PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES “Más allá de la ilegalidad”: Una aproximación sociológica al perfil del microcomercializador de marihuana, cocaína y pasta (PBC) en el distrito de Villa el Salvador TESIS PARA OPTAR EL TÍTULO DE LICENCIADA EN SOCIOLOGÍA AUTORA Edith Rosario Bastidas Ccopa ASESORA Carmen Rosa Balbi Scarneo Marzo, 2020 Resumen El objetivo de esta investigación se centra en conocer cuál es el perfil del microcomercializador de drogas en el distrito de Villa el Salvador, a partir de sus diversas trayectorias de vida. La investigación fue realizada desde el paradigma cualitativo, usando como estrategia de investigación los estudios de caso. La población de estudio estuvo compuesta por jóvenes microcomercializadores de drogas (marihuana, cocaína y PBC) de 20 a 28 años que residen en el distrito de villa el salvador. Se realizó observación participante, y esta se trasladó a notas de campo, que junto a entrevistas a profundidad constituyen el grueso de la información obtenida. Se encontró que los microcomercializadores de drogas ven la venta de estas sustancias como una actividad temporal1, pues no es parte de sus proyectos de vida a largo plazo, de esta manera es común ver que simultáneamente estudien y/o trabajen. Asimismo, el hecho de que estos jóvenes identifiquen las situaciones ligadas a la microcomercialización de drogas como oportunidades de generar dinero está vinculado principalmente con sus procesos de socialización. En este proceso la familia2 cumple un rol importante como moldeador de la mayor parte de su identidad, y son también una fuente de apoyo y soporte emocional3. Otro de los agentes de socialización a destacar son los grupos de pares, pues suelen compartir actividades ligadas a las drogas. Por otro lado, hallamos que el proceso de ser un microcomercializador de drogas debe ser entendido desde su diversidad y dinamismo, ya que debido a su flexibilidad y a su carácter temporal, los microcomercializadores no siguen una serie de reglas fijas para “escalar” en el mundo de las drogas, sino más bien adaptan la venta de drogas a sus tiempos y necesidades en diferentes momentos de sus vidas, hasta que 1 El tiempo que le dedican a esta actividad suele variar según sus trayectorias de vida, y la droga que venden. 2 También suele incluir a una pareja estable. 3 Principalmente la madre o quien cumple el rol maternal. 1 finalmente lo dejan. Por último, cabe decir que aunque no existe una forma “correcta” o ideal de ser un microcomercializador de drogas; sí existen valores y actitudes que suelen estar presentes en todos los casos en menor o mayor medida; como sus múltiples habilidades interpersonales y su gran capacidad de adaptación. Palabras claves: jóvenes, microcomercialización de drogas, proyecto de vida, socialización, familia, grupo de pares, habilidades y estrategias. 2 ÍNDICE Resumen 1 INTRODUCCIÓN 5 1. CAPÍTULO 1: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN 12 2. CAPÍTULO 2: ESTADO DEL ARTE, MARCO TEÓRICO E HIPÓTESIS 25 2. 1. Estado del arte 25 2.2. Marco teórico 36 2.3. Hipótesis 44 3. CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA 48 4. CAPÍTULO 4: EL CONTEXTO DE VILLA EL SALVADOR 56 5. CAPÍTULO 5: EL PERFIL DEL MICROCOMERCIALIZADOR DE DROGAS 65 5.1. Según rango del vendedor 66 5.1.1. Los perros (también llamados chacales, o parceros) 66 5.1.2. Microcomercializador independiente 72 5.2. Según tipo de droga vendida 84 5.2.1. Vendedor de Marihuana 84 5.2.2. Vendedor de cocaína 85 5.2.3. Pasta básica de cocaína (PBC) 87 3 5.3. Estrategias 92 5.4. Conclusiones 98 6. CAPÍTULO 6: LA FAMILIA Y SU INFLUENCIA 100 6.1. Relación con los padres 101 6.1.1. Análisis y conclusiones 141 6.2. Apoyo familiar 144 6.2.1. Conclusiones 151 6.3. Conclusiones Finales 151 7. CAPÍTULO 7: MÁS ALLÁ DE LAS DROGAS 154 7.1. Trayectorias de vida en relación con el trabajo y los estudios 155 7.2. Proyectos de vida 170 7.3. Análisis y Conclusiones 176 CONCLUSIONES 178 BIBLIOGRAFÍA 182 ANEXOS 192 Anexo 1: Glosario de palabras 192 Anexo 2: Gráficos 195 Anexo 3: Notas de campo 196 4 INTRODUCCIÓN Tradicionalmente las investigaciones sobre comercialización o microcomercialización de drogas han privilegiado en sus objetos de estudio su carácter marginal, vulnerable, o incluso criminal. Esto se debe a la abundante literatura que sostiene a la actual política mundial contra las drogas - que además cuenta con el apoyo de los medios de comunicación - extendiendo y reforzando la creencia de que las drogas están asociadas a la falta de control, violencia, crimen y marginación social. Sin embargo, el interés por hallar las causas de la ineficiencia e ineficacia de la actual política contra las drogas que penaliza la producción, comercialización y distribución de ciertas drogas, mientras que no lo hace con otras drogas con una naturaleza más adictiva, ha llevado a un grupo de intelectuales y científicos a desentrañar la lógica histórica detrás de la popular “guerra contra las drogas”, llegando a la conclusión de que ésta puede estar causando más daños que el mismo abuso de drogas, y que además sus medidas prohibicionistas y punitivas generan un tráfico ilícito vinculado directamente al fortalecimiento de organizaciones criminales, a la corrupción de gobiernos, al debilitamiento de las instituciones y a la expansión de una violencia que afecta en mayor medida a grupos socioeconómicos y étnicos más vulnerables. Hallamos también que las investigaciones empíricas en torno a la microcomercialización de drogas suelen ser extranjeras, es decir, existe una carencia de estudios sobre microcomercialización de drogas a profundidad en América Latina. Además, se privilegia el estudio de grupos marginados o, mejor dicho, de grupos insertados en espacios físicos con connotación marginal; sin 5 exponer ni explicar la complejidad y heterogeneidad de estos grupos. De este modo, se ignora que en la realidad existen espacios con tales connotaciones que no necesariamente cumplen con las características generalizadoras y peyorativas asociadas a ellos, sino que más bien están conformados por un grupo diverso de personas con diferentes vulnerabilidades y posibilidades, como es el caso del distrito de Villa el Salvador. Asimismo, cabe recalcar que la presente tesis puede ser útil para contrarrestar o problematizar la idea de que la venta de drogas, al ser una actividad de alto riesgo, está caracterizada por la violencia y por el daño que causa a la salud de los consumidores, por lo cual es considerada una actividad antisocial (Coomber, 2006), ya que más bien ésta resulta ser un acuerdo contractual entre oferta y demanda. Además, surge de un amplio proceso de socialización entre jóvenes, y en este mismo orden de ideas, otorga beneficios sociales dentro de un grupo de pares, dado que tener en su poder los productos que estos demandan les da un status diferenciado, así como también el dinero que obtienen resulta un capital que puede ser usado para mantenerse en actividades sociales compartidas. Por otro lado, debido a que la venta de drogas como la marihuana y la cocaína aún es ilegal y penalizada en la mayor parte del mundo, lo cual incluye al Perú, se consultó a varios autores especializados en teorías criminológicas esperando que brinden un marco teórico que pueda guiar el proceso para entender a los microcomercializadores de drogas, sin embargo encontramos que aún no se han desarrollado teorías con criterios adecuados o suficientes para analizar la microcomercialización de drogas y mucho menos a los microcomercializadores, dado que a diferencia de otras actividades ilegales, ésta carece de una víctima y un victimario, puesto que parte de un consenso propio del proceso de compra y venta. Por tal motivo, se ha optado por rescatar ciertas características de la teoría de las oportunidades (Felson, M. y Clarke, R., 1998), cuyo foco de atención está en las oportunidades últimas que llevan a alguien devenir ladrón. 6 Por su naturaleza, esta teoría le da vital importancia al entorno físico, en tanto es un factor relevante al momento de decidir si se lleva a cabo un robo o no, en la medida que este espacio se reconozca como poco riesgoso para el agente que lleva a cabo dicha actividad. A simple vista, la teoría de las oportunidades parece poco productiva para aterrizar el análisis de nuestro objeto de estudio. En primer lugar, porque la actividad del robo es bastante distinta a la de la venta de drogas a pequeña escala, ya que a diferencia de esta última, en el robo existe claramente un victimario y una víctima, y además porque es una actividad que se suele caracterizar por el corto tiempo en el que se lleva a cabo, aunque alguien pueda dedicarse a ello por largos períodos. De igual manera, está también asociada al desarrollo de una carrera delictiva, de tal modo que es percibido como un trabajo (Pérez, 1994). En este sentido, se busca rescatar tan solo la idea que deriva del enunciado de “la oportunidad hace al ladrón”, ya que asume que no es necesario ser un marginal, vago, pobre - y todas esas características que se le suele asociar al ladrón, y también al consumidor y vendedor de drogas (aún ilegales) a pequeña escala - para llegar a cometer una actividad ilegal. Asimismo, se rescata la relevancia que se le da al entorno físico en el que se lleva a cabo la actividad ilegal, pero se aterriza a partir de la naturaleza en la que se lleva a cabo la venta de drogas, que además es distinta según el tipo de droga que se venda, y según los significados, objetivos y motivaciones que se asocian a dicha actividad. A partir de ello, encontramos que es necesario complementar esta teoría para conseguir una teoría alternativa de las oportunidades - adecuada para el caso de los microcomercializadores de drogas - que integre ambas premisas, pero que además agregue otras a partir de la investigación empírica, de tal manera que forje modestamente el inicio de una aproximación teórica que facilite la comprensión y explicación de la realidad en torno a los microcomercializadores de drogas - u otras actividades ilegales de naturaleza similar. 7 De este modo, sostenemos que a pesar que no es necesario encajar con el perfil estereotipo de “delincuente” para llevar a cabo una actividad ilegal, el hecho de que alguien decida hacerlo no se limita a las oportunidades últimas que le facilitan la comisión de ésta, sino que hace falta entender que no todos identificamos una determinada situación como una oportunidad para realizar cualquier tipo de actividad, es decir, mientras para algunos una situación puede presentarse como una oportunidad para optar por la venta de drogas a pequeña escala y sacar provecho de ello para otro no lo es. Eso dependerá de qué considere esta persona como oportunidad y de qué significados haya construido en torno a la venta de drogas. Por esta razón, para explicar por qué una persona deviene microcomercializador/a de drogas es necesario tomar en cuenta no solo las oportunidades últimas para su comisión, sino también las causas primeras, o sea, aquellas que encontramos en la socialización4. Por otro lado, encontramos que el microcomercializador de drogas no necesariamente se topa con oportunidades, sino que también las busca e incluso las crea, es decir, es un agente activo que instrumentaliza las posibilidades que le brinda su cuerpo, su entorno social, físico y sus múltiples conocimientos no solo para acceder a esta ocupación, sino también para reducir los riesgos de ser encarcelado5, o descubierto por su familia o seres queridos que rechazan dicha actividad. El conjunto de estos factores hace evidente la importancia y necesidad de investigar desde una perspectiva cualitativa ¿cuál es el perfil del microcomercializador de drogas en el distrito de Villa el Salvador?, debido a que dicho enfoque da cuenta de los significados construidos sobre el consumo y venta de drogas, así como las subjetividades con las que son resignificadas. Tal como lo expone Creswell (2009), la metodología cualitativa es apropiada cuando se propone investigar la construcción social de significados o perspectivas de los actores sociales, los condicionamientos de la vida cotidiana 4 Este concepto se desarrollará en el marco teórico. 5 No es solo ser descubierto por las fuerzas policiales, puede ser descubierto, pero puede arreglárselas para aun así no acabar preso. 8 o se busca brindar una descripción detallada de la realidad delimitada de un grupo de individuos. Dentro de este enfoque, se ha optado como estrategia de investigación el estudio o análisis de caso, ya que este resulta bastante útil cuando a) la pregunta gira en torno al cómo y al por qué; b) el investigador tiene poco control sobre los eventos alrededor del tema de investigación, y c) el enfoque se encuentra en un fenómeno contemporáneo dentro de un contexto de la vida real. De este modo, un estudio de caso es una investigación empírica que investiga un fenómeno contemporáneo en el contexto de la vida real y donde se utilizan múltiples fuentes de evidencia (Yin, 1984). Las técnicas de recolección de información se basan en observación participante - con la ventaja de no ser un miembro externo al entorno social de estos jóvenes - la cual se trasladó a notas de campo, que junto a entrevistas a profundidad a 10 microcomercializadores de drogas (1 entrevista a cada uno como mínimo6), configuran el grueso de la información obtenida. Asimismo, debido al conocimiento previo del entorno en el que se lleva a cabo esta investigación y a los vacíos teóricos previamente expuestos, el análisis de la información se realizó desde el modelo de la Teoría Fundamentada, o mejor conocida como “Grounded Theory” (Glaser y Strauss, 2006), donde se usa el método inductivo para descubrir teorías, conceptos y proposiciones, partiendo directamente de los datos y no de prenociones. De esta manera, se logra construir el conocimiento basado en la experiencia de los propios sujetos de investigación. Por otra parte, es importante señalar que cada una de las entrevistas fue grabada, transcrita y codificada, con el objetivo de proteger la anonimidad y confidencialidad de los actores entrevistados. Para ello, se han modificado los nombres de los jóvenes entrevistados, así como también se han borrado las referencias contextuales que permitan identificarlos. 6 Esto depende de la información que tenga cada individuo. Se ha llegado a realizar hasta 3 entrevistas a una sola persona. 9 Sostenemos que el conjunto de resultados de la presente investigación es tanto válido como confiable, debido a que la información obtenida es de primera mano, por el contacto directo y prolongado de la investigadora con los sujetos de estudio y con el espacio donde estos desarrollan sus principales actividades, las descripciones a profundidad de la información proporcionada en las entrevistas, su comprensión y permanente análisis, así como también la retroalimentación permanente de la conceptualización emergida y validada constantemente con nuevos datos (Creswell, 2009). Por el carácter cualitativo de esta investigación, es evidente que la interpretación de los resultados no puede ser generalizable a toda la población de microcomercializadores de drogas, pues es profundamente respetuosa de las realidades subjetivas de cada caso a partir de sus trayectorias de vida conforme al lugar donde residen y donde la mayoría de ellos desarrolla sus principales actividades. En esta misma línea de argumentación, cabe decir que, si bien los hallazgos no se pueden generalizar en términos estadísticos, puesto que en los estudios de caso la generalización no se apoya en una muestra estadística, sino en el profundización de uno o pocos casos, abordado de manera holística (“generalización clínica”) (Descombe, 2010 en Giménez, 2012), sí es posible realizar una generalización en términos teóricos analíticos sobre las características conceptuales del proceso estudiado. En este sentido, lo que se generaliza no son los resultados particulares y específicos de un análisis de caso, sino el modelo teórico que ha conducido exitosamente a esos resultados, y que se supone conducirá a resultados análogos (y no idénticos) en otros casos. Según Yin, esta posibilidad de generalización será aún más robusta si dos o más casos soportan la misma teoría, y no la teoría rival. De este modo, este tipo de generalización permite abstraer y teorizar sobre el fenómeno de investigación, de tal manera que dicha teorización pueda dialogar luego con otros trabajos de investigación que abordan esta misma problemática. 10 Para terminar, cabe recalcar que el hecho de que no se puedan realizar generalizaciones universales, no quiere decir que el estudio no sea válido. En los estudios cualitativos la validez designa generalmente “la exactitud o la credibilidad de una descripción, de una explicación, de una interpretación o de cualquier otro tipo de análisis” (Maxwell, 1999, p. 159. en Giménez, 2012), por lo cual la presente investigación goza de validez. 11 1. CAPÍTULO 1: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN El presente estudio aborda el tema de la microcomercialización de drogas a través de las trayectorias de vida de los jóvenes que deciden moverse en el mercado ilegal de drogas a pequeña escala y a nivel local, dentro de los límites del distrito de Villa el Salvador ubicado en Lima Metropolitana. Para introducirnos en dicha problemática, resulta indispensable entender el contexto alrededor de la actual política mundial contra las drogas, cuyo carácter internacional se debe a que está dirigida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), único órgano que cuenta con representación universal al incluir a 193 estados. Sin embargo, la validez de dicha política es cuestionada por un grupo destacado de intelectuales y científicos - entre éstos hay varios premios Nobel - y pequeñas ong, que señalan que “la guerra contra las drogas” que se libra actualmente en el mundo puede estar causando más daños que el mismo abuso de drogas, y que además sus medidas prohibicionistas y punitivas generan un tráfico ilícito - que mueve cientos de millones de dólares anuales a nivel mundial7 - vinculado directamente al fortalecimiento de organizaciones criminales, a la corrupción de gobiernos, y a la expansión de una violencia que afecta en mayor medida a los grupos socioeconómicos y étnicos más vulnerables. 7 Hoy en día, aproximadamente 650.000 millones de dólares. Revisar: Merino, C. (2018, 4 de noviembre). Drogas: ¿Sabes cuánto dinero mueve el narcotráfico en el mundo? Diario La República. 12 Boville (2000) nos ayuda a comprender esta discordancia desde la complejidad y la lógica histórica que existe tras la actual política de lucha contra las drogas. Para ello, es necesario situarnos desde sus orígenes, los cuales se encuentran en Estados Unidos, aproximadamente entre mediados del siglo XIX y principios del siglo XX, donde su enorme influencia social por formar parte de la élite socioeconómica, el poder de la iglesia católica, los prejuicios raciales, y el puritanismo y moralismo norteamericano se unen para conformar una cultura popular de rechazo a las drogas. Asimismo, esta perspectiva encuentra oportunidad de expansión en un contexto en el que existe gran tolerancia hacia nuevas formas de vida y cultura, y donde además un ingenioso capitalismo encuentra múltiples estrategias para extender su poder económico; generando así, en conjunto, una sociedad compleja en la cual la preocupación social por las drogas es más bien una preocupación política y económica por la producción y el comercio internacional que esconde intereses de poder ligados al control del consumo interno. Esto explicaría el carácter funcional y geoestratégico de las políticas en torno a las drogas que hoy conforman parte sustancial de las relaciones internacionales y una forma utilitaria del gobierno mundial, encarnado bajo la figura de la ONU, cuya influencia principal es Estados Unidos. De esta manera, se fue desarrollando un mecanismo automático en el cual el resto de naciones se unieron para apoyar esta cultura contra las drogas que tomaba forma a través de Convenios internacionales que organizan tanto aspectos burocráticos como penales, sin tener en cuenta las complicaciones del proceso legislativo y de la discusión respecto a las medidas prohibicionistas y sus consecuencias. Dicha tendencia crece en un período entreguerras, donde se usa la mezcla de inseguridades, miedos y prejuicios de la época, con relación al temor hacia las minorías étnicas y de inmigrantes para generar una extendida alarma social bajo la creencia de que el uso de narcóticos provoca conductas antisociales y criminales entre sus usuarios. De este modo, se ignora el hecho de que muchas de las drogas - cuyo consumo se empieza a 13 restringir únicamente hacia su uso médico - formaban parte de múltiples culturas alrededor del mundo8, por lo cual; al prohibirse su producción, comercialización y consumo, inmediatamente surgiría un mercado negro que maneje el tráfico de tales productos - el cual a su vez profundizaría la corrupción política y la aparición de grandes organizaciones criminales - al cual forzosamente muchos morfinómanos y heroinómanos - pero también otros consumidores habituales u ocasionales - se verían obligados a acudir. En este sentido, se expande la idea equivocada de que se prohíben las drogas por su vínculo con la delincuencia, cuando más bien las drogas se empiezan a relacionar con la delincuencia debido a su prohibición. Ahora bien, ya explicada la lógica histórica alrededor de la política contra las drogas, nos hallamos frente a la necesidad de abordar sus consecuencias a partir de su incidencia en las Américas, dado que es donde se ubica el país en que se llevará a cabo este trabajo de investigación; y debido, además, a la dificultad de realizar generalizaciones respecto al mercado de drogas a nivel mundial, tanto por la falta de datos como por la particular idiosincrasia de los diversos países del resto del mundo (Comisión global de Política contra las drogas, 2018). En primer lugar, cabe destacar en las Américas la existencia de una tendencia a maximizar el uso del derecho penal y la cárcel como respuesta a aquello que identifican como problemas sociales, entre ellos los mercados de drogas ilegales9. Podemos constatar este hecho mediante los datos más recientes - del año 2016 - disponibles en el World Prison Brief, que muestran que el continente americano encarcela a 387 personas de cada 100 mil 8 No solo de su cultura, sino también de sus medios de vida, cuando ésta dependía del cultivo de dichos productos. 9 Esto también forma parte de las consecuencias de la aplicación represiva contra las drogas, puesto que se traduce en un incremento notable de reos en las cárceles y el consiguiente hacinamiento de éstas. 14 habitantes, convirtiéndose así en el continente con la tasa de encarcelamiento más alta del mundo (Chaparro, S., Pérez, C, y Youngers, C., 201710). Por otro lado, se evidencia que el encarcelamiento masivo en los países de la región latinoamericana resulta más notable en los delitos relacionados con drogas, y además se ha demostrado - a través del estudio de proporcionalidad llevado a cabo por el Colectivo de Estudios de Drogas y Derecho - que la respuesta penal al tema de drogas es desproporcional a su nivel de criminalidad11 (Colectivo de Estudios de Drogas y Derecho, 2012 en Chaparro, S., Pérez, C, y Youngers, C., 2017: p.18), lo cual podría llevar a distorsionar, o incluso violar los principios generales del derecho penal, generando así costos de oportunidad en el uso de recursos y una pérdida incluso mayor de legitimidad de las instituciones de sistema de justicia12. Así también, esta desproporcionalidad tiene una dimensión utilitaria, pues los costos ocasionados por este desenfreno punitivo no se compensan con los escasos beneficios que trae (Uprimny et al, 2013 en Chaparro, S. et al, 2017, p. 19), ya que sus efectos, en términos de reducción del tamaño de mercados ilegales, protección a la salud pública o individual, reducción en el abuso de drogas o su contribución a la seguridad son prácticamente nulos e, incluso, contraproducentes. 10 El informe del Colectivo de Estudios Drogas y Derecho, Castigos Irracionales: Leyes de Drogas y Encarcelamiento en América Latina, incluye investigaciones en diez países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, México, Perú, y Uruguay; de los cuales Estados Unidos tiene la población carcelaria más alta, sin embargo, esta se ha estabilizado a partir del año 2008, llegando incluso a disminuir ligeramente. Sin embargo, en los últimos 40 a 45 años aproximadamente la población carcelaria en el resto de estos países ha crecido en un 108% en promedio, es decir, 6.3 veces más rápido que la población en general. 11 El tráfico de drogas en algunos países ha llegado a ser sancionado con penas más altas que delitos como homicidio o violación sexual. Ver más en: Uprimny, R., Guzmán, D. & Parra, J. (2012). La adicción punitiva. La desproporción de leyes de drogas en América Latina. Bogotá: Atropos. 12 La percepción social de justicia permanece estancada en un 37% desde el 2004, es decir, para el ciudadano promedio la justicia es lenta, cara y corrupta y está identificada con el poder. Lo que significa que, de acuerdo a esta percepción la justicia no es independiente, ni imparcial, ni accesible para todo el mundo. Ver más: en Llorente & Cuenca (2015). La justicia en América Latina como factor imprescindible de desarrollo. Informe Especial. Madrid, España. 15 Asimismo, se puede observar cómo las desigualdades sociales y económicas se trasladan al proceso penal, de tal modo que las sanciones penitenciarias suelen estar dirigidas a poblaciones que ya se encontraban en contextos de vulnerabilidad social. Es así como dentro del mercado de drogas aún ilegales es común que se castigue, principalmente a quienes ocupan posiciones de mayor vulnerabilidad, que a su vez suelen ocupar los eslabones más bajos de la cadena de las drogas ilícitas - burriers13 y/o microcomercializadores14- o ser solo consumidores equiparados (Colectivo de Estudios de Drogas y Derecho, 2012 en Chaparro, S. et al, 2017) El caso peruano no es la excepción, pues para mayo de 2019, el 53,8 % del total de presos por delitos relacionados a drogas15 han sido encarcelados por microproducción o por microcomercialización de drogas (8,3 %), o bien por el delito de tráfico ilícito de drogas de tipo base (45,5%)16. Cabe recalcar que este último tipo penal incluye, según lo establecido por el artículo 296° del Código Penal, tres tipos de comportamientos punibles. Estos son; la promoción, favorecimiento o facilitación del consumo ilegal de drogas mediante a) actos de fabricación o tráfico, b) posesión de drogas con fines de tráfico ilícito; o, c) comercialización de materias primas o insumos (El Peruano, 26 de septiembre de 2015); sin embargo las cifras presentadas por la Unidad Estadística del Instituto Nacional Penitenciario respecto a la población penal 13 Según el Acuerdo Plenario 3-2008/CJ-116, se trata de individuos que se desplazan usualmente vía aérea o terrestre transportando droga — cocaína, marihuana, opio, entre otras— en sus bienes personales, en paquetes adheridos al cuerpo, en cápsulas ingeridas previamente al inicio del viaje o en contenedores colocados en otras cavidades del cuerpo. Su labor se circunscribe a trasladar, instrumentalmente, los bienes delictivos, sin interesar por cuenta de quién se realiza el transporte. Recordemos, sin embargo, que los burriers no tienen control sobre la cantidad que se les impone, ya que el acondicionamiento de la droga es realizado por el crimen organizado. Ver más en Mangelinckx, J. (2017). Lucha contra las drogas en el Perú: Una batalla perdida. Lima: Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, 2017. La publicación cuenta con la autorización del Colectivo de Estudios Drogas y Derecho (CEDD) para publicar el estudio de Jérôme Mangelinckx. 14 Personas que venden drogas - que en su lugar de residencia están restringidas o penadas por ley - a pequeña escala. 15 Para mayo de 2019, el porcentaje de presos por delitos relacionados a drogas constituye el 18,6% de toda la población carcelaria. Ver Anexo 2.2. 16 Ver Anexo 2.3. 16 por delitos específicos separa a los presos por Tráfico Ilícito de Drogas de los presos por Promoción o favorecimiento al tráfico ilícito de drogas, sin especificar a qué se debe tal diferenciación (Instituto Nacional Penitenciario, mayo de 2019, pg.26.), generando así más ambigüedad e incertidumbre de la ya existente en la propia constitución del artículo 296° referido al tipo penal de delito por tráfico ilícito de drogas (Prado, 1996). El director del Centro de Investigación ‘Drogas y Derechos Humanos’ (CIDDH), Ricardo Soberón Garrido, señala que este tipos de vacíos institucionales, jurídicos y legislativos no sólo para instituir criterios de selectividad y de especificidad legal para diferenciar adecuadamente los diversos eslabones del delito relacionado con drogas, sino también para establecer qué se entiende por droga17, lleva a una práctica policial y legislativa altamente criminalizante en perjuicio de los sectores más vulnerables de la población peruana (2010, p.11.). Es así que la categoría de presos por Tráfico ilícito de drogas (de tipo base) suele incluir en su gran mayoría a burriers y microcomercializadores, que en ambos casos representan los últimos eslabones de la cadena del tráfico ilícito de drogas, cuya participación es limitada y son actores fácilmente intercambiables. Por ende, su detención no afecta la dinámica del tráfico, pero sí tiene un impacto profundo en la sobrepoblación penitenciaria. Por otra parte, cabe resaltar que la presente investigación se lleva a cabo en un país reconocido oficialmente en el último reporte de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito [UNODC] (2019) como el segundo principal exportador de cocaína en el mundo, sin embargo es necesario mencionar que las organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas (TID) escogen a países tercermundistas o emergentes como centros productivos de las drogas y sustancias objeto de su actividad, en 17 Ver más en: Molina, T. (2005). El elemento objetivo y subjetivo en el delito de tráfico de drogas. En: Anuario Jurídico y Económico Escurialense, XXXVIII (2005) 93 - 116 / ISSN 1133 -3677. 17 términos de mínima inversión, máximo rendimiento y utilidad (Ibérico, 2016, p.110). No obstante, al momento de comercializar la droga, con el objetivo de maximizar la obtención de ingresos, dichas organizaciones buscan mercados con mayores niveles de ingresos per cápita, es decir, aquellos que corresponden a países desarrollados. En estos países la persecución del narcotráfico es mayor, por lo que ambos elementos: mayor control y mayor capacidad de gasto por parte del consumidor, generan que la droga se cotice a un elevado precio, pero siempre alcanzable para el consumidor final. Por tanto, Estados Unidos, Europa y el Asia Oriental son mercados predilectos de demanda de drogas producidas en América Latina18. Así lo afirma el representante de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Bolivia, César Guedes, cuando señala que “el problema de la droga no es de Bolivia, ni Perú ni Colombia. La demanda viene de otros mercados como Norteamérica, Europa y últimamente el Medio Oriente y Asia, que están interesados en consumir estas sustancias ilegales. En realidad, nuestros países son víctimas de esta situación. Somos países que tenemos una agenda social y de desarrollo bastante recargada. Tenemos que atender a nuestras poblaciones con una gran cantidad de necesidades. Pero adicionalmente a esto, viene el tema del narcotráfico”19 (Guedes, 2010). Del mismo modo, se puede observar que en el caso de Perú la producción nacional de cocaína ha tenido como principales destinos a Estados Unidos y Europa. Sin embargo, en los últimos años Brasil se ha convertido en uno de los principales receptores, siendo considerado actualmente como el segundo consumidor de cocaína en el mundo después de 18 Ver más en: Ibérico, C. (2016). Curso: “Tráfico Ilícito de drogas”. Elaborado para la Academia de la Magistratura en junio del 2015. Lima, Perú. 19 Este es un extracto de una entrevista otorgada por César Guedes al periódico “La Razón” de Bolivia, que ha sido publicado en la página de la UNODC. Para mayor información revisar: https://www.unodc.org/bolivia/es/stories/entrevista-la-razon-cesar.html 18 https://www.unodc.org/bolivia/es/stories/entrevista-la-razon-cesar.html Estados Unidos20. Es así que podemos ver como el kilogramo de cocaína en el lado peruano asciende aproximadamente a US $1,500.00, mientras que la misma cantidad ya en la ciudad de Manaos en Brasil puede costar US $10,000.00 (Ibérico, 2016, p.4). Siguiendo esta línea, encontramos que - según diversas fuentes, entre las que destacan la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Análisis Nacional de la Amenaza de Drogas del Departamento de Estado de los Estados Unidos - el precio del kilo de cocaína desde que sale de la selva colombiana hasta que llega a su destino en Estados Unidos se multiplica hasta 500 veces, ya que el kilo original, con un costo promedio de 650 dólares (entre 585 y 780), se transforma en dos kilos con un valor total de venta al detalle de 330.00021 Estados Americanos, 2013, p.56). dólares. (Organización de los En este sentido, podemos afirmar que la acumulación del capital se produce en el destino no en el origen, y aunque paradójicamente los niveles de violencia en estos mercados de venta final son relativamente bajos, todo indica que es precisamente la demanda de dichos países lo que impulsa la violencia en el resto de eslabones de la cadena (Organización de los Estados Americanos, 2013, p.79). No obstante, a pesar de todos los indicadores que señalan que el “problema de las drogas” debe centrarse en su demanda, se ha preferido responsabilizar de este consumo a los países productores. Es así que, que se da prioridad a una estrategia contra-ofertista22 en la política actual de lucha contra las drogas. En nuestro país, esto se hace evidente al revisar la estrategia nacional de lucha contra las drogas, encabezada por DEVIDA 20 Aunque Estados Unidos sea el principal consumidor de cocaína en el mundo, se ha preferido, antes que aceptar la incapacidad de su Estado por regular dicha demanda, responsabilizar de este consumo a los países productores de hoja de coca. 21 Este aumento en el precio de la droga es evidentemente resultado de la ilegalidad de dicho producto. 22 Tal estrategia tiene sus orígenes en un período bélico en el cual la disminución de consumo de drogas se achacó a la falta de suministros por interrupción del transporte internacional durante ambas guerras. Esto además estuvo obviamente relacionado a la creencia de la existencia de un fuerte vínculo del consumo de drogas con las minorías étnicas y raciales. Ver más en: 19 (Comisión Nacional para el desarrollo y vida sin drogas), que enfoca el mayor porcentaje de sus recursos en la erradicación de cultivos ilícitos y en segundo lugar en el cultivo alternativo. Sin embargo, esta estrategia contra-ofertista, hasta el día de hoy no ha dado los resultados esperados, teniendo en cuenta lo poco que se gana y lo mucho que se pierde - no solo en términos económicos, sino también, institucionales y culturales - pues, aunque se reduzcan los territorios de cultivo o se reemplacen, el consumo de drogas aún ilegales sigue en ascendencia. Los indicadores de consumo de drogas todavía ilegales a nivel mundial han crecido en los últimos años23, siendo la marihuana la droga ilegal más consumida, seguida por las sustancias cocaínicas. Cabe decir que ambas tendencias se replican en el caso peruano (La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2019) Por su parte, Lima Metropolitana es la zona donde mayor prevalencia de vida de drogas ilegales existe (2,6 % de su población) y son precisamente los adolescentes entre 16 y 17 años quienes en mayor porcentaje consumen drogas ilegales, tales como la marihuana, la cocaína y el PBC (La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas, 2013). Se observa, además, que la edad de inicio del consumo de drogas ilegales ha descendido en los últimos 10 años, ya que hasta el año 2002 las edades se concentraban entre los 17 y 19 años de edad, mientras que para el 2013 oscilan entre los 13 y 14 años de edad en Lima Metropolitana, entre 11 y 14 años en la sierra; y entre 13 y 14 años de edad en la selva (IESM, 2002 en La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas, 2013, p.22.). Los datos expuestos con anticipación son percibidos y presentados como problemáticos por organismos e instituciones públicas como CEDRO24, DEVIDA y la UNODC, pero no por la ineficiencia de su estrategia, sino porque - como ya se ha mencionado - suelen vincular el consumo de drogas, tanto 23 El consumo de drogas creció en un 30% el año 2017 respecto al consumo en el año 2009. 24 Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas. 20 legales como ilegales, con actitudes violentas o incluso delictivas. No obstante, en los últimos años hemos sido testigos de muchas evidencias empíricas, provenientes de otros países, que señalan que la forma más eficaz de hacerse cargo de las consecuencias negativas - pero también de las positivas - del tráfico y consumo de drogas es controlando tanto la oferta como la demanda, a través de la legalización y/o regularización. Pese a ello, podemos observar a nivel mundial una tendencia hacia la legalización de la producción, venta y consumo de la droga - aún ilegal en la mayoría de países - más consumida en el mundo, es decir, la marihuana. De esta manera, podemos ver a países como Uruguay que ya permiten la producción, comercialización y consumo de marihuana con fines recreativos, de tal manera que su control y regulación está en manos del Estado, ejemplo que ha sido replicado por Canadá el pasado 17 de octubre de 2018. Asimismo, encontramos que países como Portugal, Ecuador y México han despenalizado la posesión y consumo de drogas, en general, para uso personal. En el caso peruano - en febrero de 2019 - se aprobó el reglamento de la Ley N° 30681 que regula el uso medicinal y terapéutico del cannabis y sus derivados, y de igual modo no resulta cuestionable la posesión de una dosis mínima de marihuana25 para el consumo propio. Para terminar, incluso en Estados Unidos, quien lidera la famosa lucha contra las “drogas prohibidas” (sustancias psicoactivas ilegales), existen 9 estados donde es permitido consumir marihuana de manera recreacional, mientras que en 30 es legal solamente su uso medicinal (“¿En qué países del mundo es permitida la dosis mínima de drogas?”, 5 de septiembre de 2018). En este escenario, donde el consumo de drogas y la violencia causada por el narcotráfico va en ascendencia, se ven enfrentadas las posturas tradicionales - que señalan al consumo, producción y comercialización de drogas como un problema criminal, que por lo tanto debe ser castigado por el 25 Según el Artículo 299 del Código Penal no es punible la posesión de drogas para el consumo propio en cantidades que no excedan de 5 g de PBC, 2 g de cocaína y 8 g de marihuana. 21 sistema penal - con aquellas más progresistas que ven el consumo como un problema de salud pública y buscan evitar la marginalización y el rechazo hacia personas y comunidades, así como también desempoderar el crimen organizado (Comisión global de política de drogas, 2018). Esta última resalta las consecuencias positivas de la regulación y legalización de drogas como la marihuana, y es fuertemente defendida por la Organización de Estados Americanos (OEA) (“La OEA recomienda despenalizar el consumo de drogas en América”, 17 de mayo de 2013) y la Comisión global de política de drogas (2018). Con todo, lo cierto es que las evidencias que existen acerca de las consecuencias positivas o negativas de la legalización de drogas están limitadas contextualmente (“Los expertos no creen que la legalización de las drogas termine con la violencia”, 4 de noviembre de 2017 y “La legalización de la marihuana eleva la violencia entre narcotraficantes en Uruguay”, 10 de junio de 2018). Entonces, sostenemos que dentro de este debate se reconoce que la microcomercialización de drogas no es definitivamente un factor de relevancia en el problema de violencia o, al menos, no lo es en comparación con la violencia generada por producción y tráfico a gran escala26. De igual manera, encontramos que existe un escaso conocimiento en torno a la venta de drogas a pequeña escala, los mercados locales de drogas y sus dinámicas ilegales, dado que las estadísticas oficiales suelen caer en la especulación y la desinformación (Garzón - Vergara, 2015). Esta investigación busca conocer ¿cuál es es el perfil del joven microcomercializador de drogas, en el distrito de Villa el salvador?, a través del análisis profundo de sus diversas trayectorias de vida, para de esta manera 26 Según Kenney, citado por López y Vizcarra, la cadena del narcotráfico funciona mediante una división de trabajo entre eslabones o nodos con pocos puntos de comunicación entre sí. Asimismo, dicha cadena es descentralizada, es decir, existen varios nodos capaces de realizar la misma función en diferentes territorios. Por tanto, resulta lógico que los microcomercializadores no tengan por qué estar vinculados con la violencia y crímenes cometidos entre los eslabones más altos de la cadena. Revisar: García, J. (2014). El rol de las instituciones del estado en la lucha contra las drogas en los países productores de hoja de coca. 22 dilucidar cuáles son los factores que intervienen en las trayectorias de vida de jóvenes de entre 20 y 28 años que residen en Villa el Salvador para que decidan dedicar parte de su tiempo a la microcomercialización de drogas, y así poder explorar a través de cada caso, las condiciones socioeconómicas, motivaciones y conexiones comunes o diferenciadas que caracterizan las trayectorias de vida de estos jóvenes; y desde esta perspectiva poder conocer y analizar las continuidades y variaciones de sus dinámicas alrededor de dicha actividad ilegal. Por consiguiente, los objetivos de esta investigación son los siguientes: 1) Rastrear y examinar cómo estos jóvenes se inician en la microcomercialización de drogas, 2) Ahondar y analizar los factores que intervienen en las trayectorias de vida estos jóvenes para llegar a vender drogas a pequeña escala 3) Analizar y mostrar qué formas encuentran dichos jóvenes para sortear el riesgo que implica vender drogas a pequeña escala, y 4) Examinar y exponer cómo y por qué estos jóvenes desisten o continúan llevando a cabo dicha actividad ilegal. El interés por conocer las dinámicas en las que se mueven los microcomercializadores de drogas nace del discurso que gira en torno al perfil del microcomercializador, acerca de si éste debería ser considerado como un “delincuente”, con todas las características negativas que se asocian a este calificativo, tal como lo señalan abundantes estudios de CEDRO y DEVIDA, o si más bien podría ser cualquier individuo que no necesariamente está involucrado en otras actividades ilegales, y podría ser también un universitario, padre de familia, un amigo de confianza, etc. Así pues, la relevancia sociológica de esta investigación cualitativa y exploratoria radica, en primer lugar, en que permite cuestionar los supuestos a priori que existen alrededor de la venta de drogas a pequeña escala y los individuos que se dedican a ello. Este cuestionamiento implica un análisis profundo y crítico que guía el proceso de desnaturalización/deconstrucción de las prenociones que rigen nuestros entornos sociales para así construir nuevas ideas o representaciones sociales más ajustadas a la realidad. Por tanto, el 23 conocimiento que ofrece esta investigación es relevante sociológicamente, dado que uno de los principales objetos de la sociología es la crítica y desnormalización de las prenociones que rigen a las diversas sociedades. En segundo lugar, la investigación de este tema a nivel sociológico, no sólo ha sido poco examinado en nuestro país y en Latinoamérica, sino que además se ha privilegiado la investigación de estos temas a grupos y a zonas marginadas. Además, encontramos que existe un vacío frente a las motivaciones de fondo que tienen los vendedores de droga a pequeña escala para dedicarse a ello, y las principales experiencias previas que lo hacen considerar esta actividad como una opción a la cual se pueden dedicar. Por otro lado, las investigaciones existentes no exponen ni analizan la heterogeneidad que existe entre el grupo de los microcomercializadores de drogas, ni las diferentes estrategias y redes sociales que manejan a partir de esta diversidad. Finalmente, al descubrir que no existen teorías sociológicas sobre la actividad ilegal que brinden un marco teórico con criterios adecuados o suficientes que guíen el proceso de investigación y explicación acerca de la microcomercialización de drogas aún ilegales o los microcomercializadores de tales sustancias; el presente trabajo de investigación pretende modestamente brindar una aproximación teórica capaz de otorgar algunas herramientas que permitan orientar la investigación sociológica alrededor de los vendedores de droga a pequeña escala. 24 2. CAPÍTULO 2: ESTADO DEL ARTE, MARCO TEÓRICO E HIPÓTESIS 1. 1. Estado del arte Este apartado se dividirá en tres secciones, el primero consiste en una recopilación de documentos que den cuenta de la situación actual del mercado de drogas a nivel mundial, latinoamericano y de Perú. Para este fin, debemos revisar el último Informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito [UNODC] (2019), ya que es la única fuente que nos brinda datos estadísticos completos de las variaciones y continuidades en el mercado de drogas a nivel mundial. Entre los principales hallazgos encontramos la existencia de una relativa estabilidad en el consumo de drogas a nivel global que, sin embargo, esconde controversiales cambios en los mercados de las drogas. Estos son; la proliferación de nuevas sustancias psicoactivas (NSP27), el aumento del consumo con fines no médicos de medicamentos sujetos a prescripción médica, y el incremento de sustancias de origen desconocido que circulan ilícitamente haciéndose pasar como medicamentos. Es decir, encontramos en el mundo desarrollado un nuevo escenario donde la oferta de sustancias ilícitas es cada vez más amplia y diversa (la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2018). 27 El consumo de fármacos opioides con fines no médicos está adquiriendo dimensiones de epidemia en América del Norte En 2015 y 2016, por primera vez en medio siglo, la esperanza de vida en los Estados Unidos de América se redujo dos años seguidos. Ver más en UNODC (2018). “Resumen, conclusiones y consecuencias en materia de políticas” En: Informe Mundial sobre las drogas 2018. 25 Por otro lado, pese a la relativa estabilidad del consumo de drogas en general, encontramos que existe un incremento de aproximadamente el 16% respecto al número de consumidores de marihuana a nivel mundial en el decenio que terminó en 2016. En este punto, cabe resaltar que la marihuana no solo continúa siendo la droga28 más controversial, en el sentido de la flexibilidad de su legalidad, sino que además es la más consumida (sin tener en cuenta las drogas legales, como el alcohol y el tabaco) a nivel mundial, a nivel latinoamericano y a nivel de Perú. Así lo confirma el Informe sobre el consumo de drogas en las Américas 2019 que señala que el consumo de marihuana aumentó en la población general en al menos seis de los siete países que proporcionaron estos datos” (Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas [CICAD] y Organización de los Estados Americanos [OEA], 2019, p. 67). Asimismo, es importante señalar que el número de consumidores está concentrado en el segmento de 18 a 34 años a excepción de Paraguay y Perú donde se observa un mayor consumo entre los adolescentes de 12 a 17 años. No obstante, cabe mencionar que en nuestro país contamos con datos recaudados solo hasta el año 2010. Además, la OEA - a diferencia de la ONU - es más cuidadosa en señalar cualquier tendencia común en el uso de drogas en todo el hemisferio. Sin embargo, afirman que aproximadamente, la mitad de los países muestran aumentos en el consumo de cocaína, y el tabaco parece ser la única sustancia que muestra disminuciones sistemáticas en el uso a lo largo del tiempo. Siguiendo esta línea, podemos abordar de manera más clara cuáles son las tendencias en el caso peruano. Encontramos, en primer lugar, que el consumo de drogas todavía ilícitas se ha incrementado en los últimos años, en 28 Siempre que se usa la palabra “droga” en el Informe Mundial sobre las Drogas debe entenderse que se trata de una sustancia fiscalizada de conformidad con los tratados de fiscalización internacional de drogas. Es decir, en conformidad con los datos oficiales presentados por los Estados Miembros a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en el cuestionario para los informes anuales. 26 especial, la marihuana, el clorhidrato de cocaína, drogas de tipo anfetamínico y drogas sintéticas. Así también, entre los hallazgos se señala que Lima Metropolitana es la zona donde mayor prevalencia de vida de drogas ilegales29 existe (2,6 % de su población) y son precisamente los adolescentes entre 16 y 17 años quienes en mayor porcentaje consumen drogas ilegales, tales como la marihuana, la cocaína y el PBC (La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2013). Además, gracias al Instrumento de Evaluación para Sistemas de Salud Mental y a la I Encuesta Nacional de Consumo de drogas podemos afirmar que la edad de inicio del consumo de drogas ilegales ha descendido en los últimos 10 años, ya que hasta el año 2002 éste se concentraba entre los 17 y 19 años de edad, pero para el 2013 se concentra en edades bastante tempranas, que oscilan entre los 11 y 14 años de edad (IESM, 2002 en La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2013, p. 22.). En síntesis, los datos expuestos en esta sección resultan de gran utilidad para mi investigación porque brindan un conocimiento general del mercado de las drogas en la actualidad y de su demanda, lo cual nos interpela a preguntarnos a qué se debe el aumento de esta demanda y cuál es el rol de los microcomercializadores en esta gran red. Así también, nos lleva a cuestionar qué tan adecuado o eficiente resulta en la actualidad mantener el carácter ilegal de ciertas drogas y que trae consigo esta decisión. Sobre estos puntos se desarrollará la segunda sección de este apartado. Existen pocos estudios que respondan o se aproximen a por qué se da un incremento a nivel global de consumo de drogas. Definitivamente, por su alcance, los factores han de ser culturales más que personales, sin embargo, como señala la OEA existen fuertes limitaciones, debido a que sus estudios no abarcan toda la heterogeneidad de la realidad mundial, puesto que solo toma 29 Proporción de personas de la población que en algún momento de su vida hayan consumido alguna droga ilegal. 27 en cuenta los hallazgos de sus 35 Estados americanos miembros30. Asimismo, no parece adecuado reafirmar y reproducir ideas que criminalizan al consumidor. Por tanto, se abordará cuidadosamente qué situaciones podrían estar influyendo en el aumento de consumo de drogas en gran parte del mundo. Tanto la UNODC como la OEA señalan que los datos comprueban que se da un aumento en el consumo de drogas debido a una reducción en la percepción del riesgo. Esto explicaría los mayores índices de consumo en alcohol y el tabaco - aunque el consumo se reduzca aún es alto y mayor al de la mayoría de drogas - y de la marihuana que está siendo legalizada y regulada en diversos Estados. Por otra parte, trabajos como los de Magali Catalán, El adolescente y sus usos de drogas en una sociedad de riesgos, concentran su interés en explicar el incremento de dicho consumo en el caso de los adolescentes. Ella señala que estas sustancias suelen ser potentes generadores de identidad grupal y responder a necesidades de estas edades. Así también, en su estudio se muestra cómo el consumo es autorregulado por estos jóvenes, es decir, no existe dependencia. Y, además, problematiza si la detención de una mayor cantidad de jóvenes involucrados en drogas de clases bajas que de clases altas se deba a un abuso de sustancias, o más bien a un abuso de poder, desigualdad de oportunidades y estigmatización. Considero que resulta bastante útil el trabajo de esta autora, ya que sus hallazgos sirven para desestereotipar al consumidor y aclarar que este no es un criminal, y tampoco es necesariamente un individuo dependiente a las drogas; y en este sentido nos da luz para problematizar el consumo y así ampliar el análisis en torno al perfil de los consumidores. Por otro lado, respecto a los hallazgos de la UNODC y la OEA, vale la pena examinar qué tan útil es tomar la postura de asumir que una reducción de 30 Revisar Estados miembros de la OEA en: https://www.oas.org/es/estados_miembros/default.asp 28 https://www.oas.org/es/estados_miembros/default.asp la percepción del riesgo aumenta el consumo y señalar cómo estos hallazgos se relacionan con el debate de la legalización de ciertas drogas. Para abordar este punto, es menester revisar el trabajo de Adriana Luna-Fabritius, Modernidad y drogas desde una perspectiva histórica, puesto que desde una perspectiva histórica logra desentrañar los procesos mediante los cuales se llega a criminalizar el consumo de drogas y a los microcomercializadores. Para empezar, encontramos que desde sus inicios el comercio de estas sustancias y su consumo no solo han sido parte de la base del sistema capitalista moderno - Estados modernos y sus aparatos legales a escala nacional y supranacional - sino también de los imperios comerciales europeos y elemento crucial de su expansión hacia Occidente. Por tanto, se puede afirmar que las leyes que criminalizan a los consumidores y comercializadores responden a un sistema normativo que tiene como punto de partida una paradoja insuperable, y por lo cual las políticas regulatorias no han dado respuesta a cuestiones de salud pública, sino más bien están ligadas a cuestiones de poder y de marginalidad. Por ello, la prohibición del uso y venta de drogas se dirigió primero a grupos marginales, y mucho más tarde se extendió al resto de la sociedad. Al señalar esta información, este trabajo nos ayuda a situarnos mejor en el debate actual entre la prohibición y la legalización de drogas, dado que aborda la importancia de contrastar los daños que trae consigo el uso de drogas (enfermedades provocadas por contagio, dependencia, etc.) con los daños que trae su prohibición (corrupción, empoderamiento de organizaciones criminales, debilitamiento de las instituciones, violencia y segregación hacia grupos ya vulnerables). Siguiendo este orden de ideas, encontramos que los argumentos que favorecen la legalización son principalmente de índole económica, ya que se obtiene decenas de miles de millones anualmente por los ingresos fiscales por venta de drogas legales. Asimismo, hallamos que se visualizaría un avance significativo si solo un tercio del dinero que se gasta desmedidamente a nivel 29 mundial para las iniciativas contra el narcotráfico se destinara en reducir las enfermedades causadas por drogas y adicción (Nadelmann, 2007: 24-26, 28, 30 en Luna-Fabritius, 2015). Así también, este estudio señala que los microcomercializadores de drogas se dedican a la venta de estas sustancias principalmente porque obtienen un beneficio monetario de ella, y no como un pretexto o medio para continuar su adicción. Por último, se afirma que la estrategia basada en la aplicación de una ley rigurosa traería una reacción violenta y el crecimiento de un mercado ilícito, al tiempo que crecerían los índices de marginación sobre los usuarios y microcomercializadores. Por ello, este trabajo nos interpela a descriminalizar el consumo de drogas (mucho menos si no se tiene en cuenta las diferentes particularidades de cada una de ellas) y la microcomercialización de estas, ya que no es definitivamente un factor de relevancia en el problema de violencia31. Asimismo, brinda un punto de partida para investigar sin sesgos cuáles son las dinámicas y motivaciones que orientan las actividades de los microcomercializadores de drogas respecto a la venta de drogas.. Para terminar, la tercera sección está enfocada en demostrar la importancia de ahondar en la investigación sociológica sobre la microcomercialización de drogas mediante la exposición de los vacíos y límites de los pocos estudios que se han llevado a cabo - en las ciencias sociales - tanto en el extranjero como en el Perú. Esta sección se dividirá en dos, primero se abordarán estudios extranjeros a nivel occidental, y en segundo lugar investigaciones a nivel latinoamericano. Entre los trabajos de occidente, encontramos un clásico de la sociología en lo que respecta el tema del uso y consumo de drogas; este es el trabajo de Howard Becker que plasma dentro de Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance (1963), el cual explica que el mismo consumo de marihuana es un proceso de aprendizaje que se da a nivel social. Por lo tanto, la experiencia que 31 Ver más en: Comisión global de política de drogas. (2018). Regulación. El control responsable de las drogas. 30 trae consigo es compartida, y depende de dicha experiencia continuar el consumo o no. Es menester recalcar su importancia, puesto que es el primer trabajo que ya en los años cincuenta habla del uso recreativo de la marihuana, aún cuando todos se referían al consumo como “abuso” o adicción. Para los fines de esta investigación, considero importante los siguientes puntos. En primer lugar, el hecho de que se destaque que los consumidores de marihuana no son unos “desadaptados sociales” como se creía en ese entonces (y como algunos aún conservan ese prejuicio en la actualidad), sino que, por el contrario, son jóvenes que se plantean proyectos de vida dentro de lo legal, e que incluso son bastante compartidas y aceptadas socialmente. Sucede que la decisión de empezar a consumir y de continuar el consumo está íntimamente vinculada a las experiencias que se tienen a partir de las interacciones sociales, generalmente con amistades o conocidos cercanos. Es decir, el gusto o disgusto por la experiencia de consumir se adquiere en interacción con otros, por lo cual el sentido que se le da al consumo y las sensaciones de dicho consumo no son automáticas, sino principalmente sociales. De esta manera, Becker demuestra que para que una persona devenga consumidora de marihuana necesita de un aprendizaje que se obtiene a través de interacciones sociales y que desarrolle una motivación para dicho consumo. En esta misma línea, el autor señala que hay quienes abandonan el consumo después de su primera experiencia, o después de haber consumido algunas veces y no haber llegado a reconocer una sensación placentera, mientras que otros continúan el consumo convirtiéndose bien en consumidores ocasionales o en consumidores habituales. Asimismo, señala que muchos de estos consumidores manifiestan a través de sus relatos que en muchas ocasiones han dejado de consumir marihuana por un buen período de tiempo sin sentir una necesidad fisiológica de hacerlo o llegar al punto de desesperarse por no consumirla. 31 Por último, otros también mencionan que han tenido experiencias en donde han estado bajo los efectos de la marihuana y sus familiares, que no reconocen estos efectos, no han notado los cambios en su actitud, e incluso han desarrollado sus actividades con normalidad - hasta en sus trabajos - aún cuando no esperaban hacerlo. Para los fines de la presente investigación, considero que resulta útil abordar el consumo de drogas siguiendo la perspectiva de Becker, ya que ésta se expone como un proceso de experiencias que se tiene en interacción con otros, lo cual promueve la investigación sociológica. Por lo tanto, servirá para orientarnos, de forma cuidadosa, en el análisis de la transición del consumidor al vendedor de drogas a pequeña escala. Siguiendo el esquema planteado, hallamos la investigación de Duck, Becoming a Drug Dealer: Local Interaction Orders and Criminal Careers (2016), que nos aterriza en una pequeña ciudad al noroeste de los Estados Unidos, a través del vecindario de Lyford Street, que al estar sumergida en el tráfico de drogas resulta muy difícil no ser consumidor o vendedor de estas sustancias. En este barrio, los dealers32 empiezan a comercializar con drogas desde muy pequeños - incluso, antes de consumir - y el escenario de oportunidades para abandonar esta actividad es bastante limitado si continúan viviendo en su barrio. En esta misma línea de argumentación, se encuentra que dicha actividad no se restringe a aquellos con menos habilidades intelectuales o pertenecientes a clases socioeconómicas más bajas, ya que también aquellos con alta inteligencia, excelentes habilidades de planificación a largo plazo, con los valores ideales de clase media, y que además están bien posicionados económicamente recurren al tráfico de drogas al ser criados en dicho vecindario. Estos hallazgos nos ayudan a visibilizar cómo en un entorno social en donde la comercialización de drogas es la regla y no la excepción, los sujetos 32 Vendedores de drogas a pequeña o mediana escala. 32 que interactúan en este construyen expectativas de vida muy limitadas a esta actividad, incluso si cuentan con muchas otras habilidades para llevar a cabo otras actividades. Así también, se evidencia que el tráfico de drogas en este tipo de entornos no está peleado con la racionalidad o la capacidad para planificar proyectos de vida. Por otra parte, la investigación de Rodgers (2017), Why do drug dealers still live with their moms? Contrasting views from Chicago and Managua, explora, mediante un estudio comparativo, las diferencias en las dinámicas delictivas de microcomercializadores de drogas dentro de Chicago y Managua a través de un enfoque sociológico y economista. Los hallazgos de su trabajo nos llevan a un mismo resultado, en ambos lugares los dealers viven con sus madres; sin embargo, en el caso de Chicago esto se debe a que las ganancias no son las suficientes para tener una casa propia y otros bienes, ya que el salario es poco mayor al sueldo mínimo. En cambio, en el caso de Managua, las ganancias son significantes, y los dealers viven con sus madres porque tienen el dinero suficiente para hacerse cargo de ellas, o bien porque sus familias son personas confiables con quienes poder asociarse en el tráfico de drogas. Ambos casos son útiles porque evidencian cómo, pese a un entorno distinto de tráfico de drogas, el apoyo de la familia - o más específicamente el apoyo de las madres - está bastante presente. Cabe recalcar, sin embargo, que este apoyo puede estar presente o no, ya que se reconoce que Macagua no es un ejemplo promedio de cómo es una ciudad en Latinoamérica, y muchísimo menos Chicago lo es para los países desarrollados. No obstante, el dar cuenta de la existencia de este fenómeno - la cercanía de los dealers con sus familiares, especialmente sus madres - sirve para estar atentos a esta cuestión, y examinar las formas en las que se da. Por último, el trabajo de Fairlie (2002), Drug Dealing and Legitimate Self- Employment, muestra cómo los microcomercializadores, por su predisposición hacia el riesgo y sus preferencias de autonomía tienen una 33 amplia capacidad para desarrollar habilidades empresariales. De tal modo, cuando abandonan la microcomercialización de drogas tienen más probabilidades de dedicarse a trabajos por cuenta propia que los no vendedores de drogas. No obstante, aunque reconozco la originalidad de esta hipótesis, encuentro arriesgado relacionar la microcomercialización de drogas con las habilidades empresariales y la ocupación en un futuro de un trabajo por cuenta propia, sin tener en cuenta antes el contexto de oportunidades limitadas que podrían originar que un microcomercializador se autoemplee. No obstante, vale la pena ver en qué medida al integrar ambos factores en un entorno no occidental - tanto estas habilidades como el contexto de oportunidades limitadas - estos pueden dirigir las motivaciones de los microcomercializadores de drogas hacia un autoempleo legal. Como se ha mostrado hasta el momento, existen hallazgos relevantes respecto a las dinámicas en las que se mueven los microcomercializadores de drogas y el mismo mercado local de drogas, sin embargo casi no encontramos estudios en Latinoamérica - ni mucho menos en Perú - que se acerquen siquiera a cuestionar o analizar estos hallazgos en su contexto. No hallamos investigaciones en barrios donde la microcomercialización de drogas resulta parte de la vida cotidiana, ni que vean si realmente aquí se replica que algunos microcomercializadores aún viven con sus familias y busquen explicar los factores, y por último, no hay investigaciones que muestren en qué medida es cierto que los microcomercializadores de drogas prefieren o deben optar por el autoempleo al abandonar la venta de drogas, ni que examinen si esta elección o recurso no está mediada por factores más bien socioeconómicos. Así pues, en el caso latinoamericano conviene destacar el trabajo de Zamudio (2013), Jóvenes en el Narcomenudeo en la ciudad de México, cuyo logro yace en su valor explicativo al dar a conocer las razones por las cuales algunos jóvenes de la ciudad de México se insertan en el mercado ilícito de drogas a pequeña escala. Entre los hallazgos encontramos que estos jóvenes en su mayoría también son consumidores de drogas, y por lo tanto clientes de 34 dicho mercado ilícito. De esta manera, se muestra cómo estos jóvenes desarrollan cierta experiencia y relaciones sociales en su trayectoria como clientes donde en menor o mayor medida unos que otros aprenden las modalidades del mercado ilícito a nivel local y en pequeña escala. Así, al evaluar los riesgos y precauciones deciden si participan en la oferta o no. Por otra parte, el autor expone que son precisamente los microcomercializadores de drogas - y no los narcomenudistas - quienes resultan más vulnerables ante las autoridades policiacas y ante los mismos narcomenudistas adultos que suelen usarlos para cubrir las posiciones de mayor riesgo, y de esta manera se adaptan mejor a las leyes prohibicionistas del tráfico de drogas. Por tanto, resulta importante indagar en qué medida se replica en el caso peruano que los microcomercializadores de drogas hayan sido consumidores antes que vendedores, y analizar qué tanta es su cercanía y su relación con los narcomenudistas, y en este sentido evaluar qué tan limitada es su agencia en tomar las posiciones de mayor riesgo a las que hace referencia esta investigación, o si más bien existe una evaluación del riesgo distinta por parte de los ya narcomenudistas y los vendedores de drogas a pequeña escala. Otra limitación de este estudio resulta del hecho que asume una vulnerabilidad generalizada por parte de los microcomercializadores de drogas ante las autoridades policiales, como si los microcomercializadores fueran un grupo homogéneo que experimenta una vulnerabilidad con las mismas características unos que otros. En este sentido, es necesario analizar qué características en los microcomercializadores de drogas hacen más vulnerables a unos que a otros. Para terminar, el trabajo de Pastor Armas (2017), La carrera delictiva de dealers universitarios: deriva, riesgos y ambigüedades en los jóvenes micro- traficantes de Lima metropolitana, resulta relevante para la presente investigación al ser el único estudio en Perú que trata a profundidad la trayectoria de los microcomercializadores de drogas y las formas cómo estos 35 gestionan los riesgos. Sin embargo, se limita a ver el caso de dealers universitarios. En este sentido, no logra construir un conocimiento de las dinámicas en qué se mueven los microcomercializadores de drogas que no son universitarios - o lo son, pero no venden drogas en los espacios dentro de sus universidades - y a su vez no pertenecen necesariamente a estratos socioeconómicos de clase media o media - alta, y por lo tanto no tienen necesariamente la idea de tener una carrera universitaria. Es decir, este trabajo se limita a conocer la realidad de aquellos jóvenes microcomercializadores de drogas que cuentan con muchas oportunidades dentro del mercado laboral a nivel legal, y que experimentan un grado de estigmatización nulo o mínimo. No obstante, el abordaje de esta tesis resulta también una fortaleza en la medida que cubre un vacío dejado por la mayoría de investigaciones que, tal como se ha observado hasta ahora, concentran su atención en los estudios de este tipo de intercambio ilícito en espacios marginados y de estratos socioeconómicos bajos. De este modo, da a conocer que las características de los microcomercializadores de drogas son diversas y se presentan de formas distintas en diferentes contextos y usuarios. En definitiva, el perfil del microcomercializador lejos de ser único, es complejo y constituye no sólo diversas motivaciones y proyectos de vida, sino que también sus formas de adaptarse a las dinámicas del mercado de drogas a pequeña escala - que además se le presentan de maneras distintas - son diversas y diferentes, de tal modo que sus estrategias para evadir a las autoridades policiales o conseguir beneficios de la venta de drogas también lo son. 1.2. Marco teórico Teoría de las oportunidades: Abordar la microcomercialización de drogas desde alguna teoría del comportamiento criminal (Sutherland, 1947. Matsuede, et. al, 2006, citado por 36 Hoschstetler, 2009 y Merton en Hirschi, 1935) resulta problemático, debido al sesgo que implica - como ya se ha expuesto a lo largo de la tesis - criminalizar la microcomercialización de drogas y el mismo consumo. Asimismo, estas teorías no cubren el hecho que, a diferencia de cualquier otra actividad penalizada, la microcomercialización de drogas está adherida a un intercambio consensuado. Por este motivo, he optado por tomar en cuenta únicamente la teoría de las oportunidades (Felson y Clarke, 1998). El desarrollo de esta teoría puede adaptarse a los fines de esta investigación en la medida que puede reemplazar su principal presupuesto que indica que “la oportunidad hace al ladrón” por el hecho de que las oportunidades constituyen un factor importante en la decisión de realizar actividades ilegales como la microcomercialización de drogas. Destacamos, además, que esta teoría expone la importancia del entorno físico, y señalamos que en el caso de la venta de drogas a pequeña escala la importancia de este factor no se debe únicamente a la evaluación de riesgos presentes en dicho espacio; sino también al hecho de que tal espacio funciona como un marco social en el que las personas construyen significados respecto a qué tan negativo o positivo es el consumo y la venta de drogas, pues esto termina influyendo en la evaluación de oportunidades de estos individuos. Por ello, resaltamos la importancia de señalar que un espacio no solo es físico, sino también social. En este sentido, señalar que al presentarse ciertas oportunidades cualquier podría ser un microcomercializador de droga es bastante impreciso, ya que no todos identificamos una determinada situación de igual manera, es decir, mientras que para algunos una situación puede percibirse como una oportunidad para optar por la venta de drogas a pequeña escala y sacar provecho de ello, para otro no necesariamente lo es. Ello dependerá mucho de que considere esta persona como oportunidad y de qué significados haya construido en torno a la venta de drogas. Por esta razón, para explicar por qué una persona deviene microcomercializador/a de drogas es indispensable tomar 37 en cuenta no solo las oportunidades últimas para realizar esta actividad, sino también las causas primeras, o sea, aquellas que encontramos en su socialización. Socialización: El concepto de socialización hace referencia al proceso interactivo a través del cual el individuo satisface sus necesidades, asimila los elementos socioculturales de su medio ambiente (costumbres, roles, conductas, valores, normas, símbolos, significados, etc.), los integra en la estructura de su personalidad bajo la influencia de experiencias y de agentes sociales significativos - individuos o instituciones - y se adapta al entorno social en el cual se desarrolla; a la vez que la sociedad se perpetúa y desarrolla. En este sentido, se puede decir que la forma en que los individuos se perciben a sí mismos tiene un carácter social (Mead en Lucas, 1986). Por tanto, es pertinente señalar que todas las personas se encuentran en un proceso de socialización continuo a lo largo de sus vidas. Sin embargo, cabe decir que son los primeros años del individuo quienes tienen especial importancia, ya que los esquemas de significados y símbolos que aprehendemos a través del primer encuentro con el medio exterior y los agentes sociales que lo conforman son adquiridos inconscientemente. Por ende, tienen mayor peso, ya que se presentan como dados e incuestionables. En cambio, la manera en que afrontamos los esquemas que se nos presentan más adelante es más reflexiva33. Por tanto, es en esta primera etapa en donde se estructura principalmente la forma de ver el mundo de un individuo, así como también la percepción de sí mismo, y en este sentido gran parte de su personalidad. 33 Esta idea también es defendida por Bourdieu, pues señala que la cosmovisión que tienen los individuos del mundo que los rodea (él lo llama habitus) depende de sus trayectorias de vida, pero son las primeras capas quienes tienen mayor peso en la vida de las personas, y aunque este habitus se haga consciente, es muy difícil cambiarlo, ya que nos constituye en gran medida, y termina “habitándonos”. Ver más en: Bourdieu, P. (1989) El espacio social y la génesis de las clases. 38 De este modo, encontramos que es la familia quien, pese a las grandes transformaciones estructurales que la han afectado como institución, tras el efecto de la modernización y la globalización, sigue siendo el más significativo ente socializador de un individuo, puesto que configura lazos que suelen perdurar a lo largo de su vida. Cuando se habla de la familia, cabe señalar que tradicionalmente se suele pensar en la familia nuclear biparental (madre, padre e hijos). Sin embargo, en el lapso estudiado entre 1990 y 2005, las familias urbanas se han diversificado; y actualmente encontramos que existen muchos otros arreglos familiares; como la familia extendida de tres generaciones (abuelos, padres y nietos), las familias nucleares monoparentales - principalmente a cargo de mujeres - los hogares unipersonales, las familias nucleares sin hijos, los hogares sin núcleo conyugal y las familias compuestas (Arraigada, 2000). Al dar luz de la existencia de estos múltiples modelos alternativos, encontramos que las dinámicas familiares pueden tomar muchas más formas, en las cuales los padres no necesariamente cumplen el rol principal de socializadores de los hijos, como se presupone si se parte de un modelo familiar nuclear biparental. Por ello, es importante ser críticos con aquellos escritos que exageran los efectos negativos de la separación/divorcio de los padres y otros fenómenos familiares en los cuales el padre o la madre se ausentan (de forma física y/o emocional) parcial o completamente - el abandono, migración, o fallecimiento de uno o ambos padres -; ya que si bien no se puede ignorar la evidencia sociológica que existe de dichos efectos negativos; encontramos a través de diversos estudios (Montoya et al., 2016) que estos fenómenos permiten transformaciones en la vida familiar e individual de las personas; y los niños y adolescentes pueden desarrollar resiliencia cuando son protegidos por acciones positivas de otros adultos cercanos. Se ha corroborado que, tras este tipo de procesos familiares, la familia se reorganiza - general y principalmente - alrededor del cuidado de los 39 menores del hogar34. De esta manera, se identifica que entre los mecanismos que desarrollan resiliencia, la relación con un adulto significativo es la más importante. Un adulto significativo es un adulto que se hace cargo del niño, y que reafirma su confianza en sí mismo, lo motiva, y por sobre todo le demuestre su cariño y aceptación incondicional (Sánchez, 2003 en Trujillo, M. 2019). El término “resiliencia” tiene una trayectoria de perspectiva psicológica que se limita a abordar la capacidad de acción y adaptación que tienen los individuos frente a situaciones adversas o a circunstancias retadoras o amenazantes (Masten et al., 1990). Por otro lado, esta capacidad es dinámica, ya que cada individuo la desarrolla de acuerdo a sus necesidades. En este sentido, se trata de un proceso que se da mediante la exposición a diferentes contextos con una variedad de posibilidades de acción (Fergus y Zimmerman, 2005, León, 2014). De este modo, encontramos la necesidad de revisar un enfoque sociológico para desplegar la importancia del entorno social. Encontramos desde una perspectiva sociológica que la “resiliencia” abarca, en términos más generales, lo que Giddens denomina “saber práctico” o “consciencia práctica35”, la cual hace referencia a aquellos saberes que han sido aprendidos y aprehendidos a través de la práctica, pero que no pueden ser articulados discursivamente. En otras palabras, se trata de un saber tácito o implícito adquirido por los individuos en el transcurso de su actuar en determinados contextos sociales, los cuales presentan sus propias “reglas” y posibilidades de acción - o recursos - que deben ser identificados por los sujetos involucrados en dichos contextos. 34 En su mayoría estos referentes están representados por las figuras femeninas de la casa; es decir, las abuelas, tías, hermanas - entre otros - pues aún suelen ser las mujeres las que asumen dichas funciones de cuidado y buscan nueva organización y funcionamiento familiar. Ver más en: Montoya, D., Castaño, N. y Moreno, N. (2016). Enfrentando la ausencia de los padres: recursos psicosociales y construcción de bienestar. 35 Giddens también habla de una conciencia discursiva, que junto a la conciencia práctica conforman la conciencia respecto de la agencia del individuo, pero en el caso de la conciencia discursiva se trata de aquel conocimiento que el individuo puede verbalizar o explicar. Sin embargo, el autor le da mayor peso a la conciencia práctica como característica indispensable para la acción. 40 Así también, este saber práctico incluye la capacidad de un sujeto de identificar las consecuencias o efectos que tienen sus posibles acciones sobre él y sobre el contexto en el que se desenvuelve (Giddens, 1984). En este sentido, la conciencia práctica resalta en gran medida la capacidad de acción - o agencia - y de adaptación de los individuos, pero no sitúa necesariamente dicha capacidad a situaciones conflictivas o adversas. Asimismo, cabe decir que las reglas a las que se refiere Giddens no son necesariamente “normas”, sino más bien una especie de códigos que constriñen y limitan la acción (costumbres, normativas, instituciones, el lenguaje, etc. Por su parte, los recursos son más bien medios que posibilitan y habilitan la acción, como bienes materiales y leyes (que habilitan). De este modo, la dualidad entre los límites y las posibilidades de acción, característicos de un contexto, son tomados en cuenta por el individuo y racionalizados en el momento de desarrollar alguna acción, obviamente a su conveniencia. En este marco conceptual, la familia constituye un contexto dinámico, donde el individuo - desde niño - se transforma, y además desarrolla capacidad para transformar, es decir, agencia. Sin embargo, como ya se explicó, esta agencia está situada en un entorno específico que conecta a los individuos con otras influencias y formas de vivir. Entre las principales influencias o agentes de socialización aparte de la familia encontramos al grupo de pares (o amigos36). Desde el pensamiento de Giddens, tanto la familia como el grupo de pares - debido a su carácter como agentes socializadores - producen y reproducen “reglas” legítimas en ciertos contextos, de manera que guían el actuar del individuo. No obstante, también pueden ser “usados” como “recursos”. A continuación, se desarrollará cuál es la importancia del grupo de pares, tanto como agente socializador, y en este sentido como productor y 36 Existe cierto consenso entre los estudiosos de la socialización respecto al reconocimiento de la familia, el grupo de pares como principales agentes socializadores, sin embargo, también se se suele incluir a la escuela (al mismo nivel que la familia y el grupo de pares), a la religión y a los medios de comunicación en masas. Ver más en Brigido, A. (2006). Sociología de la educación: Temas y perspectivas fundamentales. 41 reproductor de “reglas”, y como un recurso en el desarrollo de la conciencia práctica. A partir de Brigido (2006), encontramos que los grupos de pares son grupos formados por personas de aproximadamente la misma edad, que comparten actitudes similares frente a los adultos y las figuras de autoridad. Cuando el niño es pequeño, la integración de los grupos de pares está muy ligada a las relaciones de sus cuidadores; más tarde estos grupos se forman casi accidentalmente en torno a circunstancias de interacción que se generan en diferentes contextos: la escuela, el barrio, el trabajo, etc., pero poco a poco se vuelven más selectivos en función de determinadas condiciones (intereses, actividades, afinidades personales, etc.) La estructura de los grupos de pares, a diferencia de la de la familia y otros agentes de socialización, carece de organización formal y de funciones manifiestas fijadas desde fuera. Tienen un carácter temporario y generalmente están centrados en intereses inmediatos. Crean sus propias pautas culturales, que difieren según el sexo/género, la edad y el estrato social al que pertenecen los miembros del grupo; e incluso pueden llegar a desarrollar formas de comunicación lingüística que resultan incomprensibles para los que no son miembros del grupo. Además, es pertinente mencionar que los integrantes de un grupo no participan de forma exclusiva en un único grupo, sino que pueden ser parte de varios a la vez. La importancia como agente socializador que tienen estos grupos de pares en la vida de una persona varía según la edad, siendo la adolescencia la etapa en la que cobra mayor fuerza37. De este modo, gran parte de la orientación del adolescente hacia el futuro, sus actitudes hacia los valores y normas de la familia y la escuela, su valoración del mundo de los adultos, etc. están condicionadas por el grupo, o los grupos de amigos. 37 Muchos estudiosos coinciden en que durante la adolescencia el grupo de pares es el agente de mayor influencia sobre el comportamiento individual. Ver más en: Brigido, A. (2006). Sociología de la educación: temas y perspectivas fundamentales. 42 Algunos aprendizajes relevantes que obtiene el individuo gracias a los grupos de pares es una experiencia de relaciones más horizontales; ya que, aunque puede llegar a tener - y buscar - cierto "prestigio" o liderazgo no pierde su rango de "igual". Así también, la persona aprende y/o fortalece pautas de conductas relacionadas con el sexo/género, las modas, la forma de uso del tiempo libre, entre otros modelos de rol, que no necesariamente coinciden con los que sostiene la familia o la escuela; e incluso durante la adolescencia sucede con frecuencia que estos modelos más bien se enfrentan. En síntesis, encontramos que los grupos de pares otorgan oportunidades de aprendizaje que convierten al individuo en un agente social más complejo, en el sentido que cuenta con una mayor cantidad de 'herramientas' a su disposición para desenvolverse en la vida social, pues al verse expuesto a los valores y experiencias particulares de otras familias (a través de sus pares) puede comparar diferentes modos de ver y hacer, y de este modo tienen una visión del mundo más compleja y diversa. Finalmente, cabe resaltar que gracias a estos 'recursos' adquiridos en la interacción con personas socializadas en contextos distintos (aunque en ocasiones similares), la persona adquiere mayor seguridad para enfrentar con éxito diferentes situaciones, y así mismo una mayor independencia. A partir de los conceptos desarrollados podemos acercarnos a conocer el perfil de los microcomercializadores de drogas de una manera crítica, pero a la vez más comprensiva. Hasta el momento podemos decir que “la socialización” con la familia y el grupo de pares puede aproximarnos a descubrir las causas primeras que llevan a estos jóvenes a considerar la venta de drogas a pequeña escala una oportunidad o una opción, aún conociendo y asumiendo los riesgos que esta actividad implica. Por su parte, la teoría de las oportunidades, aunque no nos puede dar luz de las causas primeras, debido a su énfasis en las condiciones contextuales últimas que facilitan la comisión de una actividad ilegal, sí puede ayudarnos a conocer algunas de las estrategias de venta de los microcomercializadores en 43 torno al lugar en el que venden drogas, de acuerdo a la droga que venden. Sin embargo, cabe resaltar que tanto las causas últimas como las causas primeras son tomadas en cuenta antes de llevar a cabo la venta de drogas, pero las primeras tienen muchísimo mayor peso, ya que las “causas últimas” se revisan luego de ya considerar la microcomercialización de drogas una opción. Para desarrollar esta idea, conviene destacar que encontramos que en las respectivas trayectorias de vida de los microcomercializadores de drogas procesos familiares difíciles en los primeros años de vida; como la ausencia parcial o absoluta de uno o ambos padres. No obstante, en la mayoría de los casos existe también un apoyo familiar consistente. Además, la socialización con el grupo de pares desarrolla en ellos una suerte de saber práctico que los dota de habilidades interpersonales que lo ayudan a adaptarse mejor a diferentes situaciones, e incluso conseguir provecho de éstas aún cuando resultan adversas. Así pues, analizar el apoyo familiar y el saber práctico de estos jóvenes nos puede aproximar a comprender por qué deciden si seguir dedicando parte de su tiempo a la venta de drogas, o más bien tienen proyectos de vida alejados de dicha actividad. 1.3. Hipótesis Hipótesis 1: 1a) A pesar del carácter ilegal de la venta de drogas, en esta actividad no existe una víctima como tal - a diferencia de otras actividades ilegales - ya que el vendedor no obliga a la otra parte a consumir su producto, sino que se trata de un acuerdo mutuo de compra y venta. En este sentido, la forma en que viven y experimentan la venta de drogas no se percibe como algo que están haciendo para dañar a otras personas. 1b) Sostenemos que los jóvenes microcomercializadores reconocen la ilegalidad de la venta de drogas; sin embargo, también saben que es una 44 manera de generar ingresos, y en determinadas situaciones otros beneficios sociales como prestigio entre sus grupos de pares. No obstante, cabe recalcar que para optar por la microcomercialización de drogas no basta con que se le presenten situaciones que faciliten en última instancia que ellos se dediquen a la venta de drogas, sino que depende más de que ellos identifiquen dicha actividad ilegal como algo que son capaces de hacer, a pesar de los riesgos implicados. Identificar la venta de drogas como una opción depende principalmente de la socialización en la familia y el grupo de pares. Hipótesis 2: 2a) Sostenemos que la familia y el grupo de pares cumplen un rol importante en la socialización de los jóvenes, es decir, en la construcción de formas de ser, pensar y actuar que les permite reconocer la microcomercialización de drogas como una oportunidad, pese a ser una actividad de riesgo. 2b) La familia tiene también un rol de soporte emocional en la vida de los jóvenes microcomercializadores de drogas, en tanto los hace sentir integrados a un hogar que los apoya, aunque en ocasiones resulte permisiva. En este mismo orden de ideas, la familia suele tolerar ciertos aspectos de la vida de estos jóvenes, al igual que ellos toleran otros aspectos de la vida de los padres o los miembros significativos de su familia. En este sentido, la familia puede sospechar que estos consumen o venden drogas, pero hasta que ello no se hace evidente se limitan a dar consejos. Además, si son capturados, la familia estará ahí para apoyarlos, haciendo lo posible para que no sean encarcelados. 2c) La familia como soporte emocional también es vital para el desarrollo de la autoconfianza, habilidades interpersonales, y de resolución de problemas; y en este sentido de la capacidad de agencia y adaptación a diferentes entornos, aunque estos puedan resultar adversos. Sin embargo, si los jóvenes se encuentran en un ambiente donde la microcomercialización de drogas es 45 común, puesto que sus grupos de pares están involucrados en ella o en el consumo de estas sustancias ilegales, también pueden adaptarse a este contexto llegando a dedicar parte de su tiempo a la venta de drogas. Incluso, las habilidades interpersonales y de resolución de problemas aprehendidas en sus entornos familiares, junto con la interacción con sus grupos de pares, les pueden resultar útiles para sortear los riesgos implicados en esta actividad ilegal, y también sacar provecho de ella. Paradójicamente, son estas mismas habilidades y capacidad de adaptación, más que todo desarrolladas por la familia, las que llevan a estos jóvenes a considerar la venta de drogas como una actividad marginal, y no como algo a lo que vayan a dedicarse en un futuro a largo plazo. Hipótesis 3: A partir de lo desarrollado en la hipótesis 2c., sostenemos que, contrario al sentido común, los jóvenes microcomercializadores de drogas no reducen su vida a la actividad de la venta de drogas, es decir, su objetivo no es desarrollar una “carrera criminal” alrededor de la venta de drogas, sino más bien tienen otras perspectivas y horizontes de vida para su futuro. En este sentido, la venta de drogas se les presenta como una opción marginal (o no) que, aunque muchas veces puede ser la única actividad que realicen, tienen conciencia de que es temporal. Por tanto, suele suceder que estos jóvenes también estudian y/o trabajan. Sin embargo, aunque nunca la venta de drogas sea su proyecto de vida como tal, es posible que en algunos casos consideren útiles los ingresos económicos obtenidos de la venta de drogas para llegar a cumplir sus proyectos de vida. Hipótesis 4: Se suele pensar que la población de microcomercializadores de drogas está restringida a las clases socioeconómicas bajas y marginales, sin embargo, encontramos que esto no necesariamente es así (e incluso no lo es en una 46 zona conocida popularmente por su marginalidad, como lo es Villa el Salvador), dado que los jóvenes que viven en dicho espacio no comparten necesariamente las mismas vulnerabilidades; y muchos de ellos, pese a tener relación y compartir los mismos espacios, tienen posibilidades y vulnerabilidades muy distintas. Por lo tanto, es importante señalar que la venta de drogas es marginal en la vida de los microcomercializadores de drogas, pero estos a su vez, no son necesariamente marginales. Hipótesis 5: 5a) No existe solo un tipo de microcomercializador de droga. Los “mundos” de la marihuana, la cocaína y de la pasta son distintos. Esto no significa que un microcomercializador no se pueda dedicar a la venta de los tres productos, ni tampoco que no existan diferentes perfiles de microcomercializador dentro de estas mismas divisiones según el tipo de droga vendida. Lo cierto es que el perfil del microcomercializador es diverso y debe ser entendido como un proceso dinámico - no lineal o escalar. 5b) Asimismo, conviene destacar que la venta de algunas sustancias sí es más riesgosa que algunas otras, y cuando se asumen más riesgos es generalmente porque los intereses involucrados (poder, dinero, etc.) son mayores. Si la venta de una droga da más ganancias hay más intereses involucrados, obviamente; al igual que cuando se decide vender mayores cantidades de una droga. De este modo, el microcomercializador desenvuelve las estrategias requeridas según los riesgos que está asumiendo. En este sentido, hay estrategias usadas por la mayoría de vendedores de drogas, y otras más acorde con el tipo de droga que se vende y la cantidad. 47 3. CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA Para investigar cuál es el perfil del microcomercializador de drogas en Villa el Salvador, se han recogido información de 10 microcomercializadores de drogas - específicamente de marihuana, cocaína y pasta base de cocaína - de 20 a 28 años. Además, se ha realizado una aproximación a nivel empírico en los espacios encontrados en los que estos jóvenes realizan sus actividades, por lo tanto, también se ha recogido información a través de observación participante38, la cual se ha expuesto mediante notas de campo. Asimismo, cabe recalcar que; aunque el análisis se ha concentrado en las entrevistas, esta aproximación ha sido de importancia vital, ya que no solo ha sido útil para llegar a contactar a algunos de los microcomercializadores de drogas - a través de los consumidores - sino también para adentrarnos en los contextos discursivos o marcos interpretativos de referencia de estos jóvenes, es decir, el sentido y significado que le dan a sus códigos, lenguajes y símbolos compartidos; y facilitar así los vínculos de confianza con estos, de tal manera que las entrevista se desarrollen de la forma más horizontal y eficiente posible. Dado que los propósitos del presente trabajo se mueven en torno a examinar la forma en que los individuos perciben y experimentan los fenómenos que los rodean - profundizando en sus puntos de vista, interpretaciones y significados - podemos decir que el enfoque metodológico en el que nos desenvolvemos es el cualitativo (Hernández, 2014). Cabe señalar que dentro de esta perspectiva el proceso de investigación es inductivo, puesto que la información de cada caso y sus respectivos datos serán analizados 38 Se han realizado conversaciones informales tanto a consumidores como a vendedores de drogas. 48 minuciosamente - caso por caso - hasta llegar a un panorama más general capaz de responder a los objetivos de la investigación, es decir, la acción indagatoria resulta un proceso circular entre los hechos y su interpretación. Asimismo, encontramos adecuado movernos dentro de esta perspectiva, debido a que es la más recomendable cuando el tema del estudio ha sido poco explorado, como es el caso (Marshall, 2011 y Preissle, 2008 citado en Hernández 2014). Por otro lado, dado que las implicaciones metodológicas son una práctica constante que se desarrolla a lo largo de toda una investigación, es conveniente resaltar que el mundo empírico es - y debe ser - el punto de partida y de retorno de esta y de cualquier investigación. Por consiguiente, he considerado indispensable tener, antes de realizadas las entrevistas, una imagen previa del mundo empírico de la venta de drogas a pequeña escala en el que estos se mueven (Blumer, 1969). Así pues, el mundo empírico a estudiar estará limitado a los ambientes en los que suelen relacionarse los participantes o unidades de análisis, en este caso, los microcomercializadores de drogas; en donde pueden llevar a cabo la venta de drogas como no (Armstrong, 2010, citado en Hernández, 2014). Selección de casos Llevar a cabo una investigación cualitativa a través de un estudio de casos tiene ciertas ventajas. En principio, la posibilidad que nos brinda de obtener descripciones densas - información detallada de significados y de intenciones, tanto en la recolección como en el análisis de datos - de pocos casos que representan a un fenómeno en particular; así como también más datos acerca de los procesos e interacciones de los casos, que información sobre variables que han sido delimitadas previamente a la investigación empírica. En segundo lugar, y en consecuencia, el estudio de casos explota al máximo la coherencia con la realidad, es decir, tiene mayor validez interna que otros estudios de alcance más cuantitativo. Finalmente, se beneficia del 49 desarrollo previo de proposiciones teóricas que guían la recolección de los datos y el análisis, y de esta forma permiten su construcción o refinamiento (George y Bennett, 2015). Por otra parte, cabe mencionar que las investigaciones que tienen como sujeto de estudio a personas que realizan actividades penalizadas se enfrentan con la dificultad de ubicar a dichas personas y establecer con ellas lazos de confianza hasta el punto en que estos no consideren que dar información al investigador sea un riesgo (Adler, 1990; Becerius, 2007; Carrabine, et.al, 2009). Ante a esta situación, se usó el método de la bola de nieve para acercarnos a los microcomercializadores de drogas, es decir, se consultó a consumidores de drogas habituales o no - ya conocidos previamente - acerca de sus conexiones con aquellos que les proveían las drogas que estos en algún momento han consumido o consumen. Asimismo, al identificar a nuestro objeto de estudio se ha buscado las formas de coincidir en situaciones donde estos realizan sus actividades - por ejemplo, discotecas - a través de la cercanía previa con los consumidores que son sus clientes de confianza y en ocasiones sus amigos cercanos. Por lo tanto, se entiende que los actores estudiados, a pesar de estar ubicados en diferentes ambientes socioeconómicos, representan un panorama pequeño de toda la complejidad que implica la venta de drogas a pequeña escala. Sin embargo, se considera que el aporte de esta estrategia de selección de casos consiste en que es eficiente en visibilizar las redes sociales que configuran el fenómeno estudiado - la venta de drogas a pequeña escala - de tal forma que las probabilidades que los actores de nuestro objeto de estudio se conozcan entre sí son mayores. Ello implica que podamos conocer y analizar mejor los puntos de diferencia y convergencia de sus relaciones en torno a la microcomercialización de drogas y arrojar así los diversos perfiles del microcomercializador (Small, 2009). En consecuencia, la selección de casos, lejos de ser un sesgo, es un mecanismo de reconstrucción de una red de 50 personas que componen un fenómeno social específico, en este caso la microcomercialización de drogas. Las herramientas metodológicas En la primera fase de la investigación se llevó a cabo el trabajo de campo, previo a la formulación de objetivos e hipótesis del presente trabajo, pero que ha continuado a lo largo de toda la investigación. En este sentido, debido al conocimiento anticipado del entorno en el que se lleva a cabo esta investigación y a los vacíos teóricos previamente expuestos, el análisis de la información se realizó desde el modelo de la Teoría Fundamentada (Glaser y Strauss, 2006), donde se usa el método inductivo para descubrir teorías, conceptos y proposiciones, partiendo directamente de los datos y no de prenociones; para de este modo conseguir construir el conocimiento basado en la experiencia de propios sujetos de investigación. Dentro de el trabajo de campo se llevó a cabo observación participante, que consiste en observar y analizar las actividades que realizan los microcomercializadores de drogas en los espacios en los que suelen relacionarse comúnmente (ya sea que ahí venden drogas o no), así como también participar en las actividades que estos suelen realizar (y que no están penalizadas), como por ejemplo ir con ellos a fiestas y/o bares y discotecas - donde venden drogas o no - y pasar tiempo con ellos en sus ratos libres cuando no necesariamente están vendiendo drogas. Por otra parte, he sido participante en situaciones donde se ha llevado a cabo la transacción económica, y se ha constatado que ambos actores (tanto el microcomercializador como el comprador) han consentido un trato previo a través de redes sociales. Así también, cabe resaltar que como investigadora he tenido la ventaja de vivir en el distrito donde se encuentran varios de los informantes, a los cuales he conocido y he tenido cierta cercanía, previo al desarrollo de esta investigación. Además, es importante resaltar que se 51 privilegiará la observación sobre la participación, pero sin dejar de cuidar la horizontalidad entre los sujetos de análisis y el investigador. Por otro lado, cabe decir que el trabajo de campo comenzó con conversaciones informales con consumidores de drogas y microcomercializadores de drogas ya conocidos39. Así, a través de ellos, se llegó a más microcomercializadores de drogas, con quienes luego se compartió algunos espacios gracias a nuestros primeros contactos, ya mencionados líneas atrás, dónde se realizó la recaudación de información a través de la observación participante, que posteriormente se trasladó a notas de campo. Esta primera experiencia no solo fue importante para complementar la información recopilada en las entrevistas y refinar los objetivos de la investigación, sino también para aprender las jergas y formas de hablar que conforman su identidad, y así establecer una mejor relación con ellos; de tal manera que exista un ambiente de confianza y de entendimiento pleno previo a las entrevistas. Se entrevistó a 10 microcomercializadores de drogas del distrito de villa el salvador. Estas entrevistas fueron semiestructuradas y abiertas - o no directivas -, ya que se buscó adaptarse el repertorio comunicativo de los informantes40, de tal manera que no se impongan las normas comunicativas del entrevistador en el encuentro de la entrevista, puesto que se comprende que el entrevistado no ingresa a la entrevista dejando atrás las normas que guían el resto de eventos de comunicación en su vida cotidiana, y que estas pueden ser opuestas a las que surgen en la entrevista generando información confusa (Guber, 2001). Además, el enfoque que guiará la formulación de las entrevistas será el de trayectorias de vida. Peneff señala que la importancia de este término radica en que a través de ellas podemos comprender el carácter cambiante de la 39 En ocasiones, se encontró que estos alguna vez en su vida habían optado por la venta de drogas a pequeña escala. 40 Esto se hace en el trabajo del pre-campo, pero también en la entrevista y el resto del proceso de trabajo de campo a lo largo de la investigación. 52 identidad de los sujetos. En este sentido, las trayectorias - o más específicamente, las narraciones de las trayectorias - de un individuo no expresan un continuo, sino una yuxtaposición de diferentes sentidos, significados y sucesos en el rumbo de la vida de una persona que hacen que esta misma construya constantemente su identidad (Longa, 2010). En síntesis, tomaré este concepto porque ayuda a comprender las diversas formas en las que se desenvuelven los microcomercializadores en el mercado de drogas a pequeña escala, y cómo las experiencias que viven alrededor de esta actividad incluyen cambios y continuidades en sus formas de ver el mundo y verse a sí mismo. Por tanto, esta actividad constituye y construye parte de su identidad, pero no la determina. Asimismo, para conocer las trayectorias es necesario recalcar que nuestros entrevistados, previo a ser microcomercializadores de drogas tienen un comportamiento, creencias, y un marco interpretativo específico que influye en que lleguen a decidir dedicar parte de su tiempo en dicha actividad, a pesar de estar penalizada. Por lo tanto, tal trayectoria incluye ahondar en los sucesos y significados en la vida de estos jóvenes previos a dedicarse en la venta de drogas que influyen en que estos identifiquen la oportunidad de dedicarse a la venta de drogas como tal, es decir, como una actividad que pueden llevar a cabo y sacar provecho de ella. Existe variedad de discusiones metodológicas respecto a los estudios biográficos, tanto en torno a cuán apropiado científicamente resulta el método biográfico para explicar fenómenos sociales, como a la adecuación y adaptación de las diversas formas que toma para explicar diferentes tipos de fenómenos sociales. Gran parte de la literatura consultada sostiene y demuestra la validez del método biográfico como herramienta para investigaciones más cualitativas, tanto a través de las historias de vida y trayectorias, como de los relatos de vida. No obstante, se ha acusado a este método de ser subjetivista al no exponer de forma objetiva los eventos experimentados por los actores como 53 eventos en sí mismos que siguen una estructura social, sino como meras interpretaciones de los individuos. Sin embargo, hay autores - como Ferraroti - que sostienen que todo sujeto, en la medida que representa una síntesis de un signo cultural escenográfico, nunca puede ser un individuo; ya que es más bien un ‘universo singular’ (Mallimaci y Giménez Béliveau: 2006 en Longa, 2010). A su vez, el hecho de que los sujetos homologuen los hechos en sí, con la percepción que tienen de estos hechos no invalida el método, más bien reconoce el hecho de que estos sujetos tienen la capacidad de ubicarse históricamente en un contexto, y en esta medida es posible conectar informaciones de los contextos extra-textuales (escolares, políticos, religiosos, familiares, etc.) correspondientes a los diferentes momentos de la trayectoria narrada (Lahire: 2004 en Longa, 2010). En esta misma línea, Peneff resalta el carácter cambiante de la identidad de los sujetos y la posibilidad de seguir estos cambios a través del método biográfico. Así pues, las narraciones de un individuo no expresan un continuo, sino una yuxtaposición de diferentes sentidos y sucesos en el rumbo de la vida de una persona que hacen que construya constantemente su identidad (Peneff 1990 en Longa, 2010). Asimismo, dichas transiciones están siempre inscritas en trayectorias que les dan una forma y un sentido distintivos. Así pues, la utilidad de usar las trayectorias de vida radica en que podemos abordar un problema de investigación en la medida que este se relaciona con las transiciones específicas que han ocurrido en la vida de los sujetos. De este modo, las trayectorias de vida no deben ser entendidas únicamente como sucesos continuos en la vida de una persona, sino como procesos más amplios que no solo dan cuenta de las conexiones entre las diferentes experiencias y etapas de la vida de un sujeto, sino también de su correspondencia con un fenómeno social más amplio. La conexión entre las interpretaciones del sujeto de sus trayectorias con el fenómeno social corresponde a la labor del científico social. 54 A partir de lo expuesto, la forma en que abordaremos las trayectorias de vida de los microcomercializadores de drogas consiste en una interpretación de las propias interpretaciones de estos sujetos de aquellos procesos que han vivido - y viven - que se conectan de forma más directa con el problema de investigación, ya que estos procesos, y la experiencia recaudada en ellos, nos permiten conocer las dinámicas que configuran un contexto más amplio de la microcomercialización de drogas. Por último, cabe señalar que debe tenerse en cuenta que las ideas o formas de actuar de estos individuos va cambiando y “madurando” en tanto acumulan experiencias en torno a la microcomercialización. Por tal razón, dichas experiencias no deben entenderse únicamente como aprendizajes de habilidades para desempeñarse mejor en sus actividades, sino también como un mayor conocimiento y criterio de qué tan beneficioso les resulta continuar en la microcomercialización de drogas o no. Los casos Debido al enfoque metodológico que se ha desarrollado a lo largo de este apartado, cada actor entrevistado se considerará como un caso particular. Ello es útil no sólo porque facilita un análisis a mayor profundidad de sus trayectorias como microcomercializadores de drogas y del contraste o las continuidades que existen entre ellos, sino también porque analizar a cada individuo como una particularidad ubicada en una red de actores contribuye a conocer las características de esta red de venta de drogas a pequeña escala, y sobretodo a profundizar y comprender los diferentes perfiles de los microcomercializadores de drogas. Finalmente, como se comprende el carácter ilegal de las actividades que nuestros sujetos de investigación realizan, se han tomado las medidas adecuadas para proteger su anonimidad y confidencialidad. Es así que se han codificado a los actores entrevistados para cambiar sus nombres, y eliminar referencias contextuales que permitan identificarlos. 55 4. CAPÍTULO 4: EL CONTEXTO DE VILLA EL SALVADOR Villa El Salvador41 nació como un asentamiento humano en mayo de 1971 cuando un grupo de pobladores que necesitaban viviendas invaden unos terrenos eriazos ubicados en Pamplona. Luego de varios días de intentos de desalojo - que deja un muerto - se producen negociaciones con el gobierno militar de aquel entonces, presidido por el General Juan Velasco Alvarado, para que los pobladores sean reubicados en unos arenales situados a 25 kilómetros al sur de Lima, lo cual es llevado a cabo. Hasta aquí su historia se asemeja al surgimiento de muchas de las barriadas de Lima, pero después toma un giro importante por la acción organizada de sus pobladores. Este giro estuvo dado por la planificación ordenada y diseñada para vivir en comunidad. En efecto, el enorme e inhóspito desierto que es ocupado en menos de un mes por cien mil pobladores, es habitado de manera planificada, respetando su zonificación urbana, con áreas reservadas para viviendas, colegios, postas médicas, mercados, grandes avenidas principales, etc.; y con áreas reservadas para una zona industrial y productiva. Las viviendas a su vez se agrupan en 24 lotes, organizadas en 16 manzanas, las cuales conforman un grupo residencial42, que además reserva un área comunal – parque central - donde los pobladores construyeron un 41 Los datos históricos han sido extraídos a partir de la unidad de planeamiento estratégico y cooperación técnica de la municipalidad de Villa el Salvador. Para más información ver: Municipalidad Distrital de Villa El Salvador (2014). Memoria Institucional basado en Resultados. 42 En un inicio se pensó que este distrito organizaría su territorio en 10 sectores. Sin embargo, el crecimiento poblacional que experimentó en las siguientes décadas desbordó las proyecciones más conservadoras. 56 centro de educación inicial, un local comunal, una posta médica, y áreas deportivas y recreativas. Este diseño favoreció la gestión de una práctica vecinal y participativa desde las bases, sustentada en la capacidad de gestión de los pobladores para resolver los problemas elementales de servicios básicos elementales: educativos, salud, transporte, recreación, comercio y también a nivel productivo, es así como los pobladores van poblando el desierto de manera ordenada. Después de casi 12 años - en junio del año 1983 - Villa El Salvador sería elevada a la Categoría de Distrito, y poco tiempo después, en enero de 1984 toma juramento la primera gestión Municipal que a la vez inició una gestión democrática, participativa y concertadora. Características de la gestión edil que se mantienen hasta la actualidad con la finalidad de lograr el ansiado desarrollo integral de todo el distrito y que permitió reconocimientos a nivel nacional e internacional. Otra de las particularidades de Villa El Salvador es su acelerado crecimiento poblacional como consecuencia de un constante proceso migratorio o de reubicación de los vecinos. Así, actualmente se estima que tiene una población de 400.000 habitantes, y que además su población está constituida principalmente por jóvenes y menores de edad (INEI, 2018). Sin embargo, a pesar de sus logros, el denominado Mapa de Pobreza Provincial y Distrital 2013, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática lo ha señalado como el distrito más pobre de Lima Metropolitana (INEI, 2015). A través del estudio sobre el perfil sociodemográfico del distrito de villa el salvador (2005) gracias al Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y el Programa de Lucha Contra la Pobreza en las Zonas Urbano Marginales de Lima Metropolitana (PROPOLI), se puede constatar que la pobreza está ligada tanto al desempleo como a la inseguridad ciudadana. De este modo, los jóvenes, quienes ocupan gran parte de la población de este distrito - se encuentran expuestos a este contexto; aunque, cabe resaltar, no de forma homogénea. Así, encontramos que muchos jóvenes están involucrados 57 en barras bravas, pandillaje, asalto, drogadicción (a drogas legales e ilegales), prostitución, microcomercialización de drogas, entre otros. A partir del Comité distrital de seguridad ciudadana de villa el salvador (2017) - luego de haber identificado estas problemáticas - la Subgerencia de Serenazgo ha dividido en forma estratégica el distrito de Villa El Salvador en 09 Territorios - zonas, en donde realiza actividades como el patrullaje a pie, patrullaje con vehículos (camioneta y motorizado), y atención a llamadas de emergencia. De este modo, busca mejorar el servicio de vigilancia urbana, diurna y nocturna con fines preventivos y disuasivos de todo acto ilegal en apoyo a la Policía Nacional del Perú. Para ello, cuentan con personal contratado en Serenazgo y de efectivos policiales, quienes intervienen en las capturas de aquellos que cometen algún acto ilegal poniéndolos a disposición de la Comisaría jurisdiccional. Existen cinco comisarías que reciben denuncias y presuntos “delincuentes43”, sin embargo solo tres de ellas están ubicadas en dicho distrito y son aquellas que reciben el grueso de estos casos. Estas son la comisaría laderas de villa, la comisaría de villa el salvador, y la comisaría de urbanización Pachacamac. La comisaría laderas de villa44 recibe casos del primer sector del distrito, por su parte la comisaría de villa el salvador se ocupa principalmente del segundo sector, y algunos grupos del tercer y sexto sector. Por último, la comisaría de urbanización Pachacamac, es, en materia de seguridad ciudadana, la zona más difícil de Villa El Salvador, y simultáneamente presenta los más altos índices de pobreza y de criminalidad. Además, la zona en la que está ubicada presenta una configuración urbana desordenada donde existen pasajes y laberintos propicios para la comisión de delitos y que dificultan el patrullaje. De este modo, las denuncias por robo son elevadas debido a que en dicha zona existen lugares abandonados o núcleos identificados como "los cubanos" donde familias completas viven al margen de 43 Ya se ha explicado el cuidado de usar dicho término a lo largo de esta tesis. Nos estamos refiriendo a individuos que han cometido presuntamente alguna actividad ilegal. 44 Su jurisdicción policial involucra al distrito de San Juan de Miraflores. 58 la ley, y la capacidad operativa de la comisaría es reducida por la falta de policías. Asimismo, esta comisaría registra una tendencia ascendente de delitos contra el patrimonio, pandillaje, microcomercialización de drogas, violencia familiar y presencia de barras bravas. Cabe mencionar que esta comisaría recibe casos principalmente del tercer sector y de “los cubanos”, y en menor medida de algunas zonas cercanas ubicadas en el sector 1, 2 y 10. En este sentido, encontramos que las zonas ubicadas a partir del tercer sector son las más vulnerables en términos de seguridad ciudadana, y los jóvenes ubicados en estos sitios están más expuestos a involucrarse en diversas actividades ilegales. Según las evidencias de la presente investigación, hallamos que es justo en esta zona donde la venta y consumo de pasta está más presente, y en segundo lugar la venta de marihuana. En las otras zonas también encontramos casos de venta de pasta, pero es mucho menor. En este punto cabe resaltar que la presente tesis recoge información de jóvenes de 20 a 28 años de edad que viven en las zonas del segundo y tercer sector del distrito de Villa el Salvador, y que en algunas circunstancias en los últimos años han vendido drogas como la marihuana, cocaína y pasta base de cocaína. A partir de mi propia experiencia - como residente de este distrito -, junto con la de los informantes clave de esta investigación, cabe decir que es usual que en cada grupo de cada sector de este distrito existan una o dos personas o familias enteras que controlan la venta de alguna o varias drogas ilegales en el barrio. Si es el caso en el que toda una familia se dedica en parte a la venta de drogas esto es visible para cualquier persona que pase por esa casa en una “hora punta” de venta, que generalmente suele ser de noche o madrugada. Sin embargo, cabe decir que los miembros más jóvenes de esas familias también venden droga en otros espacios, por ejemplo en discotecas los fines de semana. 59 Evidentemente, cuando se trata de toda una familia que se dedica a la venta de estas sustancias ya no estamos tratando con microcomercialización de drogas. Además, cabe mencionar que los miembros de esa familia suelen estar involucrados en otras actividades ilegales como el robo, extorsión, etc45. En estos casos hallamos que aunque estas situaciones puedan resultar evidentes para los policías y los serenazgos, estos no intervienen; pues - si bien la información hasta ahora expuesta se ha referido al rol de los serenazgos y los policías como principales agentes de la ley - se ha encontrado que estos - y principalmente los policías - también infringen la ley de manera crítica, ya que la principal razón por la que estos policías no intervienen en estos casos se debe a que son corrompidos. Es decir, se les paga mensualmente significativas cantidades de dinero - según los testimonios de los propios vendedores de drogas, de mil a cuatro mil soles aproximadamente - dependiendo el caso, a cambio de “dejarlos trabajar tranquilos”, en palabras de los entrevistados. Esto es corroborado por los entrevistados, ya que en las ocasiones en las que han sido intervenidos con drogas se les ha solicitado dinero a cambio de su libertad, y en ocasiones drogas. Incluso, estos “agentes de la ley” les proponen a los vendedores de drogas - que venden tanto a pequeña como mediana escala - “trabajar en conjunto”, es decir, que estos les den dinero mensualmente a cambio de “dejarlos trabajar en paz”, y además avisarles cada vez que vayan a hacer alguna intervención en sus barrios o situaciones similares en los que ellos puedan correr riesgo de ser encarcelados. No obstante, esta última cuestión suele darse más con aquellos jóvenes a quienes los policías han identificado que manejan mayores cantidades de drogas, puesto que cuando intervienen a los más jóvenes no sólo negocian su libertad a cambio de dinero, sino también de “un canje”. A continuación, algunos testimonios que ilustran a qué se hace referencia con la palabra “canje”: 45 Revisar Anexo 3.7. 60 “[...] Llegando a la comisaría me dijeron ‘yo sé quién te da’, o sea, sabían el nombre, pero no sabían quién era, por eso no lo reconocieron cuando lo vieron en mi casa. Y me dijeron ‘ya, te da este’ y yo no decía nada, y me decían ‘ya sabemos, por las puras pecheas46’, y me querían grabar diciendo el nombre, y yo decía ‘jefe, ¿por qué va a hacer eso? me van a ver como un soplón, yo no voy a grabar nada’ les digo, y me comenzaron a pegar, y pam me pegaron duro pues, y al final me llegaron a grabar. Estaba el comisario también y me dice ‘ya, si quieres que te ayude, canjéate’ me dice. [...] Canjéate quiere decir que acuse a otro que vende para salvarme a mí. [...] Me decía ‘ya dime a otro que vende, yo lo caneo y ya a ti te boto’, y le digo ‘no jefe, cómo voy a hacer eso’, ‘aya’ me dijeron y comenzaron a hacer mi parte, me pusieron que me habían encontrado coca, marihuana también, que eran cosas que no tenía yo, y ya pues así estábamos hasta las seis de la mañana, y ya pues estuve quince días ahí, adentro del calabozo” (Max, 27 de septiembre de 2019). “Me acuerdo que el tombo47 me agarra, y me muestra una foto en la que yo salía con todos mis amigos de mi guetto48, y él nos había puesto bolitas rojas en nuestras caras como si fuéramos una mafia prácticamente, y me comenzaron a preguntar y a meter cocachos pues, y yo seguía diciendo que yo vendía solo49, que era la verdad pues, creo que él pensaba que algunos de ellos eran mis vendedores, o sea, quienes me vendían, qué sé yo. [...] Ellos me decían ‘nosotros vamos por el pescado gordo, no vamos por ti, pero tienes que hablar’” (Nigga, 15 de mayo de 2019). En esta misma línea, cabe señalar qué percepción tienen estos jóvenes de los agentes policiales y de los serenazgos. No existe algún respeto en sí, ya que ellos los consideran “rateros con uniforme”, sin embargo al momento en el que están expuestos a alguna intervención policial suelen actuar prudentemente, o sea, tratando bien a los policías, o como ellos dicen “bajándose” para poder negociar con ellos. Este trato, en cambio, no suele darse con los serenazgos, pues según ellos estos no tienen ningún peso, es decir, no tienen la potestad de decirles o hacerles algo por incumplir la ley. 46 Pechear: ‘Sacrificarse’ para tratar de proteger a alguien. 47 Tombo: Policía 48 Grupo de amigos. 49 Aunque parte de sus amigos también vendían drogas, lo hacía de manera independiente al igual que Nigga, y además también lo hacían al por menor. 61 Enseguida, presentamos algunos testimonios que ilustran la percepción que tienen estos jóvenes de los agentes policiales: “[Los policías] roban a la gente que se saca el ancho trabajando, pagando sus arbitrios y todo, para que esos ‘ones’ se lleven así de la nada [dinero] gratis mensual. [...] Toda la vida he tenido problemas con la policía, me han intervenido, me han parado, me he peleado, he pagado. Es parte de... cuando tú quieres vender droga en un barrio tienes que saber que tienes que pagar tu cupo porque sino no te van a dejar trabajar tranquilo, por más que tú te hagas el huevón, algún día te van a descubrir. Van a decir ‘este huevon porque sale tanto de su casa, porque va tanta gente diferente a su casa. [...] Yo he pagado durante dos años como 30050 lucas mensuales pa’ que me dejen vender mi marihuana tranquilo. [...] Pagamos un cupo a los policías para vender. Aquel que no paga cupo es por suerte. Hasta la semana pasada yo ya no pagaba ni mierda, todo fino, pero cuando el huevón51 se enteraba que yo vendía y ya movía mis cuartos, mi octavo52, ya me decía ‘ya oh huevón, no te quieras pasar de vivo, ¿cómo es?’, y yo le dije sabes qué: ‘a la firme te voy a dar 1200 mensual, 1200 de lo que yo hago 2400, aunque yo hago más pues, pero es mi floro, y me dijo ‘ya, ta bien’. Mira, yo también estoy trabajando legalmente para ganar un sueldo miserable de 950, y todavía tengo que mantener al policía con lo que gano de la droga” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). “Yo tengo un tío que es policía, él recibe coimas, y dice que mensualmente a él le depositan algo de cuatro mil soles a su cuenta, y una vez me acuerdo que ya había pasado un año creo que le depositaba así el pata53 por mes; y se habrá cansado el pata, me imagino, o habrá sentido que perdía dinero, y lo amenazó de muerte a mi tío y a sus hijas, le dijo ‘voy a meter una piña a tu carro, ya sé dónde vives, en el grupo 1054, ya te cagaste55’, y ya mi tío dejó de pedirle. Lo que pasa es que yo creo que el dealer56 ya se habrá cansado también ya de perder plata, además que jugar tus cartas a un 50 Para ese entonces Mauz vendía droga al por menor. 51 Hace referencia al policía de su barrio. 52 Un cuarto, un octavo de kilo de marihuana. 53 Haciendo referencia al sujeto que se dedicaba a vender drogas al por mayor. 54 La información del vecindario ha sido cambiada para proteger la anonimidad y confidencialidad del informante. 55 El término ‘cagar’ hace referencia a ‘fregar’ o ‘joder’. 56 Un dealer es un vendedor de drogas. 62 soplón57 no va pues, así como los sopla a ellos58, en algún momento el policía también te puede acusar a ti también, al menos esa mentalidad tenemos todos los que vendemos” (Nigga, 15 de mayo de 2019). Por otro lado, cabe recalcar que quienes controlan la venta de drogas en un barrio (cuando se trata de un individuo y no de una familia), es decir, venden droga a mediana escala empezaron siendo microcomercializadores de drogas. Es menester mencionar en este punto que son pocos los casos en los cuales se pasa de ser microcomercializador de drogas a ser un vendedor de drogas de mayor rango, es decir, que tiene a su cargo a otros microcomercializadores de drogas, o también llamados “perros59”. Además, es de vital importancia señalar que, hasta donde se ha encontrado, lo máximo que llegan a escalar (cuando se trata de una persona, y no de una familia) es hasta este punto. O sea, el objetivo de un microcomercializador no es llegar a controlar todo un distrito o más. Si estos jóvenes llegan a mover una o más drogas al por mayor de todo un vecindario es debido a que 1) Llevan buen tiempo vendiendo drogas, 2) Han destinado buena parte de su tiempo en hacerse conocidos como vendedores de drogas, y son en cierta medida respetados y reconocidos como tal, y 3) Tienen el dinero mínimo para manejar cantidades más fuertes de drogas, para hacerse cargo de otros microcomercializadores de drogas, es decir, para responder económicamente si estos son capturados, y para asumir y enfrentar más riesgos (lo cual no solo implica gastar más dinero, sino también arriesgarse hasta a perder la vida; puesto que mientras más dinero involucrado hay, más arriesgada se hace la venta de drogas). Como veremos a lo largo de esta investigación, la gran mayoría no cumple con estos requisitos, y los pocos que lo hacen, no lo han buscado desde un inicio. Además, estando ya en este punto no quieren continuar 57 Hace referencia a poner la seguridad en manos de alguien desleal o acusete. 58 El policía que recibe coimas mensuales de un dealer le avisa cuando habrá intervenciones, les dice donde no estar, etc. 59 Revisar en el segundo capítulo. 63 ascendiendo en ese ámbito, sino más bien recaudar el dinero suficiente para, en el momento más cercano posible, poder dejar de dedicarse a la venta de drogas. Esto se debe a que en su mayoría estos jóvenes tienen proyectos de vida que trascienden completamente la venta de drogas, y este último es usado más bien como una forma de obtener ingresos económicos para llegar más adelante a cumplir dichos proyectos de vida, así como también a cubrir ciertos gastos de la vida cotidiana de estas personas. En síntesis, el objetivo de este capítulo es resaltar el hecho de que el acceso a las drogas en Villa el Salvador, así como lo es en muchos otros espacios60, es bastante abierto, aunque mucho más accesible a adolescentes y jóvenes. No obstante, vivir en dicha zona no implica que alguien sea consumidor/a, y a su vez, el ser consumidor/a no implica ser microcomercializador/a de drogas. Finalmente, el ser microcomercializador/a de drogas efectivamente no implica que alguien quiera dedicar su vida a la venta de drogas - o a otras actividades ilegales - puesto que en la gran mayoría de casos esto no ocurre. En los siguientes capítulos se desarrollará de qué factores depende que alguien llegue a ser microcomercializador de drogas, así como también qué tipo de microcomercializador de drogas se puede llegar a ser en un contexto como lo es Villa el Salvador. 60 Otros distritos, así como también universidades, como se ha constatado en la sección del Estado de la cuestión. 64 5. CAPÍTULO 5: EL PERFIL DEL MICROCOMERCIALIZADOR DE DROGAS El presente capítulo tiene como objetivo exponer y analizar los tipos de microcomercializadores de drogas que se han encontrado en el distrito de Villa el Salvador. En primer lugar, es necesario aclarar que el concepto que se maneja de microcomercializador en esta investigación no está determinado por la definición que brinda el Código Penal, en donde se hace referencia exacta a la cantidad de droga que en posesión de una persona lo convierte en un microcomercializador/a de droga (según tipo de droga ilegal vendida), o un traficante de drogas. Aquí más bien se entiende que el microcomercializador de drogas es aquel que vende drogas ilegales en pequeñas cantidades (de modo que es capaz de venderla por cuenta propia) y a nivel local, o sea, la distribución de la droga que vende ocurre - generalmente o siempre - en su distrito. Asimismo, cabe resaltar que la división que en este capítulo se desarrollará de “los tipos de microcomercializador de drogas” es netamente con fines metodológicos, es decir, con la intención de ordenar nuestros hallazgos en relación con las formas de ser y actuar de los microcomercializadores de drogas. En este sentido, no se busca desarrollar categorías estrictas y cerradas de los “tipos” de microcomercializador de droga que existen, sino más bien usar estas categorías como herramientas que nos ayudan a otorgar coherencia analítica a la compleja y a veces caótica realidad de los microcomercializadores de drogas. Por tanto, es importante mencionar que se comprende al “perfil” del microcomercializador de drogas como un proceso, de modo que las diferentes 65 categorías de este perfil no son estáticas, sino flexibles, dinámicas y se interrelacionan de diversas formas. A continuación, se presentarán los tipos de microcomercializador según el rango del vendedor: 5.1. Según rango del vendedor En este apartado, el “rango” del vendedor hace referencia a su “independencia” dentro de la cadena de venta de drogas. Asimismo, suele estar vinculado a la cantidad de ganancias que se obtiene por la venta de drogas, y a su poder simbólico o fáctico dentro de una cadena de venta de drogas. Así también, se relaciona con la responsabilidad que se tiene sobre otros microcomercializadores de drogas. Si bien, este término - responsabilidad - en este contexto puede resultar ambiguo, quedará más claro mediante el desarrollo de los diferentes tipos de microcomercializador aquí expuestos: 5.1.1. Los perros (también llamados chacales, o parceros) Un perro o chacal es, en pocas palabras, el trabajador de otro vendedor de drogas, que se encarga de vender la droga de este último. El perro se encarga de vender la droga a pequeña escala, es decir, los cox61 de marihuana, coca o por unidades de ketes de pasta; ya que el vendedor de drogas de mayor nivel suele manejar tal cantidad de droga que - si es el caso que él mismo la distribuye - solo la vende por montos grandes. Sin embargo, como el costo de un monto de droga es mucho menor al mismo monto de droga distribuido en unidades al por menor (en cox o en ketes) al ser vendidos; opta por conseguir a alguien - los perros - que pueda hacer el trabajo de distribuir la droga a pequeña escala de tal modo que aun pagándole por su “trabajo de 61 Pequeñas bolsas donde se coloca una cantidad mínima de marihuana o cocaína que se suele vender a un precio base de 10 soles. Es la mínima porción que venden como si se tratase de una “unidad”. 66 distribuidor/vendedor” continúe percibiendo más ganancias de las que obtendría si vendiera dicha cantidad de droga al por mayor. Cabe mencionar que no es indispensable que alguien venda droga por montos o maneje mucha cantidad de droga para tener un perro, simplemente puede tener el poder monetario para comprar un monto de droga y dárselo a otra persona para que lo venda al por menor. Tal como sucede en el caso de Steal y Pachi, en un período en el cual Steal compraba semanalmente montos de coca, pero quien se encargaba casi siempre de distribuirlo al por menor era Pachi, ya que Steal no siempre podía hacerlo. Asimismo, cabe decir que alguien es perro únicamente cuando no cuenta con el dinero para comprar su propia cantidad de droga para distribuirla él mismo, ya que un perro siempre va a ganar menos por el mismo trabajo de distribución/venta de drogas que un vendedor de drogas independiente, pues un perro debe darle la mayor cantidad del porcentaje de las ganancias como producto de la venta al vendedor para el cual trabaja, en cambio el vendedor independiente hace una sola inversión al comprar un monto de droga y recibe todo el dinero equivalente al dinero que se obtiene por la venta de dicho monto cuando se distribuye al por menor. Cabe recalcar que el pago que recibe un perro o chacal es en droga y no en dinero, es decisión de él si lo usa para su consumo o para la venta, asimismo es su responsabilidad si llega a vender toda la droga que es su ganancia en dinero; pero, principalmente es responsabilidad de él convertir la droga que se le ha dado para vender (la que corresponde a las ganancias del vendedor de mayor nivel) en el dinero al cual es equivalente dicha cantidad de droga. Aquí, un breve testimonio que ilustra esta afirmación: “No he tenido problemas hasta ahora de que se les ha perdido merca (droga) ni nada, pero ya si se les ha perdido ya es problema de ellos ya, ellos tienen que cubrirlo porque yo se los doy a ellos y ya es su responsabilidad, ellos me tienen que responder, pero hasta ahorita nunca me ha pasado, o sea, sí me han comentado que se ha perdido sí, pero me pagan igual; yo les digo ‘aya, ten cuidado a la próxima’ nada 67 más, ellos ya saben que deben pagarme eso igual, igual me pagan porque yo se los doy en la mano pues, ellos ya se hacen cargo pues, tienen que cuidar sus cosas” (Max, 02 de diciembre). Sin embargo, cuando los perros no le entregan a su “jefe” el dinero equivalente al valor de la droga que se les ha entregado para ser vendida al por menor, siempre hay consecuencias. Cuando la venta de droga es local estos problemas se resuelven generalmente sin violencia. No obstante, siempre existen excepciones, y en ocasiones las consecuencias pueden llegar a ser trágicas. A continuación, podemos ver un caso en el que este problema se soluciona fácilmente: “Cuando le conté a mi tío62 que [los policías] me quitaron la droga que me dio me dijo ‘puta mano, yo no sé, tú me pagas porque me pagas’, y ya ahí como que comenzaron las paltas63 pues, y ya le tenía que responder por 10 cox, porque eran 9 que me quitaron más el cox que yo me estaba fumando, entonces en total le tenía que dar 100 soles, y yo le dije ‘mano, mira a la firme dame otra vez [marihuana] para recargarme64 y de lo que yo vendía para mí te lo voy a dar a ti, te voy a pagar huevon solo que si tú no me das para vender de dónde voy a sacar dinero’, y me dijo ‘putamare, ya, ya, vienes el viernes, pero tamare huevon tienes que tener cuidado, esos huevones [los policías] querían plata’” (Pachi, 11 de octubre de 2019). Por otro lado, encontramos otro caso en el que un problema similar se “resuelve” con violencia: “Con los perros, ellos ya saben, droga que se meten o droga que se desaparece, droga que me pagan; droga que no me entregan la plata, droga que me pagan, droga que pierden, droga que me pagan. En la calle no se puede chistosear65, 62 El tío de Pachi es vendedor de drogas al por mayor. Pachi estuvo vendiendo su droga (marihuana y cocaína) por algunas temporadas. 63 Problemas. 64 Tener mercancía. 65 Chistosear: Jugar, no tomar en serio. 68 si tú chistoseas con la droga nadie te toma en serio, porque la droga es plata. Si un perro mío se cierra con mi droga hay consecuencias Acá a la gente no se le bota, la gente sigue viva, pero aquí la gente que se juega con la droga, al menos en mi caso, se le dispara en su pierna. Aquel que se cree vivo o pendejo66 y se quiere cerrar con tu plata se le dispara. [...] Una vez nomás he tenido que hacerlo. Un huevón que se quiso cerrar con mi monto. Le dejé marihuana de un valor de 500 soles, no me quiso entregar mi plata y le dije ‘ya está bien mano, no te voy a decir ni pincho, yo voy a bajar acá al barrio y las cosas como son’, [...] pero yo no tengo porque ensuciarme las manos, eso lo hace otro huevón. En una nomás, se le da 100 lucas67 y él lo hace, un balazo y listo no pasa nada. [...] Al final fresco, me pagaron mi plata, quedaron las cosas ahí, arreglamos las paltas, y el huevón sigue vendiendo su droga también por acá. Normal, no pasa nada, la calle es así, pero ya no vende para mí ya, una vez que me fallan yo no vuelvo a confiar nunca más. Yo te doy la mano ¿por qué? porque yo te estoy dando droga gratis, tú la vendes y yo te pago por eso que tú vendes, pero tú me tienes que entregar mi plata de la droga, porque si tú no me entregas mi plata te estás metiendo en problemas porque se está cerrando con mi dinero, me está robando prácticamente” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). Asimismo, el vendedor de drogas que tiene un perro o más perros tiene responsabilidad sobre ellos en el sentido que si llegan a ser detenidos por los policías, son ellos quienes deben de pagar por su libertad o, si es que llegan a quedar presos, ayudarlos económicamente durante su tiempo en prisión. Obviamente esto no se hace por afinidad o por bondad, pues es más bien un pago por su silencio, ya que cuando los perros son capturados, los policías también negocian su libertad no solo con dinero, sino también a cambio de que acusen a otro vendedor de droga, y si saben que trabajan para alguien más, insistirán en que les brinden información de esa persona a cambio de su libertad. Además que, si estos se niegan los policías suelen golpearlos o desquitarse con ellos de otras formas. Enseguida, algunos testimonios que dan cuenta de este hecho: 66 Hábil. 67 Lucas: soles. 69 “Mi tío ya me había dicho ‘oe, si te llegan a agarrar [los policías], tú me llamas a mí y yo te voy a ir a sacar. Tú llámame nomás y yo voy a ir, cualquier cosa soy tu tío. Además, no pasa nada, cualquier cosa yo vivo contigo y ya te gritaré en ese momento, meteré un florazo, pero ya, así quedamos’, porque yo era su perro de él pues, o sea, que él iba a chorrear68 la plata para que me saquen si me atrapaban los tombos. Él varias veces ya ha hecho eso porque yo no era el único que vendía para él, él tenía varios chibolos que eran sus perros (Pachi, 11 de octubre de 2019). “[...] Eso sí, si un perro mío cae, yo saco cara por él, se le ayuda en toda su condena, o si es posible sacarlo pagando, y si él no habla nada tampoco, le damos su plata y punto. Apenas se contacta con él se dicen las cosas claras de una para que luego no haya malentendidos” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). Por otra parte, se ha encontrado que aunque cualquiera puede ser un “perro”, los vendedores de droga más experimentados que tienen uno - o mayormente tienen a su cargo de dos a más perros - tienen como estrategia usar como perros a menores de edad, ya que ellos corren menos riesgos de ser descubiertos por la policía debido a su apariencia poco sospechosa, y también porque estos tienen menos que perder si son capturados por los policías, puesto que suelen ser liberados rápidamente. De este modo, la persona a cargo de ese “perro” ya no tiene que gastar dinero en pagar por su libertad. Sin embargo, al tener un perro que sea menor de edad, los vendedores de droga independientes corren el riesgo de que estos, al ser más inexpertos o por temor, puedan llegar a dar información confidencial a los policías que los pueda perjudicar. Aún así, los vendedores de drogas que tienen perros (o ayudantes) suelen preferir que sean menores de edad, pero no sin antes analizar qué tan hábiles son estos. Cuando Steal tenía 13 años de edad era ayudante de su tío. En su caso él no era un “perro”, ya que él solo se encargaba de entregar la droga y recibir el dinero, pero todo se lo entregaba a su tío. A continuación, un pequeño testimonio de Steal sobre esta cuestión: 68 Dar. 70 “Yo creo que me mandaba a mí [a entregar la droga] porque yo pasaba más desapercibido, y además recuerdo que yo iba a entregar la mayoría de veces la droga con uniforme de colegio” (Steal, 28 de agosto de 2019). Enseguida, presentamos una breve revisión de testimonios que ilustran con mayor claridad la información desarrollada en las últimas líneas: “Muy aparte de que a los 19 ya conocía gente mayor que movía droga, tanto coca como marihuana, también me enseñaron a cómo hacer esa vaina, me enseñaron cómo es el sistema, eso me lo enseñaron los más mayores, me dijeron ‘sabes que loco, porque eres mi pata te voy a comentar cómo es la cosa, si tú vendes, vende, pero de preferencia que vendan por ti, o sea, ten tus perros y de preferencia que sean menores de edad, pero chibolos que conozcan cómo es la cosa, porque a veces como son viejos sueltan la lengua por un tema así de libertad pues, supongamos en una situación donde los atrapa la policía. En cambio, cuando lo chapan a un chiquillo, a un menor de edad lo detienen, quizá lo investigan, y ya hablan con sus padres y normal fresh69 en un par de horas lo dejan libre. En cambio, cuando eres adulto puedes quedarte hasta una semana o hasta quince días en todo ese proceso, y eso es si no llegas a la cárcel” (Jazo, 02 de octubre de 2019). “Yo cada vez que le digo a mi hermano ‘hermano reparte acá, reparte acá’, él lo hace al toque, guarda la plata y ya al final sacamos cuentas pues. Él en sí es un perro pues, pero también tengo perros en otros barrios. Como te digo, yo desde muy chibolo he salido a la calle y he sabido hacerme conocido en diferentes barrios y tengo perros ahí por ahí, porque yo no paro en villa, mi droga yo no la muevo, la mueve mi hermano y los perros que dejo acá. [...] Ahorita mi hermano está vendiendo mi droga porque es menor de edad; si lo atrapan, lo sueltan al toque, no tiene ni un problema, por eso es que yo lo estoy dejando vender, pero apenas el cumpla 18 yo le he dicho ‘huevón, consiguete un trabajo y deja de vender mi marihuana”. No quiero que él tampoco venda” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). 5.1.2. Microcomercializador independiente 69 Fresh: Fresco, tranquilo, sin problemas. 71 Lo único que separa a un vendedor de drogas independiente de un perro es que el primero cuenta con el poder monetario para comprar un monto de droga al por mayor por cuenta propia, y luego el mismo distribuirlo/venderlo al por menor, o también tener perros para que ellos lo distribuyan en su lugar. No obstante, es poco típico, ya que la mayoría de personas que tienen perros manejan cantidades grandes de droga, dejando así de ser solo microcomercializadores. Evidentemente, un microcomercializador de drogas independiente también debe tener el contacto de la persona que le pueda vender una cantidad significativa de droga al por mayor. En este entorno, se acostumbra referirse a estos sujetos como “los caños”. Asimismo, deben conocer una cantidad regular de consumidores de la droga que venden y que estén dispuestos a comprársela, de preferencia estos consumidores deben ser habituales. Sin embargo, cabe decir que un perro para sumplir su función también debe contar con alguien que le provea de droga y con los contactos que le compren la droga. A continuación, un testimonio que da luz de la delgada línea que separa a un perro de un microcomercializador de drogas independiente: “Me acuerdo que estaba sin plata, sin droga, sin comida, sin nada, y estuve así cinco días sin comer después de que me botó mi papá de su casa, no sabía si volver a mi casa70o no, lo estaba pensando hasta que me llamó Renzo71 y me dijo ‘negro, me ha llegado un monto de coca, no sé cómo botarlo ¿quieres estar activo72 o no?’ (le estaba ofreciendo trabajo de perro), y aproveché esa oportunidad y le dije ‘ya, dame 50 gramos’, me salieron unos 200 paquetes creo, eran unos dos mil soles, y yo le dije que me salieron unos 150, y él me dice ya dame mil, y llévate los cincuenta, o sea, lo que equivale a 500 soles, pero yo realmente iba a tener mil también, pero yo no me podía 70 Hace referencia a la casa en donde vivía con sus abuelos y sus tías. 71 Renzo es uno de los contactos que tiene Nigga que venden droga al por mayor, en este caso, cocaína. 72 Término usado para hacer referencia a alguien que tiene a su disposición droga destinada a la venta. “Positivo”, “De moda”, entre otros, son también términos que hacen referencia al mismo hecho. 72 botar73 esos 200 solo pues, yo me podía botar un fin de semana largo unos sesenta, entre los dos días; y como yo no podía botar todo eso solo le di cien a mi amigo y le dije ‘mano, de acá bótame ochenta y agárrate veinte, ¿va o no va? y aceptó pues, y mi causa me lo consiguió en una semana los 800, y yo ya para eso había vendido los cien que eran para Renzo, o sea, al final yo ya me quedé con esa cantidad [800 soles para mí]. [...] Luego, con mi misma ganancia de ahí le saqué74 20 gramos más que cuestan 200 soles, y cuando le voy a comprar me dice ‘no, yo te iba a dar para que vendas más, negro’, y yo le dije ‘no causa, a la firme yo ya quiero trabajar yo mismo, ya tengo mi plata, ya puedo sacar’, y ya me dio los veinte más cinco más que me regaló porque yo le había conseguido en una semana nomás mil soles, pues. Luego, saqué un ocho75 de marihuana; y desde ahí comencé a trabajar con eso, tenía mis ganancias, de ahí volvía a sacar, y así sucesivamente hasta que me atraparon los terna pues” (Nigga, 15 de mayo de 2019). Cabe recalcar, además, que no cualquier persona puede acceder a un caño. Para ello, se debe tener algún conocido que sea alguien de confianza de ese caño - que en todos los casos revisados dicho conocido suele ser un consumidor habitual de alguna droga que éste vende - y este conocido debe a su vez confiar mucho en esa persona para llevarla a conocer a su caño. Asimismo, una de las características principales que toma en cuenta este conocido para llegar a darle este a otra persona, es que ésta también sea consumidor de la droga que vende este caño - ya sea consumidor habitual o ocasional - ya que con este discurso es que presentan a un tercero a su caño; es decir, diciendo que es alguien de confianza y que también consume drogas; ya que de este modo se descarta de alguna manera que seas alguien que vaya a acusarlo con los policías. Conviene mencionar el caso de Steal, quien conoció personalmente a su primer caño, debido a que se lo presentó un amigo del colegio, y en una segunda ocasión se lo presentó un amigo de fiestas de quien ya se había hecho bastante cercano, este amigo es Pachi y el caño al que le presentó fue 73 En este contexto el término “botar” droga es equivalente a vender droga. 74 En este contexto el término “sacar” droga es equivalente a comprar droga. 75 Un ocho de marihuana hace referencia a un octavo de kilo de esta sustancia. 73 su tío. Cabe decir que, si bien Steal tenía un tío que también era vendedor de drogas al por mayor, él está preso desde hace muchos años, incluso antes de que Steal empiece a consumir alguna droga ilegal. Otra forma de llegar a un caño es por cuenta propia, es decir, que el caño de droga al por mayor sea una persona a la que uno mismo ha conocido por razones que no están vinculadas necesariamente al mundo de las drogas. Por ejemplo, en el caso de Jazo, conoció a su primer caño debido a que tenía un grupo musical de rap con quienes se presentaba en diversos eventos de música urbana; y en una ocasión se le acercó un tipo junto a otros amigos diciéndole que le gustaba la música que hacía e invitándolo a él y al resto de su grupo a tomar (alcohol). Ellos aceptaron, así que fueron junto al chico a su departamento en Surco, y cuando Jazo y sus amigos entraron descubrieron que el tipo tenía una gran cantidad de droga, y tras un par de preguntas Jazo descubrió que este era un vendedor de drogas al por mayor. Sin embargo, él vendía marihuana y lo que Jazo quería vender era cocaína, por ello luego de ganar más la confianza del vendedor de marihuana - lo cual se dio a lo largo de varios meses - pues llegaron a hacerse amigos cercanos, el tipo le presentó a otros amigos que vendían cocaína al por mayor, quienes eran personas ya mayores. Igualmente, existen otros casos como el de Nigga y Lucho que conocieron a su primer caño debido a que desde niños han sido hinchas de un equipo de fútbol, y con el tiempo cada uno llegó a unirse a la barra del equipo del cual eran hinchas, llegando a conocer por ese medio a gran cantidad de hinchas de su equipo de diferentes partes de Lima; y es en este mismo espacio donde llegan a conocer a su primer caño. Por otro lado, encontramos otros casos como el de Pachi, Max, Nito y Mel, por poner algunos ejemplos. En el primer caso, Pachi conoció a su caño de cocaína y marihuana porque su propio tío es quien hasta el día de hoy vende dichas drogas al por mayor. En el segundo caso, Max y Nito - quienes son del mismo barrio - conocen a su primer caño de drogas al por mayor, debido a que era un amigo 74 de la infancia de su mismo barrio. Por último, en el caso de Mel conoció a su primer caño de droga al por mayor debido a que era el enamorado de una de sus mejores amigas, además cabe mencionar que ella también estuvo más adelante con otro joven que vendía drogas al por mayor. Conviene señalar que siempre existen excepciones para cada regla o tipificación. De este modo, encontramos que no siempre es fácil encontrar un “caño” a quien comprarle droga por montos. En algunos casos pasa que alguien que sí tiene el contacto del caño le ofrece a otra persona comprar un monto de droga a medias sin llegar a presentarle a su caño, de modo que ambos pueden ser microcomercializadores independientes aunque uno de ellos no conozca a algún caño dispuesto a venderle una cantidad de droga al por mayor. El siguiente testimonio puede ilustrar mejor este tipo de situaciones: "Anthony, el primo de Nigga, antes que se vaya de viaje, me dijo que quería sacar coca76, pero le faltaba la mitad de dinero, y me dijo para sacar juntos pues, y le dije que ya pues porque me convenía sacar así y luego recuperaba el dinero vendiéndolo, y ganaba más todavía. Esa vez ya me lo dio todo el mismo preparado, él mismo lo chancó, lo coló y todo. Esa vez me dio como para ocho bolsitas [o coxs] me dijo, pero yo vi que había regular, y al final terminé sacando unos once cox, que debía vender a diez soles cada uno" (Steal, 11 de abril de 2019). Así también, cabe decir que en todos los casos revisados, los jóvenes conocen a una gran cantidad de personas que consumen drogas de habitual u ocasionalmente, en su mayoría marihuana y cocaína - y solo algunos conocen una cantidad regular de gente que consuma pasta - esto se debe a que en su mayoría estas personas son amigos y amigas del barrio, amigos de infancia, de fiestas, o conocidos por amigos en común en el mismo entorno de Villa el Salvador. 76 “Sacar ‘x’ droga” hace referencia a comprar un monto suficiente de droga para venderla a pequeña escala. 75 En esta mismo orden de ideas, conviene mencionar que muchos de estos jóvenes microcomercializadores suelen conocerse en una discoteca llamada “Éxtasis77”, la cual es frecuentada por una abundante cantidad de chicos y chicas de edades afín de Villa el Salvador . Asimismo, en la mayoría de los casos los jóvenes comienzan a tener contactos con otras personas que consumen drogas ilegales, entre sus 11 y 14 años de edad78, cabe decir que en este caso se les considera “contactos” a jóvenes que dejan abiertamente claro que les pueden invitar las sustancias ilegales que consumen. Debido a ello, sucede que entre estas edades suelen consumir por primera vez alguna droga ilegal - que en todos los casos aquí revisados es la marihuana - y es en este mismo ambiente es donde conocen a sus futuros “clientes”, es decir, a las personas que le compran la droga que venden cada vez que se encuentran “activos”, o sea, cada vez que cuentan con mercancía. Asimismo, entre los hallazgos encontramos algunas pistas en torno a qué “valores” suelen - o “deberían” - caracterizar a los microcomercializadores de drogas. Como se ha desarrollado hasta el momento, resulta importante - quizá indispensable - que estos jóvenes tengan la capacidad de hacer “amigos” con gran facilidad, es decir, deben ser simpáticos y sociables. Así también, deben tener regular libertad para pasar tiempo con sus amigos o con otros jóvenes que también consumen ocasional o habitualmente alguna droga, aunque sea legal; es decir, salir con cierta frecuencia a fiestas, o compartir otros momentos de recreación en donde haya presencia de drogas, ya sea legales (alcohol, tabaco) o ilegales (cocaína, marihuana, lsd, pasta, etc.). En este mismo orden de ideas, hallamos que estos chicos usualmente son muy populares, o sea, en su grupo de amistades gozan de cierto prestigio social. 77 El nombre de la discoteca ha sido cambiado. 78 En el más tardío de los casos, el de Mel y Jazo, a los 16 años de edad. Antes de ello sólo conocían a una o dos personas no cercanas que consumían drogas, pero no es que fueran a ofrecerles. 76 A continuación, algunos testimonios que ilustran presencia e importancia las habilidades interpersonales mencionadas hasta aquí: “En ese tiempo viviendo solo fue cuando me hice más conocido todavía y comenzaba a ver más ganancias, aparte que ya no tenía que estar cuidándome de que mi familia no se entere y todo eso, ya digamos que era más libre para vender y salir y conocer más gente, más gente es más clientes también pues; así comencé a ver más ganancias, me gustó y quería más y más. [...] En parte también se sentía bien porque incluso a veces cuando a mis amigos querían robarles o tenían problemas con otros patas en mi barrio ellos le decían ‘ya te fregaste, yo conozco a Nigga’ y hasta a veces terminaban pidiéndoles disculpas” (Nigga, 15 de mayo de 2019). “Yo, como te digo, desde muy chibolo he salido a la calle y he sabido hacerme conocido en diferentes barrios” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). “Yo soy de esas personas que si voy a una fiesta y veo a una persona así callada, aburrida voy y la empilo, te alegro el tono, te animo”. Yo soy super amiguero, sociable” (Jazo, 02 de octubre de 2019). “A los 16 probé por primera vez coca en un evento con amigos, pero no sentí ningún efecto, y desde ahí no volví a consumir hasta que tenía 21 creo; ahí en ese tiempo si consumía como más seguido por lo mismo que también comenzaba a salir un poco más, que fue en el período que terminé con mi enamorada, y también me fui de mi casa como por un mes. [...] En ese mismo tiempo también fue que comencé a vender coca pues, porque ya como que salía más” (Steal, 28 de agosto). "Cuando voy al tono soy de las personas que cuando estoy toneando te juro que yo soy super loco, me tienes que gozar en ese aspecto de loco loco, así en el sentido de que soy super pilas, o sea, yo sí a las personas que están aburridas paradas en mi ronda les digo ‘oe que, pa eso has venido, ¿para estar parado?, oe baila pe mano’, te juro que yo si no me gusta ver a la gente aburrida, y si van a estar así, entonces que no vengan, que se queden en su casa, y yo se los digo, yo les digo las cosas como son’, En ese aspecto soy super super sociable, super empilador79, [...] por eso también me iba bien cuando vendía porque yo me conocía a todo el mundo, yo soy 79 Persona que disfruta animar a los demás. 77 de las personas que son super amigueras y super sociable, y ya conocía gente, o sea, antes de empezar a vender yo ya había frecuentado varias veces esa discoteca y ya conocía amigos; y más que todo porque a [la discoteca] ‘Extasis’ todo el mundo va. Y ya cuando me cruzaba con algún conocido lo saludaba y todo y le decía 'oh mano, positivo80', y ya me decía 'Va, va. Vas a estar por ahí, ¿no?'. Y así, digamos que yo le decía a él y él le pasa la voz a la gente de su ronda también, y ya luego me buscaban para comprarme” (Pachi, 11 de octubre de 2019). Como se ha visto, la habilidad para socializar - que incluye la simpatía, elocuencia, tendencia a ser popular (y disfrutar serlo) - y hacer constante uso de su libertad para salir a fiestas o realizar otras actividades similares, no son “estrategias” usadas por los jóvenes para llegar a conocer gente que consuma o venda drogas o para conseguir clientes, sino que más bien forman parte de su personalidad y de su estilo de vida. Sin embargo, reconocen que esto les ayuda a tener mayor éxito en esta actividad y le sacan provecho a estas “cualidades”. Por otra parte, otra de las características de los microcomercializadores es ser curiosos y al mismo tiempo atrevidos, puesto que es de conocimiento común que vender drogas implica riesgos debido a ser una actividad ilegal. Sin embargo, ellos aún así deciden asumir esos riesgos - sean cuales sean sus motivaciones. Asimismo, la mayoría de ellos antes de asumir tales riesgos suelen buscar la mayor cantidad de información posible que les permita sortearlos. Así también, para llegar a conocer “mejores caños” - vendedores de droga al por mayor que vendan droga de buena calidad y menos costosa81- tienen que preguntar a muchos de sus contactos de donde consiguen la droga que venden y/o consumen (o bien, los van conociendo por cuenta propia). Ellos saben que corren el riesgo de ser rechazados, puesto que esta pregunta 80 Positivo y activo hacen referencia a que la persona cuenta con mercancía de la droga que vende. 81 El precio de la droga suele ser más valorado por los microcomercializadores que la calidad de la droga. 78 usualmente resulta incómoda en la mayoría de casos, ya que quien pregunta esto suele ser percibido como desubicado, confianzudo o “sapo82”. Sin embargo, tratan de ser bastante prudentes al momento de hacerlo. De este modo, su atrevimiento suele estar ligado a su habilidad para socializar, ya que no tienen temor a hablarle a cualquier persona que apenas acaban de conocer, y consiguen no causar que surja una situación incómoda. En este sentido, se puede decir que se trata de un equilibrio entre ser atrevidos, sin dejar de ser prudentes. En breve, un pequeño un relato que ilustra con claridad como parte de la personalidad de los microcomercializadores se caracteriza por la curiosidad, y un equilibrio entre ser atrevido y ser prudente: “Yo siempre he sido hincha de Universitario pues, desde que tengo siete años, y mis tíos me llevaban al estadio; y yo veía como sus amigos de mis tíos, menos mis tíos, fumaban yerba, y yo veía que era demasiado la cantidad de yerba que tenían esos huevones. Cuando mi tío dejó de llevarme ya yo igual iba con mis amigos porque yo para eso ya paraba en esa huevada de tirar piedra por eso de las barriadas; ya digamos que me sabía cuidar solo, yo me mandaba solo con mis amigos al estadio y nos juntábamos ahí con los de la barriada de los de la U; y recuerdo que en esos tiempos nosotros que éramos los menores éramos ahí como los que teníamos que hacer caso a los mayores en todo pues porque era así una cuestión como de respeto a los que llevan más tiempo ahí; y cualquier problema [las peleas entre barriadas] ya nos mandaban a nosotros los más menores; y como yo siempre me mandaba ya me fui ganando su confianza de los más mayores. Así, una vez uno de ellos me dio a guardar tres bombardas y como veinte correas, porque en ese tiempo yo tenía como trece años y como era niño lo podía hacer pasar sin que se den cuenta, así me gané su confianza, y yo veía que él fumaba demasiado, y una vez llevó un paquete de marihuana grande, y para eso yo ya fumaba ya, y entonces yo le pregunto de curioso ‘oe mano, ¿y eso cuánto te cuesta?’, y él me dice ‘mano, eso yo lo vendo’, y luego le digo ‘¿y tú cómo lo consigues?’, y me dice ‘haces muchas preguntas niño’, y yo le digo ‘ya está bien, disculpa’; y me dice ‘jajajaja’, se ríe, y me dice ‘ya, mira, te voy a contar. Yo siempre traigo de la selva’, me dice. Dice que él tiene carros, y que en cada carro trae unos tres 82 Ser “sapo”no solo es ser curioso, sino también poco confiable. En otras palabras, una persona que le gusta preguntar mucho, pero a su vez no sabe guardar secretos. 79 a cuatro kilos. [Yo creo que] él me lo contó porque yo era un niño ¿no? él nunca pensó que yo podría decirle a alguien ni nada, además que yo ya me había ganado su confianza. Ya con el tiempo yo le dije ‘¿cuándo me pones positivo?’ porque yo escuchaba que siempre decían positivo, positivo cuando tenían yerba bastante; entonces ahí le dije cuando tenía quince años, y ahí comencé a vender” (Nigga, 15 de mayo de 2019). Por otro lado, hallamos que estos jóvenes tienen una gama de habilidades relacionadas a la resolución de problemas. Son ingeniosos para afrontar situaciones desfavorables, incluso hasta el punto de llegar a sacar provecho de ellas. En este sentido, puede decirse que tienen gran capacidad de adaptación, mejores estilos de afrontamiento, conocimiento y manejo adecuado de las relaciones interpersonales, y un sentido del humor positivo. De esta manera, son altamente capaces de superar situaciones estresantes y amortiguar los efectos de golpes emocionales - y también físicos. Así como también de adaptarse a otro tipo de situaciones no necesariamente adversas. A continuación, dos relatos que pueden ilustrar cómo se desarrolla esta característica en las formas de actuar y de pensar de los jóvenes microcomercializadores de drogas: “Me acuerdo que el serenazgo me seguía, y yo recuerdo que tenía acá seis chamos (cox de cocaína), los 320 [soles83], y caminaba, como ya solo me quedaban seis ya pues normal. Me acuerdo que caminé y pasando bolívar (avenida) hay una botica, caminé y me intersecta ahí llegando a la reja y me dice ‘¡quédate ahí o voy a llamar a la policía, ya te tengo grabado’, y así me comenzaba a amenazar, y yo le digo ‘¿qué tienes oe, cholo conchetumare?, anda para allá’, es la primera vez que tenía problemas con un serenazgo, o sea, intervenciones con policías sí he tenido, pero nunca me han encontrado nada, solamente una vez. Lo del serenazgo fue que llegó a llamar al policía, después que él me tuvo ahí parado todo el rato porque yo quería irme, pero él tenía ahí su moto lineal y me decía ‘tú te corres, yo te voy a corretear y va a ser peor, a la firme quédate ahí parado’, y le digo ‘oe, pero ¿qué quieres? ya te he dado mi DNI, te he dado todo, no tengo nada yo’ y ya yo le digo ‘llama a la policía pues 83 Cantidad de dinero que obtuvo de la venta de cocaína ese día en la discoteca. 80 entonces, llama nomás’, le digo así me hago el valiente como si no tuviera nada que temer pues, lo apuraba todavía, y me acuerdo que mientras llamaba a la policía yo boté los chamos a un costado a un jardín que estaba por ahí, y aparte yo tenía los 320 soles y pensaba en que de hecho me iban a quitar 100 o 150 soles cuando venga el tombo, y yo no sabía que floro84 decir, estaba pensando; y así hasta que llegó un policía motorizado, y él serenazgo le comienza a decir que el dueño de la discoteca le ha dicho que me siga porque estoy en ‘pasos sospechosos’, y yo al policía ya como es policía me refiero a él con más respeto pues, y le digo ‘yo te voy a sacar todo lo que tengo en mi bolsillo, mi dinero, mi DNI, mi celular, incluso mi billetera, pero yo sé cuánto tengo de dinero y voy a grabar’ le digo, y me dice ‘no es necesario que grabes, solamente quiero ver que tienes’; y ya, saqué mis 320 que no los tenía en mi billetera, los tenía sueltos, y me dice ‘asu, a esta hora y con tanto billete’ me dice; ‘pucha, he cobrado y tenía pensado ir a hacerla con una flaca, pero a las finales no me salió y me vine triste pues, estoy lúcido, si me ves estoy normal, ni siquiera estoy borracho’; y así, se ríe el policía y me dice ‘ya, dame tu DNI’ y se pone a revisar pues si tenía antecedentes, pero yo no tenía nada. Me revisa y me dice ‘estás limpio’, y le digo ‘ya, ahora dile a ese conchesumare que me deje ir a mi casa y que me lleve a mi casa porque a la firme me ha hecho perder el tiempo’ y le dijo al serenazgo que me lleve en su moto, alucina, y todavía el serenazgo me pidió disculpas. Mi error fue que cuando me llevó serenazgo, ya en mi cuarto me acordé que me había olvidado mis chamos (cox de cocaína), los que había tirado, y tuve que volver nomás a recogerlos, felizmente seguían ahí, meeenos mal” (Nigga, 15 de mayo de 2019). "Desde que tengo 11 años yo aporto económicamente en mi casa, desde que mi mamá se fue yo iba llevando frascos de botellas a la cachina, y ahí ganaba un dinero, y normal yo nunca me he palteado85 en cuestión de hacer dinero. Prefiero hacer eso antes que robar. [...] Pucha, yo [comencé en las drogas] más que todo porque en mi jato no tenía cariño, quería olvidarme de todo eso. [...] Luego, la oportunidad de vender droga se me presentó al año siguiente nomás, o sea, cuando tenía trece años, [...] y yo como que veía algunas zapatillas que me gustaban, y yo pedía, y me decían ‘no, no puedo, que esto que el otro’, y ya yo me decía a mí mismo ‘yo lo voy a hacer’, y lo hacía con eso con la venta [de drogas]; es que yo siempre en mi vida he sido yo mismo solo, me entiendes, [...] yo nunca he querido vender droga, pero tengo que hacerlo ¿por qué? porque el dinero no me alcanza para salir adelante para lograr lo 84 Floro: Mentira, invento. 85 El significado de “palta” cuando es usado como jerga es equivalente al de “vergüenza”. 81 que yo quiero. Porque no es justo trabajar 8, hasta 12 horas al día y ganar una miseria del sueldo mínimo de este país; pero bueno, por ahora paso a paso, yo no me desespero. Primero, todo lo estoy juntando para tener un espacio para mí arriba (en el cuarto piso de la casa de sus abuelos), de paso terminar de construir mi casa, tener un espacio estable donde estar sin molestar a nadie, primero mi espacio. Luego, pagar todas las deudas de mi casa que se han estado acumulando. Después de pagar eso yo voy a estar tranquilo, y poder hacer mis cosas para mí, o sea, los negocios que quiero poner, al menos un bar para empezar. Yo sé que lo voy a hacer” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). De este modo, encontramos que este conjunto de habilidades - propios de la personalidad que suele presentarse en la mayoría de casos revisados en esta investigación - son usados según convenga en una amplia gama de estrategias o formas de actuar que estos jóvenes suelen desplegar cuando se dedican a la actividad de vender drogas ilegales. No obstante, es importante mencionar que todas estas características son de naturaleza “ideal”, ya que no se pretende homogeneizar la personalidad de los jóvenes microcomercializadores de drogas. No necesariamente todos los microcomercializadores cumplen con todas estas características, ni mucho menos se presentan en igual medida en todos los casos, así como tampoco debemos pretender que siempre se comporten de acuerdo a estos valores. En este sentido, cabe aclarar que aunque estas características suelen estar presentes en la personalidad de todos los casos aquí revisados, no todos cumplen con absolutamente todas estas características, ni se debe esperar que siempre actúen bajo estos ideales. *Por último, antes de ahondar en el perfil de los microcomercializadores de drogas según el tipo de droga vendida, es importante mencionar que, si bien esta investigación está concentrada en dar a conocer exclusivamente el perfil o los perfiles de los microcomercializadores de drogas, se ha encontrado que en algunos casos - aunque excepcionales según lo encontrado en esta 82 investigación - la línea que separa a los microcomercializadores de los vendedores de droga al por mayor (que llegan a tener a su cargo dos o más trabajadores o “perros”) puede ser delgada. No obstante, a partir de nuestros hallazgos, podemos decir que son pocos los casos en los que esto sucede. Se ha encontrado que en solo dos de los diez casos, y en estos pocos casos los jóvenes empezaron siendo perros, para luego convertirse en microcomercializadores de drogas, y ser en la actualidad vendedores de drogas al por mayor (manejan uno o más barrios y tienen como mínimo tres trabajadores). Sin embargo, esta es una escala ideal, ya que no todos siguen estrictamente ese camino, y de hecho, la gran mayoría no llega al tercer nivel. Asimismo, conviene mencionar que algunos jóvenes que empezaron siendo microcomercializadores independientes, en un momento posterior de sus vidas han sido perros. Así también, es indispensable resaltar que en los casos donde encontramos jóvenes que actualmente se dedican a la venta de drogas al por mayor expresan con convicción que su proyecto de vida definitivamente no está ligado a la venta de drogas, y que apenas tengan el dinero suficiente, entre otras circunstancias favorables, abandonaran la venta de drogas. Enseguida, presentamos los testimonios que corroboran estas afirmaciones: “No toda la vida voy a vender pues, tengo que dejar eso ya. Voy a estudiar ¿no Jess? [...] Con Jess regresamos con la condición de que yo lo voy a dejar para el próximo año y voy a estudiar, primero quiero arreglar lo de mis antecedentes penales, ya tengo mi abogado también que está viendo todo eso; pero hemos quedado en que voy a dejar esto más que todo por el bebé porque ya tiene cinco años, ya el otro año entra al colegio, y él ya se da cuenta de las cosas y no queremos que crezca viendo eso” (Max, 28 de septiembre de 2019). “Yo estoy juntando para poner mi negocio, para dejar de vender droga, para dejar de malograr al barrio, para ser alguien en la vida y demostrarle a los demás que la droga te puede jalar, pero tú decides si ser o no ser. Por eso es que yo me saco la mierda trabajando por la legal, pero también por lo ilegal porque algún día quiero tener 83 mi casa bien construida y vivir bien [...]. Yo te digo algo, el día que yo tenga mi bar, yo voy a dejar de vender droga, yo no quiero saber nada de la droga, a mí me aburre esta huevada, estar tensionado todos los días, pensando en que la policía me va a venir a cobrar todos los meses, o estar caminando por la calle asustado porque sabes que te puede intervenir la policía y revisar tu DNI y sabes que estás en paltas86 horrible” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). 5.2. Según tipo de droga vendida 5.2.1. Vendedor de Marihuana no es fácil, es La marihuana suele ser, aunque no en todos los casos, la primera droga ilegal que venden estos jóvenes. Además, encontramos que es una droga que se vende principalmente de lunes a viernes, y que los clientes consumidores son más que todos jóvenes entre catorce a 28 años, aunque hay personas más adultas que lo fuman como un “Bembos”, o sea, junto con cocaína o pasta. Debido a la dinámica de venta de esta droga al por menor, los vendedores deben estar prácticamente las 24 horas del día disponibles para contestar a sus clientes, siendo el celular - y las redes sociales, que suelen estar en el mismo móvil - su principal medio de comunicación. De este modo, si viven con sus familiares y estos no aprueban que ellos vendan drogas, corren bastante riesgo de ser descubiertos, debido a la cantidad de veces que salen y entran de su casa al día, incluso interrumpiendo momentos familiares. Otro riesgo que se asume en torno a la familia es que la marihuana, a diferencia de la cocaína o la pasta, desprende un olor fuerte que puede ser percibido por algún familiar fácilmente. Así también, la venta es mucho menos rápida que en los casos de la cocaína y la pasta. Por ende, resulta riesgoso comprar grandes montos de marihuana para ser vendidos al por menor, ya que después de las dos semanas la marihuana puede secarse y no estar apta para 86 En el contexto de ese testimonio Mauz quiere decir que tiene antecedentes penales. 84 la venta, o estarlo, pero no ser tan buena; y traer como consecuencia la pérdida de clientes. Asimismo, cabe decir que las personas que venden marihuana al por menor suelen no tener un trabajo o estudios fijos a tiempo completo, pues deben estar al tanto y disponibles gran parte del día a los llamados de sus clientes, ya que si más de dos veces - aproximadamente - te solicitan marihuana y no estás disponible/activo es muy probable que no haya una tercera. Por ello, encontramos que en muchos casos cuando esto llega a suceder, son los mismos vendedores quienes te avisan mediante chat por redes sociales que han vuelto a estar “activos”. Por último, la marihuana no se vende únicamente el por menor en paquetes por unidad, hay quienes, como Mel, venden postres hechos con marihuana, y de esta manera también disminuye los riesgos que trae consigo la venta de drogas, ya que cuando se vende de esta manera, la existencia de la ilegalidad de esta actividad resulta menos evidente. En la actualidad, un postre bastante popular que se prepara con marihuana son los “happy brownies”. Mel hace este tipo de postres, así como también queques o galletas de marihuana. 5.2.2. Vendedor de cocaína El lugar de venta privilegiado para la cocaína son las discotecas, o fiestas/reuniones de fines de semana. Es así que para vender cocaína óptimamente lo más adecuado resulta salir cada fin de semana; viernes, sábado, y domingos si es que se da el caso de los “after party”, es decir, cuando la fiesta del sábado continúa de largo hasta el día siguiente. Asimismo, es importante señalar que, dado que esta droga se vende generalmente en estos espacios, ellos deben estar atentos a no ser vistos por ningún guardia de seguridad, ni ser captados por alguna cámara de seguridad dentro del establecimiento mientras venden drogas. Por tanto, muchos optan por ir hasta 85 el baño para entregarlo, o entregarlo en su misma ronda, pero siendo cubiertos por sus amigos solapadamente, mientras bailan, toman, etc. Además, como también resulta sospechoso que muchas personas se le acerquen con frecuencia a una misma persona a lo largo de toda la noche (y durante varios fines de semana consecutivos), muchas veces los microcomercializadores de coca optan por pasearse en la discoteca; como buscando otros amigos o rondas en las que meterse, o camino a la barra o al baño. Así, en el camino entregan la droga; esto suele ser una de las mejores estrategias, y la mayoría no tiene complicaciones en hacerlo, ya que sus clientes suelen ser personas que asisten frecuentemente a las mismas discotecas a las que ellos van, y estar distribuidos por diferentes grupos dentro de dicha discoteca, de modo que no resulta sospechoso ir a saludarlos y de paso quedarse un rato en sus rondas como si solo estuvieran ahí para pasar un buen rato, ya que no solo son sus clientes, sino que suelen ser sus amigos. Aparte de que muchas personas que no son vendedores de drogas suelen pasearse por la discoteca por diferentes rondas de amigos durante toda la noche. Por último, los microcomercializadores de coca han manifestado conjuntamente que existen horas puntas de venta; estas son las 3:00 - 3:40 am y las 5:00 - 6:00 am. De tal modo que los vendedores saben que si hasta las 3:40 no han vendido nada o han vendido muy poco ellos mismos deben ir a buscar a sus clientes, lo cual suelen hacer cuando van al baño. Ahí se encuentran en el camino al baño o en el mismo baño a conocidos que consumen o a personas que evidentemente son consumidores y están buscando a quien comprarle. Ellos dicen que tienen un “ojo” para reconocer - a partir de los gestos, la forma de caminar, de actuar, etc. - a aquellas personas que están buscando donde conseguir coca y muy posiblemente les compren, sin riesgo de que terminen siendo algún policía vestido de civil. Asimismo, cabe resaltar que los vendedores de coca encuentran beneficioso vender dicha droga en estos espacios porque al ser consumida 86 junto con alcohol les genera a sus clientes una sensación de abstinencia cada vez que se sienten un poco ebrios, o incluso cada vez que simplemente se sirven unos cuantos vasos de alcohol, lo cual genera que se acaben rápido un cox de coca y continúen comprando. Cabe decir que los vendedores de coca hacen referencia a esta sensación de abstinencia, debido a su experiencia de consumo personal al combinar dichas drogas - y siendo que en algunas ocasiones son ellos los compradores de coca - y no por suposición. 5.2.3. Pasta básica de cocaína (PBC) La pasta, según señala la mayoría de los entrevistados, es la droga cuya venta da más ganancias, pero a su vez trae consigo mayores riesgos, dado que para vender pasta los microcomercializadores deben pasar mucho tiempo en la calle. Aproximadamente este tiempo consta de cinco a once horas y se ubican generalmente en el parque central de su barrio en donde suelen estar reunidos los grupos de jóvenes del vecindario, ya que quienes son sus clientes suelen87 ser personas que pasan gran parte de su día “haciendo hora88” en la calle, o sea, que acostumbran a estar reunidos con sus amigos dentro de su propio barrio. Además, se opta por estar en la calle, ya que la venta de pasta es tan rápida y abundante que sería ilógico - aparte de poco productivo - estar dentro de casa cuando van a estar recibiendo llamadas cada cinco o diez minutos para realizar una venta. Asimismo, resulta demasiado sospechoso para los familiares. Por ejemplo, encontramos que una sola persona puede llegar a vender de 200 a 800 ketes por una noche/madrugada lo cual son de 200 a 800 soles al día. 87 Aunque no siempre, ya que algunos trabajan por las mañanas y por las tardes, y ya en la noche se la pasan en el barrio pasando tiempo con sus amigos o conocidos del barrio. Además, los más mayores no acostumbran estar en la calle, pero son los que más droga en cantidad compran. 88 Hacer hora: pasar tiempo de ocio. 87 Para disminuir el riesgo de estar más expuestos por pasar tanto tiempo en la calle - aparte de que muchas personas a lo largo de la noche y la madrugada se les acercan - los vendedores de pasta suelen tener “campanas”, es decir, amigos que les avisan si hay alguna presencia nueva que resulte sospechosa en el barrio, como un carro desconocido que merodea en los alrededores, o si directamente ven patrulleros que vienen a hacer intervenciones. Estas “campanas” suelen ser, en palabras de ellos, “fumoncitos 89” que no tienen el dinero para comprar pasta, y por ello hacen este “trabajo” a cambio de algunos ketes. Otra estrategia de los vendedores de pasta para sortear el riesgo de ser identificados como vendedores de droga al pasar tanto tiempo en la calle y estar rodeado de tanta gente, es vestir con ropa “de trabajo”, o sea, con casco y uniforme de trabajador de construcción, o con chimpunes90 short y camiseta, y una mochila como si vinieran de jugar partido, etc. Así también, cabe indicar que en la venta de pasta existen horas punta en la que se presentan mayor cantidad de clientes, que suelen ser las 8 pm, 12 am, 2 - 3 am y 5 am. Del mismo modo, encontramos que debido al tipo de clientes que se tiene y al bajo costo de esta droga, los consumidores de pasta no van para comprar uno o dos ketes, más bien si tienen tan poco dinero se juntan entre más amigos y hacen los llamados “pozos”, en donde cada quien pone el dinero que tiene y, si por ejemplo, llegan a juntar 20 soles, se le pide al vendedor “una yapa”, y para ellos dos o tres ketes más de regalo es valiosísimo. Cabe destacar que los vendedores de pasta son quienes más posibilidades de tener clientes fijos91, ya que la mayoría de consumidores que compra pasta en cantidades grandes (de 40 a 100 ketes en un solo momento) siempre le compran al mismo vendedor; lo cual suele darse más que todo 89 Adictos a la pasta. 90 Zapatillas para jugar fútbol. 91 Esto ocurre principalmente como consecuencia de la capacidad de adicción mayor en la pasta que en la cocaína y en la marihuana. 88 porque les gusta más la mercadería de ese vendedor o porque les da yapas significativas cuando compran esas cantidades de droga y ya se acostumbran a esa dinámica, o también por el hecho de que al haberse vuelto clientes fijos han obtenido ciertos “privilegios” que no quieren dejar o volver a empezar de cero para conseguirlos si acuden a otro vendedor de pasta. Por ejemplo; hay clientes que dejan su celular, o las llaves de su carro sin llave como garantía, con la promesa de pagar al día siguiente con un porcentaje más del costo de la cantidad de pasta que están comprando, y los vendedores aceptan porque ya los conocen, saben dónde viven, y sabe que sí o sí les van a pagar. Por otro lado, cabe mencionar el hecho de que el mismo entorno en donde se mueve la pasta es marginal, ya que la mayoría de los entrevistados que no ha vendido pasta, apenas y conoce a alguien que la consuma, además señalan que “quienes compran pasta son gente lacra92”. Si esto significa que quienes consumen pasta son quienes tienen menores ingresos económicos, y a su vez, suelen estar vinculados a adicción, pandillas, y están acostumbrados a pasar prácticamente la mayor parte de su tiempo en la calle si tiene bastante sentido, como veremos a continuación. En el caso de dos de los vendedores de pasta de este estudio, Max y Nito93, han crecido en una zona marginal de Villa el Salvador, “marginal” en el sentido de que existen mayores índices de pobreza, y es considerada una “zona roja” dentro del distrito, es decir, está muy vinculada a la delincuencia. Asimismo, otro de los informantes clave que también ha sido en un momento de su adolescencia vendedor de pasta es Mauz, quien pese a no haber crecido en un barrio de “zona roja”, es el único de nuestros entrevistados que ha experimentado ausencia casi absoluta de ambos padres desde su niñez hasta la actualidad, siendo el único apoyo familiar el de sus abuelos, y algunos tíos94, 92 Se usa para denominar a personas desagradables que en la percepción de quien les adjunta este adjetivo son gente cuya vida está hundida en la perdición y la miseria. Generalmente se asocia a personas con adicciones. 93 Ambos crecieron en el mismo barrio, es decir, son vecinos. 94 La relación con la familia de Mauz y el resto de entrevistados de este estudio se revisará con mayor profundidad en el quinto capítulo. 89 pero igualmente la cercanía no es tan significativa como en los demás casos. Además, Mauz tiene familiares como primos mayores vinculados a la venta de drogas, y este hecho facilitó y/o apresuró su entrada a la venta de pasta desde antes de cumplir los 15 años. Así también, por todas estas razones estuvo más expuesto a la calle desde muy pequeño y a involucrarse con gente mucho mayor que él que consumía pasta. Por último, es el único de nuestros entrevistados que no culminó sus estudios secundarios. En este sentido, la venta y el consumo de pasta sí está ligada a mayores índices de vulnerabilidad. Otro aspecto importante a resaltar es que los vendedores de pasta, pese a estar ampliamente expuestos al consumo de dicha droga debido a la disponibilidad de dicho producto, en su mayoría no son consumidores, ya que son conscientes del impacto de esta droga, pues han visto a muchos de sus conocidos, e incluso amigos de la infancia volverse adictos a dicha sustancia y llevando su vida a una situación bastante lamentable. En este punto cabe decir que la principal razón por la que resulta difícil que una persona adicta a la pasta llegue a vender dicha droga es porque al ser altamente adictiva y dañina, muchos de los jóvenes consumidores no tienen un dinero fijo con el cual comprar cantidades de droga al por mayor para distribuirla; ya que no tienen un trabajo que les dé ingresos fijos, y además son conscientes de que al tener una fuerte cantidad de pasta a su disposición lo más probable es que lo usen para su consumo personal. Esto es considerado por otros vendedores de pasta al por mayor, y por esta razón prefieren no tener “perros” que sean consumidores de esta sustancia, pese a que algunos se lo pidan y estos sean sus amigos de infancia. Así también, hallamos que a diferencia de la venta de otras drogas ilegales, en donde los microcomercializadores de drogas no consideran que están dañando a alguien - más que quizá generar preocupación en sus seres queridos al exponerse a ellos mismos a los riesgos implicados en esta actividad - en el caso de la venta de pasta sí pueden llegar a sentirse culpables por la adicción de sus amigos o conocidos, solo por seguir vendiéndoles la droga que 90 ellos le piden95, aún sabiendo que si ellos no lo hacen habrá otra persona a la que esos amigos puedan acudir para comprarles. Esto se da más que todo porque algunos de sus amigos cercanos pueden ser algún cliente que ha llegado a un nivel elevado de adicción a la pasta, de modo que resulta evidente el daño que está causando en su cuerpo y en sus vidas en general. Sin embargo, conviene destacar que en ningún sentido los vendedores de pasta incitan a estos jóvenes a comprarles, es más, pueden llegar a tener conversaciones con ellos en donde les piden que abandonen el consumo de esta sustancia, y celebran el hecho de que alguno de sus amigos lo haya conseguido96. Es así como los vendedores de pasta pueden llegar incluso a abandonar la venta de dicha droga (pese a ser la que les otorga más ingresos) solo por sentir que están dañando a alguien directamente, y más aún si es un amigo cercano, como es el caso de Mauz. Así también, influyen otros factores como el hecho de que los riesgos de la venta de pasta son mayores y porque tienen otras metas en la vida, aunque esto último se presenta en casi todos los casos. Respecto a lo mencionado en las últimas líneas, encontramos que, en la actualidad, el barrio de Max y Nito está prácticamente dividido por el control de la pasta, ya que una parte del barrio es afín a Max, y otra a un vendedor de droga al por mayor del mismo barrio con quien existe rivalidad. Esta rivalidad, hasta el momento, ha traído como consecuencia la muerte de dos jóvenes que eran “perros” de cada uno de estos vendedores al por mayor. Para aclarar el contexto en que ocurrieron estos sucesos, conviene señalar que los perros de 95 Debido a la lamentable situación en la que sus amistades se encuentran a consecuencia de su adicción. 96 Los consumidores de pasta que tienen amigos vendedores de pasta - o de cocaína - suelen pedirles que estos les inviten cuando ellos no tienen dinero para comprar, u ofrecen algún servicio, como el de guardia o de “campana”, para recibir a cambio droga. Los vendedores suelen no aceptar, y cuando lo hacen es debido a su insistencia o para que estos no se resientan. Sin embargo, existen casos en los que cuando un amigo recién está “volviéndose adicto” y estos vendedores están observando dicho cambio pueden incluso llegar a negarse a venderles droga. 91 ambos vendedores manejaban armas97 - pues una parte de ellos también se dedicaba a robar - y que además existían conflictos personales entre los perros de ambos bandos que trascendían a la venta de drogas. De modo que rivalidades personales se disfrazaron de una rivalidad por el control de drogas, trayendo como consecuencia dos pérdidas trágicas. Hasta el momento, se han desarrollado algunas de las estrategias que usan los microcomercializadores de drogas para disminuir los riesgos que implica llevar a cabo la venta de drogas ilegales, así como también algunas estrategias de venta en los distintos tipos de microcomercializadores que existen. Sin embargo, existen estrategias que se repiten, aunque con un estilo particular, en la mayoría de casos. En el siguiente subcapítulo podremos apreciarlas con mayor detalle. 5.3. Estrategias En este apartado se presentará algunas de las estrategias desenvueltas por los microcomercializadores de drogas para enfrentar airosamente algunas situaciones en donde corren riesgos de diferentes formas. Así como también otro tipo de estrategias vinculadas al éxito de la venta, o sea, a tener más clientes, clientes fijos, más prestigio social dentro de su grupo de pares, etc. 5.3.1. Para no ser descubiertos por la familia Debido a que la mayoría de jóvenes aún viven con sus familiares y estos no aprueban que ellos vendan drogas, aunque lleguen a tolerarlo en algunas ocasiones, una de las principales cosas que deben hacer bien es saber dónde guardar sus montos de droga. Así pues, encontramos casos en donde la 97 Cabe decir que estas armas eran auspiciadas por los vendedores de drogas al por mayor, a pedido de estos “perros” quienes les decían que necesitaban algo con que defenderse, pues ya venían recibiendo ataques del otro grupo -rival - de vendedores de drogas. Y, a su vez, usaban también estas armas para robar. 92 guardan en alguna zapatilla que nunca usan, ya que suele pensarse como un lugar en donde no buscarían sus familiares. Otros la guardan debajo del colchón, o entre el techo y el foco de luz de su cuarto, otros lo hacen en la tubería del baño, y quienes tienen más dinero y manejan cantidades más grandes de droga la guardan en un cuarto que solo pagan mensualmente para guardar su droga, pero ellos aún viven en casas de sus abuelos o sus padres. 5.3.2. Para evitar caer presos i) ¿Cómo actuar ante una intervención policial? Todos los entrevistados manifiestan que ante una intervención policial lo adecuado es mantener un “perfil bajo”, es decir, no enfrentarse al policía, incluso, si es necesario, humillarse para conseguir tener un buen trato con éste de manera que puedan llegar a un acuerdo; es decir, que se le pueda pagar para que los suelten en el momento de la intervención sin ser llevados hasta la comisaría haciendo más difícil para ellos salir de esta situación. Asimismo, si en el momento de la intervención tienen una cantidad de droga injustificada deben aprovechar cualquier momento de descuido del oficial que los interviene para poder tirarlo. Asimismo, debido a que siempre están expuestos a una intervención en donde pueden llegar a ser encarcelados, y saben que la solución más factible es corromper al oficial, lo que hacen es siempre tener como mínimo unos mil soles ahorrados, de modo que esta cantidad de dinero sirva como sustento si en algún momento llegan a correr el riesgo directo de ser descubiertos por los policías. Cabe decir que si ya se tienen antecedentes penales o si los policías ya saben quiénes son y que venden droga, deben tener más dinero ahorrado, debido a que los policías pedirán más, incluso, si en ese momento no tienen droga a su disposición, ya que al tener ese antecedente son más vulnerables a ser sembrados con droga por estos oficiales, y que terminen obviamente creyéndoles a ellos. 93 ii) ¿Cómo evitar “quemarse”? El término “quemarse” es usado por los vendedores de droga para hacer referencia a alcanzar tal popularidad como vendedores de droga que fácilmente su nombre puede llegar a oídos de un policía, quien buscará intervenirlos de cualquier manera para sacarles dinero - una sola vez, o cobrarles cada mes por su silencio o “protección” - o directamente meterlos presos. Para evitar quemarse, los vendedores de drogas deben ser lo que ellos llaman “perfil bajo”. Esto consiste en saber en qué momentos actuar con prudencia para que no resulte tan evidente que ellos se dedican a la venta de drogas ilegales. Algunas estrategias consisten en vender solamente a amistades muy cercanas, o si les venden a otras personas, estas deben venir acompañadas de alguien cercano/a ellos. Por tanto, rechazan absolutamente venderles a desconocidos de quienes no se tiene alguna referencia, puesto que podría ser un policía vestido de civil. Del mismo modo, algunos suelen usar dos celulares, uno personal y otro para la venta para que en caso de ser intervenidos por los policías entregarles su celular personal, o sea, “el que no está quemado”, con conversaciones relacionadas a temas de drogas. Así, en el celular alternativo guardan el número de sus “caños”, y si en caso solo cuentan con un celular guardan los números de sus caños con nombres alterados, de tal forma que solo ellos reconozcan qué números han cambiado. 5.3.3. Para tener más clientes o clientes fijos Los vendedores de drogas acostumbran avisar cada vez que van a estar positivos, es decir, cada vez que están abastecidos con droga para la venta. Es preferible avisar en persona, pero muchas veces lo hacen por el chat de sus redes sociales o simplemente hacen publicaciones con el signo de “+”, lo cual 94 quiere decir que están “positivos, y saben que todos sus clientes pueden interpretarlo con facilidad. Asimismo, si avisan a sus amigos personalmente que están “positivos”, usan como estrategia - primero - invitarles para que prueben “el producto”, y así ganar su simpatía y que luego ellos mismos les compren, o simplemente les invitan para que luego se sientan comprometidos a comprarles. Suelen, de este modo, invitar una o dos veces, y posteriormente decirles “a la próxima ya sabes cómo es”, lo cual es fácilmente interpretado por ambas partes, y quiere decir que la tercera vez ya no van a invitarles, o sea, si van a pedirles debe ser directamente con “dinero en mano”. Dar “yapas” es otra de sus estrategias. Esto es, en otras palabras, entregar algo extra por el producto que se está vendiendo, que puede ser simplemente el mismo paquete personal de marihuana o cocaína al mismo precio, pero un poco más lleno; o bien junto con un cigarrillo de tabaco, si es el caso que se está vendiendo coca en una discoteca, por ejemplo. Asimismo, cuando les compran cantidades grandes de droga a un precio que corresponde a la venta al por menor pueden darles de yapa uno o dos cox más (o unas unidades más de ketes), así como también darles un cox o unidad de otra droga que saben que sus clientes consumen. Por último, encontramos un caso inusual donde, para obtener clientes más rápidamente, se optó por vender la droga al por menor a un precio menor al establecido98, pese a ser una regla implícita entre los vendedores de droga al por menor el hecho de que se deba vender un cox de marihuana o de cocaína a diez soles, y cada kete de pasta a un sol. Sin embargo, no existen problemas si estos venden a mayor precio argumentando ser de una mejor calidad o debido a su escasez, ya que ello no afecta - negativamente - el mercado a los otros vendedores de droga al por menor. A continuación, presentamos este caso mediante un testimonio: 98 Cuando se vende droga al por mayor los precios pueden ser más variados, pero de todas formas deben aproximarse a un precio promedio y aceptable. Sin embargo, el precio de un paquete personal siempre es el mismo, y eso es respetado por la gran mayoría. 95 “Para vender a veces era un poco difícil porque, como te digo, a veces hay demasiada gente en “Éxtasis” que vende porque, por ejemplo, yo podía quedar por chat con alguien para que me compre ahí, y luego yo lo veía pues y le digo ‘¿cómo es?’ y me dice ‘asu, mano, ya saqué (compré) ya, no te vi’ me dice; y así me pasó como tres veces. Ahí fue donde se me ocurrió la idea de vender el cox a ocho soles porque ellos compran coca en la discoteca al primero que vean, es como que están buscando, y ya buscan, buscan y al primer [vendedor conocido] que ven ya le sacan; ahora si hay dos o tres a la vista ya obvio le sacarán al que mejor coca tenga pues, [o en este caso al que más le convenga, que sería quien lo vende a un precio menor]. Entonces, así, como yo era consciente de eso, dije ocho soles porque era un mayor incentivo para que elijan comprarme a mí pues, y les daba más un pucho99. [...] Yo había llevado un curso de marketing en la universidad pues y ese curso era el que más me gustaba, y creo que mi promedio en ese curso fue algo de 17 creo, entonces chapé algunas cosas de ahí. Me acuerdo que revisé mi cuaderno donde tenía apuntado todo lo que tenía que ver con estrategias de ventas y todo eso, y ahí se aplicaba el FODA100 y toda esa huevada. Entonces, yo mismo hice mi FODA pues para ver las ventajas, las fortalezas, las debilidades; y mientras lo fui armando fue donde se me ocurrió la idea de venderlo a ocho soles y regalando un pucho, y eso me ayudó pues. [...] Mi idea al comienzo no era ganar mucho porque al bajarlo a ocho obviamente voy a ganar menos, ganaré 40 soles por noche, y eso es algo como que muy tela101 pues, pero en ese tiempo como trabajaba yo igual tenía dinero, no es que yo dependía del dinero de la venta de coca para poder sacar más, mi objetivo más que todo era ganar gente y ya luego lo volvía a vender al precio que es”. (Steal, 28 de agosto de 2019). Como se ha observado en este testimonio, los jóvenes microcomercializadores de drogas ponen en juego todos sus conocimientos para poder obtener mayores beneficios de la venta ilegal de drogas. Así pues, distinto a lo que podría pensarse, también pueden ser útiles los aprendizajes obtenidos en la universidad u otros centros de estudios, ya que después de 99 Pucho: un cigarrillo de tabaco. 100 FODA es una sigla que se forma con los términos “fortalezas”, “oportunidades”, “debilidades” y “amenazas”. Se denomina análisis FODA al estudio que permite conocer estas características de una empresa o de un proyecto, detallándolas en una matriz cuadrada. 101 Tela: muy poco. 96 todo el vender una droga ilegal es vender, y requiere ciertas estrategias de venta. No obstante, cabe decir que pueden obviar otras cuestiones al momento de plantear dichas estrategias, llegando a ocurrir consecuencias no buscadas ni deseadas, pues si bien no suele darse violencia entre los microcomercializadores de drogas al por menor, esto puede alterarse si no se respetan las mínimas reglas implícitas dentro de dicha actividad; estas son reglas que nadie te menciona directamente, pero que son asumidas por todos. De este modo, los microcomercializadores de drogas pueden ser conocidos, e incluso amigos entre sí, y llegar a pasarse clientes cuando ellos en ciertas circunstancias no tienen mercancía o no pueden atenderlos. Sin embargo, cuando se choca con el precio de los paquetes de droga que se venden por unidad sí pueden llevar a casos de violencia, aunque suele advertirse primero. Como se mostró en el último testimonio, Steal estuvo vendiendo los paquetes personales de coca que se venden por unidad a un precio menor del establecido. En ese entonces, quien lo ayudaba a distribuir la droga era Pachi, que al vender a este precio alterado tuvo problemas con un conocido que también era microcomercializador de drogas. Este último, al cruzarse con él en su propio vecindario, le dijo lo siguiente: “Normal que vendas, aquí cualquiera vende y no hay ningún roche102, pero no choques con el precio, [...] no te quiero estar viendo que sigues vendiendo en Éxtasis porque sino vamos a tener problemas”. Esta amenaza terminó perjudicando a Pachi y no a Steal. Además, cabe decir que este otro microcomercializador, quien lo amenazó, terminó golpeándolo junto a sus otros amigos únicamente por verlo llegar a la discoteca donde le dijeron que no siguiera vendiendo; aunque para ese entonces Pachi solo iba con su grupo de amigos a divertirse y no a vender coca. No obstante, no le creyeron y lo golpearon. 102 En este contexto, “roche” se refiere a “problema”. 97 Como se anticipó, si un microcomercializador independiente tiene uno o más perros tiene cierta responsabilidad sobre ellos. Por consiguiente, como Pachi era el perro de Steal, este último nos comenta que se hizo responsable de los gastos que trajo este incidente para Pachi. Asimismo, Steal decidió definitivamente dejar de vender, aunque antes de este suceso había mencionado que esperaba “que la marea se calme” para luego volver a vender coca al precio de ocho soles y continuar con su plan. Cabe mencionar que, meses después, Pachi volvió a vender, pero siendo perro de otro microcomercializador y al precio establecido. 5.4. Conclusiones Como se ha visto, el entorno social en el que se mueve la actividad de la venta de drogas a pequeña escala no brinda únicamente una forma de actuar o de ser a los microcomercializador de drogas, sino que más bien se trata de una actividad que puede ser entendida como un proceso dinámico - no lineal - en el cual los jóvenes despliegan estrategias de modo que experimentan diversas maneras de ser un microcomercializador de drogas. Así también, encontramos en este capítulo que así como no existe una forma “única” de ser un microcomercializador de drogas, tampoco existe una forma “correcta” de serlo, sin embargo sí hay ciertos requisitos que se deben cumplir para empezar a ser un microcomercializador de drogas; estos son tener el contacto103 de un vendedor de drogas por montos al por mayor y que esta persona esté dispuesta a venderles (o darles a distribuir) un monto de la droga que poseen, el otro requisito consiste en conocer gente que consuma la droga que tienen, y que estos, a su vez, estén dispuestos a comprarles dicha droga. Evidentemente, esto no es aleatorio. Así pues, aunque no existe una forma correcta, como tal, de ser un microcomercializador de drogas; sí existen valores, actitudes, y formas de ser y 103 Existen algunas excepciones que ya se han desarrollado a lo largo del capítulo. 98 de actuar que favorecen que un microcomercializador de drogas consiga los contactos necesarios para vender la droga que desean, y a su vez sepan cómo disminuir los riesgos que la microcomercialización de drogas trae consigo, y del mismo modo obtener las mayores ganancias de esta actividad. Estas ganancias, como ya se ha demostrado, no son solo económicas, sino también sociales (prestigio social, desarrollo de habilidades interpersonales, de resolución de problemas, de planificación, etc.). Por otra parte, cabe señalar la importancia del grupo de pares en la decisión de consumir drogas y llegar a venderlas, ya que el contexto compartido con ellos suele estar bastante expuesto al mundo de las drogas en general. En este sentido, estos jóvenes encuentran en tales espacios a quienes vender, comprar; así como también otros conocimientos implicados en la microcomercialización de drogas como las estrategias de venta y los cuidados para disminuir los riesgos que dicha actividad trae consigo. Por último, en este capítulo encontramos pistas de que los microcomercializadores no buscan dedicar su vida a esta actividad, dado que sus metas a futuro trascienden la venta de drogas. Sin embargo, estas y otras cuestiones como la importancia de la familia en relación a que un/a joven llegue a vender drogas ilegales se revisarán con mayor profundidad en los siguientes capítulos. 99 6. CAPÍTULO 6: LA FAMILIA Y SU INFLUENCIA Se ha oído bastante sobre la importancia de la familia como el primer ente socializador en nuestras vidas, sin embargo para analizar su influencia en la vida de los jóvenes microcomercializadores de drogas en los contextos en los que estos se encuentran es necesario hacer una revisión más profunda respecto a qué formas toma su socialización, cuál es la magnitud de su impacto en la vida de estos. Así pues, en este capítulo se desarrollará con qué imagen de familia han crecido estos jóvenes, y cómo influye la relación que estos tienen - y han tenido - con su familia en la actividad ilegal que realizan. Se suele decir que muchos de estos casos provienen de familias “disfuncionales”, pero ¿qué tan cierto es?, y además ¿en qué términos se basa esta “funcionalidad”? A partir de la teoría se reconoce que la familia es más que la suma de individualidades, ya que en conjunto surgen otro tipo de dinámicas donde los fines que se persiguen pasan a ser más colectivos que individualistas; es así que el “funcionamiento” o “funcionalidad” de la familia reside en la capacidad que tienen para interiorizar en el individuo los elementos socioculturales de su medio ambiente, de modo que al integrarlo a su personalidad puedan desenvolverse dentro de la comunidad de la cual son parte (Lucas, A. 1986 y Gallego, A. M., 2012). No obstante, aunque según esta descripción las familias pueden tener cualquier tipo de estructura familiar, se suele vincular la disfuncionalidad de las familias con las familias con padres separados/divorciados, y con los conflictos en general (Montoya, D., Castaño, N. y Moreno, N., 2016). 100 En la presente investigación encontramos que un tipo de familia puede combinar diferentes formas - según su composición, su organización según división sexual del trabajo, ejercicio de poder, vivencia de la sexualidad, etc.- en este sentido, no es adecuado pensar en las familias como algo estático; es decir, suponer su estabilidad, sino más bien entenderla como un proceso dinámico. Por lo tanto, se ha decidido analizar a la familia por momentos a través de las trayectorias de vida de cada uno de nuestros informantes clave, los jóvenes vendedores de drogas del distrito de Villa el Salvador. En primer lugar, se expondrá la relación con los padres biológicos - y la relación entre ellos -, y cómo influye su presencia, o ausencia en el crecimiento y desarrollo personal de estos jóvenes. Cabe señalar que, cuando se habla de ausencia se hace referencia al sentimiento de ausencia, es decir, no solamente a la ausencia física como tal, sino también a la ausencia de afecto, atención y los cuidados necesarios para el/la menor (López y Loayza, 2009 en Montoya, D., Castaño, N. y Moreno, N., 2016). Así también, se expondrá brevemente la influencia de otros familiares, con quienes se comparten tanto lazos de afinidad (una pareja estable), como consanguíneos. Posteriormente, se desarrollará un segundo subcapítulo para tratar específicamente el tema del apoyo - o abandono - familiar en relación con la actividad ilegal que realizan los jóvenes microcomercializadores de drogas. Finalmente, se expondrá el análisis y las conclusiones finales. 6.1. Relación con los padres Encontramos que en el caso de Mauz, Nigga, Nito, Lumber, Pachi y Mel provienen de familias separadas - hasta la actualidad -, es decir, hasta un momento de su niñez sus padres mantenían una relación de pareja en convivencia. En todos estos casos la separación o divorcio ocurrió antes de llegada la adolescencia. 101 Por otro lado, encontramos otro tipo de separaciones. En el caso de Jazo se trata de separaciones temporales largas, producto de peleas originadas principalmente por infidelidad. Sin embargo, en la actualidad ambos padres continúan conviviendo junto a él y su hermano. Así también, encontramos casos de separación temporal por temas de migración de uno de los dos padres (y luego de ambos), este es el caso de Steal, cuya madre emigró a Italia cuando él tenía seis años, quedando él y su hermana a cargo de su padre, su abuela y sus tías; pero dos años después su padre también emigró al mismo destino que su madre, y el cuidado de él y de su hermana pasaron en un período de tiempo a sus tías y abuela de parte del padre, y luego a las tías y abuela de parte materna. A sus 14 años de edad ambos padres volvieron y se mudaron a una casa propia junto a sus dos hijos donde permanecieron hasta principios del año 2020, ya que por ese período de tiempo emigraron nuevamente a Italia, esta vez junto a Steal, su hermana y su nieto (el hijo de la hermana de Steal). Estos últimos dos últimos casos no son los únicos particulares, ya que los matices que tienen el resto de las separaciones son también bastante heterogéneas como veremos a continuación. En el caso de Mauz, de 21 años de edad, vive actualmente con sus abuelos y tíos, pero hasta los cinco años convivió con ambos padres. Luego, de dicha separación, continuó viviendo con su padre y su hermano hasta los ochos años de edad, cuando éste se va a trabajar al extranjero donde estuvo aproximadamente ocho años, dejando el cuidado de sus dos hijos a cargo de sus tíos y abuelos. Asimismo, cabe indicar que Mauz no sabe absolutamente nada de su madre desde los 5 años de edad. Según lo que él relata, ella se fue sin aviso, presuntamente a raíz de la extrema violencia doméstica que sufría, como podemos encontrar en el siguiente testimonio: “Yo veía como mi papá le sacaba la mierda a mi mamá, le sacaba la putamare’ [...]. Por eso yo creo que también mi mamá se fue, [...] mi mamá se fue cuando yo tenía 102 cinco para seis [años], pero bueno de alguna u otra manera fue lo más sano para ellos dos ¿no? yo no la culpo a mi viejita la verdad, mil veces le agradezco que se haya ido, pa’ que esté feliz. Ojalá que esté bien, no sé dónde estará, pero donde esté le deseo lo mejor porque mi mamá ha sido uno de los pocos recuerdos de los que más valoro, hasta el día de hoy” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). Como se puede observar, la madre de Mauz está completamente ausente en la vida de él y la de su hermano desde sus 5 años hasta el día de hoy. Pos su parte, el padre tampoco representa una figura paterna real para él, ni mucho menos la figura de educador o de autoridad, debido a que, incluso antes de que el padre se fuera al extranjero, donde estuvo por ocho años, la relación que él mantuvo con Mauz de niño no era tan cercana como la que tenía con sus abuelos; puesto que el hecho de que éste aún viviera con él y su hermano no significaba que fuera un padre presente ni preocupado. A continuación, un testimonio que muestra esta situación: “Mi papá se fue cuando yo tenía ocho años, mi papá se fue al extranjero a trabajar y no le importó crecer conmigo y yo me tuve que hacer hombre solo en la calle, [...] volvía, pero será una vez al año. Ahora está en villa, pero no es nada conocer a tu papá después de más de 10 años que no ha estado, qué has tenido que arreglártelas tú solo. Él recién vino cuando yo tenía 16, a esa edad con todo lo que yo había pasado ya estaba hecho solo. Cuando yo realmente lo necesité, cuando yo tenía 11 y quería contarle si tenía algún problema, si me pasaba algo, nunca estuvo, que venga a los 16 ya está demás. [...] A mi viejo si lo veo hasta el día de hoy seguido porque viene a mi casa, pero él ahora vive en otra casa. Está viviendo con otra pareja, él ya tiene su vida hecha, yo también. Quienes a mí me han criado realmente han sido mis abuelos. [...] El día que mis abuelos fallezcan, yo de verdad me voy a ir abajo porque yo no he tenido un papá ni he tenido una mamá que estén ahí presentes. Mis abuelos son mi única referencia que tengo acerca de un padre y una madre” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). Como vemos, el caso de Mauz se caracteriza por la ausencia de ambos padres, en mayor o menor medida. De modo que sus abuelos significan para él los únicos referentes de autoridad como figura paterna 103 y materna, hasta la actualidad. No obstante, cabe recalcar que ambos abuelos fueron bastante permisivos, ya que desde muy pequeño pasaba “más tiempo en la calle que en su propia casa”, según la información que él mismo ha brindado. Un caso bastante similar al de Mauz es el de Nigga, que hasta hace muy poco tiempo eran mejores amigos y tenían junto a otro amigo un grupo musical. Ellos se conocen desde niños, ya que viven en el mismo barrio, y desde la infancia han sido muy cercanos. Sin embargo, como ya se ha expuesto, los rumbos que han seguido sus vidas en torno a la venta de drogas son bastante distintos. Nigga, de 22 años, creció con ambos padres, su hermano (26 años), y su hermana (17 años) hasta los ocho años de edad, edad en la que su madre emigró a Japón - un par de meses después de haberse separado de su padre - donde vivió por diez años. De esta manera, el cuidado de Nigga fue relegado a sus tías y abuela de parte materna104, aunque su madre le proveía económicamente desde el extranjero a través de remesas; no obstante, esto se hizo cada vez menos frecuente cuando ella formó una familia allá. En relación con el padre, ellos se veían constantemente pese a ya no vivir juntos, y además mantenían y mantienen hasta la actualidad una relación de confianza, aunque mucho más horizontal de lo típico, siendo el padre bastante permisivo. Cabe decir también, que Nigga fue testigo de la violencia que ejercía su padre contra su madre constantemente, hasta el momento en que ella se fue del país. Así podemos ver en el siguiente testimonio: “En mi casa todos lo adoraban a mi papá, había cuadros de mi papá todavía, bueno ya lo han sacado porque ahora lo odian todos en mi casa. [...]. Mi mamá dice que mi papá le pegaba a cada rato, incluso cuando mi hermano mayor era bebé todavía, y ella aguantaba, por qué será ¿el amor, no? en esos tiempos, creo yo, y mi 104 Aunque Nigga y su padre volvieron a vivir juntos en la casa de este último, junto a su actual pareja y medios hermanos, durante seis meses en un transcurso entre sus 19 y 20 años de edad, tras haberse ido de la casa en donde vivía con sus tías. 104 hermano es demasiado violento, mi hermano le levantó la mano105 a mi papá una vez cuando él tenía doce años y lo vio pegándole a mi mamá y la defendió, y lo agarró a puñetes a mi papá, porque desde chiquillo mi hermano ha sido bien agarrado y demasiado violento, también. Esa vez él agarró y le dijo varias cosas, me acuerdo, le dijo ‘te odio conchetumare, nunca vas a ser mi padre, te odio, eres una cagada’. Yo para eso tenía ocho años, mi mamá aún no se iba; ella se fue unos meses después de eso. [...] La primera pelea que tuvieron mi papá con mi mamá, que mi papá le puso la mano106 fue cuando estaba embarazada de mi hermano, y creo yo que a raíz de toda esa violencia mi hermano nació así pues. [...] El tiempo que [mi papá] se tiró al abandono, mi mamá le encontró paquetes de cigarros, pero él no era de fumar demasiado cigarro pues, él nunca había sido de las personas que le gustara el cigarro, el de tabaco pues; él tenía como tres cajetillas de cigarro por la pasta, y ahí mi papá con mi mamá comenzaron a tener más problemas todavía” (Nigga, 15 de mayo de 2019). Como podemos observar, aparte de la violencia doméstica ejercida por el padre, este era también - y es hasta la actualidad - un consumidor habitual de alcohol y pasta básica de cocaína. Sin embargo, Nigga no lo supo hasta que tuvo 16 años de edad, como podremos ver en breve: “Antes de consumir coca yo ni sabía que mi papá se drogaba. Yo me enteré a los 16 años. Recuerdo que estaba en el parque, acababa de jugar fútbol pues, y estaban unos amigos a mi costado, [ellos] estaban fumando [marihuana] y me llaman, pero en ese momento veo a mi papá de lejos que estaba en una esquina, estaba viendo como jugaba, y entonces les digo a mis amigos ‘no nada, ahí está mi viejo’, y luego mientras me estoy cambiando después de haber jugado fútbol lo veo a mi papá que tenía ahí como un troncho107, pero no era de marihuana pues, era pasta porque yo vi como lo estaba preparando, y yo veía todo lo que estaba haciendo, pero él ni cuenta se daba; pero cuando lo prende voltea y me ve, y ahí mismo se voltea de nuevo, pero yo ya lo había visto pues. Yo incluso le dije cuando vino a mi casa ‘asu, hueles a droga huevón’ y como que se palteó108 (se avergonzó) y se puso rojo y ya no me dijo nada” (Nigga, 15 de mayo de 2019). 105 Lo golpeó. 106 La golpeó. 107 Cigarrillo. 108 Se avergonzó. 105 Nigga encuentra que son principalmente estas razones - la ausencia de su madre durante buena parte de su niñez y adolescencia, el poco apoyo económico y emocional de su padre, y la adicción a las drogas de éste - las que impiden que él encuentre tanto en su madre como en su padre alguna figura de autoridad. Algunos testimonios, a continuación, pueden dar cuenta de este hecho. En relación con la madre: “Mi madre siempre ha vivido en Japón desde que yo tenía ocho años, y no sé, cuando mi madre me reclamaba por [consumir y vender drogas] como que no me importaba mucho porque no sentía que ella tuviera derecho a reclamarme porque ella ni siquiera estuvo en mi niñez ¿me entiendes? no es que le eche la culpa de que yo sea fumón y eso; simplemente sentía que ella no tenía el valor para decirme qué hacer con mi vida, o sea, si a las finales ella hizo su vida por allá” (Nigga, 15 de mayo de 2019). En relación con el padre: “A veces con mi papá chocamos, él también consume pues, pero consume otros tipos de drogas, y él acepta que yo fume con la condición de que él no me vea. Él decía que yo al hacerlo en su cara sería ser mal educado o atrevido porque él me decía que si yo lo hacía en su cara me iba a zampar una cachetada, que me estaba avisando desde antes para luego no tener problemas, y que esperaba que yo no le vaya a responder; pero bueno no le respondería tampoco porque es mi padre pues ¿no? [...]. Una vez de waska109 [mi papá] me dice ‘tú eres un drogo’, y yo le digo ‘si tú eres más drogo que yo todavía’ y me quiso poner la mano, recuerdo, habíamos estado tomando pues. [...] Nosotros hemos tomado varias veces, hasta hemos coqueado juntos, pero no es que él me da, él tiene lo suyo y yo tengo lo mío. Él puede coquearse ahí en mi cara, pero no le gusta que yo lo haga en su delante, o sea, yo tenía que irme un rato al baño y luego regresaba. Es raro porque yo le decía ‘pero ¿por qué no me dejas hacerlo acá? si es lo mismo’ y me decía ‘vete para allá, conchetumare’, y ya, entonces yo normal me iba, jalaba coca y volvía; pero él sí puede estar ahí conmigo en 109 Borracho. 106 la misma mesa y a cada rato estar así (hace gestos y sonidos ilustrando como su padre jalaba coca), pero yo sí no puedo hacer nada ahí. No sé, él lo ve como respeto, como si yo no debería hacer eso delante de él por respeto, pero yo no lo veo como respeto, yo lo veo como una falta de respeto en realidad de parte de él más que todo. [Después de eso] mi papá ya sabe que no me puede reclamar nada porque él es más drogo que yo todavía” (Nigga, 15 de mayo de 2019). Como hemos observado en este último testimonio, Nigga obedece a su padre, pese a no considerarlo una referencia de buen ejemplo o autoridad. Además, es capaz de cuestionar su actuar en base a valores que no han sido enseñados ni por su padre ni por su madre, como el respeto; y que además el padre tergiversa a su conveniencia. De igual modo, podemos ver en el siguiente testimonio como también su madre prohíbe un comportamiento - la venta de drogas - pero a su vez lo tolera en un contexto en el que resulta conveniente para ella. “Cuando mi mamá llegó [de Japón] le contaron todo lo que yo pasé pues, [los problemas que tuve por la venta de drogas], y me lloró; para eso] ella ya sabía que yo consumía nomás, no que yo vendía. Pero, hasta un tiempo me dijo último que se había endeudado con un banco porque había sacado un préstamo de diez mil soles, y estaba atrasada en el pago como de unas cuatro letras, y por cada letra tenía que pagar uno 250 soles por ahí, en ese momento yo también ya estaba comenzando a vender de nuevo, y le pagué tres de las cuatro pues. Le ayudé como con 700 soles, y me preguntó de dónde había sacado todo ese dinero y le conté pues; abrí mi mochila [donde tenía mi marihuana] y yo mismo le mostré, [y le dije] ‘mira, de esto es de donde saco dinero para ayudarte, y me dijo ‘ya bota todo eso, deshazte de eso y consiguete un trabajo legal ¿vale?, aunque sea part time, pero que por favor ni tu hermano ni tus tías se enteren de esto porque me van a echar la culpa a mí de que yo te consiento en esto, y te soy sincera que un día me va a llegar al pincho110 esto de estarte viendo saliendo y entrando para conseguir esa plata de mierda, algún día me voy a aburrir de esto’, y supuestamente ella me aguantó un mes vendiendo, pero ahora piensa que ya 110 Expresión que en este contexto fue usado por la madre de Nigga para expresar que llegará a un punto de hartazgo. 107 no vendo ya, sabe que fumo, pero piensa que ya no sigo vendiendo. Por eso, no le dejo entrar a mi cuarto por nada, dejo todo con llave” (Nigga, 15 de mayo de 2019). A modo de ordenar las ideas de este relato, podemos empezar por indicar que en un principio la madre de Nigga le prohibía que él consumiera cualquier tipo de drogas (ilegales), pero lo hacía desde Japón, es decir, mediante llamadas y redes sociales. Sin embargo, Nigga no tomaba en serio la desaprobación de su madre. Para adentrarnos en la postura que tiene la madre de Nigga respecto a que su hijo venda drogas cabe mencionar un episodio en el que éste se fue de su casa a los 19 años tras escuchar casualmente la conversación de sus tías, en donde hablaban cuestiones relacionadas a qué hacer con él para evitar que continúe vendiendo droga, pues para ese entonces ya toleraban su consumo de marihuana - con la condición de que no lo haga en su casa111 - es decir, lo que más les preocupaba es que él terminara preso. Nigga escuchó comentarios de algunas de sus tías que le desagradaron, ya que mencionaban la posibilidad de meterlo a un centro de rehabilitación por adicción a drogas, y el hecho de que estaban cansadas de aguantar que se dedicara a eso. Por ende, ese mismo día Nigga se fue de su casa sin avisar a nadie, solo a su tía “favorita112”, pero diciéndole que se mantendría en contacto con ella para evitar que se preocupara y ella supiera que él estaba bien, lo cual no hizo. Es así como estuvo viviendo una semana en casa de la enamorada que tenía en ese entonces, y luego tres días en casa de un amigo. Así pues, Nigga se mantiene completamente incomunicado de sus familiares por aproximadamente 10 días. Luego, entró un momento a sus redes sociales y encuentra el mensaje de uno de sus primos en donde le señala que su familia - refiriéndose a sus tías - están tan preocupadas que hasta habían puesto una denuncia por su desaparición, ya que pensaban que la razón por la 111 A raíz de eso su madre también empieza a tolerar que Nigga consuma marihuana. 112 Él la llama tía favorita, ya que menciona que él también es el sobrino favorito de ella, dado que ésta lo considera como un hijo por parecerse al hijo de ella. 108 que se había ido sin decir nada - solo a una de sus tías - y engañado a una de sus tías era porque corría peligro. Ellas creían que estaba tan involucrado en la venta de drogas que había huido porque estaba amenazado por un vendedor de mayor rango al que le debía dinero, lo cual estaba muy lejano a la realidad. Nigga señala que al enterarse su madre de esta situación había dicho a toda su familia que quería adelantar su regreso, pues ella realmente tenía planeado regresar un año y medio después. Sin embargo, esto no llegó a ocurrir porque Nigga se puso en contacto con su padre a la semana y cuatro días de haberse ido de casa. No obstante, como se puede apreciar en este último testimonio, cuando su madre finalmente volvió a Perú mostró bastante tolerancia respecto al hecho de que Nigga vendiera drogas. Además, se consigue ver, cuando le pide a su hijo que no cuente a sus tías que ella sabe que él aún vende drogas, como ella misma considera a sus hermanas - las tías de Nigga - una autoridad mayor para su hijo que ella misma. Por último, cabe destacar cuál es la relación actual entre ambos padres. Tanto su madre como su padre ya tienen otros compromisos y otros hijos dentro de esos compromisos. Entre sus padres prácticamente la comunicación es nula, sin embargo pueden llegar a comunicarse por un tema muy grave en relación con los dos hijos menores que tienen en común - Nigga y su hermana - pues el mayor ya tiene su familia y no tiene una comunicación muy estrecha con ninguno de sus dos padres. Vale la pena ilustrar cómo surgen estos pocos encuentros entre ambos padres en el siguiente testimonio: “[Cuando me fui de mi casa, a la semana y un par de días] mi papá también me llama y llora, mi papá no es de llorar. [...] Bueno, me dijo que vaya a su casa que viva con él, él también vive en villa, me contó que había hablado con mi mamá, que mi mamá estaba desesperada, que no sabía qué hacer, que se quería regresar a Perú como sea, y que su viaje era en un año y medio recién todavía, pero que ella lo quería 109 adelantar; y dice que él la parchó113, o sea, le dijo de todo pues ¿no?, le dijo ‘tú haces tu vida por allá y tus hijos acá están solos, perdiéndose’ porque mi hermano mayor, él ha sido ratero pues, y ya entonces le dijo eso también, que ya había perdido a uno de sus hijos y ahora yo también iba a terminar igual, le dijo que no sabía que tanto hacía allá si no mandaba ni mierda de plata, la cosa es que se pelean y todo” (Nigga, 15 de mayo de 2019). Aunque este testimonio podría resultar poco representativo respecto a la relación que mantienen los padres de Nigga, en este contexto, sí lo es, pues la relación como tal, apenas existe, y las pocas veces que tienen alguna conversación es solo por el tema de sus hijos; y estos terminan siendo una oportunidad para cuestionarle al otro su (mala) labor como padre o como madre. Es por esta misma razón que al momento de ponerse de acuerdo respecto a los gastos de Nigga surgen desacuerdos y problemas, de tal manera que muchas veces sus tías son quienes terminan cubriendo dichos gastos con ayuda de la madre, como por ejemplo en las dos ocasiones en que Nigga estuvo estudiando alguna carrera universitaria o técnica; y solo en una oportunidad su padre se hizo cargo económicamente de él en el período en el cual convivieron por medio año. Según Nigga, esto sucede porque, a pesar que el trabajo de su padre le dé buenos ingresos económicos, él tiene muchos hijos (ocho hijos). Por otra parte, nos encontramos con el caso de Nito, de 24 años de edad, que también contiene algunas similitudes con el caso de Mauz y Nigga, aunque aún más con el segundo, puesto que en el caso de Mauz se trata más bien de un caso de abandono permanente por parte de la madre, lo cual significa un nivel de ausencia materna mucho mayor al experimentado por Nigga y por Nito, como veremos en breve. 113 Parchar hace referencia a reclamar algo a alguien respecto a su actitud y decirle con carácter amenazante que cambie dicha actitud o que haga lo que se le está pidiendo. 110 Nito vivió con ambos padres, su hermano y su hermana menores hasta que tuvo 9 años de edad, cuando estos se separaron debido a problemas vinculados a violencia doméstica, siendo el padre quien abandonó la casa. Así pues, estuvieron viviendo los tres hermanos junto a su madre y su abuela hasta antes de que Nito cumpliera los 12 años de edad, cuando su madre emigra a México donde vivió hasta el año 2017, cuando Nito tenía 21 años. Sin embargo, cabe decir que ella volvía a Perú a visitarlos esporádicamente y siempre mandó remesas a su madre para el cuidado de sus tres hijos, de manera que cubriera una educación en un colegio particular, sus gastos personales, y su alimento. El padre, por otro lado, no aportaba económicamente y la relación que mantenía con sus hijos fue distante hasta que ellos se hicieron más grandes. Al menos, en el caso de Nito, surgió una mayor cercanía cuando este ya se había hecho mayor de edad. Además, cabe resaltar que, aunque Nito viviera con su abuela, ella definitivamente no era una autoridad para él ni para su hermano, ya que más bien solía ser muy complaciente. De este modo, él solía estar - junto a su hermano - la mayor parte de su tiempo en la calle, incluso antes de hacerse adolescente, ya que en su barrio muchos jóvenes también solían tener este estilo de vida. Su barrio desde ese entonces ya era considerado una “zona roja 114” en villa el salvador, por lo cual al pasar mucho tiempo en la calle Nito y su hermano estaban altamente expuestos a vincularse no solo a la venta de drogas115, sino también a pandillas, robo, peleas entre barrios con armas o con piedras, barriadas, etc. Sin embargo, este aspecto - la vecindad y la relación con los pares - se verá en otro capítulo. Se menciona esto solo para hacer referencia a la autoridad de la abuela y para introducir un episodio que marca la vida de Nito, cuando a sus 18 años de edad participa en un robo a mano armada junto a dos de sus amigos de barrio, en donde llega a disparar a una chica y esta posteriormente lo denuncia, 114 Zona peligrosa por sus altos índices de delincuencia. 115 Para cuando ellos eran adolescentes la venta de drogas no era algo tan característico de su vecindario, o al menos no lo era tanto como las peleas de pandillas o barriadas, y los robos. 111 ya que logra identificarlo. Producto de esta situación en la que incluso la policía llega a ir a su casa en un tiempo en el que su madre estaba de visita, esta niega que él viviera ahí y apenas supo lo sucedido decide llevárselo a México, evitando así que éste pueda terminar en la cárcel - aunque apañando su actuar - y esperando que en México “abandone los malos pasos116”. Es así que viajó únicamente con él a México, solventó todos los gastos, e hizo que terminara allá sus estudios secundarios, ya que había repetido su último año, y tuvo que irse sin terminarlo. Según menciona Nito, el plan de su madre era llevárselo a él primero a México, pero luego también a sus otros dos hijos y hacer una vida más tranquila allá, pero los planes cambiaron cuando un año después de esto recibe la noticia de que Franco, su otro hijo, va a ser papá. Por esta razón decide ir un par de meses a Perú junto a Nito - pues para ese entonces ya no lo buscaba la policía - para conocer a su nieta, pero en ese período de tiempo la enamorada117 de Nito también se embaraza de él. De esta manera, los planes cambian completamente y la madre de Nito toma la decisión de quedarse a vivir en Lima, pero ella ni la actual pareja de Nito aprueban que él continúe viviendo en Lima, ya que según ellas aquí “terminaría volviendo a las andadas 118”, es decir, volvería a vincularse en actividades que infringen la ley. Por este motivo, Nito viajó junto a su pareja aún embarazada a Amazonas119 y ahí vivió hasta los 22 años dedicándose a trabajos de construcción , edad en la que con su propio dinero y el de su pareja decidieron volver a vivir en Villa el Salvador. Por último, cabe mencionar que aunque su madre no aprueba lo que hace actualmente120, no dudaría en apoyarlo y/o encubrirlo - nuevamente - si este corre algún riesgo de ser encarcelado, tanto económica como emocionalmente. 116 Estas son palabras literales del entrevistado. 117 Había sido su enamorada durante un tiempo antes de irse a México. 118 Palabras literales del entrevistado. 119 La pareja de Nito tenía parientes en el Amazonas. 120 Venta de drogas y robo. 112 En cuarto lugar, tenemos el caso de Lumber, de 23 años de edad, quien vivió con ambos padres y sus cuatro hermanos varones (dos mayores, y dos menores) hasta los once años de edad, cuando sus padres se separaron. Desde ese entonces, él vivió junto a sus cuatro hermanos y su mamá; siendo ella la principal proveedora económica de su familia, ya que su padre solo aportaba económicamente en contadas ocasiones. Asimismo, aunque hoy en día la relación que mantiene con su padre es relativamente buena, no siempre fue así, ya que hasta los 17 años ambos mantenían una relación distante. Por esta razón, él menciona que su madre “ha sido padre y madre [para él y sus hermanos], aparte de ser una mujer luchadora y emprendedora” (Lumber, 8 de junio de 2019). Así también, resalta el hecho de que ella “nunca [les] ha hecho faltar nada porque con su esfuerzo consiguió emprender su propio negocio, [un discobar en el boulevard de villa el salvador]” (Lumber, 8 de junio de 2019). Además, cabe decir que, si bien su madre sí representa una autoridad para él y sus hermanos, ella “nunca ha sido ese tipo de madres super mandonas ni autoritarias121”, según palabras de Lumber. Además por sus negocios no pasaba tanto tiempo en casa, y para cuando sus hijos mayores aún eran pequeños solía delegar su cuidado a alguna tía, y más adelante designaba el cuidado de sus hijos menores a sus dos hijos mayores. Por otro lado, cabe decir que él y sus hermanos han estudiado siempre en colegios particulares. No obstante, él nunca empezó ninguna carrera profesional debido a la falta de interés que tiene en los estudios; pero sí trabajaba en el negocio de su madre como barman y administrador desde fines del año 2017, cuando tenía 21 años de edad. Antes de eso, era uno de sus hermanos mayores quien cumplía ese trabajo, pero al irse él y su otro hermano mayor a vivir a Europa122 - gracias a los familiares paternos que tenían allá y 121 Estas son palabras literales del entrevistado. 122 Uno de sus hermanos está en Suiza y el otro en España. 113 podían recibirlos, y al apoyo económico de su madre - es Lumber quien toma dicho puesto. Por último, cabe decir que, una vez más gracias al apoyo económico de su madre, Lumber emigra a Suiza a fines de junio del año 2019, donde estuvo viviendo por un par de meses con la familia de su tía. Luego, se mudó a Barcelona, ya que es ahí donde - según nos comenta - debe quedarse por tres años, para obtener la visa española que le permitiría trabajar legalmente en Suiza. Actualmente, vive solo, y trabaja allá (Barcelona) en una empresa de mudanza, donde logró que lo “contraten” sin documentos gracias a los contactos que tenían sus tías. En quinto lugar, tenemos el caso de Pachi, de 21 años de edad, quien actualmente vive con su madre y su hermana (de 17 años). Según su relato, no recuerda exactamente la fecha en que dejó de vivir con su papá, ya que vivía en casa con ellos esporádicamente las veces en que estaba bien con su madre, es decir, habían largas temporadas en las que su padre se ausentaba; y así fue hasta que se fue definitivamente cuando Pachi tenía cuatro años de edad. Desde ese momento Pachi no volvió a saber de él hasta que tuvo 15 años, cuando su madre volvió a vivir con su padre - pero según Pachi - no como pareja, sino a raíz de la rebeldía de Pachi, pues su madre consideraba que él aprovechaba que ella era muy dócil para hacer lo que él quería, y por ello pensaba que “una figura paterna” podría ser útil para disciplinarlo al fin - aunque sea por los golpes de su padre - ya que según Pachi, su madre había intentado todo para que él esté “tranquilo”, pero él continuaba metiéndose en problemas. Así podemos ver en el siguiente testimonio: “Yo tengo recuerdos como flashbacks de tiempos en los que [mi papá] ha vivido con nosotros123, o sea, tenían etapas de reconciliación, y luego se desaparecía de nuevo. Yo recuerdo que a los 4 años habrá vivido un cierto tiempo, y luego se 123 Haciendo referencia a su familia, compuesta por su madre y su hermana menor. 114 desapareció hasta que volvió cuando tenía 15, justo por eso me encontró la droga porque ya pasaba más tiempo en mi casa. Pero él no volvió como pareja de mi mamá, o sea, no se reconciliaron, solo era porque mi mamá ya no podía conmigo, mi mamá ya se había cansado de hablarme, y ya no sabía qué hacer; supuestamente si mi papá estaba en mi casa era para corregirme, pero no de esa forma, sino con horarios, con reglas, con hacer las cosas; pero mi papá es de las personas que arregla todo con golpes, yo me acuerdo que me tiraba al piso y me pateaba; [...] y al final aunque me pegaba yo seguía haciendo lo mismo, yo seguía haciendo mis cosas. Lo que yo siempre le decía a mi mamá es que él no va a venir de la nada a decirme qué hacer porque nunca ha estado presente y para mí él no era ninguna autoridad. La lógica que yo tenía era que, o sea, ese huevón nunca se ha aparecido, ¿ y se viene a aparecer ahorita a querer dirigir mi vida? o sea, que mierda, encima que ni un puto sol ponía en la casa, y eso yo le decía a mi mamá ‘en serio má ¿por qué él está aquí?, si es por mí má, en serio, yo voy a cambiar; pero bótalo, es un bulto aquí, está de más’, y me decía ‘sí, pero qué quieres que haga si te apuesto que si él se va tú haces todo lo que tú quieras acá” (Pachi, 11 de octubre de 2019). Como acabamos de observar, Pachi definitivamente no solo rechazaba a su padre como una figura de autoridad, sino que además no creía que él mereciera siquiera su respeto, debido a no considerarlo con la facultad o derecho de darle órdenes, y mucho menos golpearlo, ya que hasta ese momento siempre había sido un padre ausente, aparte de nunca haber aportado económicamente en los más de diez años que se ausentó de la vida de él y de su hermana; e incluso, cuando volvió a vivir con Pachi, su mamá continuaba siendo la principal proveedora económica del hogar, y eran muy pocas las veces en que su padre aportaba económicamente con algo a la casa el tiempo que estuvo ahí, y cuando sí, se trataba de cantidades de dinero ínfimas. Así encontramos, a continuación: “Mi mamá es cajera en una vidriería, y mi mamá era quien cubría todos los gastos de nosotros, de mi hermana y de mí, la comida, nosotros toda la vida hemos estado en colegio particular. Mi papá raras veces se aparecía y le decía ‘sabes qué Flor 115 124, toma’ y le daba dinero, raras veces’, y lo hacía porque creo que él quería limpiar su conciencia con algo” (Pachi, 11 de octubre de 2019). Más adelante, en la vida de Pachi se fueron sumando otras razones para construir un mayor resentimiento y rechazo hacia su padre, como el enterarse que su papá era adicto a la pasta, y que pese a esa razón él siempre lo juzgaba y maltrataba cuando sospechaba o encontraba evidencias de que él consumía marihuana. El siguiente relato resulta preciso para ilustrar esta situación. “Yo vendía marihuana desde los catorce años, pero en el tiempo en que mi papá encontró mi droga en mis zapatillas fue cuando yo tenía quince. Cuando me encontró la droga me golpeó, me tiró contra la cama, yo me tapé y él me agarró a golpes, fue super feo. Poco después de eso me enteré que él consumía, pero él ya estaba cagado, mi viejo fumaba pasta. [...] El día que me enteré que mi papá consumía pasta fue super triste, en verdad, lloré bastante. Recuerdo un día en la mañana que mi mamá me dijo ‘quiero que seas sincero, ¿tú has cogido los 150 soles de mi cajón? necesito que me digas la verdad ¿tú has sido?’, y le dije que no porque yo no había cogido pues; y para eso mi mamá ya sabía en lo que estaba mi papá. Ella ya sabía ya que era uno de los dos porque estaba en esa casa metida con dos huevones125, y si no es el hijo es el otro; y un día antes de eso además él se fue como a las 12 o 1 de la tarde supuestamente a trabajar, pero no llegó hasta el día siguiente que mi mamá entró a mi cuarto a preguntarme eso. Y bueno, ese mismo día mi mamá llamó a su tía, la hermana de mi abuelita, la que está en Buenos Aires, y mi tía vino con unos hombres y se lo llevaron a un centro de rehabilitación. [...] A mi papá se lo llevaron un jueves; y luego me enteré que ese hijo de puta estaba vendiendo en el grupo seis126 la marihuana que me había quitado a cinco soles el cox127. Todavía cuando yo le pregunté si botó mi droga me dijo ‘¿tú que crees?’, y en la noche me dijo ‘oe no me vuelvas a pedir ah, que yo lo he botado, no pienses que lo tengo guardado ahí, ya lo boté’, y tuve que creerle pues porque en ese tiempo yo no sabía que él fumaba, yo recién me enteré cuando vinieron los del centro a llevárselo y mi mamá me tuvo que contar después. Me 124 El nombre de la madre del entrevistado ha sido cambiado. 125 Refiriéndose a él y a su padre. 126 Se ha cambiado la ubicación. 127 El precio real es de diez soles. 116 dolió bastante porque yo me sentía como que… no te imaginas todo lo que… o sea, me ha golpeado durante mucho tiempo y qué hijo de puta para que venga a reclamarme cosas a mí siendo como es él. [...] Él era tan cara de palo128 que a veces yo venía de la calle y él le decía a mi mamá ‘mira Clara129, mira a tu hijo como viene todo drogado, mira la cara de estúpido que tiene, no te das cuenta, mira’, yo lo miraba nomás y pasaba así todo callado, y pensaba ‘algún día te voy a matar hijo de puta’, yo le llegué a agarrar odio, mucho tiempo tuve ganas de matar a mi papá. Te soy sincero, yo hubiese preferido que mi mamá no hubiese estado con mi papá” (Pachi, 11 de octubre de 2019). No obstante, cabe resaltar que la personalidad de Pachi no encaja con la de una persona problemática, agresiva o rencorosa. Es decir, si hasta ese momento ese era el sentir hacia su padre era porque no tuvo otra opción, pero que cuando llegó la tomó. Desde ahí, sus sentimientos hacia él se transformaron, e incluso aceptó el hecho de irse a vivir con su padre y quedar bajo su potestad, como podremos observar en breve: “Él se fue [a Buenos Aires] como que, en abril de 2018, me acuerdo que antes de eso, pasó su cumpleaños en el centro y mi mamá me decía anda a saludarlo, pero no lo quería ver y no fui. Lo llegué a ver antes que lo sacaran del centro para llevarlo a Buenos Aires, mi mamá me dijo que vaya a despedirme de él, y yo fui y él me pidió perdón; él lloró, yo lloré. Ahí nos reconciliamos por lo mismo que te digo que no me gusta tener esa clase de sentimientos malos, no soy pleitista, prefiero arreglar las cosas. [...] Hoy en día, [a mi papá] yo lo quiero, yo lo amo, yo lo respeto. [...] Incluso, me fui a Buenos Aires un tiempo y vivía con él. Para cuando yo me fui a Buenos Aires yo ya sabía que él consumía, y empezamos a hacer las cosas bien. Supuestamente yo me iba a quedar allá, hacer mi carrera allá, trabajar allá, yo iba a hacer mi vida allá, pero la cosa es que hubo un momento en que él empezó a salir, y yo trataba de entenderlo porque él también quería distraerse, pero él lo hacía en un extremo ya porque a veces se desaparecía todo un fin de semana. Pero, bueno, yo sí noté que él al menos hizo el intento de cambiar porque estuvo tranquilo casi como un mes, no salía los fines de semana, nada, cuando yo llegué él quiso hacer las cosas bien. Mi abuela me dijo que un día antes que yo llegara estaba desaparecido, hasta el día que yo 128 Cínico. 129 Se ha cambiado el nombre. 117 llegué y ya estuvo ahí para recibirme, pero que no me dijeron porque no quisieron hacer un show porque yo recién había llegado, y creo que mi papá también ya le había dicho a su mamá que como yo iba a ir él iba a comenzar a hacer las cosas bien. [...] En sí, no me hablo con él ahora porque yo me fui de Buenos Aires peleado con él por dos razones; [la primera porque] él seguía haciendo su misma mierda; o sea, trabajamos super bien toda una semana ya, todo precioso, trabajábamos bien, llegábamos a la casa, pasábamos tiempo juntos, pero luego volvió a las andadas como te digo; y la segunda razón fue por la pelea que tuvimos luego que él regresó de Perú, porque vino acá una semana por el cumpleaños de mi hermana; y yo me quedé allá encargado de las obras que él dirigía. La cosa es que mi mamá le hizo una reunión a mi hermana, y ahí estaban sus amigos, sus amigas, familia de mi mamá y su pareja porque ella tiene otra pareja ya; la cosa es que a mi papá no le avisaron; y cuando él se enteró lo tomó a mal y comenzó a hablar mal de mi mamá porque decía que ella le metía ideas a su hija, pese a que mi hermana misma le dijo que ella fue la que no quería que él vaya porque ahí iban a estar sus amistades y no le gusta como él es cuando está con sus amigos porque los iba a asustar. Y mira, yo sé lo que piensa mi hermana de mi papá, y es porque ella misma lo ha deducido, no porque nadie le haya metido ideas ni nada de eso, porque déjame decirte que mi mamá a mí toda la vida ha hablado bien de mi papá; si de mi boca sale que mi papá es una mierda es porque yo lo he visto, sin que nadie me lo diga. [Por eso] yo me fui de esa casa sin decir nada a nadie un día cuando todos estaban durmiendo, una noche antes ya había alistado mis cosas, mi decisión ya estaba tomada porque te juro que era un tormento estar viviendo en esa casa; esa familia es super déspota, aparte que mi papá seguía en lo mismo, mi abuelita estaba hablando super mal de mi mamá, estaba inventando estupideces de mi mamá diciendo que ella ponía a mi hermana en contra de mi papá, y que seguro era por su marido, y lo decía horrible, o sea, con varias lisuras y eso. Incluso, yo cuando me fui no tenía para mi pasaje completo de regreso a Perú, porque además también le había prestado a mi papá 300 dólares para que se compre una camioneta, pero para eso yo pensaba quedarme a vivir ahí todavía, pero bueno ahora ya ese dinero ni le pienso pedir porque no lo quiero ni ver. Un día antes que me vaya peleamos y sí me dijo cosas feas, la verdad hay palabras que si te duelen. [...], pero hoy en día yo te juro que lo amo a mi papá, aunque no me hablo con él, yo le he perdonado por todo lo que me ha hecho” (Pachi, 10 de octubre de 2019). 118 La forma en que las expresiones y frases de Pachi ilustran el gran contraste entre los sentimientos hacia su padre antes y después de que éste le pidiera perdón por los años de ausencia y sus maltratos deja ver con bastante claridad algunas características de la personalidad de Pachi. No solo su capacidad para perdonar, sino también su habilidad para solucionar problemas mediante la comunicación, la empatía y la sensibilidad. Estos ‘valores’ también son claves en su desenvolvimiento como microcomercializador de drogas, ya que son habilidades interpersonales importantes tanto para desarrollar mejores estrategias de venta como para afrontar situaciones adversas, como por ejemplo una intervención policial. Hasta el momento se ha analizado, más que todo, la relación de Pachi con su padre. Sin embargo, aún no se ha ahondado en el tipo de relación que existe con su mamá. Aunque se ha dejado ver que es bastante cercana, no se han revisado cuál es la manera de su madre de corregir algunas actitudes de Pachi que no aprueba, como el consumo y la venta de drogas; y tampoco se ha analizado si es la madre de Pachi una figura de autoridad para él o no. Principalmente, lo que su madre de Pachi hacía era hacerle saber a que a pesar que él intentara ocultarle que consumía y vendía drogas, ella ya tenía firmes sospechas debido a las actividades que él realizaba como evitar a toda costa que ella entrara a su cuarto, ponerse nervioso cuando lo hacía, salir muy constantemente por breves períodos de tiempo luego de haber recibido una llamada o haber leído un mensaje, aparte de (a veces) tener dinero sin trabajar, etc. Así pues, su madre le recriminaba estas actitudes de forma constante y le amenazaba con mandarlo a rehabilitación si continuaba con esos hábitos, esperando que en algún momento él por miedo a ser completamente descubierto y ser mandado a un centro de rehabilitación, lo deje. Así pues, la primera vez que fue descubierto con un monto de marihuana en su posesión a los quince años fue llevado a un centro de rehabilitación de Villa María durante un año. Sin embargo, al salir continuaba consumiendo marihuana, ya que nunca lo consideró algo negativo, y aunque 119 dejó de vender durante un tiempo; volvió a hacerlo a los 17 años, pero esta vez ya vendía marihuana y coca, y manejaba cantidades más grandes. Estuvo dedicándose a ello por poco menos de un año, pues notó que su mamá se estaba dando cuenta y no quería ser mandado nuevamente a un centro de rehabilitación. No obstante, su mamá aún continuaba con sus sospechas y lo mandó por medio año a Paraguay para que trabaje allá con su tío, con la intención de que Pachi “se aleje del entorno [en el que se encontraba] y asimismo de las drogas; y de este modo, aprenda a conseguir dinero mediante algo legal, para así aprender a valorar lo que en casa ella [le] daba” (Pachi, 11 de octubre de 2019). Según Pachi, esto sí le ayudó, ya que cuando volvió de Paraguay “[llegó] con la intención de hacer las cosas bien, de trabajar, por ello apenas [llegó] buscó trabajo, y comenzó a trabajar en Pizza Hut” (11 de octubre de 2019). [Sin embargo], debido a los horarios rotativos del trabajo, y a la mayor libertad que esto significaba para él - por los horarios de amanecida -volvió a estar “en desbande”, es decir, a salir seguido con sus amigos a beber alcohol, fumar marihuana, consumir cocaína, llegar a su casa por la madrugada muy seguido, etc. Además, al darse cuenta que en su trabajo habían muchos compañeros que consumían tanto marihuana como cocaína, lo considero una buena oportunidad para volver a dedicarse a la venta de drogas. Sin embargo, cabe recalcar, que no por esa razón descuidaba su trabajo, ya que estuvo a punto de firmar contrato, pero al darse cuenta su madre, una vez más, de que seguía consumiendo y vendiendo drogas le dio dos opciones; volver al centro de rehabilitación o irse a vivir permanentemente con su padre; es por esta razón que él elige vivir un tiempo con él. No obstante, cabe recordar que para ese entonces él no iba a Buenos Aires con los sentimientos negativos que tenía hacia su padre, sino más bien con expectativas reales de que él podría llegar a estudiar, trabajar y hacer su vida allá, y a su vez conservando una buena relación con su padre. 120 Así también, es importante mencionar que cuando Pachi volvió a Perú de Buenos Aires, fue con el apoyo económico de su madre únicamente. Asimismo, la primera vez que salió del centro fue su madre también quien cubrió absolutamente todos los gastos de la carrera de dirección y diseño publicitario que él empezó a estudiar en Toulouse Lautrec, sin embargo por falta de dinero abandona dicha carrera a mitad del segundo ciclo. Incluso, en la actualidad, es aún su madre quien solventa la carrera que ahora está estudiando. Como se ha desarrollado, el principal conflicto entre Pachi y su madre se debe al consumo y la venta de drogas. No obstante, cabe decir que fuera de eso Pachi muchas veces sí ha seguido y aceptado las reglas y castigos que le ha dado su madre. Por lo tanto, no sería correcto decir que su madre carece completamente de autoridad frente a él, sino que más bien existen otros factores que puedan explicar el por qué vuelve por temporadas a la venta de drogas o al consumo excesivo de éstas. Esto se revisará más adelante. Por otra parte, encontramos el caso de Mel, de 23 años de edad, quien fue mi compañera de colegio de segundo a quinto de secundaria. Desde que la conocí vivía con su padre y sus dos hermanas mayores (de 25 y 27 años de edad). En la actualidad, aún vive con su padre y una de sus hermanas, ya que la mayor vive con su pareja y su hija en otra casa, aunque vienen a casa de su padre con frecuencia. Ambos padres vivieron juntos hasta que Mel tenía aproximadamente 11 años. En el caso de Mel, la separación de sus padres se dio en buenos términos, y además su madre siempre estuvo presente en su crecimiento y en el de sus dos hermanas. De hecho, ella vivía muy cerca de la casa en donde vivía Mel y sus otras dos hijas, y eran y siguen siendo muy unidas. Según Mel, la separación de sus padres en un inicio sí le afectó, pero más adelante entendió que “era lo mejor, ya que no tenía caso que sigan juntos, [...] se la pasaban discutiendo, no se entendían; en cambio ahora cada 121 uno por su lado llevan las cosas en paz y mantienen una muy buena relación” (03 de diciembre de 2019). Asimismo, cabe decir que Mel comparte frecuentemente fotos y publicaciones en sus redes sociales de sus salidas (a playas, restaurantes u otros espacios de recreación) junto a su padre, su madre, sus dos hermanas, su cuñado y su sobrina. Todos ellos comparten un grupo de WhatsApp en donde se mantienen comunicados siempre, ya que todos usan regularmente dicha red social. Allí o personalmente organizan salidas, mandan saludos, comparten fotos familiares, memes, etc. En este sentido, resulta evidente que Mel cuenta con un soporte y apoyo familiar bastante sólido. Por otra parte, cabe mencionar que Mel no solo encuentra una autoridad en su padre y en su madre, sino también en sus dos hermanas mayores, ya que según menciona “ellas siempre han sido muy unidas y se han cuidado entre ellas”. No obstante, no se trata de una autoridad impuesta o represiva, sino más bien una basada en el respeto y la confianza que ella sabe que sus padres depositan en ella. La manera de sus padres y de sus hermanas de corregir los errores de ella es usualmente de manera empática, comprensiva y tolerante, aparte de siempre reconocer y confiar en su autonomía, y en este sentido, en su capacidad para enmendar dichos errores o “excesos”. A continuación, dos extractos de nuestra entrevista que logran ilustrar este tipo de relación. “En el tiempo que fumaba bastante y seguido mi papá no se daba cuenta porque en ese tiempo él confiaba así al cien por ciento [en mí]. Yo salía de mi casa tipo ocho de la mañana, llegaba a las once de la noche, y él dirá ‘ay, mi hijita está estudiando’. [...] Mi clase en ISIL era de nueve de la mañana a una o dos de la tarde y luego tenía un hueco y empezaba a las tres, o sea, dependiendo el horario de cada día, pero normalmente en mi casa debería haber estado como a las ocho de la noche máximo, y yo llegaba a las once, once y media. Se dieron cuenta cuando encontraron mi monto de marihuana en un cajón de mi cuarto, que en ese momento me quedaba un 122 dieciséis130 de marihuana, y fue mi hermana quien lo vio, y me dijo ‘¿qué haces con eso?’ y lo primero que se me ocurrió decir fue ‘no, es que mi amigo me lo regaló’, y me dice ‘¿y para que recibes?’ y yo ya no sabía qué decirle, [entonces] me dijo ‘sabes qué, yo no estoy en contra de que tú fumes, yo también he fumado, pero yo quiero saber que tú eres inteligente para poder manejarlo; entonces sabes qué, déjalo por un tiempo, limpia tu cuerpo y date cuenta, o sea, pruébate a ti misma que tú si puedes controlarlo, que eso no te va a controlar a ti’, y le hice caso y así estuve sin consumir cuatro meses. [...] La primera semana estaba relax, la segunda si me entraba como las ganas, como la ansiedad, pero yo misma me decía ‘no, no, no, esto no puede conmigo’ y me ponía a hacer otras cosas, quehaceres de mi casa, tonterías, salía o me ponía a leer. Estaba así, ocupaba mi mente en otras cosas para no pensar en eso, y se me pasó y estuve los cuatro meses normal, tranquila. Luego, cuando supe que yo ya podía controlarlo ya volví a fumar, pero ya yo misma empecé a parar la mano131. [Además, recuerdo que antes de eso] en mis estudios estaba muy relajada, a veces no iba a clases, o sea, esas cosas más que todo; y es como que tú misma te das cuenta y te dices ‘oye no, sabes qué, no vas a estar de vaga. Si vas a fumar okey, pero aunque sea haz algo productivo por tu vida, pues’, y ya pues empecé así, estaba tranquila, y además me sentía mejor de no estar mintiéndole a mis papás ni a mis hermanas. [...] Ahorita mis hermanas saben que yo fumo, mi mamá también sabe, ella no lo acepta, pero tampoco es como que me esté recriminando, no, eso no; y mi papá, normal, también sabe y no me molesta, incluso a veces me bromea con eso132, pero lo que sí me ha dicho es que ‘mira, sabes qué, yo respeto lo que tú haces, pero yo no quiero que lo hagas en la casa y mucho menos aquí en el barrio porque a mí no me gustaría que alguien venga y me diga, sabes qué, la he visto a tu hija fumando en una esquina. Por eso, si quieres hacerlo, hazlo lejos, yo no tengo ningún problema, pero eso sí, si en algún momento tú necesitas ayuda [con eso] yo quiero que tú confíes en mí y me lo digas’” (Mel, 03 de diciembre de 2019). “[La vez que encontraron ese monto de marihuana en mi cajón] mi mamá se lo llevó supuestamente para tirarlo [...]; pero el punto es que mi mamá nunca lo botó realmente, y cuando mi papá un día empezó a hacer limpieza en unas cajas de la casa 130 Un dieciséis es la dieciseisava parte de un kilo de marihuana. 131 La frase “parar la mano” se refiere a dejar de hacer algo excesivamente, es decir, con más prudencia y control. 132 Incluso, Mel ha fumado marihuana en una oportunidad con sus hermanas y su padre en donde menciona haberla pasado muy bien, pero que posteriormente no tocaron el tema, pero que eso no influyó en absoluto en el respeto que ella les tiene tanto a su padre como a sus hermanas. 123 encontró eso y me dijo ‘Mel, ¡qué es esto!’ y yo dije ‘Ahhh, eso debe ser lo de hace tiempo’, y me dijo ‘ya, toma, bótalo’, pero para eso ya me había aceptado que fume porque yo ya había estado sin fumar bastante tiempo pues, y le había demostrado que podía consumir de manera responsable” (Mel, 03 de diciembre de 2019). Si bien, los testimonios dejan clara la buena relación que Mel tiene con su familia, hay un punto que vale la pena mencionar, y es que en el primero de sus testimonios Mel señala que su padre le permite y respeta su consumo de marihuana, siempre y cuando sea responsable, y además de ello que lo haga con discreción, de tal manera que los vecinos o conocidos no se enteren; es decir, que guarde las apariencias. Este interés del padre por “guardar la apariencia de una chica que no consume drogas, o de una ‘chica de su casa’”, al menos ante los vecinos, se relaciona con el hecho de que Mel no tiene amigos ni amigas de su propio barrio, pese a haber tratado con algunos de los vecinos que tienen una edad cercana a ella cuando aún era niña. Así también, Mel señala que en su barrio hay dos familias que manejan la venta de drogas, y que también hay cantidad de jóvenes de su edad que viven en su mismo barrio y al día de hoy están presos o son adictos a la pasta. Por otro lado, cabe decir que ambos padres siempre han estado muy atentos en la educación de sus tres hijas. En el caso de Mel cursó todos sus estudios primarios y secundarios en un colegio particular, e inmediatamente luego de terminar sus padres le hicieron estudiar una carrera en un instituto “por el momento, hasta que decida qué carrera de vocación seguir para que “no esté sin hacer nada133”. Luego de ello también financiaron la siguiente vez que decidió estudiar y actualmente lo siguen haciendo. Según Mel, sus padres coordinan y comparten dichos gastos134. Sin embargo, cabe resaltar que dicho apoyo en los estudios, es únicamente con la condición de que ella “lo valore y lo aproveche”, es decir, ella debe mostrar de manera regular a sus padres que sus notas en sus estudios 133 Palabras literales de la entrevistada. 134 Su madre es jefa de personal de un taller y su padre es supervisor de obras en Sedapal. 124 van bien porque si no le quitarán dicho apoyo. En breve, un testimonio donde se puede apreciar esta situación. “En el tiempo que fumaba bastante había descuidado bastante mis estudios, entonces mi papá me dijo ‘ya, sabes qué, tú no sabes aprovechar, ponte a trabajar’ para eso recién había comenzado el segundo ciclo, y ahí nomás la cagué y me retiré. Aparte de mis notas, también fue por el dinero porque se pagaba 800 soles mensuales y como mi papá había visto mis notas, entonces me dijo ‘sabes qué, entonces por las puras me estás haciendo gastar plata; así que ponte a trabajar’, y le dije ‘ya, normal’, me puse a trabajar y ya ahí vi lo que es pues ¿no? ganarte tu plata sola, aparte estar gastando en tus cosas porque mi papá ya no me daba nada” (Mel, 03 de diciembre de 2019). Por último, cabe destacar que el padre de Mel siempre ha sido un padre muy protector, mas no controlador. Vale recordar las ocasiones en las que nos hemos encontrado para ir a alguna fiesta o reunión de noche, y su padre siempre la dejaba en la casa en donde se va a quedar o en la misma fiesta con alguna amiga o amigo de ella que sea conocido y de confianza. Y, en caso, él no podía dejarla, la dejaba su primo mayor, quien la traía en su moto. Por otro lado, encontramos el caso de Jazo, de 23 años de edad, quien como ya se mencionó, vive actualmente con ambos padres y su hermano menor de 21 años. Su madre es egresada de la carrera de educación de la UNMSM y actualmente ejerce como profesora de ciencias sociales en un colegio estatal, y su padre es un suboficial de primera retirado hace dos años. Jazo señala que hoy en día la relación entre sus padres ha mejorado. Sin embargo, la relación de padres a hijos que ambos mantienen con él y su hermano, pese a ser regularmente buena, y aunque ambos encuentran un apoyo económico y emocional al menos en su madre; muchos relatos de Jazo dejan ver que no encuentra una figura de autoridad sólida ni en su madre ni en su padre. 125 Presuntamente, esto se debe a la presencia bastante limitada que ambos padres - y en mayor medida el padre - han tenido en su crecimiento; siendo los cuidadores principales de Jazo y su hermano, sus abuelos maternos. A continuación, un breve relato que deja ver a modo de resumen la relación que han mantenido sus padres a lo largo de su niñez y adolescencia y su impacto en la forma en que él ve a ambos padres. “Yo desde pequeño veía a mi madre que lloraba bastante, y mi madre desde muy chiquito me decía ‘sabes qué, yo nunca quiero que tú hagas llorar a una mujer, y si la vas a hacer llorar que sea de felicidad. Tú tienes que ser sincero y claro en todo. Tu papá hace esto, esto y esto, y si yo estoy con él ahorita es por ustedes porque yo no quiero que ustedes crezcan en un matrimonio roto y todo eso’, y yo como que era chiquito y no sabía cómo sobrellevar todo eso, y ya con el pasar del tiempo yo ya me empecé a dar cuenta mejor de las cosas, y ya yo mismo le decía ‘mamá, nosotros135 ya estamos grandes y lo que nosotros queremos es tu felicidad, sepárate, mi papá no es buena persona. Yo en ese tiempo le tenía cólera a mi papá, es más, yo casi voy a la casa de la mujer con la que mi papá engañaba a mi mamá a reventarle su puerta cuando me enteré que mi papá aún seguía engañando a mi mamá, a pesar de que él decía que ya no estaba con esa mujer. Mi mamá también sabía, pero se hacía de la vista gorda, o quizá se dejaba llevar por lo que mi papá le decía también, pero yo veía cosas pues y me daba cuenta, y nunca vi también una mujer así tan celosa como mi mamá, que llegó al punto de averiguarse demasiado, parecía una detective, y yo nunca había visto a mi mamá así, y eso me rompía el corazón a mí. [...] Por eso también mi papá por estar metido en su trabajo y en sus pendejadas, o sea, estar con mujeres y todo eso, engañando a mi mamá, él no ha estado con nosotros cuando éramos niños, y bueno ha sido así hasta hace poco recién que yo tenía 18 o 19 años por ahí. Él era la típica persona que creía que todo se arreglaba con plata. En cambio, mis abuelos nomás son los que siempre han estado conmigo en todo momento. Mi mamá también qué decirle pues ¿no? ella también veía que como nosotros [mi hermano y yo], estábamos bajo una buena tutela, [la de sus papás], ya con confianza se iba a trabajar, enfocada siempre en su trabajo pues, y a veces como que no estaba tanto. Incluso, por un tiempo dejó de trabajar como profesora para trabajar en el gobierno como dirigente de obras. [...] En ese entonces, chiquillo solo con su hermano136, papá y mamá solo 135 Jazo y su hermano. 136 Refiriéndose a él y a su hermano menor. 126 dan plata. A mi mamá solamente la veía una vez a la semana y a mi papá menos, y eso era si lo veía también. Él llamaba, era un papá de llamadas nomás. [...] Mi papá ahora recién para en la casa porque ya pidió su pase de retiro, supongo que se habrá puesto a pensar ¿no? ‘voy a seguir acá, voy a perder a mi familia, mi matrimonio, igual me van a pagar, prefiero estar en mi casa’. Él tiene más de veinte años en la policía, en el caso de mi papá se retiró por un tema familiar pues, por un tema de querer pasar más tiempo con su familia, pero igual yo creo que ya es un poco tarde, nosotros ya estamos grandes” (Jazo, 02 de octubre de 2019). Asimismo, hallamos que en varios momentos de la entrevista mencionaba que pasaba por alto las reglas que le ponían ambos padres de maneras poco usuales; como por ejemplo recibir un permiso a una fiesta con la condición de regresar antes de las tres de la madrugada y volver cuatro días después, lo cual ha ocurrido en muchas ocasiones, solo que su madre, que era quien más desaprobaba eso ha llegado a acostumbrarse a esta situación, siempre y cuando vea que él está trabajando, estudiando o haciendo algo productivo. No obstante, cabe decir que aunque Jazo no encuentre una autoridad sólida en sus padres, su personalidad sí está bastante influenciada por algunos “valores” que sus padres - y otras figuras familiares - han recalcado en su crecimiento; como la importancia de los estudios, la meritocracia, el emprender, y el cuidado de la “buena apariencia”. Podemos evidenciar esta afirmación en los siguientes testimonios: “Mi mamá me pone mano dura porque su familia es así; tienen un pensamiento de que mira, ellos dicen esto: ‘si tú quieres hacer algo primero hay que sacarse la mugre, estudia, trabaja y luego nadie te va a decir nada, pero si tú primero vas a hacer esto, esto, el otro ¿con qué tiempo vas a hacer lo demás que tú tanto anhelas?’. En cambio, la familia de mi papá, mis tíos, por ejemplo, me ven y me dicen para tomar con ellos. Además, son una familia desconstituida, mi abuelo ha tenido como cinco mujeres, mi papá tiene como 18 hermanos, y de todos esos hermanos mi papá es el único que no ha tenido hijos de otro compromiso. Muy diferente a los hermanos de mi mamá que todos estudian, trabajan o ya tienen su negocio, no están así, sin hacer 127 nada. Por eso mi mamá siempre ha tratado mantenerme lejos de ese entorno porque no quiere que se me peguen esas costumbres. [Por eso yo también desde muy joven ya tenía bien claro mi proyecto de vida ya, desde segundo de secundaria, súper chibolo ¿por qué? porque yo también miraba los ejemplos que tenía ¿no? Mis tíos me decían ‘sabes qué sobrino, quizá yo no tendré una profesión, pero estoy mejor que una persona que lo tiene, yo tengo mi negocio; y para hacer eso he tenido que privarme de ciertas cosas, pero ahora ya puedo disfrutar, me puedo dar el lujo de comprarme esto, esto, aquello; y yo veía eso, también a mis tías desde chibolas comprándose sus cositas, lo comparo con otras personas de su edad y veo que son mucho más maduras; tienen, digamos, sus ideas claras, saben hacia dónde van, prácticamente desde que estudiaban ya tenían un pensamiento claro de lo que iban a hacer, de lo que iban a lograr, y ahora ya lo han logrado . Eso a mí me impactaba y yo tomaba todo eso de ejemplo” (Jazo, 12 de octubre de 2019). “En el barrio nunca he tomado [alcohol], solo en una oportunidad por un cumpleaños de un amigo cercano y lo demás era así privado, no me gustaba mucho figurar en mi barrio. Aquí también hacen hora plan 12 de la noche por la madrugada ya, pero no es gente con la que yo frecuento, más que todo por un tema de apariencia en el barrio, porque la mayoría me conoce con una buena imagen. Los chibolos de mi barrio también están en mi onda, en mi frecuencia137, la diferencia es que son muy notorios. En cambio, yo no puedo tener esa facha por el qué dirán en el barrio porque mi papá es policía y mi mamá es profesora” (Jazo, 02 de octubre de 2019). Como acabamos de observar, para Jazo conservar una buena apariencia está ligado directamente con estudiar y llegar a tener una profesión. Por ello, no sorprende que él mismo señale que apenas tenga su profesión dejará de vender drogas, pues cree que “se vería pésimo”. Además, conviene resaltar que Jazo afirma que su motivación principal para vender cocaína a pequeña escala no es el dinero, puesto que él dice haber nacido en “cuna de oro”, o sea, menciona que nunca ha tenido una necesidad económica real, ya que sus padres siempre le han pagado sus estudios, alimentos, movilidad, e incluso le daban dinero para salir a fiestas. En este sentido, sus motivaciones 137 El entrevistado se refiere a que los jóvenes de su edad del barrio salen también a fiestas, consumen drogas o frecuentan los mismos espacios de recreación que él. 128 tenían que ver principalmente con el prestigio que le daba entre sus pares el hecho de vender cocaína y socializar. Una vez más, los valores aprendidos en el hogar influyen también en qué tipo de microcomercializadores son los jóvenes de esta investigación. En el caso de Jazo se trata de alguien muy preocupado por guardar las apariencias ante su vecindario, otras personas mayores, e incluso dentro de su mismo grupo de pares138. En esta misma línea, resalta la importancia de estudiar y ejercer una carrera profesional en un futuro. De modo que, es relevante para él dar la imagen de un joven estudioso, con metas claras, que no se involucraría en actividades ilegales o “inadecuadas”. Esto ha influido en que sea un microcomercializador que ha vendido coca principalmente fuera de su propio distrito - aunque también dentro. Además, cabe decir que el entrevistado señala que su apariencia de “chico tranquilo” le ayuda a salir bien librado de las intervenciones policiales. Por último, vale la pena mencionar que al igual que en el caso de Mel, el apoyo económico que le brindan sus padres para solventar los gastos de sus estudios depende de su desempeño, ya que como mínimo se le exige que tenga notas aprobatorias. En el caso de Jazo, al no cumplir con este requisito la primera vez que estudió en Ricardo Palma, sus padres tomaron la misma decisión que los padres de Mel, o sea, mandarlo a trabajar para que aprenda a “valorar el dinero, y no les haga gastar dinero a ellos en vano” (Jazo, 12 de octubre de 2019). No obstante, al demostrarles a sus padres que pueden trabajar, solventar sus gastos y también ayudar a los gastos de la casa, estos no dudan en brindarles su apoyo económico una vez más si ellos deciden volver a estudiar, obviamente con la misma condición, aprobar sus cursos. Por otro lado, tenemos el caso de Steal, de 23 años de edad, quien vive actualmente en Milano (Italia), junto a sus padres, su hermana y su sobrino. En 138 Es importante para él que quede claro que vende drogas por diversión y prestigio social, no por necesidad económica. 129 un principio, se mencionó que la separación temporal de sus padres se debió a la migración de su madre a Italia. Sin embargo, hubo la oportunidad de conversar con la madre de Steal, y no fue únicamente por esta razón. Según me comenta la señora Martha - al igual que también mencionó Steal en una conversación informal - cuando sus hijos estaban pequeños ella vivía en casa de los padres de su esposo junto a sus suegros, sus cuñadas, su esposo, su hija y su hijo; sin embargo no se sentía a gusto ahí, debido a que recibía malos tratos de parte de sus cuñadas, y además tenía muy poca privacidad, ya que las hermanas de su marido también vivían ahí con sus propias familias (esposos e hijos). Todo ello se sumaba al hecho de que el dinero que ganaba su marido junto a los trabajos temporales (venta de comidas, postres, etc.) que ella realizaba no eran suficiente para solventar los gastos de sus dos hijos; además de haber sido agredida físicamente en múltiples ocasiones por su marido. Así pues, al enterarse de esta situación, el hermano y la hermana de Martha - quienes ya residían en Italia - le ofrecieron ayuda económica para que ella pueda viajar a Italia, separarse de su esposo, y a su vez, generar más ingresos para el cuidado y educación de sus hijos en Perú hasta que consiga el dinero suficiente para llevarlos a Italia. Sin embargo, ella nunca llegó a separarse de su esposo como pareja, y juntos habían tomado la decisión de que ella aprovechara esta oportunidad y que luego pueda llevarlo a él para que juntos puedan recaudar el dinero necesario para tener allí una economía estable que les permita llevar a sus hijos junto a ellos más adelante, y puedan educarlos allá. Cabe decir que, cuando los padres de Steal intentaron llevarlos, a él y su hermana, por primera vez - con la compañía de una tía de ambos - los frenaron en el aeropuerto y no dejaron que viajaran, ya que al parecer descubrieron que iban a viajar ilegalmente. Debido a la gran suma de dinero que perdieron en esa oportunidad, tuvieron que suspender el viaje unos años más. No obstante, antes que este próximo viaje a Italia se pueda llevar a cabo se les presentó un 130 grave problema familiar139 que urgía que ellos vuelvan a Perú cuando Steal tenía catorce años. Además, este incidente les trajo muchos gastos; por lo cual tardaron unos años más en salir de casa de sus padres, es decir, de los abuelos140 de Steal. Así, estuvieron tres años más viviendo en dicha casa hasta que consiguieron juntar el dinero necesario para mudarse junto a sus dos hijos. Luego, su padre trabajaba como chofer a tiempo completo en una de las combis de las que era dueño su padre; y su madre era trabajadora doméstica. Así fue hasta que los padres de Steal se fueran nuevamente a Italia . En este período de tiempo en el que Steal estuvo lejos de sus padres no tenía una muy buena relación con sus tías de parte paterna, ya que - según su testimonio - “no le tenían la paciencia que podría tener una mamá, y cuando se equivocaba en algo lo golpeaban o le decían calificativos hirientes”. Sin embargo, desarrolló una mejor relación con sus tías y su abuela maternas; ya que ellas eran mucho más comprensivas y protectoras con él. Incluso, una de sus tías trabajaba de secretaria en el colegio donde él estudiaba y siempre lo ayudaba a salir de problemas y vigilaba que se encuentre bien. En ese entonces, ellas (principalmente sus tías maternas), sí representaban una autoridad para él, ya que hasta los 13 años de edad él era muy obediente con todas las reglas que le ponían a excepción de los temas vinculados a estudios. Sin embargo, la supervisión de sus tías era parcial, ya que una ya tenía su familia, y la otra tía también tenía otras ocupaciones y era muy joven para estar completamente al pendiente de él y de su hermana. Quien siempre permanecía en casa era su abuela materna, ella preparaba la comida para absolutamente todos los que vivían en esa casa, y en con quien Steal tiene una mejor relación. Cabe decir que Steal recién pudo comunicarse con sus padres por videollamada a partir de los 10 - 11 años , ya que antes solo podía contactarlos 139 Se solicitó que no sea mencionado. 140 No se sabe con exactitud si estaban en casa de sus abuelos paternos o sus abuelos maternos, ya que ambas casas estaban una al lado de la otra, y Steal y su hermana, cuando llegaron sus padres, solían quedarse en la casa donde se sentían más cómodos. 131 mediante llamadas telefónicas. Es así que cuando sus padres volvieron, me comenta que en un principio sentía que eran unos desconocidos, y aunque poco a poco fue acostumbrándose nuevamente a su compañía, afirma que hasta la actualidad no existe una auténtica relación de confianza entre ellos. No obstante, pese a ocultarles cosas como el consumo y la venta de drogas, muchas veces toma en cuenta su opinión para tomar alguna decisión, por ejemplo, permisos141 para salidas a discotecas, en relación con su enamorada, amistades, etc., aunque no siempre cumpla con las horas establecidas del permiso. No obstante, cabe resaltar que han habido períodos de tiempo - que generalmente coincidían con el rompimiento de la relación con su enamorada - en donde salía tan seguido y sin permiso que llegaba a tener fuertes problemas con sus padres, tanto que algunas veces estos problemas terminaban con él expulsado de la casa, aunque cabe señalar que no lo botaban de manera definitiva, pues bastaba con que él se comprometa a cambiar las actitudes que generaron que fuera echado de la casa para que vuelva a ser recibido. En general, ambos padres están pendientes de ambos hijos, y los apoyan en gran medida. Asimismo, mientras ha estado en sus posibilidades económicas brindarles estudios lo han hecho. Por otra parte, cabe decir que Steal tiene una mejor relación con su padre. En más de una ocasión me ha expresado la admiración que siente hacia él, principalmente por considerarlo un hombre muy trabajador. Definitivamente, Steal ve en su padre una mayor autoridad que en su madre, y según su testimonio, esto quizá no solo se deba a que él tenga un carácter más dominante que el de su madre, sino también a que cuando él “los dejó” para emigrar a Italia conversó del tema con él y su hermana y les explicó sus razones, lo cual no hizo su madre, pues se fue sin informarles, y él y su hermana no sabían que debían despedirse. Según Steal, recuerda el día que su madre se fue, señala que ella los abrazaba a él y a su hermana y lloraba desconsoladamente, pero él no entendía por qué, ya que creía que horas 141 Aunque no siempre cumpla con las horas establecidas del permiso. 132 después ella volvería a la casa, como siempre. Además de ello, su padre lo ha acompañado más tiempo de su niñez. No obstante, cabe decir que, al momento de pedir permisos, lo solicita a cualquiera de los dos, es decir, a quien vea o conteste primero la llamada, pero cabe decir que gran parte de las veces su mamá le dice que mejor consulte los permisos con su padre. Según Steal, solo cuando no dudaba de que su esposo también aprobaría dicho permiso ella lo daba; como por ejemplo en caso de que él vaya a quedarse a dormir en casa de su enamorada o si va a salir algún fin de semana a la discoteca; siempre y cuando no sea todos los fines de semana142. De este modo, siempre ha sido evidente para él que la figura de autoridad en su familia es su padre, pues es quien suele tener “la última palabra” a la hora de tomar decisiones familiares. Por último, según Steal, no ha vuelto a darse algún episodio de violencia física entre sus padres desde que estos volvieron de Italia. Por otra parte, encontramos otros dos casos en donde los padres de los jóvenes vendedores de drogas no habían pasado por ningún proceso de separación (ni temporal ni permanente) o divorcio; esos son los casos de Lucho, de 28 años, y de Max, de 26 años. En el primer caso, la mamá de Lucho enviudó cuando él aún era muy pequeño, y según nos dice, no tiene recuerdos de haber llegado a compartir momentos con él. Después de ello su mamá no ha vuelto a comprometerse, y aunque Lucho menciona que “hubiera sido bueno para ella porque también tenía derecho a rehacer su vida”, él señala que] al final quien decide es ella, y lo cierto es que desde que falleció su padre hasta el día de hoy su madre solo tuvo un saliente, al cual nunca llegó a oficializar, y ya hace muchos años dejó de saber de él. 142 Los ocho meses previos a que Steal se fuera a Italia y él estuviera trabajando con su padre de lunes a viernes sí le daban permiso para salir prácticamente todos los fines de semana. 133 Actualmente, Lucho vive con su madre, su hermana mayor (profesora de 35 años), su cuñado y su sobrina (1 año); y mantiene con ellos una muy buena relación. Según comenta, su madre nunca ha sido muy estricta, pero tampoco ha sido permisiva. A través de las conversaciones informales que hemos tenido en el último año, se puede llegar a concluir que su mamá es una persona bastante comprensiva. Más allá de haberle prohibido ciertas actitudes o actividades, solía ponerle reglas bastante flexibles que sabía que él podría cumplir, es decir, le permitía autonomía sobre sus decisiones. Por otro lado, tanto su madre como su hermana siempre han sido muy pasivas, en el sentido que no suelen “solucionar” los problemas con gritos, ni mucho menos con golpes. En un inicio, cuando él era adolescente hasta aproximadamente los veinte años su madre no aprobaba que él consumiera marihuana, sin embargo, al ver que eso no afectaba de forma negativa en la actitud de él, ya que aún tenía la misma forma de ser, las mismas rutinas, la misma relación con ella y su hermana, y además trabajaba y aportaba a la casa llegó a tolerar su consumo al igual que su hermana. Lo que sí no aprueban es que venda drogas, pero es más por una cuestión de miedo a que él pueda terminar preso. Así pues, cabe decir que Lucho ha sido descubierto por ambas en más de una ocasión mientras rellenaba las bolsas de cox de marihuana en su cuarto. Ante este tipo de situaciones su madre y su hermana optaron por conversar con él para que abandone esta actividad por su seguridad. Sin embargo, al ver que lo sigue haciendo, otras veces han ocultado la marihuana en algún lugar de la casa (que casi siempre él termina por descubrir). Más allá de eso, cabe resaltar que ya no le recriminan tanto esta situación, pues por más que le han dicho muchas veces que lo deje, ya lleva años en ello; y por otra parte porque esto nunca ha representado un problema real en la vida de él, ya que nunca ha descuidado su trabajo (legal) por esta razón, y al ver esto suponen que su sustento económico no depende únicamente de la venta de 134 marihuana, o que no está tan involucrado en eso. Además, nunca desperdicia alguna oportunidad de trabajo, ni deja de aportar dinero para solventar los gastos de su hogar - pues cuando no hay obras (donde trabajar) él continúa dando dinero a la casa con el dinero que tiene ahorrado; aunque actualmente son pocas las veces que no se le presenta algún trabajo, pues lleva años dedicándose al trabajo de “obras en casa”, en donde comenzó como pintor, y ahora es supervisor de obras y tiene muchos contactos en ese rubro que siempre lo llaman para una u otra obra. En la actualidad, su mamá y su hermana saben que la microcomercialización de marihuana en la vida de Lucho es únicamente para ahorrar el dinero que gastaría en su consumo personal, es decir, es una estrategia de ahorro, ya que lo que hace Lucho es comprar un monto de marihuana a un precio “x” (dependiendo el monto) y vender la mitad al por menor - en cox - para que las ganancias cubran lo que invirtió en el monto de marihuana que compró en un inicio, de tal modo que la mitad restante quede para su consumo sin haber tenido que gastar dinero. Sin embargo, cabe recalcar que la mayoría de veces aún cogiendo la cantidad que usa para su consumo, la venta del resto de la marihuana es mayor a su primera inversión, pero estas son ganancias pequeñas; ya que realmente la mayor parte de los ingresos económicos de Lucho provienen de las obras que él supervisa. En seguida, se presentará un conjunto de testimonios, expuestos a modo de relato, que ilustran mucho mejor la relación que Lucho tiene con su madre (y su hermana): “Mira, te cuento, mi papá falleció cuando yo tenía un año y medio. Yo no lo he conocido más que por fotos. Mi mamá es ama de casa, antes trabajaba en su ferretería, pero ahí ya somos mi hermana, mi cuñado, yo; somos tres ya, entre los tres aportamos [económicamente] pues, [mi mamá] se queda más que todo ahí a cuidar a mi sobrinita que tiene 5 meses, también es una chamba, a veces que yo he estado ahí he visto, y ya yo me quedo ahí también cuidando a mi sobrinita mientras ella se va al mercado, cocina, limpia y así. [Con respecto a lo que consumo y vendo marihuana] mi 135 mamá ahora ya sabe, por todas las veces que me ha agarrado143. Una vez justo yo estaba llenando los cox de marihuana en mi cama y justo ahí abre mi puerta y lo cubro al toque con mi sábana y me dice '¡Qué haces!' y yo asuuu me vio pues, eso ya fue hace unos 7 años, y me dijo 'ya vamos a hablar', se dio cuenta que era para vender porque era bastante; y me habló pues, [me dijo] 'oye, no vayas a estar vendiendo, no vaya ser que te pase igual que a tu papá144, yo le decía que ya nomás, pero no era que le prometía que no lo iba a hacer de nuevo, solo le decía “ya, ya”, nomás. En tal caso que lo guardé nomás, y después de un tiempo mi cuarto estaba palta145 porque entraban y rebuscaban, ya yo sé porque me daba cuenta, yo ponía seguro, pero ahí tenía su truco para abrir, y mi hermana y mi mamá ya sabían cómo se hacía porque ya me habían visto a mí abrirlo, y cuando encontraban lo que estaban buscando (marihuana) se molestaban pues. [Mi mamá me decía], 'oye hijo, no vayas a estar en huevadas', pero se molestaban un rato nomás, al día siguiente ya normal, no se va a molestar para toda la vida. [...] Te cuento una experiencia también, hace tiempo cuando recién estaba comenzando a fumar, tenía un cox en mi escritorio, abajo del mantelito que lo cubría lo metía, pero fui a chambear y se me olvidó llevarlo, me acuerdo en la noche que quería fumar pues, voy a sacar y veo y no era, me lo habían cambiado jaja, habrá sido mi mamá o mi hermana, no sé, pero lo cambiaron con una plantita por ahí. Luego salí al jardín y vi que planta era jaja. Asu, ‘ahora qué hago’, dije; cuando pasaba eso igual yo preguntaba ‘¿quién entró a mi cuarto?, y ellas [decían] ‘tú sigues con la cochinada no, ya te he dicho ya’. [...] Siempre que encontraban en mi cuarto me lo escondían, eso habrá pasado unas tres o cuatro veces. Yo buscaba y buscaba, y lo encontraba; en la cocina, en el balón de gas, no lo botaban; y cuando lo cogía luego mi mamá [me decía] ‘ya lo has encontrado, ya te lo has sacado, ¿no?’, así nomás me decía. Ahora normal, ya saben ya, no se molestan mucho. Bueno, en realidad, no se molestan, me hablan nomás, [...] ellas tampoco no me están midiendo mucho si salgo o qué hago, además ya estoy grande, pero igual pues una mamá siempre se preocupa, además que soy el último146 (el menor de los hermanos). Yo creo que me hablan más que todo porque se preocupan si me llegan a encontrar con eso [los policías]. Esa es su preocupación. [...] Pero mi viejita sí, de que me comprende, me comprende, eso es lo bueno; hay otras que si te van a decir ‘sabes que, agarra tus cosas y vete’, no te 143 Descubierto. 144 Una vez su papá compró electrodomésticos robados (existe un lugar en villa el salvador llamado “la cachina” en donde venden objetos usados, y algunos de ellos son robados), y la policía llegó a su casa, se llevó a su papá y todos los electrodomésticos que no tenían voucher. Sin embargo, su padre salió ese mismo día de la comisaría. 145 Estar palta: Dar vergüenza. 146 El menor de los hermanos. 136 aguantan con eso, porque mira, mi mamá ya más de cuantas oportunidades que me ha agarrado con eso” (Lucho, 28 de septiembre de 2019). Por último, tenemos el caso de Max, de 26 años de edad, quien vive actualmente con su novia Jess (26 años) y el hijo de ambos, de 5 años. Además, comparten dicha vivienda con los abuelos, los padres y la hermana menor de Jess. Max y Jess empezaron a convivir desde hace dos años, apenas retomaron su relación después de haber estado separados por casi 8 meses. Sin embargo, en este período de tiempo aún se comunicaban para cuadrar asuntos relacionados al hijo de ambos. Los años previos a esta separación (alrededor de dos a tres años), pese a no convivir, Max solía pasar bastante tiempo en casa de Jess, y quedarse a dormir allí con frecuencia, ya que tenía - y tiene hasta hoy - muy buena relación con toda la familia de su pareja. Antes de convivir con Jess, Max vivía en casa de sus padres, junto a su hermano y a sus cuatro hermanas mayores - Max es el menor de los hermanos - y sus sobrinos y sobrinas de parte de dos de sus hermanas. Actualmente, su padre ya no trabaja, debido a que ya es anciano, pero antes se dedicaba a pintar cuadros, y su madre trabaja vendiendo comida en su propia casa. Para cuando Max entraba a la adolescencia, sus padres ya eran bastante mayores, por lo tanto, la mayor parte de su cuidado lo compartía su madre con sus hermanas mayores, quienes para eso ya tenían entre 20 y 30 años. Su padre, aunque estaba presente, solía estar más atento a las reglas y prohibiciones que dirigía hacia sus hijas que hacia sus hijos varones. Sin embargo, dicha libertad recayó más en su hermano mayor que en él, debido a que, por ser Max el menor de los hermanos, sus hermanas y su madre siempre han estado muy pendientes de sus decisiones y sus pasos; y, como generalmente, en comparación a su hermano y al resto de jóvenes de su barrio, él era muy tranquilo y aportaba económicamente a la casa (desde adolescente ganaba dinero jugando en algunos campeonatos de fútbol Inter 137 barriales, ya que le pagaban por jugar para sus equipos). Asimismo, desde que terminó el colegio estuvo trabajando en una empresa de llaveros donde permaneció por más de cuatro años; y en ambos casos, parte del dinero que ganaba se lo daba a sus padres o hermanas para solventar algunos gastos del hogar. Debido a que Max desde muy joven comenzó a aportar en la casa, sus padres y sus hermanas respetaban bastante su privacidad, puesto que veían que a diferencia de la mayoría de jóvenes de su barrio que estaban involucrados en pandillas de robo, barriadas, y drogadicción; Max, pese haber crecido en este entorno y ser amigo de ellos, no estaba metido en los mismos asuntos. Por esta razón, Jess ha mencionado en muchas ocasiones que, en casa de Max, toda su familia lo respeta mucho. En este sentido, podemos decir que, aunque Max señala a su padre como principal autoridad de su hogar, actualmente y quienes a lo largo de su vida han tenido mayor influencia en sus decisiones han sido su madre y sus hermanas mayores. Según lo revisado, podemos decir que los factores que llevaron a Max a volverse vendedor de pasta, están más relacionados con su entorno, es decir, su vecindario, su grupo de pares, y a otras causas últimas que con su familia. Por último, cabe decir que en gran parte de los casos no solo encontramos padres adictos, sino también familiares cercanos que se dedican al robo - el hermano de Max, el hermano de Nigga, y el hermano de Nito -, y otros familiares que son o han sido vendedores de drogas al por mayor; o en caso de Max y Nito venir de un barrio en donde muchos de sus amigos de infancia se dedican actualmente a robar en pandillas, son drogadictos, están presos, o incluso han fallecido a causa de la adicción o por pelea de pandillas. Por otro lado, encontramos que existen otros vínculos que, aunque no están basados en la consanguinidad, son también importantes. Estos son los lazos por afinidad, es decir, “la familia que escogen”, en este caso resaltamos 138 la importancia de una pareja estable147, que en algunos casos han conseguido lo que los familiares no, como por ejemplo que estos jóvenes abandonen la venta de drogas - al menos temporalmente - o tomen muy en cuenta la presencia de la pareja al momento de tomar decisiones. Vale la pena presentar esta realidad a través de dos breves relatos: “Cuando vendía marihuana la verdad que no me fue bien, yo considero que no me fue bien, porque en ese momento estaba con mi enamorada y no salía mucho a fiestas y para vender todo eso tienes que ser conocido salir bastante, así como cuando vendí coca y estaba viviendo fuera de mi casa y soltero, en cambio ahí prácticamente la mayoría me lo terminé fumando yo solo o con ella, ja ja. [...] En el caso de la coca, para cuando comencé a vender la coca del tío de Pachi ya había vuelto a mi casa, después de haber estado mes y medio fuera, y ya había vuelto con mi enamorada, y sabía que no podría estar saliendo todos los fines de semana, por eso es que también le dije a Pachi que venda [por mí], y el normal aceptó pues, ya sabes cómo es; y así, él vendía los sábados que yo no iba [a Éxtasis], y ya cuando iba yo a veces igual no lo vendía yo, a veces sí; y ya cuando iba a la discoteca con mi enamorada que habrán sido un par de veces le dije a Pachi que solo él venda porque no quería que se me estén acercando para pedirme que les venda pues. Creo que para eso mi enamorada aún no sabía que vendía, luego supo y normal, solo me decía que tenga cuidado, pero lo que sí no le gustó nunca es que yo consuma cocaína, entonces por eso yo le decía a Pachi que él venda por mí cuando yo iba con ella porque para mí se me iba a ser incómodo estar yendo a cada rato al baño para que que mi enamorada no se dé cuenta o cuando ya sabía para no incomodarla con eso, porque igual tanto que iba al baño se podía dar cuenta o también me iba a decir que seguro también voy al baño a meterme coca, y ya pues para evitar eso Pachi vendía solo nomás, y él como es así todo alaracoso148 ni bien llegaba a la discoteca ya les hacía señas a los que compraban o también él mismo les hablaba por chat antes de ir, entonces a mí ya poquísimas veces se me han acercado a pedirme cuando mi enamorada estaba en la discoteca conmigo” (Steal, 28 de agosto de 2019). 147 Generalmente se trata de relaciones largas, en los cuales ha existido en algún momento convivencia. 148 Escandaloso. 139 “Hace un tiempo dejé de vender porque tenía una pareja y mi pareja tenía su bebé, su bebito de 5 años, y vinieron a vivir a mi casa un tiempo, y ella se enteró que seguía fumando y me dijo ‘ya no quiero que consumas’, y le dije ‘ya, poco a poco’, en tal caso que fue encontrando [marihuana], una, dos veces; no lo guardaba tampoco en el cuarto donde dormíamos, tenía una zapatilla y por ahí lo fondeaba149, me habrá visto seguro, cosa que cuando un día llegué del trabajo la zapatilla ya no estaba, yo decía quién habrá sido; mi mamá, ella o mi hermana. La cosa que lo encontró, se molestó y se fue [...], por eso ya no sacaba monto [mercancía de marihuana] así como antes, solo sacaba quince gramos, poco, como para mi consumo nomás, ya no vendía pues, no salía mucho tampoco porque llegaba de trabajar, estaba ahí con ella, no había tiempo pues, y si me llama alguien se iba a dar cuenta también. Cosa que estuve así dos años sin vender porque el medio año que hemos estado así como enamorados yo igual me iba a su casa o ella venía, más el año y medio que hemos estado así conviviendo. Bueno, luego pasaron otras cosas, terminamos; y ya, volví a lo mismo, al estadio, a la barra. Ella me decía ‘si yo estoy acá es por ti, no quiero que te sientas mal, pero si yo estoy acá es para estar contigo, para pasar el tiempo juntos, para estar acá con el bebé’, ya también entendía porque en ese tiempo ella estaba peleada también con el papá de su hijo, y ella me decía ‘mira, yo tengo mucho que perder, yo estoy peleada ahora con el papá de mi hijo por todo esto’, y yo también me ponía a pensar y la entendía, y ya por eso no vendía pues, solo consumía, pero menos también. Y a veces se daba cuenta porque los domingos si me iba un rato con mis amigos, nos encerrábamos en una moto y se pegaba el olor también. No me dejaba tampoco salir con mis amigos mucho. Ella me decía ‘mira si yo estoy aquí es para estar contigo, dime si vas a estar tú acá o no para ya irme sino yo a mi casa’, y ya pues por eso tampoco no salía mucho. Pero ya bueno, para que, si fue una bonita experiencia la que pasé con ella, y ya a veces se extraña eso, y aparte al bebé también, las cositas que hacía ya me quedan marcado también, pero ya pues son cosas que pasan. Y hasta ahorita a veces pienso ¿no? en qué hubiera sido si se hubiese quedado acá conmigo, yo hubiera cambiado y todo eso, ya pero ya las cosas pasan por algo, así lo veo yo” (Lucho, 28 de septiembre de 2019). Como se ha podido ver, la opinión de la pareja - si es una relación que consideran seria - influye mucho en la decisión de estos jóvenes de dedicarse a la microcomercialización de drogas, incluso en ocasiones suelen tomar sus 149 En este contexto hace referencia a guardar algo en algún lugar oculto. 140 opiniones más en serio que la de sus propios familiares. Esto parece darse en algunos casos porque la familia no está enterada o porque si lo está la consideran un apoyo más incondicional. En cambio, sí son capaces de dejar o cambiar ciertos hábitos para no incomodar a la pareja, ya que esto podría causar su separación. O bien, también hay casos en que esta situación se conversa con la pareja, quien puede aceptar que ellos vendan estas sustancias, pero ponen ciertas condiciones, y estos suelen aceptarlas y cumplirlas. En este sentido, encontramos que, a diferencia de lo que el sentido común puede suponer de microcomercializadores de drogas de un distrito como villa el salvador, estos jóvenes valoran y tienen bastante en cuenta la opinión de sus parejas - si esta es estable en torno a la actividad ilegal que ellos realizan. Cabe decir que esta no es una característica explícita de estos jóvenes, pero es importante señalar que sí existen estos casos. 6.1.1. Análisis y conclusiones Las variaciones existentes en el conjunto de casos dan luz de que la presencia o ausencia de los padres es bastante heterogénea, y que no es evidente su explicación ni su variedad. Este fenómeno debe ser situado en cada caso para indagar en sus implicancias en la vida familiar de los jóvenes microcomercializadores de drogas. En la mayor parte de los casos encontramos en los microcomercializadores un sentimiento de ausencia de uno o ambos padres, ya sea por casos de abandono, tanto del padre (Pachi, Lumber, Nito), como de la madre (Mauz); separación de los padres, generalmente vinculada a la poca presencia paterna, violencia y/o infidelidades (Jazo, Nigga, Mauz), y en otros casos por migración (Steal). Por otro lado, existen casos en los que después de haber experimentado un período de separación de los padres, se vive la migración de la madre (Nigga, Nito), del padre (Mauz); o de ambos padres (Steal). Así también, 141 encontramos casos en los que la presencia de la madre es bastante limitada debido a temas de trabajo (Jazo, Lumber y Pachi); y por último tenemos la ausencia del padre, por fallecimiento (Lucho150). Como se observa, el sentimiento de ausencia de los padres por parte de los hijos no se debe únicamente a una razón, sino que en muchos casos intervienen múltiples procesos familiares (migración, separación, abandono temporal o permanente y fallecimiento). Sin embargo, cabe resaltar que el sentimiento de ausencia no hace referencia únicamente a la ausencia física de los padres, sino también a su ausencia a nivel emocional, aunque suelen estar entrelazados. Asimismo, cabe mencionar que no todos los casos de separación implican necesariamente un sentimiento de ausencia del padre o de la madre, como es el caso de Mel; y que además no en todos los casos revisados existen casos de separación de los padres, como es el caso de Max. Por otra parte, es necesario ser críticos con los casos de separación, abandono y migración de los padres - y sus interrelaciones, ya que no son excluyentes - pues aunque estas familias presentan, por lo general, problemas tanto económicos como en la educación de los hijos; es importante anotar que la situación problemática ya estaba presente en las familias antes de estos sucesos, configurando una estructura familiar específica, que es necesario conocer para entender sus implicancias en la vida de los hijos. Por ello, cabe resaltar que, previo a estos sucesos, encontramos casos de violencia doméstica, peleas constantes entre ambos padres, problemas económicos, conflictos con los familiares de la pareja, etc. Así también, se ha podido observar, a través del desarrollo de los hallazgos, que no solo la relación entre padres e hijos es importante, ya que existen nuevos modelos familiares, diferentes al modelo tradicional de una familia compuesta por madre, padre e hijos. Por lo tanto, es indispensable adecuar nuestro análisis a estos nuevos modelos. 150 Aunque la madre de Lucho en su niñez y adolescencia era la única proveedora económica de su familia, Lucho no experimenta un sentimiento de ausencia por parte de la madre, ya que trabajaba en un negocio familiar dentro de su propia casa, una ferretería. 142 De este modo, encontramos que la ausencia de los padres - absoluta o parcial - no implica que los hijos queden a la intemperie; puesto que los procesos familiares de abandono, separación/divorcio y migración de los padres traen consigo una reorganización familiar en la cual los niños/as y adolescentes asumen como referente de autoridad a las abuelas, tías, hermanas - como es el caso de Nito, Steal y Nigga - pues en su mayoría son las mujeres quienes asumen las funciones de cuidado y buscan una nueva organización y funcionamiento familiar. Incluso, esto es visible aun cuando la madre, o ambos padres están presentes, como se encuentra en el caso de Max, Lucho y Mel, en donde la presencia e influencia de las hermanas cobra bastante fuerza. Y, en otros casos - Jazo y Mauz - los abuelos asumen dicha responsabilidad. Esto último es corroborado por los testimonios aquí expuestos, pues los jóvenes de este estudio toman más en serio los consejos o reglas de aquellos familiares que han estado presentes a lo largo de su crecimiento, cuidado y educación, no solo en un sentido físico, sino también emocional; y como ya se ha visto, estos familiares no siempre - ni únicamente - son los padres. Además, ocurre que, pese a las influencias negativas que pueden haber en su entorno, en gran parte de los casos estos jóvenes también han adherido a su personalidad otros valores positivos y significativos, que además suelen presentarse con mayor intensidad en sus personalidades que el resto de formas de actuar - provenientes de otras influencias familiares como padres drogadictos, hermanos rateros, tíos vendedores de droga al por mayor, etc. - que también han normalizado. Por último, cabe resaltar la importancia de tener cuidado con exagerar o sobreestimar los efectos negativos de la separación/divorcio, abandono y migración de los padres; puesto que en ocasiones permite transformaciones positivas en la vida de los niños/as o adolescentes. De modo que, cuando son protegidos por acciones positivas [constantes] de adultos cercanos; como resulta en la mayoría de casos, estos jóvenes desarrollan cualidades para 143 adaptarse a nuevos entornos y situaciones, incluso si estas resultan adversas; pues se ha encontrado que son personas con mucha capacidad para superar situaciones difíciles a lo largo de sus vidas. 6.2. Apoyo familiar En el primer apartado de este capítulo se ha ahondado en la relación de los jóvenes microcomercializadores de drogas con sus padres para dar luz de qué tanto estos individuos cumplen el rol de principales agentes socializadores en la vida de estos jóvenes; es decir, en qué medida su presencia en su crecimiento estructura sus formas de ver la realidad, sus hábitos, costumbres, etc. Sin embargo, esta teoría está más ligada a un modelo tradicional biparental, y lo que se ha encontrado aquí es una variedad de modelos familiares alternativos. Por lo tanto, cuando hacemos referencia al “apoyo familiar” nos referimos al apoyo de aquellos miembros de la familia que han cumplido el rol de cuidadores, y además son percibidos por los jóvenes microcomercializadores - al menos en cierta medida - como un referente de autoridad y apoyo. Asimismo, cabe recalcar que este subcapítulo ahondará en el apoyo de la familia en relación con el vínculo que existe entre los jóvenes y las drogas; pues ya se ha expuesto el apoyo familiar en otros ámbitos de su vida más generales. Lo que se ha encontrado en los casos aquí revisados es que la familia cumple un rol de soporte emocional en la vida de los jóvenes microcomercializadores de drogas, en tanto los hace sentir integrados a un hogar que los apoya, aunque en ocasiones resulte permisiva. En este mismo orden de ideas, la familia suele tolerar ciertos aspectos de la vida de estos jóvenes, al igual que ellos toleran otros aspectos de la vida de los padres o los miembros de la familia más cercanos a ellos. En este sentido, la familia puede sospechar que estos chicos consumen o venden 144 drogas, pero hasta que esto no se hace evidente se limitan a dar consejos. Y, en el caso que esto llegue a descubrirse, la familia está ahí para apoyarlos (aconsejando, metiéndolos a centros de rehabilitación, alejándolos de ese entorno, etc.); o en caso sean descubiertos y capturados por los policías buscan negociar con ellos su libertad. En conclusión, aunque no siempre aprueben que los jóvenes vendan droga, pueden llegar a tolerarlo, ya que el foco de su preocupación no parece ser el hecho de que vendan drogas, sino la posibilidad de que estos caigan presos debido a dedicar parte de su tiempo a dicha actividad ilegal. A continuación, un conjunto de testimonios de los casos más representativos que pueden ilustrar estas afirmaciones: El caso de Nigga: “Bueno, hasta los 16, que yo sepa, solamente mi tía sabía que yo consumía marihuana. Varias veces me dijo que lo dejara y todo, pero como yo veía que ella no le decía nada a mis abuelos ni a mi mamá para que no se preocupen, y yo así a mi mente de chibolo le daba igual y seguía [...] Al final si se enteraron, o sea, toda mi familia, actualmente lo aceptan; solamente me dicen que no lo haga en la casa o frente a mi hermana, o sea, que no le falte el respeto a la casa. Aunque, sospechaban que vendía marihuana, solo llegaron a enterarse cuando me atraparon los ternas, esa vez llegué hasta la comisaría, y me quedé en la carceleta como tres días, ahí me pegaban, todo, y a los dos días y medio le avisan a mis tías, y ahí mismo llega mi tía a las 10 de la noche con comida, y asu te juro, fue lo mejor, primera vez que comía en tres días [...], llegó a la comisaría y comenzó a gritar, a exaltarse y le dijeron el motivo por el cual me habían agarrado, pero solamente me habían encontrado dos paquetes, pero ellos le habían metido como cinco más de su bolsillo y dos de marihuana. Ella va, me mira y me dice ‘¿eso es tuyo?’, [y le respondo] ‘nera, te juro que yo solo tenía dos paquetes de marihuana, y lo demás me lo han metido’ porque ella no sabía que coqueaba (consumo coca), ella no sabe que coqueo; [y le dije] ‘sino que me han visto haciendo el trance a alguien‘, y ahí es donde le cuento que yo si vendía marihuana, y me pregunta; ‘¿y has hablado algo?’, [y le respondo]; ‘no he hablado nada, no he firmado nada’, [y mi tía me dice] ‘ya, espérate’, y así, me sacaron el mismo día y me dijeron que tenía que ir 145 a dar mi manifestación el mismo lunes, con mi abogado para dar mi declaración frente a un fiscal. [...] Mi tía cuando salí salvo de mi declaración me metió dos cachetadas super netas, me lloró por enésima vez, me dijo ‘ahora sí, desahuévate, ya no pagues el otro mes de tu cuarto. Regresa a la casa a vivir, por favor, tu mamá llega en un mes, ya no la cagues’, y ya la cosa es que regresé a casa, y me trataban como un bebé te lo juro por dos semanas, de ahí recién me dijeron que me consiga un trabajo por lo legal” (Nigga, 15 de mayo de 2019). El caso de Steal: “Mis papás aún no aprueban que yo consuma marihuana, aunque no sé, ahora como que creo que saben, pero lo toleran porque han visto que ahora como que todos ya lo aceptan, que incluso hay quienes lo usan medicinalmente, además saben que algunos de mis amigos consumen, mi enamorada también, y aun así estudian, trabajan, les va bien, entonces yo creo que saben, pero se hacen los locos, de todas maneras igual preferirían que no lo haga obviamente. Lo que sí desaprueban totalmente es que consuma cocaína, hubo una vez que mi enamorada se enteró que yo consumía, se preocupó y les dijo a mis papás y ellos me mandaron al psicólogo y todo eso. Ellos si no se han enterado que yo he vendido marihuana, ni que he vendido cocaína, pero conociéndolos, yo creo que si ellos se enteraran de que he vendido drogas; yo creo que, pucha, se sentirían decepcionados, tristes, más que todo eso ¿no? obviamente; pero con las ganas de ayudarme siempre. Buscarían como sea la forma de que lo deje (Steal, 11 de abril de 2019)”. El caso de Lucho: “Bueno, en realidad, [respecto a lo que vendo marihuana], ya no se molestan, me hablan nomás, porque tampoco yo no estoy pidiendo nada de ellas, [o sea, ni de mi hermana ni de mi mamá]. Yo creo que me hablan más que todo porque se preocupan si me llegan a encontrar con eso [los policías]. Esa es su preocupación, porque una vez estábamos fumando la gente acá del barrio, acá en la banquita de abajo y siempre hay arañados de acá del barrio, la cosa es que llamaron a los policías, y justo como estábamos fumetiando151, nos sorprenden fumetiando porque el carro de inteligencia se metió por atrás, intervención todos, ya saqué mi DNI, todos sacaron, pero en ese 151 Acción de fumar. 146 momento ya nadie tenía nada, todos estábamos limpios; y justo pasa mi madre por ahí, cosa que me llama y me dice ‘Lucho, ¿qué ha pasado?’ [y le digo] ‘Nada, aquí intervención, el trabajo del señor policía de todos los días’, y el policía se mete en la conversación y dice ‘No señora, lo que pasa es que nos han llamado porque [ellos] han estado fumando marihuana’, y mi mamá le dijo ‘Aya, pero ¿qué tiene? mi hijo trabaja, yo sé que mi hijo fuma marihuana, pero mi hijo trabaja pues’ y el policía le dijo ‘Sí señora, está bien, pero está prohibido fumar aquí en la calle, si quiere fumar que fume en su casa’, y ya mi mamá le dijo “Ya, ya”, cosa que me cogió nomás y me dijo; ‘ya Lucho, vamos’, me agarró y me llevó pues normal, y yo le dije ‘ya ahora, que me entregue mi dni nomás” (Lucho, 28 de septiembre de 2019). El caso de Max: “Mi familia no sabía que yo vendía pasta, ni mi mamá, ni mis hermanas, nada, un hermano sí sabía ¿no? que yo vendía. Como mi mamá tiene su puesto de comidas en la casa no bajaba por ahí donde yo paraba. Se enteró también el día que me agarraron [los policías y estuve en la carceleta] porque antes de eso ni se lo imaginaban; y bueno, me preguntaron por qué me agarraron y ya pues tuve que contarles nomás, y le dijeron a Jess. Se pusieron tristes pues mis hermanas, se imaginaron lo peor, pensaron que me iba a ir preso. Mi hermana estaba detrás de mí, hablando con la policía a ver si podían llegar a un arreglo, y claro mi mamá también preocupada, mi papá, mis demás hermanos. Claro, mi hermana siempre estaba detrás de mí, ella siempre bajaba con mi mamá a verme. [...] En el transcurso de esos quince días mi hermana bajaba, hablaba con los policías para arreglar, y la dejaron entrar al calabozo, y ella me pregunta cuánto tengo, y justo yo tenía dinero guardado, y ya pues arreglaron [con los policías mi salida], y ellos le dijeron ‘tal día va a salir, va a venir fiscal acá’, y todo eso; y ya pues hablaron con la policía, pidieron tres mil soles, y ya pues salí, pero quedó ahí un antecedente, quedó manchado. [Luego de eso], dejé de hacerlo unos meses, pero cuando volví; me hablaban, me decían ‘salte de eso ya’, y yo decía ‘si, no te preocupes’, pero seguía, pero ahora ya saben y como que si lo aceptan. [...] Un día estaba con dos celulares y tres bolsas de marihuana de mi casaca, y venía de casa de Jess, estaba yendo a mi casa; y yendo a mi casa veo bajando a dos policías, me ven y aceleran, ya sabían que era yo pues, y como estaba con la marihuana, y ya sabían que venían por mí a molestar, lo que hice fue de frente ir para mi casa; y luego de un minuto los veo parados en la puerta de mi casa; y cuando mi hermana ve que estaban ahí y le dicen que es por mí comienza a gritar pues, comienza 147 a decir ‘Vayan a trabajar, que vienen a joder a mi hermano otra vez, que ya está en nada ya’, [aunque ella sabía que seguía vendiendo], y ya pues se fueron nomás” (Max, 28 de septiembre de 2019). En una conversación entre Max y su pareja, Jess, dentro de la entrevista: Jess (dirigiéndose a la entrevistadora): “O sea, su familia lo apoya, pero le dice que se salga de eso. Max: Bueno, me apoya, bueno… [con duda] Jess (dirigiéndose a Max): Te apoya pues, o sea, si te pasa algo o te atrapan te va a apoyar, si tiene que marcarte para avisarte que hay intervención de los policías por tu barrio, te va a marcar tu mamá o tu hermana para que no te pase nada, si vienen los policías a buscarte a la casa te van a esconder” Max: Ah bueno sí, eso sí. El caso de Mauz: “Cuando era más chibolo y vendía, mi familia sospechaba y si se metían a veces a mi cuarto, pero yo les decía ‘a mí no me digan nada porque yo tengo que recursearme de alguna manera’, pero ellos se tuvieron que enterar porque me vieron vendiendo, no porque yo les haya dicho ni nada, ellos se han enterado porque me han visto, porque yo he estado vendiendo a muchos vecinos míos cerca de mi casa marihuana, y tuve que decirles ‘miren, saben qué, yo trabajo también por la legal, pero también tengo que buscarme la manera de salir adelante, la casa no puede seguir así, yo tengo que darles una mejor vida a ustedes, a mis abuelos’, pero no entendieron, me dijeron que yo iba a ser un drogadicto más, pero hasta el día de hoy les estoy demostrando que no es así. Yo venderé droga, pero yo estoy claro en lo que quiero; y ya mi familia hasta el día de hoy saben que yo vendo, pero marihuana, ya no vendo otras cosas porque quiero dejar de malograr a la gente [...] mis tíos, mis abuelos, todos saben, saben que trabajo también, que me saco la mierda trabajando por la legal, pero también saben que lo hago por lo ilegal porque algún día quiero tener mi casa bien construida y vivir bien, ellos saben que yo vendo, pero al menos ya no se meten en mis asuntos, pero si yo llego a caer o algo yo no los meto a ellos, yo soy solo, ya yo estoy grande, tengo mi dinero ahorrado por si me llegan a atrapar, casi todas las veces que 148 me han descubierto los tombos yo solito me las he arreglado porque yo tenía mi plata guardada para poder arreglar con ellos, [...], pero bueno si yo llego a caer estoy seguro que nadie se preocuparía; solo mis abuelitos, por eso yo siempre trato de tener ahorrada mi plata para cualquier problema porque no me gustaría que si caigo [preso] ellos tuvieran que estar ahí preocupándose porque sé que se preocuparían y buscarían la forma de ayudarme, y no quiero eso yo, yo ya estoy grande, y ellos ya son mayores, yo no quiero incomodarlos con nada, al contrario, yo quiero darles a ellos más bien” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). El caso de Mel: “Si [mi papá se enterara de que vendo o que he vendido postres de marihuana], o sea, sí se molestaría, pero no igual que si vendiera los cox de marihuana; o sea, mi papá [sí entendería la diferencia], pero mi mamá lo tomaría igual. Ella vería igual que yo venda postres de marihuana a que si yo vendiera la marihuana por cox o por monto, ella no comprendería la diferencia. En caso de mi papá sí sentiría yo un poco de decepción de su parte; pero, o sea, no es que me tildara de que ‘ay, tú vendes eso y esto que el otro, que eres una traficante’; eso no, pero si vendiera en cox ahí sí, es más hasta creo que me botaría de la casa, mi papá si me botaría de la casa, es que creo que se decepcionaría bastante, me diría ‘¿por qué? ¿por qué lo haces? acaso yo no te doy, o en qué he fallado para que estés haciendo estas cosas que son un riesgo tan grande’. [...] Pero, no sé lo que yo creo es eso, pero luego conociendo a mis hermanas, a mi mamá, mi papá, no creo que me dejarían así al abandono, o sea, me botarían de la casa para que aprenda, pero si les demuestro que he cambiado, que no lo volveré a hacer, o les pido ayuda yo sé que me darían otra oportunidad, pero eso sí, me darían como un ultimátum, y no se podrían olvidar de eso” (Mel, 03 de diciembre de 2019). En los casos de Pachi y Nito, encontramos que algunos hallazgos y testimonios expuestos en el primer subcapítulo de este apartado dan cuenta de cómo se desarrolla la relación entre los microcomercializadores de drogas y su familia al descubrir que ellos dedican parte de su tiempo a la venta de drogas, sin embargo, se ha expuesto en el primer subcapítulo porque es justo en ambos casos en que el apoyo viene de parte de la madre. Como se ha 149 expuesto con anticipación, todas las veces en que la madre de Pachi ha descubierto o ha tenido muy fundadas sospechas de que él vende drogas ha optado por, en primer lugar conversar con él para que lo deje; o al ver que - pese a su insistencia - aún continúa vendiendo drogas, meterlo en centros de rehabilitación; o alejarlo del entorno de su barrio mediante viajes al extranjero, como hizo en dos ocasiones, la primera cuando estuvo viviendo medio año con un tío en Paraguay, y la segunda cuando vivió en Argentina junto a su padre. Por otra parte, en el caso de Nito, encontramos que ya se había visto involucrado en problemas de pandillas, e incluso en un episodio de robo a mano armada en donde llegó a quedar herida una persona, y aun así su madre estuvo apoyándolo, es decir, no apoyando su actuar, sino buscando el modo de que Nito no termine preso, aunque ello signifique encubrirlo y sacarlo del país. Actualmente, él vive con su pareja y su hija - y su hermano, la pareja y la hija de él - en casa de su madre, y aunque tiene bastantes sospechas que en ocasiones él roba junto a otros chicos del barrio solo se limita a darle consejos, ya que hasta el momento ha intentado muchas maneras de evitar que él se dedique a actividades ilegales, y pese a ello, él y su hermano continúan haciéndolo. La madre de Nito no sabe con seguridad que él también se ha dedicado a la venta de drogas, pero lo sospecha, ya que en su barrio esa información suele ser de conocimiento común de todos los vecinos; aun así parece ser que prefiere esto a que él se dedique a robar. Así también, cabe decir que si Nito es nuevamente descubierto por los policías sea por un caso de robo o de venta de drogas, ella buscará nuevamente la forma de conseguir que no termine preso. Cabe decir que debido a que no en todos los casos los familiares de los jóvenes han llegado a descubrir que ellos se dedican o se han dedicado a vender drogas - o han sido descubiertos por los policías - algunos testimonios dan luz de la percepción de los propios microcomercializadores de drogas respecto a cuál sería la reacción de su familia al enterarse de este hecho, 150 teniendo en cuenta que no hay nadie mejor que ellos para exponer cómo actuarían en estos casos sus padres, abuelos, tías, hermanas, etc. 6.2.1. Conclusiones Ha quedado demostrado que efectivamente existe un apoyo de la familia - y es la mayoría de casos - incondicional, pues aunque puede que no estén de acuerdo con el consumo ni la venta de drogas, no por ello los abandonan a su suerte. Es así que la familia - o parte de ella - puede hasta llegar a cubrir directamente alguna infracción a la ley de estos jóvenes ante las autoridades. En este mismo orden de ideas, encontramos como la familia está representada en la mayoría de casos por las figuras femeninas de la familia extensa, y tienen un rol de suma importancia de soporte emocional en la vida de los jóvenes microcomercializadores de drogas, en tanto los hacen sentir integrados a un hogar que los apoya. Asimismo, encontramos que la familia como soporte emocional resulta vital en el desarrollo de la autoconfianza, habilidades interpersonales, empatía, y de resolución de problemas; y en este sentido de la capacidad de agencia y adaptación a diferentes entornos, incluso si estos resultan adversos. No obstante, en un ambiente en donde la venta de drogas al por menor está al alcance; y sus grupos de pares más cercanos están involucrados en el consumo o venta de drogas ilegales, también pueden adaptarse a estos contextos llegando a dedicar parte de su tiempo a ello. Incluso, las habilidades interpersonales y de resolución de problemas aprendidas en sus entornos familiares, junto con la interacción con sus grupos de pares, les pueden ser útiles para sortear los riesgos implicados en esta actividad ilegal, y también para sacar provecho de ella. 151 6.3. Conclusiones Finales A lo largo de este capítulo se ha demostrado que la familia cumple un rol importante en la socialización de los microcomercializadores de drogas, en el sentido que a través de ella estos jóvenes aprenden ciertas formas de ser, actuar o pensar que, aunque no son determinantes para que ellos consideren la venta de drogas como una actividad a la que puedan dedicarse, sí influyen en gran medida en la toma de esta decisión, pues - en todos los casos - al momento de evaluar las consecuencias de dedicarse a esta actividad, se toma en cuentas las cambios que esta decisión pueda generar en torno a la relación con los familiares, y principalmente con sus principales referentes de autoridad. Sin embargo, muchas veces es la propia familia quien a lo largo del crecimiento de estos jóvenes los ha dotado de ciertos valores - habilidades interpersonales, independencia, agencia, autoconfianza, resiliencia, etc. - que aunque positivos, al entrar en contacto con un entorno en el que se está constantemente expuesto a la oportunidad de consumir o vender drogas llevan a estos jóvenes a tomar dichas oportunidades. Además, encontramos que el mayor temor de la familia es que estos jóvenes puedan ser encarcelados, y no necesariamente que vendan drogas. No obstante, antes de hacer un juicio de valor negativo respecto al apoyo familiar que reciben estos jóvenes frente a situaciones vinculadas a la microcomercialización de drogas - u otra actividad ilegal - es necesario cuestionarse ¿qué pasaría si ante el hecho de descubrir que ellos se dedican a esta actividad ilegal los abandonarían completamente a su suerte? Como en toda investigación, siempre existen limitaciones y la respuesta exacta a esta cuestión es una de ellas, pues no se ha encontrado casos en los cuales no exista, de alguna u otra manera, apoyo de la familia en relación al 152 involucramiento con las drogas (consumo o venta de drogas), o incluso otra actividad ilegal152. Lo que encontraremos en esta investigación es que absolutamente en todos los casos, los entrevistados tienen proyectos de vida que se deslindan de la venta de drogas. Sin embargo, tampoco podemos saber si estos jóvenes efectivamente cumplirán dichos proyectos más adelante. Sin embargo, sí podemos decir con bastante certeza que no existe una forma de socialización ideal por parte de la familia que impida que los hijos en algún momento de su vida opten por dedicarse a una actividad ilegal, pero lo que sí puede hacerse es brindar un soporte emocional y las herramientas para que ellos no vean en la venta de drogas un proyecto de vida. Por último, cabe resaltar que existen también valores positivos aprendidos en el seno de la familia que instrumentalizados en un contexto como el de la venta de drogas puede ayudarlos a hacer frente a situaciones adversas o altamente riesgosas, e incluso salir beneficiados - o al menos libres - de este tipo de situaciones. 152 Sin embargo, en el último subcapítulo del capítulo 7 se aproxima una hipótesis como respuesta a esta cuestión. Se espera que ello despierte la curiosidad de otros investigadores para futuros trabajos alrededor del tema de las drogas. 153 7. CAPÍTULO 7: MÁS ALLÁ DE LAS DROGAS El presente capítulo tiene como objetivo demostrar que la venta de drogas en la mayoría de los casos forma parte de una actividad más en la vida de los jóvenes aquí denominados microcomercializadores de drogas. Es decir, ellos aparte de dedicarse a la venta de drogas, también estudian, trabajan, o cumplen el rol doméstico de cuidador del hogar y los hijos, etc. Asimismo, la venta de drogas no siempre es algo constante en su vida, es decir, no es algo fijo. Ellos lo retoman y lo dejan según las circunstancias y necesidades que se les presentan a lo largo de sus vidas. Y, principalmente, sus proyectos de vida trascienden a la venta de drogas, pues ninguno de los entrevistados ve en la microcomercialización una actividad en la que quieran dedicar el resto de sus vidas, ya que incluso muestran rechazo ante esta posibilidad. Así pues, primero se presentará cada caso mostrando esta realidad paralela a la venta de drogas en un modo descriptivo, y luego se desarrollará qué proyectos de vida tienen estos jóvenes. Cabe decir que se ha designado un segundo capítulo para examinar en los proyectos de vida de estos jóvenes, debido a que curiosamente la mayoría de ellos tienen entre sus metas dedicarse a los negocios, es decir, tener un negocio propio, y esto está presente tanto aquellos que estudian una carrera técnica o universitaria como en aquellos que no; solo que en el primer caso buscan hacer un negocio vinculado a su carrera. A continuación, se presentará caso por caso las actividades que han realizado los jóvenes microcomercializadores de drogas vinculadas a estudios, trabajo, entre otros similares; así como también se tratará de ubicar cronológicamente la actividad de la venta de drogas en estos relatos. 154 7.1. Trayectorias de vida en relación con el trabajo y los estudios El caso de Steal: Steal terminó sus estudios secundarios a los 17 años de edad, y poco después de eso comenzó a estudiar, con el apoyo económico de sus padres, la carrera de diseño de videojuegos en el instituto superior Cibertec, en donde se retiró antes de empezar el tercer ciclo, ya que el plan de estudios no era lo que él esperaba. Un par de meses después estuvo estudiando en la Pre de la universidad Alas Peruanas, y luego empezó la carrera de ciencias de la comunicación en dicha universidad. Para cuando ya cursaba el cuarto ciclo de la carrera comenzó a trabajar a medio tiempo en una asociación benéfica en donde recaudaba donaciones para niños y niñas con capacidades diferentes; en donde trabajaba con su enamorada, sin embargo, sólo estuvo ahí durante un mes. Asimismo, tuvo que abandonar la carrera universitaria antes de empezar el quinto ciclo debido a que sus padres ya no podían solventar los gastos de sus estudios, por ello Steal decide trabajar a tiempo completo. De esta manera, gracias al contacto de un amigo suyo, pudo obtener un trabajo como recepcionista en una empresa ubicada en Surquillo en donde laboró por dos meses, y se retiró debido a que eran doce horas de trabajo al día. Más adelante, estuvo trabajando en un call center en donde permaneció por medio año; y en ese transcurso de tiempo empezó a estudiar marketing en el instituto SISE, es decir, trabajaba y estudiaba al mismo tiempo; de tal modo que parte de su sueldo junto a la ayuda económica de sus padres iba dirigida a sus estudios. No obstante, las deudas y otros problemas familiares ocasionaron que volviera a abandonar sus estudios antes de terminar el segundo ciclo. Es precisamente por este período de tiempo en donde se va de su casa, producto de una fuerte pelea con sus padres, durante un mes y medio. Poco antes de 155 eso ya había empezado a vender coca, sin embargo estando fuera de casa la experiencia de la venta de drogas en general era mucho más visible para él, dado que muchos de los amigos con los que frecuentaba en ese entonces se dedicaban a la venta de drogas. Es por eso que aun cuando volvió a vivir en casa de sus padres, solo abandonó la venta durante poco tiempo. Así pues, mientras trabajaba de cobrador en la combi de su padre de lunes a viernes, los fines de semana se dedicaba a la venta de coca en la discoteca a la que frecuentaba; y así lo hizo hasta que ocurrió un episodio problemático en el cual atacaron a su “perro” debido a que él vendía la coca a un precio más barato de lo debido, por lo cual decidió dejar de vender, pero aún continuaba trabajando con su padre; hasta que a principio de este año, 2020, él y sus padres viajaron a Italia para “hacer su vida allá”, gracias al apoyo de los familiares de su madre, quienes ya residían allá desde hace más de veinte años. Actualmente, Steal se encuentra viviendo en Italia con sus padres (pero en casas distintas153), y él por ahora me comenta que se está dedicando los fines de semana al trabajo de limpieza en la casa de una familia italiana, gracias a la recomendación de una de las tías que tiene allá. Por último, cabe recalcar que mientras cursaba las carreras correspondientes en Cibertec y Alas Peruanas hacía trabajos temporales con su abuelo, y también trabajaba como cobrador algunos días en la combi de su padre. El caso de Max: Max, de 26 años, quien actualmente vende pasta al por mayor, y tiene como mínimo tres perros a su cargo. Lleva trabajando en la venta de drogas desde los 21 años de edad, no obstante antes de ello ganaba dinero desde 153 Él vive con su padre en casa de un tío, y su madre trabaja cama adentro cuidando a una anciana en otra parte de Italia. 156 adolescente en campeonatos de fútbol interbarriales en donde le pagaban para que juegue para ciertos equipos, ya que siempre ha sido muy buen jugador de fútbol. Asimismo, apenas terminó el colegio empezó a trabajar en una empresa de llaveros en donde estuvo por más de cuatro años, sin embargo con el tiempo su trabajo allí comenzó a volverse obsoleto debido a que llegaban productos de China ya “armados”, es decir, con el trabajo que él hacía ya realizado. Así, poco a poco la empresa fue desistiendo de su trabajo, y solo lo llamaban algunas semanas. Luego, comenzó a tener otros trabajos temporales, uno de ellos fue en el trabajo de su cuñado, una empresa en donde se dedicaban a hacer álbumes de fotos. Después trabajó en casa de su tío haciendo anuarios, diplomas, etc. sin embargo tampoco era un trabajo fijo, y para ese entonces ya había nacido su primer y único hijo. Es así que un día, frente a la falta de trabajo, un amigo de su barrio le propone vender pasta, o sea, que en ese momento Max trabaje como su perro. Cabe decir que para eso Max ya sabía que su amigo se dedicaba a la venta de pasta, sin embargo nunca le pidió trabajar para él, aunque ya llevaba tiempo necesitando dinero. Según él, solo iba a trabajar por un día, pero al ver las ganancias de ese día y “que era bueno vendiendo” decidió volverlo a hacer; y así comenzó a vender no solo pasta, sino también marihuana. Así, siguió vendiendo hasta que fue detenido por los policías a los 24 años. Cuando lo soltaron, después de haber estado 15 días en una carceleta, él dejó de dedicarse a la venta de drogas durante tres meses, pero ante la necesidad de trabajo, volvió a hacerlo. Primero, trabajó un breve período como perro, y luego comenzó a vender su propia droga, es decir, pasó a ser un microcomercializador de drogas independiente. Tiempo después de eso y luego de ahorrar gran parte de sus ganancias comenzó a adquirir montos más grandes de pasta y ya no vendía él esa droga, sino que ahora lo hacían sus perros, que eran de tres a cinco trabajadores, y el tiempo que tenía libre lo 157 dedicaba al cuidado de su hijo, mientras su pareja trabajaba - y trabaja hasta la actualidad - como psicóloga en un colegio particular. El caso de Mauz: Mauz es un joven de 21 años de edad que se dedica a la venta de marihuana al por mayor. Asimismo, a través de sus testimonios nos ha mencionado que actualmente distribuye fuertes cantidades de marihuana al por mayor en tres barrios. No obstante, también cuenta con tres trabajadores o perros como mínimo, quienes le distribuyen su droga por montos al por menor, es decir, por unidades de cox. Sin embargo, aunque esto le da un buen sustento económico, debe también pagar mensualmente a los policías para comprar su silencio y no ser detenido; a cambio ellos también cumplen con avisarle las veces que él, o más que todo, sus trabajadores corren riesgos; por ejemplo, les avisan cuando hay intervenciones en su barrio o en las zonas en donde venden sus perros. Asimismo, él trabaja legalmente en casas de playa por el sur, su trabajo consiste en la instalación de cámaras de seguridad, wifi, cable, etc. Cabe decir que lleva trabajando en este tipo de obras desde los 20 años de edad. Asimismo, pese a no haber terminado el colegio, pues desertó a mitad de tercero de secundaria, ha estudiado a los quince años un curso de fotografía en una academia, gracias a un programa gratuito auspiciado por el Estado, sin embargo menciona que hasta el momento no se ha dedicado a eso por falta de oportunidades. Así también, estuvo trabajando a tiempo completo de barbero desde los 18 a los 19 años en una barbería ubicada en San Borja. Por otro lado, encontramos que Mauz trabaja desde los once años reciclando, y es quien comenzó a vender drogas a menor edad en comparación al resto de casos, puesto que a los trece años ya vendía marihuana. Además, también ha vendido cocaína por un período corto de tiempo, y vendió pasta hasta los quince años. Según señala, esta última droga era la que más 158 ganancias le traía, pero también que mayores riesgos y sentimientos de culpa traían consigo, puesto que veía como amigos de infancia terminaban volviéndose adictos a esta sustancia desde muy jóvenes. Por último, cabe resaltar que mientras trabajaba como barbero también vendía droga. El caso de Mel: Mel, de 23 años, estudia actualmente en el Instituto Superior Columbia. Allí estudia la carrera de Aviación comercial hace dos años, poco antes de cumplir los 21 años de edad. Sin embargo, estudio antes de ello otra carrera técnica (certificación de cajera) de una duración de dos ciclos - ocho meses - en el instituto IFB apenas terminó sus estudios secundarios en un colegio particular; según su testimonio debido a que su familia no quería que “desperdicie tiempo” hasta que llegue a encontrar una carrera de vocación que seguir, y mientras tanto estudie una carrera con la que pueda trabajar en algún momento. Poco tiempo después, empezó a estudiar la carrera de administración en ISIL, no obstante sólo permaneció allí hasta principios del segundo ciclo, debido que su padre al ver sus notas desaprobatorias decidió retirarla “para que valore154” el dinero que él gastaba en su educación; por tal motivo la mandó a trabajar. Cabe decir, que este es el período en donde Mel saca un monto de marihuana al por mayor con el objetivo de venderlo, sin embargo, termina usándolo para su consumo155, y es en este contexto en donde llega a consumir hasta diez cox de marihuana al día, siendo esto, según ella, la principal causa del descuido de sus estudios. Luego de dejar ISIL estuvo trabajando durante más de un año en un call center, en este período de tiempo me comenta que su papá dejó de darle 154 Palabras literales del padre de Mel. 155 Solo vende un cox de marihuana a una amiga suya. 159 dinero por completo, y que desde que comenzó a percibir un sueldo empezó a aportar económicamente a su casa, aunque su padre no se lo haya exigido nunca. Más adelante, Mel menciona que su papá, al ver que ella había madurado, decide volver a apoyarla económicamente en sus estudios, y es precisamente en ese período en donde comienza su carrera en el instituto Columbia. Para terminar, cabe mencionar que Mel solo ha vendido postres como brownies y queques de marihuana y estos lo hacía esporádicamente a modo de entretenimiento, y como parte de su propio consumo, ya que las ganancias económicas que recibía de este “trabajo” eran mínimas, y según lo que afirma lo usaba para ayudar a solventar los gastos de sus mascotas, ocho perros y un gato. Asimismo, cabe decir que aún estudiando en Columbia vendía esporádicamente estos postres. El caso de Pachi: Pachi, de 21 años, también terminó sus estudios secundarios en un colegio particular. Sin embargo, para eso ya había sido internado un año en un centro de rehabilitación por drogas desde los 15 a los 16 años de edad; y hasta los 17 años dejó de vender drogas, aunque continuaba consumiendo marihuana, y por ese período de tiempo comenzó a estudiar en el instituto Toulouse Lautrec la carrera de dirección y diseño publicitario, pero para eso ya había vuelto a vender drogas, pero esta vez vendía como perro de su tío y ya no vendía solo marihuana, sino también coca y en grandes cantidades; es más, vendía marihuana a sus compañeros de instituto que también eran consumidores. No obstante, sólo estudió ahí hasta mitad del segundo ciclo de la carrera debido a que la pensión era muy cara y su mamá ya no podía pagarla; y así estuvo durante medio año sin hacer nada más que vender drogas, y es en este transcurso de tiempo en donde el hecho de que había vuelto a vender drogas se hace más evidente para su madre y decide enviarlo 160 a Paraguay a vivir con un tío que residía allá con la intención de que se aleje del entorno de villa el salvador y las amistades que ella consideraba malas influencias. Estando allá, señala que llegó a acostumbrarse al ambiente de ese país y que además fue allá donde trabajó por primera vez en el área de ventas. Sin embargo, volvió porque tenía en Perú una novia de la cual estaba muy enamorado e insistió a su madre en volver antes de terminar el año, que era el tiempo que realmente estaba planeado que se quede en Paraguay. Según su testimonio, él volvió con la idea de trabajar en algo legal y no volver a vender drogas; así, apenas llegó consiguió trabajo en Pizza Hut, sin embargo los horarios rotativos - lo cual implicaba una flexibilidad en sus horario, y por ende más libertad - y los compañeros de trabajo quienes al igual que él fumaban marihuana, y les gustaba salir a fiestas seguido, o simplemente reunirse con otros amigos para consumir bebidas alcohólicas; le parecieron a él una buena oportunidad para volver a vender marihuana, ya que ahí tenía a “unos clientes fijos”, y poco después de ello volvió a vender cocaína los fines de semana en discotecas o en reuniones, pero principalmente en la ya bastante mencionada discoteca Éxtasis. Luego de un año dejó de vender drogas, debido a que su madre era muy insistente con el tema, y conocía muchas de las formas de actuar que él tenía cuando vendía drogas, como por ejemplo salir repetidas veces de la casa y por períodos cortos de tiempo (siempre después de ver un mensaje en el celular o recibir alguna llamada). Sin embargo, para cuando se retiró de vender drogas y estuvo a punto de firmar contrato con Pizza Hut su mamá le dio la opción de escoger entre volver a un centro de rehabilitación o ir a vivir de manera permanente con su padre en Buenos Aires, Argentina. Él lo tomó muy mal, ya que para eso él ya había dejado de vender, pero dice que “al sentir que su madre quería deshacerse de él” decidió irse a vivir con su padre - aunque tampoco tenía muchas opciones. Allí estuvo durante dos meses y medio, dado que tuvo problemas con su padre la familia de éste - por los asuntos que ya se 161 han abordado en el tercer capítulo. Así pues, regresó a Perú con la aprobación y apoyo de su madre. Poco después de su regreso comenzó a trabajar en un restaurante llamado “Don Mamino”, en donde laboró durante dos meses. Luego, trabajó en un sushi bar durante un mes, y finalmente trabajó junto a su mejor amigo en el restaurante “La Lucha”, donde estuvo por medio año. Cabe decir que en todos estos trabajos siempre trabajó en el área de cocina, pues había descubierto que realmente le gustaba cocinar. De este modo, conversó con su madre la posibilidad de que lo vuelva a apoyar con sus estudios, y así empezó a estudiar gastronomía, carrera que estudia hasta el día de hoy, y según lo que comenta le va muy bien. El caso de Nito: Nito es un joven de 24 años de edad al que conocí hace ocho años por medio de Max (la actual pareja de una de mis amigas), ya que ellos son del mismo barrio. En ese entonces solíamos reunirnos muy frecuentemente junto a otros chicos del vecindario de ambos (estos encuentros solían darse los fines de semana). De esta manera, pude conocer aspectos de la vida de Nito mucho más privados. Él vivía con su hermano Jean, de 23 años, en casa de su abuela de parte materna, ya que esta última emigró a México cuando él aún era un niño. Sin embargo, venía a Perú a visitarlos esporádicamente y trataba de mantenerse en constante comunicación con ellos mediante redes sociales. El padre, por su parte, vivía en Villa el Salvador, pero tenía otra pareja y familia; difícilmente aportaba algo económicamente, a diferencia de la madre que siempre les mandaba dinero. Asimismo, Nito estuvo estudiando un tiempo junto a su hermano en un colegio particular del barrio, y luego en un estatal, pero al repetir de año, desertó. Cabe decir también que, tanto él como su hermano, nunca fueron 162 aplicados en los estudios, sino que más bien han sido siempre jóvenes rebeldes. De este modo, ambos crecieron teniendo como referencia a sus amigos del barrio, que muchas veces hasta les doblaban la edad y solían estar involucrados desde adolescentes en pandillas, barras bravas, robo y en el consumo y venta de drogas. Así pues, en su entorno de amigos no sorprendía encontrar a ex presidiarios o chicos que hayan pasado por centros de rehabilitación o reformatorios. Cabe resaltar un episodio en el cual Nito en medio de un robo disparó a una mujer, quien llega a denunciarlo. Esta situación originó que su madre se lo lleve a México, en donde terminó sus estudios secundarios alrededor de los 18 a 19 años. No obstante, solo permaneció ahí dos años, ya que al volver de visita por unos meses a Perú, se hizo padre y terminó quedándose por esa razón. Luego de ello, Nito, su pareja y su hija estuvieron viviendo en la Selva, más que todo porque tanto la madre como la pareja creían que si él seguía en Lima iba a continuar en “malos pasos”. Ahí se quedó con unos familiares de la chica, y trabajaba como albañil. Sin embargo, después de dos años allá terminaron regresando nuevamente a Villa el Salvador, donde ambos se distanciaron aún más de lo que ya estaban allá, es decir, terminaban cada cierto tiempo, siendo su pareja quien se hacía cuidado de la hija de ambos. Las razones de estas separaciones eran principalmente infidelidades, drogas, y el hecho de que Nito y su hermano habían comenzado a robar. Max señala que por ese entonces Nito y su hermano le comentan en una ocasión que estaban necesitados de dinero y le pedían trabajar con él, o sea, como sus perros. Max aceptó, pero solo duró “trabajando con ellos” por dos meses, ya que según testimonio de Max y la pareja de éste ellos hacían las cosas bien por un tiempo y luego se relajaban porque a ellos “les gusta el dinero fácil156”, ya que como “toma más tiempo pasarse una madrugada entera vendiendo cientos de quetes de pasta en la calle que ir a asaltar a alguien en la 156 Palabras literales de Max. 163 calle o a alguna tienda”, ellos - Nito y su hermano - preferían la segunda opción. Asimismo, la pareja de Max menciona que ellos “tienen alma de bandidos”, es decir, no solo roban por dinero fácil, sino también porque les gusta estar en esa situación de adrenalina y persecución y llevarse a ellos mismos hasta el límite del riesgo. Es así como a veces Nito y su hermano dejaban de vender o no vendían todo lo encargado por irse a robar y gastar ahí mismo el dinero que obtenían del robo en alcohol y fiestas, y por estas razones dejó de trabajar para Max. Actualmente, ambos hermanos continúan robando, sin embargo a veces desempeñan algunos trabajos temporales como albañiles, pintores y oficios similares; y también vendiendo pasta. El caso de Jazo: Jazo, de 23 años de edad, vende coca por montos, y a veces al por menor cuando va a discotecas, pero solo a personas muy cercanas y en pocas cantidades. Al mismo tiempo estudia inglés en un instituto de idiomas y trabaja en el negocio de su tío. Actualmente no está estudiando en la universidad, pero piensa retomar sus estudios el siguiente ciclo 2020 - 1, para así continuar con su carrera de administración, cabe decir que pasa al noveno ciclo de la carrera. Además, cabe mencionar que también tiene un grupo musical de rap. Sin embargo, a pesar de tener tiene contactos dentro de la industria musical urbana él ve esta actividad como un hobbie, ya que su proyecto de vida está vinculado con una carrera universitaria y negocios. Jazo también señala que la primera carrera que estudió fue apenas salía del colegio, pero en una universidad distinta a la que se encuentra en la actualidad, pero fue retirado debido a desaprobar muchos cursos. Según él, es en ese transcurso de tiempo cuando comienza a salir muy seguido a fiestas y descuida sus estudios. Al ser retirado de esa universidad comienza a trabajar y pagarse él todos sus gastos durante un año hasta que comenzó a estudiar la 164 carrera de administración y dejó el trabajo. No obstante, cabe decir que en ciertos períodos trabajaba mientras estudiaba. Por último, encontramos que en el caso de Jazo no solo ha vendido cocaína en Villa el salvador, sino también en lugares como San Juan de Miraflores, Chorrillos, Lurín, San Bartolo, Pucusana, Miraflores; y menciona que es en esos lugares donde se gana más dinero, ya que en los eventos que allí se organizan y donde él vendía coca, las personas consumen más seguido y tienen mayor poder monetario. El caso de Lucho: Lucho tiene actualmente 28 años de edad y vende marihuana al por menor, principalmente para solventar su consumo, además solo vende a chicos de su barrio que conoce desde la infancia, es decir, no asume muchos riesgos porque su mayor motivación no es el dinero. Desde el colegio apoyaba a su madre en el negocio familiar de su casa, una ferretería, la cual actualmente ya no existe. Así, cuando el negocio cerró cuando él tenía 18 años, estuvo trabajando en “cachuelos”, es decir trabajos temporales no estables. Luego, a los 19 años empezó a trabajar en una obra de casa de playa, donde entró por recomendación de un amigo, y ahí cumplía el puesto de ayudante del encargado de pintura, desde ahí se comenzó a ganar la confianza de sus superiores y obtuvo contactos que luego lo llamaban para otras obras, así poco a poco ascendió a encargado de pintura, y desde ahí fue subiendo de nivel hasta ser supervisor de obra. Es así que viene dedicándose a ese trabajo casi en los últimos nueve años de su vida, o sea, desde los 20 años vende marihuana hasta el día de hoy, sin embargo cabe decir que dejó de hacerlo por un período de tiempo de dos años cuando estuvo conviviendo con su pareja de ese entonces y el hijo de ella; y a ella no le gustaba que él se dedicara a eso. 165 El caso de Lumber: Lumber es un joven de 23 años que actualmente se encuentra viviendo en España, pero que ha vivido casi toda su vida en Villa el Salvador junto a su madre y sus cuatro hermanos. Estudió toda su niñez y adolescencia en un colegio particular bastante reconocido en el distrito debido a su enseñanza y su costo - alto en consideración a la mayoría de colegios particulares del distrito - aunque, según su testimonio, “nunca le gustaron los estudios”, y por esta misma razón, pese a los consejos e interés de su madre, nunca quiso iniciar una carrera universitaria ni técnica. Sin embargo, sí estudió inglés en un instituto de idiomas, quedándose en un nivel intermedio. Por otro lado, ha trabajado como administrador y barman en el bar de su madre desde finales del año 2017 hasta junio de 2019. No obstante, podría decirse que “su primer trabajo” ha sido como vendedor de marihuana, ya que empezó con la venta drogas a los 16 años. Según su relato, comenzó a vender dicha droga, debido a que empezó a consumir marihuana desde muy chico, a los 14 años, y como su consumo era social, no faltaban amigos consumidores que podían presentarle a algún vendedor de drogas al por mayor. Asimismo, conoce a muchos de los microcomercializadores de este trabajo de investigación, a quienes conoció por el colegio o fiestas o porque al igual que él montaban skate en el skateboarding de villa el salvador; así también conoce a otros por amigos en común que en su momento lo presentaron como un “caño fijo”, ya que prácticamente siempre tenía mercancía de marihuana. En este sentido, podría decirse que era un vendedor de marihuana a tiempo completo desde que empezó con la venta a los 16 años, hasta poco antes de viajar a Europa; incluso aún en el período en el que estudiaba y trabajaba en el negocio de su madre. Por otra parte, Lumber me comenta que nunca tuvo una necesidad económica real que lo lleve a vender marihuana, ya que su madre “nunca le ha hecho faltar nada”. En este sentido, vendía droga principalmente porque 166 contaba con el dinero para comprar cantidades que le permitan ganar algo de dinero para solventar gastos como fiestas, tatuajes y otras salidas, y así también podía cubrir su consumo “gratis”. Además, aquello le daba prestigio, al ser siempre, dentro de su círculo de amigos, quien traía la marihuana (producto bastante demandado entre sus amistades). Esta popularidad, según él, era un plus para salir con las chicas que le atraían. Nunca tuvo problemas con la policía, ya que vendía a amigos con los cuales frecuentaba de manera muy regular, y se cuidaba de vender a personas de las cuales no tenía alguna referencia exacta o que él no conozca durante un período regular de tiempo. Asimismo, no se exponía a estar con grandes cantidades de marihuana en la calle. Nunca vendió otra droga, ya que aparte de parecerle más riesgoso, una de las principales razones para vender marihuana era que era parte de su consumo diario, y además contaba con el caño de montos al por mayor de dicha droga. Así, comprarlo en grandes cantidades le resultaba más económico, pues aparte de solventar su consumo diario y el de sus amistades más cercanas - a quienes siempre invitaba - también le daba ganancias. Entonces, debido a la disponibilidad de dicho producto en cantidades grandes y al mismo tiempo tener muchos amigos consumidores de marihuana decidió empezar a venderla. Lumber viajó a Suiza en junio de 2019 apoyado económicamente por su madre, pero quienes lo recibirán allá en el extranjero eran sus tíos paternos, que residían desde hace mucho tiempo en Europa. Cabe señalar que es el tercero de sus hermanos que “ha ido a hacer su vida” en Europa, ya que según la madre este sería “un viaje sin retorno”, puesto que allá encontrarían muchas oportunidades laborales y mucho mejor remuneradas que las que tendrían aquí, de modo que con ese dinero podrían cumplir allá sus sueños. Lumber estuvo en Suiza por un par de meses, pero luego se mudó a Barcelona, donde debe quedarse por tres años, para obtener la visa española que le permitiría trabajar legalmente en Suiza. 167 Actualmente, trabaja en una empresa de mudanza, donde logró que lo “contraten” sin documentos gracias a los contactos que le consiguieron ahí sus tíos. Señala que a pesar de extrañar Perú, se siente bien, pues ya se ha independizado y tiene un proyecto de vida mucho más claro que el que tenía estando en Perú; este es ahorrar dinero trabajando en Europa, ya sea en España o en Suiza para luego hacer su propio negocio allá. Por otra parte, cabe decir que Lumber aún continúa consumiendo marihuana allá casi con la misma frecuencia con la que lo hacía acá, pero ya no la vende. Por último, cabe destacar que, así como la mayoría de vendedores de drogas que han sido informantes en esta investigación, Lumber es bastante elocuente y sociable, aún estando allá ha conseguido hacer amistades de diferentes nacionalidades - a quienes conoció mediante la práctica del skateboarding - y algunos hasta se han ofrecido a darle hospedaje si es que en algún momento él viaja al país de ellos. El caso de Nigga: Nigga, de 21 años de edad, se dedica actualmente a la venta de marihuana y cocaína al por menor, actualmente tiene un grupo musical de trap con tres amigos que en algún momento de sus vidas también han vendido drogas, uno de ellos es Mauz, el otro apenas ha terminado el colegio y actualmente trabaja a medio tiempo, y el otro trabaja a medio tiempo y a su vez estudia la carrera de diseño en el instituto superior Toulouse Lautrec. Nigga terminó sus estudios en un colegio privado, y cabe decir que desde ese entonces ya vendía marihuana tanto en su barrio como en su colegio. Un año después de terminar el colegio estuvo estudiando la carrera de negocios internacionales, pero tuvo que retirarse antes de empezar el tercer ciclo de carrera, debido a que sus tías y su mamá ya no podían hacerse cargo de solventar sus estudios. Así pues, estuvo medio año sin estudiar, y luego 168 volvió a ello en un instituto con el apoyo económico de sus tías y su madre. No obstante, se retiró unos meses antes de culminar (era una carrera de un año). Poco después, a los 19 años, se fue de la casa donde vivía con sus tías y sus abuelos maternos, y se fue a vivir con su padre durante seis meses157, y luego un año empezó a vivir solo en un cuarto alquilado. En ese entonces, solventaba todos sus gastos únicamente él con el dinero que le daba la venta de marihuana y cocaína. Actualmente, tras un episodio en el que estuvo cerca de terminar preso 158, vive en casa de sus tías y su abuela. Al volver a casa estuvo casi medio año sin trabajar, sin embargo actualmente tiene un trabajo legal y estable, aparte de la microcomercialización. Como se ha podido observar, pese a las variaciones en cada caso, encontramos que la característica común en todos es la flexibilidad para desarrollar más de una actividad a la vez, con el fin de obtener ingresos económicos de ello a corto o a largo plazo (trabajo, estudios técnicos o universitarios). En este mismo orden de ideas, hallamos que la flexibilidad es también usada por estos jóvenes para adaptarse a nuevas situaciones, generalmente problemáticas, como la migración, el abandono de los estudios por falta de dinero, independizarse a corta edad, etc. Asimismo, podemos dar cuenta que la flexibilidad también está ligada a cierto rechazo a aceptar un horario impuesto 159, lo cual existe en varios casos. Esto último no da algunas pistas de qué rumbo quieren seguir estos jóvenes a largo plazo, puesto que generalmente sus proyectos de vida están ligados a ser dueños de su propio negocio, es decir, a ser lo más independientes posibles. 157 Pos las razones que ya se abordaron en el capítulo 6. 158 Este suceso ha sido abordado con mayor precisión en el capítulo 6. 159 No ocurre en el caso de Max ni de Mel, y en cierta medida tampoco en el caso de Steal ni de Jazo. 169 7.2. Proyectos de vida: El presente subcapítulo tiene la intención de exponer cómo los jóvenes microcomercializadores tienen proyectos de vida que trascienden la venta de drogas, y en aquellos casos que no expresan con firmeza retirarse de esta actividad (únicamente el caso de Lucho) ocurre que tampoco se percibe dicha actividad como una meta o una ocupación en la que se quiera escalar, y a partir de eso mantener su vida. Así también, encontramos que en la mayoría de casos estos jóvenes planean en un futuro ser dueños de sus propios negocios, y en algunos casos señalan que una vez que consigan esa u otras metas, definitivamente abandonaran la venta de drogas, ya que no consideran que esta actividad sea algo positivo para ellos, más que todo debido al riesgo que trae consigo. Incluso, se ha hallado que en varios casos ven con rechazo el hecho de ser un adulto y dedicarse aún a la venta de drogas; tal como se puede apreciar en los siguientes testimonios: “Mira, en sí, yo no frecuento mucho por acá (villa el salvador), ya si salgo por acá saldré con unos diez cox más o menos porque la gente por acá es quemada160 pues, pero a lo que yo estaba y a lo que estoy ahora he bajado bastante porque, a ver ¿por qué? porque ahorita yo veo la vida distinta de cuando era más chibolo. Primero, desde un punto de vista profesional, porque no soy menos como para no poder anhelar bastante, o como para necesitar estar vendiendo eso. Si yo tengo ya prácticamente un pensamiento estructurado de cómo soy yo, y de qué cosas quiero hacer y para qué me preparo, no es necesario estar haciendo eso. Por favor, imagínate tener mi licenciatura y seguir vendiendo eso, sería una vergüenza” (Jazo, 12 de octubre de 2019). “No sabría decirte cuando voy a dejar de vender, pero sí sé que no voy a hacer esto para siempre, no me gustaría estar como Renzo161, asu, 30 años y vendiendo 160 En referencia a que son personas que fácilmente pueden quemarlo, o sea, comentar sobre la actividad ilegal que él realiza con gente no confiable, y de este modo poniéndolo en riesgo. 161 Renzo es uno de los caños fijos de Nigga. Su nombre ha sido alterado para proteger su identidad. 170 drogas, y ahí viviendo aún con su familia todavía, asu, yo lo veo fea su vida de él la verdad, yo pienso dedicarme a la música, con mi ghetto162 somos cuatro que siempre estamos fijos y estamos pensando en alquilar un departamento solo chicos para hacer como un estudio, y ahí hacer todo lo referente a nuestra música que es trap, y ya estamos avanzando en eso, tenemos reproducciones en youtube y todo, aunque mi familia lo ve como una tontería, pero yo no, y ya bueno, primero dijimos que esa zona iba a estar libre de drogas, pero al final para reproducir, editar, y hacer todo eso que tiene que ver con nuestra música, además de pagar el depa y otros gastos nuestros, decidimos que al principio si vamos a vender (droga) y al mismo tiempo nos conseguiríamos un trabajo part time para cubrir el resto de gastos por si falta y ya en eso hemos quedado y cuando ya comencemos a ganar más dejaremos de vender” (Nigga, 15 de mayo de 2019). En ambos testimonios podemos observar el rechazo por dedicarse a la venta de drogas a largo plazo. Sin embargo, vale la pena hacer hincapié en el último testimonio donde se ilustra cómo el proyecto de vida de Nigga está ligado con la música, y que, por lo tanto, la venta de drogas es temporal, de manera que resulta una actividad que instrumentaliza para cubrir los gastos que tiene por el momento y el departamento que planea alquilar junto a sus amigos, hasta que logre hacer dinero con la música. Además, debe agregarse que, a través de conversaciones informales y sus publicaciones en redes sociales - en donde tengo agregados a todos los miembros de su grupo - hallamos que para fines de junio de 2019 consiguieron obtener el departamento que tenían planeado alquilar. Asimismo, cabe decir que uno de los amigos del grupo musical de Nigga también es un informante clave del presente estudio, este es el caso de Mauz. Sin embargo, aunque al igual que Nigga encuentra en la venta de drogas un medio más para llegar a sus metas, su proyecto de vida está más ligado a los negocios, como podemos ver a continuación: 162 Grupo de amigos del barrio. 171 "Mi sueño mío es poner una discoteca pequeña, algo que me dé de comer, y poner un local, alquilarlo y poner como un telo163 y tener mis ganancias y seguir poniendo mis negocios [...] Demostrarle a mi familia que yo puedo ser lo que nunca pensaron que yo podría ser. [...] Pero, paso a paso, yo no me desespero. Primero todo lo estoy juntando para tener un espacio para mí arriba, de paso terminar de construir mi casa, tener un espacio estable donde estar sin molestar a nadie, primero mi espacio mío. Luego, pagar todas las deudas de mi casa que se han estado acumulando. Después de pagar eso yo voy a estar tranquilo, y poder hacer mis cosas para mí” (Mauz, 01 de diciembre de 2019). . “La gente no sabe ni un carajo, no sabe nada de lo que pasa aquí en el barrio, si yo vendo droga no es porque yo quiera, es por necesidad. Si yo no tuviera la necesidad de vender droga yo no vendería, me dedicaría a estudiar y a trabajar por la legal nomás, pero a mí no me da nada eso pues, ¿tú crees que con eso yo puedo cumplir mis sueños? No puedo, no se puede. El día que yo tenga el dinero que te digo para poner mi primer negocio voy a dejar de vender" (Mauz, 01 de diciembre de 2019). Por otra parte, tenemos el caso de Mel que actualmente se encuentra estudiando Aviación comercial164, con la ayuda económica de sus padres, y según manifiesta, el próximo año termina la carrera. Es esta carrera la que quiere ejercer a lo largo de su vida, y llegar más adelante a formar algún negocio vinculado a esa área de trabajo. Además, resalta el hecho que desde ahora debe alejarse del consumo de marihuana, pero no por estar de acuerdo con los estereotipos ligados al consumo de esta droga, sino porque apenas comience a trabajar en algo vinculado a su carrera le harán exámenes de doping cada cierto tiempo, y no puede ni quiere arriesgarse a perder un trabajo por algo que puede evitar como es el consumo de marihuana. Por esta misma razón, señala que también debe dejar la venta de postres hechos con marihuana, ya que estos son una tentación a que ella continúe consumiendo. 163 Telo: Hotel. 164 Antes de ello también estudió un curso corto de administración bancaria. 172 Por otro lado, tenemos el caso de Pachi, quien como ya se mencionó, estudia gastronomía. Él tiene como plan de vida trabajar primero como chef, y a largo plazo abrir un negocio relacionado a esta área de trabajo, como podemos ver a continuación: “La verdad yo quisiera abrir un restaurante en España o en Inglaterra o en Suiza, te juro que me encantan esos tres países. España me gustaría más, esa es mi idea a largo plazo; y a corto plazo es terminar mi carrera y buscar un trabajo acá, me gustaría trabajar en La Central que es un restaurante de acá de Virgilio Martínez que es un chef que es super importante y amaría estar en su restaurante, te juro que dejo de salir, me olvidó de todo, de todos incluso por entrar a trabajar ahí y hacer las cosas bien porque te juro que su restaurante está dentro de los mejores 50 de todo el mundo y sus platos son como que pueden llegar a tener un ecosistema ahí, él hace todo lo posible porque cualquier producto marino sea comestible y tenga un buen sabor y un buen olor. La Central se caracteriza porque sus platos tienen todo un tema, por ejemplo, él te puede hacer un plato referido a los andes, y todo tiene que ver con los colores, la forma del plato, son muchas cosas, y es por eso que él mismo va a los lugares a sacar lo que necesita. Es todo un mundo, la comida es como que wow, y aparte que el mundo de la comida siempre será rentable, es un negocio que siempre funciona” (11 de octubre de 2019). Así también, tenemos el caso de Jazo, que es estudiante de administración de empresas, quien de igual modo señala que tiene como proyecto de vida “desarrollarse profesionalmente en su carrera, ganar experiencia, y luego [él] mismo abrirse a los mercados y hacer su propia empresa” (12 de octubre de 2019). Por otro lado, tenemos el caso de Lumber y Steal, ambos han emigrado a diferentes partes de Europa, y planean vivir ahí permanentemente. Ellos también buscan trabajar allá y ahorrar dinero para que en algún momento puedan hacer su negocio propio. A continuación, podemos ver el testimonio de uno de los casos: 173 “De aquí a unos cinco años yo me veo invirtiendo en un nuevo negocio. Yo siempre he sido de las personas que siempre he querido hacer más adelante mi negocio… y siento que sí va a pasar en algún momento, sí, yo creo que sí va a pasar. Me considero una persona que sabe dirigir, no sé, ser buen líder, delegar… me siento así, con la capacidad de manejar una buena relación con las personas y poder dirigir, ya sea un grupo reducido o un grupo grande de gente” (Steal, 11 de abril de 2019). Por último, encontramos los casos de Lucho, Nito y Max quienes, a diferencia de la mayoría de entrevistados, no manifestaron en ningún momento su deseo de abrir algún negocio propio. En el caso de Lucho parecer ser que no tiene planes de dejar la microcomercialización de marihuana, ya que en ningún momento lo ha manifestado. Esto parece suceder, debido a que su razón principal es consumir marihuana gratis, pues es un consumidor habitual de dicha droga, además se encuentra conforme con el trabajo que realiza actualmente. Por su lado, encontramos que en el caso de Nito no solo se ha dedicado a la venta de pasta, sino que además desde adolescente y hasta la actualidad la actividad ilegal que ha estado más presente en su vida es el robo en pandillas. Se ha encontrado, además, que prefiere esta segunda actividad, ya que allí obtiene dinero más rápidamente; pues cabe señalar que la venta de pasta al por menor demanda tiempo. Así pues, vender una cantidad óptima de pasta puede tomar toda la noche o una madrugada (o ambas); y según Max para quien Nito ha trabajado, este no es constante y suele demorarse mucho en vender su mercancía - a comparación de sus otros trabajadores - precisamente porque en su caso se iba a robar con sus amigos. Además, cabe señalar que aunque Nito expresa que “quiere salir de eso”, suele hacerlo con poca convicción, como podemos ver a continuación: “No, sí, ya me voy a salir de esto ya, me voy a poner trabajar por la legal, lo que pasa es que a veces no hay chamba pues” (Nito, 30 de noviembre de 2019). 174 Asimismo, encontramos que el dinero que obtiene tanto de la venta de drogas como de los robos, lo suele gastar poco después de culminar dichas actividades, y lo hace generalmente en alcohol con sus amigos del barrio, y solo reserva una cantidad de dinero para su hija. Finalmente, en el caso de Max encontramos que no se dedica a otra actividad aparte de la venta de drogas y el cuidado de su único hijo de 5 años, y que además gana una cantidad mayor de la venta de drogas que el resto de jóvenes entrevistados de esta investigación. Además, como podemos observar en el Anexo 3.4., este dinero es suficiente para cubrir sus gastos y los de su hijo, mientras que el resto de entrevistados nos mencionan que a veces tienen problemas económicos, que el dinero con el que cuentan es insuficiente para los planes que ellos tienen. O bien, que las ganancias son solo para cubrir su consumo de marihuana, o para cubrir gastos de ropa, salidas y fiestas, entre otras cosas; y por ello necesitan otro trabajo estable donde puedan quedarse a largo plazo sin tantos riesgos. Además, encontramos que Max tiene muchos cuidados respecto a la venta de pasta (y en ocasiones de marihuana), ya que cambia regularmente de celular, y tiene otro nombre en sus redes sociales, donde además tiene muy poca gente agregada, que son personas de extrema confianza165. Esto se debe a que él ya ha escalado en la venta de drogas y controla la droga de todo un barrio junto a un dealer166 más de dicha zona. Por esta razón, asume muchos más riesgos y gana mucho más dinero que alguien que es un perro o un microcomercializador de drogas independiente. Sin embargo, este es el único de todos los entrevistados que no consume habitualmente ninguna droga ilegal. Únicamente consume marihuana, pero de manera ocasional, a diferencia de los otros casos, cuyo consumo es mucho más constante, o hasta diario. Para terminar, cabe señalar que Max también ha manifestado que no piensa dedicarse a la venta de pasta toda la vida, principalmente porque su hijo 165 Estos mismos cuidados también los tiene Mauz, al controlar también la venta de marihuana en más de un barrio. 166 Vendedor de droga. 175 - de 5 años - en palabras de él y su pareja: “ ya está creciendo y, se va dando cuenta de las cosas, y no [les] gustaría que crezca viendo que su papá vende droga y pensando que eso es normal167”. Por ende, ambos señalan que en un año más como máximo Max postulará a la universidad en donde su pareja ha culminado su carrera de psicología, pero antes quiere eliminar sus antecedentes penales. Para ello, ya ha contratado un abogado. 7.3. Análisis y Conclusiones En conclusión, podemos afirmar que el proyecto de vida de los microcomercializadores de drogas definitivamente trasciende la venta de drogas. Por tanto, esta actividad es, en la mayoría de casos, una actividad temporal en el transcurso de sus vidas, y generalmente algo que no les gustaría seguir realizando cuando sean adultos y hayan cumplido sus proyectos de vida. Así pues, los ingresos económicos que reciben de la venta de drogas son usados como un medio para conseguir otros objetivos; como gastos inmediatos (fiestas, salidas, ropa, tatuajes, gasto diario, etc,), gastos a largo plazo o inversiones para conseguir metas ligadas a sus respectivos proyectos de vida (que no están vinculados a la venta de drogas). De este modo, ha quedado claro que la microcomercialización de drogas en ningún caso es percibido como un fin en sí mismo. Es decir, nuestros informantes no ven esta actividad como parte de su futuro a largo plazo o sus proyectos de vida. Finalmente, considero que este capítulo nos da pistas para aproximar una hipótesis en respuesta a la cuestión que se planteó en las conclusiones del capítulo previo, respecto a si es el apoyo familiar una influencia negativa en tanto tolera, apoya, o en ocasiones, incluso encubre las actividades ilegales de los microcomercializadores de drogas. A partir de nuestros hallazgos, encontramos que en ciertos casos la presencia de algunos familiares sí puede 167 Este es un extracto parafraseado de una de las entrevistas realizada a Max y a su pareja. 176 ser uno de los factores que influyen en la decisión de vender drogas, en tanto algunos familiares a través de su comportamiento normalizan el consumo excesivo, la venta de drogas u otras actividades ilegales. Sin embargo, estos familiares no suelen ser percibidos por los jóvenes como referentes de autoridad. Así pues, la influencia más importante es aquella que viene de parte de aquellos familiares cuya presencia es constante y significativa en la vida de estos jóvenes; y, aunque en algunos casos pueden llegar a tolerar - o hasta encubrir - su consumo de drogas o la actividad ilegal que realizan, tratan de darles otras herramientas para salir de ello, y no únicamente abandonarlos a su suerte. Por ello, encontramos que aquellos familiares que son percibidos - por los microcomercializadores de drogas - como referentes de autoridad y/o apoyo incondicional, son una influencia positiva que les otorga cierta estabilidad emocional y las acciones positivas necesarias para que estos jóvenes puedan desarrollar habilidades interpersonales, de resolución de problemas, y de adaptación que - aunque este no sea su objetivo - puedan ayudarlos a enfrentar de forma efectiva situaciones en los que puedan correr peligro; y principalmente a desarrollar habilidades de planificación a largo plazo que en conjunto con su capacidad de adaptación los ayude a llevar a cabo proyectos de vida menos riesgosos, y más acorde con una vida adulta tranquila, pero satisfactoria. 177 CONCLUSIONES A lo largo de esta investigación se ha buscado mostrar cuál es el perfil del microcomercializador de drogas, sin embargo encontramos que no debemos limitar a los jóvenes a este concepto, ya que la actividad de vender drogas ilegales en algún momento no determina la vida de estos jóvenes. En cambio, hallamos que ellos ven en la venta de drogas un medio más - como cualquier otro - para obtener beneficios económicos y/o sociales; y que el carácter ilegal de esta actividad a pesar de ser reconocido por todos ellos no es percibido como algo negativo en sí mismo, en la medida en que la microcomercialización de drogas se trata de un acuerdo de compra y venta en el cual no se percibe la existencia de una víctima. No obstante, para explicar el por qué estos jóvenes llegan a dedicarse a la microcomercialización de drogas no basta con decir que no consideran que esta actividad haga algún daño. Tampoco es suficiente con que se les presenten situaciones que faciliten en última instancia que ellos vayan a microcomercializar drogas. Más bien encontramos que esta decisión depende de que ellos identifiquen esta actividad ilegal como algo que son capaces de hacer, a pesar de los riesgos implicados. La identificación de la venta de drogas como una posibilidad deviene principalmente de la socialización con la familia y el grupo de pares. Así pues, es principalmente en el seno de la familia donde estos jóvenes construyen diversas formas de ser, pensar y actuar, y en este sentido configuran su personalidad. Asimismo, podemos afirmar que los referentes significativos que estos jóvenes encuentran en algunos familiares, cumplen un rol de soporte emocional que resulta vital en el desarrollo de la autoconfianza, 178 habilidades interpersonales, empatía, y de resolución de problemas; y en este sentido de la capacidad de agencia y adaptación a diferentes entornos. Sin embargo, en un entorno donde la microcomercialización de drogas se normaliza y está al alcance (algunos familiares mayores son adictos a alguna droga o se dedican a la venta de drogas y/o los grupos de pares más cercanos están involucrados en el consumo o la venta de drogas ilegales), ellos lo normalizan en cierta medida, y por ende deciden dedicar parte de su tiempo a la microcomercialización de drogas. Además, se ha encontrado que el problema principal que tiene la familia con que el hijo/a, sobrino/a, nieto/a, hermano/a o pareja que se dedica a la venta de drogas, no es la misma actividad como tal, sino más bien el temor de que estos jóvenes puedan exponerse demasiado a situaciones riesgosas en las cuales puedan terminar dañados, o incluso presos. Es por ello que aparte de buscar constantemente - y de diversas maneras - que estos jóvenes dejen de vender drogas ilegales, también los apoyan (o los apoyarían) si llegan a ser capturados por los agentes policiales o se encuentran en alguna situación que pueda poner en riesgo su seguridad o libertad, aunque luego puedan castigarlos, regañarlos y continuar intentando que dejen de dedicarse a esta actividad. De este modo, encontramos que aunque la forma de ser y de pensar, y las habilidades interpersonales aprendidas en sus entornos familiares pueden resultarles útiles para sortear los riesgos implicados en la microcomercialización de drogas (y también para sacar provecho de ella), es también la familia aquella influencia positiva que lleva a estos jóvenes a considerar la venta de drogas como una actividad marginal, y no como algo a lo que vayan a dedicar su futuro. Así pues, estos jóvenes no solo se dedican a la microcomercialización de drogas, sino también a otras actividades como estudiar, trabajar legalmente, o dedicarse al cuidado de la casa y los hijos; e incluso pueden llegar a desenvolverse como microcomercializadores de drogas dentro de estos 179 mismos espacios. Es decir, vender droga en sus centros de estudio o de trabajo, y ocultar dichas sustancias en sus propias casas. Igualmente, no podemos negar que la microcomercialización de drogas es influyente en las vidas de estos jóvenes, pero contrario a lo que nuestro sentido común nos pueda decir, los aprendizajes de esta experiencia no son negativos necesariamente, ya que la mayoría de formas de actuar que están vinculadas a la venta de drogas incluye el desarrollo o fortalecimiento de habilidades como la capacidad para solucionar problemas, la creatividad, la planificación, el conocimiento y manejo adecuado de las relaciones interpersonales, capacidad de adaptación, autonomía, y obviamente habilidades para la venta. Por tanto, no sorprende encontrar que la mayoría de estos jóvenes consideren como proyecto de vida el ser dueños de un negocio propio. Así también, es importante mencionar que no existe únicamente un tipo de microcomercializador de droga. Los “mundos” de la marihuana, la cocaína y de la pasta son distintos, lo cual no significa que un microcomercializador no se pueda dedicar a la venta de dos o tres sustancias a la vez, ni tampoco que solo haya una forma de ser vendedor de marihuana, coca o pasta. En este punto, cabe aclarar que la venta de algunas sustancias sí es más riesgosa que algunas otras; de modo que, si se asumen más riesgos es generalmente porque los intereses involucrados (poder, dinero, reconocimiento social, etc.) son mayores. Así pues, cuando la venta de una droga da más ganancias hay más intereses involucrados; al igual que cuando se decide vender mayores cantidades de una droga. De este modo, el microcomercializador desenvuelve las estrategias requeridas según los riesgos que está asumiendo. En este sentido, hay estrategias usadas por la mayoría de vendedores de drogas, y otras más acorde con el tipo y la cantidad de droga que se vende. En síntesis, el proceso de ser un microcomercializador de drogas debe ser entendido desde su diversidad y dinamismo, ya que debido a su flexibilidad 180 y a su carácter temporal, los microcomercializadores no siguen una serie de reglas fijas para “escalar” en la cadena de la venta de drogas, sino más bien adaptan esta actividad a sus tiempos y necesidades en diferentes momentos de sus vidas, hasta que finalmente lo dejan. Para terminar, es importante resaltar que, así como no existe una forma “única” de ser un microcomercializador de drogas, tampoco existe una forma “correcta” de serlo. Sin embargo, sí existen ciertos requisitos que se deben cumplir para empezar a ser un microcomercializador de drogas como conocer mínimamente a un vendedor de drogas al por mayor (o más conocido como “caño”) y a otras personas dispuestas a comprar este producto. Así también, existen valores, actitudes, y formas de ser y de actuar que suelen estar presentes en todos los casos en menor o mayor medida, como sus múltiples habilidades interpersonales, y su gran capacidad de adaptación y agencia. De modo que les ayuda a disminuir los riesgos que la microcomercialización de drogas trae consigo, y a su vez a obtener los mayores beneficios posibles, ya sean económicos o sociales. 181 BIBLIOGRAFÍA Arriagada, I. (2007). Familias latinoamericanas: cambiantes, diversas y desiguales. Papeles de Población, vol. 13 (53), pp. 9-22. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/112/11205302.pdf. Becker, Howard. (1963). “Becoming a Marihuana User”. Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance. New York: Free Press. Becker, Howard. (1963). “Marihuana Use and Social Control”. Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance. New York: Free Press. Blumer, H. (1969). El Interaccionismo simbólico: perspectiva y método. Boville, L. T. B. (2000). 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Causa: Amigo Caño: Vendedor de droga (microcomercializador o vendedor de drogas al por mayor, pero en este trabajo se ha usado para hacer referencia a este último y así poder diferenciarlos). Chamo: Cocaína. Cloro: Cocaína. Coronar: Ganar una buena cantidad de dinero por la venta de drogas. Cox: Una pequeña bolsa hermética de plástico que contiene entre 1 a 2 gramos de marihuana que se vende como una unidad de dicha sustancia y cuesta 10 192 soles. Del mismo modo, si el cox es de cocaína el precio de cada bolsa costará entre 10 a 40 soles, según la cantidad de coca que contenga (o de su calidad). Sin embargo, la “unidad” en cox de esta droga también se acostumbra a venderse al precio de diez soles, pues es el precio base que incluye la tercera parte del paquete con cocaína. Dealer: Vendedor de drogas. Dealear: Acción de vender drogas. Drogo: Persona que consume drogas de manera constante. Duro: Estar bajo los efectos de la cocaína. Florear o “meter floro”: Se refiere al uso de un léxico apropiado para convencer o impresionar a alguien. Ghetto: Grupo de amigos. Grifa: Marihuana Gomear: Golpear Jalar: hace referencia a aspirar coca. Jalón: Aspiración fuerte de cocaína. Lanzar: Fumar marihuana. Línea: Cocaína en línea lista para el consumo. Locazo: Palabra que se usa para expresar cuando alguien se siente muy drogado. Mano: Amigo cercano. Manyado: Conocido. Medio G: medio gramo de cocaína, se refiere a la cantidad de cocaína que se da en un paquete que equivale a 10 soles Paco: Envoltura de cocaína. Palta: Hace referencia a pasar por un momento vergonzoso. Porro: Cigarrillo de marihuana. Positivo: Tener una cantidad regular de droga para poder venderla. Sajiro: Tiempo. Tiros: Números de aspiraciones de cocaína. 193 Tombo: Policía. Trance: Intercambio de droga por dinero. Tranqui: Hace referencia a haber consumido alguna droga, ya sea alcohol, marihuana, coca, etc., pero sentirse “tranquilo”, es decir, no sentirse tan afectado por los efectos de las drogas. Perro: Persona que trabaja distribuyendo al por menor la droga de otro vendedor. Se le paga con droga, y este decide si consumirla o convertirla en dinero. Son personas que en ese momento no tienen el poder monetario para comprar su propia cantidad de droga y distribuirla a pequeña escala. Troncho: Cigarrillo de marihuana. Rectángulo: Paquete o bolsa pequeña de plástico hermético que contiene cocaína, del valor de 10 o 20 soles. Quemarse: Ser tan conocido como vendedor de droga al punto de ser reconocido por alguna autoridad. Riso: Papel especial que se usa para fumar tabaco, marihuana, etc. Un 32: Hace referencia a 32 gramos de marihuana. Un 8: Un octavo de kilo de marihuana. 2K: 2 kilos de marihuana 194 Anexo 2: Gráficos Anexo 2.1. Población penal a mayo de 2019 Fuente: “Elaboración propia” Nota: Recuperado del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). (2019). Informe Estadístico mayo - 2019. Anexo 2.3. Población Penal por delitos relacionados a drogas a mayo de 2019 Fuente: “Elaboración propia” Nota: Se trabajó con los datos del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). (2019). Informe Estadístico mayo - 2019. 195 Anexo 3: Notas de campo Anexo 3.1: Nota de campo 1 (Steal) 02 de enero del 2019 Este día me encontré con Steal, a quien ya conocía desde mayo del 2015 por amigos en común. Conocía también a su familia y la relación algo complicada que él tenía con ellos. A lo largo de estos años él me ha contado muchas de las experiencias que ha tenido con las drogas, en general, con su familia, su enamorada y amistades. Además, gracias a él conocí a gran parte de mis entrevistados. Actualmente, tiene 22 años, vive en Villa el salvador y es conocido aquí por un apodo que hace referencia a una envoltura donde se fuma marihuana. Lo conocen por este pseudónimo, pues desde muy pequeño (aproximadamente desde sus 10 años) tenía un tío que vendía marihuana y lo mandaba a hacer sus recados. Así, los compradores a veces le pedían la envoltura donde fumar, y él se las llevaba, llegando a un punto donde comenzaron a llamarlo por ese sobrenombre, que además era de su agrado y por ello también se presentaba en redes sociales con este nombre. Desde los 7 hasta los 14 años estuvo a cargo de sus tías y su abuela, ya que sus padres estuvieron viviendo en Italia durante este período de tiempo y volvieron por un problema familiar que urgía su regreso. Aproximadamente tres años después; él, su hermana y sus papás se mudaron a una casa propia también dentro de villa el salvador. Cabe mencionar, también, que estuvo estudiando durante un ciclo en un instituto, pero lo dejó por empezar a estudiar una carrera universitaria, la cual dejó después de llevarla por tres ciclos debido a problemas económicos. Más adelante, a los 20 años inició otra carrera en otro instituto donde solo estuvo por dos ciclos. Entre esos períodos trabajó en distintas empresas durante un mes como mínimo y 3 meses como máximo. 196 Actualmente, trabaja como cobrador de combi junto a su papá. Su padre es dueño de este carro, y él mismo lo maneja y trabaja. Me comenta que ahí puede llegar a ganar hasta 80 soles dando 2 vueltas si “es un buen día”. Sin embargo, lo que él quiere es empezar un negocio propio, o bien viajar a Italia, ya que tiene familia allá, y así ahorrar más dinero y hacer lo que realmente quiere. Por lo que supe, estuvo en conversaciones con sus padres y familiares de allá para que viaje entre este y el próximo año. Sé además que sus padres rechazan el consumo de cualquier tipo de droga, incluida la marihuana, y que lo ven como un problema psicológico. Sin embargo, si le permiten salir a fiestas y consumir alcohol. Aun así, Steal ha fumado marihuana desde los 14 años, y muchas veces lo ha hecho en su casa cuando sus padres han estado ausentes. Incluso, a los 18 años consiguió comprar una cantidad significativa de marihuana junto a su amigo Renato para venderlo. En ese entonces, guardaba las bolsitas con marihuana (que tienen entre 1 y 2 gramos cada una) en un “escondite” de su refrigeradora para que dure más, y en uno de los cajones de un mueble de su cuarto guardaba muchas bolsitas vacías, aun sabiendo que su mamá muchas veces entraba a su cuarto a ordenar o a “rebuscar” entre sus cosas. Es decir, aunque conocía las consecuencias de sus acciones parecía confiar que ellos no se darían cuenta, o que si se dan cuenta ellos terminarían perdonándolo, aunque en un primer momento se molestarían. Es más, recuerdo haber oído de él en alguna oportunidad que creía que su mamá había visto las tantas bolsas pequeñas vacías que él guardaba en el mueble de su cuarto, ya que las vio desordenadas o en otra posición, lo cual le hacía pensar que su mamá sabía que él consumía, pero que “se hacía la loca”. Esto me confunde un poco, teniendo en cuenta que su mamá sabía que él consumía desde pequeño y la experiencia que tuvo con las drogas por su tío, pues esta fue una de las razones - aunque no la principal - por las que él iba antes al psicólogo hasta que su mamá pensó que ya no consumía más. 197 Por otra parte, me comentó que cuando su mamá se enteró de la boca de su enamorada que él había empezado a consumir cocaína a causa de una de sus rupturas, ella se puso muy triste y buscó volverlo a mandar al psicólogo porque creía que se había vuelto adicto. Por conversaciones que he tenido con él y con su enamorada sé que, a diferencia de muchos de mis entrevistados, el consumo que tiene de marihuana no es constante o diario, y generalmente es en compañía de amigos o de su enamorada, aunque cuando era más pequeño, entre los 14 y 16 años, si lo hacía solo. Sin embargo, en el caso de la cocaína, cuyo consumo comenzó a inicios del año 2018 a modo de experiencia - dice él solo para “bajar su ebriedad” - si comenzó a hacerlo muy seguido durante dos meses que estuvo separado de su enamorada, en el mismo período donde sus padres lo botaron de su casa porque salía diario a tomar alcohol. En este mismo período de tiempo tuvo necesidad de dinero, y contactó a un primo que vivía en Ventanilla y se dedicaba a la venta de cocaína a mediana escala, y le ayudó en 3 de sus “recados” a un dealer, por los cuales el primo le daba 150 soles. Cabe decir que el primo no podía hacer los envíos porque ya estaba “marcado” en esa zona por los policías. Asimismo, me comenta que dejó de hacerlo tras el tercer recado, ya que se dio cuenta que era muy riesgoso, y casi los atrapan - a él y algunos amigos de su primo que lo acompañaban en un carro que además había sido robado. Sin embargo, cabe recalcar, que él nunca estuvo interesado en “las movidas168” de su primo y sus amigos. Además, aunque menciona que se llevaba bien con estos chicos, aclara que nunca buscó una relación más cercana, y después de su último encuentro no volvió a saber de ellos. Por otra parte, al volver con su enamorada abandonó parcialmente el consumo de cocaína, ya que ella no lo aprobaba, sin embargo él afirma que la disminución de su consumo estaba ligada principalmente al hecho de que dejó de salir constantemente a fiestas o reuniones donde consumía alcohol, pues 168 Asuntos. 198 según él, solo consumía cocaína porque quería dejar de sentirse ebrio, por lo cual lo hacía después de tomar una cantidad regular de alcohol. Además, aunque cuando regresó con su enamorada continuaba saliendo a reuniones, discotecas o fiestas lo hacía generalmente con su compañía, y a pesar que también estuvieran presentes sus amigos que vendían o tenían coca él no les pedía o les compraba, ya que su enamorada sabía que amigos de él vendían o consumían coca, aparte de saber cuáles son los efectos, y notaría si él llegaba a probar. No obstante, él señala que si en alguna oportunidad sale a alguna fiesta y hay alguien que tiene coca, y no está su enamorada, si volvería a consumirlo sin ningún problema, ya que no considera que sea adicto. Asimismo, cabe decir que es en el período que estuvo viviendo fuera de su casa169 y pasaba gran parte del día en la calle con otras amistades, donde su amigo Carlos le comentó que le faltaba la mitad del dinero para sacar una “roca” de coca - de donde se pueden sacar aproximadamente 40 bolsitas de coca de 10 soles - y que quería su ayuda para sacar esa cantidad de coca y dividirlo entre los dos, para que cada uno lo venda por su lado. Steal aceptó, pero señala que 5 de las bolsitas se las gastó invitando a sus amigos entre las salidas que tenía a diario donde tomaba con ellos, pero que les invitaba “para que prueben qué tal está” y luego le compren, y “lo recomienden” con otras amistades. Además, afirma que 11 de las 15 bolsitas restantes las vendió en una sola noche en una discoteca a la que suele ir él y su círculo de amistades, y el resto se lo gastó en su consumo personal o vendiéndolo en días de semana donde tomaba con sus amigos. Sin embargo, me comenta que tal como vio el escenario de venta ese día, piensa que si hubiera llevado 20 o más bolsitas de coca también las vendía todas, y si no llevó más es porque pensó que no podría venderlas todas, y además le parecía riesgoso cargar con esa cantidad de coca en la calle, camino a la discoteca (o saliendo si es que le sobraba). 169 Dormía en casa de un amigo de su promoción de secundaria. 199 El día 2 de enero de este año nos encontramos para beber alcohol con algunos de sus amigos, dos de ellos venden o han vendido alguna vez coca, el resto eran consumidores. Ya conocía a algunos de ellos por ser de villa el salvador al igual que yo, pero nunca había tenido la oportunidad de hablar con ellos en persona y a esa cercanía, o tomar con ellos en la calle, pues me los había cruzado solo en fiestas donde no se puede hablar tanto, o bien, había hablado con ellos mediante facebook. Era la única chica en ese grupo, aparte de la enamorada de Steal. Algo que pude observar ese día es que Steal y su enamorada habían tenido una discusión, sin embargo él aún estaba preocupado porque ella no lo viera consumir coca, pues en un momento le dijo si podía ir a comprarse un piqueos en la tienda, y ella le dijo “si quieres meterte esa mierda, hazlo ya, no me estés mandando a comprar solo como excusa”, él le dijo “¿en serio?”, y ella parecía no estar tan molesta cuando le respondió “sí normal, ya que más da” por lo que él terminó consumiendo frente a ella. Aparentemente lo hizo porque tenía muchas ganas de hacerlo, aunque le seguía importando mucho que pensara ella. Cuando en otro momento hablé con su enamorada me dijo que solo lo hizo porque no estaban tan bien en ese momento y que no quería generar una pelea frente a los amigos de él. Por otro lado, cabe mencionar, que he tenido unas cinco oportunidades más de compartir momentos así con él y sus amigos, donde dos o tres de ellos se dedican a la venta de drogas. Siempre ha sido en fiestas, reuniones, o en la calle. Así también, lo he acompañado unas cuatro veces a comprar marihuana y he sido testigo de cómo busca a través de sus redes sociales qué amigos tienen en ese momento para venderle, cómo acuerdan el lugar y la hora, y luego lo he acompañado a recibir la bolsita o “cox” de marihuana. El intercambio es casi inmediato, hablan por unos 3 minutos, luego hacen el intercambio y cada uno sigue su camino. Por último, cabe decir que gracias a Steal he podido entrevistar a Nigga y Pachi, así como también conocer a otros informantes clave. 200 Anexo 3.2: Nota de campo 2 (Lumber) Lumber es uno de mis informantes clave, ya que vivía en villa el salvador y vendía marihuana, además de consumirla habitualmente. Sé de su existencia desde hace algunos meses, y sabía también que vendía marihuana por algunos amigos en común. Sin embargo, no había tenido la oportunidad de conocerlo en persona hasta el día 24 de abril que celebró su cumpleaños en la discoteca de la cual es dueña su madre. Ese día pude conocerlo a él y a sus amigos y pudimos entrar más en confianza. Fui acompañada de una amiga, y nos quedamos ahí unas 5 horas, vi que ese día tenía marihuana, y también la vendía, pero se la daba gratis a sus amigos más cercanos y a las chicas que querían. Después de ese primer acercamiento, comenzamos a hablar más seguido por Facebook, ahí le pregunté directamente si vendía marihuana o alguna otra droga, y le comenté inmediatamente que mi pregunta era por mi tesis, él me dijo “que locazo el tema de tu tesis”, y se ofreció a ayudarme. Volvimos a vernos el 26 de mayo, aunque él me decía desde antes que vaya a la discoteca de su mamá algún sábado para que me invite algún trago y poder conversar mejor o “hacer hora”, ya que se aburre solo ahí los días que atiende y ayuda a su mamá en su negocio. Hasta que ese día decidí ir, pues justo me encontraba en la discoteca que estaba al frente, llamada Éxtasis (bastante mencionada en este trabajo). Ese día conocí a algunos de sus amigos, todos consumidores de marihuana, y aunque no pude hablar mucho con Lumber, ya que él estaba atendiendo en la barra, conocí a gran parte de sus amigos que consumen, me hice amiga de ellos, y ahora los tengo agregados en Facebook o WhatsApp. Ello es realmente útil, ya que al ser consumidores habituales, en su mayoría, me pueden presentar en algún momento a quien les vende las drogas que consumen, pues la mayoría de ellos les compran a sus propios amigos que son microcomercializadores de drogas, y tienen casi sus mismas edades. 201 Actualmente, Lumber está en España, pero aún me comunico con él regularmente por Facebook o WhatsApp, sé que allá no vende marihuana, pero sí que aún la consume de forma habitual. Anexo 3.3: Nota de campo 3 15 de mayo de 2019 (Nigga) Nigga tiene 21 años y vive en villa el salvador, actualmente vende marihuana y coca, aparte de consumirlos regularmente. El día 15 de mayo tuve mi primera entrevista con él, pocos días antes me había hablado al chat de facebook para decirme que Steal le había comentado mi tema de tesis y estaba dispuesto a ayudarme. Así fue que acordamos el día y me preguntó si podía llevar a un amigo, conocido como Jiji170, que también vendía coca y era de villa el salvador al igual que él, a lo cual respondí que estaría bien, pero que la entrevista la tendría solo con él, y otro día con su amigo Jiji. De esta manera, estuvimos conversando unos 15 minutos con Nigga y Jiji sobre el tema de mi tesis, y le dije a Jiji que le hablaría en estos días para acodar el día en que lo entrevistaría a él y estuvo de acuerdo171. Mi entrevista con Nigga fue demasiado buena, tuvo una duración de dos horas y media, y me dio datos importantísimos con mucha confianza. Además, quedamos en que podría volver a ayudarme en cualquier otra oportunidad. Más adelante decidí comprarle a él un “cox” de marihuana para ver si era igual a como cuando acompañaba a Steal en estos intercambios, ya que podría ser distinto, pero fue prácticamente igual. Acordamos la hora, el lugar (por su barrio) y al encontrarnos hablamos un par de minutos, luego me dio disimuladamente el “cox” y yo le di los diez soles y me fui, luego de eso no hablamos del tema. Aunque, sí hemos coincidido luego de eso en discotecas 170 Este seudónimo ha sido alterado para proteger la confidencialidad de la persona. 171 Se acordó una entrevista con Jiji, pero esta no se llegó a concretar. 202 donde hemos conversado como conocidos, y también me ha preguntado sobre mi tesis y cómo ando avanzando. Por otro lado, cabe mencionar que aún no he tenido una entrevista con Jiji, pero hemos acordado por chat de Facebook que cuando salga de vacaciones estaría libre. Además, en una oportunidad, acompañé a Steal a comprarle un “cox” de marihuana a él. En esa ocasión, ellos no hablaron nada porque Steal estaba comprando un cigarrillo y hablando con la señora que vendía, así que solo me dio los diez soles para pagarle a Jiji y recibir el cox. Yo sí intercambié algunas palabras con él y luego nos despedimos. Por último, quiero decir que tengo agregados a todas las personas que estoy mencionado en mi cuenta de Facebook, por lo cual puedo ver sus “historias” de facebook donde colocan algunas de las cosas que hacen día a día, y puedo seguir como algunas de las cosas que me han contado también se hacen visibles por ese medio. Por ejemplo, me han dicho, y yo misma he notado, que cuando ponen el signo “+” en sus “historias o días” de Facebook quiere decir que están “+” o, mejor dicho, “positivos” lo cual quiere decir que tienen “mercancía” de coca y/o marihuana, y lo ponen en sus días para que sus amigos lo vean y sepan que ya tienen mercancía, y así comprarles. Anexo 3.4: Nota de campo 4 (Max) Este año, 2019, he tenido la oportunidad de quedarme a dormir en varias ocasiones en la casa de una de mis amigas cuya pareja vende coca y con la cual convive junto a su hijo de 5 años y parte de la familia de ella. La conozco desde que éramos pequeñas, así que hay veces en que la visito y me quedo en su casa. Además, en muchas ocasiones los ayudo a cuidar a su hijo. Ella y él son cercanos a mí, así que me han permitido compartir con ellos varios momentos. Ambos saben el tema de mi tesis, aunque a él se lo he comentado después que a ella. 203 Su pareja, Max de 26 años vende pasta, pero no la consume. Las principales observaciones que he hecho en mi estancia ahí son que, a diferencia de los demás vendedores de drogas a pequeña escala que conozco él parece dedicarse de lleno a la venta de pasta, ya que gran parte del día la pasa en la casa, recibe llamadas constantemente, y minutos después sale, y vuelve unos 10 o 15 minutos después, además sé que cambia muy seguido de celular, y a veces maneja más de uno. Asimismo, en Facebook tiene otro nombre distinto al suyo y tiene a muy poca gente agregada ahí, parece que solo a aquellos que le compran y algunos familiares. Así también, sé que es muy cercano a su pareja, y si ella no le permitiera vender drogas, probablemente no lo haría. Ella es psicóloga licenciada, y parece que le permite que él se dedique a esto porque ya ha tenido problemas con él respecto a esta cuestión y ha terminado por aceptar esto debido a que él da una buena cantidad de dinero como resultado de esta actividad. Además, unos dos años atrás, cuando mi amiga aún estudiaba la carrera que hoy ejerce, él era el único que aportaba en los gastos de su hijo. En ese entonces ya vendía pasta, pero también tenía otro trabajo legal. Anexo 3.5: Nota de campo 5 28 de agosto de 2019 (Lucho) Lucho es un vecino que conocí hace aproximadamente 7 años. En esa oportunidad un amigo cercano a mí, Fer, que es de su mismo barrio, lo llevó a una fiesta y me lo presentó. Es así que nos agregamos a Facebook y desde entonces lo tengo entre mis contactos. Aunque hemos hablado en algunas pocas ocasiones desde aquel entonces, no hemos vuelto a coincidir hasta hace poco. Aproximadamente hace 5 meses Fer y yo nos encontrábamos en una reunión en el barrio de él y Lucho - aunque él no se encontraba presente - con 204 más chicos de su barrio, y al comentarle sobre mi tesis me mencionó que Lucho podría ayudarme, ya que él vendía marihuana. Es así que decidí escribirle a Lucho por Facebook, y al poco tiempo le pregunté si él conocía a algún “caño”de marihuana, es decir, a algún vendedor de dicha droga, a lo que él me dio a entender que él tenía marihuana, aunque no me dijo que vendía. En otras palabras, él pensó que yo solo quería fumar, y él me iba a “lanzar”, o sea, a invitar. Entonces, le comenté que la razón de mi pregunta era por mi proyecto de tesis, de modo que si él conocía algún caño podría presentarmelo o vernos uno de esos días para conversar y me ayudara con lo que sabe. Al vernos en su barrio - que es un barrio muy cercano al mío - lo saludé y comenzamos a conversar acerca de cómo le había ido en su día y qué tal iba el mío, así hasta que llegamos al parque de su barrio, en donde nos sentamos en una banca y empecé a explicarle más detalladamente de qué trataba mi tesis. Es ahí donde le mencionó que Fer me comentó que él vendía marihuana, así que le pregunté si aún vendía o en algún momento había vendido, y si fuera así podría ayudarme platicándome su experiencia. Cabe recalcar que le dije que Fer me contó que él vendía (o en algún momento había vendido), pues sabía que él no se iba a incomodar con eso, ya que ambos son vecinos y amigos desde muy pequeños; y porque además sentí mucha apertura y confianza de parte de Lucho, a pesar del tiempo sin vernos. De esta manera, empecé por preguntarle cuál fue su primer contacto con las drogas. Mencionó que comenzó con el alcohol, luego la marihuana y ha llegado a probar cocaína, pero “no es lo suyo”. En su caso, vende solo marihuana, y ya viene haciéndolo hace prácticamente 7 años, pues comenzó a vender entre los 20 y 21 años, y actualmente con 28 años continúa vendiendo. Además, encontramos que las ganancias de su venta están destinadas principalmente a su consumo o ahorros. Es decir, gasta cierto dinero comprando una cantidad de marihuana, de la cual coge una parte para su consumo diario durante un mes, y el resto lo vende. De esta manera, tiene para su consumo y con la venta recupera el dinero invertido, aunque siempre le 205 sobra algo de dinero. Sin embargo, él afirma que los mayores ingresos que recibe son de su trabajo como pintor, pues se dedica a ello constantemente desde los 20 años, y este trabajo le da ingresos semanales, con lo cual apoya a su familia (en gastos como los recibos de luz, agua u otras necesidades que se presenten), y con ello también cubre otros gastos personales, o a veces también ahorra. No tiene hijos ni pareja, por lo cual señala que es muy posible poder ahorrar. No obstante, me comentó que a los 25 años estuvo conviviendo con una enamorada, ella sí tenía un hijo con el cual Lucho se llevaba muy bien, y más que eso, noté en su relato que su relación con el niño era bastante cercana, incluso hasta el punto en el que él lo veía como a un hijo, y el niño podría ver en él a una figura paterna. Durante el tiempo que duró su relación, de aproximadamente un año, él dejó de vender marihuana, ya que la chica no se lo permitía. Sin embargo, a veces “se daba sus escapadas” - como él lo dice - para fumarse un “porrito”, pero en varias ocasiones ella lo terminaba descubriendo y acababan peleando por esa razón, así también cuando lo veía pasando tiempo con los otros chicos del barrio, ya que ella decía que se juntaban para fumar. La molestia era mayor si es que el hijo de ella lo llegaba a ver en la calle con ellos, o peor aún fumando con ellos, que era lo que él solía hacer cuando se juntaba con sus amigos. De esta modo, era prácticamente imposible que él venda en el período en el que vivía con ella y su hijo, ya que para vender marihuana era necesario; en primer lugar, tener el producto en su cuarto, distribuirlo en las pequeñas bolsas herméticas donde se venden, y en segundo lugar mantener una comunicación más o menos fluida con sus conocidos consumidores que le compraban dicho producto, y salir de casa cada vez que ellos querían comprarle. Todas estas actividades no las podía realizar viviendo con ellos, por ende dejó la venta por ese período de tiempo, y al mismo tiempo redujo su consumo. 206 Cabe recalcar que su madre y su hermana, desde el momento en que supieron que Lucho consumía marihuana, le dijeron que lo deje, pero él decía que ya solo para darles gusto, sin ninguna intención real de dejarlo. Esto no era ignorado por ellas, ya que muchas veces lo han visto consumiendo con amigos del barrio, e incluso lo han encontrado más de una vez en el preciso instante en que distribuía la marihuana en las bolsas de unidad. De esta manera, ellas solo se limitaban a repetirle que lo deje y lo regañaban, aún sabiendo que no lo haría. Muchas veces han optado por conversar con él, más que todo para que no venda marihuana, y otras incluso han escondido la marihuana que él guardaba en su cuarto, pero él solía encontrar el lugar del escondite. La resignación o más bien tolerancia de parte de su madre y hermana se hacen evidentes en situaciones en las que la madre no encuentra la marihuana en el lugar donde lo dejó y le dice “¡ah, ya lo encontraste!”, restándole seriedad al asunto; así como también situaciones en las cuales los policías lo han intervenido a él y a sus amigos de barrio por consumir marihuana en la calle, y su mamá ha salido a preguntar cuál es el problema si ella sabe que su hijo consume y ello no es ilegal. Anexo 3.6: Nota de campo 6 (Nito) Nito es un joven de 24 años de edad al que conocí hace ocho años por medio de Max, la actual pareja de una de mis amigas, ya que ellos son del mismo barrio. En ese entonces solíamos reunirnos muy frecuentemente junto a otros chicos del vecindario de ambos, estos encuentros solían darse los fines de semana. De esta manera, pude conocer aspectos de la vida de Nito mucho más privados. Él vivía con su hermano de 23 años en casa de su abuela materna, ya que su madre emigró a México cuando él aún era un niño. Sin embargo, venía a Perú a visitarlos esporádicamente y trataba de mantenerse en constante comunicación con ellos. El padre, por su parte, vivía en Villa el Salvador, pero 207 tenía otra pareja y familia; y difícilmente aportaba algo económicamente, a diferencia de la madre que siempre les mandaba dinero. Nito estuvo estudiando un tiempo junto a su hermano en un colegio particular del barrio, y luego en un estatal, pero al repetir de año, desertó. Siempre fue un chico rebelde tanto él como su hermano, y además no eran tan aplicados en los estudios. En casa no había quien les enseñe o les dé alguna motivación. De este modo, ambos crecieron teniendo como referencia a sus amigos del barrio, que muchas veces hasta les doblaban la edad, muchos de ellos se involucraron desde adolescentes en robo y en drogas, desde alcohol hasta pasta o “pepas”, en su entorno de amigos no sorprendía encontrar a ex presidiarios o jóvenes que hayan pasado por centros de rehabilitación o reformatorios. Así pues, no sorprende tanto que en algún momento Nito haya terminado participando en algún robo. Así, en una de estas circunstancias le disparó a una mujer, quien lo terminó denunciando, ya que logró identificarlo. La denuncia y la situación en general hizo que su madre se lo lleve a México, en donde terminó sus estudios secundarios alrededor de los 18 a 19 años. No obstante, solo permaneció ahí dos años, ya que al volver de visita por unos meses a Perú para ver a su abuela y su otro hermano, que se había hecho padre, Nito también regresa con la enamorada que tenía antes de irse a México y ambos tienen un hijo, también. Así pues, él y su madre terminaron quedándose en Perú por esa razón. Luego, Nito, su pareja y su hija estuvieron viviendo en Amazonas, ya que tanto su madre como su pareja creían que si él seguía en Lima iba a continuar en “malos pasos172”. Así pues, vivió allí con unos familiares de su pareja, y trabajó allí como albañil. Sin embargo, después de 2 años regresaron nuevamente a Villa el Salvador, y ahí comenzaron a tener aún más problemas de los que ya cargaban allá. Terminaban constantemente cada cierto tiempo, siendo su pareja quien se hacía cargo del cuidado de la hija de ambos. Las 172 Palabras literales del relato de Nito. 208 razones de estas separaciones eran principalmente infidelidades, drogas, y el hecho de que Nito y su hermano habían vuelto a robar. Max señala que en ese entonces tuvo una conversación con Nito y su hermano en donde ellos le comentaron que estaban necesitados de dinero y le pidieron como un favor trabajar con él, o sea, como sus perros. Max aceptó, pero solo duró trabajando con ellos por dos meses, ya que según Max y su pareja “ellos hacían las cosas bien por un tiempo y luego se relajaban porque les gusta el dinero fácil, [ya que] toma más tiempo pasar una madrugada entera vendiendo cientos de quetes de pasta en la calle que asaltar a alguien en la calle o a alguna tienda” (28 de septiembre de 2019). Asimismo, la pareja de Max menciona que ellos “tienen alma de bandidos”, es decir, no solo roban por dinero fácil, sino también porque les gusta estar en esa situación de adrenalina y persecución, y llevarse a ellos mismos hasta el límite del riesgo. Es así como a veces Nito y su hermano dejaban de vender o no vendían todo lo encargado por irse a robar y gastar ese dinero casi inmediatamente en alcohol o salidas a discotecas. Por tanto, Max decidió decirles que “sigan en lo suyo” y ya no trabajen para él. Actualmente, ambos hermanos continúan robando, sin embargo a veces desempeñan algunos cachuelos como albañiles, pintores, y oficios similares. Anexo 3.7: Nota de campo 7 (Informante clave) Un 28 de noviembre me encontré con Steal cerca de la municipalidad de villa el salvador. Él venía de encontrarse con Pachi, ya que este debía entregarle el dinero que obtuvo de la venta de cocaína del fin de semana pasado, y dos polos que él aceptó que un amigo le diera a cambio de tres cox de cocaína. Mientras caminábamos un chico llamó a Steal desde un auto, al principio no prestamos atención, pero luego comenzó a seguirnos. Al darnos cuenta lo saludamos, ya que ambos conocíamos al conductor. Para ese momento ya sabía que este chico también vendía drogas. Además, 209 Steal ya le había comentado sobre mi investigación, y gracias a ello él por cuenta propia me agregó a mis redes sociales y me dijo que podía ayudarme con una entrevista. Sin embargo, debido a sus contratiempos dicho encuentro no se llegó a concretar, y en su caso solo conseguí hablar del tema a través del chat de Facebook. Hasta ese momento sabía que había vendido marihuana, coca y pasta, pero que últimamente solo se dedicaba a la venta de cocaína y realizaba otras actividades como campeonatos de fútbol interbarriales organizados por su familia, y también obtenía ingresos de ello. Al subir a “su auto”, él se dedicó principalmente a conversar con Steal, ya que él se ubicó en el asiento de copiloto a su lado, y al preguntarle de dónde había salido ese carro él le comenta que lo había robado hace poco con algunos amigos y que tenía una placa falsa, además le comentó que “últimamente lo que daba más dinero y era más fácil” era la extorsión y que ya había hecho algunos “trabajos” relacionados a ello. Unas cuadras después nos bajamos y aproveché el preguntarle más a Steal sobre ese chico, aparte de hacer énfasis en que desconocía que además de la venta de drogas se dedicaba a otras actividades ilegales, a lo cual me comentó que él también se venía enterando, pero que debe ser “debido a que toda su familia está involucrada en asuntos ilegales”, e incluso son sus mismos familiares quienes lo mandan a vender coca los fines de semana. Asimismo, me señaló que lo más probable es que este amigo haya estado metido en estas otras actividades ilegales porque su hermano mayor había salido hace poco de la cárcel, y aún continuaba dedicándose a eso. Por otra parte, cabe resaltar que no es poco común que se observen este tipo de casos. En mi propio grupo existen dos familias que se dedican a la venta de drogas, y a horas de la noche y madrugada “sus clientes” van hasta las mismas casas a comprar estas sustancias. Del mismo modo, me han comentado otros informantes clave que en sus propios barrios existen este tipo de familias y que además varios miembros de esas familias suelen estar involucrados en otro tipo de actividades ilegales, y algunos ya han estado en 210 algún centro de rehabilitación como Maranguita o en la cárcel, pero no por delitos de venta de droga, sino más bien por hurto o robo a mano armada. Por último, cabe mencionar que actualmente el amigo de Steal ya no se dedica a actividades ilegales, según su testimonio, pues a mediados del año 2020 abrió una barbería en su casa con la ayuda de su enamorada, es decir, ambos han invertido en el negocio, y por ahora les va bien. 211