de la desinformación. Presentamos otro ejemplo respecto a la función ideológica del narrador. Figura 28: “10 000 muertos por vacuna y la Biblia” Fuente: Colombia Check (2021) 76 En este texto se plantea que las vacunas han matado oficialmente a diez mil personas en Europa y Estados Unidos, teniendo como mayores culpables a Pfizer y Astrazeneca. Lo particular de esta noticia falsa es que incluye dentro de la narración citas de la Biblia. Esta información, en términos científicos, no corrobora la información de la alta cantidad de muertos; sin embargo, lo hace en términos religiosos. Este comentario de la narración no es de índole científica, sino cristiana-católica. Estas citas de la Biblia explican las acciones de las farmacéuticas: son el castigo divino por “olvidar la ley de tu Dios”, por haber pecado contra la divinidad. Dicho esto, cabe anotar que tales citas bíblicas no son un agregado fortuito en la noticia falsa, sino que proveen un marco interpretativo para el creyente religioso acerca de las muertes por las vacunas: no se trata solo de un fallo médico, sino de un castigo de Dios. Ello da cuenta de la función ideológica: no solo presenta los hechos, sino que es una intervención sobre la historia, sobre cómo debemos interpretarla. 5.3. Los mundos posibles de Doležel: la verosimilitud y la realidad narrativa La desinformación no se limita a mentir; crea una realidad alternativa que se presenta como verdadera. Por ello es relevante la teoría de la ficción de Lubomír Doležel, quien define la narrativa como la construcción de "mundos de ficción". Estos mundos no se adhieren a la verdad factual del mundo real, sino que poseen su propia "verdad" interna, fundamentada en la coherencia lógica y la consistencia de su propia configuración ontológica. La noción de "verdad" en un mundo narrativo es, por lo tanto, una cuestión de verosimilitud, es decir, de consistencia interna del relato. La teoría de Doležel resulta indispensable para comprender cómo una narrativa puede ser aceptada por su audiencia a pesar de ser fácticamente falsa. La verosimilitud en la ficción se basa en la consistencia interna de los acontecimientos, personajes y reglas del mundo narrado. El análisis de la modalidad narrativa es un componente crucial de la teoría de Doležel. La verosimilitud se puede manipular mediante el uso de diversas modalidades, como la modalidad alética (posibilidad, imposibilidad), la deóntica (obligación, permiso), la axiológica (valioso, no valioso) y la epistémica (conocimiento, creencia). En lo siguiente, analizaremos la construcción de mundos alternativos, tales como escenarios de distopía sanitaria, de tecnocracia o de magia con lógica interna autónoma. 5.3.1. El uso de la modalidad en las distopías En el caso de las noticias falsas distópicas, la construcción de un mundo alternativo opera sobre una modalidad alética, donde es posible la dominación de la población mundial o una gran porción de la sociedad por parte de unos pocos. Sobre la modadidad deóntica, se opera una inversión en la caracterización moral: los gobiernos y las organizaciones supranacionales (como la Organización Mundial de la Salud), que cumplen con la función de proteger a la población, son mostrados como opresores. Asimismo, se descalifica moralmente a empresarios de grandes corporaciones (como Bill Gates), quienes aparecen como comunes malhechores. Incluso, se puede encontrar que entre gobiernos, organismos internacionales y magnates se conspira la subyugación de la población mundial. Respecto a la modalidad axiológica, se presentan como valiosos para los villanos los instrumentos de dominación: la mascarilla, la vacuna y otras medidas de contención epidemiológica. De forma contraria, si se llegara 77 a conocer tal plan macabro, tal revelación es considerada valiosa para la población subordinada. En cuanto a la modalidad epistémica, esta opera presentando como indudable tal plan de dominación. Para ilustrar ello, presentamos la siguiente pieza. Figura 29: “OMS lanza virus similar al COVID” Fuente: Colombia Check (2021) En esta pieza, de pocas líneas, se presenta un mundo ficcional coherente en sí mismo. Ello se debe a la modalización del mundo ficcional, al ajuste de su mecanismos de construcción. Sobre la modalidad alética, se presentan como posible la existencia de dispositivos tecnológicos inéditos y conspiraciones malévolas insólitas. En este caso, se trata de virus mortales fabricados que pueden desarrollar los mismos síntomas que otros virus. Respecto a la modalidad deóntica, se presenta a las instituciones e individuos de poder como moralmente cuestionables, capaces de acciones atroces con tal de lograr sus objetivos. En este caso, la Organización Mundial de la Salud es capaz de desarrollar un nuevo virus (la calificación de ‘nuevo’ implicaría que ello ha ocurrido con anterioridad) y lanzarlo contra la población mundial a fin de concretar un genocidio como plan (“plandemia”). La narrativa invierte el deber ético de la medicina (primum non nocere, primero no hacer daño) y la ciencia, que debería ser una fuerza para el bien, se presenta como una herramienta de maldad y control social. Respecto a la modalidad epistémica, la narración presenta como ciertas, de forma terminante y objetiva, versiones alternativas a la realidad. La información se presenta como si fuera un hecho objetivo. La narración plantea la revelación de una verdad oculta que desafía el conocimiento oficial. No se invita al debate, sino a la aceptación de un dogma. En este caso, se asemeja a una noticia publicada por un medio de comunicación real. Respecto a la modalidad axiológica, se presenta a la tecnología como indeseable, enemiga de la humanidad. En este caso, se refiere que la invención tecnológica sirve a distintos grupos de poder, los cuales la usan para concretar sus planes. Es decir, los avances científico-técnicos se presentan como negativos. 78 5.3.2. El uso de la modalidad en la ciencia ficción En las noticias falsas de ciencia ficción, la construcción de un mundo alternativo opera sobre una modalidad alética, donde es posible que los instrumentos tecnológicos tengan efectos inesperados contrarios a su funcionamiento en el mundo empírico. De esa forma, por ejemplo, las vacunas ARN pueden modificar el ADN de acuerdo con distintas fake news. Sobre la modadidad deóntica, se describe a los científicos o detentores de instrumentos científicos con una moralidad cuestionable: usan tales tecnologías con fines malévolos. Respecto a la modalidad axiológica, se configuran como valiosos los avances científicos: son los que permiten hacer daño a una gran porción de la población. En cuanto a la modalidad epistémica, esta opera presentando como una certeza el funcionamiento distorsionado de los elementos científicos. Se presenta como ejemplo la siguiente pieza. Figura 30: “NASA declara el dióxido de cloro antídoto universal” Fuente: Animal Político (2021) En cuanto a la modalidad alética, se encuentra un efecto mágico a partir de un elemento de la cotidianidad. En este caso se presenta un elemento químico que pueden curar lo incurable: el dióxido de cloro. Es más, este ocupa una posición inexistente en la medicina, la de antídoto universal. En cuanto a la modalidad deóntica, se presenta a individuos o entidades desinteresadas que buscan proveer información o recursos valiosos para el público en general. En este caso, se trata de la NASA, que catalogó al dióxido de cloro como “antídoto universal” en 1988. 79 Respecto a la modalidad epistémica, la narración presenta como ciertas, de forma terminante y objetiva, versiones alternativas a la realidad. En el texto, se propone que la NASA, una institución con gran autoridad en temas científicos, confirma los efectos curativos de este componente. Sobre la modalidad axiológica, se presenta a remedios insólitos como valiosos para salvar vidas. En este caso, el dióxido y también la labor de la NASA detentan valor frente a la sociedad en general. 5.3.3. El uso de la modalidad en el relato magicorrealista En el caso de las noticias falsas magicorrealistas, la construcción de un mundo alternativo opera sobre una modalidad alética, donde es posible que los remedios caseros puedan curar o prevenir el coronavirus. Sobre la modadidad deóntica, se cuestiona la moral de los responsables del cuidado de la salud de la población (gobiernos, organismos supranacionales) debido a que ocultan la información que podría proteger a la sociedad. Respecto a la modalidad axiológica, se presenta como valiosa la información sobre el poder mágico de los remedios caseros. En cuanto a la modalidad epistémica, esta opera presentando como una verdad comprobada que los remedios caseros puedan curar el coronavirus. Se presenta como ejemplo la siguiente pieza: Figura 31: “Dr. Morejón aconseja alimentos alcalinos” Fuente: Colombia Check (2020) Respecto a la modalidad alética, se conciben en esta pieza agentes terapéuticos que pueden curar lo incurable: el coronavirus. Específicamente se menciona al limón, aguacate, ajo, mango, mandarina, piña y naranja. Esto tiene una coherencia dentro del texto porque se especifican los niveles de PH de cada 80 uno de estos alimentos y se explica que “el COVID-19 es inmune a los organismos con un PH mayor de 5.5” basándose en los datos del “Centro de VIROLOGÍA (sic), Moscú Rusia”. Además, ello es sostenido por el doctor Diego Armando Morejón, “médico especializado en Cirugía Plástica, Estética, Reconstructiva, Quemados y Laser. Especializado en Buenos Aires, Ministerio de Salud Argentina, UBA, CACE, AMA, Miembro de la SBCPER”. En cuanto a la modalidad deóntica, se presenta a individuos o entidades desinteresadas que buscan proveer información valiosa para el público en general. En este caso, se trata de un médico que busca compartir su saber especializado con el público. Entonces, la coherencia se encuentra en el deber médico de preocuparse por la salud de la población en general: el juramento hipocrático del personal médico. Sobre la modalidad epistémica, la narración presenta como ciertas, de forma terminante y objetiva, versiones alternativas a la realidad. En este caso en particular, la autoridad del médico le confiere la cualidad de cierto a lo sostenido. Finalmente, en cuanto a la modalidad axiológica, se presenta a elementos de la cotidianidad como valiosos para salvar vidas. En el texto se presenta a alimentos comunes como el ajo o el limón. Asimismo, la figura del médico misma es presentada como valiosa para la sociedad por su empatía para compartir su conocimiento de forma desinteresada. 5.3.4. El problema de la información disponible: la autentificación y la saturación Como últimos planteamientos de Dolezel, se presentan los conceptos de autentificación y saturación. Por un lado, la autentificación consiste en el mecanismo de la narración para establecer hechos dentro de la historia. Dolezel propone, como una de sus formas, la autentificación diádica, que se concentra en la interrelación entre el discurso del narrador y el discurso de los personajes; dentro de esta, tradicionalmente, el narrador se plantea como la voz de lo objetivo, mientras que no se confiere tal estatus a lo dicho por los personajes. Para ilustrar cómo puede funcionar la autentificación en las noticias falsas se presenta la siguiente pieza: Figura 32: “FDA engañada por Pfizer acerca de vacuna” Fuente: Colombia Check (2021) 81 En esta pieza, se encuentra un narrador y una cita textual correspondiente a un personaje. El narrador cumple la función de presentar los hechos de forma objetiva, sin asomo de lo subjetivo. Por lo tanto, se sitúa fuera de lo narrado. Es así que dice “La FDA en su reunión virtual de ayer”. En cambio, la cita presenta lo dicho por la FDA, la Administración de Alimentos y Medicamentos del gobierno de Estados Unidos, en tal reunión: “‘Fuimos engañados por (Pfizer) (sic) acerca de la seguridad de la vacuna … los ataques cardíacos son 71 veces más altos que otras vacunas … las vacunas están matando a dos personas por cada vida salvada’”. Mientras que la voz del narrador presenta la situación dentro de un marco de objetividad, la voz del hablante citado no solo confiere información sino que presenta una reacción emocional (el sentirse engañados). Ello confiere mayor credibilidad al texto. El segundo concepto es el de saturación, que consiste en la dosificación de la cantidad de información disponible sobre el mundo ficcional. En el caso de los mundos ficcionales de las noticias falsas, estas eligen de forma estratégica las voces que apoyan lecturas alternativas a la realidad. En la gran mayoría de los casos, no presentan explicaciones precisas y detalladas de los efectos de los agentes terapéuticos o del funcionamiento de mecanismos dañinos de las vacunas. En otros casos, tal explicación usa los términos científicos de forma no rigurosa. Resulta interesante evaluar cómo en algunos casos se opta por una explicación mayor o menor. Respecto al texto anterior, se dice puntualmente que “‘Los ataques cardiacos son 71 veces más altos que otra vacuna … las vacunas están matando a dos personas por cada vida salvada’”. En este pequeño texto, se apela a cifras específicas (71, 2), lo que genera una impresión de exactitud, lo cual es propio del lenguaje científico; sin embargo, no se explica cómo se originan esos ataques cardiacos. En otras palabras, las noticias falsas, al concentrarse en las reacciones emocionales, pueden explotar ciertas características del lenguaje científico y obviar otras. Para seguir ilustrando la dinámica de autentificación y saturación, presentamos el siguiente caso: Figura 33: “Gates y Schwab buscan Nuevo Orden Mundial” Fuente: Leal Canta - Facebook (2021) 82 En términos de autentificación, se presentan solo citas. No se podría hablar de una voz elaborada del narrador. El narrador está implícito: es el que puntúa los dichos como citas textuales. Es decir, el narrador no se manifiesta textualmente desarrollando frases, sino organizando las voces de los personajes. En primer lugar, es el que une a estos dos personajes: en lugar de colocar solo a uno, coloca a los dos para reforzar una idea. En segundo lugar, es el que cede la voz al discurso directo de los personajes al presentarlos. En otras palabras, aquí hay una elección consciente: la de no presentar un narrador como mediador explícito, sino enfrentar al lector con lo dicho por Gates y Schwab. Y ello es una estrategia de credibilidad. Al concebir al narrador como un mediador implícito, como facilitador, se genera la impresión de poder acceder a las palabras exactas de estos empresarios poderosos, y con ello a su visión y sus planes respecto a la pandemia. Adicionalmente, la presentación del personaje (el rótulo con el nombre y el cargo) y la selección de lo dicho se asemeja a ciertas prácticas periodísticas como la de titular un artículo noticioso con un extracto de una declaración a los medios, lo que establece a lo dicho como cierto. En términos de saturación, se presenta poquísima información sobre el mundo ficcional. Sin embargo, ello es suficiente para que el lector pueda crear un mundo imaginario distópico. Primero, los personajes son empresarios de gran poder económico; sobre todo en el caso de Gates, son empresarios reconocibles. Segundo, los objetivos son claros: el control de la población: de hecho, la palabra ‘control’ se repite en ambas citas. La trama termina siendo clara: la pandemia prepara un escenario para que los poderes económicos establezcan un control mundial, y ello se concretaría por medio de las vacunas. Ello da cuenta de cómo la desinformación interactúa con los prejuicios de los lectores, quienes completan la información del mundo ficcional: se tiende a ver al poder económico como centrado únicamente en el lucro, sin que le importe el bienestar social. Incluso, el presentado texto interactúa con otras noticias falsas, como las que señalana a Bill Gates como creador de vacunas con nanobots. De forma adicional, cabe anotar que no se colocan datos contextuales de las declaraciones (cuándo, dónde, a quién dijeron eso). Ello puede resultar también estratégico. Da al lector la posibilidad de imaginar que fueron pronunciadas antes de la pandemia como parte de un plan. De forma similar se encuentra la siguiente pieza, que ya fue presentada con anterioridad: Figura 34: “Lagarde busca muerte de ancianos” Fuente: Chequeado (2020) 83 Esta publicación sigue el mismo formato que la anterior. Respecto a la autentificación, se encuentra lo dicho por el personaje. El narrador no está presente como una voz plenamente explícita, sino como organizador de la voz insertada: señala que es una cita textual del personaje y coloca una descripción de quién es. Es un mediador implícito más que explícito. Sin embargo, es suficiente presentar al personaje y lo dicho exactamente por él a través de los signos ortotipográficos (las comillas dobles). La presentación del personaje y la selección de lo dicho se asemejan a ciertas prácticas periodísticas como la de titular un artículo con un extracto de una declaración a los medios, lo que busca establecer a lo dicho como cierto. Adicionalmente, cabe anotar que, para establecer como un hecho lo planteado en la narración, esta noticia falsa no crea un personaje de forma autónoma, sino que hace referencia a una persona del mundo empírico: una figura pública. Es decir, el camino es distinto a otros textos: la narración no crea un personaje divorciado del mundo empírico para que diga algo y, paralelamente, busca establecer lo dicho como un hecho, sino que en este caso se toma a una persona existente para atribuirle una declaración. Como el personaje es auténtico (existe), se tiende a pensar en cierta medida que lo dicho es cierto. A diferencia de la pieza anterior, este texto tiene un comentario del narrador que resulta como dato de contexto. Dice: “Los creadores del coronavirus”. Ello es suficiente para poder reconstruir la trama (la directora del Fondo Monetario Internacional considera que los ancianos viven demasiado – se crea el coronavirus – el coronavirus mata a los ancianos). En cuanto a la saturación, se presenta poca información, pero suficiente para que el lector pueda reconstruir el mundo distópico. Ello genera un acceso a un plan macabro de las élites económicas. Se trata de activar la información que se tiene disponible sobre Lagarde y sobre la institución que representa. Del mismo modo, se trata de activar los prejuicios del lector ante la persona y la entidad monetaria. 5.4. Las fake news como relatos distópicos: las microdistopías sanitarias El planteamiento central de esta sección sostiene que la narrativa de la noticia falsa, por ejemplo, acerca de las mascarillas no solo imita las estructuras arquetípicas del realismo mágico y la ciencia ficción, sino que también funciona como una microdistopía. Su eficacia comunicativa no depende de la verdad, sino de su capacidad para transformar una realidad compleja, ambigua y aterradora, la pandemia, en un relato simple, moralmente claro y emocionalmente gratificante. A través de la cooptación de tropos y arquetipos propios del género distópico, la narrativa de la posverdad logra revestirse de una credibilidad interna que apela directamente a las ansiedades contemporáneas, dotando al receptor no solo de una "explicación", sino también de un rol heroico. Una noticia falsa de corte distópico es la siguiente. 84 Figura 35: “OMS es financiada por corporaciones” Fuente: Colombia Check (2020) Esta pieza presenta un escenario de amenaza a la naturaleza humana por parte de un sistema de poder opresivo en un futuro o presente alternativo. Como tal, como primer requisito, presenta una concentración de poder. De acuerdo con el texto, existe una conspiración: la Organización Mundial de la Salud es financiada por empresas multinacionales; por ello, no informa acerca de los perjuicios de los transgénicos, la tecnología 5G y los pesticidas. Dice: “se me olvidaba que la OMS es financiada precisamente por las empresas que venden éstos (sic) productos: Bayer…, Roche…, Marlboro…, Monsanto…, Coca Cola…, Fundación Bill Gates…”. También se menciona que tales multinacionales dominan los medios de comunicación. Como segundo requisito, las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan acciones de degradación de la condición humana por parte de un individuo o grupo. El texto hace alusión a que el interés de la Organización Mundial de la Salud es preparar un escenario de obligación de la vacuna. Ello con el afán de obtener lucro. Como tercer requisito, las fake news presentan un interesado manejo de la información. Dice en el texto que, si la preocupación de la OMS fuera la salud, estaría informando sobre los peligros de los “transgénicos…, el flúor…, el aspartamo…, el glutamato…, las vacunas con mercurio y aluminio, las ondas 5G y pesticidas en verduras”. Es decir, hay un ocultamiento de información valiosa, en este caso sobre lo que es dañino para la salud. En la misma línea se encuentra esta pieza: 85 Figura 36: “Juicios de DD.HH. por medidas sanitarias” Fuente: Colombia Check (2021) Esta pieza también presenta un escenario de amenaza a la naturaleza humana por parte de un sistema de poder opresivo en un futuro o presente alternativo. Como primer requisito de la literatura distópica, esta noticia falsa presenta una concentración de poder bajo la forma de sistema político autoritario. En el texto, se plantea que los gobiernos nacionales han impuesto el toque de queda sin considerar los derechos humanos o el derecho internacional. Se dice que el toque de queda “viola el derecho a la libre circulación”. Como segundo requisito, esta noticia falsa presenta acciones de degradación de la condición humana por parte de un individuo o grupo. El texto indica que la mascarilla, impuesta por los gobiernos, provoca cáncer y enfermedades autoinmunes. Asimismo, se considera que hay un genocidio en acción. Como tercer requisito, se presenta un interesado manejo de la información. Lo que se entiende es que los ciudadanos comunes valoran y aprueban los recursos desplegados por las autoridades locales e internacionales, como la prueba PCR y las vacunas, como eficientes y necesarios para detener la propagación del virus. Sin embargo, tal imagen positiva es parte de un engaño debido a que la verdad es que la vacuna mata, la mascarilla provoca cáncer y enfermedades autoinmunes, y la prueba ha sido “declarada inválida en múltiples países”. Como cuarto requisito, se presenta un individuo o entidad que se opone al sistema de opresión. En este caso, se anuncia la aparición de un jucio de grandes proporciones análogo al juicio de Nuremberg, que tenía como acusados a dirigentes del nazismo tras la Segunda Guerra Mundial. Como héroes se encuentran el tribunal alemán y el tribunal holandés que se han opuesto a las medidas contra el contacto social. 86 Dentro de la misma lógica, se encuentra lo siguiente: Figura 37: “Mascarilla expide toxinas” Fuente: Chequeado (2021) Como relato distópico, presenta un escenario de amenaza a la condición humana por parte de un sistema de poder opresivo en un futuro o en un presente alternativo. Como primer requisito, se entiende que los gobiernos han impuesto la mascarilla de forma autoritaria, pese a las recomendaciones médicas, pese a que “no proteje (sic) de nada”. Como segundo requisito, se presentan acciones de degradación de la condición humana por parte de un individuo o grupo. En este caso, el uso obligatorio de las mascarillas causa distintos males, como la hipoxia, la despersonalización, los ataques de pánico, entre otros. Como tercer requisito, se entiende un interesado manejo de la información. Mientras que la población en general considera que la mascarilla sirve para protegerse de la infección, lo cierto, de acuerdo con este texto, es que no lo hace y, por el contrario, acarrea distintos perjuicios a la salud. En esa misma línea, se presenta esta pieza: 87 Figura 38: “Coronavirus existe en un ordenador” Fuente: Chequeado (2021) Como relato distópico, esta noticia falsa presenta un escenario de amenaza por parte de un sistema de poder opresivo en un futuro o presente alternativo. Como primer requisito, existe una concentración de poder. Las entidades gubernamentales o internacionales han generado acciones de restricción de las libertades de la población. En este caso, se desliza la existencia de un sistema de poder autoritario o totalitario. Como segundo requisito, existen acciones de degradación de la condición humana por parte de un individuo o grupo. Los instrumentos son, entre otros, la mascarilla, que intoxica al ser humano, y la vacuna, que modifica la conducta humana. Como tercer requisito, existe un manejo interesado de la información bajo la forma de acciones de ocultamiento del sistema de poder. Se alude a que el coronavirus no existe como virus, salvo en un ordenador. Además, se plantea que las vacunas son “el MAYOR ENGAÑO jamás perpretado contra la humanidad” y que el verdadero objetivo es la esterilización. Todo ello da cuenta de un dominio que busca ocultarse tras fachadas estratégicas. Como cuarto requisito, se presenta a un individuo que se opone al sistema de opresión. En este caso es el doctor Luis Marcelo Martínez, “médico argentino genetista, magíster en biología molecular e ingeniería genética”, una descripción que busca postularlo como alguien debidamente acreditado en el ámbito sanitario. Este se opone al sistema que busca engañar a la población, y lo hace socializando su conocimiento acerca del verdadero daño de las medidas de contención desplegadas por los gobiernos. Del mismo modo, se encuentra esta pieza: 88 Figura 39: “Farmacéutica Gavi de Gates busca Nuevo orden Mundial” Fuente: Chequeado (2021) Como relato distópico, esta noticia falsa presenta un escenario de amenaza por parte de un sistema de poder opresivo en un futuro o presente alternativo. Como primer requisito, existe una concentración de poder. Se presenta tanto un sistema político autoritario como un sistema económico inescrupuloso. Bill Gates está efectuando un plan de dominación mundial a partir de sus vacunas de la farmacéutica Gavi. Pedro Sánchez, el presidente de España, se ha hecho su cómplice al permitir que se inocule al pueblo. Como segundo requisito, existen acciones de degradación de la condición humana por parte de un individuo o grupo. Estas son varias: el daño causado por las vacunas en distintas partes del mundo (India, África), el control de la población a partir de la tecnología, el daño a la salud por el llamado “polvo inteligente”. Como tercer requisito, existe un manejo interesado de la información. Bill Gates estaría ocultando el hecho de que sus vacunas contienen nanobots que obtendrían información de la población mundial para controlarla. Pedro Sánchez es llamado “el Salvador” ante el público común, pero se oculta que está condenando a las personas a ser dominadas por un malévolo plan. Como cuarto requisito, se presenta a entidades que se oponen al sistema de opresión. En este caso, se trata de India, que ha denunciado y expulsado a Gates y su farmacéutica. Se entiende que también Kenia está ofreciendo resistencia a partir de la revelación de información sobre su ilegal actuar al decir que “Kenia ha destapado sus atrocidades”. Dicho lo anterior, cabe anotar aquí que la literatura distópica se define como una narrativa de advertencia y una crítica social que presenta un futuro sombrío resultado de las tendencias sociales actuales. Así, las noticias falsas, en lugar de advertir contra amenazas reales, funcionan como versiones distorsionadas y manipuladoras de un cuento distópico: explotan la familiaridad del público con estas narrativas, en particular con el miedo a ser controlado o engañado. Ello a partir de fabricar crisis: en las historias, un enemigo imaginado o una fuerza maligna amenaza al público; además, estas narrativas personifican el problema, le dan público un chivo expiatorio, crean un claro enemigo que es un sustituto de una dinámica social más amplia y más difícil de entender. 89 5.5. Fake news y ciencia ficción: el marco de entendimiento de la modernidad malvada La narrativa de la posverdad se apropia de tropos de la ciencia ficción para dotarse de credibilidad interna y apelar a la imaginación de su audiencia. Estos incluyen el tropo de la “tecnología malvada”, que presenta a las mascarillas como dispositivos que causan hipoxia o inhalación de dióxido de carbono; la “conspiración global”, que implica a una élite poderosa y secreta; y el “héroe solitario que conoce la verdad”, el cual ha logrado descifrar el engaño. Este tipo de relato se asemeja a un subgénero de la ciencia ficción donde la tecnología es utilizada para el engaño masivo. La “revelación” de la verdad se presenta como un acto de hacking cognitivo, un desciframiento de un código oculto que solo el “héroe” puede comprender. La noticia falsa no solo se disfraza de ciencia ficción; utiliza su lógica. En la ciencia ficción, a menudo se presenta una “verdad” alternativa que subyace a la realidad perceptible. La noticia falsa capitaliza esta lógica para presentar su propia “verdad” como un descubrimiento científico o tecnológico. Esto confiere al relato una pátina de sofisticación y conocimiento especializado, haciendo que la audiencia se sienta parte de un grupo de élite que ha logrado ver la realidad detrás de la fachada. Así, es posible apreciar esta pieza, anteriormente analizada. Figura 25: “30% de los vacunados morirán pronto” Fuente: Colombia Check (2021) Como relato de ciencia ficción, esta pieza presenta un escenario donde la vanguardia tecnológica es una herramienta de dominación. Como primer requisito, se presenta un invento tecnológico sorprendente. 90 En este caso, se trata de una extrapolación de la vacuna existente, la vacuna de ARN mensajero (ARNm). Las vacunas ARNm son presentadas como un instrumento capaz de hacer que “nuestros articuerpos destruirán nuestros pulmores” y “[llevar] el virus al interior de la célula”. Una vacuna que pueda llevar el virus al interior de la célula resulta una innovación que causa sorpresa, y, por consiguiente, conmoción en el lector. Se trata de un arma biológica de nivel celular. Como segundo requisito, se aprecia un escenario de tecnocracia: la tecnología es herramienta de control. Estas vacunas son utilizadas para despoblar el planeta. Son el instrumento de una ingeniería social dirigida por los poderosos, plan que se ejecutarará “en los próximos 3 a 6 meses (julio de 2021)”. Incluso, se plantea que las muertes generadas serán atribuidas a la “nueva cepa del Covid, con el fin de promover las vacunas”; así, se generaría un ciclo vicioso de muerte y administración de vacunas. También considerando que las vacunas son una herramienta contra la población, se encuentra el siguiente texto, anteriormente analizado. Figura 24: “Documental Plandemic revela gerontocidio” Fuente: Colombia Check (2020) Como relato de ciencia ficción, esta pieza presenta un escenario donde la vanguardia tecnológica es una herramienta de dominación. Como primer requisito, presenta un invento tecnológico sorprendente: una vacuna que contiene un virus capaz de matar a la población. Como segundo requisito, presenta a la tecnología como herramienta de control. Estas vacunas son parte de “un plan para asesinar ancianos elaborado desde las élites, dirigido por la OMS y ejecutado por el gobiernos (sic) de casi todos los países del mundo”. Es decir, la administración de estas inyecciones es el medio para un objetivo mayor: el gerontocidio. También considerando que las vacunas son un instrumento de exterminio, se encuentra el siguiente texto, anteriormente analizado. 91 Figura 5: “Montagnier anuncia muerte de vacunados” Fuente: Chequeado (2021) Como relato de ciencia ficción, este texto presenta un escenario donde la vanguardia tecnológica es una herramienta de dominación. Como requisito primero, presenta un invento tecnológico sorprendente: una vacuna asesina, la cual genera una dependencia mortal en el cuerpo humano. Como segundo requisito, esta pieza presenta a la tecnología como herramienta de control. Se sugiere que esta ha sido elaborada y distribuida por entidades con gran poder, y que otros especialistas guardan silencio, ya sea por estar confabulados o por temor a represalias. En todo caso, el desarrollo de tales vacunas forma parte de un plan mayor que ha sido premeditado. Asimismo, se puede considerar el virus mismo como una creación humana, tal como lo plantea una de las piezas ya analizadas: Figura 4: “Tren transporta gas de coronavirus en setiembre 2019” Fuente: Chequeado (2021) 92 Como tal, este texto presenta un escenario donde la vanguardia tecnológica es una herramienta de dominación. Como primer requisito, presenta un invento tecnológico sorprendente: un virus que funciona como un gas, cuyo efecto “dura tres meses”, y que es capaz de generar una epidemia de grandes proporciones. Como segundo requisito, presenta a la tecnología como herramienta de control. El propio coronavirus es un instrumento que ha sido fabricado y llevado primero a una base de Pakistán y, posteriormente, a China. Ello indica que existe un plan en marcha detrás de tales acciones. Del mismo modo, se encuentra la siguiente pieza. Figura 40: “42 muertos en primer día de vacunación en Argentina” Fuente: Chequeado (2021) Como relato de ciencia ficción, presenta un escenario donde la vanguardia tecnológica es una herramienta de dominación. Como primer requisito, presenta un invento tecnológico sorprendente desarrollado por grupos de gran poder. En este caso es una extrapolación de las vacunas existentes, con la diferencia de que pueden matar a las personas. Como segundo requisito, presenta a la tecnología como herramienta de control. En este caso, se plantea que las vacunas forman parte de un objetivo de aniquilamiento. Han dejado “42 muertos en los primeros 100 vacunados en Argentina y varios internados con efectos adversos”. En definitiva, estos relatos se alimentan de los parámetros de la ciencia ficción para dar verosimilitud a afirmaciones inverosímiles. Uno de ellos es la exploración narrativa, el ‘qué pasaría si’, como, por ejemplo “¿qué pasaría si existiera un arma biológica creada en un laboratorio?”. Esta es una pregunta clásica del género de ciencia ficción que la desinformación desarrolla, pero sin el componente de la crítica, y de forma dogmática. Es decir, la ciencia ficción de las fake news no busca ser un análisis complejo de la sociedad en relación con sus dinámicas y componentes constitutivos, uno de ellos la tecnología (pero también las distintas relaciones sociales), sino un retrato simplificado de la pandemia: unos pocos poderosos se valen de instrumentos tecnológicos para dominar, y lo logran. 93 Así, su objetivo no es el estudio profundo de la sociedad, sino la búsqueda de una reacción emocional ante el terror tecnocrático, bajo el cual la ciencia es, en realidad, un arma de destrucción global. Se busca plantear, de forma estereotipada, un apocalipsis tecnológico en el que las decisiones de las élites, y no un virus (con todo lo complejo que resulta entender cómo surge uno en la naturaleza), son la verdadera amenaza. Dicho lo anterior, cabe anotar aquí que la desinformación es una forma de especulación pervertida. Mientras la ciencia ficción utiliza el “qué pasaría si” para explorar preguntas genuinas, la desinformación lo usa para fabricar falsedades. Explota la disposición de la audiencia a involucrarse con ideas especulativas presentando la especulación como un hecho ya realizado. Esto señala un problema social más profundo: la erosión de la distinción entre la investigación científica y la afirmación propagandística. Dos de los pilares en los que se sienta este tipo de noticias falsas de ciencia ficción son el “terror tecnocrático”, en el cual la tecnología médica, en lugar de curar, se convierte en un arma de destrucción masiva y en la que la catástrofe natural se convierte en plan humano facilitado por la tecnología, y la pseudociencia, la explotación de la narrativa de conceptos científicos sin lógica científica para dar verosimilitud a afirmaciones falsas. . 5.6. Fake news y realismo mágico: remedios caseros que hacen milagros Las noticias falsas que se relacionan con el realismo mágico toman de este género la naturalización y aceptación del elemento sobrenatural: ante su aparición, no hay asombro o necesidad de explicación lógica dentro del universo creado. Los personajes, arraigados en su cosmología, aceptan lo inusual porque forma parte inherente de su sistema de creencias y de su realidad cotidiana. Lo extraordinario es, por lo tanto, percibido por el lector externo, para quien el evento viola las leyes físicas, no por los personajes, los cuales aceptan una visión amplia de la realidad más allá de lo racional. Así, por ejemplo, en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, el hecho de que el personaje de Remedios la Bella vuele no sorprende y la voz narrativa se mantiene impasible, tratando un suceso mágico con la misma seriedad que la descripción de un evento cotidiano. Estos textos imitan la neutralidad narrativa típica del realismo mágico. Esta neutralidad obliga al lector a aceptar el axioma de que lo imposible no solo puede, sino que está ocurriendo en la cotidianeidad, sin necesidad de explicación o asombro. Así, el propósito de estos textos es desorientar y manipular la comprensión factual. Lo hacen anclando afirmación imposibles (que el café o el té, o los alimentos alcalinos curan el coronavirus) en un contexto de realidad empírica cuidadosamente detallado, utilizando fechas, nombres de lugares específicos y jerga técnica. Al hacerlo, lo mágico se viste con la autoridad del hecho documentado, haciendo que lo imposible parezca una posible y silenciada verdad. Como ejemplo se presenta la siguiente noticia falsa. 94 Figura 41: “Eucalipto ayuda a combatir el coronavirus” Fuente: La Silla Vacía (2020) Las fake news acerca del nuevo coronavirus presentan un elemento de la cotidianeidad urbana occidental con propiedades mágicas para prevenir o curar el coronavirus. Como primer requisito, presentan un remedio casero que tiene propiedades preventivas frente a lo incurable. En este caso, el texto alude al eucalipto, el cual es un remedio tradicionalmente usado para paliar los síntomas de la gripe y que, como tal, es de uso común. Se plantea en la publicación que el eucalipto tiene un componente “virucida, antiséptico y bactericida” que logra que el COVID-19 no se desarrolle. Como segundo requisito, la propiedad mágica o milagrosa es explicada en términos científicos. En la pieza, se hace alusión al compuesto orgánico 1,8 Epoxi-p metano, el cual sería parte del efecto del poder curativo o preventivo del eucalipto. También se alude a pruebas científicas que lo comprueban en “ambientes aspersados”. En la misma línea se presenta el siguiente texto: Figura 42: “Dr. Li Wenliang descubre cura con té” Fuente: Factual (2020) 95 Como relato del realismo mágico, presenta un elemento de la cotidianeidad urbana occidental con propiedades mágicas o milagrosas para prevenir o curar el coronavirus. Como primer requisito, presenta un remedio casero que tiene propiedades preventivas frente a lo incurable disponible para el ciudadano común. En este caso se alude al té. Según el texto, el té estimula “compuestos que pueden evitar estos virus en humanos con al menos tener un sistema inmunitario promedio”. Es decir, impulsa propiedades inmunitarias del propio cuerpo a fin de poder disminuir el impacto del COVID. Como segundo requisito, la propiedad mágica o milagrosa es explicada en términos científicos. Es así que se hace mención a los compuestos presentes en el té y que hacen posible que combata al coronavirus: la metilxantina, la teobromina y la teofilina. La existencia de tales elementos supuestamente sustenta su accionar frente al COVID-19. Cabe anotar que la voz narrativa es impasible y no se sorprende, tratando un suceso mágico con la misma seriedad que la descripción de un evento cotidiano. En esa misma línea, se encuentra la siguiente pieza: Figura 43: “Agua tibia y vitamina C contra el coronavirus” Fuente: Chequeado (2021) Como relato de realismo mágico, presenta un elemento de la cotidianeidad con propiedades mágicas o milagrosas para prevenir o curar el coronavirus. Como primer requisito, presenta un remedio casero que tiene propiedades preventivas frente a lo incurable. En este caso se alude el agua tibia y la vitamina C. El texto dice que hay que mantener la garganta húmeda y que ello evitaría la infección. Es decir, un elemento común se convierte milagrosamente en un medio para combatir lo incombatible. 96 Como segundo requisito, la propiedad mágica o milagrosa es explicada en términos científicos. Dice que hay que mantener la garganta húmeda debido a que “una vez que la membrana de la garganta se seque, el virus invadirá su cuerpo en 10 minutos”. La explicación reside entonces en las propiedades orgánicas de la membrana de la garganta que podrían evitar que el coronavirus ingrese en el cuerpo de las personas. Bajo el mismo razonamiento, se halla la siguiente pieza: Figura 44: “Patarroyo: alimentación saludable contra el virus” Fuente: Colombia Check (2020) 97 Igualmente, como relato de realismo mágico, presenta un elemento de la cotidianeidad con propiedades mágicas o milagrosas para prevenir o curar el coronavirus. Como primer requisito, este presenta un remedio casero que tiene propiedades preventivas frente a lo incurable. En este caso se trata del limón, ajo, jengibre, mango, té, manzana, cítricos y frutas con antioxidantes. Estos generarían una mayor resistencia del cuerpo ante el virus debido a que todo ello sería alimentación saludable. Como segundo requisito, la propiedad mágica o milagrosa es explicada en términos científicos. En este caso, se plantea que los alimentos nombrados son productos alcalinos, lo que se entiende que mejora la disposición del cuerpo ante la infección del virus; adicionalmente, todo esto es puesto en boca del doctor Elkin Patarroyo, la “máxima autoridad científica en Colombia y Latinoamérica”, lo cual otorga a lo dicho la cualidad de científico. Siguiendo el mismo camino, se presenta el siguiente texto: Figura 45: “Líquidos calientes contra el coronavirus” Fuente: Chequeado (2020) Como relato de realismo mágico, esta pieza presenta un elemento de la cotidianeidad con propiedades mágicas o milagrosas para prevenir o curar el coronavirus. Como primer requisito, presenta un remedio casero que tiene propiedades preventivas frente a lo incurable. Aquí se mencionan las infusiones y caldos, que tienen la característica de ser líquidos calientes. Estos están disponibles para el ciudadano común. Dice el texto que los líquidos calientes “neutralizan el virus” debido a que “el virus no resiste el calor y muere […] expuesto a temperaturas mayores a 26 -27 grados”. Como segundo requisito, la propiedad mágica o milagrosa es explicada en términos científicos. Se comenta que la composición del coronavirus es de 400 a 500 nanómetros, lo que explicaría su poca resistencia al calor. Además, todo lo anterior es dicho por un personaje médico, la doctora González Ayala. Ello le otorga una supuesta cualidad científica. Del mismo modo, se encuentra la siguiente pieza: 98 Figura 46: “Sal en la lengua para no infectarse de coronavirus” Fuente: Colombia Check (2020) Como relato de realismo mágico, este texto presenta un elemento de la cotidianeidad con propiedades mágicas o milagrosas para prevenir o curar el coronavirus. Como primer requisito, presenta un remedio casero que tiene propiedades preventivas frente a lo incurable. En este caso, se refiere a la sal, de fácil acceso. La sal, al tomar contacto con la lengua, hará que el coronavirus no afecte a las personas. Como segundo requisito, la propiedad mágica o milagrosa es explicada en términos científicos. Se refiere que tal contacto de la lengua con la sal mantiene alcanizado al cuerpo, lo cual lo protege del virus. Adicionalmente, se refiere que esto lo ha asegurado “un equipo de químicos alemanes”. A partir del análisis desarrollado, la aplicación de los modelos narratológicos de Propp, Dolezel y Genette, así como su articulación con los géneros de la ciencia ficción, la distopía y el realismo mágico en el proceso de desmontaje de las noticias falsas acerca del coronavirus, permite evidenciar que estas no constituyen simples errores informativos o desviaciones anecdóticas, sino relatos estructuralmente complejos y sofisticados. Dichos relatos imitan, reorganizan y subvierten formas literarias ya tipificadas y establecidas en la sociedad con el objetivo de producir efectos de verosimilitud y sentido que facilitan 99 el engaño y la adhesión emocional del receptor. En ese sentido, la desinformación opera mediante una lógica narrativa reconocible en la que las funciones recurrentes, la modalización de los mundos posibles y los recursos narrativos se combinan estratégicamente para dotar al discurso falso de coherencia interna y eficacia persuasiva. El análisis genérico, por su parte, confirma que las noticias falsas explotan de manera sistemática los tropos, imaginarios y lógicas narrativas propios de la ciencia ficción, la literatura distópica y el realismo mágico. Así, recurren a escenarios de colapso inminente, tecnologías deshumanizadoras, conspiraciones globales y figuras de autoridad malignas, con lo cual capitalizan la familiaridad de la audiencia con estos esquemas narrativos ampliamente difundidos por la cultura literaria, cinematográfica y mediática contemporánea. Esta apropiación de códigos genéricos permite a la desinformación fabricar crisis artificiales, amenazas invisibles y enemigos inexistentes al mismo tiempo que ofrecer aliados ilegítimos y fuentes de información cuestionables. Al mismo, activa marcos interpretativos ya internalizados por el público, lo que reduce la resistencia crítica y refuerza la plausibilidad del relato. De este modo, la noticia falsa se configura como un artefacto narrativo híbrido, situado en la frontera entre ficción y discurso factual, cuya eficacia depende precisamente de su capacidad para simular las convenciones literarias y movilizar imaginarios colectivos previamente sedimentados. 100 CAPÍTULO 6: CONCLUSIONES Una vez realizado el análisis de las 46 piezas de desinformación seleccionadas, cabe en este último apartado presentar las conclusiones generales del estudio. El examen conjunto de estas piezas, consideradas no solo por su contenido, sino también por su composición formal, sus estrategias narrativas y sus efectos de sentido, permite identificar patrones recurrentes que esclarecen la manera en que la desinformación opera como dispositivo cultural. Los hallazgos más significativos se listarán a continuación. Al hacerlo se busca no solo resumir lo observado, sino también problematizar sus implicancias para la comprensión del fenómeno de las fake news. Asimismo, estas conclusiones apuntan a delimitar el alcance del estudio, reconocer sus limitaciones y sugerir posibles líneas de investigación futuras vinculadas a la intersección entre desinformación narrativa y alfabetización mediática e informacional: 1. Las noticias falsas, lejos de ser meros errores o descuidos informativos, constituyen relatos intencionados que configuran mundos posibles y apelan a emociones colectivas. La desinformación crea narrativas convincentes, emocionalmente resonantes e ideológicamente cargadas al emplear estructuras argumentales arquetípicas (Propp), construir mundos posibles plausibles pero falsos (Doležel) y controlar estratégicamente la voz narrativa, la perspectiva y el flujo temporal (Genette). 2. Las desinformaciones construyen su verosimilitud al valerse de arquetipos narrativos y apoyarse en convenciones de géneros literarios como la ciencia ficción, el realismo mágico y el relato distópico para generar credibilidad y miedo: aunque lo narrado sea extremo o fantástico, se ajusta a la lógica interna del relato, lo que le otorga coherencia interna. Así, por ejemplo, la efectividad de la desinformación radica en su capacidad para transformar una crisis de salud pública en una historia de conspiración global. 3. La desinformación presenta una visión del mundo simplificada, por lo general maniquea. Construye una realidad basada en oposiciones marcadas y binarias en lugar de verdades complejas. De tal manera, problemas complicados (pandemia, economía, gobernanza) son presentados de forma reduccionista en un relato de “plan maestro”, ofreciendo al receptor la gratificación de sentirse conocedor de un secreto o soluciones sencillas (como tomar café o té para curar o prevenir la infección). 4. Este enfoque plantea que la desinformación no es un conjunto aleatorio de mentiras, sino un sistema narrativo diseñado deliberadamente. Su eficacia radica en la manipulación holística de los componentes del relato para crear una realidad coherente, aunque falsa. A la lucha contra la desinformación a partir de la verificación de hechos individuales este acercamiento busca sumar la deconstrucción de las arquitecturas narrativas subyacentes. Así se puede identificar que las piezas de desinformación siguen la estructura de cuentos convencionales, aunque de forma distorsionada, lo que las hace emocionalmente familiares y persuasivas. 5. La narrativa de la desinformación manipula la secuencia temporal. Las fake news operan sobre un presente urgente o un resultado futuro especulativo que se presenta como un evento inminente o ya en curso. De manera similar, se presenta un pasado fabricado como un hecho histórico. Esta distorsión temporal obliga a una creencia y acción inmediatas, ya que el relato crea la impresión de que no hay tiempo para la duda o la verificación. 101 6. La desinformación desarrolla una voz narrativa apócrifa. Alude a “testimonios de médicos”, “científicos” o “testigos anónimos”, pero sin atribuciones verificables. A menudo, adopta una voz omnisciente para simular la objetividad, con frases como “fuentes revelan que...”. Sin embargo, esa supuesta neutralidad está ideológicamente cargada. También puede emplear una voz testimonial en primera persona para generar una intimidad y autenticidad falsas, haciendo que el público sienta que está recibiendo una información privilegiada y genuina. En definitiva, construye narradores que se autolegitiman como voces portadoras de verdad. 7. La desinformación instrumentaliza tendencias sociales preexistentes. Por un lado, explota un panorama de tecnofobia, en especial el miedo a la tecnología médica, la cual puede estar arraigada en la población especialmente si se introducen innovaciones disruptivas y de forma célere, como en el caso de las vacunas contra el COVID-19. Por otro lado, explota la atracción por lo natural y la promesa de soluciones simples; además, alimenta un imaginario de desconfianza hacia la medicina oficial. Por último, se aprovecha de la desconfianza ante las instituciones oficiales al postular en sus narrativas la existencia de un “poder global” y élites anónimas que manipulan a la población. Así, sus textos presentan una autoridad oculta o visible que controla a las masas para sus propios fines. Ello sirve para cimentar la creencia en un grupo marginal de “reveladores de la verdad”. 8. La aplicación combinada de estos marcos narratológicos revela que la desinformación opera como una forma de “guerra narrativa”, donde la fabricación de la realidad se logra no solo a través de hechos falsos, sino mediante el despliegue estratégico de arquetipos narrativos y dispositivos retóricos. Las fake news funcionan como cuentos breves que mezclan suspenso, revelación y datos inventados para posicionar al lector ante una decisión dicotómica: creer y unirse a los “despiertos”, o rechazar la información y correr el riesgo de muerte. Una de sus estrategias es la configuración del sujeto experto disidente (descubre la verdad oculta tras las medidas sanitarias) como única fuente confiable. 9. La desinformación busca eliminar la distancia crítica del lector al presentar un panorama de desesperanza y desconfianza en el cual la población queda despojada de su agencia. En tal marco, la única acción posible para el lector es la resistencia a la narrativa ilegítimamente hegemónica. Es decir, al sustentarse en un tono de certeza dogmática, que no deja espacio para la duda ni el cuestionamiento, se busca generar un efecto empoderador y/o subversivo por medios perversos, como la desobediencia a los mandatos gubernamentales. Así, son dispositivos en la disputa semiótica acerca de la pandemia que pueden debilitar el consenso médico e introducir dudas sobre las medidas sanitarias. De forma complementaria, cabe presentar aquí un pequeño apartado de discusión que permita situar críticamente los hallazgos expuestos y esbozar sus implicancias más amplias. La intención es reflexionar sobre las posibilidades y desafíos que plantean los hallazgos antes expuestos para la alfabetización mediática contemporánea. Este enfoque busca abonar a la explicación de cómo nos relacionamos con la información falsa y por qué algunas medidas para combatirla pueden fallar si no se complementan con una estrategia integral. La suscripción de la falsedad depende de que el lector acepte un mundo posible fabricado como si fuera el mundo real. Tal dinámica puede ayudar a explicar por qué la verificación de hechos puntuales a menudo falla: una corrección factual es una declaración sobre el mundo real que intenta contrarrestar un mundo posible completamente formado y ya aceptado por el lector. El esfuerzo cognitivo requerido para abandonar un “mundo posible” profundamente arraigado en favor de una nueva verdad es 102 considerable. Es decir, la creación de un mundo posible fabricado conduce a la consolidación cognitiva de la falsedad, lo que, a su vez, hace que las correcciones fácticas sean ineficaces por sí solas. Así, valdría entender cómo la relación con la desinformación abarca distintas dinámicas cognitivas vinculadas a la construcción de los relatos. En ese sentido, este enfoque busca sumar herramientas para combatir las noticias falsas en la líneea de la alfabetización mediática e informacional: no solo basta con enseñar a cuestionar el contenido, sino que también se debe educar en la evaluación crítica de la forma y las estrategias narrativas utilizadas para presentar la información, ya que estas involucran un gran potencial de manipulación. En una época en que las narrativas pueden crear mundos posibles que se confunden con el mundo real, la comprensión de la teoría literaria no es un ejercicio meramente académico, sino una herramienta crítica para preservar una realidad compartida y verificable, ya que los marcos de análisis literario pueden proporcionar recursos para desmantelar arquitecturas narrativas de engaño. Adicionalmente, se sugiere la realización de estudios empíricos adicionales que apliquen estos modelos narratológicos a grandes corpus de desinformación para identificar patrones comunes en diferentes tipos de noticias falsas y profundizar en la morfología de la posverdad. Como relatos complejos, las noticias falsas utilizan recursos propios de la ficción literaria para construir un mundo posible alternativo, altamente persuasivo y emocionalmente movilizador. Analizarlas desde la narratología permite desentrañar su potencia ideológica y reflexionar sobre los modos en que las sociedades contemporáneas construyen sentido en contextos de incertidumbre. Debido a que las noticias falsas instrumentalizan un repertorio narrativo que se ha cimentado en la sociedad a través de distintos productos culturales, valdría complementar la línea de este trabajo con estudio que se ubiquen en el cruce entre narratología y ciencias cognitivas. En esa conjunción disciplinar sería fructífero estudiar cómo este tipo de textos presentan tramas familiares para la audiencia. Ello hace que el cerebro procese de manera eficiente una estructura reconocible. Es decir, la naturaleza repetitiva y formulista de estas narrativas facilita una forma de preparación cognitiva. Una vez que el público se acostumbra a reconocer al “villano” y al “héroe” en una secuencia proppiana, se vuelve más susceptible a ser persuadido por mentiras posteriores estructuradas de manera similar. Esta es una forma de atajo cognitivo, en el que el cerebro acepta la nueva información porque encaja en un esquema narrativo preestablecido. 103 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Aare, C. (2018). A narratological investigation of eyewitness reporting: How a journalistic mission affects narrative structures of the text. Brazilian Journalism Research, 14(3), 676–699. https://doi.org/10.25200/BJR.v14n3.2018.1125 Aare, C. (2024). 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ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/es- falso-que-vacunas-para-covid-19-hayan-causado-miles-de-defunciones-en-europa-y-estados https://doi.org/10.1145/3410025 https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-hayan-muerto-42-de-los-primeros-100-vacunados-en-la-argentina/ https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-hayan-muerto-42-de-los-primeros-100-vacunados-en-la-argentina/ https://colombiacheck.com/chequeos/ni-bill-gates-ni-klaus-schwab-han-dicho-que-el-covid-19-permite-el-control-de-la-0 https://colombiacheck.com/chequeos/ni-bill-gates-ni-klaus-schwab-han-dicho-que-el-covid-19-permite-el-control-de-la-0 https://chequeado.com/el-explicador/coronavirus-es-falsa-la-cadena-de-la-doctora-gonzalez-ayala-que-circula-por-whatsapp/ https://chequeado.com/el-explicador/coronavirus-es-falsa-la-cadena-de-la-doctora-gonzalez-ayala-que-circula-por-whatsapp/ https://colombiacheck.com/chequeos/lavarse-la-boca-con-sal-no-alcaliniza-el-cuerpo-ni-evita-el-coronavirus https://colombiacheck.com/chequeos/lavarse-la-boca-con-sal-no-alcaliniza-el-cuerpo-ni-evita-el-coronavirus https://colombiacheck.com/chequeos/ni-se-ha-comprobado-que-la-leche-materna-prevenga-el-covid-19-ni-patarroyo-lo-aseguro?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/ni-se-ha-comprobado-que-la-leche-materna-prevenga-el-covid-19-ni-patarroyo-lo-aseguro?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/no-el-covid-19-no-es-inmune-los-organismos-con-un-ph-mayor-55?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/no-el-covid-19-no-es-inmune-los-organismos-con-un-ph-mayor-55?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/cadena-de-facebook-mezcla-mentiras-y-verdades-sobre-la-labor-y-financiacion-de-la-oms?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/cadena-de-facebook-mezcla-mentiras-y-verdades-sobre-la-labor-y-financiacion-de-la-oms?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/es-falso-que-vacunas-para-covid-19-hayan-causado-miles-de-defunciones-en-europa-y-estados?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/es-falso-que-vacunas-para-covid-19-hayan-causado-miles-de-defunciones-en-europa-y-estados?utm_source=chatgpt.com 108 Correa, G. (2021, 5 de febrero). Audio del “homeópata” Rubén Carvajal es una mezcla de ideas falsas sobre el COVID-19. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/audio-del-homeopata- ruben-carvajal-es-una-mezcla-de-ideas-falsas-sobre-el-covid-19 Correa, G. (2021, 11 de marzo). Uso de tapabocas no altera funciones cognitivas ni hay pruebas de que producirá demencia. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/uso-de-tapabocas-no- altera-funciones-cognitivas-ni-hay-pruebas-de-que-producira-demencia Correa, G. (2021, 28 de septiembre). Portada de “The Sovereign Independent Newspaper” de 2011 no prueba que la pandemia fue planeada. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/portada- de-sovereign-independent-newspaper-de-2011-no-prueba-que-la-pandemia-fue-planeada Correa, G. (2021, 30 de julio). No existe un “cronograma de cepas” del nuevo coronavirus. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/no-existe-un-cronograma-de-cepas-del-nuevo- coronavirus Corral, I. (2021, 9 de agosto). No, el médico ganador del premio Nobel no dijo que todas las personas vacunadas morirán en 2 años. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/no-el-medico- ganador-del-premio-nobel-no-dijo-que-todas-las-personas-vacunadas-moriran-en-2-anos Corral, I. (2021, 9 de agosto). Es falso que el barbijo no protege y que provoca aspirar dióxido de carbono. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-barbijo-no-protege-y-que- provoca-aspirar-dioxido-de-carbono/ Corral, I. (2021, 17 de agosto). Es falso que el decreto que establece la cuarentena fuera planeado para durar 1 año.Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-decreto-que-establece- la-cuarentena-fuera-planeado-para-durar-1-ano Corti, D. (2021, 4 de enero). Es falso que una enfermera del Ejército murió luego de la aplicación de la vacuna Sputnik V.Chequeado. https://chequeado.com/el-explicador/es-falso-que-una-enfermera-del- ejercito-murio-luego-de-la-café-de-la-vacuna-sputnik-v Corti, D. (2021, 18 de agosto). Es falso que Fauci, director del NIAID, no recibió la vacuna contra el coronavirus y fue una puesta en escena. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso- que-fauci-director-del-niaid-no-recibio-la-vacuna-contra-el-coronavirus-y-fue-una-puesta-en-escena Corti, D. (2021, 18 de agosto). Son falsas las afirmaciones del médico Luis Martínez que circulan en una cadena viral (parte I). Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/son-falsas-las- afirmaciones-del-medico-luis-martinez-que-circulan-en-una-cadena-viral-parte-i Corti, D. (2022, 1 de febrero). Es falso que la tenista Dalila Jakupović se desmayó durante un partido tras la vacunación contra el coronavirus. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso- que-la-tenista-dalila-jakupovic-se-desmayo-durante-un-partido-tras-la-vacunacion-contra-el- coronavirus Corti, D. (2021, 17 de agosto). Es falso que Lagarde dijo: “Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global”. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que- lagarde-dijo-los-ancianos-viven-demasiado-y-eso-es-un-riesgo-para-la-economia-global/ https://colombiacheck.com/chequeos/audio-del-homeopata-ruben-carvajal-es-una-mezcla-de-ideas-falsas-sobre-el-covid-19?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/audio-del-homeopata-ruben-carvajal-es-una-mezcla-de-ideas-falsas-sobre-el-covid-19?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/uso-de-tapabocas-no-altera-funciones-cognitivas-ni-hay-pruebas-de-que-producira-demencia?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/uso-de-tapabocas-no-altera-funciones-cognitivas-ni-hay-pruebas-de-que-producira-demencia?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/portada-de-sovereign-independent-newspaper-de-2011-no-prueba-que-la-pandemia-fue-planeada?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/portada-de-sovereign-independent-newspaper-de-2011-no-prueba-que-la-pandemia-fue-planeada?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/no-existe-un-cronograma-de-cepas-del-nuevo-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/no-existe-un-cronograma-de-cepas-del-nuevo-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/no-el-medico-ganador-del-premio-nobel-no-dijo-que-todas-las-personas-vacunadas-moriran-en-2-anos https://chequeado.com/verificacionfb/no-el-medico-ganador-del-premio-nobel-no-dijo-que-todas-las-personas-vacunadas-moriran-en-2-anos https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-barbijo-no-protege-y-que-provoca-aspirar-dioxido-de-carbono/ https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-barbijo-no-protege-y-que-provoca-aspirar-dioxido-de-carbono/ https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-decreto-que-establece-la-cuarentena-fuera-planeado-para-durar-1-ano?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-decreto-que-establece-la-cuarentena-fuera-planeado-para-durar-1-ano?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/el-explicador/es-falso-que-una-enfermera-del-ejercito-murio-luego-de-la-aplicacion-de-la-vacuna-sputnik-v?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/el-explicador/es-falso-que-una-enfermera-del-ejercito-murio-luego-de-la-aplicacion-de-la-vacuna-sputnik-v?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-fauci-director-del-niaid-no-recibio-la-vacuna-contra-el-coronavirus-y-fue-una-puesta-en-escena?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-fauci-director-del-niaid-no-recibio-la-vacuna-contra-el-coronavirus-y-fue-una-puesta-en-escena?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/son-falsas-las-afirmaciones-del-medico-luis-martinez-que-circulan-en-una-cadena-viral-parte-i?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/son-falsas-las-afirmaciones-del-medico-luis-martinez-que-circulan-en-una-cadena-viral-parte-i?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-la-tenista-dalila-jakupovic-se-desmayo-durante-un-partido-tras-la-vacunacion-contra-el-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-la-tenista-dalila-jakupovic-se-desmayo-durante-un-partido-tras-la-vacunacion-contra-el-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-la-tenista-dalila-jakupovic-se-desmayo-durante-un-partido-tras-la-vacunacion-contra-el-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-lagarde-dijo-los-ancianos-viven-demasiado-y-eso-es-un-riesgo-para-la-economia-global/ https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-lagarde-dijo-los-ancianos-viven-demasiado-y-eso-es-un-riesgo-para-la-economia-global/ 109 Domínguez, J. J. (2022, 7 de febrero). Es falso que un presentador de noticias se desmayó como consecuencia de la vacunación contra la COVID-19. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-un-presentador-de-noticias-se-desmayo-como- consecuencia-de-la-vacunacion-contra-la-covid-19 Factual (AFP). (2020, 9 de abril). No hay evidencia de que beber té o café pueda curar el nuevo coronavirus.https://factual.afp.com/no-hay-evidencia-de-que-beber-te-pueda-curar-el-nuevo- coronavirus Gardel, L. (2021, 17 de agosto). Es falso que Tasuku Honjo, Premio Nobel de Medicina, dijo que el coronavirus no es natural. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-tasuku- honjo-premio-nobel-de-medicina-dijo-que-el-coronavirus-no-es-natural Gardel, L. (2021, 17 de agosto). No, este vagón no tiene la inscripción “COVID 19”. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/no-este-vagon-no-tiene-la-inscripcion-de-covid-19 Gardel, L. (2021, 3 de setiembre). No, no hay pruebas de que la vitamina C y el agua con limón prevengan el coronavirus. Chequeado. https://chequeado.com/el-explicador/no-no-hay-pruebas-de- que-la-vitamina-c-y-el-agua-con-limon-prevengan-el-coronavirus/ Gardel, L. (2021, 21 de octubre). Es falso que falleció una nena en Santiago del Estero luego de ser vacunada contra el coronavirus. Chequeado. https://chequeado.com/el-explicador/es-falso-que- fallecio-una-nena-en-santiago-del-estero-luego-de-ser-vacunada-contra-el-coronavirus Giménez, J. (2021, 18 de agosto). Es falso que el uso de barbijos produzca hipoxia y pleuresía. Chequeado. https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-uso-de-barbijos-produzca-hipoxia- y-pleuresia Giménez, J. (2021, 2 de septiembre). Los mensajes falsos de Miguel Bosé que involucran a Bill Gates, las vacunas y el 5G. Chequeado. https://chequeado.com/el-explicador/los-mensajes-falsos-de-miguel- bose-que-involucran-a-bill-gates-las-vacunas-y-el-5g La Silla Vacía. (2020, 8 de abril). Ni hacer vaporizaciones de eucalipto ni calor del secador de pelo eliminan COVID.https://lasillavacia.com/detector-ni-hacer-vaporizaciones-eucalipto-ni-calor-del- secador-pelo-eliminan-covid Medina Uribe, P. (2020, 14 de agosto). María Fernanda Cabal no trinó que ‘vacuna rusa tiene nanobots’. Colombia Check. https://colombiacheck.com/chequeos/maria-fernanda-cabal-no-trino-que-vacuna- rusa-contiene-nanobots Ojo Público. (2020, 8 de junio). Es falso que consumir café ayude a curar la COVID-19. https://ojo- publico.com/1869/es-falso-que-consumir-café-ayude-curar-la-covid-19 Ospino Orozco, M. (2020, 27 de junio). Cadena de Facebook mezcla mentiras y verdades sobre la OMS. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/cadena-de-facebook-mezcla-mentiras-y- verdades-sobre-la-labor-y-financiacion-de-la-oms Ospino Orozco, M. (2021, 19 de marzo). No, usar tapabocas por dos horas no produce acidez en la sangre. Colombia Check. https://colombiacheck.com/chequeos/no-usar-tapabocas-por-dos-horas-no- produce-acidez-en-la-sangre https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-un-presentador-de-noticias-se-desmayo-como-consecuencia-de-la-vacunacion-contra-la-covid-19?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-un-presentador-de-noticias-se-desmayo-como-consecuencia-de-la-vacunacion-contra-la-covid-19?utm_source=chatgpt.com https://factual.afp.com/no-hay-evidencia-de-que-beber-te-pueda-curar-el-nuevo-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://factual.afp.com/no-hay-evidencia-de-que-beber-te-pueda-curar-el-nuevo-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-tasuku-honjo-premio-nobel-de-medicina-dijo-que-el-coronavirus-no-es-natural https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-tasuku-honjo-premio-nobel-de-medicina-dijo-que-el-coronavirus-no-es-natural https://chequeado.com/verificacionfb/no-este-vagon-no-tiene-la-inscripcion-de-covid-19 https://chequeado.com/el-explicador/no-no-hay-pruebas-de-que-la-vitamina-c-y-el-agua-con-limon-prevengan-el-coronavirus/ https://chequeado.com/el-explicador/no-no-hay-pruebas-de-que-la-vitamina-c-y-el-agua-con-limon-prevengan-el-coronavirus/ https://chequeado.com/el-explicador/es-falso-que-fallecio-una-nena-en-santiago-del-estero-luego-de-ser-vacunada-contra-el-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/el-explicador/es-falso-que-fallecio-una-nena-en-santiago-del-estero-luego-de-ser-vacunada-contra-el-coronavirus?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-uso-de-barbijos-produzca-hipoxia-y-pleuresia?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/verificacionfb/es-falso-que-el-uso-de-barbijos-produzca-hipoxia-y-pleuresia?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/el-explicador/los-mensajes-falsos-de-miguel-bose-que-involucran-a-bill-gates-las-vacunas-y-el-5g?utm_source=chatgpt.com https://chequeado.com/el-explicador/los-mensajes-falsos-de-miguel-bose-que-involucran-a-bill-gates-las-vacunas-y-el-5g?utm_source=chatgpt.com https://lasillavacia.com/detector-ni-hacer-vaporizaciones-eucalipto-ni-calor-del-secador-pelo-eliminan-covid https://lasillavacia.com/detector-ni-hacer-vaporizaciones-eucalipto-ni-calor-del-secador-pelo-eliminan-covid https://colombiacheck.com/chequeos/maria-fernanda-cabal-no-trino-que-vacuna-rusa-contiene-nanobots https://colombiacheck.com/chequeos/maria-fernanda-cabal-no-trino-que-vacuna-rusa-contiene-nanobots https://ojo-publico.com/1869/es-falso-que-consumir-cafe-ayude-curar-la-covid-19?utm_source=chatgpt.com https://ojo-publico.com/1869/es-falso-que-consumir-cafe-ayude-curar-la-covid-19?utm_source=chatgpt.com https://colombiacheck.com/chequeos/cadena-de-facebook-mezcla-mentiras-y-verdades-sobre-la-labor-y-financiacion-de-la-oms https://colombiacheck.com/chequeos/cadena-de-facebook-mezcla-mentiras-y-verdades-sobre-la-labor-y-financiacion-de-la-oms https://colombiacheck.com/chequeos/no-usar-tapabocas-por-dos-horas-no-produce-acidez-en-la-sangre https://colombiacheck.com/chequeos/no-usar-tapabocas-por-dos-horas-no-produce-acidez-en-la-sangre 110 Ospino Orozco, M. (2021, 31 de marzo). No, el 30 % de los vacunados no morirán en pocos meses. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/no-el-30-de-los-vacunados-no-moriran-en- pocos-meses Ospino Orozco, M. (2021, 29 de octubre). La OMS no lanzó nuevo virus ni los síntomas son iguales al COVID-19.ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/la-oms-no-lanzo-nuevo-virus-ni- los-sintomas-son-iguales-al-covid-19 Ortiz, K., & Sarmiento, J. F. (2021, 7 de febrero). Ni el tapabocas hace sumisa a la gente ni es un invento árabe para someter mujeres. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/ni-el- tapabocas-hace-sumisa-la-gente-ni-es-un-invento-arabe-para-someter-mujeres Rodríguez Salamanca, L. (2020, 26 de junio). Publicaciones que relacionan COVID-19 con “nuevo orden mundial” están llenas de teorías conspirativas. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/publicaciones-que-relacionan-covid-19-con-nuevo-orden- mundial-estan-llenas-de-teorias Rodríguez Salamanca, L. (2021, 19 de febrero). Estos videos no muestran renuncias de médicos y abogados en Francia para ‘no hacer parte de la plandemia’. Colombia Check. https://colombiacheck.com/chequeos/estos-videos-no-muestran-renuncias-de-medicos-y-abogados-en- francia-para-no-hacer-parte-de Saavedra, A. M. (2020, 31 de julio). No, foto no es de visita de Barack Obama, Melinda Gates y Anthony Fauci a laboratorio en Wuhan. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/no-foto-no-es- de-visita-de-barack-obama-melinda-gates-y-anthony-fauci-laboratorio-en-wuhan Saavedra, A. M. (2021, 29 de abril). Es falso que países serán juzgados por genocidio y crímenes de lesa humanidad por medidas de la pandemia. ColombiaCheck. https://colombiacheck.com/chequeos/es-falso-que-paises-seran-juzgados-por-genocidio-y-crimenes- de-lesa-humanidad-por-medidas Sarmiento, J. F. (2020, 13 de agosto). ¿Gerontocidio planeado? Otra mentira viral sobre COVID-19. 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