PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ ESCUELA DE POSGRADO PARTICIPACIÓN COMUNITARIA E INICIATIVAS JUVENILES EN EL CONTEXTO COVID-19 EN AYACUCHO Tesis para optar el grado académico de Maestra en Psicología Comunitaria que presentan: Arcely Elvia Chavez Villalva Evelyn Lucero Vasquez Limaco Asesora: Maribel del Carmen Goncalves de Freitas Lima, 2023 2 Informe de Similitud Yo, Maribel Goncalves de Freitas, docente de la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, asesor(a) de la tesis/el trabajo de investigación titulado “Participación comunitaria e iniciativas juveniles en el contexto de COVID-19 en Ayacucho”, de las autoras Arcely Elvia Chavez Villalva y Evelyn Lucero Vásquez Límaco, dejo constancia de lo siguiente: - El mencionado documento tiene un índice de puntuación de similitud de 17%. Así lo consigna el reporte de similitud emitido por el software Turnitin el 09/11/2023. - He revisado con detalle dicho reporte y la Tesis o Trabajo de Suficiencia Profesional, y no se advierte indicios de plagio. - Las citas a otros autores y sus respectivas referencias cumplen con las pautas académicas. Lugar y fecha: Lima, 22 de Noviembre de 2023 Apellidos y nombres del asesor / de la asesora: Goncalves de Freitas, Maribel del Carmen DNI: 001785724 Firma ORCID: 000000285225801 3 Dedicatoria “A mis padres, por ser los forjadores de mi educación. También a mis hermanos, amigos y familiares que siempre me han acompañado en los malos y buenos momentos. A mi enamorado Ghlyd, por ser mi luz y mi calma. Finalmente, a Evelu por ser paciente y esforzarse junto a mí durante muchos años”. Arcely Elvia Chavez Villalva “A mis progenitores , por su confianza depositada en mí , así también como a mi esposo por el apoyo. A mis abuelitos, por siempre estar conmigo. A mis hermanos y a mi amiga y compañera de tesis Arcely por acompañarme y ser parte de todo este proceso”. Evelyn Lucero Vásquez Límaco 4 Agradecimiento Agradecemos especialmente a nuestros padres y familiares por apoyarnos durante todo este tiempo, su apoyo incondicional para sacar adelante esta investigación la cual realizamos con la motivación de plasmar la voz de los jóvenes de nuestro querido Ayacucho y porque este tiempo hemos podido crecer profesionalmente. A nuestra asesora Maribel Goncalves, por ser nuestra mentora durante todo este proceso y por compartirnos sus sabios conocimientos. Finalmente, pero no menos importante, agradecemos a todos nuestros entrevistadas/os por el tiempo que nos brindaron y por sus valiosos aportes para esta investigación. 5 Resumen El actual estudio tiene como fin conocer la participación comunitaria juvenil ayacuchana en el marco del Covid-19. La indagación se centra en los jóvenes debido a que este grupo de la población es uno de los menos estudiados desde la academia y en diversas situaciones, las y los jóvenes no son considerados como adultos, pero tampoco son niños, entonces, se encuentran en una lucha constante de reconocimiento y aceptación de sus formas de participación y organización. Por esta razón, la investigación aborda el actuar de los jóvenes en su comunidad en medio de la emergencia sanitaria, donde todos tuvimos que afrontar nuevas situaciones y adaptarnos a un nuevo contexto, y fueron los jóvenes quienes más se preocuparon por ayudar a las poblaciones más vulnerables, como los adultos mayores y los niños/as porque se pensaba que el nuevo virus no afectaba a los jóvenes tanto como a los adultos. Además, recurrieron a sus agencias para hacer lo que siempre han hecho: involucrarse en los problemas de su sociedad con la diferencia de que ahora su participación fue visualizada y reconocida por la sociedad en general. En la indagación cualitativa se aplicó el método analítico, en el que participaron ocho jóvenes. Palabras clave: participación comunitaria, jóvenes, COVID-19, pandemia. 6 Abstract This research aims to know the community involvement of Ayacucho’s young people during COVID-19. The research focuses on youth due to the no research of this population sector by the academic and social views, in different situations, youth is not considered adults, but either children so they are fighting constantly to recognize and accept their ways to participate and organize. Therefore, this research deals with the way youth acted in their community .Where everyone had to face new situations and adapt to a new context, and youth were the ones who concerned the most about helping the most vulnerable populations as elderly and children because it was thought that the new virus didn’t affect young people neither adults, also they turned to their agencies to do what they’ve always done, get involved into society problems with the difference that now their participation was noticed and highlighted by the society. Grounded theory was used as the analytic method for this qualitative research in which 8 young people have participated. Keywords: Community Involvement, Youth, COVID-19, pandemic. 7 Índice Resumen 5 Abstract 6 Índice 7 Introducción 8 CAPÍTULO I: MARCO REFERENCIAL 10 1.1. Participación comunitaria 10 1.2. Participación comunitaria juvenil 11 1.3. Iniciativas juveniles en el contexto COVID-19 16 1.4. Contexto COVID-19 25 CAPÍTULO II: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 29 2.1. Objetivos 31 2.1.1. General 31 2.1.2. Específicos 31 CAPÍTULO III: MÉTODO 33 3.1. Contexto y participantes 34 3.2. Técnicas de recolección de información 36 3.3. Procedimiento 36 3.4. Aspectos éticos 36 CAPÍTULO IV: RESULTADOS Y DISCUSIÓN 38 4.1. Noción de participación comunitaria y sus formas 38 4.2. Los procesos de la participación juvenil 41 4.3. Formas de participación de los/las jóvenes ayacuchanos en las iniciativas comunitarias desarrolladas en el contexto del COVID-19 45 4.4. Factores que favorecen y obstaculizan la participación juvenil 50 4.5. La visibilidad y propuestas para el fortalecimiento de la participación 55 Conclusiones 57 Recomendaciones 59 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 60 8 Introducción Es urgente atender las dificultades que enfrenta este segmento de la población, así como las oportunidades que generan para su bienestar y el de la comunidad, ya que los jóvenes demandan más oportunidades y soluciones más justas y equitativas en sus sociedades. Este estudio tiene como objetivo comprender las iniciativas de participación comunitaria juvenil en el marco de COVID-19 en Ayacucho desde una perspectiva de psicología comunitaria. Los jóvenes sí tienen preocupaciones sociales, políticas y comunitarias, a pesar de las apariencias en contrario, pero parece que prefieren desarrollar formas informales de participación en lugar de estar sujetos a mecanismos rígidos, verticales o cerrados (Francés, 2008). Por ello, es fundamental aumentar la profundidad y complejidad del proceso de participación vecinal de la juventud ayacuchana. La participación de los jóvenes aún es limitada o nula desde la perspectiva de un adulto, pero durante la pandemia se pusieron en marcha una serie de iniciativas para ayudar a los más necesitados o para comprender mejor la situación y tomar las medidas necesarias para proteger la salud y vida. La mayoría de las veces, los jóvenes estaban a cargo de estas iniciativas o eran quienes las organizaban, y esto era cierto no solo a nivel local sino también a nivel mundial. En el transcurso de la investigación, examinaremos las razones por las cuales los jóvenes ayacuchanos eligen participar en estas iniciativas, así como la idea y los componentes de la participación comunitaria, además de los procesos de participación juvenil, las formas en que las/los jóvenes en Ayacucho optan por participar en las iniciativas comunitarias, las cosas que favorecen y dificultan la participación comunitaria de estos jóvenes y finalmente la visibilidad y sugerencias para potenciarla. 9 Este estudio cualitativo tiene como objetivo comprender cómo la comunidad de Ayacucho participa en iniciativas juveniles en el contexto de COVID-19. Se realizaron entrevistas en profundidad a ocho jóvenes con el propósito de recabar información, y se utilizó la herramienta analítica de teoría fundamentada. El estudio se divide en cuatro capítulos principales: el primero presenta el marco referencial, que considera las definiciones clave de los procesos a estudiar; el segundo es el enunciado del problema; el tercero es una descripción del procedimiento metodológico; y el cuarto es donde se presentan los hallazgos, conclusiones y recomendaciones. 10 CAPÍTULO I: MARCO REFERENCIAL 1.1. Participación comunitaria Dado que requiere de personas (agentes) y posibilita procesos organizados, colectivos e incluyentes que permiten la transmisión de tradiciones y conocimientos, así como el intercambio de ideas, deseos y necesidades, la participación en sí misma es uno de los pilares del cambio social ( Rivera et al. al., 2014). Una consideración adicional importante es darse cuenta de que “toda participación es un acto de ejercicio del poder que toma diferentes formas y produce diferentes efectos” (Ferullo, 2009, p. 68). Podemos decir que la participación comunitaria es “un proceso organizado, colectivo, libre, incluyente, en el que hay una variedad de actores, actividades y grados de compromiso, que se guía por valores y objetivos compartidos” (Montero, 2004, p. 1). Si la participación en sí misma es de suma importancia, entonces, ¿cómo debe entenderse? 109). La dinámica de trabajo colectivo, en la que predomina el compromiso de todos los actores involucrados, se tiene en cuenta la información, la comunicación constante y la consulta previa, puede entenderse como un proceso que contribuye a la participación comunitaria. Esto permitirá la gestión de los recursos, tanto aquellos que son esenciales como aquellos destinados a lograr metas y objetivos específicos compartidos, de manera que apoyen el crecimiento y la transformación de las comunidades. 11 Por otro lado, se pueden identificar tres perspectivas diferentes sobre la participación de la comunidad. La primera, comunicacional, se refiere a la capacidad del miembro tanto para informar como para ser informado, así como para escuchar a los demás. El segundo implica que los miembros de la comunidad compartan ventajas y obligaciones materiales. El acto individual está inmerso en un contexto social porque la tercera definición de participación comunitaria lo clasifica como un fenómeno social (Montero, 2004). Sin embargo, es imposible discutir la participación de la comunidad sin mencionar las estructuras de poder que existen en cada comunidad. Se debe trabajar en el fortalecimiento de las comunidades para que las personas puedan aunar sus recursos y desarrollar sus capacidades para mejorar sus condiciones de vida y crear relaciones más equitativas (Rivera et al., 2014). Finalmente, es importante señalar que la participación activa permite que todos los miembros de una sociedad vean fortalecidas sus capacidades y competencias para reconocer las necesidades de su comunidad, permitiéndoles buscar ayuda y con ello contribuir al beneficio social. Por ello, el objetivo principal de la participación comunitaria es fortalecer la comunidad para que las personas sientan un sentido de compromiso y pertenencia que les anime a seguir participando. 1.2. Participación comunitaria juvenil Cuando se piensa en las/los jóvenes, generalmente se empieza por visualizar sus vulnerabilidades, sus necesidades y lo difícil del logro de su autonomía en diversos aspectos socioeconómicos. Sin embargo, a la vez somos testigos sobre sus distintas formas de participación social y su fácil adaptación a las novedades tecnológicas, capacidad de empatía con sus pares, además de su preocupación por mantener la democracia, abanderar luchas ambientalistas, animalistas, etc. 12 Determinar qué es la juventud en este sentido es difícil porque existen numerosos puntos de vista, incluidos los biológicos, sociales, económicos e incluso políticos. Así, mientras unos definen a los jóvenes como aquellos que se rebelan contra los mayores o luchan por su poder, otros los definen como aquellos que son capaces de absorber recursos, pero son incapaces de contribuir al desarrollo cultural o social de una sociedad (Lozano, 2003). Por otro lado, algunos tienden a idealizar a la juventud, ya sea posicionándola en la escala de lo peligroso, de ser dominada, convertida o contenida (Lozano, 2003). Esto es muy evidente en nuestra nación, donde los jóvenes son tratados como "cuotas de participación". Esto se puede ver claramente durante las campañas electorales en nuestra nación, cuando los jóvenes son convocados por diversos partidos políticos o movimientos locales con el único objetivo de registrarlos. Por lo general, los jóvenes aparecen en último lugar en las listas de candidatos. Los jóvenes también son propensos a ser homogeneizados; se clasifican como si todos los jóvenes en todo el mundo, o incluso en la misma nación, tuvieran las mismas necesidades y experiencias, y anticipan que todos responderán de la misma manera. Los jóvenes son actores tan dinámicos que es posible señalar que el concepto de juventud es cambiante y se reconstruye permanentemente porque se reproduce en la vida cotidiana y sus ámbitos de referencia son íntimos, cercanos y familiares, que se pueden reproducir en los imaginarios, donde la comunidad o grupos de referencia son los que señalan las formas valorativas de la juventud y se construyen relaciones de poder definidas por las condiciones de alteridad, dominación o desigualdad. Como podemos ver, es difícil definir la juventud y su participación, por lo que tomaremos una variedad de enfoques para el problema. Como se establece una frontera como el paso de la minoría a la mayoría, partiremos de la edad porque se suele utilizar 13 como referencia o marcador de lo “juvenil” y se delimita a los jóvenes del resto de la población. Sin embargo, como señala Bordieu (1990), “la edad es un dato biológico socialmente manipulado y manipulable” (p. 164). Es cierto que no existe una definición única y ampliamente aceptada del rango de edad que constituye la juventud; incluso decidir sobre un rango de edad es un debate perenne. Sin embargo, según la ONU, los jóvenes son aquellos que tienen entre 15 y 24 años y constituyen el 18% de la población mundial. Sin embargo, es crucial enfatizar que muchos grupos de jóvenes no son homogéneos. Como mencionamos anteriormente, no es recomendable intentar homogeneizar a este grupo porque, en general, son de diferentes edades, géneros, necesidades, culturas, niveles socioeconómicos, etc. Esto nos permite discutir la variedad de formas en que contribuyen. para la sociedad. Adicionalmente, cada país establece un rango de edad diferente con base en un análisis del clima social, político y económico, así como de los requerimientos y necesidades de esta población. Según el Informe Nacional de la Juventud a través de 2020, la población joven de nuestra nación se estimó en 7,869,975 personas, o alrededor del 24.1% de la población total. Aunque los jóvenes están clasificados como el tercer grupo de población más grande, su verdadero peso poblacional no se refleja con precisión. El espacio geográfico es un factor crucial adicional a tener en cuenta. El hecho de que el 18,7% de los jóvenes vive en zonas rurales y el 81,3% en zonas urbanas lo que se traduce en diferencias en las condiciones relacionadas con la salud, el empleo, la educación y otros factores. Por ejemplo, solo el 61,8% de los jóvenes peruanos en áreas rurales utiliza Internet, en comparación con el 90,8% de los jóvenes urbanos (Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI], s. f.). 14 Aunque no siempre se dan las mejores condiciones para su incorporación, la juventud también juega un papel importante en el ámbito económico, ya que con frecuencia es la principal fuerza productiva de las naciones. Esto se debe a las brechas que existen entre el empleo formal y el subempleo. 7.695.100 personas en Perú estaban subempleadas a partir de 2017, de la población ocupada total del país de 8.815.900. Dado que se perdieron miles de empleos formales a raíz de la pandemia, estos números sin duda cambiaron. También es importante señalar que las personas de origen indígena son más propensas a sufrir subempleo que otros grupos: el 55,8% de esta población se considera afectada, frente al 55% de las personas que se identifican como negras, zambas o afroperuanas, y 37,3% de personas que se identifican como mestizos (INEI, 2017). A pesar de todo lo anterior, se ha podido observar cómo los jóvenes han emergido a la escena pública para ser protagonistas de diversas reformas, revoluciones, guerras, lucha por la paz, el amor, las drogas, la globalización o la antiglobalización, etc. (Feixa , 2006) Punto. El impacto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el comportamiento, las emociones y la expresión de los jóvenes de hoy, también conocidos como "nativos digitales", es ineludible. A lo largo de los años se han desarrollado más términos, como Generación X, Y, Z, millennials, entre otros, pero más que debatir qué se dice de cada generación, es importante ponerse de acuerdo sobre los jóvenes y su relación con las nuevas tecnologías. que les permiten funcionar de manera diferente. Por un lado, González (2013) ve a los jóvenes como subjetivadores y portadores activos de sus identidades a través de procesos reflexivos y de subjetivización. También enfatiza el hecho de que es un actor plural, dinámico y complejo que está inmerso en una variedad de experiencias y que coexiste en varios contextos donde estas 15 experiencias se resignifican. Como resultado, crea sus propios sentidos y significados en respuesta a su educación, su identidad y los diversos discursos presentes en su entorno. Por otro lado, Farthing (2012) plantea que la participación de los jóvenes es un proceso en el que se involucran como ciudadanos activos, expresando sus opiniones y teniendo poder de decisión. autoridad sobre asuntos de interés o problemas que les afectan. Esta participación de los jóvenes es crucial porque ofrece datos precisos que pueden usarse para crear o mejorar las políticas y los servicios que el Estado les brinda. Esto está asociado con la idea de una sociedad neoliberal donde la ciudadanía juvenil se realiza a través del uso de servicios efectivamente entregados por el Estado. Al respecto, Francés (2008) plantea tres dimensiones del involucramiento de los jóvenes en el proceso de participación: la dimensión inclusiva responde a la pregunta ¿Quiénes son los que participan? porque los jóvenes se vuelven partícipes del proceso desde una lógica de menor a mayor inclusividad, así como un rol dependiente, independiente o autónomo que cada uno asigna o acomoda. Además de brindar detalles sobre las relaciones entre los diversos actores, los métodos de toma de decisiones y sus modos de comunicación, su respuesta también aborda la segunda dimensión, la intensidad, que está relacionada con la pregunta "¿Cómo participan los jóvenes? ". Esto está relacionado con los diferentes niveles de comunicación; en menor medida, el joven es sólo un espectador, seguido de la oportunidad de expresar sus preferencias, o la comunicación bidireccional y, por último, la comunicación horizontal. El reconocimiento de la motivación para participar se da en última instancia en la dimensión de influencia. Dentro de esto también se pueden encontrar escalas, donde el primer paso sería convencer o discutir con los tomadores de decisiones, y donde el segundo paso sería generar información para ser compartida con los jóvenes en un 16 espacio público. para dar paso al empoderamiento de los jóvenes a través de su toma de decisiones responsable. La información anterior nos lleva a la conclusión de que la participación de los jóvenes está conectada a una variedad de áreas y es una fuerza importante en los sectores político, cultural, ambiental, animal, activista, etc. Para que los jóvenes desarrollen su identidad y motivación, deben ser tomados en consideración, escuchados y provistos de espacios y oportunidades que les permitan crecer y fortalecer sus capacidades. Esto es lo que se entiende por participación juvenil. Para lograrlo, creemos que es fundamental reconocer que los jóvenes tienen estilos organizativos propios, que tienden a alejarse de lo tradicionalmente construido por los adultos, pero que los jóvenes que interactúan con los espacios creados por los adultos para los jóvenes se ven obligados a actuar de acuerdo con estos estilos y organizarse en consecuencia. Es importante darse cuenta de que los jóvenes contenplan lo público como espacios abiertos sin restricciones ni formalidades que todos pueden usar. También ven los espacios públicos, tanto reales como virtuales, como lugares donde las personas pueden interactuar entre sí y con la comunidad más grande y visible. Muchos jóvenes dicen que no quieren involucrarse en política porque la ven como un ambiente cerrado, burocrático y remoto, un lugar donde predomina la corrupción y otros males que representa todo lo contrario a lo que ellos desean (Pinilla y Lugo, 2011, citado por Consiglieri 2019). 1.3. Iniciativas juveniles en el contexto COVID-19 Es cierto que la influencia de la crisis sanitaria en los jóvenes se dio de manera sistemática, profunda y desproporcionada; sin embargo, el rol que han tomado ha generado mayor protagonismo, pues cada día observamos diversas iniciativas y acciones que fortalecen sus vínculos de participación, ya que se identifican sus intereses 17 y motivaciones para desarrollarse en diferentes contextos y espacios a nivel social, económico, político, entre otros. Asimismo, las/los jóvenes han incorporado sus capacidades y competencias en la búsqueda de soluciones hacia cambios sociales positivos que impulsen el desarrollo social de sus comunidades. Además, en muchos casos, las/los jóvenes se volvieron personajes principales en trabajos no individuales, impulsando lo colectivo y lo social; de modo que reafirman su condición de agentes de cambio y transformación, con una alta capacidad creativa y resistencia. Debido al contexto del COVID-19, hemos observado muchas debilidades que han perturbado diferentes aspectos de nuestras vidas en los ámbitos más importantes, que nos han obligado a buscar diversas e innovadoras opciones de solución a fin de combatir las consecuencias de la pandemia. En ese aspecto, fueron las/los jóvenes quienes a través de diferentes espacios de participación asumieron protagonismo en las iniciativas que ejecutaron para ayudar a las poblaciones que consideraban más vulnerables: niños, adultos mayores, familias en situación de extrema pobreza, animales en situación de abandono, entre otros. Para muchos jóvenes, estos procesos de fragmentación representaron una oportunidad para conocer más sobre sus expresiones y desarrollar visiones integrales y comprensivas que tomen en cuenta la singularidad de la condición juvenil y sus patrones de interacción con otras generaciones, ya sean adultas u otras. Sin embargo, también ofrece la oportunidad de desarrollar métodos que rechacen el individualismo (Alvarado, Borelli y Vommaro, 2012). En efecto, los entrevistados/as de la presente investigación indicaron que, pese al temor, la falta de experiencia y otros sentimientos, ellos/as mismos decidieron compartir sus conocimientos previos con otros jóvenes y organizarse para poder ayudar a los que 18 más necesitaban, ya que debido a la pandemia muchos volvieron a sus lugares de nacimiento o al hogar de sus abuelos o padres, lugares alejados donde se especulaba mucho sobre la situación del país y era difícil desmentir las fake news, además de que el acceso a internet, televisión u otros servicios era limitado. Las principales iniciativas identificadas fueron el activismo social, las donaciones y la sensibilización, que contribuyeron a reducir los efectos económicos y sociales de la pandemia y propusieron adoptar medidas complementarias para promover los servicios de salud y lograr una adecuada gobernanza a través de mecanismos de información, rendición de cuentas y coordinación. Descubrimos la iniciativa de la Universidad de La Habana al observar más de cerca algunas de las iniciativas de los jóvenes durante el período de aislamiento global causado por el COVID-19. Estos esfuerzos incluyen los realizados por varias organizaciones de estudiantes universitarios que se enfocaron en ayudar a las instituciones en la lucha contra la pandemia e iniciativas de necesidad nacional, como la producción de alimentos. Incluyen una variedad de iniciativas en apoyo a la población cubana. y conservación de energía durante el período de la emergencia sanitaria, así como iniciativas consideradas esporádicas, por tener un objetivo a corto plazo. El estudio también detalla los esfuerzos realizados por otros grupos para difundir información sobre los síntomas de la enfermedad y tomar precauciones higiénicas y sanitarias para evitar que se propague por las comunidades. De manera similar, participaron en campañas para personas débiles y con riesgo de contraer la enfermedad, ayudaron a pacientes en centros de aislamiento sospechosos o positivos y trabajaron en proyectos e investigaciones relacionadas con el COVID-19. Al igual que en Salta, Argentina, donde la red Tejiendo Andares realiza desde 2018 un trabajo comunitario en la zona de Atocha y sus alrededores frente al tema de 19 suicidios e intentos de suicidio, también contamos con la experiencia de participación comunitaria en el proyecto COVID-19 allá. Suicidios cercanos. Sin embargo, a medida que la pandemia se extendió y las personas se vieron obligadas a un aislamiento preventivo y forzado, los lazos y las relaciones comenzaron a romperse, lo que generó muchas situaciones de soledad tanto en las comunidades como en las instituciones. Esta red tomó la decisión de reinventarse y comenzó a realizar reuniones virtuales para mantener relaciones y apoyar a las personas. También programaron turnos remotos en el centro de salud para casos particulares, crearon un podcast para incentivar la participación de los jóvenes con los que estaban trabajando de forma remota y usaron WhatsApp para crear y reparar conexiones para encontrar la manera de mantenerse en contacto. En otra instancia en la misma zona, la Dirección de Salud Mental y Adicciones, contiguo al centro de salud 28 Villa Asunción, propuso realizar un programa radial para dar continuidad a las intervenciones que se realizan en la región para fomentar la interacción y participación. brindando orientación e información en el contexto del aislamiento social. Al enfocarse particularmente en las necesidades y teniendo en cuenta el contexto real de las personas, crearon espacios de expresión, intercambio y participación. Los objetivos principales fueron brindar orientación y asesoramiento sobre la atención psicológica y los recursos disponibles en el contexto actual y continuar discutiendo temas específicos sobre la prevención virtual del consumo problemático. El uso de este formato, que también incluyó a los familiares y referencias de los jóvenes, permitió continuar con el trabajo que se venía realizando con los jóvenes de las regiones occidental y oriental durante la pandemia. Numerosos programas juveniles, como los creados por los bares de la ciudad de Medellín bajo el nombre de "El aguante", también se implementaron en Colombia. Con 20 la ayuda de esta iniciativa, más de 4.000 familias y 1.289 niños de Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín recibieron entre mayo y abril de 2020 kits de alimentos, artículos de limpieza y ayuda económica. El objetivo, según Juan Guillermo Morales, coordinador del programa, es "poder trasladar las cualidades de la tribuna, como fuerza, aliento y solidaridad, a las comunas y barrios de Medellín para potencializar el barrismo como transformador de la vida social". realidades” (Valle, 2020). Una joven psicóloga llamada Alejandra Robayo supervisó la iniciativa "Duelo Contigo" en la misma ciudad. Su objetivo era brindar apoyo psicológico a las personas que habían perdido a un ser querido por la pandemia de COVID-19. Al respecto, dijo: “Sabemos que perder a un ser querido y no tener la oportunidad de despedirte como te gustaría puede ser difícil. Por eso, ofrecemos servicios de consejería y la opción de crear un memorial para honrar la vida”. del difunto (Valle, 2020). Cualquier persona que quisiera contactarnos podía hacerlo a través del sitio web www Dot org duelocontigo. Este acompañamiento se brindó sin cargo. Con el fin de elaborar los duelos que se han vuelto más desafiantes a raíz de la pandemia, psicólogos y diseñadores brindaron un trabajo terapéutico y creativo. Por otro lado, el informe de Cuevas-Parra y Stephano (2020) nos permite investigar cómo los niños y jóvenes perciben y viven el brote de COVID-19 a escala nacional. mundo. Debido a que fueron considerados actores sociales capaces y activos durante este momento difícil, se tomaron en consideración sus sugerencias sobre cómo participar en actividades en línea y cómo difundir la conciencia sobre las medidas preventivas contra el COVID-19. En nuestra región, encontramos numerosos casos de participación comunitaria, incluso si ignoramos la escala global. El Ministerio de la Mujer y Poblaciones 21 Vulnerables [MIMP] (2021) informa que los voluntarios en 2020 concentraron sus iniciativas en los siguientes temas: temas de educación/apoyo educativo (53 por ciento), apoyo social y autoayuda en la comunidad (44 por ciento), salud mental y apoyo psicosocial (40 por ciento), otros temas abordados que se destacaron fueron la acción en salud (32 por ciento) y la seguridad alimentaria y nutricional (29 por ciento). La iniciativa "Familias en Línea" fue creada en Cusco por el grupo de jóvenes Ñañaykuna a raíz del aumento exponencial de casos de violencia de género ocurridos durante la pandemia. Esta iniciativa brindó a mujeres y familias de zonas rural- indígenas información sobre prevención y atención de la violencia de género, educación sexual integral, autocuidado socioemocional, liderazgo comunitario y medidas de prevención del COVID-19. En 2021, el Ministerio de Educación reconoció y honró esta labor. Tres jóvenes en Lima encabezaron la iniciativa OXIMAP, una plataforma digital que muestra un mapa interactivo de puntos de suministro de oxígeno en todo el país con datos precisos y verificados de las empresas proveedoras. Las pruebas rápidas gratuitas, las pruebas moleculares, los concentradores de oxígeno y la información sobre la disponibilidad de camas de UCI por región en todo el país podrían geolocalizarse a través del sitio web de la organización. Otro caso destacable es el de Santa Rosa, un barrio del distrito limeño de Comas, donde los lugareños se unieron para formar un comité voluntario anti-COVID para combatir la pandemia del nuevo coronavirus. Dieron seguimiento a las personas contagiadas y sus familias en este proceso, derivaron a los más enfermos a los centros de salud correspondientes y luego eligieron entre ellos a los más vulnerables para brindarles canastas de alimentos, equipos de fumigación y apoyo social y emocional. 22 Similar a esto, TinnitusPerú surgió en Lima y estableció la primera red nacional de fabricantes voluntarios para crear protectores faciales, accesorios para ventiladores artificiales y herramientas para combatir esta pandemia a través de la fabricación digital. El trabajo articulado congregó a 250 voluntarios de todo el país, lo que permitió la donación de más de 100.000 caretas fabricadas en Perú. Ellos fueron los primeros en ingresar al Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud del Ministerio de Salud por la alta calidad de los materiales, lo que motivó que el Instituto Nacional de Calidad (INACAL) los convocara para elaborar la norma técnica nacional de caretas. En el contexto regional ayacuchano, también se han realizado múltiples iniciativas comunitarias, diversas organizaciones y voluntariados propiciaron iniciativas con el fin de mitigar los riesgos que trajo la pandemia, siendo una de sus prioridades ayudar a ancianos, familias vulnerables y niños. También realizaron talleres de concientización con los/las jóvenes en temas de participación y educación. Los/las alumnos de medicina humana de la “Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga” (UNSCH), pertenecientes a la Sociedad Científica Médica, realizaron el “I Asiri Comunitario” en el distrito de los Morochucos, donde brindaron talleres en temas de salud dirigidos a toda la población, debido a que por la situación de pandemia muchos de ellos no pudieron o no pueden acceder a una atención de salud primaria. También se realizaron campañas para prevenir el COVID, puesto que la información sobre los cuidados en ese momento era desconocida y había mucho temor y desinformación en la población. Paralelamente, los/las jóvenes voluntarios de Magis Ayacucho realizaron la campaña solidaria Recolectando Sonrisas, en la cual recolectaron más de 20 canastas que fueron donadas a adultos mayores en situación de calle o abandono. Estos mismos 23 voluntarios realizaron un programa radial educativo comunitario bilingüe “Kuskanchik Yachanchik”, dirigido a los niños de Sarhua, Vinchos y Vilcas Huamán, como apoyo al proyecto Aprendo en Casa, puesto que varios niños/as de estas comunidades no contaban con un celular, un televisor y el tiempo de clases transmitido por radio no era suficiente para continuar con su aprendizaje. Asimismo, las iniciativas realizadas por la Alianza Regional de Líderes para el cambio y la Red de Juventud de Ayacucho identificaron en la pandemia una oportunidad para fortalecer las capacidades de los niños, adolescentes y jóvenes a través de talleres, charlas y conferencias virtuales de temas de interés y necesidad, que ayuden a sobrellevar el contexto por el que veníamos atravesando y a su vez empoderar el liderazgo en las/los jóvenes y adolescentes en diversas iniciativas realizadas en diferentes provincias de la región. Por otro lado, la Asociación Puriyninchik, al ver la falta de conectividad que presentaban muchos de los niños y adolescentes para recibir sus clases en las provincias más alejadas de nuestra región, decidieron implementar bibliotecas comunitarias con cuentos en la lengua originaria quechua que se situaron en centros comunales, cuyo acceso sería libre para todos. Esta iniciativa aportó mucho en el tema educativo, ya que con el asesoramiento y refuerzo académico que realizaban se pudo fortalecer la comprensión lectora de infantes y adolescentes. Otra iniciativa surgida de estudiantes universitarios fue la campaña denominada “Bandera Blanca”. Ellos recolectaban víveres que posteriormente eran donados a personas o familias en situación de extrema pobreza, quienes colocaban una bandera blanca al exterior de su domicilio para dar a conocer que necesitaban comida. Esta campaña fue difundida por diversos medios y redes al punto de lograr que algunas autoridades políticas y policiales se unieran a apoyar. Asimismo, apoyaron en la 24 recolección de alimentos para los animales del zoológico Totorilla e impulsaron un grupo de apoyo para animales en situación de abandono. Igualmente, la Red de Juventud Ayacucho, que ya venía trabajando en la ciudad de Ayacucho, tuvo que replantear su forma de trabajo. Varios de los jóvenes pertenecientes a esta red volvieron a sus lugares de origen y son ellos quienes que se vuelven en la voz de sus paisanos. Ellos lograron identificar junto a las autoridades a las personas de mayor vulnerabilidad y les dieron canastas, además de continuar con sus charlas sobre seguridad alimentaria, las cuales realizaron de manera virtual o en reuniones generales en espacios abiertos con menos gente para cumplir los protocolos establecidos. Finalmente, realizaron una campaña para combatir la desinformación sobre la pandemia, ya que las fake news hicieron que mucha gente viva angustiada y rechace a las personas que retornaban a sus pueblos al punto de no hablar con ellos. Por otro lado, los/las jóvenes catequistas de la parroquia “Santa Rosa del distrito de San Juan Bautista” realizaron una campaña navideña solidaria en Los Olivos. Ellos también tuvieron que reinventarse, pues debido a las nuevas disposiciones todo su trabajo se trasladó a las plataformas virtuales y, a diferencia de otros años, su campaña navideña no la hicieron fuera de la ciudad, sino dentro porque con la pandemia entendieron que a pesar de estar en la misma ciudad la situación de múltiples familias era desoladora. Por ello, eligieron al distrito de Los Olivos, una zona considerada pobre, y gracias a su capacidad de organización, que viene de muchos años atrás, lograron realizar una chocolatada en una tarde de juegos e incluso la donación de algunas ropas a todas estas personas. Como podemos apreciar, las diversas iniciativas y campañas organizadas por los jóvenes en Ayacucho se dieron gracias a sus propias motivaciones por ayudar a los demás, sus formas de organización y su capacidad de convocatoria. Consideramos que 25 gracias a su participación se han generado espacios de ayuda comunitaria que quizá en otro contexto no hubieran resaltado tanto o antes de la pandemia no tenían la atención merecida. 1.4. Contexto COVID-19 Las revoluciones, las guerras y los desastres naturales o provocados por el hombre son a menudo las causas de cambios significativos en la sociedad, pero nadie imaginó que un virus podría causar tanta destrucción como la que está causando el COVID-19 en este momento. Nuestra experiencia con la pandemia fue un hecho inusual y singular; esta pandemia fue devastador a nivel humano, financiero, institucional y moral, hasta el punto de poner a prueba a las naciones, sus gobiernos y sus sociedades. En realidad, está poniendo a prueba nuestras teorías económicas, costumbres sociales, sistema político, poder ejecutivo y visión futurista. (Iguiz y Clausen, p. 41). Sin embargo, la pandemia que impacta negativamente en la salud y la calidad de vida de las personas exacerba los otros problemas importantes que ya enfrenta nuestra nación, como la corrupción, la violencia de género, el acceso a una educación de calidad y servicios de salud públicos y privados efectivos. narcotráfico, asesinatos de activistas ambientales, etc. De esta manera, la pandemia logró exponer y visibilizar no solo los problemas que ya teníamos, sino que en algunos casos incluso empeoraron. Esto no sorprende dado que somos una nación que no ha logrado establecer un estado de bienestar o una economía que genere empleo formal, una clase dirigente con poder de gobernar y, sobre todo, una moral y una cultura construidas sobre la solidaridad, la sana competencia, la caridad, la innovación y el respeto por el medio ambiente (Iguiz y Clausen, 2021). Quizá las más grandes preguntas son ¿cómo saldremos de esta crisis?, ¿cómo lograremos que los jóvenes y niños mantengan la esperanza de un futuro mejor? Porque 26 esta pandemia les ha quitado mucho, nos ha quitado a todos, quizá en diferente medida, pero todos perdimos a un familiar, amigo o conocido, según los datos del Minsa [Minsa] (2023), alrededor de 4 488 259 personas fallecieron a causa del COVID-19. Además, todos experimentamos momentos de orfandad y desesperanza, incluso para algunos ha sido un proceso traumático que rebasó su capacidad de afrontamiento al estar sometidos a una situación de encierro, despedidas abruptas, procesos de duelo inconclusos y muchas otras circunstancias en comparación con un accidente o un desastre natural (Echeburúa et al., 2007), dado que el riesgo no solo correspondía al espacio físico, sino incluyó componentes colectivos y subjetivos. Además, la desinformación generalizada contribuyó a que se genere desconfianza y temor, se podría decir que se dañó aún más el sentido de vivir en comunidad. Algunos argumentan que esta situación de crisis debería usarse para hacer cambios significativos en la economía, la política, las instituciones y nuestra cultura; sin embargo, es en este punto que es importante estudiar y ampliar las experiencias que se llevaron a cabo colectivamente para enfrentar los efectos devastadores de la pandemia. Desde el 16 de marzo de 2020, todos nos hemos visto obligados a permanecer en cuarentena y, para protegernos, a no salir de nuestros hogares. Durante la circulación sólo se permitían las compras para artículos de primera necesidad y, en determinadas circunstancias, la asistencia al trabajo. A partir del 30 de junio de 2020 se mantuvieron la segregación social y otras medidas para frenar la propagación del nuevo coronavirus, a pesar de que hasta ese momento esta medida había estado vigente en la mayoría de las regiones peruanas. Sin embargo, esta nueva forma de vida ha restringido nuestra capacidad de elegir y ejercer control sobre una serie de aspectos de la vida, entre los que destacan las 27 relaciones interpersonales. Sin duda, la distancia social ha alterado la forma de relacionarnos y el ámbito de accionar colectivamente (Iguiz y Clausen, 2021). Ya hemos mencionado que teníamos muchos problemas como país, pero también es necesario indicar que la inestabilidad política tuvo un rol importante en el afrontamiento de la pandemia. Desde el 2016 se desató una lucha de poder entre el Ejecutivo y el Legislativo, que dio como resultado que tengamos cuatro presidentes en los últimos cuatro años. En marzo de 2018, Pedro Pablo Kuczynski se vio forzado a renunciar por escándalos no éticos, luego asumió el poder el entonces vicepresidente Martín Vizcarra, quien sería destituido por el Congreso el 9 de noviembre de 2020. Con la pandemia aún sin control efectivo, un incierto proceso de adquisición de vacunas, una economía fuertemente golpeada y en medio de multitudinarias marchas en contra de la decisión del Congreso, el martes 10 de noviembre de 2020, Manuel Merino inicio su mandato. Las marchas más grandes, con más de 15.000 participantes, se realizaron en Lima porque la mayoría de los peruanos vieron la destitución de Vizcarra como un "golpe de Estado" que ponía en peligro la democracia de la nación. Sin embargo, también se realizaron marchas similares en todo el interior del Perú. Estaba claro que los jóvenes podían organizarse y exigir lo que les parecía justo porque constituían la gran mayoría de los que participaban en estas huelgas. “Generación del Bicentenario” es un término que acuño Noelia Chávez en este contexto. En palabras de la propia Chávez, todos los manifestantes contra el gobierno de Merino, que eran principalmente jóvenes y diversos, fueron referidos por este término, “si hay algo que distingue a esta generación es su extraordinaria diversidad, son varias autonomías organizadas que confluyen en varios escenarios urbanos y rurales. Es 28 nuestra responsabilidad seguir investigando y examinando cuán diversas son” (Chávez, 2020). Argumentó además que no era necesario circunscribir a esta generación a jóvenes entre 15 y 29 años porque la generación del bicentenario estuvo encabezada por jóvenes que salieron a marchar con repertorios frescos de acción colectiva e inspiraron a otras generaciones que se sumaron a las protestas (Chávez 2020). Sin duda, el uso de las redes sociales fue crucial para la participación de los jóvenes que se vieron obligados a romper sus vínculos presenciales y, en consecuencia, recurrieron a estas redes. Como sugieren Iguiz y Clausen (2021), las comunidades en línea pueden servir como un foro para el intercambio de conocimientos, incertidumbres y experiencias. Su existencia es especialmente necesaria dada la naturaleza rápidamente cambiante del conocimiento sobre el proceso viral, lo que hace que muchas personas se sientan perdidas y recurran a otras en busca de orientación. Las marchas continuaron y se incrementaron tras las trágicas muertes de Inti Sotelo y Bryan Pintado, es ahí cuando Merino decidió dejar su cargo de presidente y el 17 de noviembre asumió Francisco Sagasti. Sagasti encabezó una administración de transición en la que se realizaron nuevas elecciones en 2021, con la victoria de Pedro Castillo. Desafortunadamente, la situación no ha cambiado porque aún existe un importante conflicto entre los distintos poderes del Estado. Sin embargo, la campaña de vacunación continuó y al martes 12 de marzo de 2023, informes del Minsa indican que 26 millones 865 mil 837 personas habían recibido al menos una dosis de la vacuna contra el COVID-19, 25 millones 813 mil 273 habían recibido dos dosis y 21 millones 242 mil 004 ciudadanos habían recibido la tercera. 29 CAPÍTULO II: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA La pregunta de si todos los recursos humanos, técnicos y económicos del Perú son valorizados y utilizados para crear una sociedad que trabaje por el desarrollo y el bienestar de manera incluyente, con equidad de género, interculturalidad y enfoque generacional, surge al celebrar el bicentenario del Perú. en 2021. Si bien todas las deudas sociales pendientes son significativas, nos concentraremos en la deuda con los jóvenes porque, en 2017, había 8.440.824 de ellos viviendo en el territorio nacional, según el INEI. Es decir, constituyen casi un tercio de la población del Perú con una participación del 26,5%. Los jóvenes también tienen una variedad de prácticas socioculturales, mayor acceso y manejo de las TIC e interés por la política (Secretaría Nacional de la Juventud [Senaju], 2021). Su inclusión como actores sociales que contribuyen con sus diversas habilidades y compromiso social aún se ve limitada por una serie de factores en el ámbito político, la economía formal y los espacios de toma de decisiones del Perú. Los prejuicios y roles que son asignados diariamente por las instituciones de poder, incluyendo la familia, el sistema escolar, la academia y los medios de comunicación, son una de las causas profundas de la falta de inclusión de los jóvenes como actores sociales importantes. Esto se debe a la creencia común de que la juventud sirve como un período de preparación para la edad adulta. No fue hasta mediados del siglo XIX que los jóvenes comenzaron a distinguirse de los adultos y los niños. También se les dio permiso para dedicarse a otras actividades para ocupar su tiempo libre, lo que provocó el surgimiento de un mercado específico para los jóvenes, aunque no todos pudieron aprovechar estas actividades, en un principio solo podía hacerlo los jóvenes adinerados, pero con el tiempo se extendió a jóvenes de otros sectores sociales. ¿Un joven que no puede acceder a una educación 30 deja de ser joven? Aquí es donde puedes ver las limitaciones, diferencias y desigualdades que cubre la categoría de jóvenes. Por ello, algunas personas creen que los términos juventud, jóvenes y condición juvenil se refieren a conceptos distintos pero que, sin embargo, están íntimamente relacionados (Acosta et al., 2014). La invisibilidad de los jóvenes y sus aportes, así como el posicionamiento del mundo adulto como punto de referencia, son características de la matriz del adultocentrismo, según Duarte (1994). Además, dado que categorizan a los jóvenes como "incompetentes y peligrosos", según Reguillo (2003), los medios sirven como "amplificadores de etiquetas negativas" (p. 22). La existencia de innumerables programas paternalistas donde los jóvenes no son considerados actores del desarrollo es resultado de todo lo mencionado anteriormente. Otra razón por la que rara vez se incluye a los jóvenes en el proceso de toma de decisiones es que no se comprenden sus estructuras organizativas. Por ejemplo, si un joven quiere participar en los espacios "Puntos de Cultura" del Ministerio de Educación del Perú Cultura, se le pide que institucionalice su organización o que pertenezca a un solo grupo, pero ¿qué pasa si este joven participa en múltiples grupos? Otra deuda que se tiene con los jóvenes es darles voz, pero una genuina, que no los patologice ni trivialice sus sufrimientos y demandas, se les debe concebir con agencia y capacidad de transformar sus realidades y no encajarlos en determinados modelos normativos, entender que la juventud es cambiante y dinámica, por lo tanto, sus participaciones también lo serán. Al realizar la presente investigación conoceremos la participación comunitaria de los/las jóvenes ayacuchanos en el marco urbano y rural, pues como ya lo mencionamos antes muchos de nuestros entrevistados debido a la pandemia regresaron a sus lugares de nacimiento o de sus ancestros. Como sabemos, el ámbito rural no 31 presenta las mismas condiciones de vida que el urbano, pero al enfrentarnos a un mismo problema como fue la pandemia consideramos que las acciones tuvieron similitudes. Este estudio también tiene como objetivo examinar y comprender los procesos de participación comunitaria de jóvenes ayacuchanos que vivieron un contexto diferente, mostrando las circunstancias que llevaron a su participación y con ello contribuir a la comprensión del constructo "participación comunitaria" en el contexto de COVID-19. Esto se debe al hecho de que es crucial darse cuenta de que el comportamiento colectivo de los jóvenes ahora tiene en cuenta otros factores además de la geografía, la clase social, la religión y la ideología, así como los nuevos estilos de vida urbanos, al surgimiento de tener diversas relaciones sociales y asumir nuevas luchas y dificultades. Estas acciones pueden estar directamente conectadas con las dinámicas de consumo (desde los procesos anticapitalistas hasta los definidos por el consumo), con la exigibilidad de derechos (procesos ambientales, derechos de los animales, género, educación, salud, entre otros), o con la defensa de una cultura (étnicos, procesos culturales) (Acosta et al., 2014). 2.1. Objetivos 2.1.1. General Conocer el proceso de participación comunitaria en las iniciativas juveniles en Ayacucho en el contexto del COVID-19. 2.1.2. Específicos • Identificar las motivaciones de los jóvenes ayacuchanos para ser partícipes de las iniciativas comunitarias desarrolladas en el contexto COVID-19. • Analizar las formas de participación de los jóvenes ayacuchanos en las iniciativas comunitarias desarrolladas en el contexto COVID-19. 32 • Conocer los momentos por los que atravesó la participación de los jóvenes ayacuchanos en las diversas iniciativas desarrolladas en el contexto COVID-19. • Examinar los factores que favorecen y obstaculizan la participación de los jóvenes ayacuchanos en su comunidad en el contexto COVID-19. 33 CAPÍTULO III: MÉTODO Debido a la naturaleza cualitativa de la investigación, es importante comprender desde una perspectiva metodológica que el conocimiento se crea a través de la discusión y el trabajo colaborativo con los participantes de la investigación. Comprender las realidades, procesos y dinámicas que se establecen en la participación comunitaria de los jóvenes ayacuchanos es importante en este sentido. Cuando son vistos como sistemas que interactúan y cambian con otros, este enfoque metodológico también es útil para comprender realidades complejas y diversas (González, 2006). El paradigma que dirige la investigación es el construccionismo social, que afirma que el conocimiento no es una copia de la realidad sino una construcción del ser humano; el proceso de adquisición del conocimiento no está directamente relacionado con una realidad ontológica, pero este proceso construye la realidad observada. Es decir, está centrado en la persona y asume que un individuo desarrollará nuevos conocimientos sobre un objeto siempre que sea significativo en base a sus experiencias previas e interacciones con otros (Ramos, 2005, citado por Agudelo y Estrada, 2012). También se utilizará el enfoque de la teoría fundamentada porque nos permite ver el significado que los participantes dan a sus experiencias como resultado de su participación en el estudio (Hennink, Hutter y Bailey, 2011). La teoría fundamentada emplea una serie de técnicas que, a través de la inducción, producen una teoría explicativa de un fenómeno específico bajo estudio. De esta forma, hasta la conclusión del estudio, se producen y examinan continuamente conceptos y conexiones entre los datos. Según Strauss y Corbin (1990), la metodología cumple todos los requisitos para ser considerada tan rigurosa como la investigación científica si se aplica correctamente. 34 Además, la teoría fundamentada tiene cuatro etapas: recopilación de datos, organización de datos, análisis de datos y desarrollo de la teoría. Sin embargo, debido a limitaciones de tiempo y otros factores, la investigación actual no llegará a la etapa final como tal, principalmente porque el contexto de COVID-19 ha alterado las formas en que se llevó a cabo la investigación. 3.1. Contexto y participantes La pandemia de COVID-19 provocó una emergencia sanitaria y un aislamiento social forzoso en el Perú al momento de realizar esta investigación. El gobierno peruano tomó medidas el domingo 15 de marzo de 2020 como resultado del aumento en el número de casos que se reportan a nivel mundial y la presencia del primer caso en nuestra nación. El lunes 16 de marzo de 2020 se inició el cumplimiento de las medidas tras imponerse el cierre total de las fronteras. Aunque siempre se consideró el hogar como el lugar más seguro, la pandemia reveló algunas verdades. La cuarentena no solo provocó problemas económicos, sino también etapas de miedo, desolación y desesperanza ante un futuro incierto. Según datos de los Equipos Itinerantes de Emergencia (EIU) del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, del 17 de marzo al 31 de agosto de 2020 se atendieron aproximadamente 14.583 casos de violencia contra la mujer en el país. Los niños, adolescentes y jóvenes también se vieron impactados por los cambios en sus vidas porque dejaron de ir a la escuela. La creciente brecha digital en nuestra nación también fue visible porque miles de estudiantes de todas las edades se vieron obligados a dejar sus estudios. A pesar de esta sombría situación, los jóvenes descubrieron formas de ayudar en todo el Perú y a nivel mundial. Nuestros entrevistados no fueron la excepción, los dos 35 varones y las seis mujeres fueron participes de diversas iniciativas juveniles desarrolladas en el contexto COVID-19 en la región de Ayacucho. Sus edades están en un rango de 18 a 25 años, fueron elegidos a través de la estrategia bola de nieve. Este método se utiliza en la investigación cualitativa, particularmente cuando se realizan entrevistas uno a uno, porque después de la entrevista inicial, se buscaron participantes adicionales hasta alcanzar el número de informantes requerido por la investigación. Una de las características de los participantes es que lideraron o fueron parte de algún tipo de iniciativa durante la pandemia, todos ellos estuvieron dispuestos a conversar y compartir sus experiencias personales. Tabla 1 Lista de participantes Nombre Edad Iniciativa Alexis 19 Alianza Regional de Líderes para la Transformación Zaraí 19 Red de Juventud Ayacucho Anabel 20 Canasta para los ancianos en situación de abandono Nayda 21 Programa Radial Comunitario “Kuskanchik Yachanchik” Darling 21 Campaña navideña solidaria en Los Olivos Sayumi 21 Bandera Blanca-Zoológico Cristina 22 Sociedad Científica Medica, I Asiri Comunitario: Morochucos Denilson 24 Asociación Puryninchik Fuente: Elaboración propia 36 3.2. Técnicas de recolección de información Taylor y Bogdan (1987) se realizaron ocho entrevistas cualitativas en profundidad. Para lograr esto, se creó un guion preliminar con preguntas relacionadas con los objetivos de la investigación y, a medida que avanzaban las entrevistas, se exploraron más a fondo los temas emergentes. Los datos de todas las entrevistas fueron transcritos, analizados y luego categorizados antes de ser sometidos a un análisis sistemático para buscar patrones. 3.3. Procedimiento Inicialmente identificamos las iniciativas juveniles realizadas en la ciudad de Ayacucho, posteriormente a través de las redes sociales o consultas con personas involucradas en estas iniciativas pudimos contactar a algunos de ellos. Las/os primeros participantes en aceptar participar en la investigación fueron Nayda y Alexis. Al mismo tiempo, nos contactaron con otras personas que también habían participado o liderado alguna iniciativa juvenil. Después de eso, se realizaron ocho entrevistas; es importante señalar que todos participaron voluntariamente. Realizamos una recopilación y análisis sistemático de datos cualitativos basados en estas entrevistas, alcanzando la saturación teórica cuando los entrevistados finales ya no proporcionaron información adicional o pertinente para explicar las categorías descubiertas. Finalmente, todos los participantes dijeron que les gustaría recibir los resultados de la investigación, por lo que crearemos una devolución de los resultados. 3.4. Aspectos éticos Con respecto a las consideraciones éticas, la investigación se realizó respetando todos los principios éticos pertinentes, incluido el respeto de todas las opiniones expresadas. La participación de los jóvenes en el estudio fue voluntaria, y previamente 37 se les entregó un documento de consentimiento informado que explicaba el propósito, objetivos y utilidad del estudio. Adicionalmente, se aclaró que, si no estaban de acuerdo con algún punto en particular o se sentían lastimados de alguna otra manera, tenían la opción de retirarse cuando lo desearan, ya que ninguna participación puede ser forzada o condicionada. La información recopilada de la entrevista sería confidencial y se usaría solo para esta investigación. Ninguno de los entrevistados expresó el deseo de optar por no participar en el estudio o el deseo de un seudónimo porque estaban de acuerdo con que se usaran sus nombres reales. 38 CAPÍTULO IV: RESULTADOS Y DISCUSIÓN La comunidad no puede ser vista como una entidad estática e inmutable. La pandemia provocada por el COVID-19 en 2020 alteró drásticamente la vida comunitaria y, como resultado, los problemas sociales comenzaron a cambiar. Se debe poner el foco principalmente en los procesos psicosociales de transformación y liberación que tienen lugar en los miembros de la comunidad al analizar los fenómenos que ocurren dentro de ella. Estos últimos desarrollan formas de adaptación o resistencia y quieren incidir en cambios en su entorno como resultado de vivir en un contexto particular con rasgos y condiciones particulares (Montero, 2004). Como todos tuvieron que adaptarse a esta nueva realidad, donde la diferencia más notable puede haber sido la virtualización de las interacciones cara a cara, lo que planteó Montero se reflejó en el contexto del COVID-19. Si bien se crearon diferentes formas de participación en todos los grupos de edad, creemos que es crucial examinar la participación comunitaria de los jóvenes ayacuchanos en este escenario. A continuación, se presenta la información recabada sobre la participación comunitaria de los jóvenes ayacuchanos en cinco apartados: primero, la noción de participación comunitaria y sus formas; en segundo lugar, los procesos de participación juvenil; tercero, formas de participación de las/los jóvenes ayacuchanos en iniciativas comunitarias desarrolladas en el contexto del COVID-19; cuarto, factores que favorecen y obstaculizan la participación juvenil; y quinto, visibilidad y propuestas para el fortalecimiento de la participación. 4.1. Noción de participación comunitaria y sus formas Para definir el concepto de participación comunitaria, es útil recordar lo dicho por Ferullo (2009). Señaló que la participación es un proceso conformado por varios momentos de interacción e intercambio, resultado del aprendizaje social que se registra 39 en el sujeto. Por ser la participación una construcción histórico-social, puede ser vista como una matriz de interacciones aprendidas. En consecuencia, la participación tendrá un impacto en los sujetos que intervienen, así como la afectación que resulte. A partir de esta afirmación, se ha podido determinar que los jóvenes ayacuchanos participantes en este estudio relacionan sus iniciativas con su edad, la comunidad y su función como agentes de cambio. Las iniciativas frente al COVID-19 de los jóvenes ayacuchanos se centraron en ayudar a los demás, pero también reconocen que al realizar diversas actividades pueden contribuir al crecimiento y transformación de su sociedad. También valoran sus propias experiencias y las que tienen en su entorno inmediato. Los propios jóvenes pueden explicar el significado de sus sentimientos, comportamientos e identidades, ayudando a definir lo que es juventud (Lozano, 2003). “La participación lo relaciono más al sentido comunitario, un espacio en el que todas las personas dan su opinión y puntos de vista, acerca de sus problemas tanto sociales, personales, religiosos u otros que puedan tener” (Alexis, 19 años). Todos/as los participantes consideran importantes los espacios donde puedan expresar su opinión, sus múltiples experiencias les han permitido entender que solo de esta manera pueden construir sus propios sentidos y lograr sus objetivos. Es muy complejo definir la juventud, incluso delimitarla solo a una edad, puesto que depende de cada contexto el intervalo de años que se le asigna, lo mismo sucede con todos/as los participantes, quienes asocian la participación juvenil con la edad. “[…] un espacio dirigido especialmente para jóvenes que se encuentran en una edad tal vez no tan madura, o sea calculo que entre unos eh 16 entre los 25, 26 […]”(Anabel, 20 años). “[…] se consideran jóvenes desde los18 a 30 años o 32 años” (Alexis, 19 años). 40 Como se observa los/las jóvenes no definen un rango de edad único, esto parte de sus propias experiencias donde algunos han participado con personas de su misma edad, pero también con menores o mayores y por ello el rango para considerar a una persona como joven varía. A parte de la edad, los/las jóvenes relacionan la participación comunitaria con la colectividad porque consideran que solo de este modo se pueden lograr los diferentes objetivos o metas en común y así crear cambios sociales positivos y el desarrollo de su comunidad. “Para generar ese impacto positivo, que generes algo bueno… se tiene que trabajar sí o sí en conjunto con las personas en las cuales tú has elegido, o con las cuales tú también te has relacionado, lo que justamente se quiere entre nosotros los jóvenes en nuestras relaciones y acciones es obtener cambios positivos” (Cristina, 22 años). Para los/las participantes es crucial participar de manera colectiva, pero también son conscientes de que necesitan más espacios donde puedan desarrollarse. Al hablar de estos espacios no solo se refieren a los físicos, sino a involucrarlos en labores comunales, como reuniones, faenas, juntas, etc. “[…] un espacio dirigido especialmente para jóvenes es donde se les da o donde puedan tener un espacio tal vez propio o tal vez hum… patrocinado por una tercera persona para que puedan realizar un objetivo que tienen en común” (Anabel, 20 años). Igualmente, las/los jóvenes ayacuchanos asocian la participación comunitaria con su rol como agentes de cambio, como afirma Montero (1996), todos los participantes se benefician de la participación de la comunidad, lo que afecta positivamente su desarrollo personal. Se espera también que todas las personas que 41 hayan recibido formación en una perspectiva reflexiva crítica y creativa actúen como agentes de un futuro sostenible (Martin-Fiorino, 2020). “[…] A lo largo de la universidad y ya incluso terminando el colegio he visto que existen en Ayacucho muchísimas organizaciones juveniles que tienen ese ímpetu de poder ser parte de ese cambio, transformarse en agentes del cambio” (Sayumi, 21 años). “[…] cuando escucho participación juvenil se me viene cuan metido está alguien en una actividad pro social o algo que involucre a la sociedad de manera general” (Nayda, 21 años). Esta autoidentificación que realizan los/las jóvenes ayacuchanos nos muestra que a lo largo de sus participaciones y de las interacciones entre ellos han generado sus propias valoraciones personales e interpersonales, también se ha fortalecido su capacidad de decisión y por ello muchos de ellos lideraron las iniciativas juveniles que posteriormente desarrollaremos. 4.2. Los procesos de la participación juvenil La participación de los/las adolescentes se presenta a través de diversos procesos por los que han tenido que pasar para ser parte de las iniciativas lideradas por ellos o como miembros de una a través de una serie de dinámicas y prácticas que son condicionadas por múltiples factores. Para ello indicaremos tres procesos importantes que hemos podido identificar: la vinculación, el funcionamiento de las iniciativas que lideran o en las que deciden participar, y los cambios y beneficios que trae consigo la participación. Dentro del proceso participativo hemos identificado que todos/as los participantes inician por la vinculación, los/las entrevistados/as se han ido relacionando con los problemas de su comunidad a través de sus padres, familiares, amigos/as, la 42 escuela, por curiosidad, por sus propias preocupaciones o motivaciones ya sean individuales o colectivas. “El principal elemento que influyó ha sido mi madre, ella siempre ha participado en tema políticos, de temas donde favorecían a la sociedad, viéndola siempre participar en la comunidad donde vivíamos, buscando el bienestar de la población, seguí su ejemplo” (Alexis, 19 años). Trisciuzzi y Combi (1998, citado por Mendoza, 2016) defienden que las obligaciones asimiladas por uno y la percepción de la sociedad es a través de la familia. Ante este enunciado, podemos afirmar que para algunos de los/las jóvenes, la familia o miembros de esta ha sido un factor importante para incentivar o vincular su participación. Asimismo, la curiosidad de seguir cierto patrón familiar, ya que se busca en ella el desarrollo de la comunidad, pero para otros/as participantes su principal motivación para participar surge a través de otras relaciones y experiencias. “Desde mis 16 me empecé a meter en actividades que trataba de involucrar a mi sociedad o ya durante el colegio también para los proyectos que hacíamos trataba siempre de trabajar, siempre fui tal vez más animada no necesariamente verlo en las redes sociales sino tal vez de pasar por mis alrededores y ver cómo está un poco mi realidad y causar un impacto en ese contexto… en ese ambiente” (Nayda, 21 años). A través de la vinculación los/las participantes no solo son conscientes de los problemas que afrontan sus comunidades y mediante su participación tratan de encontrar, estructurar y dar soluciones a esos problemas. Como afirma Acosta et al. (2014), La acción colectiva de los jóvenes responde a criterios que ya no son únicamente dictados por la geografía, la clase social, las creencias religiosas e ideológicas, sino que también obedecen a nuevas formas de 43 habitar la ciudad, al surgimiento de experiencias de relaciones sociales diversas y al compromiso con nuevas luchas. y desafíos Otro punto importante es reconocer el funcionamiento que hay dentro de las diferentes iniciativas en las que se encuentren. Para los entrevistados es importante la organización de sus equipos o subequipos en los que participan; además, consideran que es importante una distribución de tareas y están de acuerdo en que surjan líderes natos porque son conscientes de que es parte de todo proceso. Quizá esto haga pensar que al final de todo, si se organizan como lo hacen los adultos, en primer lugar, al estar rodeados de adultos que los han guiado en sus diferentes etapas, es evidente que pueden coincidir en ciertos patrones, pero a la vez dista mucho, pues tal como lo indican los/las entrevistados, para lograr el objetivo trazado está bien organizarse “tradicionalmente” o como lo hacen los adultos; no obstante, lo hacen de manera colectiva más allá de que pueda haber un líder, ya que este no es quien realiza todo y no importa el reconocimiento individual, pues al final consideran más importante la distribución de tareas y el apoyo mutuo que se dan. “[…] teníamos reuniones de equipos y después de ahí con los sub equipos, en las reuniones teníamos un plan donde nos indicaban ya el siguiente programa será de tal tema con tal fecha festiva y todos ya sabíamos qué tema abordar, todos nos ayudábamos […]” (Nayda, 21 años). “Soy un integrante más del equipo, somos varias personas y formamos un equipo, cada persona es una pieza fundamental para que este proyecto crezca, hemos apoyado emocionalmente, dando ánimos, también económicamente para poderlo solventar y con el aprendizaje de seguir generando líderes, ese era nuestro trabajo” (Alexis, 19 años). 44 Según lo mencionado por los/las jóvenes, cada uno de ellos pertenece a una pieza fundamental en las iniciativas y proyectos que realizan, buscando ayudarse entre sí, lo que implica una mejor eficiencia y eficacia en los objetivos que se trazan. Como afirma Bazán (2005), es difícil y acucioso poder precisar qué rol asume cada joven, porque pueden trabajar de manera dependiente o independiente según el periodo o situación en la que se encuentren. También identificamos la importancia del trabajo de jóvenes para jóvenes, su compromiso al enfrentar sus propias realidades y así ayudar a los otros, su potencial para contribuir con el desarrollo y fortalecer el trabajo con otros equipos. “[…] me encanta hasta ahora la magia (risas) que se respira cuando los jóvenes se ponen las pilas para hacer algo para ellos mismos porque son jóvenes trabajando para jóvenes no, eh con diferentes realidades enfrentando sus realidades pensar en ellos mismos además de ayudar al otro de manera muy personal […]” (Anabel, 20 años). Como tercer punto, los/las participantes señalaron que existen cambios y beneficios dentro del proceso de la participación juvenil. Aquí pudimos identificar que para los/las jóvenes es beneficioso generar vínculos amicales, así como sentimientos de gratitud porque esto les permite incrementar su estabilidad emocional y sentirse bien con ellos mismos. También consideran beneficioso sumar experiencias y reforzar sus habilidades porque esto les servirá para seguir desarrollándose de manera positiva en un futuro. Por otra parte, los/las participantes consideran beneficioso el apoyo al prójimo que realiza cada uno dentro de su organización o particularmente. “Bueno más que nada afianzar mis conocimientos, mis actitudes, mis valores, mi empatía que tengo con los demás y más que nada también generar impacto 45 no, que la gente se sienta bien con lo que nosotros traemos y que también lo entiendan” (Cristina, 22 años). Como señalan Alvarado et al. (2012), para muchos/as jóvenes la participación ayuda a generar mayor experiencia y contribuye a la formación integral y social de estos mismos. 4.3. Formas de participación de los/las jóvenes ayacuchanos en las iniciativas comunitarias desarrolladas en el contexto del COVID-19 En cuanto a las formas de participación de las/los jóvenes ayacuchanos, ellos indican que existen actividades que se iniciaron antes de la pandemia y otras que se han dado exclusivamente durante la pandemia. También hay algunas iniciativas que han funcionado en ambas etapas, pues las ya existentes han tenido que reinventarse y eso no solo ocurrió con las organizaciones, también con las personas a nivel individual. “Hay como una suerte de conjunto de dos y una intersección no, un conjunto en donde están todos los que ya existían y grupos que han tenido que adecuarse y el grupo de los que tenía que pasar la virtualidad para poder hacer este tipo de espacios” (Darling, 21 años). Partiremos por señalar los espacios generados antes de la pandemia. Los/las jóvenes indican iniciativas como la limpieza en el río Alameda, impulsar leyes a favor de los niños/as y adolescentes, campamentos universitarios multidisciplinarios (CUMIS), realizaban visitas al puericultorio, una participante formaba parte de un grupo de cortometrajes que recaudaban dinero para el asilo y otras personas en situación de abandono. En cuanto a la participación antes de la pandemia y durante la pandemia, hay sentimientos encontrados, pues algunos consideran que la pandemia les acortó los espacios de participación. 46 “Cuando no había todo esto podíamos reunirnos más no, sin miedo o… ya sea incluso organizarnos todas las organizaciones y hacer algo grande y que sea reconocido, pero ahora con todo esto era trabajar cada uno por su lado y en la medida que se podía” (Zaraí, 19 años). “Antes de la pandemia teníamos incluso más trabajo, hemos impulsado varias leyes, para ser exactos dos leyes, la 29719 y la ley 30403 y formamos parte del Plan Educativo Nacional al 2036 con el Ministerio de Educación, hemos participado en el séptimo Congreso de la Unión Americana de niños/as y adolescentes que se realizó en Colombia y participado en varios espacios democráticos, en la que nuestras voces han sido escuchadas” (Alexis, 19 años). Por otro lado, otros/as participantes sienten que a raíz de la pandemia pudieron hacer más fructífera su participación y expandir sus iniciativas. “Pensábamos que el tema de la pandemia nos iba a frenar de repente pensábamos desaparecer, pero al contrario la pandemia ha sido… una gran circunstancia para que nosotros podamos crecer… actualmente no solo tenemos seguidores del entorno, tenemos también seguidores de varias regiones Ica, Puno, Cusco, Trujillo y ahora hemos tenido la iniciativa de abrir una editorial cartonera en donde se empezó a vender algunos libros producidos durante la pandemia” (Denilson, 24). Por otra parte, las acciones desplegadas durante la pandemia se centran en acciones que permitieron afrontar esa etapa crítica tanto en el ámbito rural y urbano, los/las entrevistados señalaron que la distribución de alimentos era primordial, pues muchas personas no podían salir a trabajar debido a la orden de inamovilidad social y por el temor al contagio. En el área urbana, diversos negocios cerraron o se quedaron con el personal mínimo; mientras que, en las zonas rurales, las personas dejaron de 47 pastar a sus ganados o cultivar sus terrenos, decidieron confinarse en sus casas porque temían que las personas que habían retornado de las grandes ciudades o los transportistas (camioneros) los contagiaran. Otra iniciativa fue la desinfección de espacios físicos, puesto que se pensaba que el virus se mantenía vivo durante mucho tiempo en diferentes superficies físicas. Esto fue desmentido a través de múltiples investigaciones, pero fueron conocidas tiempo después. Otra acción importante fueron las campañas para desmitificar mentiras en torno al COVID-19, como se sabe, las fake news estaban a la orden del día, incluso medios reconocidos de comunicación incurrían en ese grave error, pues al no verificar las fuentes necesarias les dieron espacio a personas poco calificadas para opinar incluso para recetar medicina que supuestamente “curaba” el COVID-19. De esta manera, se creó la fiebre por conseguir la ivermectina, el dióxido de cloro, entre otros. Ante esto, los/las entrevistados decidieron desmentir estas creencias ya sea usando sus redes sociales, al hablar de este tema en sus reuniones colectivas, así como hablarlo y debatirlo en sus entornos familiares y amicales. Los/las entrevistados también generaron espacios de acompañamiento psicológico y emocional porque se dieron cuenta de que esta situación de encierro no solo los afectaba en todos los niveles y muy pocas personas se atrevían hablar sobre el desgaste emocional que se estaba generando, no solo en los niños/as o adultos mayores, sino en la población en general. “[…] la pandemia dañó bastante la salud mental y si no hacías o sea si no se actuaba la gente hubiera estado peor, pero ya poco a poco hablando, compartiendo, brindando una información verdadera no falseada se calmaba la situación […]” (Zaraí, 19 años). 48 Finalmente, es conveniente señalar que los grupos destinatarios de estas iniciativas, existe la presencia en su mayoría de personas vulnerables como los ancianos en situación de abandono, las/los niños, familias pobres y los animales. Todos/as los/las entrevistados coincidieron en que para poder ayudar primero hicieron una especie de focalización y ubicaron a las personas que más necesidades tenían, pero no solo a las personas, también detectaron los temas que podían abordar desde sus conocimientos previos. “La primera actividad que hicimos fue de focalizar a estas familias en Yanama, focalizamos estas familias mediante un grupo de voluntarios, sino me equivoco era Mama Alice… lo que hicimos fue solicitar quienes eran estas familias para brindarles las canastas básicas, que contenían alimentos no perecibles, algunos artículos de limpieza y todo ello… y como también hay compañeros constructores de paz de la Cruz Roja entonces por ahí también se les preguntaba por su salud, esto lo hicimos en dos oportunidades…” (Sayumi, 21 años). De acuerdo con lo mencionado por los jóvenes, podemos señalar que la mayor parte de las actividades emprendidas y generadas en pandemia tuvieron un momento corto de duración, las podríamos calificar como experiencias comunitarias espontáneas que se dieron de manera voluntaria y tuvieron un fin de culminación a corto plazo. En primer lugar, la entrega de canastas porque la alimentación era primordial; segundo, las campañas para combatir la desinformación en torno al COVID-19 porque las personas fueron muy vulnerables a la exposición de pseudonoticias que solo agravaban la situación; por último, la necesidad de reforzar el programa Aprendo en Casa, ya que muchas de estas clases no llegaban a los/las niños como debía ser. 49 “Yo durante la pandemia he participado desde casa cuando había algunos proyectos, lo hacíamos de manera virtual con tal que las personas se pudieran llevar algo, alguna información valiosa, porque nosotros en este caso dábamos información acerca de la COVID-19” (Cristina, 22 años). Con respecto a las iniciativas que tuvieron que adaptarse a la “nueva normalidad”, se puede decir que su mayor dificultad estuvo en aprender a manejar los recursos virtuales; romper los lazos presenciales fue difícil en un primer momento, pero a medida que pasaron los días los/las jóvenes se fueron acostumbrando y decidieron potenciar su presencia en todos los medios digitales, sobre todo hablamos de las redes sociales como Facebook, Instagram y Tik Tok, además de aprender a manejar Google Meet y Zoom, entre otras plataformas similares. “Nos cae la cuarentena, entonces lógicamente se prohibieron las salidas no, se prohibió el contacto y también se paralizaron nuestras actividades es que todavía no habíamos descubierto el mundo digital. Estábamos adentrados sí, pero más eso de comunicarse con los amigos, con la familia; más no habíamos explotado el tema de lo que es contenidos de manera virtual…” (Denilson, 24 años). Según los/las entrevistados, muchas iniciativas tuvieron que pasar una fase de reinvención, entre las que conocieron se encuentran la donación de canastas con víveres, pues antes se hacía solo en tiempo de navidad, pero en el contexto del COVID-19 se volvió algo primordial y el problema era cómo hacer llegar esas canastas a las personas si el contacto físico estaba prohibido. Los/las participantes indicaron que por eso fue importante la iniciativa bandera blanca, así como el sinceramiento de algunos vecinos que indicaban dónde faltaba alimentos a través de sus redes sociales, entonces iban al lugar y dejaban la ayuda. 50 Otras iniciativas que se dieron en el marco educativo fueron la enseñanza de inglés, la enseñanza de declamación y poesía, y los talleres en diversos temas tuvieron que adecuarlos a la virtualidad, pero esto funcionó más que nada en la zona urbana. La situación la zona rural fue distinta en principio porque la señal de internet era pésima y porque muchas personas que vivían en anexos no contaban con un televisor o radio para poder sintonizar el programa Aprendo en casa, desarrollado por el Ministerio de Educación. Por ello, algunos/as entrevistados indican que tuvieron que recurrir a la presencialidad, eso sí, tratando de respetar las normas de distanciamiento y desinfección hasta ese entonces vigentes. “Cuando pedí ayuda de espacio al alcalde del pueblo fue muy abierto y accedió sí úsalo normal, era un espacio casi amplio en ahí enseñaba a los pequeñitos… era más que nada reforzar los temas y la última media horita yo enseñaba inglés, como también sé inglés o aprendí inglés y les trataba de enseñar y si se interesaron mucho eran muy activos a pesar que tal vez la mayoría son tímidos trataba de hacerlos participar y era muy bonito” (Nayda, 21 años). Todas las iniciativas de la que los/las jóvenes fueron parte tanto de las iniciativas colectivas e individuales dirigidas al pueblo ayacuchano tuvieron como principal fin cuidar el estado de las personas vulnerables, ayudarlos a resistir el confinamiento y tratar de adaptarse a la “nueva normalidad”. 4.4. Factores que favorecen y obstaculizan la participación juvenil Con respecto a los factores favorecedores y de obstaculización, los/las jóvenes señalan que la llegada de la pandemia marcó una diferencia entre ambos factores, pues los que eran favorables se volvieron obstaculizadores y viceversa. En principio algunos/as jóvenes hicieron referencia a las personas que los ayudaron, a quienes denominaremos agentes externos. Estos agentes fueron sus padres, 51 familiares y algunas autoridades como presidentes de comunidad y alcaldes que les brindaron las facilidades para seguir adelante con sus proyectos, pero esta ayuda de las autoridades es algo paradójico, ya que otros/as participantes indicaron que se sentían abandonados por sus autoridades al no poder contactarse y, cuando lo hacían, sintieron que solo eran escuchados/as por compromiso; por este motivo, ellos/as se tenían que esforzar más para conseguir respeto y reconocimiento. Esto cambió para algunos/as debido a la pandemia, ya que en este contexto muchas autoridades vieron en ellos/as y sus iniciativas la oportunidad de continuar con cierta normalidad algunas actividades. Para empezar, si los jóvenes tenían iniciativas de reforzamiento del programa Aprendo en casa, no dudaron en cederles una locación o espacios públicos como jardines o plazas, y al ser los jóvenes los protagonistas de la mayoría de iniciativas, les dieron el reconocimiento y respaldo que ellos siempre habían esperado. “Creo que es importante incluso lo que hizo la Municipalidad Provincial de Huamanga, de brindar este reconocimiento a todos los voluntariados que habían realizado acciones sociales en Pandemia, porque así se los visibiliza, así los jóvenes saben que lo que están haciendo está bien y que es aplaudible” (Sayumi, 21 años). En segundo lugar, se encuentran las habilidades personales, pues los jóvenes consideran que gracias a sus personalidades o habilidades que poseen para desarrollar relaciones interpersonales han logrado llevar a cabo sus iniciativas. “Yo personalmente siento que puedo tener una actitud o más bien una personalidad muy trasparente pero también muy hábil para con las relaciones interpersonales entonces siento que eso ha sido una de mis fortalezas por la cual han llegado a elegirme no, para poder tener reuniones con algunas otras 52 personas de mi organización en representación de mis compañeros” (Anabel, 20 años). Los/las jóvenes también rescatan que las relaciones de equipo es otro factor que favorece a su participación, a medida que conversan con sus compañeros/as y llegan a conocerse más, logran establecer entre ellos una ayuda mutua y esto da paso a la amistad; entonces, al llegar a este punto, empiezan a trabajar más armoniosamente, ya que no solo comparten un objetivo en común, sino que son capaces de reunirse con estas personas en otros proyectos, en otros ambientes. Pese a que la iniciativa pueda concluir el hecho de establecer una amistad, también genera que muchos de ellos sigan en contacto por mucho más tiempo. “[…]Cada persona a nivel individual pasamos muchas cosas y como es una red grande el apoyarnos el que tengas ahí un hermano con quien hablar y que te aconseje te ayuda bastante” (Zaraí, 19 años). En cuanto a los factores que obstaculizan, los podríamos agrupar de la siguiente manera: los que se dan de manera general y aquellos suscitados a partir de la pandemia por el COVID-19. Dentro del primer grupo se identificó el difícil acceso a espacios de participación, el cual va estrechamente relacionado con la edad; si ellos quieren realizar una iniciativa o formar parte de alguna, un requisito que les solicitan siempre es que sean mayores de edad para poder participar, pese a que según las Naciones Unidas uno es joven desde los 15. Entonces, tal como lo vimos antes, los/las jóvenes siguen algunos parámetros impuestos por los adultos, pues se concibe que ellos solo adquieren responsabilidades al ser mayores de edad y, por esto, aún se continúa sin valorar sus experiencias. 53 “[…] los adultos como que tienen experiencia y entonces ellos participan en temas que les incuben en la comunidad, en el barrio y a nosotros los jóvenes nos miran como raros sin experiencia y creo que no se dan las mismas oportunidades, pero poco a poco va cambiando esa idea, ya que los jóvenes tienen igual experiencia incluso más experiencia, gracias a la participación activa y el trabajo conjunto” (Alexis, 19 años). Otro factor que obstaculiza está relacionado con el manejo del tiempo de los jóvenes, ellos quisieran participar más, pero deben lidiar con los temas académicos en una sociedad donde tanto el Estado, las autoridades, la academia, incluso los familiares no reconocen su capacidad de agencia ni los ven como transformadores del cambio. La imposición de múltiples tareas escolares, así como los deberes de casa hace que los jóvenes que desean participar en alguna iniciativa deban aprender a controlar mejor sus tiempos y establecer un horario que les permita cumplir con todo lo que la sociedad les demanda. “Todo se ha limitado al tiempo y no he podido asistir o integrarme a alguna actividad, ha sido porque se me ha presentado algo de la universidad o algo pasó en casa y ya no puede, pero si siempre ha sido tiempo y he tenido algunos roces con mi familia y tenía que quedarme en casa y ya ponía en segundo plano el voluntariado” (Anabel, 20 años). Los/las entrevistados también indicaron que el desentendimiento entre los participantes de una iniciativa, organización o voluntariado también impide o limita su participación, puesto que ellos sienten que no se debe trabajar en un ambiente así, consideran que lo idóneo es llevarse bien entre todos los miembros del equipo, así como organizarse escuchando las opiniones de todos. En nuestra opinión, esto que desfavorece se reafirma más con lo dicho anteriormente, los/las jóvenes consideran que 54 la amistad es un factor importante para dar continuidad a sus iniciativas, tal como afirma Francés (2008) “el razón de la acción social de los jóvenes son los sentimientos principalmente”. Es decir, no basta con sentir afinidad por una causa o comunidad, sino que es necesario sentir afinidad con sus pares y de ahí sacar adelante la iniciativa, lo cual conlleva a una constante participación. Como ya lo mencionamos en esta investigación, el contexto de la pandemia fue un escenario completamente nuevo y, por ende, se suscitaron reacciones diversas, pero algo generalizado en este marco fue el riesgo de infección y la necesidad de cortar toda interacción física. Estos dos aspectos también son reconocidos por los jóvenes y manifestaron que, por el temor, no tanto de ellos sino de sus familiares, tuvieron que trasladar toda su participación a la virtualidad; entonces, se dedicaron a convocar a otros/as jóvenes que no tuvieran este inconveniente por medio de las redes como WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter y Tik Tok, incluso muchos lograron crear una cuenta en específico para compartir sus iniciativas. “Con este tema de la pandemia a mi mamá le dio una crisis nerviosa y este no quería que nadie salga de la casa, ese fue el primer factor que hizo que incluso yo llorara, porque yo ya había pedido permiso a mis papás por ejemplo para ir a repartir estas canastas y ellos me dijeron si vas con todos los protocolos vas, pero de repente luego mi hermana dijo cómo es posible que vaya, estamos en una contexto de pandemia, así no son las cosas y mis papás dijeron es cierto, lo pensamos bien y no vas a ir” (Sayumi, 21 años). Otro factor que también afectó a los jóvenes, sobre todo a aquellos que venían realizando su iniciativa de manera presencial, fue la identificación de un caso de coronavirus, ya que el temor al contagio era tan grande que las personas se alejaban de todo aquel que fuera sospechoso de tener el virus. Este miedo fue disminuyendo con el 55 paso del tiempo, la llegada de nueva información, la desmitificación de innumerables mentiras que se daban en torno a la pandemia y el virus, y otro aspecto importante fue el acceso a las vacunas. “Venían varios niñitos más que todo niñitos de entre 8 a 12 años se podría decir y eran activos y querían aprender y lo dejamos de hacer cuando una persona dio positivo en el pueblo y desde ahí las personas tenían mucho miedo y lo dejamos, pero si estoy pensando que cuando vaya tal vez en las vacaciones hacer otra pequeña actividad porque ya la mayoría está vacunada y me gustaría volver a repetirlo” (Nayda, 21 años). 4.5. La visibilidad y propuestas para el fortalecimiento de la participación En el marco del COVID-19, se han observado los retos y dificultades que muchos/as jóvenes ayacuchanos afrontaron, pero demostraron que, con perseverancia, conciencia, oportunidades, herramientas y objetivos claros, pueden salir adelante y liderar iniciativas o ser partícipes de estas y apoyan el avance social. Los/las entrevistados indicaron que obtuvieron visibilidad debido a que muchas de sus iniciativas fueron reportadas por distintos medios. Como lo mencionamos, a raíz de la pandemia, todos tuvimos que reinventarnos y los medios de comunicación no fueron la excepción. Durante el contexto del COVID-19, los medios locales empezaron a difundir noticias generadas por los mismos ciudadanos, por ello nos enteramos de algunas iniciativas locales desarrolladas anteriormente. “Por el mismo tema del miedo a contagiarse y eso, entonces podríamos decir que las participaciones se han visto más en las redes sociales, a través de publicaciones, challenge y muchas otras acciones que nos han mostrado por las redes sociales” (Alexis, 19 años). 56 Esto quiere decir que todos/as los participantes utilizaron sus redes sociales para difundir todas las iniciativas que desarrollaban, de esta manera no solo lo hacían público, sino que buscaban que más jóvenes se unieran; también, motivaban a otros para que hicieran más iniciativas. La visibilidad de las iniciativas juveniles en la pandemia también significó un punto de quiebre para algunos jóvenes que habían decidido suspender sus actividades y debido a la compleja situación muchos no sabían cómo retomarlas. “[...] fue un impacto, un impacto bastante fuerte, el tema de la pandemia en todos los ámbitos pero habían organizaciones pues que tuvieron que detenerse por un tiempo,… lo que sucedió fue que buscamos alternativas para poder realizar lo que hacíamos […]” (Sayumi, 21 años). En cuanto al fortalecimiento de la participación, los/las jóvenes ayacuchanos indican que es necesario generar conciencia entre ellos mismos, así como motivarse a participar en diferentes espacios y no dejar de lado la colectividad porque, si bien es importante lograr las metas individuales, uno no puede alejarse de su colectivo, ya que solo así se logra sentirse bien y un mayor y positivo grado de satisfacción. “Bueno les diría que se tienen que proponer metas y cumplirlas, ya sé que va haber muchas limitaciones, pero tienen que hacerlo, tienen que buscar ayuda, sé que lo van a lograr que se van a sentir súper bien después de lograr lo que ellos mismos querían y pues que también se enfoquen en lo que es lo que quieren lograr a futuro para ellos mismos y para su comunidad” (Cristina, 22 años). También consideran que el reconocimiento de las autoridades puede fortalecer la participación, varios/as de los entrevistados indicaron que en la pandemia habían recibido reconocimiento por parte de sus autoridades (alcaldes, consejeros y líderes de sus comunidades) y esto les generó una sensación de aceptación, felicidad, entre otras, 57 pero sobre todo se sintieron motivados a seguir trabajando, pues sintieron que al fin habían logrado ser escuchados. Otros/as participantes consideran que el involucramiento de las familias es primordial en todo proceso de participación, porque solo así se les brinda herramientas sólidas y confiables para que puedan enfrentar cualquier tipo de problemas. CONCLUSIONES 1. A lo largo de la investigación se ha evidenciado que algunas de las iniciativas que surgieron en medio de la pandemia pueden considerarse como espontáneas, ya que surgieron para lograr un objetivo a corto plazo. Otras iniciativas se reinventaron a raíz de la pandemia, pero las personas que lideraron o integraron todas estas fueron jóvenes que ya eran partícipes de diferentes iniciativas prepandémicas, voluntariados, asociaciones, etc. 2. Los/las jóvenes indican que sus iniciativas involucran a niños/as y adultos mayores porque los consideraron como la población más vulnerable. Cuando inició la pandemia, los más propensos a morir eran precisamente los adultos mayores y quienes estaban en situación de abandono no podían hacer mucho para conseguir alimentos. También trabajaron con los niños/as porque consideran que fomentar en ellos/as el tema de participación u otros temas es más fructífero y porque debido a las brechas digitales no podían acceder de manera correcta a la plataforma virtual Aprendo en Casa. 3. La virtualidad nos ha demostrado que el empleo de las redes digitales ha visibilizado más las iniciativas de los/las jóvenes, porque han sido canales de información por los cuales ellos daban a conocer las acciones que realizaban y se enteraban de otras iniciativas realizadas por sus pares. 58 4. Pudimos observar que los jóvenes varones sí participan, pero su participación es más acotada en las diversas iniciativas, las jóvenes mujeres indican que los varones suelen dar menos de su tiempo y son menos comprometidos que ellas, pero no se profundizó en este tema, por lo que queda pendiente una investigación futura que pueda ahondar en este punto. 5. Se identificó que todos/as los/as jóvenes entrevistados cuentan con mucha agencia, ya que fueron capaces de generar acciones propias a favor de los demás, así como relaciones con diversos actores sociales, pero ellos/as mismos/as se sorprenden y no comprenden del todo el potencial que poseen. 59 RECOMENDACIONES A los científicos: • Realizar una investigación sobre cómo los roles de género afectan a los jóvenes criados en el marco del COVID-19 en la participación en la comunidad. • Abordar y desarrollar el tema relacionado con el liderazgo que aparece en las iniciativas juveniles. • Realizar investigaciones con jóvenes líderes de iniciativas juveniles, enfocándose únicamente en los líderes, para entender cómo participan. • Para ampliar el conocimiento científico en la praxis comunitaria, se requiere más investigación sobre la agencia de los jóvenes. A las autoridades: • Fomentar la participación comunitaria, con foco en las experiencias de los jóvenes involucrados. • Fortalecer la capacidad reflexiva, crítica y de autogestión de las/los jóvenes. • Reconocer los recursos y la capacidad de agencia de los jóvenes y asignarles un papel significativo en la toma de decisiones de la sociedad. Gracias a esto será posible tener una perspectiva más amplia sobre el desarrollo de políticas públicas destinadas a beneficiarlos. • Crear espacios físicos y formativos de participación desde la perspectiva de las/los jóvenes para asegurar y sustentar su participación a lo largo de su desarrollo. 60 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Acosta, F., Suárez, R., Bocanegra, A., Copete, J., Cubides J., Cuesta, I., Galindo, L., Hoyos, A., Lázaro, M., Marín, J. y Uribe, C. (2014). Jóvenes, juventudes, participación y políticas: asociados, organizados y en movimiento. Secretaría Distrital de Integración Social. Agudelo, M. y Estrada, P. (2012). 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Factores que favorecen y obstaculizan la participación juvenil 4.5. La visibilidad y propuestas para el fortalecimiento de la participación CONCLUSIONES RECOMENDACIONES REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS