PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ ESCUELA DE POSTGRADO La Influencia de la Responsabilidad Social Empresarial en el Comportamiento de Compra de Detergentes de los Consumidores de Lima Metropolitana, Comprendido en un Rango de Edad entre 41 y 50 Años TESIS PARA OBTENER EL GRADO DE MAGISTER EN ADMINISTRACIÓN ESTRATÉGICA DE EMPRESAS OTORGADO POR PONTIFICIA UNIVERDAD CATOLICA DE PERÚ Presentada por Estela María Peralta Aréstegui Jesús Valentín Arroyo Herrera Daniel Alcides Mollinedo Flores Renato Alfonso Eyzaguirre Morillo Profesora: Gisella Butrón Surco, diciembre de 2013 ii Resumen Ejecutivo Un aspecto importante de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) radica en que las compañías son consideradas como parte integrante de la realidad diaria de los individuos, no solo por los servicios que éstos utilizan y de los productos que consumen, sino también porque las empresas se establecen como sujetos participantes a nivel social. La RSE viene ganando importancia a nivel mundial; son varios los estudios que se han desarrollado sobre ella y su influencia en el comportamiento de compra de los consumidores, encontrándose la mayoría de estos estudios en países desarrollados; muy pocos en Latinoamérica y algunos en el Perú La siguiente investigación trata de determinar la influencia que la RSE tiene en el comportamiento de compra de los consumidores peruanos, ubicados en Lima Metropolitana. Se desarrolló un experimento bajo la Metodología de los Modelos de Elección Discreta con el objetivo de poder cuantificar la intención de compra y la disposición a pagar por las acciones de responsabilidad social desarrolladas por las empresas. La investigación se realizó para el producto detergente y se enfocó a consumidores de Lima Metropolitana, comprendidos en un rango de edad entre 41 y 50 años, realizándose una encuesta a una muestra de 132 personas. Los resultados indicaron que existe una relación positiva entre las acciones de RSE y la decisión de compra de los consumidores de detergentes, así como también con la disposición a pagar por dichos atributos. Este estudio indica además que las acciones de RSE son superiores a las Competencias Corporativas. En consecuencia la presente investigación está orientada a obtener un mejor entendimiento de las relaciones de la empresa con el consumidor del segmento estudiado y como esta ayuda en el proceso de toma de decisiones gerenciales y la asignación de recursos. Esta tesis es una ampliación del alcance de la investigación doctoral del profesor Percy Samoel Marquina Feldman (2009), La Influencia de la Responsabilidad Social iii Empresarial en el Comportamiento de Compra de los Consumidores Peruanos (Pontificia Universidad Católica del Perú: CENTRUM). Esta tesis de maestría busca validar si la relación identificada originalmente por el profesor Marquina también se presenta en la categoría de detergentes, tal como el autor lo sugiere en sus recomendaciones finales. Con su autorización, se han utilizado partes de su tesis, particularmente en los que se refiere a la revisión de la literatura y el método. iv Abstract An important aspect of Corporate Social Responsibility (CSR) is that companies are considered an integral part of the daily reality of individuals, not only because of the services they use and the products they consume, but also because companies are seen as subjects which participate at a social level. CSR is gaining importance worldwide, but in Perú, several studies have been developed on it and their influence on the buying behavior of consumers, with the majority of these studies in developed countries; very few in Latin America and some in Peru. The following investigation will try to determine the influence that CSR has on the buying behavior of Peruvian consumers located in Lima. An experiment was developed using the Discrete Choice Models Methodology with the aim of quantifying the purchase intention and the willingness to pay for social responsibility plans developed by companies. A group of 132 consumers, within the age range of 41 and 50 living in Lima, were interviewed. The research provides empirical evidence of a positive relationship between CSR and the purchase behavior. The results of this study will demonstrate the effects of Corporate Social Responsibility as a whole and validate if it exceeds the corporate competencies. Consequently this research is aimed at obtaining a better understanding of the relationships between the company and the consumer segment studied and how it helps in the process of management decision making and resource allocation. This thesis is an extension of the doctoral research of Professor Percy Samoel Marquina Feldman (2009), “La influencia de la Responsabilidad Social Empresarial en el Comportamiento de Compra de los Consumidores Peruanos”( Pontifica Universidad Católica del Perú: CENTRUM). This purpose is to determine whether the relationship originally identified by Professor Marquina is also valid for the detergents category. Extracts of v Professors Marquina thesis were used with his consent, particularly those related to literature review and methodologies. vi Agradecimientos Expresamos nuestra mayor gratitud y aprecio a: Nuestra asesora, la Mg. Gisella Eliana Butrón Castañeda, por su constante apoyo, dirección y motivación. Nuestras familias por el apoyo incondicional durante el largo tiempo de estudio y las horas dedicadas a concluir con éxito esta etapa. Al Dr. Percy Marquina Feldman, profesor de CENTRUM Católica, por haber compartido con nosotros su tesis doctoral. vii Tabla de Contenidos Lista de tablas ix Lista de figuras x CAPITULO I: Introducción 1 1.1 Antecedentes del problema 2 1.2 Definición del problema 3 1.3 Propósito de la investigación 4 1.4 Importancia de la investigación 5 1.5 Naturaleza de la investigación 6 1.6 Preguntas de investigación 6 1.7 Hipótesis 7 1.8 Marco Conceptual 7 1.9 Definición de términos 8 1.10 Supuestos 10 1.11 Limitaciones 10 1.12 Delimitaciones 10 1.13 Resumen 11 CAPITULO II: Revisión de la literatura 12 2.1 Documentación 12 2.2 Revisión de la literatura 12 2.2.1 Variable independiente: Responsabilidad Social Empresarial 13 2.2.1.1 Etapa de germinación 14 2.2.1.2 Etapa de surgimiento 15 2.2.1.3 Etapa de desarrollo 17 2.2.1.4 Etapa de generalización y auditoria 22 viii 2.3 Variable independiente: Competencias Corporativas 33 2.4 Variable dependiente: Consumo Socialmente Responsable 40 2.5 Resumen 46 2.6 Conclusiones 47 CAPITULO III: Método 48 3.1 Diseño de la investigación 48 3.2 Conveniencia del diseño 55 3.3 Preguntas de investigación 57 3.4 Población 58 3.5 Consentimiento informado 58 3.6 Diseño de la muestra 58 3.7 Confidencialidad 61 3.8 Localización geográfica 61 3.9 Instrumentación 61 3.9.1 Identificación de atributos relevantes 61 3.9.2 Especificación de los niveles por atributos 62 3.9.3 Diseño experimental 64 3.10 Recolección de datos 66 3.11 Análisis e interpretación de datos 67 3.11.1 Prueba de hipótesis 67 3.11.2Prueba de los parámetros individuales del modelo 69 3.12 Resumen 70 CAPITULO IV: Resultados 71 4.1 Test de consistencia 72 4.2 Demografía 73 ix 4.3 Disposición a pagar 77 CAPITULO V: Conclusiones y recomendaciones 83 5.1 Conclusiones 83 5.1.1 Contribuciones teóricas 86 5.1.2 Contribuciones prácticas 88 5.1.3 Implicancias 89 5.2 Recomendaciones 90 5.2.1 Limitaciones y sugerencias para futuras investigaciones 91 REFERENCIAS 92 Apéndice A: Experimento de Elección 111 x LISTA DE TABLAS Tabla 1.Ejemplo de elección, tarea 1 53 Tabla 2.Distribución de cuotas 60 Tabla 3.Número de elecciones y D-eficiencia de diseños experimentales alternativos con siete atributos 63 Tabla 4.Lista de variables, atributos y niveles 65 Tabla 5. Diseño experimental 68 Tabla 6. Distribución por género 73 Tabla 7. Parámetros individuales del modelo 76 Tabla 8. Efectos principales por variable 78 Tabla 9. Disposición a pagar 80 Tabla 10. Disposición a pagar por variable 81 xi LISTA DE FIGURAS Figura 1. Impacto de la Responsabilidad Social Empresarial y las Competencias Corporativas en el Consumo Socialmente Responsable 8 Figura 2. Informe GRI 1999 – 2010 40 Figura 3. Matriz FCB 54 Figura 4. Importancia relativa de los efectos principales relativos de la Responsabilidad Social Empresarial y las Competencias Corporativas en el comportamiento de compra del consumidor limeño 79 Figura5. Tasa marginal de sustitución de los atributos 82 1 Capítulo I: Introducción La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ha venido ganando relevancia a nivel global en los últimos años. La mayoría de estudios realizados a nivel internacional sugieren la existencia de una relación positiva entre las acciones de responsabilidad social de las empresas y las actitudes favorables que estas generan entre sus consumidores (Bhattacharya & Sen, 2004). Asimismo, un grupo creciente de académicos sugiere la existencia de una influencia positiva de la RSE en las intenciones de compra de los consumidores y en las evaluaciones que estos hacen de las empresas (Brown & Dacin, 1997; Creyer & Ross, 1997; Ellen, Webb, & Mohr, 2006), especialmente, en lo referido al valor de marca, a la selección de productos y a las intenciones de recomendar su uso a terceros. Sin embargo, otras investigaciones demuestran que la relación entre la RSE y la reacción de los consumidores no es siempre directa y evidente, lo que señala la existencia de factores que pueden condicionar los efectos finales sobre la decisión de compra (Carrigan & Attalla, 2001; Ellen, Mohr, & Webb, 2000; Maignan & Ferrell, 2004; Mohr, Webb, & Harris, 2001). Esta investigación tiene como objetivo evaluar la influencia que la RSE tiene en el comportamiento de compra de los consumidores peruanos, a nivel de Lima Metropolitana, con la intención de influir y orientar hacia un comportamiento cada vez más responsable del sector empresarial. Si bien la responsabilidad social es tarea de todos, la creciente importancia de la dimensión social de la empresa es uno de los cambios recientes de mayor impacto, que hace pensar en una evolución por el lado del sector privado. Para alcanzar el objetivo trazado, se desarrolló un estudio cuantitativo bajo la metodología de los Modelos de Elección Discreta (Louviere, Hensher, & Swait, 2004; Train, 2003). 2 1.1 Antecedentes del Problema La agenda global de las empresas y la literatura académica se ha visto influenciada por la RSE en los últimos años, lo cual se evidencia con el amplio número de investigaciones efectuadas sobre el particular (Auger, Devinney, & Louviere, 2006; Marin & Ruiz, 2007) y por los $19.9 miles de millones de dólares que el sector empresarial privado ha invertido en apoyo a causas sociales a nivel mundial (Committee Encouraging Corporate Philanthropy, 2012). Así, por ejemplo, el 80% de los 4,238 ejecutivos encuestados en 116 países consideraban que los aportes efectuados a sus grupos de interés redituaban en un mayor valor para los accionistas (McKinsey, 2006). Cada vez más, los ejecutivos a nivel internacional reconocen la importancia del bien común. Muchas encuestas desarrolladas a nivel internacional parecieran indicar una relación positiva entre las actividades de RSE y las actitudes de compra de los consumidores (Bhattacharya & Sen, 2004; Devinney, Auger, Eckhardt, & Birtchnell, 2006; Sen & Bhattacharya, 2001). Así, por ejemplo, en el Reino Unido, según Dawkins (2004), la importancia declarada del consumo socialmente responsable pasó de 24%, en 1997, a 38%, en el 2003 y, en los Estados Unidos de Norteamérica, ocho de cada diez personas manifestaron confiar en las empresas que apoyan causas sociales, lo que significa un incremento de 21% desde 1987. Adicionalmente, 86% de los norteamericanos estarían dispuestos a cambiar una marca por otra, si esta última apoyara algún tipo de causa social, siempre y cuando la nueva marca ofrezca un nivel de calidad y precio equivalentes (Cone, 2004). De las 25 000 personas entrevistadas en el marco de lo que se denominó la Encuesta del Milenio, 40% manifestó estar dispuesta a castigar a las empresas por un comportamiento socialmente irresponsable y un 20% indicó que cambiaría de proveedor por las mismas razones (Environics International, 1999). Contrariamente, algunos estudios han demostrado que la relación entre la RSE y el comportamiento de compra del consumidor no es tan directa 3 y evidente, sino que está condicionada por una serie de factores que moderan o neutralizan su impacto (Carrigan & Atalla, 2001; Mohr et al., 2001). 1.2 Definición del Problema La sociedad enfrenta, actualmente, grandes desafíos globales. El deterioro del ambiente y la profundización de las desigualdades son de lejos dos de los más importantes retos. El deterioro del ambiente se evidencia a través del incremento de las emisiones de dióxido de carbono, del adelgazamiento de la capa de ozono, el deshielo de los glaciales, la elevación creciente del nivel del mar, la deforestación de 13 millones de hectáreas de bosques anuales entre los años 2000 y 2010. Asimismo, según estudios realizados, existen 380,000 plantas y entre 10,000 y 50,000 especies animales en riesgo de extinción. Ejemplos de las inequidades sociales existentes son los cerca de 783 millones de personas no tienen acceso a agua potable y miles de millones no reciben servicios de saneamiento. Si bien en el mundo el porcentaje de gente que vive en la pobreza extrema se ha reducido a la mitad, aún existen miles de personas que viven con menos de 1.25 dólar diario (OMS, 2013; PNUD, 2013). Las empresas están llamadas a participar activamente en la solución de estos problemas, toda vez que son una de las más influyentes instituciones a nivel internacional. De esta manera, la sociedad y los mercados vienen demandando a las empresas que no solo busquen su bienestar económico sino que contribuyan también en la solución de los problemas que enfrentan las sociedades en las que operan. Desde que Bowen (1953) llamó la atención sobre el tema, la RSE ha evolucionado y ha adquirido resonancia a nivel global (Auger, Devinney, & Louviere, 2007; Maignan & Ferrell, 2001a, 2001b; Marin & Ruiz, 2007; Tallontire, Rentsendorj, & Blowfield, 2001; Vermeir & Verbeke, 2006). Algunos autores entienden la RSE como una manera de contribuir al desarrollo sostenible a través de la maximización de los impactos positivos sobre los grupos de interés y en la minimización de los efectos negativos del negocio (Lantos, 2001; Wolff & Barth, 2005). 4 La mayoría de los trabajos realizados para analizar la relación entre la RSE y el comportamiento de compra de los consumidores han sido llevados a cabo en países desarrollados (Aqueveque, 2005, Auger et al., 2007; Bhattacharya & Sen, 2004; Marin & Ruiz, 2007; Sen & Bhattacharya, 2001). En Latinoamérica, países como Colombia, Chile y Argentina han elaborado algunos trabajos empíricos donde se analiza la relación entre RSE y el comportamiento de compra de los consumidores, pero aún es insipiente, por lo que es necesario profundizar estos estudios y que los demás países imiten estas iniciativas. A pesar del interés creciente por un consumo socialmente responsable a nivel global, no existe ninguna investigación documentada sobre el particular en el Perú. Es importante mencionar también que, en nuestro medio, las empresas no cuentan con mecanismos sistemáticos para monitorear y entender las expectativas sociales de sus consumidores, y, por tanto, les resulta muy difícil evaluar el retorno de sus inversiones en iniciativas de responsabilidad social (Kotler & Lee, 2004, 2005). Para ser sostenibles en un entorno altamente competitivo, las empresas requieren conocer y entender las nuevas demandas sociales de sus consumidores, a fin de que la RSE se constituya en un medio para el logro de los objetivos organizacionales. 1.3 Propósito de la Investigación El principal propósito de este estudio fue examinar la relación existente entre la RSE y el comportamiento de compra de detergentes de los consumidores, comprendidos en un rango de edad entre 41 y 50 años, a través de una muestra representativa en el departamento de Lima. La investigación implicó medir el comportamiento de compra en términos de las intenciones reveladas de compra y de la disposición a pagar por las acciones socialmente responsables de las empresas. La metodología de investigación utilizada fue la de los Modelos de Elección Discreta (Adamowicz, Louviere, & Swait, 1998; Auger, Burke, Devinney, & Louviere, 2003; Auger et al., 2006; Hensher, Rose, & Greene, 2005; Lancsar, 2002; Louviere et al., 2004; Train, 2003). 5 Esta investigación buscó contribuir al estudio del consumo socialmente responsable en países en vías de desarrollo. El experimento se desarrolló sobre la base de una muestra aleatoria de 132 consumidores de Lima Metropolitana cuyas edades fluctúan entre 41 y 50 años. La investigación fue cuantitativa, correlacional y los datos fueron recolectados en una sola oportunidad. El estudio examinó la relación entre las variables independientes, Competencias Corporativas (CC) y Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y la variable dependiente Consumo Socialmente Responsable (CnSR). 1.4 Importancia de la Investigación La mayoría de los estudios sobre los impactos de la RSE se han realizado en Estados Unidos, Europa y Australia, y se han encontrado pocas investigaciones empíricas sobre este tema en países en desarrollo (Auger et al., 2007). En tal sentido, el objetivo principal de este estudio fue aportar a la discusión sobre la influencia que la RSE tiene en el comportamiento de compra de los consumidores de detergentes de los consumidores de Lima comprendidos en un rango de edad entre 41 y 50 años y aportar evidencia empírica sobre los efectos observados en países en vías de desarrollo como el Perú. Esta investigación es, por tanto, el primer intento por tratar de determinar y cuantificar en el Perú la influencia que la RSE tiene en el CnSR. Los resultados de esta investigación serán de utilidad para los agentes empresariales, al brindarles criterios que pueden ser tomados en cuenta para una eficiente gestión de sus actividades de responsabilidad social y al proveerles lineamientos para el lanzamiento de nuevos productos para el segmento bajo estudio. En segundo lugar, este trabajo puede contribuir a la comprensión y al desarrollo de la RSE en el Perú, a nivel Lima, al brindar evidencias que contribuyan a integrar el objetivo económico de las empresas con sus obligaciones éticas y sociales. 6 1.5 Naturaleza de la Investigación El estudio ha sido desarrollado bajo la metodología de los modelos de elección discreta (MED) (Adamowicz et al., 1998; Hensher et al., 2005; Lancsar, 2002; Louviere et al., 2000/2004). En el presente estudio experimental, se crearon, basado en Auger et al. (2006), diferentes productos con diferentes niveles de competencias corporativas y acciones de RSE, lo cual forzó a los consumidores limeños a hacer elecciones de compra que permitieron cuantificar la valoración económica o la disposición a pagar (WTP) de los participantes por cada una de estas competencias corporativas y acciones de RSE. El uso de experimentos de elección discreta para medir el impacto de la RSE en las respuestas de los consumidores no es nuevo en la literatura; su uso se remonta a 1993 (para una revisión completa, véase Mohr et al., 2001). Esta metodología experimental ha sido utilizada en investigaciones realizadas en Australia, Hong Kong, España y los Estados Unidos, entre otros. No se encontró, en la literatura, investigaciones similares realizadas en países en desarrollo. La literatura revisada incluyó, fundamentalmente, trabajos de investigación publicados en idioma inglés después del año 2000, relativos a la RSE y al CnSR. 1.6 Preguntas de Investigación Para el desarrollo del estudio, se plantearon las siguientes preguntas de investigación: 1. ¿Tiene la RSE influencia en el comportamiento de compra de detergentes en el consumidor de 41 a 50 años, medido como CnSR, a nivel de Lima, Perú? 2. ¿Existe una relación directa entre el CnSR de detergentes y la RSE de las empresas productoras y comercializadoras de detergentes en Lima, Perú? 3. ¿Existe una relación directa entre el CnSR y las CC en Lima, Perú? 7 1.7 Hipótesis Las preguntas de investigación anteriormente formuladas sirvieron de base para establecer dos proposiciones a validar mediante tres hipótesis cada una de ellas, las mismas que se presentan a continuación: Proposición 1: No existe una relación positiva entre la RSE y el CnSR de detergentes en un rango de consumidores de 41 a 50 años en Lima, Perú. H1. El atributo preocupación por el medio ambiente afecta positivamente el CnSR. H2. El atributo apoyo a programas de lucha contra la pobreza afecta positivamente el CnSR. H3. El atributo trata bien a sus trabajadores afecta positivamente el CnSR. Proposición 2: No existe una relación positiva entre las CC y el CnSR de detergentes en un rango de consumidores de 41 a 50 años en Lima, Perú. H4. El atributo precio afecta negativamente el CnSR. H5. El atributo es líder en el sector afecta positivamente el CnSR. H6. El atributo ofrece productos de calidad afecta positivamente el CnSR. H7. El atributo ofrece productos atractivos e innovadores afecta positivamente el CnSR. 1.8 Marco Conceptual El tema central de la investigación es la RSE y el consumo ético. De acuerdo con la literatura, los consumidores al efectuar sus compras manifiestan la valoración que tienen de las iniciativas sociales de las empresas. Esta investigación es de naturaleza cuantitativa, de corte transversal e incluye técnicas experimentales para la recolección de los datos. La variable dependiente en el estudio es el CnSR, y las variables independientes son la RSE y las CC. 8 El modelo adaptado de Marquina y Vasquez (2013), que se muestra en la Figura 1, representa la hipótesis que la RSE y las CC influencian el CnSR, el que, a su vez, es un predictor del comportamiento de compra expresado en la disposición a pagar por él mismo. Responsabilidad Social Corporativa (RSE): -Atributo de preocupación por el medio ambiente - Atributo de apoyo de lucha contra la pobreza Consumo - Atributo trata bien a sus trabajadores Socialmente Responsable (CnSR) Competencias Corporativas (CC): - Atributo de precio - Atributo de liderazgo en el sector - Atributo de ofrecer productos de calidad Disponibilidad - Atributo de ofrecer productos atractivos e de pago innovadores (DAP) Figura 1. Impacto de la responsabilidad social empresarial y las competencias corporativas en el consumo socialmente responsable. Adaptado de “Consumer social responses to CSR initiatives versus corporate abilities” por P. Marquina y A.Vasquez, 2013, Journal of Consumer Marketing, 30, p. 103. 1.9 Definición de Términos Los términos más utilizados en este estudio fueron los siguientes: Competencia Corporativa (CC) es “la pericia en la producción y comercialización de productos y servicios” (Brown & Dacin, 1997, p. 70). Determinación a largo plazo de los objetivos y metas de carácter básico de la empresa, y la adopción de los cursos de acción y la asignación de recursos que resultan necesarios para llevar a cabo dichas metas (Chandler). Asociación Corporativa es “el conjunto de imágenes, ideas e información que una persona tiene sobre una empresa” (Brown & Dacin, 1997, p. 69). 9 Malaver (1999) señaló que la competitividad es “la necesidad de las organizaciones de sostenerse y consolidarse dentro de sus mercados, teniendo como indicador el porcentaje de participación –de sus bienes y servicios– en ellos, a partir de una concepción sistemática que incorpora elementos económicos, empresariales, políticos y socioculturales”. Consumo Socialmente Responsable (CnSR) es “la elección consciente y deliberada de efectuar sus decisiones de compra sobre la base de principios éticos” (Devinney, Auger, et al., 2006, p. 32). Consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social (Agloni & Ariztía, 2012). Iniciativas Sociales son “las actividades realizadas por una organización en apoyo a causas sociales como expresión de su compromiso con la Responsabilidad Social Empresarial” (Kotler & Lee, 2005, p. 3). De acuerdo a la Norma Internacional ISO 26000 (2010), responsabilidad social es “la responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente” (ISO 26000, 2010:3). Método de Elección Discreta es una metodología que haciendo uso de técnicas experimentales identifica las preferencias de los consumidores a través de las preferencias declaradas (Merino-Castelló, 2003). La Independencia de Alternativas Irrelevantes (IIA) significa que la probabilidad es independiente de la introducción u omisión de otras alternativas (Mazzanti, 2003). 10 1.10 Supuestos Para el desarrollo de la investigación, se establecieron los siguientes supuestos: (a) los encuestados adoptarían como regla de decisión el análisis integral, lineal y compensatorio de acuerdo con los principios de maximización de la utilidad aleatoria (Araña & León, 2005a; Louviere et al., 2000/2004); (b) independencia de alternativas irrelevantes (Louviere et al., 2004). 1.11 Limitaciones Este estudio está limitado hacia los consumidores peruanos residentes en la ciudad de Lima y que aceptaron participar voluntariamente en la investigación. Al momento de efectuar un balance entre la viabilidad práctica y la validez interna del instrumento, se determinaron las siguientes limitaciones adicionales: (a) solo siete atributos fueron puestos a prueba, (b) solo efectos lineales fueron considerados y (c) solo efectos principales (sin interacciones) fueron analizados. Además, este estudio está limitado por la confiabilidad de los instrumentos elaborados y utilizados. 1.12 Delimitaciones La investigación se circunscribió a entrevistar a consumidores de Lima Metropolitana cuyas edades fluctúan entre 41 y 50 años de edad, Perú, y se focalizó en el análisis de los precios, de los diferentes niveles de competencias corporativas (liderazgo en el sector, calidad de los productos, y productos atractivos e innovadores) y los diferentes niveles de las iniciativas de responsabilidad social (preocupación por el medio ambiente, buen trato a los trabajadores y su apoyo en la lucha contra la pobreza). Ello permitió identificar y medir las preferencias de los consumidores sobre la base de las decisiones que fueron forzados a realizar en el marco del experimento desarrollado. 11 1.13 Resumen Desde que Bowen (1953) señaló, por primera vez, la importancia del tema, la RSE ha venido evolucionando y ganando presencia en el contexto mundial. Cada vez más, los mercados y la sociedad están exigiendo que las empresas no solo obtengan beneficios económicos sino que contribuyan también a la solución de los problemas sociales. La RSE también ha ganado influencia en la literatura académica, como se evidencia con el alto número de estudios realizados en estos casi 60 años de vigencia. El consumidor socialmente responsable se define como el consumidor ciudadano que no solo se interesa por satisfacer sus necesidades, sino que integra en sus decisiones de compra su preocupación por el medio ambiente y por las causas sociales. Algunas críticas al consumo socialmente responsable argumentan que esta puede ser una estrategia manipulada donde el compromiso social no es real. Por esta razón, los ciudadanos consumidores deben interesarse en conocer acerca de las estrategias empresariales relacionadas con el consumo responsable. Estos consumidores podrían estar dispuestos a pagar un extra por un producto hecho con responsabilidad social (Kuhn & Deetz, 2008). Los consumidores responsables tienen la voluntad de comprar y además de pagar un precio más alto por un producto que contribuye a la solución de problemas sociales, al mismo tiempo desean ser informados acerca del consumo socialmente responsable (Hanlon 2008). A pesar del incremento del consumo responsable a nivel mundial, aparentemente, ninguna investigación se habría realizado sobre el particular en países en desarrollo. En el caso del Perú, no se encontró ninguna investigación que haya intentado medir este fenómeno; tampoco se encontró ninguna que intentase evaluar el impacto de las iniciativas sociales de las empresas. 12 Capítulo II: Revisión de la Literatura Desde el trabajo de Bowen (1953), ha habido muchas investigaciones en torno de la RSE. A continuación, se presenta una revisión de la evolución teórica del concepto, así como un análisis de la literatura existente sobre las Competencias Corporativas (CC) y una revisión de la relación existente entre estas variables y el Consumo Socialmente Responsable (CnSR). Se incluirá, en primer lugar, una revisión de las variables independientes RSE y CC, y luego de la variable dependiente CnSR. 2.1 Documentación La revisión se concentró en las investigaciones escritas en inglés, desarrolladas a partir del año 2009 y existentes en las bases de datos del centro de documentación de CENTRUM Católica: EBSCOhost, ProQuest, JStor, Emerald y ProQuest Digital Dissertations. Complementariamente, se consultaron también algunos trabajos encontrados en Internet. La búsqueda incluyó tanto los nombres de las tres variables principales del estudio como de sus sinónimos: RSE, asociaciones corporativas, competencias corporativas, gobierno corporativo, consumo ético, consumo socialmente responsable, código de conducta y comportamiento del consumidor. Estos temas representan una muestra conveniente de las muchas áreas posibles que abarca la literatura sobre la RSE y el comportamiento de compra de los clientes. 2.2 Revisión de la Literatura El objetivo de la revisión de los primeros trabajos sobre RSE, CC y CnSR fue obtener un profundo y amplio conocimiento de estas variables y de la relación entre ellas. En la siguiente sección, se incluye una revisión de la literatura existente sobre las variables independientes RSE y CC, y de la variable dependiente CnSR. 13 2.2.1Variable independiente: responsabilidad social empresarial La definición que da ISO 26000 (2010) es que la responsabilidad social es la responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente, que contribuya al desarrollo sostenible, incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad; toma en consideración las expectativas de las partes interesadas; cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento, y esté integrada en toda la organización y se lleve a la practica en sus relaciones. Lantos (2001) definió la RSE como “la obligación que tiene una organización de maximizar sus impactos positivos y minimizar los negativos al ser un miembro de la sociedad que contribuye y se compromete con sus necesidades y aspiraciones. La RSE significa ser un buen administrador de los recursos económicos y humanos de la sociedad” (p. 600). Esta definición, relativamente reciente, es el resultado de la evolución teórica del concepto. La organización Perú 2021 define la RSE como una herramienta de gestión, como una forma ética de gestión que implica la inclusión de las expectativas de todos los grupos de interés alrededor de la empresa. Para lograr el desarrollo sostenible, la RSE ayudará a la empresa a tomar conciencia de su rol en el desarrollo de nuestro país, reconociéndose como agente de cambio para mejorar la calidad de vida y la competitividad de su entorno” (Rizo Patrón & Casafranca, 2011 p.12). La responsabilidad social ha llegado a ser una estrategia de permanencia y legitimidad de la empresa, pues su fortaleza depende en gran parte del desarrollo social de la comunidad donde está ubicada (Garavito, 2009). La responsabilidad social empresarial (RSE) es una forma ética de gestión que implica la inclusión de las expectativas de todos los stakeholders o grupos de interés alrededor de la empresa, para lograr el desarrollo sostenible (Instituto Ethos, 2010; Perú 2021, 2010). 14 Las empresas cada vez más estarían mostrando mejores señales de toma de conciencia de los derechos éticos y humanos, además de ser ellas mismas económica, ambiental y socialmente activas y responsables (Kanji & Chopra, 2010). La comunidad empresarial analiza la proactividad en mitigar y mejorar la reputación y valores de la corporación; utiliza las iniciativas de la RSE para construir y fortalecer sus relaciones con múltiples grupos de stakeholders más allá de los clientes, proveedores, canales y mercados financieros; y no solo menciona a la RSE en diferentes eventos, sino que también la promueve activamente en sus reportes anuales (Jackson & Apostolakou, 2010; Raghubir, Roberts, Lemon, & Winer, 2010) Para varios autores, tales como Fernandez (2005), Smith (2003) y Martinez (2009) el concepto contemporáneo de RSE inició su desarrollo en el siglo XIX (1880) vinculado con los efectos sociales de la Revolución Industrial. En ese sentido, Juholin (2004) señala que algunos especialistas asumen que la RSE se originó en América del Norte, dentro de un contexto angloamericano, donde la responsabilidad social ha estado asociada tradicionalmente con la filantropía y la caridad derivadas de la ética Protestante. Sin embargo, la evolución de la RSE en el norte de Europa data de 1800 y no estuvo basada en la religión o la caridad sino en el proceso de industrialización. Así, por ejemplo, los dueños de las fábricas pagaban por el alojamiento, la escolarización y el cuidado de la salud de sus empleados a fin de reclutar y retener su fuerza laboral. En este proceso de evolución y clarificación conceptual, la RSE pasó a través de las siguientes etapas: germinación, surgimiento, desarrollo y generalización y auditoría. 2.2.1.1 Etapa de germinación Empezó durante las últimas décadas del siglo XIX y se caracterizó por un espíritu emprendedor y la vigencia de la filosofía del laissez-faire. Durante esta etapa, surgieron los términos filantropía empresarial y capitalismo del bienestar. Este último concepto se convirtió en el nombre del sistema por el cual las compañías proporcionan servicios 15 comunitarios y programas corporativos para sus trabajadores (Jacoby, 1997). En esta etapa, no existe evidencia de ninguna regulación a las empresas sobre el particular. 2.2.1.2 Etapa de surgimiento Empezó con la Gran Depresión y se enfocó en los valores y principios gerenciales. Este fue un periodo normativo de naturaleza ética y filosófica, en el cual mucha gente culpó de la Gran Depresión a la codicia de los empresarios. Esto generó que el gobierno de los EE.UU. interviniera, a través de la regulación de lo que se denominó el New Deal, y decretara que los trabajadores tenían derecho a la negociación sindical, y a compensaciones por desempleo y pensiones ofrecidas directamente por el gobierno y no por las empresas. Ello no significó que el capitalismo del bienestar hubiera terminado en 1930. Jacoby (1997) ilustró claramente su permanencia más allá de la Ley Wagner (1935) y de la Ley de Seguridad Social (1935) al estudiar las prácticas de capitalismo de bienestar adoptadas por Kodak, Sears Roebuck y Thompson Products entre los años 30 y los 60. El seguro de salud para los empleados y los programas de pensiones se convirtieron en una práctica generalizada en las grandes empresas. Esta etapa se caracterizó por el surgimiento del concepto formal de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). De acuerdo con Carroll (1979), la discusión académica de la RSE se inició en los años 50 con la publicación del libro La responsabilidad social del hombre de negocios (Bowen, 1953). En este documento, Bowen empieza por examinar el entorno legal previo a la Gran Depresión: Bajo el sistema del laissez-faire, se esperaba que los empresarios se auto impusiesen y aceptasen un conjunto de principios éticos que funcionasen como una guía del comportamiento del negocio. Estos principios incluían honrar sus promesas, evitar el engaño y proteger la vida y salud de los trabajadores y del público. Bajo un régimen 16 legal laxo, los empresarios tenían que aceptar estas responsabilidades sociales aún a pesar de que no tenían una obligación legal para hacerlo. (citado en Ostas, 2004, p. 2) Bowen (1953) afirmó que el fracaso de las prácticas empresariales en alcanzar estos estándares éticos fue un factor que contribuyó con la Gran Depresión, la cual, a su vez, condujo al New Deal (Nuevo Acuerdo) y al nacimiento de una regulación gubernamental amplia. Al reflexionar sobre el surgimiento del Estado benefactor, Bowen indica que las responsabilidades sociales de la empresa no están limitadas al cumplimiento de las leyes: “Desde que el gobierno se ha convertido, y necesariamente continuará siéndolo, en un socio en todos los asuntos económicos, se espera que el empresario coopere con el gobierno en la formulación y ejecución de la política pública” (citado en Ostas, 2004, p. 2). Bowen (1953) definió la RSE como el conjunto “de las obligaciones del empresario para perseguir la aplicación de tales políticas, para tomar esas decisiones o para seguir esas líneas de acción que son deseables en términos de los objetivos y valores de nuestra sociedad” (citado en Wolff & Barth, 2005, p. 6). El punto de vista de Bowen constituye el concepto fundacional de la RSE moderna. Esta idea se volvió popular y se desarrolló con el paso de los años a medida que las corporaciones crecieron en tamaño y ganaron poder. Bowen basó su enfoque en una preocupación ética y no en un paradigma económico. En consecuencia, su obra no contiene un análisis económico de las consecuencias que el desarrollo de estas actividades o responsabilidades pudieran tener en la empresa, pues enfatizó, claramente, las consideraciones éticas sobre las económicas. Wilson (2003), usando diferentes teorías filosóficas, resume los principales argumentos a favor del enfoque ético, fundado por Bowen, de la siguiente manera: 1. La teoría del contrato social propone que la sociedad consiste de una serie de contratos explícitos e implícitos entre sus individuos, organizaciones e instituciones. Estos contratos han evolucionado de modo 17 tal que los intercambios pueden realizarse entre las partes en un entorno de confianza y armonía… Las organizaciones forman parte de estos contratos con otros miembros de la sociedad y reciben a cambio recursos, bienes y la aprobación de la misma sociedad para poder operar, a cambio de mostrar un buen comportamiento. (p. 3) 2. La teoría de la justicia social se enfoca “en la igualdad y la justicia distributiva, es decir, en cómo y de acuerdo con qué principios, los bienes de la sociedad (riqueza, poder y otros intangibles) son distribuidos entre los miembros de la sociedad” (p. 3). De acuerdo con esta teoría, una sociedad justa es aquella en la que las necesidades de todos sus miembros son tomadas en cuenta y los bienes son distribuidos de la manera más apropiada. 3. La teoría de los derechos se enfoca en los derechos humanos básicos y en los derechos de propiedad. Un argumento de esta teoría es que los derechos de propiedad no deberían estar por encima de los derechos humanos. Desde la perspectiva de la RSE, esto podría significar que, mientras los accionistas de la empresa poseen ciertos derechos de propiedad, ello no les otorga licencia para ponerlos por encima de los derechos humanos de sus empleados, los miembros de la comunidad y otras audiencias relevantes (p. 3). 2.2.1.3 Etapa de desarrollo Empezó en los años 60. La atención se alejó de la teorización sobre lo que era bueno para la sociedad y se centró en el análisis de las demandas que la sociedad ponía sobre la empresa. Así, el enfoque estuvo sobre los procesos que aseguran la capacidad de la empresa para responder a su entorno. Esta etapa tuvo una inclinación hacia las acciones de la gerencia y estuvo caracterizada por el activismo social y el aumento del consumismo; el incremento de la conciencia pública sobre asuntos éticos y medioambientales; y el aumento de las presiones 18 de grupos ambientalistas, defensores de los consumidores, el movimiento feminista, la juventud y los movimientos pro derechos civiles. Durante estos años, el gobierno estadounidense promulgó la Ley de Derechos Civiles (1964) y estableció la Comisión para la Equidad en las Oportunidades de Empleo (1964) con el fin de eliminar la discriminación laboral. También, creó la Agencia de Protección Ambiental (1970) y estableció la Comisión para la Seguridad del Consumidor (1972). Durante esta etapa y a fines de los años 70, Carroll (1979), que trabajó sobre el concepto fundacional de Bowen (1953), desarrolló un análisis más estructurado y formuló una definición de la RSE que consta de cuatro partes, y sugirió que las compañías tienen cuatro responsabilidades: económicas, legales, éticas y filantrópicas (o altruistas o humanitarias). Lantos (2001) sintetizó las responsabilidades sugeridas por Carroll (1991) de la siguiente manera: 1. Responsabilidades económicas: Involucran el ser “rentable para los accionistas mediante la elaboración de productos de buena calidad que tengan precios justos para los clientes” (p. 596). 2. Responsabilidades legales: Involucran el cumplimiento de la ley y la adopción de una conducta moral en el negocio. 3. Responsabilidades éticas: Involucran alcanzar más de lo que las obligaciones legales requieren. Tales responsabilidades “incluyen ser moral, hacer lo que es correcto y justo; respetar los derechos morales de las personas y evitar dañar o herir, así como prevenir el daño que otros pudieran causar” (p. 597). Las responsabilidades éticas “no están necesariamente codificadas por la ley. Ellas derivan su fuente de autoridad de las convicciones religiosas, las tradiciones morales, las prácticas humanas y los compromisos asumidos por los derechos humanos” (p. 597). La RSE ética “es moralmente obligatoria y va más allá del cumplimiento 19 de las obligaciones económicas y legales de la empresa, pues evita cualquier daño social, aun si al actuar de esa manera el negocio no se beneficia” (p. 605). 4. Responsabilidades filantrópicas: Involucran el compromiso hacia el bien común “a pesar de que represente un costo. La RSE humanitaria hace que las empresas vayan más allá de prevenir o rectificar los daños que han causado (RSE ética) y asuman que también tienen responsabilidad por las deficiencias en el bienestar público que no han causado” (p. 605). Ello incluiría las acciones que la empresa no tiene la obligación moral de realizar, pero que son “beneficiosas para las personas que están relacionadas con ella, aunque no lo sean necesariamente para la empresa misma” (p. 605). En 1991, Carroll desarrolló una teoría conocida como la teoría de la pirámide. En ella, planteó cuatro tipos de responsabilidades de las empresas, vistas como una pirámide, “la responsabilidad de los negocios abarca las expectativas económicas, legales, éticas y filantrópicas (o altruistas o humanitarias) que la sociedad tiene de una organización en un determinado momento” (citado en Rizo Patrón & Casafranca, 2011 p.11). En el enfoque de Carroll (1991), la sociedad expresa, a través de las demandas sociales, cómo deben comportarse las empresas. El autor hizo una contribución importante a la evolución y entendimiento de la RSE al relacionar el concepto con las expectativas de la sociedad y no con sus objetivos y valores como lo hizo Bowen (1953). De esta forma, modificó el concepto original al hacer que la RSE no sea solamente una obligación ética sino una estrategia gerencial orientada a la acción. En ese sentido, Van der Putten (2005) dividió las demandas sociales en aquellas que limitan el impacto negativo del negocio o la conducta corporativa irresponsable y en las que incrementan el impacto positivo, a menudo llamado ciudadanía corporativa. Para justificar su existencia, una empresa debe cubrir las expectativas de la sociedad, de modo que si desea ser socialmente responsable, no solo tiene que ser rentable, satisfacer las demandas de la ley, y 20 minimizar o compensar sus efectos negativos (externalidades) sino que también debe satisfacer las expectativas que la sociedad tiene en ella. En consecuencia, el tema no está restringido a lo que la corporación debe hacer (responsabilidades éticas y económicas) sino, además, a lo que la sociedad desea que la corporación haga. Como ya se mencionó, el debate académico moderno sobre la RSE (que empezó con Bowen en los años 50 y prosiguió con Carroll a fines de los 70) se enfoca en las obligaciones éticas que las compañías deben asumir para cubrir las expectativas de la sociedad. Las investigaciones sobre la RSE en los años 60 y 70 siguieron dicha tendencia (Wolff & Barth, 2005). Wolff y Barth explican lo siguiente: En contraste, en los años 70, el foco se trasladó a la capacidad de la empresa para responder a su entorno. Bajo el término responsabilidad social empresarial o RSE2, surgió la pregunta acerca de si era posible, cómo y con qué consecuencias, que las compañías se adaptasen a las necesidades específicas de la sociedad. (p. 6) Entre 1970 y 1990 y en paralelo con el desarrollo de la RSE, otros conceptos comenzaron a aparecer, a menudo referidos a temas ambientales tales como el desarrollo sostenible y la sostenibilidad. Los resultados obtenidos por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente llevada a cabo en Estocolmo en 1972, el reporte de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo (WCED) y el Reporte Brundtland (1987) estimularon este movimiento. El Reporte Brundtland popularizó el concepto de desarrollo sostenible como aquel “que cubre las necesidades de las generaciones del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones del futuro de cubrir sus propias necesidades” (Gardetti, 2005, p. 37). Un estímulo adicional fue la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocida como la Cumbre de la Tierra, llevada a cabo en 1992 en Río de Janeiro, que incorporó el concepto de desarrollo sostenible en el mundo de 21 los negocios. El Reporte Brundtland (1987) indicó que los reguladores gubernamentales y los hacedores de política no podían por sí solos alcanzar el desarrollo sostenible. El reporte incluye el argumento de que mientras las corporaciones han sido siempre los motores del desarrollo económico necesitan ser más proactivas en equilibrar esta fortaleza con la equidad social y la protección del medio ambiente, no solo porque ellas han causado algunas de las condiciones insostenibles sino, además, porque tienen acceso a los recursos necesarios para atacar esos problemas. La respuesta de la industria a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo se produjo por etapas. La Cámara de Comercio Internacional fue la primera que mostró signos de apoyo cuando publicó su Capítulo de Negocios para el Desarrollo Sostenible en 1990. Luego, en 1992, apareció el libro Cambiando el Curso de Schmidheiny (1992) y se creó el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (Business and Sustainable Development, 2007). A pesar de que el Reporte Bruntland solo incluye el factor medioambiental, el concepto de desarrollo sostenible se ha expandido desde entonces para incluir consideraciones de dimensión social como parte inseparable del desarrollo. El apoyo al desarrollo sostenible es tanto una necesidad económica como una necesidad medioambiental y social. El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible estipuló que “El desarrollo sostenible requiere de la integración de consideraciones sociales, medioambientales y económicas que permitan hacer juicios equilibrados para el largo plazo” (citado en Garriga & Melé, 2004, p. 61). Desde 1987, como indica Gardetti (2005), muchos líderes empresariales y corporaciones han mostrado su apoyo a los principios del desarrollo sostenible, tales como la Coalición de Economías Ambientalmente Responsables (CERES, por sus siglas en inglés), la Mesa de Diálogo Empresarial sobre el Manejo del Medio Ambiente, la Salud y la Seguridad, la Red Internacional para el Manejo Ambiental, el Centro Mundial del Medio Ambiente, la Iniciativa 22 Global para el Manejo Ambiental, la Iniciativa para un Reporte Global (GRI), y la Asociación para el Trato Ambiental Responsable y la Formulación de Estrategias (STEP) El surgimiento y evolución de los principios del desarrollo sostenible ha tenido un impacto notable sobre el concepto de RSE, lo que ha dado como resultado dos contribuciones significativas al concepto: la incorporación de la variable ambiental como una de las principales expectativas que deben ser cubiertas y la sostenibilidad. En esencia, las organizaciones deben satisfacer no solo las expectativas actuales de la sociedad sino también las de las futuras generaciones. Más aún, la preocupación ambiental causó que la RSE se traslade del nivel teórico y filosófico hacia una dimensión más concreta y práctica: la necesidad urgente de la empresa de responder a su entorno. 2.2.1.4 Etapa de generalización y auditoría Entre los años 80 y 90, la teoría de la audiencia relevante contribuyó significativamente con el desarrollo de la RSE. Esta teoría propone que la responsabilidad del negocio no es con la sociedad en general sino con sus grupos de interés relevantes: accionistas, empleados, clientes, proveedores y la comunidad local (Van der Putten, 2005). Como menciona Wilson (2003), la teoría de los grupos de interés relevantes fue popularizada por el libro Administración estratégica: un enfoque de los grupos de interés relevante (Freeman, 1984), que define las grupos de interés relevantes como cualquier grupo o individuo que pueda afectar o que es afectado por los objetivos de la organización. De acuerdo con Wolff y Barth (2005), esta teoría cuestiona el paradigma del accionista que defienden Friedman y otros que consideran que la maximización de los retornos financieros de los accionistas es la única responsabilidad social de la empresa: En vista de que este enfoque neoclásico fracasó en explicar por qué las compañías adoptan políticas que van más allá de sus obligaciones, la teoría de los grupos de interés relevantes afirma que la administración efectiva requiere la consideración equilibrada y una 23 atención a los intereses legítimos de todas las comunidades vinculadas relevantes, las que se definen como cualquier persona que tiene algo que ver con la empresa. El enfoque se trasladó de la compañía y sus responsabilidades a los grupos sobre los que la compañía tiene responsabilidades y a los procesos que toman en cuenta las demandas de estos grupos (p. 7). Tres desarrollos principales respecto de la globalización caracterizaron este periodo: la progresiva liberalización del comercio internacional; la desregulación económica o la privatización llevada a cabo por muchos países, que expandió el dominio del sector privado; y los rápidos avances en la tecnología de la información y de la comunicación. Estas tendencias generaron un interés creciente en la RSE y surgió el concepto de Desempeño Social de la Empresa (DSE) (Wolff & Barth, 2005). El DSE fue descrito primero por Carroll, en 1979, y refleja la existencia de interacción entre los principios de la RSE1, los procesos de la RSE2 y las políticas desarrolladas para tratar los asuntos sociales. En el nivel micro, este modelo se enfoca en la interacción entre la empresa y su entorno, y, en el nivel macro, en los esfuerzos de la empresa para ponerse al día con las condiciones cambiantes de la sociedad (Wartick & Cochran, 1985). En un reciente estudio realizado, en el que se hizo un diagnóstico de la responsabilidad social de las organizaciones peruanas, respecto de las definiciones sobre responsabilidad social que dieron las empresas, se identificaron dos dimensiones en el concepto, una relacionada con el conocimiento y/o conciencia sobre el que su accionar impacta en la comunidad en la que operan y otra sobre los beneficios de ser percibidos públicamente como “socialmente responsables”. (Marquina, Goñi, Rizo – Patrón & Castelo, 2011). En la RSE, para realizar una identificación de las partes interesadas, la norma ISO 26000 señala que una organización debería obtener respuestas respecto a aquellos con quienes tendría obligaciones legales, quienes se verían afectados positiva o negativamente 24 por sus decisiones o actividades, quienes expresarían sus inquietudes acerca de las decisiones o actividades de la organización, aquellos con quienes estuvieron involucrados en el pasado y expresaron inquietudes similares, a quiénes podrían ayudar a la organización a tratar impactos específicos, a quiénes podrían afectar la capacidad de la organización para cumplir con sus obligaciones, a quiénes resultarían desfavorecidos si se les excluyera del involucramiento y a quiénes se verían afectados en la cadena de valor (NTP-ISO 26000, 2010). La Reputación corporativa (RC) o Reputación empresarial (RE) es un término que ha sido analizado y empleado por diversas disciplinas como la teoría de Juegos, la teoría de recursos y capacidades, la teoría de la información (Martinez, 2009) y por diversos investigadores de la dirección estratégica, quizás como consecuencia de los escándalos empresariales y financieros de los últimos años y ampliamente reiterados por la prensa especializada y otros medios de comunicación. Se pueden encontrar distintas definiciones a este término y no existe un consenso general sobre este concepto. Según Fojo (2010), la Reputación Corporativa está formada por percepciones de los grupos de interés de las corporaciones, sobre realidades tales como los resultados de la organización, los productos y/o servicios que ofrece, sus empleados y sobre la propia organización, alojándose en la mente de los stakeholders. Para Fojo (2010), la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es uno de los factores que influyen en la reputación corporativa. Sin embargo, debido a las implicaciones que la RSE tiene en otras dimensiones de la reputación corporativa, las fronteras entre gestionar la primera y la segunda se difuminan. La RSE se puede encontrar en un pilar o principio fundamental de la gestión integral de la empresa, ya que afecta al resto de las dimensiones de la reputación corporativa además de potenciar las ventajas competitivas. 25 El estudio de Arellano y Marquina (2010) resume las dimensiones vinculadas a la reputación corporativa en siete atributos, resultando que las acciones con mayor nivel de influencia sobre el IRCA son aquellas que están vinculadas a la generación de sentimientos positivos en las personas y las de menor nivel de impacto son las relacionadas a practicar la responsabilidad voluntaria El concepto del DSE creó una demanda por la ejecución de auditorías sociales orientadas a medir el desempeño social de la empresa. Muchas corporaciones comenzaron a estudiar y a reportar sistemáticamente sus prácticas. La comparabilidad y la credibilidad de tales reportes fueron reforzadas por el surgimiento de organizaciones independientes como la Organización Internacional para la Estandarización (ISO), que otorga la certificación medioambiental ISO 14000, así como la certificación la certificación social SA 8000 y la Iniciativa para un Reporte Global GRI. El ISO 14000 y la SA 8000 son estándares sobre manejo ambiental desarrollado por ISO, la cual proporciona lineamientos para las organizaciones que necesitan sistematizar y mejorar sus esfuerzos de manejo ambiental. A principios de los años 90, debido a la creciente atención sobre la globalización, asuntos relacionados con las relaciones internacionales, tales como el papel del Estado en los países en desarrollo y la manera en que los negocios internacionales dañaban a estos países, se convirtieron en elementos importantes de la RSE (Van der Putten, 2005). Los modelos iniciales del DSE estaban “enfocados en distinguir analíticamente entre las diferentes dimensiones de los conceptos de la RSE tales como el contenido prescriptivo y dimensional del DSE; las responsabilidades económicas y legales versus las éticas y las discrecionales/filantrópicas; o los principios, procesos y políticas inherentes en el DSE” (Wolff & Barth, 2005, p. 6). Solamente Wood (1991) tuvo una mirada más sistemática sobre el desempeño empírico y los efectos medibles del comportamiento corporativo responsable. Wood dividió la RSE en las siguientes categorías: 26 (a) Los principios de responsabilidad social corporativa, incluyendo la legitimación (en el nivel institucional), la responsabilidad pública (en el nivel organizacional) y la discrecionalidad gerencial (en el nivel individual); (b) los procesos de la responsabilidad social corporativa, tales como la evaluación ambiental, el manejo de audiencias relevantes y la administración de problemas complicados; y (c) los resultados del comportamiento corporativo, los cuales van desde las políticas sociales hasta los impactos de tales políticas (p. 694). El impacto de la preocupación por el medio ambiente y la sostenibilidad iniciado en la etapa previa y la propuesta de conceptos de auditoría, como el del triple balance (Elkington, 1999), provocaron la inclusión dentro del concepto de la RSE de tres dimensiones de sostenibilidad: el balance social, el ecológico y el económico. El Banco Mundial (2006) definió el principio del triple balance como sigue (p.6): 1. El balance económico se refiere al desempeño financiero de la empresa y la sostenibilidad de su negocio. 2. El balance ambiental tiene que ver con el impacto de los productos y las operaciones de la empresa sobre el medio ambiente, y la naturaleza de sus emisiones y desperdicios. 3. El balance social se enfoca en la diversidad étnica y de género, en los salarios y las horas de trabajo, seguridad del personal y las contribuciones que la empresa hace a los servicios comunitarios. La contabilidad e información del triple balance generó el concepto de confiabilidad corporativa. A medida que las empresas asumen contratos con otros grupos de interés relevantes, su desempeño debe ser confiable para la sociedad. La confiabilidad está referida a las obligaciones que cada uno tiene para explicar, justificar e informar sobre sus acciones (Wilson, 2003). 27 La confiabilidad corporativa incorporó esas tres mediciones en una única medición integral. Los datos económicos son ajustados a fin de poder compatibilizarse con las dimensiones ambiental y social en el Índice de Bienestar Económico Sostenible, en el cual la medición del valor agregado económico del bienestar es ajustado mediante la resta de los costos asociados con factores tales como el desempleo y la contaminación ambiental (Banco Mundial, 2006). A fines de los años 90, el término sostenibilidad corporativa surgió como un nuevo paradigma empresarial. Al tiempo que el concepto incluyó la necesidad de crecimiento y rentabilidad también enfatizó la protección del medio ambiente, la justicia social y la equidad, y el desarrollo económico y el desempeño, así como la difusión pública de este desempeño (Wilson, 2003). Wolff y Barth (2005) establecieron una diferencia entre dos formas del proceso de RSE. La primera involucra la construcción de una conducta responsable en las actividades del negocio (RSE de tipo built-in). La segunda involucra el compromiso de implementar iniciativas socialmente beneficiosas y la ejecución de actividades que van más allá del giro del negocio (RSE de tipo built-on), las que también son conocidas como ciudadanía corporativa. La RSE del tipo built-in incluye la implementación de procesos más sostenibles, las propiedades ecológicas y sociales de los bienes o servicios producidos, la promoción del consumo sostenible y la cooperación en la creación de un marco socio ecológico para la producción. La RSE del tipo built-on incluye las donaciones financieras o materiales, auspicios y el establecimiento de fundaciones, voluntariado corporativo y marketing orientado a las causas sociales. El término ciudadanía corporativa es, a menudo, usado de forma errónea como un sinónimo de la RSE, porque se cree que la responsabilidad social de una empresa no es más que la extensión de la responsabilidad individual que todos los ciudadanos tienen con su entorno físico y social. Así, este término es, en realidad, utilizado 28 para expresar la autorización o licencia social que la empresa necesita para operar en una comunidad específica (Garriga & Melé, 2004; Morrós & Vidal, n.d.) y para expresar que la perspectiva convencional identifica la ciudadanía corporativa con las actividades filantrópicas que son empleadas estratégicamente y que están basadas en el interés de la empresa (Wolff & Barth, 2005). En esta etapa, las principales contribuciones para una conceptualización más adecuada de la RSE establecieron que la atención no debía enfocarse en el concepto general de sociedad sino en la sociedad específica que está representada por los grupos de interés relevantes con los que la empresa mantiene un contacto permanente: accionistas, empleados, clientes, proveedores y comunidades locales. En adición, esta etapa promovió el traslado desde un nivel teórico hacia la confiabilidad del desempeño empírico y los efectos mensurables de dicho comportamiento responsable. A pesar de su larga historia, la evolución del concepto y la creciente importancia de la RSE alrededor del mundo, no existe una definición que sea aceptada universalmente. Son distintos los términos que en la literatura describen el fenómeno relacionado con la RSE: responsabilidad social empresarial, ciudadanía corporativa, filantropía corporativa, apoyo corporativo, involucramiento corporativo con la comunidad, relaciones comunitarias, asuntos comunitarios, desarrollo comunitario, ciudadanía global, marketing social corporativo, sociedad y empresa, administración de asuntos sociales, política pública y empresa, manejo de audiencias relevantes, confiabilidad corporativa y sostenibilidad corporativa (Garriga & Melé, 2004; Kotler & Lee, 2005). Los criterios para definir la RSE pueden cambiar entre generaciones y culturas, y son diferentes en Europa (sociedad del bienestar) y en Estados Unidos de los que se manejan en los países en desarrollo, debido a las diferencias de cultura, desarrollo económico, entorno legal y político, clima ético organizacional y de género 29 (Juholin, 2004; Lines, 2003; Papasolomou-Dukakis, et al., 2005; Singhapakdi & Karande, 2001). De acuerdo con Garriga y Melé (2004), el campo de la RSE ha crecido significativamente y contiene una amplia proliferación de teorías, enfoques y terminologías que son controversiales, complejas y poco claras. En un artículo reciente, estos autores proporcionan una revisión de las principales teorías sobre la RSE, clasificándolas en cuatro categorías: 1. Teorías éticas, basadas en los requerimientos éticos en la relación entre la empresa y la sociedad, involucran principios que expresan lo que es correcto o necesario hacer para tener una buena sociedad. Dentro de este grupo, los autores distinguen la teoría normativa acerca de los grupos de interés relevantes, los derechos universales, el desarrollo sostenible y el enfoque del bien común. 2. Teorías instrumentales, las cuales asumen que las empresas son un instrumento para la creación de riqueza y se enfocan en la RSE como una herramienta estratégica para la creación de beneficios económicos, al tiempo que centran su preocupación en la maximización del valor para los accionistas, marketing orientado a la responsabilidad social y las estrategias para impulsar ventajas competitivas. En este grupo, los autores incluyen tres enfoques: inversión social en un contexto competitivo, visión de la empresa basada en los recursos naturales y capacidades dinámicas, e implementación de estrategias para la base de la pirámide de ingresos. 3. Teorías integracionales, que estudian las empresas que se enfocan en la satisfacción de las demandas sociales, concentrándose en asuntos gerenciales, el principio de la responsabilidad pública, el manejo de las audiencias relevantes y el desempeño corporativo y social. Estas teorías sugieren, usualmente, que la continuidad de las corporaciones depende de la sociedad. 30 4. Teorías políticas, las cuales están relacionadas con el poder de las corporaciones en la sociedad y su responsabilidad inherente de desempeñar un papel positivo en su entorno social. Se enfocan, principalmente, en el constitucionalismo corporativo (las diferentes presiones que ejercen los grupos relacionados con la empresa restringen el poder en la organización de la misma forma que lo hace una constitución con un país), contratos sociales integracionales y ciudadanía corporativa. En Estados Unidos, la inversión socialmente responsable se incrementó de 639 mil millones de dólares en 1995 a 2.71 billones de dólares en 2007 (Reyes & Castaño, 2009). Más recientemente, se ubican: la investigación realizada por Tostes en 2008 y encargada por el Programa Laboral de Desarrollo (Plades), cuyo propósito fue realizar un análisis comparativo de las acciones RSE llevada por los bancos de Brasil y los peruanos; el estudio realizado por Jáuregui (2009) que buscó realizar el primer acercamiento sobre el nivel de implementación de los esfuerzos de RS en el Perú, así como de sus perspectivas en el futuro. En vista de que no existe una única definición de RSE, tampoco existe un criterio uniforme respecto de los componentes de las demandas sociales, que pueden ser tan amplias como las definidas por el Banco Mundial (2006): 1. Protección ambiental enfocada en hallar soluciones sostenibles para el uso de los recursos naturales que reduzcan el impacto que las empresas ejercen sobre el medio ambiente. 2. Condiciones laborales que incluyan la libertad de asociación, negociación colectiva, la eliminación del trabajo forzado y de la discriminación laboral, la abolición del trabajo infantil, códigos decentes de conducta profesional y un equilibrio apropiado entre el trabajo y otros aspectos de la vida de las personas. 3. Hallar maneras de hacer negocios en el mundo que respeten los derechos humanos y la justicia social, y que faciliten el desarrollo adecuado de las economías emergentes. 31 4. Participación en actividades de la comunidad incluyendo la asociación comunitaria, donaciones de planilla, cooperación comunitaria global, programas de capacitación profesional y organizacional para los trabajadores, y voluntariado. 5. Desarrollo económico y empresarial enfocado en la competitividad, desarrollo de empresas medianas y pequeñas, impulso de las habilidades empresariales, desarrollo económico de la comunidad, y micro finanzas en economías emergentes. 6. Ampliación del papel que las empresas pueden tener como socias en el desarrollo de la salud y en la promoción del bienestar de la comunidad internacional. 7. Desarrollo de la educación y el liderazgo enfocado en el rol que las empresas pueden desempeñar en conjunto con el sector privado y la sociedad civil para proporcionar el acceso a educación de calidad para todos. 8. Expandir el rol que las empresas pueden desempeñar junto con otros grupos de la sociedad para apoyar las operaciones de ayuda humanitaria. 9. Demandas sociales relacionadas con el mercado, incluyendo distribución, marketing ético, precios, facturación, privacidad del consumidor, disponibilidad de información de productos, seguridad y calidad de productos, marketing dirigido a niños, impacto medioambiental y el movimiento internacional de consumidores. Según Solano (2009) indicó que en el Perú y América Latina los procesos de responsabilidad social empresarial (RSE) son reactivos y poco sostenibles, buscan más la aceptación de la población que un verdadero desarrollo. De ahí que se debe apuntar a las necesidades prioritarias de las comunidades a través de acciones de alto impacto, no tanto mediático, sino sobre todo, en la calidad de vida de los beneficiarios. Es importante que las empresas aprendan en afrontar los negocios empresariales en el siglo XXI, además de enfrentarlos de forma clara y sencilla. Así también se deben proponer posibles soluciones a estos problemas a los que el mundo tiene que hacer frente. Se debe 32 tener una perspectiva innovadora que contemple más allá de la tradicional visión del mundo (Raich & Dolan 2010). Michael Andrew, presidente de KPMG International, indicó que las empresas deben establecerla como parte de sus valores fundamentales y piedra angular que comprometa a cada miembro empresarial el alineamiento con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, las cuales están implicadas en el corazón de cómo se desarrolla el negocio. Las prácticas empresariales responsables contribuyen al desarrollo de base amplia y mercados sostenibles. Arbaiza L. (2012) indicó que la problemática respecto a este tema es que, en el Perú, no existe una legislación específica sobre la responsabilidad social empresarial (RSE) y los empresarios interesados en actuar en este campo lo hacen sin el debido control estatal, tratando de crear estrategias de aplicación de políticas en esta materia. Algunas organizaciones han tomado iniciativas interesantes en el mantenimiento del medio ambiente; el acceso a servicios básicos; así como a la educación, con la construcción o mejoramiento de colegios en las localidades alejadas y/o poco favorecidas. En Perú 2021 (2009), se definen y difunden a todos los miembros de la organización y a las agencias de publicidad, comunicaciones, medios e investigación de mercados la “Forma Responsable de Operar” que incluye principios y políticas (Política de Comunicación Comercial). Estos documentos establecen la comercialización responsable de todos los productos y de la comunicación comercial. Además, mantienen información de colaboradores, proveedores, que próximamente será difundida en otros grupos para entender tanto los beneficios como las contraindicaciones del uso y consumo excesivo de productos masivos. Según San Segundo (2010), la responsabilidad corporativa estratégica y su influencia en la reputación, se encuentran relacionadas con el comportamiento responsable corporativo, y estos se armonizan e integran áreas que pueden ser esenciales e inseparables que interactúan entre sí. 33 En resumen, las investigaciones realizadas sobre las RSE han generado que el concepto haya evolucionado favorablemente en el transcurso del tiempo, llegando a la actualidad en un entendimiento común para las empresas y que estas están tomando cada vez más conciencia de su actuación con la sociedad, integrándolo en sus prioridades estratégicas. Las investigaciones sobre la RSE han generado resultados fructíferos que se hacen evidentes en la evolución, enriquecimiento y profundización del concepto. Como resultado, la RSE se ha constituido sobre ocho dimensiones: valores éticos, beneficios económicos, medio ambiente, expectativas o demandas sociales, estrategia gerencial orientada hacia la acción, grupos de interés relevantes, sostenibilidad, y responsabilidad y auditoría social. En consecuencia, la siguiente definición que se usará en la presente investigación toma e integra elementos de estas áreas y enfoques: la RSE involucra el manejo de una empresa que posee una estrategia gerencial orientada a la acción basada en un conjunto de políticas, prácticas y programas que se encuentran integrados a través de las operaciones del negocio. La toma de decisiones incluye un compromiso voluntario de contribuir con el desarrollo sostenible mediante la adopción de medidas que equilibran las demandas de todos los grupos de interés relevantes (accionistas, empleados, clientes, proveedores y las comunidades locales). Estas decisiones debieran maximizar el impacto positivo y minimizar los efectos negativos del negocio, al tiempo que deben mantener su preocupación por las necesidades de largo plazo de la sociedad, de forma tal que apunten hacia o excedan las expectativas éticas, legales, medioambientales y comerciales de la sociedad, entre otras más, tratando, a su vez, que su desempeño refleje su responsabilidad con la sociedad, explicando, justificando o informando sobre sus acciones. 2.3 Variable independiente: competencias corporativas Varios investigadores han estudiado el grado en el cual las imágenes mentales que los consumidores tienen de los productos o marcas son influenciadas por las empresas (Berens, 34 2004; Berens, Van Riel & Van Bruggen, 2005; Brown & Dacin, 1997; Dacin & Brown, 2002; Sen & Bhattacharya, 2001; Lindstrom 2011). En sus trabajos iniciales, Brown y Dacin (1997) definen a las asociaciones corporativas como “un nombre genérico para toda la información que tiene la persona sobre la empresa” (p. 69). Las asociaciones corporativas incluyen lo siguiente: Percepciones, deducciones y creencias acerca de una empresa: el conocimiento del comportamiento de la empresa, información sobre acciones previas de la empresa; estados de ánimo y emociones experimentadas por la persona respecto de la empresa, evaluación general, y evaluaciones específicas de la empresa y su percepción de atributos (p. 69). Brown (1998) redefinió este concepto como “el conocimiento, los afectos, las evaluaciones y las modalidades de relacionamiento con una determinada empresa” (p. 217). Dacin y Brown (2002) establecieron que las asociaciones corporativas representan “lo que los individuos piensan y sienten respecto de una organización” (p. 254). En la misma línea, Bhattacharya y Sen (2003) señalaron que conceptos tales como asociación corporativa, identidad empresarial, imagen empresarial o reputación empresarial “incluyen todas las percepciones y creencias que los consumidores tienen de las características relevantes de la empresa (e.g. cultura, clima, habilidades, competencias, valores, posición competitiva, productos ofrecidos), así como todas las reacciones que tienen hacia la empresa, incluidas las emociones y evaluaciones” (p.77). Cabe señalar, además, que Berens (2004) definió a las asociaciones corporativas como “un heterogéneo conjunto de percepciones, las cuales pueden referirse a una amplia variedad de aspectos de la empresa” (p. 17). Berens et al. (2005) observó que las percepciones individuales de las personas, y no las de los grupos de personas, son las que definen las asociaciones corporativas. De esta manera, las asociaciones corporativas son consideradas como un conjunto de percepciones, que pueden o no estar relacionadas entre sí, 35 lo que constituye una visión holística de la empresa. Así, de acuerdo con Brown (1998), las asociaciones corporativas son un conjunto heterogéneo de las percepciones, que pueden estar relacionados con una amplia variedad de aspectos de la empresa. Brown, Dacin, Pratt, y Whetten (2006) plantean que conceptos alternativos como evaluación de la empresa, asociaciones corporativas, evaluación empresarial, identidad empresarial, imagen empresarial, imagen organizacional y reputación organizacional son todos “asociaciones mentales que tienen sobre la empresa los externos a dicha organización” (p. 101). Es más, los autores sugieren usar el término reputación corporativa “para capturar el conjunto de las asociaciones corporativas que las personas fuera de la organización consideran centrales, duraderas y distintivas de la organización” (p. 104). Raufflet, Lozano, Barrera y García de la Torre (2012) mencionan que las asociaciones corporativas, imagen y reputación, abarcan las acciones de la RSE como herramienta de comunicación para incrementar la lealtad de los consumidores, así como la construcción de imagen y reputación, el marketing corporativo y la identificación y las respuestas del consumidor hacia la empresas a partir de sus acciones de la RSE (p. 150). Curras, R. (2010), en su análisis conceptual de identidad e imagen corporativas, concluye que la identidad e imagen corporativas están interrelacionadas: las impresiones y percepciones de los públicos (imagen) se construyen sobre la comunicación de la organización (identidad). Además, resalta que el esfuerzo de clarificación y ordenamiento conceptual de las nociones de identidad e imagen corporativas tiene una potencial aplicabilidad en la gestión empresarial. Berens yVan Riel (2004), tras efectuar una revisión de las investigaciones realizadas en las últimas cinco décadas sobre las asociaciones corporativas, establecieron tres tipologías de asociaciones corporativas que incluían: “(a) las diferentes expectativas que las personas tienen respecto de la empresa, (b) los diferentes rasgos de personalidad que las personas 36 atribuyen a una empresa, y (c) los diferentes motivos por los cuales las personas confían o no en la empresa” (p. 174). Berens (2004) señaló que es posible distinguir dos tipos de asociaciones corporativas: CC y RSE. La CC, como la define Brown y Dacin (1997), es “la pericia y experiencia que tiene una empresa en la producción y comercialización de determinados productos o servicios, y RSE son todas aquellas actividades que desarrolla la empresa por cumplir sus obligaciones y objetivos sociales” (p. 68). Berens (2004) explicó que estas asociaciones son “ambas de naturaleza abstracta y, por tanto, pueden resumir diferentes atributos de la empresa” (p. 56). Gupta (2002) señaló, además, que la CC incluye aspectos tan variados como los conocimientos especializados de manufactura, la calidad del producto, la orientación de la empresa hacia el cliente, la innovación de la empresa, la investigación y el desarrollo, la mano de obra especializada y el servicio post-venta. Aunque existen muchos criterios por definir las CC, tres atributos se destacan y que se consideran de mayor relevancia como calidad del producto, innovación tecnológica y liderazgo en la industria. El precio fue adoptado también como un cuarto atributo tradicional del producto, para asegurar factibilidad de la medición entre los atributos de RSE y CC del producto. Estos atributos han generado un modelo en el cual influyen en las respuestas sociales del consumidor. Los trabajos recientes han estado orientados a probar que las CC tienen un impacto significativo sobre el consumo socialmente responsable y probar las siguientes hipótesis: 1. El liderazgo de la empresa en la industria afecta positivamente en el CnSR. 2. La calidad del producto de la empresa afecta positivamente en el CnSR. 3. La innovación tecnológica de la empresa afecta positivamente en el CnSR. 4. El precio de los productos ofrecidos por la empresa afecta negativamente en el CnSR. 37 Un estudio realizado en Colombia encontró evidencia empírica de una relación positiva significativa entre la RSE y el comportamiento de compra de los individuos de la muestra. En ella, se encontró también el efecto producido por esos atributos de RSE en la decisión de compra y en la disposición a pagar de los consumidores de zapatillas de Bogotá, es más importante que el producido por la CC. Actualmente, los estudios de RSE parecen haber entrado en una etapa de madurez, pero aún no se percibe dicha madurez en las respuestas de los consumidores frente a sus iniciativas. Algunos estudios demuestran que existe controversia entre tal relación. Por un lado, algunos indican que existe una relación positiva entre las acciones de la RSE y la reacción de los consumidores para con dicha empresa y sus productos; otras investigaciones afirman que esta relación no siempre es directa y evidente. Arredondo, Maldonado y De la Garza (2010) trataron de aclarar la polémica al señalar las deficiencias de algunos estudios que si bien ordenan y priorizan la importancia de tópicos de RSE, evitan incluir medidas de trade-off entre atributos tradicionales y atributos de RSE. En sus trabajos iniciales, Brown y Dacin (1997) introdujeron y estudiaron estos dos tipos de asociaciones empresariales como una forma de explicar los resultados inconsistentes observados en estudios previos sobre imagen empresarial. Ellos demostraron que “lo que los consumidores conozcan de una empresa puede influir en sus evaluaciones sobre los productos comercializados por esta” (p. 68) y que “los diferentes tipos de asociaciones corporativas (es decir, CC y RSE) tienen importancia” (p. 68), pero sus efectos e influencia sobre la evaluación de productos no siempre es igual. Estos autores desarrollaron estudios experimentales para analizar la relación entre las dos asociaciones corporativas mencionadas anteriormente. Ellos encontraron que “el impacto de CC es mayor que el de RSE tanto en la generación de la percepción sobre atributos específicos del producto cuanto en la percepción 38 de la empresa en general” (p. 80). Sin embargo, también observaron que la RSE tenía una influencia positiva en la aceptación de nuevos productos por parte de los consumidores. Bhattacharya y Sen (2003) señalaron que la posibilidad de establecer un fuerte vínculo consumidor/empresa depende, en gran medida, de la capacidad de la empresa por satisfacer las necesidades de autodefinición social que tienen los consumidores: auto- continuidad (AC), auto-distinción (AD) y auto-mejora (AM). Marín y Ruiz (2007) definen AC “como la necesidad de encontrar empresas con una identidad similar a la suya” (p. 247). AD implica “la necesidad de distinguirse de los demás identificándose con empresas que tengan características distintivas tales como cultura, estrategia, entre otras” (p. 247). AM se refiere a “la necesidad de elevar su autoestima a través de la vinculación con empresas de reputación corporativa positive” (p. 247). Así, por ejemplo, de acuerdo con Mohr y Webb (2005), “para los consumidores que se preocupan por la RSE, los niveles de responsabilidad social de la empresa, refuerzan o disminuyen su valor” (p. 124). Donoso y Burt (2013) indicaron que, hoy en día, el mundo evidencia un comportamiento más responsable frente al medio ambiente y a las causas sociales, tanto del consumidor como del sector empresarial. Es posible constatar un incremento en el interés y la motivación de los individuos por llevar un estilo de vida que apoye la construcción de un mundo mejor. Tomando en cuenta las tendencias globales de consumo, se estudiaron las distintas alternativas que podrían servir como apoyo en la construcción de una marca sólida a través de estrategias innovadoras relacionadas a la RSC. Varios investigadores han comenzado a estudiar las condiciones bajo las cuales CC y RSE pueden influir en las preferencias de compra de los consumidores, y se han encontrado, en muchos casos, resultados contradictorios. Sen y Bhattacharya (2001) identificaron “la calidad de sus productos”, “el apoyo que el consumidor brinda a las acciones sociales desarrolladas por la empresa”, “el concepto que el consumidor tenga en general de la RSE”, y 39 “la congruencia que el consumidor perciba entre las acciones de RSE y la razón de ser de la empresa” (p. 225) son variables moderadoras del efecto que la RSE puede tener en la preferencia por determinados tipos de productos. Ellos también encontraron que los consumidores suelen ser más sensibles a la RSE negativa que a la positiva. Berens (2004) determinó que el efecto de la CC y la RSE sobre la evaluación e intención de compra de un producto dependen del grado de accesibilidad de la CC y RSE, de su percepción de valor y de la estrategia de marca que utilizan las empresas. Así, de acuerdo con Berens, la “RSE será más efectiva cuando (a) se utilice una estrategia de submarca y (b) cuando las personas tienen una baja identificación con el producto” (p. 90). Los resultados de los experimentos realizados por Mohr y Webb (2005) indicaron que la RSE tiene una importante y positiva influencia en la intención de compra de los consumidores. Sus resultados muestran que los consumidores en U.S.A. “reaccionan más fuertemente a la RSE negativa que a la positiva” (p. 139) y que “un bajo precio no parece compensar un bajo nivel de responsabilidad social” (p. 142). De acuerdo con lo señalado por Berens et al. (2005), tanto la “competencia corporativa como la Responsabilidad Social Empresarial tienen una importante influencia en la decisión de compra, sin embargo, la competencia corporativa tiene un efecto mayor que el de la responsabilidad social empresarial” (p. 35). En contraste, Marin y Ruiz (2007) demostraron que la contribución de RSE es más fuerte que CC. Los autores sugieren que el aumento de competencia y la escasa diferenciación de los productos en el mercado pueden explicar este resultado, razón por la que “CC puede haberse convertido en una condición mínima para subsistir, mientras que la RSE es, actualmente, una gran ventaja competitiva disponible” (p. 255). Un tema a considerar también es la imagen de marca país en el proceso de decisiones de compra de los consumidores, en dicho sentido, Da Silva, E., Bravo, E., Oliveira, H., Guzmán, T. (2010) en su análisis contribuye a un mejor conocimiento de cómo la imagen de 40 marca país afecta a las decisiones de compra de los consumidores. En este caso, sus resultados empíricos proporcionan a los empresarios informaciones concretas sobre cómo son percibidos en Brasil los productos y servicios españoles, estadounidenses y alemanes. 2.4 Variable dependiente: consumo socialmente responsable En la actualidad, nadie discute la necesidad de que las empresas publiquen memorias de RSE. El 71% de los expertos está totalmente de acuerdo con la frase “me parece importante que las empresas publiquen informes de sostenibilidad”. En líneas generales, esta percepción ha ido mejorado en los últimos años, puesto que el porcentaje para los que estos documentos son útiles ha pasado del 34% en 2008 al 44% en 2010 y el segmento para los que son poco eficaces se ha reducido del 20% al 11%. Sin embargo, ha crecido ligeramente la proporción de encuestados que consideran que estos documentos necesitan mejorar (Mediaresponsable, 2010). Figura 2. Informes GRI 1999 – 2010. Tomado de “Los informes de sostenibilidad: presente y futuro, por Mediaresponsable, 2010, p.5. Recuperado de: http://www.bibliotecavirtual.info/wpcontent/uploads/2012/02/informes_de_sostenibilidad_pr esente_y_futuro.pdf Un creciente número de investigaciones académicas apoyan este nuevo enfoque global de la empresa, invertir en responsabilidad social y buenos gobiernos corporativos tiene varias ventajas. En primer lugar, neutraliza los desequilibrios pronunciados entre “grupos de 41 interés¨ y empresa, lo cual brinda estabilidad al modelo de mercado. También mejora la productividad y el clima para las inversiones en la empresa, pues no solo le da un buen nivel de transparencia y competitividad sino además una imagen más humana. Dando así un valor agregado y convirtiéndola en modelo para empresas idóneas en un mercado con mayores valores que premia cada vez más este esfuerzo (Morales, 2011). Este cambio está relacionado con el crecimiento económico que se ha experimentado en estos años, de manera tal que cuando la renta per cápita de las sociedades aumenta crece el valor de los ciudadanos por cuestiones relacionas con el medio ambiente y calidad de vida en contraposición del bienestar material. Así, es que toda esta mejora económica conduce a un cambio social y esto, a unas nuevas demandas sociales, donde los principios y valores de ética y responsabilidad son clave (Puentes & Velasco, 2009). El modelo de gestión de RSE parte de la evidencia de que los resultados empresariales mejoran si se mantienen relaciones no oportunistas con los grupos de interés afectados por la actividad empresarial, es decir, si se conocen sus expectativas y se actúa creando valor también para ellos, contribuyendo a un desarrollo más sustentable. El desarrollo sustentable es la base de la RSE. Este se define como: “un conjunto de políticas transversales y buenas prácticas verificables, tanto internas como externas, alineadas a los valores y principios organizacionales, cuya finalidad es contribuir al logro de los objetivos estratégicos de la empresa mejorando su competitividad, sustentabilidad y al mismo tiempo la calidad de vida de sus grupos de interés” (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2011). La sociología del consumo ha ido poniendo en la mira, durante los últimos años, la aparición y desarrollo de un consumo responsable, el cual se caracteriza por priorizar valores de solidaridad, responsabilidad social y respeto por los derechos humanos y el medio ambiente en sus decisiones de compra. Los nuevos consumidores muestran una creciente sensibilidad y atención al momento de decidir su compra, no solo toman en consideración 42 aspectos clásicos como el precio, la calidad y la facilidad de adquirirlo, sino también dónde y cómo han sido fabricados, además de informarse sobre quién se beneficia con su compra (Llopis, 2009). Según Dawkins (2004), en Reino Unido, la importancia declarada de la responsabilidad social en las decisiones de compra cayeron de 46% en el año 2001 a 38% en el año 2003. Sin embargo, la importancia de las actividades de la empresa en materia de la RSE en las decisiones de compra de los consumidores sigue siendo mayor al 24% observado en el año 1997. No obstante, en EE.UU. ocho de cada diez personas confían en las empresas que apoyan causas sociales, lo que representa un incremento de 21% desde 1987. Asimismo, 86% de los estadounidenses estarían dispuestos a cambiar de marca, ante precios y calidad equivalentes, si una de las marcas está asociada con una causa social (Cone, 2004). La denominada Encuesta del Milenio entrevistó a 25 000 personas en todo el mundo, y se obtuvo como resultado que el 40% de los encuestados castigarían a una empresa que no fuera percibida como socialmente responsable y que el 20% de los consumidores cambiarían sus productos o hablarían en contra de ella (Environics International, 1999). Según Capucci, un punto muy importante es el principio de sociabilidad del mensaje publicitario, en donde indica que “es quizás aquel que más tela tiene para cortar en el tema de Responsabilidad Social Corporativa; pues toma como punto de referencia el poder que tiene la publicidad para implantar valores o difundirlos. Este poder viene dado por las técnicas de persuasión que conlleva la publicidad y de la predisposición más distendida en su destinatario”. Se ha visto que la tendencia actual de los consumidores es buscar justamente una identificación con los valores que pregonan y sostienen las marcas; y es aquí justamente en donde se desarrolla un terreno fértil de confianza, fidelidad, de valor a la marca, mejor imagen y una intachable reputación. 43 Es así que el consumidor es y será un actor de interés para la empresa, cada vez más difícil de convencer en torno a las ventajas de su oferta. No cabe duda de que el consumidor actual y el que vendrá buscarán la diferenciación de los productos y servicios en un marco de valor agregado a través de nuevos principios coherentes con la forma de actuar y pensar del mismo; por ende, los atributos éticos que los consumidores identifiquen en las empresas les otorgará a estas una ventaja competitiva cuando realicen un posicionamiento por valores (Vega, 2011). Datos más recientes confirman la tendencia del comportamiento que los consumidores están adquiriendo, su demanda ya no solo radica en la satisfacción en torno a un servicio o producto. De hecho, lo ofrecido por las empresas debe cubrir las necesidades del consumidor de forma más completa. Según Gabriel Boero, basándose en una encuesta llevada a cabo en el 2009 por Good Purpuse, las tendencias de consumo a nivel global, hasta ese año, y que posiblemente no habrán variado, indican, por ejemplo, que un 91% prefiere productos que protejan el medio ambiente y el 87% compraría productos que contribuyan a reducir la pobreza. Devinney (2009) ha destacado recientemente que la capacidad de las empresas para reconocer la demanda del mercado facilita el éxito del negocio: “las empresas que trabajen con las prácticas más aceptables por la sociedad tendrán consumidores más satisfechos, pero también trabajadores y proveedores más satisfechos que mejorarán el rendimiento de la empresa y, por tanto, propietarios más satisfechos. Serán capaces de obtener beneficios durante más tiempo y de enfrentarse satisfactoriamente a posibles circunstancias adversas (p. 48). Por tanto, aquellas empresas que apuesten por un enfoque de mercado serán capaces de identificar las inquietudes de sus clientes, las acciones de la competencia y de responder adecuadamente a las mismas. Pero, recientemente, autores como Bartkus y Glassman (2008) 44 o Cambra et al. (2008) recomiendan prestar también atención a las necesidades de otros grupos de interés como propietarios-accionistas, empleados o proveedores. Fruto de este planteamiento, muchas empresas han identificado, por ejemplo, un creciente interés social por el entorno medioambiental o cierta preocupación por la situación económica y social de determinados segmentos poblacionales o países en desarrollo. Así, la RSC puede entenderse como el reconocimiento y la integración en las acciones de las empresas de las preocupaciones medioambientales y sociales, de tal forma que sus prácticas empresariales satisfagan dichas inquietudes. Es decir, se defiende que la creación de valor para los shareholders y stakeholders redunda en una determinada creación de valor para la sociedad. Devinney, Auger, Eckhardt y Birtchnell (2006) propusieron un nuevo concepto procurando destacar el importante papel que juega la RSE en el comportamiento de compra del consumidor. Para ellos el CnSR es: “la elección consciente y deliberada de escoger un producto o servicio basado en creencias personales y valores morales” (p. 32). Los componentes del concepto antes mencionado pueden expresarse como “actividades de compra, actividades de no compra, y como opiniones vertidas en encuestas u otras formas de investigación de mercado” (p. 32). Si bien el término CnSR es en sí mismo nuevo, la noción detrás no lo es, ya que se basa en conceptos anteriores tales como el de consumidor socialmente responsable. Webster (1975) define al consumidor socialmente responsable como “aquel consumidor que toma en cuenta las consecuencias sociales de su consumo individual o que procura usar su poder de compra para generar cambios sociales” (p. 188). Por otro lado, Mohr et al. (2001) definieron el concepto consumidor con comportamiento de compra socialmente responsable como “la persona que basa la adquisición, uso y disposición del producto en el deseo de minimizar los efectos negativos y maximizar en el largo plazo los efectos positivos para la sociedad” (p. 45 47). Asimismo, el CnSR es similar al concepto de consumo ético propuesto por Crane y Matten (2004). En cuanto a cómo afecta la RSE a los ciudadanos a la hora de realizar las compras, se puede decir que no ha habido grandes cambios en cuanto a la información sobre RSE que tienen a su disposición. Existe un segmento mayoritario de consumidores que dice no recibir prácticamente nunca dicha información. Sin embargo, el grupo de personas que dicen tener siempre información social a su servicio se ha quintuplicado en los dos últimos años, aunque sigue siendo marginal respecto al total de la muestra. Estudios en otros países concluyen también que el principal obstáculo para los consumidores es la falta de información sobre los resultados sociales y medio ambientales de las marcas. A la hora de utilizar esa información en sus compras, de forma mayoritaria parece que los consumidores españoles no realizarían un gran esfuerzo económico por adquirir productos socialmente responsables, de tal manera que los consumidores no parecen premiar esa responsabilidad. En el año 2008, el 80% de los encuestados declaraban que, como mucho, pagarían un 10% más por un producto ético. Sin embargo, y sobre todo en el último periodo, cada vez se hace menos numerosa la cifra de personas que dicen que solo pagaría el mismo precio (menos de uno de cada cuatro) y crece, en contraposición, los que están dispuestos a pagar más de un 25% más por un producto ético, según indica Valor (2011). El concepto de disposición a pagar es la manera genérica en que se mide el valor económico de cualquier bien o servicio. En otras palabras, tenemos necesidad de él, y estamos dispuestos a desprendernos de otros bienes - o su equivalente en dinero - , a fin de disponer de él, por esto lo podemos asociar con la curva de demanda. El equilibrio entre esta disposición a pagar - curva de demanda-, y la disponibilidad del bien o servicio - curva de oferta -, se expresa en el mercado por el precio. La idea no es enteramente absurda, ya que en la realidad lo que el individuo hace en el mercado, al enfrentarse a opciones de compra, es 46 comparar su disposición - positiva o negativa - a pagar por el producto, con el precio del mismo; es una disposición condicionada, evidentemente, por el ingreso, el gusto, la cultura o el hábito. (Recuperado de http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/IDEA/2009120/lecciones/cap2/valoracioneconomica/c ontenidovaleco.html 2.5 Resumen En la revisión de la literatura muchos de los investigadores usan una serie de conceptos vinculados con el comportamiento de compra del consumidor para referirse a los mismos hallazgos. Podemos mencionar algunos ejemplos como: compromiso de la empresa con el medio ambiente (Aqueveque, 2005), CnSR (Devinney, et al., 2006), características sociales o éticas (Auger et al., 2003), y el apoyo que brindan los consumidores a las actividades de RSE (Marín & Ruiz, 2007). Asimismo es posible identificar en la literatura diferentes tipos de “iniciativas socialmente responsables de las empresas” (Kotler & Lee, 2005, p. 3): marketing social corporativo, promoción con causa social, marketing con causa, filantropía corporativa, voluntariado corporativo, y prácticas de negocio socialmente responsables (para una revisión comprensiva, ver Kotler & Lee, 2004, 2005). Además, “la diferente terminología y enfoque a lo largo de los estudios anteriores hacen difícil integrar de manera consistente el conocimiento existente en torno de la RSE” (Maignan & Ferrell, 2004, p. 3). No existe en sí un solo concepto definido, las definiciones propuestas en las investigaciones revisadas en la literatura, orientan sus afirmaciones a las respuestas de los consumidores sobre RSE (Fan, 2005), esto quizás de se deba a que los resultados en muchos casos son contradictorios, por lo que los resultados se contradicen entre sí, originando muchos conceptos de efecto final (Carrigan & Atalla, 2001; Mohr et al., 2001). Estas contradicciones incluyen los conceptos de comportamiento de compra en las encuestas y lo 47 efectivamente observado en el mercado (Devinney et al., 2006). Auger et al. (2003) apoyaron en la idea de que estas diferencias se explicarían por el tipo de encuestas utilizadas que tienden a sobrevalorar los efectos de la RSE, al no forzar a los consumidores a optar entre atributos funcionales y sociales. Esto podría estar explicando por qué las preocupaciones éticas de los consumidores “no necesariamente se ponen de manifiesto en sus decisiones de compra” (Fan, 2005, p. 347). 2.6 Conclusiones Actualmente existe un marcado interés en conocer los efectos que establece la RSE en el comportamiento de compra de los consumidores, aún no existe una precisión absoluta que las actividades de RSE influyen en su totalidad en las evaluaciones de compra de los consumidores. Por lo tanto, proseguir con los trabajos de investigación a fin de determinar el grado de relación que existe entre las acciones de la RSE y el comportamiento de compra del consumidor. La diversidad de respuestas revisadas en la literatura, nos lleva a precisar que es necesario establecer si al consumidor, le interesa las acciones de RSE y si está dispuesto a pagar por este tipo de acciones. Adicionalmente, se hace necesario conocer en detalle las reacciones que la RSE genera en los consumidores (Marín & Ruiz, 2007) a fin de orientar el accionar de las organizaciones hacia una mayor generación de valor. Los resultados de la presente investigación pueden contribuir a un mejor entendimiento de los conceptos revisados en la literatura. Es necesario precisar que esta investigación se debe incluir dentro del grupo de estudios efectuados en el Perú para determinar si las acciones de RSE influyen en el CnSR, con esto se pretende aportar en la discusión académica los resultados obtenidos en la presente investigación. Siguiendo la recomendación de Auger y Devinney (2005), se desarrolló un estudio experimental bajo el Método de Elección Discreta, ya que este “da lugar a estimaciones más fiables” (p. 2). En el capítulo III, se describe en detalle el proceso del diseño experimental efectuado. 48 Capítulo III: Método El propósito de este estudio es determinar si existe una relación significativa entre la RSE (preocupación de la empresa por el medio ambiente, apoyo a programas de lucha contra la pobreza y buen trato a los trabajadores), las CC (liderazgo en el sector, calidad de los productos, y productos atractivos e innovadores) y el CnSR de los consumidores peruanos, a nivel de la muestra tomada en el departamento de Lima. Aunque este estudio buscaba, principalmente, medir las preferencias de los consumidores en términos de su intención de compra también se intentó cuantificar la disposición a pagar (DAP) de los participantes por cada CC y acción de RSE, haciendo uso de la metodología del MED. Según Gupta (2002), “esto tiene implicancias significativas en la estrategia de asignación de recursos de la empresa, ya que estos debieran ser asignados hacia aquellas actividades que mayor aceptación y valoración tienen para el consumidor” (p. 40). Cabe indicar que para nuestra investigación se usó una muestra no probabilística (por conveniencia), para el procedimiento y presentación de los resultados se utilizó herramientas estadísticas probabilísticas, esto debido a que se trataba de una muestra con baja heterogeneidad (rango de edad de 41 a 50 años en Lima Metropolitana) y por la comodidad que resultaba la obtención de los datos así como el bajo costo que esto represento. Creswell (2008) definió el muestreo por conveniencia como un procedimiento de muestreo cuantitativo en el que el investigador selecciona a los participantes, ya que están dispuestos y disponibles para ser estudiados 3.1 Diseño de la Investigación El presente estudio buscó evaluar la influencia de la RSE en el comportamiento de compra de los consumidores de Lima, Perú. Con este objetivo, se diseñó e implementó un estudio experimental bajo la perspectiva del MED. El Método de Elección Discreta utilizado tiene la particularidad que permite verificar si las creencias y los comportamientos de compra 49 están efectivamente conectados (Adamowicz et al., 1998; Hensher et al., 2005; Lancsar, 2002; Louviere et al., 2004). El tema de investigación ha sido ampliamente abordado sin llegar hasta el momento a resultados concluyentes. Los estudios previos han sido realizados principalmente en (a) Australia (Auger et al., 2003, Auger & Devinney, 2005; Auger et al., 2006; Auger et al., 2007), (b) Estados Unidos (Bhattacharya & Sen, 2004; Carrigan & Atalla, 2001; Creyer & Ross, 1997; Endacott, 2004; Mohr & Webb, 2005; Mohr et al., 2001; Sen & Bhattacharya, 2001), y (c) Europa (Araña & León, 2005a, 2005b; Becchetti & Rosati, 2007; Belk, Devinney, & Louviere, 2005; Carrigan, Szmigin, & Wright, 2004; Crane & Matten, 2004; Fan, 2005; Papasolomou-Dukakis , Krambia-Kapardis, & Katsioloudes, 2005; Schroeder & McEachern, 2005; Tallontire et al., 2001; Uusitalo & Oksanen, 2004). El uso de la técnica experimental antes mencionada no es nuevo en la literatura; ha sido utilizada para evaluar las preferencias de compra de los consumidores en sectores tan diversos como consumo masivo, medio ambiente, agricultura, servicios culturales, servicios financieros y transporte (Araña & León, 2005a, 2005b; Auger et al., 2007; Calder, Phillips, & Tybout., 1981, 1982; Colombo, Hanley, & Calatrava-Requena, 2005; Dellaert , Brazeill, & Louviere, 1999; Elrod, Louviere, & Krishnakumar, 1992; Kaciak & Louviere, 1990; Klamey, Bennett, Louviere, Morrison, & Rolfe, 2002; Louviere, 1983, 1988, 2001; Louviere & Hensher, 1983; Louviere & Woodworth, 1983; Lynch, 1982; Mazzanti, 2003; Oppwal, Louviere, & Timmermans, 1994; Swait & Louviere, 1993). Un experimento de elección discreta supone presentar a los consumidores diferentes opciones de compra en las que se han efectuado combinaciones diversas de los atributos de un producto o servicio y solicitarles que escojan aquella que más se acerca a sus preferencias. En este proceso, se manipulan tanto las variables independientes o atributos del producto, así como los niveles o magnitudes de los mismos, y se obtiene como resultado lo que en la literatura se denomina efectos sobre la variable dependiente. Así, está técnica no solo permite 50 una evaluación rigurosa de las hipótesis de investigación que se planteen, sino que permite también estimar los efectos marginales, la tasa marginal de sustitución (TMS) y la disposición a pagar por cada uno de los atributos (Kanninen, 2002). Aunque el MED no es el único método utilizado para entender y modelar las decisiones de consumo, ha sido ampliamente utilizado y aceptado por la academia desde que fuera introducido por Daniel McFadden, ganador del Premio Nobel en el 2000. Este método está desarrollado sobre la base de la teoría de elección probabilística denominada Teoría de la Utilidad Aleatoria (McFadden, 2001) y es consistente con la teoría económica neoclásica. De esta manera, cuando los estímulos son interpretados a la luz de los niveles de satisfacción o utilidad que brindan, se genera un modelo económico de elección en el que el consumidor opta por la alternativa que le genere mayor utilidad. Si bien la teoría neoclásica viene siendo cuestionada por los hallazgos de la economía experimental, es importante recordar lo manifestado por McFadden (2001, p.361): “Si bien los aportes de la economía experimental son útiles y relevantes, lamentablemente hasta el momento no existen desarrollo teóricos validados que permitan incorporar este conocimiento en los MED”. De acuerdo con McFadden (2000), las predicciones derivadas de Teoría de la Utilidad Aleatoria han sido validadas frecuentemente y constituyen una muy buena primera aproximación para entender las preferencias de compra de los consumidores (de acuerdo con lo citado en Louviere, 2001). Los estudios de preferencias reveladas (MED) “han permitido obtener resultados más confiables sobre la cuantificación de las preferencias de los consumidores y sobre valoraciones de productos no conocidos, que los obtenidos por los métodos de preferencias declaradas” (Louviere, 2001, p. 508). De acuerdo con la teoría de elección probabilística y la teoría de la utilidad aleatoria, el MED asume una perspectiva de causalidad para entender el proceso de elección de todo agente económico. En tal sentido, los investigadores pueden observar algunos de los factores 51 que determinan la elección del agente, pero existen otros que no pueden ser observados (ε). Ambos tipos de factores se integran a través de la siguiente función que expresa la elección del agente y = h (x, ε). Esta función es aparentemente determinística, porque dado x y ε, la elección del agente podría ser plenamente determinada. Sin embargo, en la medida en que ε no es observable, la elección del agente deja de ser determinística y no puede ser predicha con exactitud. Lo que sí puede hacerse es derivar la probabilidad de ocurrencia de cada evento, al considerar que los factores no observados se distribuyen aleatoriamente con una función de densidad ƒ (ε). En este estudio, se desarrolló un experimento de elección binaria, en el que a los participantes se les planteó que escogieran el producto de su preferencia entre los dos productos hipotéticos que se les presentaba cada vez. Estos productos hipotéticos eran el resultado de diferentes combinaciones de CC y RSE. El modelo de comportamiento considera lo siguiente: los encuestados se supone obtienen una utilidad determinada al comprar un producto. Al variar los niveles de los diferentes atributos del producto, se busca determinar cómo estas variaciones inciden en su elección. Las variaciones de los niveles de cada atributo del producto, así como las diferentes combinaciones que se plantean, deben responder a las condiciones de optimización que el diseño experimental debe respetar para asegurar la eficiencia estadística del mismo. La utilidad puede ser expresada como U =  ' x +  , donde la parte observada es ( ' x ) donde x es un vector de variables y β es el vector de parámetros asociados a x, y la parte no observable es (ε). Se asume que la persona solo adquirirá el producto si la utilidad que le genera es positiva. Para su estimación, se utilizó un modelo de elección discreto, binario y logístico, de acuerdo con el supuesto de que cada elección es independiente de las otras (ε es independiente e idénticamente distribuido, y no está correlacionada entre las diferentes alternativas propuestas y que su varianza es homogénea en todas las alternativas), lo que 52 implica que no existen problemas de autocorrelación, es decir, la varianza de los coeficientes estimados no generan errores del tipo II. Los datos fueron obtenidos bajo la metodología de las preferencias reveladas, “siguiendo un proceso de diseño sistemático y planificado en el que los atributos y sus niveles son predefinidos buscando minimizar los errores de medición” (Louviere et al., 2004, p. 83). El diseño experimental implica incorporar el mayor nivel posible de variables que influyen en el proceso de compra a fin de poder permitir la mejor inferencia posible de la data obtenida. El diseño es importante entre otras cosas porque influye significativamente en la información que puede ser extraída. Para una descripción pormenorizada de este proceso, ver Train (2003), Kjaer (2005), Hensher et al. (2005) y Louviere et al. (2004). Asumiendo que los agentes eligen la opción que les proporciona el mayor nivel de utilidad, el MED permite establecer cuánto están dispuestos a pagar los consumidores por las acciones de RSE. En tal sentido, Louviere et al. (2004) señalan lo siguiente: En un modelo lineal simple de la utilidad, el coeficiente obtenido de cada atributo es equivalente a su utilidad marginal. Por tanto, el ratio entre dos de estos coeficientes es la cuantificación de su disposición a pagar, asumiendo constantes los demás factores. Si uno de los atributos es medido en términos de unidades monetarias lo que obtiene de este ratio es un indicador financiero de la tasa marginal de sustitución o disposición a pagar por este atributo. (p. 61) De acuerdo con lo sugerido por Cozby (2004), “la réplica de los resultados de una investigación aumenta la confianza y validez en la generalización de dichos resultados” (p. 239). El CnSR de los consumidores de Lima Metropolitana fue examinado siguiendo el procedimiento establecido en investigaciones previas (Araña & León, 2005a; Auger et al., (2003); Mohr & Webb, 2005). De esta manera, se ofrecieron a los encuestados dos marcas de detergentes y debían seleccionar, en todos los casos, una de ellas. Cada participante completó 53 las 16 tareas de elección (y una adicional, utilizada para la prueba de consistencia) que se les proporcionaron. En la Tabla 1, se presenta, a modo de ejemplo, una de estas tareas. De acuerdo con la Matriz Foote, Cone, y BeldingGrid (Vaughn, 1986), los detergentes pueden ser clasificadas como productos de consumo masivo rutinarios (Figura 3), es decir, productos con un bajo grado de involucramiento por parte del cliente y en los criterios cognitivos predominan al momento de efectuar la compra. Se decidió utilizar esto producto, entre otras razones, porque permitían la evaluación de temas ambientales, condiciones de trabajo y otras características tradicionales. Adicionalmente, los detergentes son un porducto con el que está familiarizada casi toda la población de Lima Metropolitana, y, además, pertenece a un sector altanamente competitivo y dinámico, que ostenta un alto grado de penetración y cobertura de mercado. Todo ello hacía prever que el experimento sería fácil de entender por los encuestados Tabla 1 Ejemplo de Elección: Tarea 1 Atributos Marca X Marca Y Se preocupa por el medio ambiente Sí Sí Apoya a programas de lucha contra la pobreza Sí No Trata bien a sus trabajadores No Sí Precio S/. 15 S/. 195 Es líder en el sector Sí Sí Ofrece productos de calidad No Sí Ofrece productos atractivos e innovadores Sí No ¿Cuál de las dos marcas de detergentes propuestas compraría usted? (marcar una sola respuesta con X) Con el fin de darle mayor realismo al experimento, se decidió incorporar marcas en el proceso de elección. Sin embargo, a fin de evitar un sesgo por la predominancia de alguna marca real del mercado, se decidió trabajar con dos marcas ficticias con un contenido 54 perceptual equivalente: X y Y. En el experimento, se forzó a los entrevistados a tomar siempre una decisión. No se les dio la oportunidad de responder “ninguna de las dos”. Esto es consistente con el objetivo de la investigación de cuantificar la importancia relativa de la CC y la RSE en su proceso de compra. Las respuestas del experimento utilizadas para la estimación del modelo de comportamiento fueron categóricas, debido a que los participantes elegían solo una alternativa; en consecuencia, en cada conjunto de elección la variable dependiente fue codificada con 1 para la alternativa elegida y con 0 en el caso de la alternativa no seleccionada. Figura 3. Matriz FCB El MED, al permitir analizar de manera heurística las diferentes reglas de decisión de los agentes económicos (éticas, cognitivas y emocionales), permite determinar en qué medida la RSE puede influenciar el CnSR de los consumidores de Lima Metropolitana y cuantificar el valor que le asigna a cada una de las acciones sociales que desarrolla la empresa. La unidad de análisis de este estudio transversal es el consumidor de Lima Metropolitana. El experimento se administró a una muestra de 132 individuos en julio de 2013. Para tal fin, los autores de la presente investigación realizaron las encuestas en campo para asegurar un mejor conocimiento del cuestionario y entendimiento de la metodología utilizada por parte del entrevistado. 55 La estimación del modelo experimental fue realizada empleando el método de maximización de la función de verosimilitud (Louviere et al., 2004). El software utilizado para el diseño del experimento fue el SAS 9.1, mientras que el software utilizado para la estimación del modelo de elección discreta fue STATA 9. 3.2 Conveniencia del Diseño En esta investigación, se utilizó la técnica experimental del Método de Elección Discreta. Se empleó esta metodología, porque la literatura sugiere que es apropiada su utilización cuando se presentan las siguientes características: se busca establecer una relación de causalidad (Shadish, Cook, & Campbell, 2002), se busca forzar las elecciones de los consumidores a fin de revelar sus intenciones reales (Auger & Devinney, 2005), cuando se desea estimar las preferencias individuales por atributos o características de productos que no son observables en el mercado actualmente (Merino-Castelló, 2003), cuando se busca que la decisión de compra sea lo más real posible (Auger & Devinney, 2005), cuando el objetivo es evaluar la conducta de compra en diferentes circunstancias (Devinney et al., 2006), cuando se busca cuantificar la disposición a pagar por productos socialmente amigables (Auger et al., 2006), y cuando no se dispone de información previa sobre las decisiones y preferencias del consumidor (Merino-Castelló, 2003). En la medida en que la investigación propuesta reunía todas estas características, se decidió utilizar está técnica experimental cuantitativa. Auger y Devinney (2005), tras efectuar una revisión de los principales trabajos efectuados, identificaron que gran parte de los estudios empíricos sobre CnSR “no fuerzan a los consumidores a revelar sus verdaderas actitudes o intenciones debido a la inherente debilidad en el diseño de la encuesta y a la sensibilidad en torno de los temas bajo investigación” (p. 23). En relación con este tema, los trabajos de Schwarz y sus colegas son especialmente relevantes (Schwarz, 1999; Schwarz, 2003; Schwarz, Grayson, & Knauper, 1998; Schwarz & Oyserman, 2001). Los autores plantearon que el método tradicional de 56 encuestas tiende a sobrevalorar la importancia del comportamiento ético de los consumidores, razón por la cual sugieren la utilización de técnicas experimentales ya que estas “reflejan mejor el comportamiento real de compra de los consumidores” (p. 26). Auger et al. (2006) llegaron a la conclusión de que las investigaciones en torno de este tema “no deben solo enfocarse en el punto de vista del consumidor, sino especialmente en cuantificar la disposición a pagar por los atributos socialmente responsables de los productos” (p. 20). Además, “las encuestas no permiten llegar a resultados concluyentes sobre el comportamiento actual de los consumidores” (Devinney, Eckhardt, &Belk (2006, p. 6). En una investigación desarrollada por estos autores, en Hong Kong y Australia, con el fin de comparar los resultados de las encuestas y los experimentos de elección discreta, se evidenció que los ratios simples reportados por las encuestas exageran la importancia de los atributos éticos de los productos y “añaden una varianza no deseada en el proceso de medición debido a la incorporación de información espuria al momento de cuantificar las verdaderas preferencias del consumidor” (p. 25). Los resultados de los trabajos desarrollados sobre la base de las encuestas convencionales parecieran contradecir el comportamiento de compra realmente observado en el mercado (Belk, Devinney, & Louviere, 2005; Devinney, et al., 2006; Fan, 2005). La data así recogida “pareciera tener un alto nivel de ruido, lo que podría alterar los resultados obtenidos” (Louviere et al., 2004, p. 83). Por lo expuesto y para los fines propuestos de la investigación, se decidió utilizar el método de preferencias reveladas. Específicamente, un experimento de elección discreta, ya que, entre otras razones, permitía estudiar atributos que, actualmente, no están presentes en el mercado (Merino-Castelló, 2003) y porque permite cuantificar la disposición a pagar por cada uno de estos atributos (Auger et al., 2006). Este método permitirá explicitar las 57 preferencias de compra de los consumidores limeños por las acciones de RSE, al forzarlos a optar entre estas y los atributos funcionales tradicionales de un producto. 3.3 Preguntas de Investigación Las siguientes preguntas de investigación fueron utilizadas para probar la significancia de la relación entre la RSE y el CnSR entre los consumidores entrevistados. La pregunta principal fue la siguiente: ¿Tiene la RSE influencia en el comportamiento de compra del consumidor de detergentes entre 41 y 50 años, medido como CnSR, a nivel de Lima Metropolitana? Las preguntas secundarias que se abordaron fueron: 1. ¿Existe una relación significativa entre el CnSR y la RSE en Lima Metropolitana para el consumidor de detergentes entre 41 y 50 años? 2. ¿Existe una relación significativa entre el CnSR y las CC en Lima Metropolitana para el consumidor de detergentes entre 41 y 50 años? Las preguntas de investigación anteriormente formuladas sirvieron de base para establecer las siguientes proposiciones e hipótesis que se presentan a continuación: Proposición 1: No existe una relación positiva entre la RSE y el CnSR de detergentes en Lima Metropolitana en un rango de consumidores de 41 a 50 años. H1. El atributo se preocupa por el medio ambiente afecta positivamente el CnSR.de detergentes en Lima Metropolitana para consumidores entre 41 a 50 años H2. El atributo apoyo a programas de lucha contra la pobreza afecta positivamente el CnSR de detergentes en Lima Metropolitana para consumidores entre 41 a 50 años. H3. El atributo trata bien a sus trabajadores afecta positivamente el CnSR de detergentes en Lima Metropolitana para consumidores entre 41 a 50 años. Proposición 2: No existe una relación positiva entre las CC y el CnSR de detergentes en un rango de consumidores de 41 a 50 años en Lima Metropolitana. 58 H4. El atributo es líder en el sector afecta positivamente el CnSR de detergentes en Lima Metropolitana, para consumidores entre 41 a 50 años. H5. El atributo ofrece productos de calidad afecta positivamente afecta positivamente el CnSR de detergentes en Lima Metropolitana, para consumidores entre 41 a 50 años. H6. El atributo ofrece productos atractivos e innovadores afecta positivamente el CnSR de detergentes en Lima Metropolitana, para consumidores entre 41 a 50 años. H7. El atributo precio afecta negativamente el CnSR de detergentes en Lima Metropolitana, para consumidores entre 41 a 50 años. 3.4 Población La población se definio como todos los consumidores de detergentes entre 41 y 50 años en Lima Metropolitana. Los encuestados que formaron parte del estudio eran consumidores que decidieron participar voluntariamente en el experimento. 3.5 Consentimiento Informado Antes de recolectar la información, se solicitó verbalmente a los participantes su consentimiento para participar voluntariamente en el experimento. Al finalizar la encuesta, los consumidores proporcionaron sus datos generales para permitir la autentificación de la encuesta que se presenta en el Apéndice A. Pareciera que no existe ningún perjuicio o riesgo para los consumidores de participar en esta actividad. 3.6 Diseño de la Muestra Para efectos de la determinación de la muestra, se tomó en consideración que las respuestas del experimento eran de naturaleza categórica, lo que permitió establecer que eran necesarios “varios cientos de observaciones que permitieran cumplir con las condiciones asintóticas que son necesarias para obtener parámetros estadísticamente confiables” (Verma, Plascka, & Louviere, 2002, p. 19). Sin embargo, el número total de participantes en este estudio no debería de ser muy grande, porque cada uno de ellos recibiría 16 escenarios y uno 59 adicional, utilizado para la prueba de consistencia. Hensher et al. (2005) explican cómo determinar el tamaño de muestra mínimo aceptable, n, para una estrategia de muestra aleatoria simple en el caso de los MED: Este es determinado por un nivel deseado de probabilidad estimado p̂ . Donde p es la verdadera proporción de la población; a es el nivel de desviación, en porcentaje, admisible entre p̂ y p, y β es el nivel de confianza de las estimaciones tales que Pr( p̂− p ≤ ap)≥ para cada n, donde  = 1 −  . La muestra mínima es definida como: 2 q    n ≥  −1 1 −  rpa 2      2      Donde q es definida como 1 – p y  −11−  es la función inversa acumulativa de  2     la distribución normal estándar (i.e. N ~ (0 ,1 ) tomada a 1− ) (Hensher 2005, p.185).  2  La real proporción de la población no es posible de establecerla ex-ante, ya que no existe información de mercado previa. Asumiendo que la proporción obtenida en el estudio piloto es semejante a la verdadera proporción de la población (p) y permitiendo a lo más una ∧ dispersión de 0.05 en la proporción de la muestra ( p ), la muestra mínima es 1536, lo que significa que “este es el número mínimo de elecciones que son necesarias para replicar las proporciones observadas en la población dentro del margen de error propuesto” (Hensher et al., 2005, p. 189).Tomando en consideración que a cada entrevistado se le presentarían 16 tareas de elección (sin considerar la elección que se realizó para la prueba de consistencia), el número mínimo de personas que sería necesario entrevistar se reduce a 96 (i.e., 1,536 / 16). El número mínimo de entrevistados que finalmente se decidió encuestar fue de 132, el cual nos permite cubrir un margen de error que puede presentarse en las encuestas a levantar, basados en una prueba de confiabilidad realizada en la tesis doctoral del profesor Marquina 60 (2009). La distribución de cuotas utilizada se presenta en la Tabla 2. Solo una persona fue entrevistada por hogar. El experimento fue aplicado, finalmente, en julio de 2013 a una muestra representativa de la población de Lima Metropolitana. Un número de 132 personas con un rango de edad de entre 41 y 50 años fue encuestado por los autores del presente trabajo de investigación. La muestra estuvo compuesta por un 51.52% de hombres y un 48.48% de mujeres. Tabla 2 Distribución de Cuotas Total Conglomerados Distrito 41 a 50 1 Ate Vitarte 1 2 Barranco 1 3 Breña 1 4 Carabayllo 6 5 Cercado de Lima 3 6 Chorrillos 3 7 Comas 3 8 Independencia 4 9 Jesús María 4 10 La Molina 5 11 La Victoria 5 12 Lince 1 13 Los Olivos 3 14 Lurigancho 1 15 Magdalena 3 16 Miraflores 7 17 Pueblo Libre 4 18 Rímac 2 19 San Borja 5 20 San Isidro 1 21 San Juan de Lurigancho 10 22 San Juan de Miraflores 12 23 San Luis 4 24 San Martín de Porres 16 25 San Miguel 3 26 Santiago de Surco 17 27 Surquillo 5 28 Villa el Salvador 2 Total 132 61 3.7 Confidencialidad La identidad de los participantes y sus respuestas se trabajaron de manera confidencial. Sus nombres y sus respuestas fueron codificados para proteger su identidad. 3.8 Localización Geográfica El estudio se llevó a cabo en Lima Metropolitana, ciudad que representa el 31.3% de los 30.4 millones de habitantes del Perú (INEI, 2013), aporta el 53,8% del PBI, representa el 31.6% de la población económicamente activa (Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, 2013) y cuenta con el 52% de los negocios formales en el Perú (INEI, 2006). 3.9 Instrumentación Una de las características distintivas del diseño experimental es que los investigadores tienen la oportunidad de establecer el número de atributos y los niveles que deben ser incluidos en cada una de las tareas de elección. Los atributos son, usualmente, establecidos sobre la base de la revisión de la literatura y del desarrollo de grupos de enfoque. Una vez definidos los atributos, se decide si se va a proceder a utilizar un diseño factorial total o un diseño factorial fraccional, lo que permitirá determinar el número total de tareas de elección a ser definidas con el apoyo de programas avanzados de cómputo. A continuación, se describen el proceso utilizado en la generación y formulación del experimento de elección discreta siguiendo los pasos propuestos por Verma, Iqbal y Plaschka (2004): (a) identificación de atributos relevantes, (b) especificación de los niveles por atributo, (c) el diseño experimental. 3.9.1 Identificación de atributos relevantes El primer paso para implementar el experimento de elección discreto fue identificar los atributos relevantes usados en el proceso de compra. De acuerdo con Hensher, Rose y Greene (2005), lo apropiado es trabajar con el menor número posible de atributos, para que el experimento sea lo más realista posible, pero que a la vez que sea entendible y manejable por 62 los encuestados. En tal sentido, y con el fin de identificar el número de acciones de RSE y CC que se utilizarían en el experimento, se desarrolló una prueba piloto con 10 personas utilizando las 16 tareas de elección (y una adicional, para evaluar la consistencia) con 7 atributos cada una; en forma similar a la tesis desarrollada por el Dr. Marquina (2009). El uso de estos cuestionarios fue autorizado por el Dr. Marquina (comunicación personal, 2013). Los resultados no fueron los esperados y se modificó el cuestionario. Producto de la revisión de literatura, tanto para RSE (ISO 26000, 2010) como para CC (Bhattacharya & Sen, 2003; Berens, 2004; Brown, Dacin, Pratt, & Whetten, 2006; Dacin & Brown, 2002; Dacin & Brown, 2006; Marin & Ruiz, 2007; Mohr & Webb, 2005), se decidió considerar los siguientes atributos específicos para el producto elegido: La lista de competencias corporativas quedó, finalmente, definida por (a) liderazgo en el sector, (b) calidad de los productos, y (c) productos atractivos e innovadores. Las acciones de RSE por su parte fueron (d) preocupación por el medio ambiente, (e) apoyo a programas de lucha contra la pobreza y (f) buen trato a sus trabajadores. Adicionalmente, se introdujo el (g) precio para permitir capturar la DAP de cada atributo. 3.9.2 Especificación de los niveles por atributo El rango de cada atributo es, usualmente, definido en función de los valores reales observados en el mercado. Al mismo tiempo, este rango debería ser lo suficientemente pequeño para mantener el experimento realista y práctico, a fin de no abrumar a los participantes con muchas opciones para elegir. Según Huber y Zwerina (1996), la máxima eficiencia estadística en el diseño de elección se da en aquella matriz de diseño que minimiza la matriz de varianzas y covarianzas de los parámetros estimados (D-eficiencia). Para lograr este objetivo, cuatro criterios fueron considerados simultáneamente en el diseño de la matriz: (a) balanceo de niveles (los niveles de cada atributo deben tener una frecuencia similar de aparición), (b) ortogonalidad (la diferencia en el nivel de cada atributo 63 varía independientemente de los conjuntos de elección), (c) solapamiento mínimo (cuando los niveles no se repiten en un conjunto de elección) y (d) equilibrio de utilidad (se busca que las utilidades de cada alternativa sean semejantes). En este sentido, seis alternativas de diseño experimental fueron analizadas en términos de su D-eficiencia con la ayuda del programa SAS 9.1. Esta medida de eficiencia o bondad de diseño fue utilizada para comparar los diferentes diseños alternativos siguiendo el procedimiento sugerido por Kuhfeld, Tobias y Garrat (1994). Tabla 3 Número de Elecciones y D-eficiencia de Diseños Experimentales Alternativos con Siete Atributos Número de niveles Número de Tipo de interacciones D-eficiencia de Precios Elecciones 2 32 100% Algunas Interacciones 3 144 99.93% 2 48 94.76% Todas las Interacciones 3 144 99.87% 2 16 100% Sin Interacciones 3 36 100% La Tabla 3 muestra el número de elecciones y la D-eficiencia de los siguientes diseños experimentales: (a) siete atributos con algunas interacciones y tres niveles de precio, (b) siete atributos con todas las interacciones y tres niveles de precio, (c) siete atributos sin interacciones y tres niveles de precios, (d) siete atributos con algunas interacciones y dos niveles de precios, (e) siete atributos con todas las interacciones y dos niveles de precios, y (f) siete atributos sin interacciones y dos niveles de precios. Los resultados indicaron que los 64 diseños con interacciones no solo requerían un alto número de cuestionarios, lo que reducía su manejo y entendimiento por parte de los encuestados sino que, además, tenían un nivel de D-eficiencia menor que las otras alternativas. El diseño que fue seleccionado corresponde a la última opción (alternativa f) con 16 conjuntos de elección y una D-eficiencia de 100%. Por lo tanto, el estudio tomó en cuenta solo los efectos principales. Cabe señalar, sin embargo, que los efectos principales explican entre el 70% y el 90% de la varianza (Louviere, Hensher & Swait, 2004). Además, según Verma, Plaschka y Louviere (2002) “los efectos de interacción explican solo una pequeña proporción de la variabilidad de las respuestas” (p. 19). Se decidió utilizar, además, el diseño que Louviere, Hensher y Swait (2004) denominan punto final. Es decir, cada atributo tendrá solo dos niveles, equivalente cada uno al valor extremo del rango de cada atributo. Estos dos niveles son suficientes para estimar los efectos lineales de los atributos en la elección, y reflejan los extremos superior e inferior de cada atributo. En el caso del precio, los dos niveles representan 10% por encima y 10% por debajo del precio promedio de los detergentes al por menor, que en junio del año 2013 se recogió y promedio de varias fuentes de internet. Las cantidades están expresadas en nuevos soles (S/.). La Tabla 4 muestra el conjunto final de atributos, sus niveles y su clasificación de acuerdo a las variables de interés. 3.9.3 Diseño experimental Se utilizó un diseño factorial fraccional, técnica estadística que permite reducir el número de opciones de elección presentadas a cada participante. Dado que los atributos señalados en la Tabla 4 son siete y que cada uno tiene dos niveles, entonces, el número de conjuntos de elección de un diseño factorial total sería equivalente a 2 7 , es decir, 128.Con la técnica del diseño factorial fraccional, fue posible reducir el número de opciones de 128 a 16. El diseño factorial fraccional permitió crear no solo los perfiles de productos sino también los conjuntos de elección en los que estos perfiles debían ser presentados. 65 Así, basados en las restricciones establecidas previamente (número de atributos y niveles), el programa SAS 9.1 permitió generar un diseño óptimo que: (a) alcanza la eficiencia estadística conjunta de los parámetros del modelo, (b) que el diseño sea ortogonal y balanceado a la vez, y (c) que permita optimizar la D-eficiencia (Hensher, Rose, & Greene, 2005; Kanninen, B., 2002). Tabla4 Lista de Variables, Atributos y Niveles Variables Atributos Niveles Precio Nivel 1: S/. 15 Precio Nivel 2: S/. 19 Es líder en el sector Nivel 1: Sí Nivel 2: No Competencias Ofrece productos de calidad Nivel 1: Sí Corporativas Nivel 2: No Ofrece productos atractivos e innovadores Nivel 1: Sí Nivel 2: No Se preocupa por el medio ambiente Nivel 1: Sí Nivel 2: No Responsabilidad Apoya a programas de lucha contra la pobreza Nivel 1: Sí Social Empresarial Nivel 2: No Trata bien a sus trabajadores Nivel 1: Sí Nivel 2: No La D-eficiencia, A-Eficiencia y G-Eficiencia del diseño generado fue en todos los casos de 100%. Previó a la utilización de la encuesta, se desarrolló un estudio piloto para asegurar un adecuado uso y comprensión del instrumento, así como para verificar la fiabilidad de las respuestas y del método de recolección de datos. Además, para examinar la validez del experimento, se incluyó un cuestionario en el cual los atributos de los detergentes claramente prevalecían respecto de la otra. Durante la prueba piloto, se procuró determinar el grado de comprensión de la terminología, la posibilidad de evaluar de manera significativa 66 las opciones de detergentes presentadas, y la percepción de los participantes respecto del número de cuestionarios y del tipo de atributos utilizados. El primer grupo fue una muestra de personas en el rango de 41 a 50 años en Lima Metropolitana. De acuerdo con los resultados de este primer estudio piloto, no era necesario efectuar ningún cambio en los cuestionarios. El tiempo promedio invertido para completar el ejercicio fue de aproximadamente 10 minutos. Un ejemplo de conjunto de elección se presenta en la Tabla 1. Adicionalmente al ejercicio de elección, debido a que el diseño del experimento de elección discreta incluyó la elección de un detergente de entre dos alternativas propuestas cada vez, el modelo de elección desarrollado fue un logit binario. En la Tabla 5, se presentan los 16 cuestionarios (y el cuestionario 17 que se utilizó para medir la consistencia) desarrollados a través del diseño experimental antes descrito. 3.10 Recolección de Datos El experimento final se realizó en julio de 2013. Un grupo de 132 personas fueron entrevistadas por los autores del presente trabajo de investigación. El proceso se desarrolló de la siguiente manera: los encuestadores visitaron a los consumidores seleccionados aleatoriamente en sus hogares y los invitaban a participar del estudio describiendo el procedimiento y sus beneficios. La participación fue voluntaria, se administraron los instrumentos luego de que el participante diera su consentimiento verbal. Cuando la encuesta era terminada, el entrevistado indicaba sus datos generales para verificación de identidad. El instrumento se desarrolló a través de un cuestionario con papel y lápiz, que tomaba en promedio 10 minutos para completar las 17 alternativas hipotéticas de compra de detergentes. Los datos recogidos fueron organizados y registrados dos veces para validar el proceso de registro. Así, el 100% de los datos fue registrado dos veces en el software Office 2007 (Excel) para realizar una prueba de consistencia; por último, la información fue 67 trasladada al programa de software STATA 9 para la estimación del modelo logit binario antes señalado. El registro de cada elección contiene los niveles de atributos de cada una de las alternativas seleccionadas. Cada nivel de los atributos fue manejado y codificado como una variable que contiene diferentes niveles a fin de estimar la importancia de cada una (es decir, los valores marginales). Los niveles de los atributos de cada alternativa fueron introducidos por separado. 3.11 Análisis e Interpretación de Datos Los datos fueron recogidos siguiendo la metodología propuesta por el MED. Cada uno de los atributos de RSE y de CC del producto son componentes del vector de variables observadas de la función de utilidad de cada persona entrevistada. Una vez que los datos elegidos se codificaron y editaron, fueron organizados en una base de datos y combinados con la matriz de diseño que representa el experimento de elección. Primero, se procedió a estimar el modelo binario de elección discreta, utilizando el programa STATA 9, y luego se procedió a la interpretación de los datos. El programa STATA 9 utiliza el método de máxima verosimilitud para calcular el valor de los parámetros del modelo logit binomial, sus errores estándar y sus estadísticos asintóticos. Adicionalmente, el modelo fue re-estimado mediante el programa SPSS 13 para asegurar una validez cruzada de resultados. Las siguientes pruebas de significancia para la regresión logística binaria fueron desarrolladas: pruebas de las hipótesis planteadas y prueba de los parámetros individuales del modelo. 3.11.1 Pruebas de hipótesis La hipótesis nula para probar la fiabilidad del modelo fue que el coeficiente de todas las variables explicativas, excepto la constante, es igual a cero. Para probar esta hipótesis, se utilizó la prueba de ratio de verosimilitud que consiste en estimar el modelo dos veces: 68 Tabla 5 Diseño Experimental Set Marca C1 C2 C3 Precio C4 C5 C6 1 X Sí Sí Sí S/. 15 No No Sí Y No Sí Sí S/. 15 No No No 2 X Sí No No S/. 15 No No Sí Y So No No S/. 19 No Sí No 3 X No Sí No S/. 15 Sí Sí No Y Sí Sí Sí S/. 15 No Sí No 4 X No Sí No S/. 15 No No No Y No No Sí S/. 19 Sí Sí Sí 5 X No No Sí S/. 15 Sí Sí No Y No No No S/. 19 No No No 6 X No Sí No S/. 19 Sí No Sí Y Sí No No S/. 15 Sí No No 7 X Sí Sí Sí S/. 15 Sí Sí Sí Y Sí No Sí S/. 19 Sí No Sí 8 X No Sí No S/. 19 No Sí Sí Y No Sí No S/. 19 No No Sí 9 X Sí Sí Sí S/. 19 No Sí No Y No No No S/. 15 Sí Sí No 10 X Sí No No S/. 19 Sí No No Y No No Sí S/. 15 No No Sí 11 X No No Sí S/. 19 Sí No Sí Y No Sí Sí S/. 19 Sí Sí No 12 X No No Sí S/. 15 No No No Y Sí Sí No S/. 15 Sí No Sí 13 X Sí Sí Sí S/. 19 Sí No No Y Sí Sí No S/. 19 No Sí Sí 14 X Sí No No S/. 15 Sí Sí Sí Y No Sí No S/. 15 Sí Sí Sí 15 X No No Sí S/. 19 No Sí Sí Y Sí No Sí S/. 15 No Sí Sí 16 X Sí No No S/. 19 No Sí No Y Sí Sí Sí S/. 19 Sí No No 69 La primera estimación se realiza con todas las variables explicativas y la segunda sin ellas (porque la exclusión de las variables explicativas se debe a que sus coeficientes son cero). La probabilidad de los resultados observados dados los parámetros obtenidos es los que se denomina verosimilitud. El estadístico de prueba se define como dos veces el logaritmo de la diferencia entre el valor de la función de verosimilitud de las dos estimaciones realizadas. Por último, el estadístico de la prueba, que tiene una distribución chi-cuadrado, se comparará su valor crítico en tablas con grados de libertad igual al número de variables explicativas excluidas de la segunda estimación (Train, 2003). La prueba de ratio verosimilitud es una prueba de la significancia de la diferencia entre el logaritmo del coeficiente de verosimilitud para el modelo estudiado, menos el logaritmo de la verosimilitud para un modelo reducido, es decir, para probar la hipótesis nula en la regresión logística que el coeficiente de todas variables explicativas son cero: H0 : 1 = 2 == k = 0 H1 : i ≠ 0, i =1,,k El estadístico es el siguiente y su valor varía entre 0 y 1: 2(lnLU − lnLR )~  2,n−k−1 Donde LU representa la verosimilitud del modelo estimado y L representa laR verosimilitud del modelo restringido. 3.11.2 Prueba de los parámetros individuales del modelo El estadístico de Wald se utilizó para probar la significancia individual de cada uno de los coeficientes de regresión logística de cada una de las variables independientes, es decir, para probar la hipótesis nula que un determinado coeficiente en la regresión logística es cero: H 0 : bi = 0 H 1 : bi ≠ 0 70 El estadístico de Wald (t) es el cuadrado del ratio del estandarizado del coeficiente logístico y su error estándar: t = i − bi ~  2 S i Donde S  , es el error estandarizado del coeficiente de regresión logística muestral,i mientras que bi es el coeficiente de regresión logística poblacional y i es el coeficiente de 2 2 regresión logística muestral. La hipótesis nula es rechazada si  > tablas. La prueba de Wald corresponde a la prueba de significancia del coeficiente b en las regresiones de mínimos cuadrados ordinarios (MCO). 3.12 Resumen Este estudio ha utilizado modelos de elección discreta, un enfoque experimental cuantitativo, que permite probar si las creencias y el comportamiento están efectivamente conectados. Por lo tanto, fue posible determinar si existían relaciones significativas entre la RSE, CC, y CnSR de los consumidores limeños. Este estudio logit binario de corte transversal experimental incluyó un diseño de muestra aleatoria estratificada de 132 consumidores que viven en Lima Metropolitana. Este estudio trató de analizar y medir las preferencias de compra de los consumidores y sus comportamientos, y cuantificar la valoración económica o disposición a pagar de los participantes por las CC y las acciones de RSE. Los cuestionarios fueron desarrollados utilizando un diseño experimental con un D- eficiencia de 100%, que fue probado a nivel local en términos de su confiabilidad y su validez en el contexto consumidores de detergentes de Lima Metropolitana. Los resultados de las pruebas mostraron la consistencia, la validez interna y la confiabilidad del experimento desarrollado. 71 Capítulo IV: Resultados En este capítulo, se analizan los resultados observados de acuerdo con las preguntas de investigación presentadas en el capítulo uno. El objetivo de este estudio fue evaluar la relación existente entre la RSE y el comportamiento de compra de los consumidores peruanos, a nivel de Lima Metropolitana. La metodología de investigación utilizada en este estudio fue un modelo de elección discreta que incluyó la medición del comportamiento de los encuestados en términos de su intención de compra y su disposición a pagar. Las hipótesis de este estudio fueron examinadas mediante el diseño y la ejecución de un experimento de elección. El enfoque del Modelo de Elección Discreta requiere que una muestra de los consumidores tome decisiones en situaciones simuladas derivadas de variaciones realistas de los actuales productos existentes. En las tareas de elección desarrolladas, se pidió a los encuestados que seleccionen una de los dos opciones de marcas de detergente que se les ofreció en cada una de los 17 conjuntos de alternativas propuestos (16 conjuntos del diseño del experimento propiamente dicho más un juego utilizado para la prueba de consistencia). En el capítulo anterior, se explicó en detalle el proceso para el desarrollo del diseño del experimento y la formulación de los cuestionarios. La presente investigación se desarrolló sobre la base de una muestra de 132 consumidores peruanos residentes en Lima Metropolitana. De acuerdo con el Método de Elección Discreta, varios cientos de observaciones se utilizaron para la estimación de los parámetros del modelo y la obtención de pruebas estadísticas fiables. El modelo econométrico utilizado fue el denominado como el modelo logit multinomial (MNL), cuya ecuación se presenta a continuación: e uVij Pij = K ∑ e uVkj k =1 72 En esta ecuación, Pij representa la probabilidad de que alguien elija la opción i durante el ejercicio de elección j, que contiene K distintas alternativas. Vij , representa la utilidad sistemática de la opción i en el ejercicio de elección j. El parámetro u es una escala relativa para el error asociado con el modelo. La utilidad de la función Vij , en su forma más simple, puede ser representada de la siguiente forma: L Vij = ∑ l xijl l=1 Donde xij , representa el valor del atributo l en la opción i en el ejercicio de elección j. El parámetro  es la utilidad relativa asociada con el atributo l, y L representa el número total de atributos. (Verma, Plascka, & Louviere , 2002, p. 20). Con el apoyo de la técnica experimental antes descrita, y a partir de los datos generados de los detergentes, se estimó una función de utilidad sobre la base de un modelo de efectos principales. El objetivo fue estudiar la función de utilidad (V =  ' x +  ) de los consumidores limeños a través de las variables independientes RSE y CC. Dado que las hipótesis de investigación planteaban que no existía relación entre las variables de interés, se desarrolló una prueba de verosimilitud para examinar si la hipótesis nula, que todos los parámetros son cero, era correcta. Además, se procedió a realizar la prueba de Wald para examinar la hipótesis nula que cada parámetro individualmente analizado era cero. Finalmente, los parámetros de la DAP fueron estimados. 4.1 Test de Consistencia Para descartar sesgos y comprobar la validez del experimento, se incluyó un conjunto de elección adicional que permitió examinar la racionalidad y consistencia de los resultados obtenidos. El análisis efectuado permitió determinar que el 95% de los 132 encuestados 73 eligieron la respuesta correcta. Esto puede ser interpretado como una evidencia del adecuado entendimiento del experimento y de la racionalidad de las decisiones tomadas por los entrevistados, lo que, a su vez, permite establecer la consistencia de los resultados obtenidos a través de los cuestionarios experimentales desarrollados. 4.2 Demografía Para el efecto del análisis, solo se tomaron en cuenta a los individuos que respondieron la integridad de los 16 conjuntos de elección y el conjunto de elección para el test de consistencia propuestos. Es importante recordar que la muestra utilizada fue aleatoria, lo que permitió incorporar una amplia dispersión de actitudes éticas y de responsabilidad social, así como de variables demográficas tales como edad y género. En la medida en que la representatividad de la muestra ha sido apropiadamente demostrada, es posible generalizar los resultados obtenidos en esta muestra a la población bajo análisis. En total, 132 personas fueron encuestadas en Lima Metropolitana; siete encuestas fueron excluidas, porque los encuestados no completaron apropiadamente las tareas de elección. La tasa de respuesta relevante, por lo tanto, es de 95%, que incluye solo a aquellos que cumplían con los criterios de elegibilidad y que aceptaron voluntariamente participar de la entrevista. En términos generales, puede decirse que hubo un equilibrio de género en la muestra, a pesar de que un porcentaje ligeramente mayor de hombres respondió a la encuesta (51.52%). Para mayor detalle, se puede ver la Tabla 6. Tabla 6 Distribución por Género Género N Porcentaje Masculino 68 51.52% Femenino 64 48.48% Total General 132 100.00% 74 De acuerdo con el sustento teórico presentado en capítulos anteriores, el enfoque del Método de Elección Discreta implica la maximización de la utilidad aleatoria a partir de una función de utilidad que es dependiente de los atributos definidos previamente. Así, el objetivo del estudio fue obtener evidencia empírica sobre la influencia de la responsabilidad social en el comportamiento de compra de los consumidores a nivel de Lima Metropolitana. Según lo recomendado por Louviere, Hensher y Swait (2004), se desarrolló una prueba de ratio de verosimilitud para examinar si el modelo en su conjunto era significativo. La verosimilitud es una probabilidad, específicamente la probabilidad de que los valores observados de la variable dependiente puedan predecirse a partir de los valores observados en las variables independientes. La prueba compara si los resultados del modelo que considera solo una constante es igual a los resultados del modelo que incorpora todas las variables explicativas. El modelo es significativo con un valor de p <0,01 con  2 (3831) = 35,35 , lo que implica que el modelo bajo análisis es significativamente diferente al de una sola constante. Esto conduce al rechazo de la hipótesis nula de que todos los efectos de predicción son cero. La prueba del ratio de verosimilitud permitió evaluar a todas las variables del modelo logístico en su conjunto, pero no permite llegar a ninguna conclusión sobre la importancia o pertinencia individual de cada variable. Por lo tanto, se desarrolló una prueba de parámetros individuales. La Tabla 7 presenta los parámetros estimados de cada uno de los atributos del modelo. Como se observa, todos los parámetros de los atributos de RSE y CC son significativos con un valor de p <0,05 con  2 (4488 ) = 729 .9 , lo que evidencia que los consumidores de Lima Metropolitana son sensibles a estos atributos en su decisión de compra de detergentes. Adicionalmente, haciendo un análisis de la matriz de varianzas y covarianzas, se observó que esta era diagonal, lo que permitió corroborar que los errores eran independientes e idénticamente distribuidos. 75 Los resultados obtenidos manifiestan que los atributos considerados en el modelo de elección de detergentes han recogido las principales fuentes de variabilidad que explican el comportamiento de compra de los consumidores. Los signos de todos los atributos de RSE y CC son positivos, lo que significa que la probabilidad de seleccionar detergentes aumentan cuando la empresa se preocupa por el medio ambiente o cuando trata bien a sus trabajadores o contribuye con programas de lucha contra la pobreza u ofrece productos de calidad o cuenta con productos atractivos e innovadores u ostenta el liderazgo en el sector. La importancia relativa de cada atributo puede inferirse de los valores de los parámetros individuales estimados en el modelo. Los atributos preferidos de más a menos son productos de calidad, compromiso medio ambiental de la empresa, buenas prácticas laborales, la contribución de la empresa con una buena causa, la innovación y el liderazgo en la industria. Los consumidores no muestran el mismo nivel de preferencia para los diferentes aspectos de RSE. Se puede observar que las acciones de responsabilidad social que más contribuye con la utilidad del individuo es el compromiso medio ambiental de la empresa, el cual es mayor que el buen trato a los trabajadores, que es, a su vez, preferido sobre la contribución de la empresa a programas de lucha contra la pobreza. En términos de las CC, los productos de calidad son de lejos preferidos a la innovación, que es, a su vez, mayor que la preferencia por el liderazgo en la industria. En general, el conjunto de atributos de responsabilidad social de las empresas genera la mayor contribución a la utilidad de los consumidores de detergentes en la muestra estudiada. Como era de esperarse de acuerdo con la teoría económica, el parámetro del precio es negativo y significativo para el modelo, lo que revela que altos precios disminuyen la utilidad máxima que los individuos pueden obtener para un determinado nivel de ingresos. El parámetro del precio refleja la elasticidad precio de los detergentes, es decir, el porcentaje de variación en la probabilidad de elección de detergente por la variación en 1% en el precio. 76 Tabla 7 Parámetros Individuales del Modelo Variables Parámetros estimados ES Se preocupa por el medio ambiente 1.044** 0.07 Apoya a programas de lucha contra la 0.585** 0.07 pobreza Trata bien a sus trabajadores 0.685** 0.07 Precio -0.704** 0.07 Es líder en el sector 0.145* 0.07 Ofrece productos de calidad 1.099** 0.07 Ofrece productos atractivos e innovadores 0.452** 0.07 C