TESIS PUCP Esta obra ha sido publicada bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.5 Perú. Para ver una copia de dicha licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.5/pe/ FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS REPRESENTACIONES MENTALES DE LA PATERNIDAD EN PADRES VARONES ADOLESCENTES Tesis para optar el título de Licenciada en Psicología con mención en Psicología Clínica que presenta la bachiller: CARLA MARCOS ARTEAGA ASESORA: DRA. PATRICIA MARTINEZ Lima-Perú, 2010 RESUMEN Representaciones mentales acerca de la paternidad en padres varones adolescentes La siguiente investigación busca explorar las representaciones de la paternidad en padres varones adolescentes entre 16 y 18 años de edad. El estudio es de tipo exploratorio y sigue una metodología cualitativa. Para tal fin se contactó a dos jóvenes que cumplían con el perfil quienes a su vez nos refirieron otros padres adolescentes. Para acceder al discurso narrativo de estos jóvenes se procedió a realizar de una a dos entrevistas a profundidad buscando explorar libremente las dimensiones en torno a este nuevo rol ejercido en promedio desde hace más de un año. Los resultados dan cuenta que las representaciones se construyen a partir de las creencias, deseos, percepciones y afectos en torno a la relación con el hijo, la pareja; madre de su hijo, los padres y amigos. Los padres adolescentes reportan sacrificio, renuncia y postergación en torno a la experiencia de la paternidad asociada a la provisión. Las pocas oportunidades laborales, el contexto de carencia afectiva y material agravan la situación. La relación con el hijo es cercana y hay un intercambio de afectos que podría llenar un vacío afectivo. De otro lado, los resultados sugieren que la paternidad podría evitar que el joven se involucre en actividades de riesgo centrando su atención en su hijo y pareja. El futuro se concibe idealizado y está asociado a las laborales como padre y jefe de familia. Palabras clave: Representaciones mentales, Representaciones mentales de la paternidad, Adolescencia, Paternidad, Masculinidad, Futuro. ABSTRACT Mental representations of parenthood in male teenager’s parents. The following research aims to explore representations of fatherhood in male teenagers fathers aged between 16 and 18 years old. This study is exploratory and follows a qualitative methodology. In order to execute this research we contacted two referred us others who were also teenager´s father. To get the the narrative of those teenagers fathers we run one to two in-depth interviews seeking to explore freely the dimensions concerning this new role exercised in average for more than one year. The results show that the representations are built from their own beliefs, desires, perceptions and feelings toward his relationship with the son, parents, couple and friends. The teenager parents report sacrifice, resign, deferral toward the fatherhood experience. The few job opportunities, the context of emotional deprivation and poverty aggravate the situation. The relation with the son is close and there is an exchange of affections that might fill an affective emptiness. Additionally, the results suggest that the paternity might prevent the teenager fathers to get involved in risky activities focus in his attention in the son and couple. The future is conceived idealized and closely relate with his responsibilities as father and family chief. Key words: Mental Representations, Mental Representation in Fatherhood, Teenager, Fatherhood, Masculinity, Future. TABLA DE CONTENIDOS INTRODUCCCIÓN i CAPITULO 1: Representaciones de la paternidad en la adolescencia La paternidad 1 Representaciones mentales individuales 11 Planteamiento del problema 15 CAPITULO 2: Metodología Participantes 16 Instrumentos 18 Procedimientos 19 CAPITULO 3: Resultados y Discusión 21 Conclusiones 41 Referencias Bibliográficas 44 Anexo 1: Transcripción de entrevistas Anexo 2: Consentimiento informado Anexo 3: Ficha de datos Sociodemográficos INTRODUCCIÓN La paternidad es un constructo en constante cambio, sobre todo con la gran transformación que han experimentado los roles masculinos y femeninos en la actualidad. Durante las últimas décadas, este fenómeno ha obligado a las parejas a revisar las responsabilidades y las tareas del hogar. De hecho, hoy se dan relaciones más igualitarias y cercanas dentro de la familia. Además las mujeres exigen un rol paterno más cercano (Alfaro, 1997; Fuller, 1997; Ponce y La Rosa, 1995). La paternidad es uno de los hitos más importantes en el tránsito de la juventud a la adultez. Se trata, en síntesis, de la culminación de un largo rito de iniciación que lleva al sujeto a convertirse en “hombre”: si un hombre tiene un hijo se reconoce a sí mismo como varón pleno y, además, se le reconoce públicamente como tal (Olavarría, 2000; Olavarría y Parrini, 1999). En efecto, el varón, consagra con la paternidad, la relación con su mujer e hijos: se convierte en jefe del hogar y tiene la autoridad del grupo familiar. En el ámbito social, esta concepción de la familia cuenta con un respaldo legal. En tanto se vuelve “responsable” debe asumir a su familia, hacerse cargo de ella y protegerla. Para proveer a su núcleo familiar, el padre debe trabajar y, por ello, salir a la calle más allá de los límites de su casa (Olavarría, 2000). Dada la exigencia anterior, convertirse en padre durante la adolescencia es una experiencia complicada y difícil. Además, si bien esta experiencia consolida la hombría adulta, se contrapone al ideal adolescente de libertad, conquista y competencia (Fuller, 2000). En definitiva, el enfrenta una realidad que difícilmente puede asumir. En relación con lo anterior, las distintas disciplinas que han abordado la adolescencia la caracterizan como una de transición entre niñez y adultez. En ella se desarrollan formas de ser consistentes con el nuevo funcionamiento del cuerpo y los nuevos requerimientos sociales y culturales que se le hacen. En este proceso, el adolescente comienza a definir su propia identidad. Según Erikson (1974), la tarea fundamental de esta etapa es el logro de la identidad. Para lograr ese objetivo, el adolescente desempeñará nuevos Introducción ii roles y tentará incluso aquellos que por la edad no le corresponden. Se trata de un momento decisivo en el que ocurrirán dos procesos en el adolescente: (a) su afianzamiento como persona y; (b) la emergencia, en él, de un sentimiento de “mismidad” fundamental para cimentar una base segura. La paternidad adolescente es un importante problema social, pues se haya asociada a niveles elevados de pobreza y alta deserción escolar (Olavarría, 2000). A esta situación contribuye que la sociedad no sea capaz de insertar a estos jóvenes en el mercado laboral o darles un soporte adecuado. De hecho, muchos de ellos podrían abandonar su rol los primeros años de vida a consecuencia de este abandono. El estudio de este tema reviste importancia para la psicología por diversas razones: en primer lugar no existen investigaciones psicológicas sobre el tema en nuestro país y segundo por la posibilidad de cuestionar el patrón de paternidad temprana tradicional, que en muchos casos omite la presencia del padre o le resta importancia. Por tanto el objetivo de este trabajo es hacer de este problema una temática visible. Ser padre en la adolescencia supone una serie de condicionamientos que influirán de manera relevante en cómo los jóvenes afrontarán su nuevo rol. Por tanto; ignorar esta valoración personal del adolescente en su nueva situación, solo oscurece más la comprensión del problema. En consecuencia comenzar una línea de investigación a partir de las representaciones permite construir una primera aproximación al problema. Esta tiene la ventaja de considerar las percepciones, creencias, deseos y afectos que se han ido construyendo al respecto de la paternidad e intentar comprender cómo estas se interiorizan en los adolescentes y de qué manera influyen en su práctica paterna. A partir del análisis y comprensión del tema; esta investigación aspira a ser un aporte que pueda inspirar programas de prevención primaria y secundaria; de tal manera que se genere mayor conciencia en los jóvenes procurando evitar paternidades no deseadas. Posteriormente se podrían diseñar programas de prevención secundaria que aborde el tema del vínculo paterno filial brindando espacios de soporte e información con un mayor conocimiento del tema. Obviamente estos objetivos se cumplen de manera más eficiente si toman en consideración las representaciones de los propios adolescentes acerca de la paternidad. Introducción iii Para responder a tales objetivos se ha construido un marco teórico que busca hacer una revisión teórica que permita iniciarnos en la comprensión de la paternidad adolescente y las representaciones asociadas. En el segundo capítulo se exponen las características del diseño de la investigación cualitativa así como el procedimiento, participantes e instrumento utilizado. En el tercer capítulo se realiza una exposición de los resultados obtenidos así como el análisis de los mismos. Finalmente, se ofrecen conclusiones y limitaciones del estudio. CAPÍTULO I Representaciones mentales de la paternidad en la adolescencia Con la finalidad de aproximarnos a conocer cómo piensa y siente un padre adolescente hemos elegido enmarcar nuestros hallazgos bajo el constructo de las representaciones mentales ya que el mismo nos conduce hacia la configuración de la subjetividad paterna. Procuraremos por medio de las mismas desentrañar y cuestionar la génesis de la paternidad en este grupo de jóvenes utilizando la propia historia de los sujetos como vía de acceso. Paternidad adolescente Aspectos generales No existen datos registrados en el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) respecto del porcentaje de padres adolescentes en nuestro país. Sin embargo lo que sí conocemos es que un 13% de adolescentes entre 15 y 19 años de edad ya es madre o está gestando por primera vez (INEI, Encuesta Demográfica y de Salud Familiar, ENDES, 2000). Podemos decir en base a la recolección de datos de las madres gestantes o en puerperio atendidas en el pabellón de la Maternidad de Lima que de unas 284 jóvenes, un 60% de sus parejas; padres de sus hijos, eran también adolescentes cuyas edades oscilaban entre 15 y 20 años de edad . Por datos del INEI advertimos que un 67.3% de las madres adolescentes se unen con sus parejas; pero un gran porcentaje abandona a sus familias en los cinco primeros años de vida (ENDES, 2000). A pesar que no contamos con datos peruanos existe una investigación realizada por el Demographic and Health Survey (1994) en 5 países latinoamericanos entre ellos el Perú donde se consigna que la paternidad adolescente está presente en 1 de cada 50 jóvenes, en contraposición con el embarazo femenino donde la proporción es de 1 en cada 10. Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 2 De otro lado en Honduras y Nicaragua alrededor del 4% de los varones son padres (Guzmán, 2001). Identidad paterna La consolidación de la identidad es la tarea de la etapa de la adolescencia y tiene una cualidad temporaria que Erikson (1974) ha denominado moratoria psicosocial. La moratoria se define como un período de postergación concedido a alguien que no está en condiciones de afrontar alguna obligación, en referencia al aplazamiento de compromisos como adulto. Esta etapa estaría en relación con una implícita permisividad selectiva de la sociedad, pues se asume que el adolescente se tomará un “tiempo libre” antes de asumir decisiones y establecer responsabilidades a largo plazo. Esta época otorga seguridad al adolescente evitando el riesgo de que adquiera una identidad difusa o negativa involucrándose por ejemplo en actividades delincuenciales o pandillaje juvenil (Dicaprio, 1993). Sin embargo; contrariamente a lo que plantea Erikson; en el contexto actual latinoamericano, no se puede afirmar que la adolescencia se presenta como un periodo de moratoria pues en sectores sociales pobres ésta etapa puede pasar inadvertida ya que el ingreso a la edad adulta se inicia de manera temprana (Guzmán et. al., 2001). Lo ideal sería sin duda, que a partir de la conformación de su identidad el adolescente pueda hacerle frente a las exigencias que plantea la llegada de la adultez; pero en la práctica vemos que esto último no se cumple, pues existe una actitud temeraria y se obvia por ejemplo el uso de métodos de anticoncepción (Viveros, 2000). En este sentido Callirgos (1998) plantea que los varones adolescentes experimentan una exacerbación machista que culmina abruptamente cuando el adolescente se hace padre y debe someterse al mundo adulto en el cual se esperaría que las responsabilidades den paso a un hombre más reposado y menos preocupado por la afirmación de su virilidad. Según Arazena y Cruzat (2006) la paternidad se suele postergar para primero estudiar, trabajar, y lograr independencia económica; de no ser así el proyecto paterno está lejos de ser viable pues no existen las condiciones mínimas favorables para ejercerla. Generalmente los adolescentes se ven influenciados por el entorno más cercano: colegio y familia, enfatizando aspectos relacionados con la educación y Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 3 el trabajo. En este sentido el hecho de ser padre coarta la libertad; por tanto se perciben restricciones y pérdidas importantes. Los adolescentes se enfrentan a un gran desafío ya que deben insertarse a la vida laboral con rapidez, formar una familia e involucrarse en las labores de crianza (Muñoz, 2001). En nuestro medio Fuller (2000) constató que para los adolescentes de sectores económicos menos favorecidos la paternidad es considerada un sacrificio; interpretada como la expresión moral de los esfuerzos diarios realizados por los padres en la tarea de proveer y formar. A su vez encuentra que los adolescentes en situación de riesgo pueden buscar ser padres como un medio de ordenar sus vidas o también como una manera de construirse un futuro. La paternidad por tanto no sería necesariamente un problema sino una solución. Dichos hallazgos contrastan con los adolescentes de estrato socioeconómico medio, para quienes la paternidad puede ser un obstáculo para lograr objetivos delineados previamente en familia. Investigaciones asociadas en torno al tema reseñan que la paternidad adolescente consagra el deseo de llegar a la adultez y de cubrir necesidades afectivas; pero se contrapone al ideal de libertad haciendo peligrar el proyecto paterno. El hecho de ser padre para los adolescentes es tanto un logro como una pérdida. Pérdida en tanto renuncia al status adolescente que implica mayor libertad y goce (Aracena y Cruzat, 2006). Por su parte Gonzáles Toledo (1999) estudió las variables asociadas a la paternidad adolescente en una muestra de jóvenes bonaerenses, de padres y no padres. El resultado de este estudio da cuenta que las variables asociadas a la paternidad adolescente son: estado civil: soltero; actividad: estudiante, deserción escolar más temprana, ingreso al campo laboral a menor edad, tipo de trabajo ocasional y un inicio sexual más temprano. En síntesis podemos decir que la condición paterna puede ser vivenciada como un freno a los planes futuros; pero también como un incentivo para formular o reformular un proyecto de vida. El embarazo adolescente puede ser un problema; pero también una alternativa de vida, una solución a la incertidumbre ante un proyecto de vida vacío, una manera de evadir el tránsito que implica la adolescencia llenándola con un hijo (Amorín, Carril y Varela, 2006; Figueroa y Liendro, 1995; Fuller, 2000; Russel, 1980). Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 4 Dimensiones relacionadas a la paternidad en general En el siguiente apartado desarrollaremos un recuento de las principales dimensiones de la paternidad que van desde la psicológica; en relación al individuo en particular, hasta el marco colectivo socio histórico, cultural y legal que ejercería influencia en las representaciones acerca de la paternidad. Dimensión psicológica de la paternidad. Los motivos más profundos que subyacen al deseo del varón de tener un hijo tienen que ver con el producto de un proceso complejo que comienza en la infancia relacionado al desarrollo psicosexual y determinado por los procesos identificatorios con ambos padres que incluyen identificaciones de género y representaciones acerca de la paternidad (Carril, 2000). En tal sentido Chodorow (1990) ha planteado que la identidad masculina en la infancia es más conflictiva, menos estable y menos precoz que de la niña. Las niñas se identifican directamente con la madre, figura que está presente desde el nacimiento. En cambio los niños tienen que desprenderse del vínculo materno y buscar sus objetos identificatorios después, lo que hace que el camino sea más largo. Badinter (1993) refiere que el niño; a lo largo de su desarrollo, para hacer valer su masculinidad frente a sus pares, deberá convencerse y convencer a los demás de tres cosas: que no es una mujer, que no es un bebé y que no es un homosexual. Fuller (2000) encontró que la masculinidad se consagra al tener un hijo porque el varón confirma su potencia; no en el sentido físico de inseminar, sino en el aspecto más importante de la paternidad que es el garantizar la continuidad de la familia permitiéndole al varón sobrevivir simbólicamente. La misma autora encuentra que en nuestro país un 100% de los participantes adolescentes varones deseaban ser padres pues consideraban la experiencia como la realización del máximo de su potencial. La identidad paterna está unida indiscutiblemente a la masculinidad pues en la paternidad se construye y reproduce la misma. Complementariamente para Olavarría (2000) en la lógica de la masculinidad dominante los hombres deben ser padres para alcanzar la dignidad de varón adulto colocándose en una posición de poder frente a su pareja e hijos. Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 5 A partir de lo planteado previamente podemos decir que la construcción de la identidad paterna es compleja por cuanto lo paterno ha sido concebido tradicionalmente como lo opuesto a la maternidad y la imagen tradicional de padre plantea un menor involucramiento afectivo con los hijos delegándolos a ser el proveedor natural prescindiendo de él para los cuidados tempranos (Ortega, Centeno y Castillo, 2005). En dicho proceso de construcción de la identidad paterna el varón hará una revisión de sus primeras figuras de identificación. Tal es así que el periodo de gestación de la pareja se ha identificado como “crítico” ya que el hombre centraría su preocupación en las dificultades que pudo haber tenido en el pasado con su propio padre o figura paterna (Herzog, 1982). De la misma manera la gestación de la pareja genera recuerdos en el padre de su propia existencia como hijo y se activan una red de representaciones que incluyen el padre del padre, el abuelo, el bisabuelo; entre otros (Rafael-Leff, 1988). Si logra superar ésta etapa rescatando aspectos positivos de su figura identificatoria paterna podrá involucrase de una manera más saludable con la pareja y estará preparado para desempeñarse como padre y vincularse con su hijo de manera más efectiva. En conclusión para que la identidad de padre se constituya satisfactoriamente se debe hallar mentalmente la imagen de padre lo suficientemente bueno e identificarse con él, proceso que sucede en los primeros diez años de vida del varón. (Zayas, 1987 citado en Goodnough, 1996). Hasta aquí hemos visto cómo la identidad masculina está ligada a la identidad paterna a través de la consolidación de la masculinidad y cómo el varón debe hacer una revisión de sus figuras de identificación tempranas. Sin embargo aún queda por consignar el afecto en la dimensión paterna. Seidler (1995) considera que el afecto en la paternidad masculina es complejo y está influenciado fuertemente por los estereotipos sociales ya que históricamente el varón ha tenido que reprimir sus afectos para diferenciarse de las mujeres, bajo el lema “los hombres no lloran” han restringido sus relaciones de intimidad a las relaciones de pareja. Se considera que pocas veces a los niños se les enseña a distinguir y a nombrar las emociones, de ahí que a la mayoría de los varones les cueste trabajo reconocer su vida emocional, debido a que se les ha enseñado a negarla. Se les dificulta reconocer qué sienten porque Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 6 una parte importante de la construcción de estereotipos de masculinidad hegemónica consiste en dar por hecho que deben tener la respuesta correcta a todas las situaciones. Se llega a ser padre tratando de mantener autocontrol en los problemas de la vida cotidiana haciendo difícil la expresión de cariño y ternura a los hijos (Ramos, 2001). En este sentido Kantor (2003) encuentra que en la práctica clínica se ha encontrado que la misoginia; definida como la imposibilidad de establecer vínculos, la falta de capacidad de comprometerse afectivamente con la mujer y la incapacidad de ejercer la paternidad tanto en los sectores populares, medios y altos del Perú; son una dificultad cada vez mayor en los padres varones, que en las mujeres. Sin embargo la discusión que ha surgido al respecto señala que esa imagen de padre desafectivado se está reciclando para dar paso a un padre mucho más comprometido. Son mucho más comunes hoy en día las imágenes de padres mostrando actitudes afectuosas hacia sus hijos. Este nuevo estilo se contrapone a los “manuales de crianza de niños” publicados a comienzos de siglo donde aconsejaban a los padres no mostrarse muy amigables con los hijos ya que su autoridad quedaría debilitada (Giddens, 1995 citado en Ramos, 2001). Publicaciones similares refuerzan la idea de que los padres debían fomentar lazos emocionales con sus hijos, reconociendo claramente la autonomía de los mismos. En suma podemos decir que el paradigma de paternidad contemporánea se relaciona hoy en día con una persona más comprometida emocionalmente y de alta significancia filial (Olavarría, 2000). No obstante hay autores que advierten que a pesar de que se estén haciendo esfuerzos los latinoamericanos estamos aún muy lejos de lograr cambios estructurales en la imagen de padre rígido pues el padre fuera de la casa distanciado de los hijos continúa siendo más común (Alatorre y Luna, 2000; Bolaños, 2000). En lo que sí hay consenso es en señalar que en el contexto latinoamericano la imagen del padre tradicional es rechazada y se desea una relación afectiva más estrecha (Alatorre y Luna, 2000; De Keijzer, 2000; Fuller, 2000; Olavarría, 2000). De otro lado y en la misma línea en relación a la dimensión afectiva del padre; la literatura científica da cuenta que éste tiene la capacidad de vincularse Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 7 intensamente con la gestación de la pareja. Reportes de casos médicos y de investigaciones antropológicas refieren que los padres pueden experimentar efectos físicos durante el embarazo de su pareja, un fenómeno referido como couvade (Barlett, 2004; Brennan y cols, 2007) en donde los padres expresan sentir malestares físicos y ansiedad. Experimentan aumento de peso, náusea matutina, entre otros. Por un lado se ha pensado que puede ser una respuesta empática frente al embarazo y por otro que hay una identificación con la madre tan intensa que es posible que el hombre se sienta también embarazado. Threthowan and Conlon (1965) reportaron un 55% de los padres expectantes que sufrieron síntomas asociados con el embarazo como pérdida de apetito, náusea y vómitos versus un 43.4% de casos en el grupo de control de no padres. La mayoría de estos síntomas comenzaron durante el cuarto mes de embarazo y ocurrieron en padres jóvenes. Otras interpretaciones señalan que podría ser una respuesta ansiosa del padre frente a su inminente paternidad. Complementariamente podemos decir que existe evidencia como para plantear que la lactancia genera algún tipo de cambio o respuesta emocional en el padre ya que los padres experimentan una fuerte ambivalencia hacia la lactancia interpretada como un sentimiento envidia hacia sus parejas y hacia los mismos bebés (Lemmer, 1987). En otro sentido encontramos padres quienes vinculados estrechamente a la gestación de la pareja y deseosos de tener un hijo pueden experimentar cuadros depresivos durante las primeras semanas de vida del bebé. En una investigación realizada con padres primerizos se reportó que un 13% de la muestra seleccionada atravesaba por un período depresivo de leve a moderado durante el embarazo e incluso en el periodo post parto (Atkinson, 1984). Con respecto al apego del bebé hacia el padre, se ha encontrado que éste puede ser tan sensible y reaccionar a las señales del bebé de manera tan empática como la madre. En una investigación realizada por Frodi y Lamb (1978) se constató que las medidas fisiológicas en respuesta al estrés del bebé fueron semejantes tanto para la madre como para el padre; lo cual aportaría indicios sobre la capacidad y el potencial del padre para responder empáticamente y vincularse estrechamente con su bebé. Los niveles de conexión pueden ser tales que como indica Kaitz (1992) el padre así como la madre estaría en capacidad de reconocer a su bebé y distinguirlo de otros a través del contacto con las manos. Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 8 Dimensión histórica, sociocultural y legal de la paternidad. Para Vigostsky (1978) el aspecto sociocultural en el cual se desenvuelve un individuo determina su condición psicológica. Los individuos nacemos en medio de una red de relaciones sociales asociadas a las dinámicas institucionales. Esta trama de relaciones sociales puede estar conformada por la iglesia, el código civil, los medios de comunicación, las teorías científicas entre otros (Cole, 1995). El desarrollo humano se lleva a cabo a partir de la propia biografía y las representaciones socioculturales disponibles en cada grupo en particular, de ahí la relevancia de considerarlas en el presente apartado. Históricamente el padre ha tenido un lugar muy importante en el desarrollo de las sociedades. Comenzaremos diciendo que el significado de la paternidad ligado a autoridad, protección y provisión tiene sus orígenes en los inicios de la civilización occidental. Originalmente se consideraba padre al amo, es decir a aquel que dirigía la ciudad. El origen de ésta concepción tiene bases religiosas y políticas pues en principio se llamaban pater patriae o padre de la patria a aquel que encarnaba el poder de acuerdo al rol social que desempeñaba (Phillipe, 1993). Al ser amo, político y religioso; el padre es también el dominus de la casa. El padre tendría un poder ilimitado dotado del derecho a la vida y la muerte de su familia (Duby, 1990). La mujer debía someterse a su esposo por la autoridad que éste recibía de Dios como patrón, guía y maestro. Desde el Renacimiento hasta la Edad Moderna el padre siguió teniendo superioridad y pleno derecho de formación académica. Es más bien a partir del siglo XIX que el poder del padre comienza a tener sus limitaciones pues las leyes comienzan a proteger también a los hijos otorgándoseles derechos y obligaciones que los padres debían cumplir. Sin embargo es interesante anotar cómo los apellidos que llevamos son sin excepción alguna de origen masculino y heredados por los hijos. El apellido materno proviene del abuelo paterno, ni siquiera la madre soltera puede obviar esta ley. Como diría Kantor (2003) y a propósito de la ausencia paterna el apellido sería lo único que al hijo no se le puede quitar del padre. En nuestro país en el año 1984 se realizaron modificaciones en el código civil formalizando la igualdad de derechos para ambos progenitores tanto fuera como dentro del hogar. Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 9 En un intento por evidenciar lo efímero de esta igualdad en el 2007 se aprueba la Ley de Oportunidades entre Mujeres y Hombres en la cual se reconoce que aun existiendo normas y leyes los derechos entre hombres y mujeres no tienen una equidad verdadera (Miloslavich, 2007) Sin embargo nos parece importante anotar que los aspectos sociales de la paternidad son otorgados por la cultura y que los medios de comunicación son el vehículo de difusión de los cambios culturales producidos en nuestra sociedad. En este sentido se observa que cada vez más se propalan imágenes tiernas de padres con sus hijos en contraposición con la imagen de padre autoritario y rígido de antaño (Bolaños, 2000; Giddens, 1995). Dichos cambios implican que se estime la paternidad no como un único tipo de relación entre los padres con sus hijos e hijas; sino que se le considere como un concepto sujeto a cambios y variaciones importantes. De Keijzer (2000) señala en este sentido que la paternidad es una “función y posición” que muestra variaciones de una cultura a otra, de un estrato social a otro y una etnia a otra en un mismo país. Al respecto la misma autora aporta una tipología de padres construida con población mexicana. (a) En primer lugar da cuenta del modelo de padre ausente o fugitivo que encubre situaciones diversas como aquella en donde la madre otorga el aporte económico principal, fenómeno que señala, ha crecido en forma constante. En este grupo también se ubican los solteros adolescentes que no asumieron su paternidad. (b) En segundo lugar se ubican los padres migrantes que desarrollan un tipo de relación semi-presencial con los hijos e intervienen en su crianza más como reguladores que como personajes activos. En este grupo se ubican los que “imponen” embarazos a sus parejas con el fin de asegurar su fidelidad. (c) En tercer lugar se ubica el tipo de padre ausente: el divorciado que se desenvuelve como padre los fines de semana. (d) En cuarto lugar encontramos al padre patriarcal que se ubica como el proveedor que no se siente preparado para cuidar hijos ni para ejercer labores domésticas, la expresión del afecto le resta autoridad y mantienen distancia afectiva con sus hijos; y si lo hacen expresan el afecto a las niñas más no a los niños. (e) En quinto lugar el autor hace referencia al padre en construcción donde se ubican aquellos que pretenden ser igualitarios. Estos hombres son en ocasiones descalificados como una forma de desanimar el cambio en las relaciones de género. Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 10 A partir de la tipología reseñada podemos concluir que un “buen padre” será aquel que tenga la capacidad y voluntad de proveer bienestar a la familia, formando a los hijos e hijas; sobre todo a los hijos varones, incitándoles valores masculinos que le servirán para tomar su lugar públicamente. Un buen padre brindará protección a su mujer e hijos, especialmente a las hijas. Estos hallazgos son congruentes con los planteados por Olavarría (2000) y Fuller (2000). Para esta última autora el reconocimiento público de la capacidad de formar, orientar y proveer es uno de los aspectos especialmente valorados por los padres. De otro lado se discute si la paternidad ligada al ejercicio de la autoridad ha perdido legitimidad pues a decir de Elias (1998) el poder del padre ha disminuido debido al progresivo avance y consolidación del Estado que ha ido recortando atribuciones paternas con el objetivo de ejercer vigilancia, delimitando el ejercicio paterno y el autoritarismo. En otro sentido podemos decir que el marco legal no brindaría herramientas al padre para hacerse cargo de su paternidad. En el caso de la custodia monoparental en caso de divorcio; el beneficio recae sobre la madre, lo cual podría expresar la creencia acerca de la incapacidad del hombre de brindar cuidado. En el caso de la custodia compartida o negociada se ha planteado que el cuidado infantil debería ser considerado no solo desde una perspectiva que penalice a los padres sino desde los servicios que puedan ser ofrecidos. Como se ha anotado anteriormente la masculinidad ligada a la paternidad implica enfatizar su compromiso con el espacio público e invertir buena parte de su tiempo en actividades consideradas socialmente masculinas. Esta actividad le impide al varón estar presente en la vida cotidiana de la familia lo cual es de hecho una gran contradicción (Fuller, 2000). Cabe señalar que en nuestra sociedad existen algunos otros obstáculos que impiden a un padre involucrase activamente en su rol como son: la pobreza, las exigencias del trabajo, la recesión económica y la precariedad del empleo. En nuestro país se han concretado algunos esfuerzos como es el caso de la Licencia por Paternidad; aprobada recientemente, que consta de 4 días luego del alumbramiento del hijo con goce de haber para todos los trabajadores de los sectores públicos o privados, sin ningún tipo de discriminación. Esta ley representa de manera insuficiente la voluntad de involucrar al padre en la vida del hijo desde que recién nace, pensando que el varón se desempeñe en su Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 11 paternidad abriendo puentes que le permitan intervenir en la vida del hijo asumiendo un rol particular y único en su cuidado empático (Vicuña, 2003). En otros países de Latinoamérica como Chile, Uruguay, Brasil y Puerto Rico esta misma ley ha estado vigente desde hace varios años otorgando en promedio la misma cantidad de días que en el caso peruano. En contraposición tenemos el caso de Suecia donde la legislación prevé 14 días de permiso post-parto a la pareja para que ambos participen en el cuidado del bebé (De Keijzer, 2000). De la misma manera sucede en Francia, Dinamarca y Hungría; entre otros países europeos. De acuerdo a lo reseñando anteriormente podemos concluir que el padre se erige como la autoridad del hogar y su trabajo permite proveer a la familia y a los hijos. Prueba y ejerce su heterosexualidad a través de ellos y demuestra su poder de fecundidad (Olavarría, 2000). Hacerse padre por tanto es hacerse hombre. La experiencia marca el cierre del período juvenil, significa un reordenamiento de la vida para el varón, su inserción en (a) una nueva unidad doméstica, (b) en la vida laboral y (c) la obtención de un reconocimiento social pleno de parte de sus pares (Fuller, 1997, 2000; Olavarría, 2000). Representaciones mentales individuales En el siguiente acápite nos referiremos a las representaciones mentales individuales tomando como referentes la perspectiva cognitiva y dinámica. Siendo nuestro estudio una primera aproximación al tema de la paternidad adolescente centraremos nuestra mirada en cómo se representan la paternidad Siguiendo este objetivo comenzaremos diciendo que el paradigma cognitivo nos permite dar cuenta que las representaciones se manifiestan a través de símbolos, esquemas, imágenes e ideas partiendo de las cogniciones individuales, aún cuando el ambiente ejerza influencia (Gardner, 1987). Se trata de construcciones dinámicas que se forman a partir del mundo interno y externo y son sometidas a constante revisión y cambio. La experiencia diaria supone que se abandonen algunas, que se revisen otras y que se consoliden aquellas que por diversas razones adquieren mayor relevancia (Arbeláez, 2002). El modelo de Johnson-Laird (citado en Colle, 2005) nos permite ilustrar que las representaciones mentales pueden ser (a) proposicionales, (b) modelos Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 12 mentales o (c) imágenes. La mente construye modelos internos del mundo y los usa para razonar y tomar decisiones. Cada modelo mental representa una posibilidad en el razonamiento y comprensión de fenómenos, situaciones o procesos y los reproduce captando sus elementos y atributos más importantes. Podemos suponer por tanto que cada individuo tendrá diferentes representaciones del mundo que dependerán de su interacción con la realidad e irán cambiando. Serán cada vez más complejas no existiendo necesariamente correspondencia exacta entre el símbolo elegido y su referente ya que el mismo referente podría ir asociado a símbolos distintos dependiendo de una situación a otra (Lakoff, 1993). En ese sentido Jackendoff (1995) postula que una representación mental en sí misma no es un símbolo que tenga una significación particular, sino más bien una jerarquía de símbolos diversa que tenemos ya adoptados. Las representaciones son un espejo de la naturaleza y representan la lógica del mundo externo (Arbeláez, 2002). En tanto representan la lógica del mundo externo serán fluctuantes y dependerán de la vivencia y contexto que cada individuo experimente ya que los seres humanos construimos representaciones mentales del mundo que nos rodea, sobre nosotros mismos, sobre la sociedad y sobre la naturaleza; es decir contextos en los cuales nos desarrollamos. A decir de Gallego (1995) estas representaciones se organizan en (a) estructuras conceptuales, (b) procedimentales y (c) acititudinales que le dan sentido a la interioridad y exterioridad del entorno persiguiendo como objetivo controlarlo, dominarlo y transformarlo. Este ordenamiento es el que posibilita cualquier tipo de experiencia. Sobre el proceso de formación de las representaciones Perner (1994) anota que éste ocurre en dos niveles: primario y secundario. En el primario las representaciones se forman en una conexión estrecha y de gran correspondencia con el mundo representado, lo cual determina que se traten de representaciones de gran fiabilidad con el mundo representado; es decir se trataría de la realidad percibida concretamente. Una vez se forman las representaciones primarias es posible que se conformen las secundarias, ya que las representaciones del mundo también reproducen lo que podría ser. Estas son voluntariamente separadas de la realidad y constituyen el fundamento de la capacidad para considerar el pasado, el posible futuro e incluso lo que no existe. Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 13 A manera de síntesis podemos decir que las representaciones son elaboradas con el objetivo de fijar posición en lo que respecta a situaciones, acontecimientos, objetos y comunicaciones que nos conciernen. Se trataría por tanto de construcciones dinámicas fluctuantes que se forman a partir del mundo interno y externo. La perspectiva psicoanalítica entiende que las representaciones no tienen una cualidad cognitiva exclusiva sino que proporcionan un conjunto emocional y cognitivo que instaura, modela y guía interacciones futuras ya sean interpersonales o fantaseadas (Paivio, 1990). Tal es así que las representaciones de palabra se introducen en una concepción que enlaza la verbalización y la toma de conciencia lo cual implica pasar del proceso primario al proceso secundario: de la identidad de la percepción a la identidad de pensamiento (Laplanche y Pontalis, 1993): “La representación consciente engloba la representación de cosa más la representación de palabra correspondiente, mientras que la representación inconsciente es la representación de cosa sola” (p. 370). Las representaciones vendrían a ser “lo que uno se representa, lo que forma el contenido concreto de un acto de pensamiento” (p.367). Se trata por tanto de un esquema cognitivo-afectivo que incluye experiencias pasadas ya sean conscientes o inconscientes con un objeto en particular. Son constructos teóricos referidos a la experiencia particular de cada individuo y generan la anticipación de emociones y cogniciones que guían e influyen las relaciones futuras (Blatt, 2003; Perlow, 1995). Tal postura hace referencia al componente afectivo y temporal de las representaciones. En el caso de la presente investigación ambas dimensiones adquieren especial significancia ya que la paternidad se ha diseñado a lo largo de la experiencia de ser hijo; es decir en el plano pasado, de manera tal que los impulsos, deseos y fantasías son importantes e influyen en el contenido de la representación como un sistema de significados (Blatt, 2003). En este sentido Etchegoyen (2003) señala que Freud se preocupa de la representación y del afecto que le va unido proponiendo que la representación es reprimida, mientras que el afecto queda como un valor potencial. En un primer momento (Freud, 1891) distingue la representación sensorial simple, que llama representación-objeto y que se diferencia de otro tipo de representación que denota implícitamente la representación-palabra, con sus resonancias sonoras, motrices y kinéticas. En un segundo momento Freud (1915) considera Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 14 que la pulsión nunca puede llegar a la conciencia, sólo pueden hacerlo sus derivados. No concibe la memoria como un receptor de imágenes sino que habla de sistemas mnémicos; reduce recuerdo a diferentes series asociativas que más adelante va a llamar huellas mnémicas, no como una débil impresión que guarda una relación de similitud con el objeto sino como un signo siempre coordinado con otros y que no necesariamente va ligado a una determinada cualidad sensorial. Estas series asociativas de las cuales se hace referencia en el párrafo anterior se ilustra en alguna medida en la postura del apego planteada por Bowlby (1969). El autor sostiene que sobre la base de repetidas experiencias con las figuras de apego, los niños desarrollan expectativas en relación a la naturaleza de estas interacciones; las cuales se convierten en representaciones mentales o “modelos operantes” y que tienen la capacidad de integrar experiencias pasadas y presentes; como también esquemas cognitivos y emocionales relacionadas con tales experiencias. Los modelos operantes son un sistema interno de expectativas y creencias acerca del self y de los otros que les permiten a los niños predecir e interpretar la conducta de sus figuras de apego. Estos modelos fundados en la relación paterno-filial se integran a la estructura de la personalidad y proveen un prototipo para futuras relaciones sociales (Bowlby 1979). Este modelo interactivo al que hace referencia Bowlby fue desarrollado por Stern (1997) quien postula que las representaciones mentales son una parte normal y necesaria en el modelaje del mundo de la experiencia con los demás. En su teoría de-estar-con reseña que cualquier modelo mental en el bebé se origina secundariamente a la experiencia interactiva real o imaginada de estar con otra persona. Las representaciones mentales se consideran como una construcción psíquica derivada de la experiencia real, imaginada y deseada, entre el progenitor y el bebé. Según Stern (1997) esta capacidad de representarnos el mundo tiene una cualidad innata en términos de potencial de la mente, donde se representa la experiencia como una unidad coherente global incluyendo los micros-sucesos reales y cotidianos integrados a modelos mentales internos. En síntesis las representaciones mentales se construyen a partir de la experiencia real, imaginada o deseada. Estas tienen una cualidad interactiva y dependen del mundo interno y externo. Una misma representación puede tener Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 15 varios símbolos dependiendo del contexto y del individuo. Algunas de ellas pueden estar ceñidas a la realidad y representar lo que “podría ser”. Sobre la base de las que tienen una relación más estrecha con la realidad se forman las más complejas; éstas consideran lo que “podría ser” en alusión al plano pasado, el posible futuro e incluso lo que no existe. Planteamiento del problema Por lo expresado anteriormente podemos decir que la paternidad es un constructo que tiene dimensiones psicológicas, socioculturales y legales que ejercen influencia en su concepción. Es un constructo complejo que está influenciado por experiencias tempranas del desarrollo psicológico. Su investigación reviste de importancia mayor al no existir investigaciones psicológicas en nuestro medio con esta población por lo cual abrir una línea de investigación a partir del estudio de las representaciones permite construir una primera vía de acceso al tema. A nivel socioeconómico la paternidad temprana se asocia a elevados niveles de pobreza al no existir un aparato de estado preparado para insertar en el mercado laboral a éstos jóvenes que deben trabajar para llevar el sustento económico a sus hogares en el mejor de los casos y cumplir una serie de obligaciones como padres. Por otro lado la paternidad temprana se relaciona a un bajo nivel educativo pues los adolescentes deben abandonar sus estudios para conseguir un trabajo. Ser padre en la adolescencia tiene una serie de implicancias que deben estar influyendo de forma muy importante en la manera en cómo los jóvenes afrontan su nuevo rol; por tanto, ignorar el tema solo agrava el problema. A partir de lo anterior nos preguntamos: ¿Cuáles son las representaciones acerca de la paternidad que tienen un grupo de adolescentes de estrato socioeconómico bajo de Lima Metropolitana? La información que se derive de ésta investigación podría servir para diseñar programas de prevención primaria destinadas a prevenir paternidades no deseadas en varones adolescentes. Así como también serviría para delinear planes de prevención secundaria trabajando el vínculo padre-bebé brindando Representaciones mentales de la paternidad en padres adolescentes 16 información y herramientas para que la experiencia no los excluya ni los sorprenda. El objetivo de la presente investigación es el siguiente: Objetivo General - Describir, analizar y comprender las representaciones sobre la paternidad que tienen un grupo de padres adolescentes de estrato socioeconómico bajo. CAPÍTULO II Metodología La presente investigación constituye un estudio de tipo exploratorio ya que pretende aproximarse al estudio de las representaciones acerca de la paternidad en padres adolescentes. Si bien existen estudios que tienen como objetivo explorar y analizar los significados y representaciones acerca de la paternidad (Alatorre y Luna, 2000; Cruzat, 2006; Fuller, 2000; Gallardo y cols, 2006; Olavarrría, 2006; Rivera y Ceciliano; 2004) no se han encontrado en nuestro medio investigaciones que den cuenta de las representaciones acerca de la paternidad en padres varones adolescentes ya que la literatura científica en psicología ha tendido a centrarse en la mujer omitiendo al padre adolescente. La investigación por tanto tiene como objetivo aproximarse por primera vez a las representaciones sobre la paternidad en padres adolescentes procurando que su abordaje se convierta en un tema familiar dentro del campo de la investigación científica. La metodología del estudio corresponde al paradigma cualitativo orientado al estudio de la subjetividad de los participantes buscando elucidar los complejos procesos que la constituyen sin perseguir la predicción ni el control como objetivos (González Rey, 2000). Esta opción epistemológica elegida representa el conocimiento como proceso de carácter abierto, dentro del cual el investigador siempre está descubriendo y construyendo opciones, funcionando como principal instrumento para la generación y recogida de datos (González Rey, 2000; Salamanca y Martín-Crespo, 2007). Participantes Los participantes fueron 6 padres adolescentes entre los 16 y 18 años de edad que accedieron al estudio de manera voluntaria. El número fue definido en base al criterio de saturación que se alcanzó cuando la investigadora encontró redundancia en la información recogida (Polit, 2000). Metodología 18 Los participantes son solteros y tienen hijos cuyas edades oscilan entre los 9 meses y el año y medio de vida. Viven en su mayoría con sus padres y se desempeñan en trabajos eventuales como albañilería. La mitad del número de participantes terminó secundaria y los otros abandonaron sus estudios. 2 de ellos viven en el distrito de Chorrillos (San Genaro) y 4 en el Callao (Gambeta). Se consideró como criterio de inclusión que los hijos no tengan ninguna limitación física. Instrumentos Con el objetivo de obtener información relevante en torno a las características generales de los participantes se diseñó una ficha que recoge los datos Sociodemográficos, así como información vinculada a su paternidad. Las representaciones fueron evaluadas mediante entrevistas a profundidad. Este instrumento permite captar a través del diálogo abierto las representaciones acerca de las paternidades sin preguntas pre establecidas. Las respuestas de los entrevistados conducen hacia preguntas que buscan aclarar detalles con la finalidad de profundizar en el tema de las representaciones (Alonso, 1998). La investigación es un diálogo permanente en el que las opiniones, cosmovisiones y emociones se consideran como elementos relevantes para los hallazgos de la investigación; estos son susceptibles a su contexto pues se considera como elemento importante en la investigación (González Rey, 1999). Dado que la subjetividad se constituye a partir de la historia del sujeto y que las representaciones están mediadas por una multiplicidad de factores asociados con la condición social del sujeto creímos importante construir un diálogo; una línea de tiempo que permita recoger cómo las representaciones acerca de la paternidad se construyeron de manera organizada a partir de la experiencia histórica del sujeto. Para tal fin se construyó una guía de temas que incluyen las principales dimensiones en torno a la paternidad adolescente. Dicha guía toma como referencia el modelo de-estar-con planteado por Stern (1997) a propósito de la construcción de las representaciones mentales: Metodología 19 • El padre adolescente en relación al hijo: Actividades, creencias, deseos y afectos que convoca el hijo en el padre. Rol paterno. • El padre adolescente como pareja: Incluye cómo el joven ha construido la relación con su pareja y cuáles son los aspectos que valora de sí mismo en esta relación. • El padre adolescente como hijo: Incluye cómo el adolescente percibe su propia experiencia de ser hijo a partir de sus referentes paternos (abuelo, padres, tíos; hermanos; etc.) • Otros vínculos: Relaciones que tuvo y tiene con otras personas significativas. Da cuenta de cómo la paternidad pudo haber cambiado o variado la calidad y cantidad de tiempo invertido con la familia, pares del mismo sexo y del sexo contrario. • Representaciones sobre el futuro: qué expectativas futuras tiene el padre adolescente a partir de la asunción de su paternidad. • Paternidad como proyecto de vida: incluye cómo el padre adolescente reporta la experiencia de la paternidad implícita o explícitamente como un proyecto que lo sorprende y que decide asumir. Procedimiento Los participantes del presente estudios fueron seleccionados utilizando el criterio de avalancha o bola de nieve (Polit, 2000) de manera tal que los jóvenes contactados al inicio; por consulta externa en el instituto perinatal de Lima, recomendaron a otros nuevos participantes. Las entrevistas se realizaron en un consultorio psicológico particular que permitió un ambiente silencioso y tranquilo que facilitó las entrevistas con los participantes. Se les explicó el objetivo del estudio, el criterio de confidencialidad y se procedió a recoger la autorización escrita mediante la firma del consentimiento informado; luego de lo cual la entrevistadora recogió los datos Metodología 20 Sociodemográficos de los participantes. Las entrevistas fueron documentadas con una grabadora de voz en cintas de audio para finalmente ser transcritas y analizadas. Cuando la entrevistadora creyó pertinente solicitó una segunda entrevista. Para el análisis se consideró presentar los datos de manera narrativa derivadas del análisis del contenido discursivo. A partir de los ejes sugeridos que se desprendieron de las propias entrevistas, se organizaron los datos de tal manera que pudieran describir los hallazgos encontrados. Simultáneamente se procedió a realizar una interpretación del discurso estableciendo posibilidades de relación entre los presupuestos teóricos y los ejes o variables que se derivaron del discurso narrativo de los temas en torno a la paternidad. Dicho proceso legitima la información obtenida en sí misma. CAPÍTULO III Resultados y Discusión Este capítulo presentará los hallazgos que esta investigación ha obtenido del análisis de las entrevistas realizadas. La presentación de los resultados se ha organizado en torno a seis ejes: (a) El primero está referido a la relación del padre adolescente con su hijo; (b) el segundo, al rol de hijo del padre adolescente; (c) el tercero, a la paternidad como proyecto de vida; (d) el cuarto, a la perspectiva futura que tiene el joven a partir de la asunción de su paternidad; (e) el quinto, a la relación de pareja que el padre adolescente construye con la madre de su hijo; y (f) el sexto, a aquellos otros vínculos que el adolescente ha nombrado de manera significativa en relación con la construcción de su paternidad. El padre adolescente en relación al hijo El primer eje de análisis engloba las actividades, creencias, deseos y afectos que convoca el hijo en el padre adolescente. En otras palabras, involucra todos aquellos roles que el propio adolescente valora como intrínsecos a su labor de padre. Varias son las cuestiones que se pueden inferir de su propia narrativa en las entrevistas recogidas. La manutención. El primer rol con que se vincula la paternidad es el económico. Ser padre equivale a proveer, abastecer y agenciárselas para cumplir con las necesidades materiales que el hijo tiene a propósito de su desarrollo. Los hallazgos en relación con este punto son congruentes con los de Fuller (2000). Los adolescentes de nuestra muestra consideran la paternidad como la posibilidad de proveer y formar. Un buen padre será aquel que demuestre ser responsable. De hecho, la realización de dicho deseo en el caso de los jóvenes de la muestra entrevistada genera un sentimiento de tranquilidad y satisfacción con la tarea cumplida. Al respecto el siguiente testimonio permite ilustrar nuestra afirmación: Resultados y discusión 22 […] ahora estoy tranquilo, trabajando para mi hijo y para mi esposa. Por más que no vivamos juntos, igual yo estoy pensando en todo: en sus pañales, en sus estudios…Yo quiero ser mejor padre para mi hijo… Lo soy porque yo le doy su comidita cuando puedo, me cachueleo y le compro pañales, le doy su lechita… (Carlos, 16 años). Casi como ideal, el padre se define como aquel que lucha esforzadamente para proveer. Dicha representación entrecruza varias de las dimensiones que se asumen como propias de la identidad masculina: (a) el trabajo y la generación de los recursos económicos necesarios para garantizar la supervivencia de la familia; (b) la heterosexualidad expresada en la capacidad de procrear; y (c) el poder de jefe de la familia que saca adelante a sus congéneres. En el discurso de los adolescentes de la muestra anotamos cómo el padre se coloca en una posición de poder frente a su pareja e hijo. En este sentido la perspectiva de género nos permite entender que la masculinidad se consagra con la paternidad (Fuller, 2000). No obstante la experiencia misma, supone para el padre adolescente un gran peso si se considera las condiciones en las que este ejerce su paternidad. Al respecto, el siguiente testimonio ilustra la asunción de la jefatura de la familia que supone abastecer: […] como soy el papá tengo que mantener a mi señora y a mi hijita. Necesitan todo pues y como a veces no hay plata, no alcanza y no le puedes comprar lo que hace falta […] si lo tuvieran todo yo feliz pues; pero no pasa (Rafael, 17 años). A propósito de lo anterior, surge la siguiente pregunta: ¿el proyecto de la paternidad en los adolescentes de sectores populares es sostenible en el tiempo? Esta pregunta adquiere aún mayor relevancia si se considera la vivencia de sacrificio, renuncia y postergación que se manifiesta en el discurso de los adolescentes de la muestra. El siguiente testimonio confirma lo afirmado: En algún momento sí pienso que qué vaina, porque me siento cansado. A veces ya no doy mucho, pero ya las cosas están hechas […] Algún día me iré de mi casa y estaré con Beti y mi hijo a [sic] hacer las cosas bien […] Sabía que tenía que estudiar, trabajar y que todo iba a ser cansador; pero no me importaba, como que ahora no me importa estar cansado, solo pienso que quiero lo mejor para Beti y Mauricio… (José, 18 años). Resultados y discusión 23 En relación al sacrificio observamos que los jóvenes tienen una exigencia interna tal que podrían negar incluso su propio cansancio físico en relación a las tareas de provisión. La siguiente viñeta da cuenta de lo afirmado: Pagamos 120 soles por el cuarto y aparte tengo que pagar la luz, el agua, la comida y las cosas de mi hijita… Pero por mi hijita y por mi señora haría de todo para sacarlas adelante […]. Tengo que salir adelante: a mí nunca me da flojera, yo sigo para adelante nomás… Desde que estaba en la barriga yo me imaginaba que iba a ser distinto; pero no es tan difícil cuidar a mi hijita (Rafael, 17 años). Además del sacrificio y postergación la paternidad en la adolescencia se hace más compleja aún para los jóvenes de sectores socioeconómicos bajos. En concreto, estos deben enfrentar, además de las transformaciones físicas, sociales y mentales propias de su edad, una serie de desafíos de otra índole. Su paternidad está sujeta a determinaciones y limitaciones de índole contextual; por tanto consideramos que este tipo de paternidad estaría sujeta a modificaciones. El adolescente experimentará una sexualidad genital más definida y se enfrentará al mercado laboral a una edad más temprana con todas las dificultadles que ello implica (Fuller, 2000). La “precocidad laboral” confronta al joven a un sentimiento de frustración en el logro del objetivo de abastecer a la nueva familia: su condición de menor de edad lo enfrenta a un mundo de menos oportunidades. La preocupación que ello genera se expresa en las siguientes viñetas: Me preocupa la falta de dinero para leche, pañales, y como que no hay trabajo para alguien joven. Tengo que darle alimento a mi hijo, comprarle sus cositas, a mi pareja también, y ya no tengo tiempo para mí (Roberto, 18 años). En el discurso de los entrevistados, las carencias materiales asociadas al bajo nivel socioeconómico y la dificultad para insertarse en el marcado laboral generan frustración. La narrativa del padre adolescente sugiere que él desea cumplir con su rol de abastecedor económico de la familia, pero que la realidad lo impide. Por esta razón, aparecen como referentes otros personajes proveedores que podrían generar un sentimiento de inutilidad y de competencia insuficiente. El siguiente testimonio permite ilustrar lo afirmado: Quiero alquilar ya un cuarto porque yo quiero que me hijo me vea a mí como un padre y no mi suegro; mi suegro es mi suegro, pues, y se va a confundir quizá… (Carlos, 16 años). Resultados y discusión 24 Al respecto Fuller (2000) señala que el trabajo sería el eje que define la vida de los varones, les confiere orden y dirección y les proporciona una identidad pública convirtiéndolos en “alguien”. La experiencia cierra la etapa adolescente y lo inserta en el espacio público. El hecho de que un hombre adulto no trabaje afecta su masculinidad; nos preguntamos por tanto ¿de qué manera la experiencia de desempleo afecta la construcción de la masculinidad en el adolescente a la luz de lo planteado por Fuller? El testimonio que presentamos a continuación nos permite constatar que tal situación se experimenta con cierta desazón: Siempre necesitas plata para todo. Mi negrita está creciendo y necesita cada vez más cosas: pañales, medicinas, de todo; no me puedo quejar porque recibo ayuda de mi suegra y mi suegro… Pero igual a veces me siento mal porque no soy yo quien le da las cosas a mi negrita… Tampoco voy a estar pidiendo siempre… (Marco, 18 años). Las prácticas de cuidado. El segundo rol con el que se vincula a la paternidad es el cuidado y sus prácticas asociadas. En el imaginario social, estas se presentan como delegadas fundamentalmente a las madres. Sin embargo, la narrativa de los jóvenes entrevistados valora positivamente la inversión de tiempo con los hijos. Constatamos que se presentan algunos matices relacionados con las diferencias de género y la calidad de tiempo a que se hace referencia: […] como no paro todos los días con ella, solamente en las noches estoy con ella un rato y ya pues [sic] nos echamos a dormir solamente […] Dormimos con mi hijita […] Eso es todo […] es que es mujer, pues […] Pasamos el rato […] A veces le cambio sus pañales y su ropita; le pongo sus dibujos animados y se queda concentrada en la tele… (Ítalo, 17 años). A partir de la viñeta anterior podemos afirmar que el amor paternal tiene como rasgo distintivo que se expresa a distancia. Esta característica guarda relación con el hecho planteado por Fuller (200) quien asocia a las mujeres al ámbito privado, mientras que los varones al público. En este sentido la relación con los hijos e hijas se define en términos bastante diferenciados según el tipo y calidad de vínculo relacionado con el género que se comparte. Lo cual marca cierta distancia: Resultados y discusión 25 Solamente mi pareja se encarga de cocinar y atender a la bebé porque es mujer, pues […] Con las mujercitas hay que tener más cuidado; con los hombrecitos pierdes un poco el cuidado. Con las mujercitas hay que tener cuidado con su partecita a la hora que le cambio el pañal, pues… (Ítalo, 17 años). Los factores que explican esta distancia, miedo y cuidado tendrían que ver con el grado de identificación que se produce, la forma de expresar afecto y el tipo de satisfacciones que proporciona. Al respecto Fuller (2000) anota que el padre se identifica con el hijo varón, con quien comparte el género y la posibilidad de heredar el apellido, mucho más que con la niña. De hecho, el padre puede verse a través del hijo en relación con ciertas habilidades percibidas como heredadas. Además, padre e hijo se desarrollan en un espacio privilegiado; identificación facilita la atención y el cuidado: […] ahora, cuando llego a verlo, sabe que soy su papá. Me recibe diciéndome: “papá, papá”. Eso es increíble; yo lo abrazo y le digo que será mi amigo y jugamos juntos, y es que es hombrecito como yo (Rafael, 17 años). […] se parece a mí bastante […] Yo creo que va a jugar fútbol porque siempre le gusta estar con una pelota […] A mi hijo le gusta coger el lápiz así como a mí… Yo dibujo ahora cuando puedo […] Como mi papá… Pero él lo dejó también” (Roberto, 18 años). En los testimonios que presentamos anteriormente, el padre adolescente esboza en la vida del hijo varón la posibilidad de realizar las metas o habilidades que no pudo desarrollar en su propia vida. Más adelante se verá en qué medida el proyectar los deseos y fantasías guarda relación con el proyecto de vida trunco o con un nuevo proyecto que se diseña a través del ejercicio de la paternidad. El ejercicio de la autoridad. El tercer rol con que se vincula la paternidad es la autoridad y su ejercicio. Como se apreciará en los siguientes testimonios, padre es aquel que orienta y enseña límites, aquel a quien los hijos deben un respeto irrestricto. Esta concepción supone una convención tácita, según la cual la pareja acepta que corresponde al padre aconsejar, guiar y corregir. El siguiente testimonio ilustra lo planteado: Resultados y discusión 26 Lo educo y le digo que a mí no me puede pegar porque soy su papá y cuando me tira manazos, yo le hablo para que no se acostumbre mal, pues, porque soy el papá y me tiene que respetar, al papá se le respeta… (Carlos, 16 años). El afecto. El cuarto rol vinculado a la paternidad; en relación al hijo, se relaciona con el afecto. Como señalan Ortega, Centeno y Castillo (2005), la complejidad de la construcción de la paternidad consiste en el hecho de que lo paterno ha sido concebido tradicionalmente como opuesto a lo materno. La imagen tradicional de padre supone una menor participación afectiva y lo limita a su rol de proveedor. Sin embargo, el paradigma contemporáneo de paternidad lo concibe como una persona más involucrada emocionalmente y le otorga un gran significado filial en el sentido de la relevancia del vínculo padre-hijo (Olavarría, 2001). La imagen de un padre poco afectivo ha quedado obsoleta y ha dado lugar a una de mayor compromiso emocional. A la luz de los resultados de la presente investigación, la dimensión mencionada constituye uno de los referentes principales en el discurso de los padres adolescentes: Lo cargué al bebe, lo tenía conmigo […] sentí cosas bonitas, sentí que era mi felicidad; capaz no era lo que esperaban de mí, pero para mí es lo más maravilloso que me ha pasado, era mi felicidad total… (José, 18 años). La idea de ser un buen padre tiene relación con brindar afecto y cariño. La viñeta siguiente permite entrever esta situación: […] soy un buen papá, quiero mucho a mi hijita; no quiero que les pase nada porque son todo lo que tengo… (Rafael, 17 años). La paternidad se vincula, pues, a la idea de brindar afecto y recibirlo. Se trata, en buena cuenta, de un ida y vuelta que convoca “imagos” afectivos tempranos. Estos dan cuenta de una necesidad de llenar un vacío afectivo como se muestra en el siguiente testimonio: […] a veces la gente me dice: “¿Cómo tú vas a dar cariño si tú no tienes amor?̓̕”. […] No tendré, pero a veces yo rezo y pienso en mi mamá y juego con mi hija la abrazo y la beso […] (Marco, 18 años). Resultados y discusión 27 El testimonio anterior permite postular la siguiente hipótesis: el hijo del padre adolescente podría representar la posibilidad de reparar una vivencia temprana de carencia afectiva o de pérdida del objeto de amor. En este sentido, el hijo podría constituirse en el soporte afectivo necesario para que el adolescente se defina como individuo dotado de valía y continuidad. El nuevo rol generaría, pues, un sentimiento de plenitud. De hecho, muchos de estos jóvenes padres han vivido experiencias tempranas de pobreza extrema, violencia familiar y situaciones de abandono. Situaciones cuya vivencia supone cierto grado de distorsión afectiva. De esto da cuenta el siguiente testimonio: […] ahí hay demasiadas ratas es horrible, estas durmiendo y sientes como saltan por tu techo, es asqueroso… Hay que estar pendiente porque las ratas entran al cuarto y buscan qué comer… Mi suegro no entiende pues y tampoco mi señora va a estar lavando a cada rato… (Marco, 18 años). El padre adolescente busca relacionarse con su hijo, pues necesita de su contacto y se encuentra construyendo el vínculo con él. Sin embargo, la responsabilidad de la provisión económica y los condicionamientos del mercado laboral determinan un progresivo distanciamiento. Este supone una menor participación del padre en la vida de su hijo y se percibe, incluso, como una separación: Mauricio sabe a la hora que llego y me espera en la puerta en su andador y se desespera cuando yo llego, lo cargo y se echa en mi hombro y le doy su leche […] lo vengo a buscar después de sus clases para que me vea un ratito porque quiero verlo y abrazarlo; pero más adelante va a ser difícil porque yo voy a trabajar todo el día y ya no voy a estar (José, 18 años). En síntesis, los padres adolescentes valoran su presencia en la vida de los hijos a partir de la provisión de recursos materiales. Además, el gran esfuerzo que hacen para asumir su paternidad se percibe como una experiencia de sacrificio, pues sus condiciones les impiden acceder a un trabajo digno. Por otro lado, los testimonios recogidos permiten establecer las siguientes conclusiones: (a) Se involucran en la vida de sus hijos, guiándolos y corrigiéndolos; y (b) ejercen la autoridad que les otorga asumir la posición de jefe de familia, aunque vivan en un espacio diferente del que comparten su pareja e hijo y (c) los hijos Resultados y discusión 28 del mismo género se beneficiarán con una mayor inversión de tiempo del padre en sus prácticas de cuidado. El padre adolescente como hijo Otra fuente de las representaciones de la paternidad en los padres adolescentes de la muestra es su propia vivencia como hijos. Evidentemente, esta no se hace consciente de manera inmediata en el padre adolescente si no media una deconstrucción histórica de su sí mismo paterno. En todo caso, la experiencia de tener un hijo ya activa, aunque sea superficialmente, una red de representaciones (Rafael-Leff, 2001). En concreto, la paternidad despierta, en el nuevo padre, recuerdos de su propia experiencia como hijo. Estos pueden verse enfocados en experiencias de unión o separación, de indiferencia o calidez, etc. Incluso, la paternidad puede revivir la propia experiencia edípica, y evidenciar cómo la forma de resolver sus conflictos determina muchas de las conductas futuras del padre. Para Freud, el concepto de paternidad está directamente vinculado al complejo de Edipo en el sentido de que el niño se interesa especialmente en su padre, quiere parecerse a él; sería la identidad de género que está adquiriendo el niño varón. La figura del padre es un modelo a imitar, además de cumplir con el rol de "castrador"; figura de interdicción respecto a los deseos incestuosos hacia la madre (Freud, 1921). A continuación, y con base en los presupuestos anteriores, se analizarán algunos testimonios de los padres adolescentes entrevistados. El análisis se centrará en aquellos que ofrecen información sobre la relación que los entrevistados mantienen con sus propios padres. El objetivo es revisar su historia pasada y determinar el trasfondo de las redes que se entretejen con el pasado en sus representaciones paternas actuales. Al respecto, se puede adelantar que los temas recurrentes y generales en el discurso de los entrevistados han sido los siguientes: (a) la referencia a un padre violento, dominante y mujeriego; (b) la vivencia de un medio familiar cargado de conflictos; y (c) la descripción de una dinámica familiar en la cual la madre aparece como victimizada por el dominio del padre. Por ejemplo, los siguientes testimonios dan cuenta de ello: Resultados y discusión 29 Cuando mi papá venía le alzaba la mano a mi mamá. Yo me acuerdo que una vez nos metimos con mi hermano y también nos pegó. Al día siguiente regresó y mi mamá no le quiso abrir la puerta. Nos despertamos y mi mamá le abrió la puerta nuevamente (José, 18 años). El siguiente testimonio permite ilustrar la vivencia de violencia y el dominio del padre sobre la madre. Los conflictos en la pareja parental marcan una distancia entre el padre y el hijo. Ahora que me acuerdo, mi papá sí me acariciaba, venía de trabajar y se sentaba conmigo, me llevaba a tomar helados; pero a veces venía mareado, borracho y con mi mamá discutían… Mi mamá le gritaba y ahí empezaba a bronca, porque mi papá no soportaba que le levantaran la voz y entonces le pegaba (Carlos, 16 años). En otro sentido podemos afirmar que la reconstrucción histórica que se intentará de la relación del padre adolescente con su propio padre se introduce en el terreno de lo transgeneracional. De hecho, podría explicar la manera en que los padres adolescentes han cargado, en sus mentes, fallas paternas históricas. Esta posibilidad se debe a que las personas son el producto de los deseos, proyectos y características de sus padres. El sistema subjetivo de las parejas parentales relevantes en la historia de cada persona constituye un componente importante en la construcción de su subjetividad (Lagache, 1961). En buena cuenta, los modelos paternos relevantes (los constituidos por los abuelos o los tíos, por ejemplo) se añaden como elementos nutrientes de las propias representaciones de la paternidad en cada persona. Más aún, estas representaciones pueden tener un peso tan significativo como la propia experiencia del vínculo parental. Históricamente, la imagen del padre violento, por ejemplo, puede haber llegado antes que la propia vivencia de violencia en la pareja parental. De hecho, esta imagen suele repetirse en la figura de los abuelos, que también victimizaron a las abuelas. En este sentido, las generaciones anteriores ya marcaron las pautas que, al valorarse negativamente se desean evitar. Ello se observa, por ejemplo en el siguiente testimonio: […] en el caso de mi mamá mi abuelo se fue, mi abuela se enfermó del corazón y mi mamá tenía que dejar de trabajar de nuevo. Mi abuelo no estaba, se iba y venía, no les [sic] importaba si habían comido, si iban al colegio; para él lo más importante era verlos e irse […] Cuando regresó ya, mi abuela estaba mal porque mi abuelo venía, la golpeaba; mis tíos la hacían renegar… entonces, todas mis tías con mi “hermamamá”… Resultados y discusión 30 perdón, mi mamá, volvieron para allá y mi abuela pudo estar más tranquila […] Yo no la veo a mi mamá como mi mamá sino como algo más, como si fuera una persona igual a mí, ¿no? (José, 18 años). Nos parece importante señalar; a propósito del lapsus anterior, que estos jóvenes perciben; en algunos casos, una relación más cercana con la madre que con el padre. En párrafos posterior veremos cómo de alguna manera esta cercanía podría generar algún tipo de confusión transgeneracional. Retomando lo anterior creemos que la vivencia disruptiva de vivir en un ambiente dominado por un padre violento marca una distancia afectiva con él y se refiere como un modelo que se desea evitar. La viñeta que a continuación presentamos permite ilustrar lo señalado: No me gustaría parecerme a mi papá y pegarle a mi esposa, porque mi papá le pegaba mucho a mi mamá (Ítalo, 17 años). El propio padre; en tanto referente paterno, se rechaza en muchos de los casos. Cuando ello ocurre, se puede entrever un matiz resentimiento y rabia como se observa en los siguientes testimonios: […] con mi papá no me llevo mucho […] siempre le ha pegado a mi mamá, hasta que a mí me empezó a meter la mano; cuando ya cumplí 14 años, vino un día borracho y le pegó a mi mamá. A mí me daba cólera, una cólera horrible, quería matarlo y un día le pegué y me metí como nadie lo había hecho. No puedo estar cerca a él, ya no le hablo desde esa fecha; eso fue hace dos años (Carlos, 16 años). El último testimonio permite inferir, además la asunción del cuidado de la madre. De alguna manera, el hacerse cargo de la madre victimizada podría traer consigo cierta confusión generacional: el niño no puede ser niño, pues tendrá que hacerse cargo de la madre maltratada. Además, esa responsabilidad asumida lo llevará a interpelar al padre en una afrenta que lo llenará de culpa y rabia. En relación con lo anterior, varios testimonios revelan que los padres de los entrevistados han tenido, históricamente, que hacerse cargo de las ausencias paternas. Esta situación los ha llevado a ocupar el lugar de sus padres, y eso también ha creado una pauta transgeneracional futura. El siguiente testimonio permite constatar lo señalado: Resultados y discusión 31 […] mi papá trabajaba desde los ocho años. Mi abuelo tenía otras mujeres, entonces tenían que sacar adelante a mi abuela. Trabajaban [sic] tenían nueve hermanos: él vendía tamales, picarones con mi abuela, iba a vender pan; igualito que mi mamá, mi abuelo tampoco vivía con ellos, mi abuelo se iba a Iquitos, a otras partes, con otras mujeres […] Mi mamá tenía que llevar a las ovejas a pastar, a otras ovejas… Si mi papá no ayudaba a mi abuela, no tenían qué comer. Mi papá, si iba al colegio y no trabajaba, le pegaban porque no había qué comer o cenar… (José, 18 años). En contraste con la imagen paterna más común entre los entrevistados, la madre aparece en la narrativa de los entrevistados como una mujer victimizada y sumisa. A esta percepción, se añade un cierto carácter “inmaculado” que contrasta con el comportamiento del padre. No obstante la percepción anterior, los testimonios también muestran que el poder está puesto en el hombre. De hecho, la paternidad es el ámbito en el que, estructuralmente, los hombres se colocan en una situación de poder y control sobre los hijos y la mujer (Fuller 2000). Finalmente, este patrón se sigue reproduciendo en la narrativa de los jóvenes entrevistados: en ella, los hijos varones confrontan a sus padres por el poder en clara defensa de la madre víctima e incapaz de hacerle frente al padre poderoso y transgresor. En contraste, la imagen de la madre es valorada como positiva a partir de la referencia de ella como personaje silente y sumiso: […] mi mamá es calladita, es bien noble. No estudió nada. Mi mamá nunca ha sido de pegar… Mi mamá no nos podía apoyar mucho porque ella no podía tirar lampa así… (Rafael, 17 años). En cambio, la referencia positiva en torno del padre aparece cuando este, por muerte, no está más presente físicamente y, por lo tanto, no pudo ejercer su rol paterno. ¿Se tratará acaso que la imagen el padre en tanto ausencia permanecería en la mente como un ideal? En todo caso, su imagen cuando está ausente por muerte suele ser un referente positivo e inalcanzable, y lo construye como un luchador entregado totalmente a las labores de provisión. De hecho, su falta se registra con desesperanza y desolación: He sufrido cuando se murió mi papá. Ahí he sufrido mucho […]. Mi papá nos apoyaba duro, pues. Cuando se murió dejé de estudiar; mamá no es como papá, pues […]. Cuando mi papá murió todo cambió: vendimos todo, nos quedamos en la nada (Rafael, 17 años). Resultados y discusión 32 Debe anotarse que el mismo fenómeno ocurre cuando la ausente por muerte es la madre. Como en el caso del padre, este tipo de pérdida trae consigo una idealización: las madres hoy lejanas fueron, en su momento, capaces de expresar preocupación, brindar acogida y sostén incondicionales. De este modo, su imagen se instala; desde su partida, como un referente positivo que incluso continúa sirviendo de sostén. El siguiente testimonio es ilustrativo al respecto: Antes que mi madre muriera, mi hijita se carcajeaba mucho… justo llegó con una latita de leche gloria y un kilo de azúcar. Me ayudaba a cargar a mi hijita y ellas se reían juntas […] Yo le agradecía a mi mamá me ayudó a cambiar y ser mejor persona. Mi mamá me decía que deje la mala vida y ahora todo lo que hago lo hago por mi hijita y por mi señora […] Aunque sea vino, pues… Mi mamá siempre llegaba, siempre me recuerdo de las cosas que me decía por eso quiero ser mejor para mi hijita y mi esposa… (Marco, 18 años). Otro elemento que se registra en la mente como una imagen positiva del padre es la cantidad de tiempo que este dedica a actividades con los hijos. La imagen así conformada, en el padre adolescente, sirve como referente para entrenarse en las actividades de provisión y lucha diaria. De hecho, se convertirá en una imagen añorada y, a veces, se instalará en su imaginario como un motor de vida. Al respecto, es ilustrativo el siguiente testimonio: Mi papá era buen padre, buen esposo. Con él salíamos a pescar, nos íbamos a la chacra todos los domingos, salíamos a pescar, y cuando me iba a estudiar salía al medio día y nos íbamos a la chacra a veces. Tirábamos gallinas, vacas y lo iba [a] ayudar, [a] darle de comer a las gallinas y después ya cuando se murió mi papá empecé a trabajar y no era igual, pues paraba pensando en mi papá y mi papá […] Era duro para mí… (Rafael, 17 años). No obstante las imágenes anteriores en referencia al recuerdo del padre difunto. El padre generalmente aparece en la narrativa analizada como una figura ausente e insuficiente, como aquel que abandona a la familia y establece una distancia de ella. Más allá de la ausencia material, esta imagen genera un sentimiento de reparación en la construcción del vínculo futuro con el propio hijo o hija. De hecho, determina la calidad del compromiso que se asume en el ejercicio del propio rol paterno. Contenido que se puede inferir de los siguientes testimonios: Resultados y discusión 33 […] mi papá no estudió: se quedó en cuarto de secundaria. Desde que tengo uso de razón he vivido en la calle y mi papá nada, él nunca estuvo… Nunca me cuidó […] Claro, pes, yo soy otra cosa, yo cuido a mi señora y a mi hijita… Yo prácticamente me he hecho solo, solito me hice […] Mi papá es frío a veces. Cuando me sobran tres soles le llevo su desayuno y me dice que ya tomó… Yo digo [que] igual, aunque haya tomado, lo acepto nomás, con sentimiento; pero yo siento una indiferencia de su parte. Finalmente saco la cola y me voy… (Marco, 18 años). Esta indiferencia y frialdad a la cual hace referencia podría generar que el adolescente emprenda la huida como una manera de defenderse de esta carencia afectiva. Algunos de los jóvenes de la muestra estudiada reflexionan sobre las razones y las asocian a su posición del menor de los hijos. Se perciben como el hijo descuidado y abandonado que tienen que enfrentar situaciones de riesgo en una búsqueda de referentes sociales que le permitan encontrar un sentido de pertenencia: A mi papá lo agarré cansado: yo soy el último […]. Se dedicó a trabajar y somos seis hermanos […]. Yo soy el último; mi papá tiene sus preferidos. Mi papá tiene dos pisos en su casa y ahí viven todos… A mí me deberían dar un espacio porque soy el menor; nadie me ha dicho nada yo tuve una vida difícil, muy descuidada. A los 15 años comencé a consumir drogas, paraba en la calle desde los 10 años, paraba solito siempre […] Mis papás vieron que no tenían para darme alimentación y me pusieron en el INABIF para que coma; me llevaron a Ancón y dormía allá… Me sentía solo, alejado y triste; pero antes del INABIF no comía nada, no desayunaba, no almorzaba y no cenaba nada (Roberto, 18 años). De otro lado; si bien las madres concentran las valoraciones positivas en los testimonios recogidos, algunos de ellos dan cuenta de madres “insuficientemente buenas” que en términos de Winnicott (1960) sería aquella que resulta imprevisible, que pasa de una actitud a otra de manera súbita, sin que el hijo pueda confiar en ella ni prever sus conductas. Esta condición se da en el sentido de que el entrevistado cree que postergan, abandonan o huyen de su rol de madres. En los casos analizados, aquello que se percibe como una falla materna importante es una pre configuración de pobreza afectiva que puede tener distintas fuentes. En este sentido, una percepción de postergación. […] Mi mamá a pesar de todo lo que hacían mis hermanos igual seguía teniendo cariño por mis hermanos y a mí me dejaba de lado… Esa es la Resultados y discusión 34 verdad… Como soy el último nadie me hacía mucho caso… (Roberto, 18 años). Sin embargo estos jóvenes podrían exigir y reclamar afecto activamente sin necesariamente obtener lo que desean. Al respecto la viñeta siguiente ilustra lo afirmado: Mi mamá no demuestra que me quiere, es medio fría, no como otras madres que dicen: “te quiero mucho” y te abrazan… Yo sí le digo: “te quiero mucho”, la abrazo y, a veces, me quedo dormido con ella… Le pregunto: “¿Por qué no me cantas algo?”. ¡“Ay hijito”, me dice! Hace todo lo posible; pero es muy fría, no es eso de cantar a los hijos… (Carlos, 16 años). Un último aspecto es el de las expectativas parentales respecto del futuro de los hijos. En todos los casos analizados, los testimonios reportan cierta frustración. Sin embargo, algunos casos reportan padres que brindan la posibilidad de plantearse el futuro como reto. Me sentí mal cuando salió Beti embarazada, ya que mi papá quería que yo estudie y que progrese, y que sea papá después de estudiar. Mi papá se sintió mal, yo le fallé […] Por eso, ahora estoy estudiando y ya me falta poco para terminar y voy a ser chef (José, 18 años). En conclusión, la experiencia de ser hijo está marcada, en la mayoría de los casos, por los siguientes factores: (a) la violencia familiar; (b) la victimización de la madre; y (c) un modelo paterno que se desea evitar. En general, se hace referencia a tres elementos configuradores de su representación de los roles familiares: (a) una madre abandónica, impasible y sumisa; (b) un padre al que se enfrenta en un intento por defender a la madre victimizada y violentada; (c) la sensación de haber permanecido invisibles, quizá por haber tenido que experimentar la violencia en silencio, como si su presencia pudiera ser ignorada y (d) el referente de un padre idealizado a partir de que no está más físicamente. El padre como pareja La experiencia de la paternidad en la adolescencia se ha presentado en un momento del desarrollo en el que el adolescente se encuentra en pleno reconocimiento y ejercicio de su sexualidad. En las nuevas circunstancias, las tareas vinculadas a la intimidad y conformación de pareja se consolidan en la experiencia de compartir la paternidad del hijo o hija nacido. Por ello, el rol que el Resultados y discusión 35 padre adolescente ejerce como pareja es una de las dimensiones que hemos considerado en la exploración de las representaciones que se hace de la paternidad. En su propia narrativa, los jóvenes se identifican de alguna manera con su pareja y juntos emprenden un proyecto futuro. A muchos de ellos, la paternidad los sorprende con un deseo de concepción consciente o inconsciente. Al respecto el siguiente testimonio permite ilustrar que podría existir una motivación inconsciente de ambos: tanto el padre como la madre adolescente: […]De hecho no era el momento para ser papás… La cosa se dio… Todo lo que yo había querido… (Perdón)… O mejor dicho lo que no había querido pasó. Creo que por algo se dieron las cosas, para demostrarnos cuánto nos queremos los dos (José, 18 años). Ambos trabajan en actividades que les permiten llevar sustento a sus hogares. Los adolescentes se identifican con su pareja y juntos emprenden un proyecto de vida: […] yo soy su esposo; es mi señora, pues… Tampoco no sabe leer ni escribir, sus papás no le dieron estudios, así es que lo que sabe hacer bien es reciclar, siempre se iba a reciclar con su papá y ahí aprendimos juntos a reciclar… (Marco, 18 años). Evidentemente, el reciclaje como proyecto de vida adquiere en el caso anterior un valor simbólico. De otro lado la noticia del embarazo confronta a los jóvenes a un momento crítico familiar. La familia de la pareja; que concibe al adolescente como un “trasgresor” deciden hacer esfuerzos por separar a la pareja: […] cuando salió embarazada se la llevaron cuatro meses o más. Igual me llamaba, hablábamos; pero yo me sentía triste, estaba preocupado, solo pensaba en mi bebé y en ella (Roberto, 18 años). No obstante lo sorpresivo del embarazo en la adolescencia, los jóvenes padres asumen una creencia que matiza este carácter: la paternidad no es sorpresiva sino un deseo compartido que se convierte en realidad. El siguiente testimonio es ilustrativo al respecto: Resultados y discusión 36 […] Ella creo que quería tener un bebé, no me dijo nada; el problema era su familia, su familia no se llevaba con mi familia… (Rafael, 17 años). Además de esta creencia en un deseo compartido, el joven adolescente percibe a la pareja como su salvación, pues ella lo rescata del mundo de pandillaje, delincuencia y drogas en que se haya perdido. En este sentido, la pareja del padre adolescente tiene un valor adicional en su imaginario, pues promete un futuro distinto. Además, se ofrece como figura que da soporte y sostén. Así lo muestran los siguientes testimonios: […] Después de los 13 años comencé a conocer amigos y me estaba yendo por el mal camino. Paraba en pandillas y pertenecí a la barra brava de la U. Consumía drogas: coca y marihuana […] Hasta que conocí a Jennifer y me conoció estando en la barra y todo. Ella me hablaba y me ayudó a salir del mal mundo, me aconsejaba. Yo tenía 14, 15 años. Empecé a faltar al colegio y me llegaba todo… Le mentía que venía del colegio. Ella me decía que no mienta, que iba a estar conmigo para ayudarme… Así me enamoré de ella… (Carlos, 16 años). Entre los aspectos que el joven valora de su pareja están su capacidad de cuidado y su grado de sumisión. De manera esperable, el último aspecto está asociado a la figura materna como ya se mostró en un acápite anterior. El siguiente testimonio es ilustrativo de este hecho: Es tranquila… Ella no es de tomar ni nada… Siempre se iba a la Iglesia, más antes, con su mamá. No salía, paraba metida en la casa. No le gusta ir ni a las fiestas ni nada… No le gusta ir a discotecas… Más le cuida a nuestra hijita y me dice que está esperando que crezca para trabajar (Rafael, 17 años). Conformado o no desde lo real, el padre adolescente (esposo, pareja y jefe de la familia) se convierte automáticamente en aquel que sostiene a la pareja. Este rol supone que debe hacer los esfuerzos necesarios para complacerla en sus gustos y necesidades. Hacerlo constituye un gesto de poder que tiene su correlato en un orden social preestablecido como muestran los siguientes testimonios: Yo la veo feliz también. A veces le doy plata para que se compre sus cositas (Rafael, 17 años). Yo le he dicho que esa plata que gana se la quede ella para ella y yo me ocupo del bebe. Ella necesita cosas como toda mujer y que guarde su plata para eso, que no desperdicie su plata (José, 18 años). Resultados y discusión 37 Padre en relación a los otros El padre adolescente posee una serie de vínculos que le prestan apoyo en el ejercicio de su rol paterno. De hecho, debe agenciárselas para recibir ayuda de otras personas significativas. En contrate, dejar de lado toda una dimensión amical y de pares a propósito de su paternidad. Dicha dimensión incluye las relaciones que el padre adolescente tuvo y tiene con otras personas significativas. Una primera evidencia es que la paternidad cambia la calidad y cantidad de tiempo invertido con los otros significativos, que pueden ser pares del mismo sexo o pares del sexo opuesto. En efecto, el hecho de ser padres coarta la libertad de los adolescentes y genera, inevitablemente, restricciones y pérdidas importantes como los amigos y las actividades vinculadas al mundo juvenil Los siguientes testimonios dan cuenta de la forma en que el adolescente percibe este distanciamiento y cambio de vida. Evidentemente, tiene que aceptarlos, pero lo hace con cierta resistencia. En el futuro, aquellas experiencias que postergó a propósito de su paternidad surgirán como añoranza. […] Me veo un poco diferente a mis amigos; ahora veo que pasan en las esquinas y yo tengo que trabajar… Por salir adelante… con mi hija […] Quiero divertirme con mis amigos… De vez en cuando me escapo… La agarro dormida y me voy a bailar con la gente y al día siguiente tengo que levantarme a seguir con la misma rutina y a veces se da cuenta… Discutimos y de ahí se le pasa y ya pues… (Ítalo, 17 años). Por su parte, la familia política aparece como aquella que ejerce la pelea y presión en el logro de formar una familia con la pareja y el hijo(a). En este contexto, la suegra es un personaje que significa particularmente para el adolescente una dificultad que debe sortear. Su objetivo es, pues, demostrarle su capacidad de lucha y el derecho de merecer a su hija. A propósito de ello ofrecemos los siguientes testimonios: […] la mamá de Beti se oponía a todo: yo decía una cosa y ella la gritaba a Beti, ella quería hacer las cosas y no me dejaba hacerlas a mí… Eso me fastidiaba; pero igual yo estaba ahí… Por ejemplo, yo quería llevarla a hacer sus chequeos y ella se oponía… Decía que tenía que hacer sus cosas… (José, 18 años). Resultados y discusión 38 Esta distancia con la suegra se concibe como un reto. El adolescente hará esfuerzos por “demostrar” que “merece” a la hija: […] yo sé que mi suegra poco a poco me va a ir aceptando y le voy a seguir demostrando que no soy un vago ni un piraña y que puedo darle algo más de lo que tengo (Roberto, 18 años). La paternidad adolescente como proyecto de vida Los resultados obtenidos permiten inferir que la paternidad adolescente plantea como elemento central un reacomodo del propio proyecto de vida. Se desconoce si este se hará viable en el futuro inmediato, pues las condiciones laborales para los padres adolescentes son muy precarias. Frente a ello, cualquier proyecto de vida que asuma el padre adolescente deberá incluir alternativas de corto plazo ya que sería el requisito para hacerle frente a la realidad inmediata. Como proyecto de vida, la paternidad se valora como una respuesta salugénica. Ello se debe a que, hasta cierto punto, se concibe como una experiencia idealizada, que permite salir a la vida y escaparse de un mundo de perdición y excesos. […] mis amigos ya están en la perdición, algunos están perdidos… Están en drogas y siguen en la barra brava; pero en cambio hay otros que ya son papás… (Carlos, 16 años). En efecto, la experiencia de la paternidad se instala en la vida del adolescente como un factor protector, una salida resiliente frente a una realidad agobiante. En este sentido, los testimonios hacen referencia a un antes y un después, y a la experiencia de la paternidad como salvación: […] antes de mi hijo salía a robar. Ahora ya no lo quiero hacer; las personas me aconsejan que no me vaya por el mal camino, siempre me dicen que tengo que darle todo lo mejor para mi hijo… Ahora que está conmigo todo es distinto (Roberto, 18 años). El hecho de que la condición paterna se experimente como plan futuro lo convierte en un incentivo para formular un proyecto de vida. De este modo, los jóvenes experimentan la paternidad como una alternativa de vida. En efecto, Resultados y discusión 39 esta llega en condiciones en que se carecía de ella como una solución a la incertidumbre. Esta naturaleza de la paternidad como barrera protectora se expresa en los siguientes testimonios: […] si no fuera por mis negritas, ¡qué sería de mí! Mi papá no me hace ni caso y mis hermanos cada uno en los suyo… (Marco, 18 años). Tener un hijo me ha ayudado a ver otra cosa: antes no quería vivir y ahora tengo que vivir por mi hijo… Ya no me siento solo… A veces me ponía triste; pero ahora ya no… (Roberto, 18 años). Expectativas futuras del padre adolescente Los participantes de nuestro estudio incluyen, en sus planes futuros, a la pareja y a los hijos; es decir, a la familia recién conformada: […] quiero un trabajo digno, estar con mi señora y mi hijita para juntar un terrenito donde sea, para poder vivir tranquilo y ayudar a mi señora, porque ahora donde vivimos está lleno de ratas, estás durmiendo y sientes como las ratas saltan por tu techo… Hay que estar pendiente porque las ratas entran a tu cuarto y buscan qué comer… Yo quiero eso para el futuro… Un lugar donde vivir (Marco, 18 años). En el modelo familiar del adolescente, el padre se erige como jefe y, como tal, debe proveerla económicamente. Esta exigencia incluye brindar tres elementos: (a) sostén, (b) un techo donde vivir y (c) estudios. En este sentido, el futuro se erige en relación con la figura del hijo o hija: […] quiero que mi hija estudie para que no esté sufriendo como nosotros… Y quisiera, para mí, tener un trabajo seguro; tener una casa donde vivir… Eso es lo que yo más deseo… Para mi señora que tenga un trabajo para que me ayude… (Rafael, 17 años). En su propia narrativa, el futuro se vislumbra de manera idealizada negando en alguna medida los propios esfuerzos que deberá hacer para lograr sus objetivos: Para el futuro quiero algo mejor, quiero que mi hijo estudie una carrera y que pueda trabajar decentemente y que mi esposa pueda tener sus cosas… Me veo luchando a pesar de que no tendré ni para mí mismo… (Roberto, 18 años). Resultados y discusión 40 El padre adolescente se ofrece como referente paterno positivo que orienta, acompaña y guía: […] en el futuro yo le voy a dar todo lo que pueda a mi hijo, quiero que estudie… Yo también estoy estudiando una carrera de computación, recién estoy usando la computadora bien… Tengo que esforzarme pues por más que venga la tentación de robar y tener todo más fácil… Yo quiero seguir siendo buen padre […] Estar con mi hijo, ser buen esposo… Le voy a enseñar a ser buena persona, que se esfuerce por las cosas, que no piense en cosas fáciles porque de nada le va a servir… Quiero tener mi casa para mi esposa y para mi hijo… (Carlos, 16 años). Los testimonios recogidos también ofrecen algunos casos marcados por la incertidumbre. Estos constituyen la otra cara de la moneda en relación con la idealización. El siguiente testimonio es ilustrativo al respecto: ¿El futuro? No sé, pues; ni idea… (Ítalo, 17 años). En síntesis, la paternidad adolescente se enmarca en un contexto de cambios, en el que el joven debe hacer frente a una serie de dificultades. Estas van desde la negativa de la familia política de aceptar a la pareja hasta la lucha por la provisión, cuidado, protección y sostenimiento de la nueva familia. Superar estas dificultades supone sortear limitaciones económicas como las pocas oportunidades laborales que tiene. Este último problema adquiere especial relevancia para los sujetos del presente estudio. Ser varón implica desde ya asumir el compromiso económico de la familia. Desde el ejercicio de la masculinidad, el varón debe desde su posición real o ideal de jefe de familia sostener a la esposa y al hijo(a). CONCLUSIONES Luego de haber presentado los hallazgos de la investigación, expondremos las ideas fundamentales de nuestro análisis a manera de reflexiones como conclusiones, recomendaciones y limitaciones de nuestro estudio. En primer lugar consideramos que la metodología cualitativa nos ha permitido recoger matices y distinciones particulares en relación a la población estudiada. En esta entrega que representa la primera investigación en torno al tema de la paternidad adolescente en el Perú hemos constatado que la misma se expresa a través de distintas creencias, deseos, afectos y acciones que en una relación holística van a representar la paternidad para estos jóvenes. Los ejes desarrollados que se han desprendido del discurso mismo de los jóvenes entrevistados permiten entrever que la paternidad se asocia indiscutiblemente a la provisión. Ser padre implica casi en automático “hacerse” responsable. Como un ideal el padre se representa como aquel que “lucha” esforzadamente para mantener a la familia constituida en la mente de estos jóvenes desde el momento mismo de la concepción; ser padre implica ser el jefe de la familia y hacerse cargo incluso de las necesidades de la “esposa” lo cual está relacionado con la constitución de la identidad masculina que estaría también en relación con el ejercicio de autoridad y la responsabilidad de brindar orientación. Indiscutiblemente el nivel socioeconómico, la deprivación no solo material sino afectiva le otorgan una dimensión particular a la experiencia de la paternidad. Dichas condiciones implican hacerle frente a una realidad de adultos, por lo tanto la inserción en el mercado laboral se hace de manera precoz obligando al joven comprometido con su paternidad a realizar trabajos que requieren poca preparación y son mal remunerados. Esta realidad genera frustración y angustia por las demandas diarias que deben enfrentar desafiándolos a agenciárselas para conseguir lo necesario para cubrir las necesidades de la nueva familia. Sin embargo el padre adolescente comprometido con su rol paterno expresa el deseo de hacer lo que les sea posible para cumplir con sus deberes asociados a la paternidad, evidenciando en su discurso cansancio y agotamiento en relación al sacrificio percibido para Conclusiones 42 cubrir las necesidades de su hijo. Este sacrificio y el poco apoyo percibido podrían peligrar el compromiso y participación del padre en la vida de sus hijos. Estos jóvenes podrían terminar abandonando su compromiso en aras de huir de una realidad insostenible que ha tendido a obviar su presencia e importancia en los embarazos adolescentes. De otro lado queremos hacer una reflexión en referencia a las nuevas prácticas de paternidad. Observamos en los resultados del presente estudio que el cuidado y el intercambio de afectos con el hijo son referencias recurrentes en la narrativa de los adolecentes. Tocar, acariciar, besar y cuidar son muestras de cariño que estos padres entienden como propios de su rol paterno. Los adolescentes valoran como positivo expresar afecto y lo consideran una dimensión importante en tanto les permite un intercambio; un ida y vuelta que sostenemos estaría llenado un vacío afectivo existencial pues el proyecto de la paternidad se enmarca en un contexto de deprivación afectivo que había sido cubierto de alguna manera por la relación con la pareja quien se anota como un referente “salvador”, madre del hijo; y que encuentra la consolidación de esta unión a través de un hijo que exige acelerar la conformación concreta de la nueva familia. Creemos que le permite no solo afirmarse en su sentido de continuidad, identidad y valía, sino que marca un nuevo horizonte; antes incierto en medio de una vivencia de abandono, negligencia, drogas, delincuencia, pandillaje que ponían en peligro su integridad personal afiliándose a grupos de riesgo. En tercer lugar una siguiente reflexión está referida a la importancia de la dimensión transgeneracional en la construcción de las representaciones paternas. En este caso la experiencia de ser hijo estaría marcada por la violencia familiar, la victimización de una madre sumisa y poco involucrada y un modelo que se desea evitar y que con la asunción de la paternidad los jóvenes estarían reparando fallas muy tempranas en relación al padre y a la pareja parental. En muchos de los casos constatamos una sensación de haber permanecido postergados y casi invisibles en sus hogares experimentando una sensación de profunda soledad. Para estos jóvenes la calle representa un espacio de peligros y la relación con sus pares ha sido postergada, pese a existir un deseo implícito en participar en las actividades de recreación propias de un adolescente. Tal es así que la paternidad se inscribe como un proyecto de vida, les permite trazarse un camino Conclusiones 43 en compañía de su nueva familia: esposa e hijo. Se construye la paternidad idealizando el futuro con muy poca conciencia de lo que venga por delante. Sostenemos que esta idealización está asociada no solamente a la edad que atraviesan en términos de desarrollo, sino con una negación de una realidad poco sostenible que pone en peligro el proyecto de la paternidad a futuro. Además nos parece importante anotar como se ha sugerido en los párrafos anteriores que la presente investigación tiene como primera limitación el haber trabajado con padres involucrados con su rol paterno desde la concepción; razón por la cual los resultados giran en torno a un compromiso explícito por lo cual esta investigación ilustraría la realidad de los padres adolescentes comprometidos con su rol activamente. La presente investigación sugiere que es importante continuar investigando el tema de tal manera que se desarrolle una línea de investigación que aporte a la comprensión de dicho fenómeno en nuestra sociedad. Sería interesante realizar un estudio de tipo longitudinal que permita conocer en qué medida lo que hemos anotado como un proyecto en peligro; en vista de las dificultades asociadas al contexto particular; se sostiene en el tiempo. Es nuestro objetivo continuar con la línea que hemos comenzado; por tanto consideramos importante realizar una ampliación de la muestra utilizando otro tipo de muestreo de tal manera que se minimice el sesgo del investigador. Así mismo nos parece relevante complementar nuestros hallazgos utilizando instrumentos cuantitativos que permitan realizar conclusiones más sólidas. En este sentido nos planteamos como investigación pendiente conocer la variable temporalidad; asumiendo la importancia de la variable desarrollo de tal manera que se pueda ilustrar y analizar los elementos en relación a la noción de futuro que tienen estos jóvenes. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Alatorre y Luna (2000). Significados y prácticas de la paternidad en la ciudad de México en Fuller, Paternidades en América Latina. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Alfaro, R.M. (1997). Descifrando enigmas: responsabilidades privadas y públicas del varón y la mujer. Estudio de opinión pública. 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Conversar libremente sobre tu vida, tu historia y cómo vives tu paternidad Quisiera que revises esta hoja que llamamos consentimiento informado donde detallo en qué consiste el trabajo y lo que vamos a hacer una o dos veces que nos veamos. Tienes que colocar tu firma si acaso estás de acuerdo en participar. Firma…. Cuéntame de ti… Bueno… la conocí a mi señora en una piscina, la conocí limpiando; nos veíamos en las fiestas y como yo paraba mucho con ella… Yo trabaja limpiando y salí nos veíamos en las fiestas, con todo es la madre de mis hijos… Yo paraba mucho con ella y mi mamá me dice una vez: “Ya mejor lleva tu cama para allá”; pero no me iba a ir a vivir a su casa porque los papás no se llevaban conmigo… Luego vieron los papás que yo era su pareja y fueron a mi casa hablaron con mi mamá y mi papá… Los hermanos me hicieron problema me querían pegar porque yo era menor de edad… Yo les dije que me podía hacer cargo y me decía que nosotros éramos vagos, que los chicos como yo ni habíamos terminado el colegio y me preguntaron: En qué colegio has terminado? Y yo le dije que sí trabajaba y que de todas maneras me iba a “recursear” y no querían… De ahí comencé a hablar, fui con mi mamá y he venido a vivir con su hija, quiero trabajar… Y bueno la familia de mi señora son recicladores; reciclan cartón, papel, botellas, y yo les dije: “no se preocupen yo voy a reciclar, yo también voy con ustedes y me decía: a ti te gusta lo fácil y finalmente me puse a reciclar con mi suegro con mi cuñado y nos íbamos a la Perla, a San Miguel a reciclar a recoger papeles, botellas y así poco a poco con mi señora me dio un cuarto porque la casa es de madera trabaja y ellos mismos me regalaban madera y así fui haciendo mi cuarto de madera y comencé a vivir con mi señora ahí y mi hijita nació un 29 de Agosto y desde que nació comencé buscar que recursearme; para qué le voy a mentir jalaba carteras y me miraba la familia, se molestaban conmigo… Pero hace poco hace 3 semanas comencé a chambear a cuidar una construcción… Estaba de amanecida ayer casi no vengo, encima no tengo documentos… Voy a tratar de tramitar mis documentos; porque ahora no soy nadie… Cómo así “nadie”? Es que no tengo identificación pues, ahora que soy papá tengo que tener todo eso para cuando consiga una chamba más fija y pueda asegurar a mi negrita… SILENCIO Antes era terrible, por el mismo barrio ahí pes a veces venían amistades, me iba a las fiestas me iba para acá para allá para todos lados como yo era más chibolo me llevaban me iba a la avenida argentina a robar a los camiones y me caían mis monedas y ya dejé eso… Cuando nació mi hijita todo pasó… Y ¿qué pasó de pronto… Cómo así sientes que cambiaste? Es que cuando mi señora salió embarazada fue todo raro, al principio mi señora estaba resentida conmigo porque no le tomaba importancia…Me decía “tu no me quieres que no te importo que dices que me amabas”… Yo le decía: “sí te amo mi negra” y empecé a aprender a reciclar bien, me iba en la mañana, tarde y traía 20 soles, 30 solcitos y le empecé a dar todo lo que ganaba… Me da pena porque si hubiera estudiado todo sería distinto pues, me pongo a pensar que tal vez hubiera tenido otro futuro... Es que siempre necesitas plata para todo, mi negrita está creciendo y necesita cada vez más cosas, pañales, medicinas, de todo; aunque no me puedo quejar porque recibo ayuda de mi suegra, mi suegro… Pero igual a veces me siento mal porque no soy yo quien le da las cosas a mi negrita… Tampoco voy a estar pidiendo siempre… Si pues; veo que te preocupa mucho el tema económico… Y ¿cómo sientes esa preocupación? Yo siempre estoy buscando superarme… Me acuerdo cuando mi mamá estaba mal, con diabetes y me decía cuando se enteró que había embarazado a la negra… “ahora pues vas a tener que trabajar” me decía: “vas a trabajar por tu hijo”… La gente hablaba que yo era vago, que me paraba drogando que robaba, poco a poco he cambiado, por mi hijita he cambiado bastante, ya no robo no? Les invito salchi-pollo y salimos con mi hijita… Y ¿Cómo es tu hijita? Mi señora? No ha estudiado; pero es chambera… Fíjate que yo te preguntaba por tu hijita y me respondes por tu esposa; quizá también sientes que tienes que atenderla así como a tu hijita? Sí pues yo soy su esposo, es mi señora pues… Y tampoco no sabe leer ni escribir, sus papás no le dieron estudios, así es que lo que sabe hacer bien es reciclar, siempre se iba a reciclar con su papá y ahí aprendimos juntos a reciclar… También reciclamos juntos en Miraflores… Es decir aprendieron a reciclar juntos… Si (SILENCIO) Mi hijita es cariñosa, me quiere bastante, me dice: “papá, papá” me abraza yo le doy su mazamorra, su papilla, conmigo se apoya bastante… En las tardes yo pienso y lloro… Lloro solo a veces porque me recuerdo de mi mamá que falleció el año pasado… el 27 de Diciembre y mi hijita estaba chiquita… Justo antes que mi mamá falleciera mi hijita se carcajeaba y reía mucho… Mi mamá justo llegó y me acuerdo que me dice: “aquí está hijito una latita de leche gloria y un kilito de azúcar”… Yo le dije: “gracias mamá”! Y me ayudó a cargar a mi hijita y se reían juntas…Yo me recuerdo de mi mamá, cuando se fue decidí cambiar aún más y ser mejor persona, mi mamá siempre me decía que deje la mala vida, y ahora todo lo que hago lo hago por mi hijita y mi señora… Ahora veo que mis patas están en Sarita, en Maranguita y otros más donde sus padres porque les han ayudado y la verdad envidio un poco porque a mí no me dieron profesión como a ellos… Mi papá nada… Mi papá no estudio se quedó en 4to de secundaria, desde que tengo uso de razón he vivido en la calle y mi papá nada, él nunca estuvo… Nunca me cuidó… (SILENCIO) Yo soy otra cosa, yo cuido a mi señora y a mi hijita… Yo prácticamente me he hecho solo, solito me hice… ¿Cómo es eso de hacerse solo? Defenderte pues… Tú y la calle, estás ahí y a veces tú tomas con mayores, a veces hay mujeres, te insinúan y ni hablar pues ahí tú tienes que sacar la cola… Es que siempre abusan, a veces a un amigo le decían que era amanerado y querían abusar de él, entonces ahí tú tienes que sacar la cola nomás… ¿Sacar la cola? Salirse pues porque si no te hacen daño… La calle es dura… (SILENCIO) Me recuerdo de mi papá… él es frío a veces cuando me caen mis monedas o me voy a reciclar y mi hermano como trabaja en mantenimiento me separa algunas cositas y como me sobra 3 soles le digo a mi negra vamos a tomar desayuno y llego y me dice: “ya tomé hijo, ya tomé” y aunque así haya tomado yo digo no? Igual me haría el que no hubiera tomado o acepto nomás con sentimiento; pero yo siento una indiferencia y finalmente saco la cola y me voy pues… Para qué me voy a quedar si ni me mira… Siempre ha sido así… ¿Y cómo te hubiera gustado que sea? No sé pues… Diferente. (SILENCIO) Bueno… También pues se dedicó a trabajar no? Y como somos 6 hermanos y yo soy el último ya lo agarré cansado, mis hermanos me ayudan a veces ellos son mayores y mi hermano mayor me trae parihuelas para hacer mi casita, me trae leche para mi señora o me trae mi propina, le limpio su carro porque es taxista pues y le va bien. Mi mamá en cambio… era buena, era parcial siempre, mi papá tiene sus preferidos, por ejemplo la casa de mi papá tiene dos pisos y mis hermanos todos viven en el segundo piso y a mí jamás me han dicho: “ven te damos un espacio” y los grandes deberían buscar sus cosas no? Yo soy el último yo todavía estoy empezando y nadie me ha dicho nada… Aquí hace frío… Y me dicen que me voy acostumbrar mal que no voy a pagar la luz ni el agua… En la casa de mis suegros solo pagamos agua… La luz la robamos pues… La verdad yo he cambiado bastante… ¿ ¿Cómo es ese cambio? NO sé pues… mi señora se sorprende… Me dice que cómo he cambiado y yo le he pedido perdón de rodillas porque yo salía más antes con otra chica y ella siempre se recuerda de eso… (SILENCIO) ¿Sabe? Al principio no estaba muy emocionado por el embarazo, estaba asustado; pero cuando nació mi hijita todo cambió… He cambiado bastante… Mis hermanos mismos se sorprenden, no lo pueden creer… Ahora me recurseo también jugando pelota, y como juego más o menos me llevan mis hermanos y cuando falta gente me dan mi platita… Juego relámpago y me gano unas monedas para mi hijita… Y mis hermanos me dicen: oye no tomes ah?! Y luego se impresionan que voy a comprarle leche a mi hijita… Mis hermanos cuando se acuerdan me visitan… Ella me ha hecho cambiar bastante… Yo por ella no sé qué haría… Daría todo… A veces pienso que haría todo porque ella, que estudie y tenga lo que yo no tuve… Y a veces la gente me dice: cómo tú vas a dar cariño si tú no tienes amor… No tendré; pero a veces yo rezo y pienso en mi mamá y juego con mi hija la abrazo y la beso… Mi mamá le ponía una cita para caminar y así le enseño a no caerse… Igual conmigo; dice que conmigo era igual… Justo la vez pasada soñé con mi mamá que me traía un sacazo de arroz y de azúcar! Increíble! Parecía que la estaba viendo…Igual que la vez pasada que trajo un kilito de azúcar y un tarrito de leche… Aunque sea vino pues… A mi negra le digo… Mi mamá siempre llegaba… ¿Siempre llegaba? ¿Y se quedó? Lo que me decía mi mamá todavía me lo recuerdo, siempre pienso en las cosas que me decía… Por eso quiero ser mejor para mi hijita y mi esposa… A Rosa Elvira le puse Rosa por Santa Rosa de Lima y Elvira por mi mamá… (Sonrisas) ¿Es decir piensas en las cosas que te decía tu mamá y quieres ser “mejor” para tu hija y esposa?… Sí… Es que si no tuviera a mis esposa e hija… Hubiera sido “picante”, ahora los chibolos, mis patas menores que yo 17 años, 15 años ya están enfierrados… Es que se batutan con la gente del Callao pe… Hubiera sido bravo pes, se van para allá y luego vienen para allá… Los policías apañan eso y los policías por ganarse monedas se quedan callados… Les piden plata y de ahí los sueltan a los patitas… En la comisaría de Dulanto todo es dinero… Todo es plata… Estaría en la cana de todas maneras… Quizá en Maranguita… Si no fuera por mis negritas qué sería de mí porque mi papá ni caso me hace y mis hermanos cada uno en lo suyo pes porque ellos también tienen esposas y cada quien ve por lo suyo… Yo tengo una pregunta, usted que es psicóloga… Con mi señora ahorita estoy bien bacán… Pero yo soy un poco celoso, tal vez por lo de mi papá no? Entonces cuando yo veo a mi señora conversando con un hombre, quien sea me pongo celoso, me da celos… Me molesto… y cuando se va un rato normal; pero cuando ella conversa más rato me da cólera pues no sé, una cosa es hablar un rato; pero la negra se queda mucho rato y eso me da cólera… ¿Y tú qué piensas? ¿Con qué estaría relacionado? Si pues, porque mi familia es mía pues de nadie más y yo así me de roche que las germas me vea en mi triciclo recogiendo basura igual lo hago… Ahora lo veo normal, una hermanita cristiana me dice… Marco no tengas vergüenza el trabajo no debe avergonzar porque no estás robando… Como mi señora me queda ahí piola a mi hijita la saco cargada a comprar algo que yo me gano pues, no como antes que todo lo ganaba robando… Para qué mi papá no ha sido choro, él se ha ganado siempre las cosas con esfuerzo… ¿Cómo ha sido la vida de tu papá por ejemplo? Mi papá toda la vida ha sido sastre, antes daba plata la chamba de sastre y ahora ya nada… Porque hacer un sastre es la tela, la hechura y la mano de obra; ahora en gamarra un sastre te cuesta baratísimo; a mi viejo ya no le va como antes…Con respecto a mis abuelos a ninguno de mis abuelos los conocí… A mi abuelita la conocí sentada en un sillón siempre paraba enferma… Hasta para ir al velorio me pelee con mi hermano porque él se puso el pantalón y yo no pude ir pues… Ya no me recuerdo… No sé nada de la vida de ellos… Yo ahorita quiere que sea sincero?! Yo quiero un trabajo digno… Estar con mi señora y mi hijita, trabajar para juntar un terrenito donde sea para poder vivir tranquilo y ayudar a mi señora porque vivir ahí es tener que aguantar que mi suegra la maltrata a mi señora, la grita… Y además ahí hay demasiadas ratas es horrible, estas durmiendo y sientes como saltan por tu techo, es asqueroso… Hay que estar pendiente porque las ratas entran al cuarto y buscan qué comer… Mi suegro no entiende pues y tampoco mi señora va a estar lavando a cada rato… Porque la obligan a limpiar todo… Yo quiero para mi hija que sea lo que yo no he sido… Que tenga una carrera técnica aunque sea; que le toque un buen hombre… Que los dos chambeen que se quieran que se tengan confianza y si la toco y estoy vivo pucha que lo quemo… Ahorita soy celoso pues… Varias veces viene la cristiana y me dice: oye anda a la iglesia y me gusta la palabra de Dios… Me quería comprar una biblia… Eso me da esperanzas… Algún día me tocará pues… Por ahora no me toca totalmente lo de Dios pues… Poco a poco será no? Pero pienso no? Y le pido a Dios que mi hijita siempre este bien y que pueda seguir con mi negrita siempre… José (18 Años) San Genaro, Chorrillos. Carlitos 1 año y 3 meses. José ¿cómo estás? Mira la idea de esta entrevista es poderte conocer, saber quién eres qué piensas que sientes. Conversar libremente sobre tu vida, tu historia y tu paternidad hoy en día. Quisiera que revises esta hoja que llamamos consentimiento informado donde detallo en qué consiste el trabajo y lo que vamos a hacer una o dos veces que nos veamos. Tienes que colocar tu firma si acaso estás de acuerdo en participar. 1era entrevista Tengo que escribir algo o solo es hablar? Hablar. José lee atentamente y firma. ¿Qué edad tienes? Acabo de sacar DNI. Bueno a ver por dónde comenzamos… Cuéntame de ti… Bueno estoy contengo en general porque mi hijo es lo más lindo que he tenido, lo he tenido a una edad muy temprana; pero bueno lo tuve y hay que seguir para adelante, no hay por qué truncarnos, yo voy a seguir estudiando y mis padres me apoyan, voy a terminar mi carrera para poderme solventar con mi familia. Beti sabe eso, así hemos quedado. Ella también estudia y vamos a hacerlo para darle una mejor vida al bebe. Beti es mi esposa; pero no vivo con ella, ella vive con su papá su mamá y sus hermanas… con Beti me llevo bien aunque a veces discutimos, pero luego nos contentamos. Desde que supe que estaba embarazada todo fue bien… ¿Cómo te enteraste? ¿Qué sentiste? Me imaginaba lo peor, cómo iba a reaccionar el papá de Beti, mi papá… y ya pues…Primero se enteraron los papás de Beti, se amargaron, discutimos… Hubo un tiempo que no nos llevábamos bien… Iba a ver a Beti; pero no mucho tiempo porque su mamá estaba amarga, después le tuve que contar a mi papá…. Al principio se sintieron mal; pero después entendieron y me dijeron que me iban a apoyar en todo y solo querían que yo estudie para darle lo mejor a mi hijo y entonces después fuimos a hablar con el papá de Beti…Quedamos con sus papás y su hermano que no iba a abandonar al bebe y así mejoró. Iba a ver a Beti más tiempo y la llevaba a sus controles y todo eso; me preocupaba por ella y ya después ella también iba a mi casa, hablaba con mi papá y con mi mamá ella también iba a mi casa para no estar tan distanciados porque si íbamos a formar una familia teníamos que estar juntos… Juntos como una “familia”? Si claro. Sentía que iba a ser bonito… Tenía muchas ideas, quería que mi familia tuviera todo…. Sabía que tenía que estudiar, trabajar y que todo iba a ser cansador; pero no me importaba, como que ahora no me importa estar cansado, solo pienso que quiero lo mejor para Beti y Mauricio… Desde chiquitito, lo único que pensaba incluso antes de conocerlo era en darle lo mejor… Y cómo te imaginabas que sería tu bebé? Igualito, lindo así como es él… Al principio pensé que se parecería a ella… No sé unos dicen que se parece a ella y otros dicen que se parece a mí; pero yo creo que más se parece a ella… Prefiero que se parezca a ella porque la quiero… (Sonríe) hemos pasado muchas cosas juntos… Teníamos un año y medio… Yo la conocí en su quinceañero, nos enamoramos al toque… (SILENCIO) Qué pasa por tu cabeza? Me pasan muchas cosas por la cabeza, me acuerdo cuando estaba embarazada…. Tenía miedo que pierda el bebe porque era muy chica… Tenía miedo y buscaba que ella tuviera más cuidado con las cosas que hacía… En vez que ella hiciera esfuerzos yo lo hacía, por más que estuviera lejos, ella me llamaba e iba igual yo dejaba lo que estaba haciendo y me iba a verla… Esa preocupación tenía ya que sabía que habían casos en los que el bebé se moría.. Me sentía preocupado.. No tenía paciencia para nada… En mi cabeza solo estaba en eso… (SILENCIO) La mamá de Beti se oponía a todo, yo decía una cosa y ella la gritaba a Beti, ella quería hacer las cosas y no me dejaba hacerlas a mí… Eso me fastidiaba; pero igual yo estaba ahí… Por ejemplo? Qué cosas no te permitía hacer? Por ejemplo yo quería llevarla a hacer sus chequeos y ella se oponía… Decía que tenía que hacer sus cosas… Mi mamá se amargaba porque no hacía sus controles porque su mamá no la dejaba salir… Y entonces como mi papá es de mejor hablar, fue y habló con la señora y la señora entendió y así comencé a ir más seguido y con mi mamá la llevábamos a sus controles… Me preocupaba porque el bebé estaba desnutrido desde la panza… ¿Cómo así? Es que nosotros nos dimos cuenta a los 4 meses y la Beti no tomó sus pastillas su foto fierro por ejemplo, no siguió sus cuidados que tenía que seguir y por eso estaba mal, tenía principios de aborto por eso mi mamá se preocupó… Tenía que hacer sus chequeos... Ibamos y me acuerdo que pasaba por el parque donde nos reuníamos con mis amigos y ya fue! ¿Qué “fue”? Los amigos. Es que al principio los amigos no te entienden. Se amargaron porque siempre me quedaba con Beti. Conversábamos y todo; pero ya no era igual. Me entendieron a las finales y les conté que iba a tener un bebé y ellos también me empezaron a ayudar me conversaban algunos cómo era tener un hijo porque dos de mis amigos tienen hijos y me aconsejaban… Mi papá también lo hacía… Bastantes personas me hablaban sobre cómo eran ser papá… Y ¿Cómo fue en tu caso? ¿Cómo era ser hijo de tu papá? Mi papá era cariñoso... Mi mamá se amargaba cuando nos portábamos mal, nos ha dado cariño, siempre nos daba lo que necesitábamos… Siempre nos han apoyado en todo. Nada nos ha faltado por eso yo me sentí mal cuando Beti salió embarazada… Mi papá quería que yo estudie y que progrese y que sea papá después de estudiar… Mi papá se sintió mal …. Yo le fallé… Por eso ahora yo estoy estudiando ya me falta poco para terminar y voy a ser chef… Me doy cuenta de cuántas cosas has vivido rápidamente… Terminaste el colegio a los 15 años, tuviste la experiencia de hacerte padre a los 17 años y ahora estás estudiando… Sí… son muchas cosas que he vivido… Estoy feliz… Me acuerdo cuando ya iba a dar a luz, fue increíble, estaba asustado… Me llamaron y yo estaba en mis clases, Beti se había ido con mi mamá a su control en San Genaro y de pronto me llamaron para decirme que ya estaba en la Maternidad y que le dijeron que iba a dar a luz ya… Pedí permiso, me tomé un carro y salí para Lima… Llegué muy tarde a la 1de la tarde y ella ya había llegado a las 11 de la mañana… Luego los vi a las 3 de la tarde… Y ¿cómo fue? Lindo… Lo cargué al bebe lo tenía conmigo… Sentí cosas bonitas, sentí que era mi felicidad, capaz no era lo que esperaban de mí; pero para mí es lo más maravilloso que me ha pasado, era mi felicidad total… Te da mucha emoción cuando recuerdas esos momentos… Sí… Nunca pensé que podía ser papá… Y cuando tenían intimidad te imaginaste que quizá podía pasar? Siempre estaba con ese temor porque a veces me cuidaba y a veces no entonces siempre vivía asustado pensando que podía quedar embarazada ya después cuando Beti me dijo que estaba embarazada nos pusimos a pensar los dos sobre cómo iban a reaccionar nuestros papás… Felizmente todo nos salió bien… Bueno no todo no? No todo? Sí por lo de su mamá que nos hacía la pelea siempre y porque ella no estaba preparada para tener un hijo al principio como que no quería, pero las cosas ya estaban hechas, ella ya tenía como cuatro meses cuando nos enteramos y si hacía algo era como si lo matara… ¿Pensaron en no tenerlo? Lo pensé antes de que supiera que estaba embarazada, cuando sospechábamos que podía ser… Fuimos al doctor y cuando lo vimos ya no pensaba en abortarlo ni nada porque ya estaba formado adentro… Ya no era momento de pensar en tómate algo o hazte algo porque ya era nomás sigue adelante y pensar bien las cosas… Luchar y romperse el lomo para tener al bebe… Y ¿cómo es eso de “luchar y romperse el lomo”? Cómo cambió tu vida? (SUSPIRA) Cambió un poco porque ya no tengo mucho tiempo para mí, tengo que estudiar, luego trabajar, luego venir a ver al bebe y de ahí a dormir y me quedo hasta las 11 de la noche, ya no juego fútbol ya no salgo con mis amigos ya no salgo a ningún sitio a divertirme… Un poco que cambió eso; pero si es por el bebé no hay problema... Y en algún lugar sentirás que ¿“qué lata“? Sí, pero si es por Mauricio y por Beti no tengo problemas… Quizá en otro momento cuando ya tengamos una casa para los tres pueda pensar en otras cosas por ahora solo pienso en terminar de estudiar para tener un trabajo fijo y vivir los 3 juntos sin mis papás y sus papás… (SILENCIO) Pero en algún momento sí pienso qué vaina porque me siento cansado, a veces ya no doy mucho… Pero ya las cosas están hechas algún día me iré de mi casa y estaré con Beti y mi hijo y hacer las cosas bien… ¿Qué es hacer las cosas bien? Darle estudio y darle lo que yo no tuve y a Beti darle lo que ella no tuvo… A qué te refieres ¿con lo que no tuviste? Cuando yo era niño vivía en Delicias, no en San Genaro mis papás peleaban cuando yo tenía 3 ó 4 años… Había muchos problemas a veces no teníamos para comer, mi papá trabajaba hasta tarde y no traía plata, mi papá se peleaba con los hermanos de mi mamá porque abusaban de ella… Como esos años eran de tener y no tener… Cuando nos fuimos a San Genaro las cosas cambiaron, las cosas estaban más calmadas… A parte también que mi abuelita falleció y estar en Delicias era hundirse uno mismo habían muchos problemas… Yo a veces le digo a Beti como ella es de carácter fuerte… Ve que sus hermanas tratan mal a sus esposos cree que es normal; yo no soy esa persona. A mí me gusta hablar hacerle entender aunque veces le hablo y le hablo y después vuelve a lo mismo; a tratarme igual, me trata mal… Luego vuelve a lo mismo como mangoneándome, quiero esto, quiero lo otro y yo a veces tengo justo para las medicinas y sus cosas del bebé y ella me pide salir… Yo termino en Mayo y voy a poder ganar un poco más y voy a poder solventar más… A veces peleamos discutimos bastante; pero luego nos amistamos… ¿Cómo es con Mauricio? Cuando discuten por ejemplo? Tratamos de no discutir delante de Mauricio porque además yo no estoy todo el día con él… Mauricio sabe a la hora que llego y me espera en la puerta en su andador y se desespera cuando yo llego, lo cargo y se echa en mi hombro, jugamos juntos le doy su leche… El ya sabe que cuando yo le doy tiene que comer porque soy su papá y me tiene que hacer caso… Es más apegado a su mamá. Está bien porque cuando yo trabaje lo voy a ver solo en las noches y quiero que se acostumbre a eso porque después cuando trabaje le va chocar horrible y no quiero que sufra… Yo lo vengo a buscar después de sus clases para que me vea un ratito porque quiero verlo, pero más adelante va a ser difícil porque yo voy a trabajar todo el día… (SILENCIO, mira su reloj) ¿Qué hora es? 1:15 pm… Ya me tengo que ir a mi trabajo… ¿Bueno entonces coordinamos para una siguiente cita? Sí… Tuvimos que hacer un corte porque José tenía que irse a trabajar. Quedamos para una siguiente reunión. 2da entrevista La vez pasada que hablamos me contaste sobre tu hijo, cómo te sentías con tu paternidad, sobre tu relación con Beti. Hoy puedes contarme un poquito más sobre ti; pero me gustaría también que me hables sobre tus padres sus propias historias… Qué sabes de ellos? Lo único que sé es que mi mamá y mi papá, cada uno era hijo de sus mamás… Sus mamás eran amigas, y de ahí ya viene la amistad entre mi mamá y mi papá… Recién a los 20 años se hicieron enamorados, luego se casaron, vivieron en Delicias… Qué tal la vida de tu papá? Cómo era de niño? Trabajaba desde los 8 años, mi abuelo tenía otras mujeres, entonces tenían que sacar adelante a mi abuela, trabajaban tenían 9 hermanos, él vendía tamales, vendía picarones con mi abuela, iba a vender pan, igualito que mi mamá, mi abuelo tampoco vivía con ellos, mi abuelo se iba a Iquitos a otra partes… Mi mamá tenía que llevar a las ovejas a pastar a otras ovejas.. Si mi papá no ayudaba a mi abuela no tenían qué comer, mi papá si iba al colegio y no trabajaba le pegaban porque no había qué comer o cenar, entonces mi abuelo le pagaba, entonces decidió trabajar y no estudiar, por eso no estudió, no tiene estudios… Estudio hasta 4º de secundaria, con sus hermanas también de mi papá también igualito… El es el antepenúltimo de los hombres, son 9 hermanos; 5 mujeres y 4 hombres, los mayores eran unos vagos, eran igual que mi abuelo. Los únicos que trabajaban eran los menores, hasta que mi abuela sufrió un accidente y todos tuvieron que estudiar, tenían que cuidar a mi abuela, turnarse, como que truncaron sus oportunidades de seguir estudiando. ¿Qué dice tu papá? Me dice que él quiere lo mejor para mí, que no quiere que sufra lo que él pasó… Es por eso que siempre debo aprovechar lo que él me da, o lo poco que él me da; que siempre tenga presente eso. Siempre me da consejos, siempre que tiene oportunidad de hablar conmigo, me dice que no ande por acá o por allá…Que no vaya por el mal camino… ¿Cuál es el mal camino? La droga, el pandillaje, tengo amigos que son así, se pelean; pero ya fue… ¿Qué tú hagas lo que tu papá no pudo hacer…. Ellos quieren que yo sea el mejor, para ayudarles a ellos cuando sean viejitos, a solventar sus gastos… mi papá me sienta, me abraza, me dice que piense en lo que voy a hacer, que piense , razone antes y que si yo necesito algo, que siempre confíe en mí (en él?) … Eso es lo que más le duele a mi papá porque yo me demoré 3 meses ó 4 meses para contarle lo de Beti… Y ¿por qué sientes que no confiaste en él? Por temor a que se amargara o me votara o que mi mamá ya no me quisiera o algo así… Tú crees que ¿podrían haberte votado? Sí lo creí porque veía muchos casos si otras personas no lo hacen porque él no… Además de que mi papá es bueno, también es estricto, entonces me daba miedo pues… Me sacó un poco de dudas… Después me di cuenta que si me iba apoyar y que estará conmigo en las buenas y en las malas. (SILENCIO) Mis abuelos Vivian por Ancash y mis papás son de Lima, todos. Con respecto a tu mamá… Qué sabes de su infancia? ¿Qué me puedes decir de ella? Pasó lo mismo que pasó mi papá, pero lo de ella fue peor porque es mujer no? La mayoría son hombres, ella es la 4ta mayor de todas las mujeres. Su hermana mayor se fue de la casa rápido y mi abuela confiaba más en ella, mi abuelo venía y como ya no estaba mi tía se la agarraba con mi mamá, luego ella tomó la decisión de irse donde el abuelo de mi abuela que vivía en Surco, ahí estaban todas mis tías, solo los hombres se quedaron con mi abuela. Mi mamá pudo terminar de estudiar. Entonces cuando regresó ya mi abuela estaba mal porque mi abuelo venía, la golpeaba, mis tíos la hacían renegar, entonces todas mis tías con mi her-mamá; perdón mi…… mamá…. volvieron allá y ya mi abuela estuvo un poco más tranquila (suspira largamente). Te ha costado decir “mamá” y te has confundido y has dicho “hermamá”… Es que no sé, como que mi mamá me ha dado más cariño y todo… Sé que mi papá también me quiere, pero ella más…. yo no la veo a mi mamá como mi mamá sino como algo más, como si fuera una persona igual a mí no? Siempre está ahí conmigo… Con mi papá capaz es distinto como que no viene mucho, viene cansado y después se va a dormir, no como mi mamá que me habla me pregunta cómo se ha ido, siempre me ayuda con mi bebé, me mira cuando dibujo… Cuando me hablas de tu papá pareciera que hubiera sido una persona muy cercana; pero que en el fondo no ha sido suficiente para ti… Como que aún hay cosas que recuerdas con mucha intensidad… Cosas que pasaron años atrás… Es que mi papá cuando vivíamos en Delicias era otra persona, mi mamá siempre fue más o menos igual; mi papá no, cuando nos mudamos a San Genaro era otra persona. Creo que todos los traumas que tuvo cuando era niño se los desahogó con mi mamá… A veces no venía a dormir. Con mi mamá nos íbamos a dormir a la casa de mi abuela porque mi papá hacía mucho problema y todo eso… Ese tiempo yo tenía ese remordimiento, no sentía que mi papá era mi papá, de ahí mi abuela, fuimos a Delicias y mi papá hacía lo mismo, venía en dos días a la casa y como vivíamos en una chocita, pasamos lo mismo que pasó mi papá antes cuando era chico; es decir, no teníamos para comer y nos íbamos a la casa de mi tía a comer o mi mamá se iba a trabajar y yo me quedaba solo en las tardes. Hasta que vino el padrino de mis papás, de su boda; llegó de Italia regresó habló con mi papá y mi mamá y yo creo que eso lo hizo cambiar a mi papá… ¿Qué edad tenías? 8 años… Por lo que me han contado mis papás no creo que haya habido otras mujeres, pero hace un tiempo lo llamaban y llamaban y él colgaba su celular… Yo tenía 10 años y luego cuando vino el padrino de mi papá yo tenía 9 años… Pero hasta ahorita no le he visto otra personalidad, que haya cambiado… Todavía no comprendo por qué hizo mi papá eso… A veces pienso que puede ser porque cuando era niño no vivió lo que tenía que vivir, no aprovechó lo que tenía que aprovechar… De perdonarlo lo he disculpado, pero no lo he perdonado… por hacernos pasar eso… No estuvo con nosotros cuando lo necesitábamos… Yo tenía como 5 años… Cuando yo estaba en Delicias yo tenía 4 años y nos dijo que iba a comprar una casa en San Genaro, pasaron dos años y nada, siempre venía borracho, se disculpaba y todo… Nos decía que nos íbamos a ir y todo y nunca pasaba, hasta que hubo ese problema, se pelearon en la casa… Luego todo pasó, nos mudamos y todo volvió a la calma, ya no se gritaban ni nada… En ese tiempo en que tu padre estaba ¿qué recuerdas de la relación con tu madre? Yo sentía que mi mamá era más con nosotros que con otra persona, sacaba cara por nosotros… (SILENCIO LARGO) Cuando mi papá venía, él le alzaba la mano a mi mamá, yo me acuerdo que una vez nos metimos con mi hermano y también nos pegó, al día siguiente regresó y mi mamá no le quiso abrir la puerta, nos despertamos y mi mamá le abrió la puerta nuevamente; de ahí pasó y hablaron, me acuerdo que nosotros salimos de la casa, justo llamó mi tía que vino de Italia y su casa daba a mi casa... Yo creo que ese día mi papá se arrepintió de lo que había hecho y justo vino mi tío para llamarle la atención y le dijo que no nos debían hacer sufrir lo que ellos habían sufrido, el trabajar y todo eso. El no nos debía hacer sentir lo mismo, mi papá se puso a llorar con mi mamá y creo que desde ese día todo cambió… (SILENCIO) Yo creo que si yo hubiera sido rebelde y me hubiera alejado de mi mamá y hubiera hecho lo que yo quería, quizá no se hubiera quedado con nosotros y hubiera hecho lo que ella quería, irse… ¿Tú crees que si tu hubieras sido rebelde tu mamá habría tomado otras decisiones? Yo me pongo a pensar, si yo viví 8 años o 7 sufriendo, mis papás sufrieron más años que yo, ellos tuvieron que trabajar no estudiaron… Eso es peor… ¿Cómo así? Por ejemplo en el caso de mi mamá mi abuelo se fue, mi abuela se enfermó del corazón y mi mamá tenía que dejar de trabajar de nuevo, tenía 16 años; mi abuelo tampoco estaba, se iba y venía, tampoco les importaba si había comido, si iban al colegio, para él lo más importante era verlos e irse. Cuando mi abuela se puso mal no había quien cuide las vacas, mi abuelo vendió todo, se supone para la medicina de mi abuela y él agarró y se fue con la plata, no había dinero para pagar las medicinas ni nada. Es ahí donde se fueron a vender tamales, picarones, mi abuela estaba en silla de ruedas, igualito mis tías, se iban a trabajar, se iban al mercado a vender algo… Pero mi abuela falleció… Ya no pudo más y se murió. Justo el día de mi cumpleaños falleció… Es decir sientes que de alguna manera la muerte de tu abuela tuvo que ver con que tu abuelo se haya ido… Es que con esa plata podían comprarle las medicinas a mi abuela, cuando vendió todo ya no regresó. Volvió como a los 5 meses y quería más plata encima, se le había acabado la plata. Mi mamá lo botó de la casa. Quizá al principio se hubiera curado cuando mi abuelo tenía plata, pero falleció… Mi mamá perdonó a mi abuelo cuando vino San Genaro. Mi mamá y sus hermanas se juntaron, llamaron a mi abuelo, lo perdonaron, se disculparon, hasta dos años antes, mi abuelo volvió a pelearse con mi tía… Pero aparecieron otras hijas que nadie conocía… ¿Es decir de otros compromisos? A dos hijas las presentó en la casa de la abuela, la tercera llegó después… MI abuela dejó un terreno de herencia y lo dejó dividido en 9. Pero como mi abuelo es el viudo quiso dividir en 3 partes más para sus otras 3 hijas. Mis tíos y tías se opusieron y nuevamente ser armó una pelea con mi abuelo. El último pedido de mi abuela era la división del terreno. Todos se opusieron, que le daban una miseria, que no le daban plata ni para un papel higiénico, como que todo el pasado volvió, le refrescaron todo lo que habían vivido… Hasta ahorita no vuelve a mi casa, ya no está con nosotros, lo he visto hace dos años… (SILENCIO) Mi mamá me contaba todo, lo bueno y lo malo… Yo no le tenía rencor a mi abuelo, venía jugaba con nosotros y justo ese día que hubo problemas en Delicias, mi abuelo le pegó a mi tía, yo sentí de pronto todo lo que mi mamá había sentido con mi abuelo… Mi abuelo se metió con mi abuela, que en paz descanse, pero dijo que él podía hacer lo que quisiera con el terreno. Eso le dolió más a mi mamá y a mí. Yo sentí como que ya había pasado los límites, una cosa era insultar, pero eso fue como la gota que derramó el vaso… ¿Qué edad tenías? 15 años… Yo lloré, me abrazaron, seguí llorando… Todo pasó y hasta ahorita no veo a mi abuelo, les ha puesto un juicio a mis tías y tíos, no pueden hacer nada con ese terreno, está abandonado, ya tuvo lo que él quería. (SILENCIO) A veces cuando siento rabia o cólera lo digo, a veces cuando me da mucha rabia yo soy el primero en irme otras veces me tranquilizo porque no quiero hacerle daño a ella ni a mí… ¿Cuál es tu límite? Cuando me altero o me amargo me pongo tenso, necesito golpear algo, desfogarme con algo, necesito tomar aire respirar, capaz hasta llorar de ira y luego tranquilizarme. Cuando sé que estoy casi llegando a mi límite agarro algo y me voy, hago lo que tengo que hacer y me pasa… Luego la llamo y le pregunto si está tranquila… Yo cuando le hablé a mi papá traté de pensar en lo bueno que es ahora y trato de no pensar en otras cosas, mi mamá también es renegona, pero tengo en mi cabeza una buena actitud de ella, su compresión… Yo trato de tranquilizarme. Pero una vez me molesté horrible con mi hermano, llegué a la casa y encontré a mi hermano borracho… En el cuarto estaba con mi hermanita haciendo su tarea. El año pasado fue mi hermano llegó y llegó con sus amigos y ya no me respetaba, me dijo que yo no era nadie para gritarle porque me dijo que yo ya no era nadie para él porque ya tenía al bebe conmigo. Le dije a Pili que vaya a su cuarto y fui a pegarle a mi hermano me encerré en mi cuarto… Le rompí la boca a mi hermano… Vino mi mamá me resondró luego a él. Vino mi papá le pegó a él y luego vino a mi cuarto y me gritó me dijo que tenía por qué pegarle y yo le dije que hiciera con mi hermano lo que él quisiera, que yo ya no lo iba a ver más… Yo hice eso porque me había molestado… Yo lloré, me abrazaron, seguí llorando… Todo pasó y hasta ahorita no veo a mi abuelo, Mi papá y mi mamá ya no son lo mismo con mis hermanos, el cariño más lo tienen por mi hijo. Mi hijo va a mi casa y como que ellos se ponen celosos y por qué Mauricio esto y por qué Mauricio lo otro. Ahora todo es para Mauricio, yo me siento un poco mal; le compran de todo y como que se sienten celosos… ¿Y a ti? A mí sí, pero como es mi hijo, yo también me siento bien. Yo le reclamo a mis papás les digo que ya no están conmigo que no me preguntan cómo estoy ni nada. Me da risa que se pongan celosos mis hermanos… Yo cuando hablé con Beti siempre me decía que sería bonito ser papás, ella quería; yo le dije que no que no era momento. Aparte ella tampoco tenía el afecto de su papá o de su mamá, su papá también llegaba borracho. Hasta ahorita cuando yo he ido a su casa todo es pelea, se pelean sus hermanas con su mamá, todos los días hay pelea, nunca hay un día donde se hablen, eso no me gusta; antes yo veía eso, yo no quiero que mi hijo viva acá. Todo el día se pelean… Todos se hablan mal. De hecho no era el momento para ser papás… La cosa se dio… Todo lo que yo había querido… (perdón)… O mejor dicho lo que no había querido pasó. Creo que por algo se dieron las cosas, para demostrarnos cuánto nos queremos los dos y para darnos cuenta de cuánto nos queremos los dos. Hasta ahorita que me pongo a pensar más han sido las cosas buenas que nos han pasado que malas… Es decir sientes que las cosas salieron bien… Sí, creo que los dos queríamos… No en verdad pues, pero algo de nosotros sí quería… No tener un hijo y luego tenerlo nos ha llenado de cariño, amor y fuerzas. Beti está cambiando, es otra persona, le va a dar mejor ejemplo, ya no va a estar contestando ni gritando. YO creo que Beti ha pensado en las cosas que le he dicho, creo que ya estar comprendiendo lo que es una familia y que entre los 3 tenemos que salir adelante, pese a que no vivamos juntos. Yo le he dicho a Beti que todo se debe a paciencia y espera. Le he dicho a Beti que yo no quiero que mi hijo viva ahí. Ella ya está terminando 4to de secundaria en el colegio de noche. Yo le he dicho que yo le voy a ayudar, hago lo que cualquier papá hace, trabajar… Ella también trabaja, cuida una niñita, nos turnamos, yo me quedo con él 3 horas todos los días. Luego mi mamá se queda con el bebé y luego llega Beti. Yo le he dicho que esa plata que gana se la que de ella para ella y yo me ocupo del bebe. Ella necesita cosas como toda mujer y que guarde su plata para eso, que no desperdicie su plata. Cuida a la hija de una Miss. ¿Y si no hubieran tenido a Mauricio? ¿Cómo te imaginas que hubiera sido todo hoy en día? No sé con todas la peleas que teníamos, quizá no. Quizá cada uno buscaba su camino…Tener a Mauricio nos ha ayudado a trazarnos una meta los dos . La meta de casarnos, vivir, tener hijos… Siempre hablábamos nos poníamos la meta de acá a 5 años, siempre soñábamos, hasta lo imposible. Creo que esos sueños se están cumpliendo. Yo siempre he soñado… A pesar de que pasé la muerte de mi abuela, igualito yo seguía jugando… ¿Cómo así? ¿Qué te acuerdas de tu abuela? Falleció cuando yo tenía 3 años y medio. Yo estaba con ella en su cama y dejó de respirar, se ahogaba y se ahogaba y falleció. Cuando yo vivía en San Genaro soñaba con eso. Lloraba porque veía a mi abuela en mi cama echada conmigo, con ese susto me quedé hasta los 4 años. Un día visité su tumba, me hicieron hablar con mi abuela. Siento un poco de tristeza…. Mi mamá no estaba conmigo, yo me quedaba con mi abuela, a veces los 3 pasábamos con mis otras tías hasta que mi abuela falleció. Yo estaba a su lado y no podía respirar, cuando mi mamá se echaba conmigo de noche yo veía a mi abuela a mi lado y veía a mi abuela muriendo… era un cariño tan grande que le tenía. Justo ese día que eran tan importante para mí. Veo que hay recuerdos que llevas contigo que te afligen, me doy cuenta cuánto querías a tu abuela y cómo hay otros recuerdos dolorosos en torno a tu infancia… Me imagino que tu madre sufría mucho también y quizá por eso te sentías solo… Si… Cuando me acuerdo de eso me da mucha pena…. Pero ahora solo pienso en mi hijo y en mi esposa en que quiero salir adelante y vivir con ellos… ¿Qué hora es? Ya estamos en la hora… Podemos tomarnos unos minutos más si deseas…Para conversar… Es que tengo que ir a trabajar… Me ha salido un cachuelo que tengo que aprovechar… Muchas gracias… Bueno José ha sido un gusto conocerte. ANEXO 2 CONSENTIMIENTO INFORMADO A. OBJETIVO La Bach. Carla Marcos Arteaga de la Especialidad de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú está realizando un estudio que busca conocer cómo y qué siente el participante en relación a temas como familia y amigos. En ese sentido solicitamos la participación de jóvenes que se hayan hecho recientemente padres para realizar entrevistas. B. PROCEDIMIENTO Si el participante autoriza colaborar con nuestro estudio se procederá de la siguiente manera: • Se realizará una o dos entrevistas que busca conocer algunos aspectos de experiencias ligadas a la familia y amigos. • La entrevista será registrada en una grabadora. • La entrevista durará 1 hora aproximadamente. C. CONFIDENCIALIDAD La información que en ésta entrevista se recoja se tratará con absoluta confidencialidad. El nombre y apellido no interesa de manera alguna. Los cassettes con las grabaciones de las entrevistas se mantendrán en un lugar seguro y sólo serán transcritas y analizadas. Al final del estudio toda ésta información será destruida. D. CONSENTIMIENTO La participación del joven en el siguiente estudio se hará bajo el consentimiento del mismo y como señal de conformidad firmará abajo al lado de la firma de la Bachiller. __________________________________ ___________________________ Nombre del Participante Firma del participante _________________________________ ________________________ Nombre de la Investigadora Firma de la investigadora _________________ FECHA ANEXO 3 FICHA DE DATOS SOCIODEMOGRÁFICOS 1) ¿Cuántos años tienes? ___________ 2) ¿Con quién vives? (puedes marcar más de una opción) a) Vivo solo e) Hermano(s) i) Hijo (a) b) Papá y mamá f) Compromiso de mamá j) Familiares c) Papá g) Compromiso de papá d) Mamá h) Pareja 3) ¿Cuál es el distrito donde resides actualmente? ______________________________________________________________________ 4) Describe tu grado de instrucción. Marca con aspa (X) la opción que se adecua a ti: Grado de Instrucción Participante Primaria Completa Primaria Incompleta Secundaria Completa Secundaria Incompleta Superior Incompleta Técnica 5) ¿A qué te dedicas? a. Solo estudio: SI NO ¿Dónde?______________________ b. Solo trabajo: SI NO ¿En qué? _____________________ c. Trabajo y estudio SI NO 6) ¿Cuál es el sexo de tu hijo (a)? Hombre Mujer 7) ¿Qué edad tiene tu hijo (a)? Años ______ Meses _______ 8) ¿Planificaste tener un hijo (a)? Si ( ) No ( )