PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ ESCUELA DE POSGRADO Título "Aproximación a la construcción de liderazgos indígenas amazónicos y su interrelación con el Estado peruano moderno. Estudio del caso del pueblo awajún con base en historias de vida de dos líderes indígenas: Santiago Manuin y Eduardo Nayap" TESIS PARA OPTAR EL GRADO ACADÉMICO DE MAGÍSTER EN ANTROPOLOGÍA AUTOR Ricardo Antonio Reátegui Marchesi ASESOR Oscar Alberto Espinosa de Rivero Setiembre, 2019 RESUMEN Durante muchos años, la participación en política ha sido una estrategia de los pueblos de la amazonía para construir un vínculo con el Estado peruano. La formación de organizaciones de base que sirvieran de apoyo a la gestión de intereses de las poblaciones empezó a consolidar una serie de liderazgos y a construir un camino para que el líder se forme en la búsqueda de cumplir sus objetivos. De este modo, el líder se convierte en un representante de su pueblo que establece una relación con el Estado. ¿Qué sucede cuando esta relación se tensa a partir de una crisis? ¿Cómo se da el proceso para que un líder logre asumir esa representación? ¿Cómo se han transformado estos procesos en los últimos años? La gran crisis entre los pueblos de la amazonía, en este caso awajún y wampis, denominada ‘El Baguazo’, ha sido un hito fundamental. Para enteder algunas de sus consecuencias, esta tesis plantea aproximarse a los líderes indígenas que empezaron a transformar su estrategia de representación política. La construcción de su liderazgo, su estrategia de legitimación, las alianzas políticas y su imaginario sobre el Estado se integran a su religiosidad, su etnicidad, su territorio y su tradición de manera que se construye una cultura política o una cultura del liderazgo de una manera singular. Muchas tensiones futuras seguirán llevando a las organizaciones de los pueblos a establecer una relación con el Estado para lo cual es importante conocer en profundidad las lógicas que marcan el camino del líder. Esta tesis propone un breve acercamiento a algunas historias de construcción de estos liderazgos. ii ÍNDICE RESUMEN ii ÍNDICE iii INTRODUCCIÓN 1 CAPÍTULO 1 9 POLÍTICA Y LIDERAZGOS INDÍGENAS. APROXIMACIONES TEÓRICAS 9 1.1 El liderazgo indígena y la tradición ancestral 9 1.2 El pueblo awajún: Antecedentes históricos 14 1.3 Las organizaciones y los awajún 19 1.4 Las organizaciones políticas amazónicas 22 CAPÍTULO 2 24 LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA AWAJÚN. HISTORIA Y HECHOS SALTANTES 24 3.1 ¿Quiénes son los awajún? 24 2.2 El Baguazo. Cronología de los hechos 32 2.3 La crisis de las organizaciones regionales y las organizaciones de base durante el post Baguazo 37 CAPÍTULO 3 39 DOS LÍDERES AWAJÚN CON RASGOS DIFERENTES 39 3.1 La construcción del líder. La historia de vida de Santiago Manuin. La formación familiar. La educación. El rol de las misiones jesuíticas en la formación de los líderes indígenas 40 3.2 La aparición del líder. La historia de vida de Eduardo Nayap. La formación familiar. La educación. El rol de las misiones evangélicas en la formación de los líderes indígenas 43 3.3 Los caminos de la dirigencia awajún hacia el futuro. Tendencias y procesos. Nuevos liderazgos y reestructuración de la organización iii etnopolítica 50 CONCLUSIONES 53 TORCIÉNDOLE LA CLAVÍCULA AL ESTADO. LA CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO AWAJÚN SOBRE SU RELACIÓN CON EL ESTADO PERUANO DURANTE EL POST BAGUAZO 53 BIBLIOGRAFÍA 58 ANEXOS 61 iv INTRODUCCIÓN Después del conflicto producido en Bagua en el año 2009, a raíz de la aprobación sin consulta de varios decretos legislativos que los indígenas consideraron lesivos a sus intereses, los ojos del país se concentraron por un momento en la selva, especialmente en los indígenas awajún. Los awajún son un pueblo indígena amazónico tradicionalmente dedicado a la caza y la guerra, con una identidad y un orgullo por sus tradiciones muy fuertes (Brown, 1981; Greene, 2009; Huaco, 2012; Romio, 2014). Han sabido defenderse desde siempre de aquellas culturas que pretendieron avasallarlos a lo largo de los años, lo cual ha sido una constante desde los primeros acercamientos e intentos de conquista de sus territorios. Así, los incas, los españoles, los caucheros y los mineros, por mencionar algunos de ellos, terminaron encontrándose con una recia resistencia. Los enfrentamientos del 5 de junio del 2009, en Bagua y aledaños, cuyo saldo fue de 34 peruanos muertos y más de 200 heridos (Congreso de la República del Perú, 2010), generaron una ola de interés en la opinión pública sobre las características de la cultura awajún, al punto que una comisión investigadora del Congreso de la República se dirigió a la zona para realizar entrevistas y pesquisas sobre las razones por las que se llegó a esta situación de inusitada violencia. Una de las conclusiones que tuvo esta comisión (denominada Comisión Lombardi) fue que la organización política awajún era “difícil, frágil y difusa”. De esta manera, ellos consideraron que una de las principales razones por las que la situación se escapó de las manos del gobierno fue porque no encontraron un interlocutor legítimo con el cual negociar. Si bien la organización política awajún es compleja —debido a los procesos a través de los cuales se legitiman los liderazgos o el seguimiento minucioso que hacen los indígenas de sus líderes o las pugnas internas que hacen que muchas veces se 1 destituya a un líder a favor de otro—, la calificación y los juicios emitidos desde la opinión pública occidentalizada sobre las maneras de hacer política entre los awajún desembocó en la valoración de un sistema político por debajo de otro por el simple hecho de no comprenderlo. La propuesta de esta investigación es esbozar un panorama de las nociones de política, de liderazgos y las estrategias de legitimidad de los indígenas awajún a partir de la construcción de las historias de vida de dos líderes que provienen de realidades distintas. Entre febrero y marzo del 2012 viajé a la ciudad de Bagua, en la provincia del mismo nombre, en la región Amazonas. Allí pude tener un primer acercamiento a los actores políticos awajún y me pude dar una idea del escenario sobre el que se establecían las alianzas y enfrentamientos entre las diversas vertientes dentro de este pueblo amazónico. Sin ser una ciudad muy grande, Bagua1 cuenta con muchos servicios como hospitales, bancos y oficinas de juzgados y fiscalías, así como una zona comercial muy activa. Bagua es un centro dinámico con una actividad muy intensa que se relaciona con ciudades como Chiclayo, Jaén y Chachapoyas, así como con el distrito de Santa María de Nieva, capital de la provincia de Condorcanqui, este último en plena zona awajún. Fue en Bagua donde se dio parte de los enfrentamientos del denominado Baguazo, el 5 de junio del 2009. La intención primordial de mi viaje era conocer la situación actual de las organizaciones awajún después del Baguazo: sus líderes, el talante con el que asumían lo ocurrido, la evaluación que realizaban y de qué manera se estaba dando una transformación en las formas de hacer política entre los miembros de este pueblo indígena, si es que algo como eso estaba ocurriendo. Lo que encontré al llegar a Bagua fue una tensa situación en las oficinas de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía 1 También conocida como Bagua Chica para diferenciarla de la ciudad de Utcubamba o Bagua Grande, en otra provincia, pero en la misma región Amazonas. 2 norte del Perú (ORPIAN-P), una organización usualmente muy representativa y respetada en la zona. Asimismo, pude notar una profunda desconfianza entre los awajún, principalmente entre los miembros de su élite política. La desconfianza, en algunos casos, daba paso a un abierto temor que se evidenciaba en el discurso entre los awajún con los que fui contactando. Circulaban una serie de rumores sobre represalias cometidas por policías encubiertos que atacaban a los jóvenes y adultos que participaron de las protestas o historias en las que se los perseguían a través de la selva siguiendo la señal de sus celulares. De hecho, muchos jóvenes habían decidido adentrarse al monte dejando de lado cualquier equipo tecnológico para evitar estas supuestas detenciones. Así las cosas, a poco menos de tres años de los enfrentamientos del Baguazo, la situación de la sociedad awajún era tensa y muchos de sus líderes emblemáticos habían sido acusados por la fiscalía y se les estaba iniciando un proceso judicial. La figura de Santiago Manuin Valera fue una de las más llamativas. Se trataba de un líder awajún que había adquirido gran notoriedad, pues fue uno de los primeros heridos en los enfrentamientos y su imagen se convirtió en emblemática. En el 2012, Manuin se desempeñaba como consejero regional de Amazonas, cargo al que había accedido después de participar de las elecciones regionales 2011 con la organización política local Unidad y Democracia de Amazonas. A pesar de su larga carrera como líder indígena – fue, entre los años 1989 y 1993, uno de los presidentes del emblemático Consejo Aguaruna Huambisa-, era el primer cargo dentro de la estructura política regional a la que accedía Manuin producto de una elección popular y era interesante ver cómo esto se condijo con la aparición de otros actores indígenas awajún en otras partes del espectro político, como la elección de Eduardo Nayap Kinin como congresista de la república. Ambas situaciones fueron indicios de que se estaba configurando un nuevo panorama político entre los awajún, por lo que era interesante acercarse a este 3 fenómeno. Busqué a Manuin en Bagua después de que hubiera estado en Chachapoyas, en una reunión entre el Consejo Regional y el gobernador regional de Amazonas. En Bagua, conversamos por primera vez en persona y me invitó a acompañarlo a su parcela en Santa María de Nieva, frente al río Marañón. Viajamos juntos y conversamos durante el camino de 8 horas entre Bagua y Nieva, por lo que pudimos establecer una relación bastante fluida que nos llevó a la amistad que hoy tenemos. Mucho del enfoque sobre la estrategia política awajún, la agenda política y los liderazgos que se verá en este trabajo se desprenden de las diversas entrevistas y conversaciones sostenidas con el apu Santiago Manuin y, por supuesto, de mi propia interpretación de ellas. A Eduardo Nayap, solo pude entrevistarlo una vez en su oficina en el Congreso en el año 2012. Los acercamientos posteriores no pudieron concretarse o se cancelaron a último momento aduciendo eventos imprevistos o agenda recargada. En todo caso, mi acercamiento a él también se dio a partir del Baguazo y como parte de la hipótesis de investigación que venía trabajando sobre la política indígena awajún post Baguazo. A pesar de su aparente apertura inicial y su facilidad de palabra, producto de su experiencia como líder religioso entre los awajún, Nayap resultó ser bastante más reservado que Manuin y me fue más difícil profundizar en el conocimiento sobre su biografía, sus procesos y su visión política. Eso sumado a que, desde el inicio de su trabajo como legislador, tuvo que enfrentar diversas acusaciones 2 pudo haber condicionado su rol en la representación nacional. Nayap se lamentaba con frecuencia de la dificultad para realizar una más intensa y provechosa labor legislativa con el 2 El congresista fue acusado de fraguar votos por lo que su elección con enorme apoyo popular fue puesta en entredicho. Sin embargo, la investigación no se pudo realizar pues no se logró levantar su inmunidad parlamentaria https://peru21.pe/politica/nacionalista-eduardo-nayap-graves- problemas-46086 y http://www2.congreso.gob.pe/Sicr/Prensa/heraldo.nsf/39c5efbc7d9ba08c05257ba3007a0fd3/d 7be4950d9275c9a05257b6e005b8858?OpenDocument 4 propósito de buscar un beneficio para su pueblo, por lo que poco a poco, a pesar de tener buenas cifras de producción legislativa, la figura de Nayap, el primer congresista awajún, fue diluyéndose. Con el tiempo, los informantes con los que hice contacto en mi viaje del 2012 se convirtieron en interlocutores regulares a los que accedía vía telefónica o visitaba aprovechando alguna de sus frecuentes gestiones en Lima. Varios de mis informantes se consolidaron como líderes y accedieron a cargos dirigenciales en las organizaciones políticas awajún. Con la amplia difusión de las redes sociales como Facebook, varios líderes decidieron utilizarla como una manera de informar sobre sus actividades y mantener vínculos cercanos entre ellos3. De este modo, esta plataforma se convirtió también en una manera de acercarme a sus agendas políticas y sus actividades. Esta tesis empezó a escribirse en el año 2012, tras este primer acercamiento. Después de eso, realicé algunos viajes a Chiclayo y Jaén en los que coincidí con Santiago Manuin hasta que terminó su periodo como consejero regional y decidió establecer una nueva metodología para continuar con su labor política. Con un poco más de libertad, Manuin visitaba Lima regularmente para hacer gestiones, encontrarse con aliados y buscar financiamiento para sus proyectos en la Amazonía. En paralelo, el proceso judicial entablado en Bagua a propósito del Baguazo lo mantenía atento a las diligencias y citaciones. Manuin viajaba mucho, no solo desde su parcela a las ciudades sino también a las comunidades awajún y wampis de Condorcanqui. No obstante su entusiasmo, su salud nunca se recuperó después de las heridas del Baguazo. Sufría de males 3 Facebook de Santiago Manuin: https://www.facebook.com/manuin.valerasantiago.3; Facebook de Zebelio Kayap https://www.facebook.com/cebelio.kayapjempekit; Facebook de Edwin Montenegro: https://www.facebook.com/profile.php?id=100004894905101; Facebook del Consejo Permanente del Pueblo Awajun https://www.facebook.com/consejopermanentedelpuebloawajun.cppa.1 Facebook del Servicio Agropecuario para la investigación y promoción económica SAIPE https://www.facebook.com/saipeperu/ 5 estomacales y de una diabetes que lo obligaban a mantener una dieta controlada. Debido a esto, muchas veces recuperar el contacto con él se hizo complicado por lo que varios de nuestros encuentros pactados se frustraron. El objetivo principal de esta tesis es el de estudiar los procesos de legitimación de los líderes awajún a través de dos casos, el de Santiago Manuin y el del congresista Eduardo Nayap. El plan original era establecer un paralelo entre ambos líderes teniendo en cuenta sus matices personales y los alcances de sus liderazgos, para entender cómo es el proceso a través del cual un líder establece su legitimidad y afianza su poder. Poco a poco, esta idea fue transformándose debido a factores como el debilitamiento del alcance político de Nayap y el fortalecimiento del proyecto de Manuin. El avance de su enfermedad limitó su accionar y el de su agrupación, dado que sufre de graves complicaciones que actualmente no se han solucionado del todo y le impiden viajar y trasladarse con libertad. Bajo esa situación la pregunta que se planteó fue ¿Cómo se da el proceso de construcción de liderazgo de un líder indígena contemporáneo en el marco de su relación con el Estado Peruano? Frente a esto surgen algunas preguntas: ¿Cuáles son los procesos de construcción de la legitimidad de los representantes de los grupos indígenas awajún? ¿Cómo se han transformado estos procesos en los últimos años? ¿Cuáles son los roles que desempeñan los representantes políticos que forman parte del estado? ¿Cuáles son los temas sobre los cuales es necesaria la presencia de un representante? En esa medida se planteó una serie de objetivos secundarios que guiaron el trabajo de esta tesis: • Describir y analizar las trayectorias de liderazgo de los actores políticos en el marco de sus motivaciones y expectativas sobre la política antes y después del Baguazo 6 • Explicar cómo se construyen las bases discursivas y prácticas cotidianas al interior de las organizaciones indígenas y cómo estas se vinculan con el proceso de construcción de liderazgos. • Analizar dónde y cómo se forjan las interacciones sociales de este actor político con la población nativa en el marco de su participación en la política nacional. Tal como lo mencioné, en el camino de esta tesis me acerqué a varios otros líderes cuyas historias y opiniones aparecerán a lo largo de este texto. Bajo el mismo criterio y el mismo esquema investigativo tuve conversaciones y encuentros con ellos buscando entender cómo ese proceso se estaba dando actualmente después de una situación convulsa como lo fue el denominado Baguazo. Con el paso del tiempo, iba encontrando ideas y novedades que me fueron interesando y que iban aplazando la organización de la información y, finalmente, la escritura de este documento. Del mismo modo, situaciones personales, ajenas a todo este proceso, hicieron que algunas veces dejara de lado los avances de tesis, cada vez más alejado del momento de mi trabajo de campo original, en el 2012. El valioso apoyo del Dr. Óscar Espinosa, asesor de esta tesis, y del profesor Erik Pozo, resultó fundamental para que pueda estructurar toda la información recogida en los últimos años. Por último, la motivación de esta tesis es aportar en el conocimiento general sobre las poblaciones amazónicas y, más específicamente, sobre el pueblo awajún. Los hechos sucedidos en Bagua y que se agudizaron hasta los enfrentamientos del 5 de junio del 2009, marcaron un antes y un después en el acercamiento a estos fenómenos, pues demostraron que cunde el desconocimiento y los prejuicios cuando se trata de abordar el tema de las organizaciones de los pueblos indígenas y sus agendas políticas. En ese sentido, mi formación como comunicador y, más aún, mi desempeño como periodista y realizador audiovisual, me permitieron observar de cerca cómo el desconocimiento y los prejuicios se apoderaban de las coberturas noticiosas durante los días álgidos 7 posteriores al Baguazo. En ese sentido, el trabajo de investigación se enfocó en procurar un acercamiento a los actores más involucrados con los procesos políticos que se vivieron con posterioridad al Baguazo. Es por ello que la hipótesis principal de este texto es que, en efecto, ha habido una transformación en la manera en la que la organización awajún está abordando y enfrentando los problemas después del 5 de junio del 2009 y, asimismo, sus maneras de hacer política y sus estrategias están siendo parte de un proceso de transformación constante. En el primer capítulo busco mostrar un primer acercamiento las legitimaciones y liderazgos relacionados no solo con los awajún, sino en general, con las formas indígenas de hacer política. El capítulo dos aborda la problemática awajún teniendo como detonante los hechos acontecidos en el denominado Baguazo, por lo que se realizó una cronología de sucesos para entender la lógica de los actores y sus consecuencias. Entre ellas, la crisis de las organizaciones. En el tercer capítulo, se realiza un perfil de dos actores en la política awajún sobre quienes se sustenta las ideas principales establecidas en este texto. Asimismo se anexan las entrevistas transcritas a ambos personajes así como a varios otros líderes awajún. A todos ellos mi agradecimiento por su tiempo y buena disposición a recibirme y compartir conmigo su postura sobre la problemática política y su enfoque en ese sentido. 8 CAPÍTULO 1 POLÍTICA Y LIDERAZGOS INDÍGENAS. APROXIMACIONES TEÓRICAS La propuesta de este texto es trabajar con algunos conceptos relacionados a las nociones de liderazgo y legitimidad, como parte de una performance que estructura las estrategias, entendidas como las acciones políticas, y procesos de un indígena awajún para obtener su status de líder, así como las agendas e instituciones que representan a través de su comportamiento político. Desde la antropología política podemos encontrar algunos autores que proponen ideas sobre el acercamiento a las tensiones entre los liderazgos y la agenda política. Conceptos como poder, organización social, liderazgo y conflictos han sido parte de la literatura antropológica al respecto, como veremos a continuación. 1.1 El liderazgo indígena y la tradición ancestral El acercamiento teórico de este trabajo propone reflexionar sobre el concepto de liderazgo indígena. Al respecto el antropólogo norteamericano Shane Greene (2009), realiza un acercamiento al rol del “hombre fuerte” awajún, encontrando en este rol el paradigma del líder. Para Greene, la cosmovisión aguaruna se organiza alrededor de los devenires, de los caminos (metafóricamente hablando) que se recorren a lo largo de la vida. Este “camino” puede ser visto por el indígena a través de la experiencia visionaria y sensorial, producto de un ritual iniciático en el que involucran varias plantas sagradas para los awajún: tsaag, datem y baikua/tsuak. Estas visiones muestran al joven “el camino” que debe seguir y al que debe dedicar todo su corazón. El jinta ainbau o el camino trazado por los antepasados (Greene, 2009; Romio, 2016) es un concepto relacionado a la educación tradicional awajún y a la transmisión de los conocimientos ancestrales a través de los espacios familiares y la oralidad, justamente en ese sentido. Para muchos awajún, este camino es un recorrido que se construye 9 desde la individualidad, pero con la fuerza de la tradición y principalmente de la identidad. No es posible “ser” awajún sin el soporte de la comunidad. Cuando un awajún quiere ser líder debe ser reconocido no solo su fuerza y sabiduría, o sus dotes para comunicarse con el mundo occidentalizado o apach, sino sobre todo tener un conocimiento profundo de la tradición y de aquello que le da identidad a su pueblo. En lo que podríamos llamar el “camino del líder” está muy presente la toma de la planta o la “purga” como se le suele denominar de manera coloquial entre los awajún a la ingesta de ayahuasca (Banisteriopsis caapi) o toé (Brugmansia suaveolens). Algunos líderes recuerdan cómo bebieron la planta por primera vez junto con su padre o algún hermano mayor o menor que los acompañaba a un lugar alejado, en pleno monte boscoso. Allí se toma la planta elegida y se espera hacer conexión con los espíritus ancestrales o ajútap que les permiten obtener la visión que buscan, incluyendo la bélica (Greene, 2009). Este ritual iniciático suele realizarse en la adolescencia y se suele repetir en momentos de incertidumbre a lo largo de la vida del indígena. Es un tema sobre el que se suele hablar abiertamente y que aporta en la construcción de la legitimidad del líder por su importancia simbólica en la identidad awajún. Dos maneras de entender la política Según el planteamiento que pretende esta investigación existe, para los awajún, una dicotomía fundamental en las maneras de entender la política en nuestro país: de un lado la política hegemónica y, del otro, los liderazgos indígenas. La primera responde a los lineamientos que plantea la estructura democrática en una versión muy peruana del término que, en el mejor de los casos, significa alternancia en el poder a través de las elecciones y división de poderes (Tanaka, 2011), cuya característica principal está en que cada autoridad tiene un puesto con una duración y funciones establecidos por ley al que acceden después de realizar una campaña y ganar una elección. Del otro lado, se entiende como política indígena aquella a través de la cual se representan los 10 intereses de las comunidades a través de apus o líderes comunales, quienes son elegidos entre los jefes de familia según las características necesarias y para un problema específico (Chirif, 1991; Fuller, 2009; Chaumeil, Espinosa y Cornejo, 2011). De este modo, si el problema es la escasez de alimentos, el líder será alguien con habilidades para la caza; si el problema implica hacer algún trámite en la ciudad, el líder contemporáneo será alguien que maneje el castellano y conozca la burocracia estatal. Sobre la base del criterio awajún, no existe un líder único, un caudillo o un jefe tribal que los gobierne; tampoco existe la idea de un líder interétnico o transamazónico al que se obedezca por el imperio de la ley o por una asignación del poder. En efecto, la representación indígena tiene una característica de lo que Clastres denomina el “líder primitivo” o, más precisamente, el líder indígena, quien tiene la capacidad de hablar en nombre de su sociedad frente a otras sociedades (Clastres, 1980). Hablar de los awajún como un grupo homogéneo es caer en un error no solo metodológico sino también de enfoque. Al momento de plantear una investigación alrededor de la cosmovisión de este pueblo amazónico es claro que no sería posible hablar de una manera única, estable y ancestral de hacer las cosas. A lo largo de los años, los diversos procesos históricos han ido transformando a los awajún, su manera de ver el mundo y su forma de relacionarse con él. Es por esta razón que los liderazgos y sus procesos son también pasibles de adecuarse a las coyunturas específicas. Los liderazgos no son homogéneos y, en ese sentido, cada uno responde a “caminos” diferentes. Sin embargo, sí es posible aproximarse a ellos, describirlos y encontrar, a través de los testimonios de los informantes, puntos de contacto en la forma de hacer y ver la política entre los awajún, así como la forma de relacionarse con el Estado. Es importante señalar que en el caso de una cultura fundamentalmente oral como la de 11 los pueblos “jíbaros4” de la Amazonía, la Historia —vista y entendida desde el punto de vista occidental— tiene muchas dificultades para acercarse a los hechos que pueden haber marcado la tradición awajún. Sin embargo, la tradición oral está muy enraizada y forma parte de la vida cotidiana awajún y van construyendo su sensibilidad y su forma de ver el mundo. Tal como lo menciona Restrepo (2007): “Las identidades son construcciones históricas y, como tales, condensan, decantan y recrean experiencias e imaginarios colectivos”. En ese sentido, se puede encontrar una relación entre algunos hechos históricos recientes que construyen la identidad de los awajún en la época actual. Los liderazgos indígenas se construyen a partir de los procesos que han marcado la relación de las comunidades y el Estado peruano, por lo que podemos señalar algunos de esos como procesos clave: los conflictos con el Ecuador (en los años 1941-1942, en 1981 y en 1995) y los conflictos producidos por la presencia de las grandes empresas extractivas (años 2000 en adelante hasta el Baguazo en 2009). Es así como, para entender la racionalidad de la organización política awajún y la construcción de sus liderazgos, debemos concentrarnos en esos procesos y las maneras en las que ellos influyen en la identidad. Tal como insiste Restrepo (2007), es importante para nuestro análisis encontrar las trayectorias, las tensiones y antagonismos que habitan históricamente y en un momento dado las identidades concretas. Sin embargo, estamos dejando de lado un fenómeno más amplio, vigente y constante, que ha adquirido mayor relevancia en los últimos 20 años: los procesos de migración 4 Es importante señalar que el término “jíbaro” si bien es utilizado desde la academia y en las instituciones estatales como una nomenclatura oficial, los awajún no se llaman a sí mismos de este modo y prefieren términos como aents o chicham. 12 de los awajún y su contacto cada vez más intenso con espacios académicos universitarios y de educación superior5 (Ortega 2015, Hidalgo, 2017), que han generado otros tipos de transformaciones. Una de ellas podría ser la maneras de hacer política y cómo se ha ido adaptando a las necesidades de los pueblos indígenas, pero no necesariamente a la maneras en la que cierta opinión pública la entiende. En ese sentido, a estas maneras indígenas de hacer política se les ha considerado como “difíciles” y “confusas”, según algunos analistas e, incluso, según los miembros del Congreso que formaron una comisión para entender los hechos de Bagua del 2009. La consecuencia de esta dificultad para entender la cultura política de los pueblos amazónicos es criticar y socavar su unidad (Comisión Lombardi, 2010), desestabilizar su organización (Barclay, 2012) y obligar una estructura vertical, más homogénea y que sea comprensible para una cierta opinión pública construida desde los medios de comunicación, algunas organizaciones no gubernamentales y desde las autoridades estatales limeñas. Es decir, se han podido encontrar, a partir de la investigación de campo, lo que se denominará en este trabajo lógicas de liderazgo y legitimidad política diferentes y, en algunos casos, en tensión: de un lado, la tradición “occidental” y del otro, las lógicas amazónicas. Para las autoridades que siguen el sistema político que denominaremos “occidental”, hay un esquema de representación política que no tiene la misma naturaleza que el utilizado por las poblaciones amazónicas. El caso de Bagua es emblemático de este tipo de choques culturales en cuanto a la representación política, pues, entre las causas que se reconocieron como las que generaron el enfrentamiento 5 Si bien los pueblos indígenas de la Amazonía son quienes acceden en menor medida a la educación superior, existe una tendencia a considerar como parte importante de su vida, la formación académica. La creación de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP), universidad intercultural ubicada en Iquitos, en la región Loreto, apunta en ese sentido. Según cifras de la Organización de Estudiante de Pueblos Indígenas de la Amazonía Peruana del total de inscritos en esta organización el 48%, correspondía al pueblo indígena awajún. 13 entre indígenas y policías con saldo de muerte, estaba la imagen de un sistema de representación “frágil, difuso o difícil de comprender”, según lo menciona el Informe de la comisión investigadora del Congreso. La dificultad principal, según esta propia comisión, fue la falta de un interlocutor que represente los intereses awajún y que sea capaz de cumplir con los acuerdos a los que se llegaban en las negociaciones. De otro lado, para los representantes awajún, los procesos de negociación largos, típicos de la burocracia “occidental”, son considerados como dilaciones inútiles que no colaboran y, en algunos casos, se les toma como traición. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, si bien existe esta manera diferente de entender la política y los procesos de negociación, ambas culturas han convivido durante varios años intercambiando tradiciones y costumbres. Resulta difícil imaginar que solamente este fenómeno de desconocimiento o choque cultural sea la única manera de entender los conflictos y los desencuentros entre autoridades nacionales y líderes locales. Los intereses particulares y las agendas individuales, de ambos lados, juegan un papel en esta problemática. 1.2 El pueblo awajún: Antecedentes históricos En general, salvo entre especialistas, es poco lo que se conoce sobre el pasado de los pueblos amazónicos. A lo largo de la historia peruana, la relación con ellos ha tenido altas y bajas, pues si bien durante el Tawantinsuyu existían algunos contactos comerciales especialmente en la selva sur; en el norte y centro, casi no había intercambio. Según Pedro Cieza de León, los incas Túpac Yupanqui y Huayna Cápac intentaron ingresar con sus ejércitos al territorio de la selva norte para conquistar a los grupos jíbaros que allí habitaban, en un lugar denominado posteriormente Bracamoros, siendo repelidos y expulsados (Brown, 1981). Con la conquista fueron varios los ingresos de expedicionarios españoles a la cuenca amazónica, aunque fue recién en 1549 que se fundan las ciudades de Jaén de 14 Bracamoros y Santa María de Nieva, las primeras que estaban en el actual territorio awajún. Hasta allí llegaron las órdenes religiosas con su tarea de evangelizar a las poblaciones; sin embargo, las relaciones nunca fueron cordiales principalmente debido al estilo de conquista español que implicaba un uso extremo de la fuerza militar. Por último, en 1599 se da, lo que se denominó una gran rebelión awajún, que terminó por expulsar a los españoles de sus territorios (Brown, 1984). A pesar de ello, los jesuitas intentaron varias veces regresar y continuar con su trabajo evangelizador sin éxito. Hasta que, en 1709, después de tantos fracasos, la corona les prohibió continuar debido a las pérdidas humanas y de recursos. Es recién en 1949, en plena república, cuando los jesuitas deciden volver y finalmente logran fundar su misión en Santa María de Nieva. Los awajún son un pueblo amazónico cuya lengua pertenece al grupo etno-lingüístico jíbaro. Awajún es la denominación aceptada por ellos mismos. Esta viene al parecer de “aguaruna”, palabra aparentemente de origen quechua que se utilizaba hasta hace relativamente pocos años para denominarlos. Según algunos autores, la etimología de esta palabra significa “hombres del agua”, “hombres de la floresta” u “hombres tejedores”. De igual modo, cuando se refieren a ellos mismos en su lengua, la palabra “aents”, que significa “persona”, es la más usual. Aunque la denominación “awajún” o aguaruna es la que se utiliza mayoritariamente hoy en día, incluso, para los nombres de sus organizaciones. (Brown, 1981; Green, 2009) Actualmente, los awajún son el segundo pueblo indígena más numeroso de la Amazonía peruana (más de 60 mil personas) ubicándose de esta manera detrás de los asháninkas. Los territorios por los que se movilizan se encuentran ubicados en la zona norte del Perú, en el límite con el Ecuador, en las regiones de Loreto, Amazonas, Cajamarca y San Martín, principalmente. Hasta inicios del siglo XX el principal sustento del pueblo 15 awajún era el bosque tropical, de donde se obtenían los recursos necesarios para su reproducción física y cultural, a través de diversas actividades como la horticultura, la cacería, la recolección y la pesca. Sin embargo, esto está cambiando, pues actualmente producen alimentos para el comercio, tales como arroz, cacao y madera, que los venden a intermediarios en las ciudades. En la historia awajún, al igual que en la de diversos pueblos amazónicos, dos instituciones se acercaron a ellos mucho antes que el propio Estado: las misiones católicas de los jesuitas, con un fuerte componente español, y el Instituto Lingüístico de Verano, una misión protestante de origen estadounidense (Brown, 1981; Chaumeil, Espinosa y Cornejo 2011). La formación escolar y, en algunos casos, la formación espiritual y académica, tenía lugar en instituciones dirigidas por estos misioneros. Sin embargo, las misiones católicas, así como los proyectos protestantes buscaban la evangelización de la zona como objetivo final y en algunos casos lograron un acercamiento muy profundo a los awajún. En la sociedad awajún, la guerra es un espacio de central importancia social (Clastres, 1980; Brown, 1981). Durante muchos años, según la literatura disponible, se cuenta que los hombres de los grupos familiares organizaban expediciones para matar enemigos de otras comunidades o secuestrar mujeres, en una especie de enfrentamiento violento y ritualizado (Brown 1981, Pozo 2017). Los jóvenes awajún aprendían desde pequeños las técnicas de caza y las estrategias guerreras de sus padres o hermanos mayores. Esto ha cambiado en los últimos años y es muy probable que estas prácticas hayan caído en desuso, prueba de ello es el acercamiento a la sociedad wampis, vecinos y tradicionales enemigos awajún, que en los últimos tiempos se han convertido en aliados de sus proyectos políticos y compañeros en las acciones de fuerza, aunque las tensiones producto de sus proyectos políticos territoriales se han reactivado en los últimos tiempos. 16 Los awajún se organizaban en grupos familiares bajo el mando de un jefe de familia o apu, quien tenía poder limitado solo sobre su núcleo familiar. No existía esta idea de jefe tribal que gobernara a todos los grupos, pues en general no se tomaban decisiones que involucrabn a toda la nación awajún, sino más bien a unos cuantos grupos familiares. De este modo, el líder era un personaje que no ejercía el poder de manera vertical, sino que se le asignaba una misión específica, la cual cumplía bajo la escrupulosa vigilancia de los miembros de su grupo (Brown, 1981). Era, tal como lo definía Clastres (1980), “el hombre que habla en nombre de la sociedad cuando circunstancias y acontecimientos la ponen en relación a otras sociedades”. Por ejemplo, en el caso de ir de caza, si era necesario buscar ayuda de otros hombres fuera del grupo, se dirigían a aquellos con los que mantuvieran alguna relación de parentesco. Solo en casos excepcionales y para una misión muy específica como, por ejemplo, alguna reunión con un representante del Estado, los apus se organizaban para elegir a un delegado que hacía las veces de vocero de las decisiones de las bases. Este delegado es elegido por sus habilidades discursivas y negociadores, además por su conocimiento y buen dominio de las maneras de la política hegemónica. Es por ello por lo que durante muchos años se elegían a los delegados entre los maestros bilingües de la zona. Esta elección de delegados no significaba una entrega total del poder, más bien implicaba una responsabilidad con los apus, de modo que si este delegado no cumplía con lo acordado era cambiado sin mayor complicación. La elección de delegados fue prácticamente una imposición del Estado peruano a los pueblos indígenas amazónicos a partir de finales de los años sesenta. El presidente Belaunde propuso en aquella época “colonizar la selva” por lo que muchos de sus esfuerzos estuvieron enfocados en la construcción de la denominada Carretera Marginal. Ello respondía a la idea de que la selva es un territorio inexplorado, disponible 17 e infinitamente rico que está esperando la llegada de la civilización para ser aprovechada de manera correcta. Esta imagen estereotipada de la Amazonía llevó a la aplicación de muchos planes sin mayor conocimiento de la zona y sus pobladores (Santos y Barclay, 1995). Pero el desconocimiento por parte del poder hegemónico, de las diferentes culturas que se desarrollan en la Amazonía peruana continuó incólume con el pasar de los años. Uno de los vacíos más importantes está en el proceso político de las comunidades y cómo se organizan. El antropólogo Michael Brown, que vivió con los awajún del Alto Mayo durante finales de los años setenta, propone algunas ideas sobre la organización política que pasaré a señalar. Como mencioné líneas arriba, existe una idea corriente en los no nativos de que los nativos viven bajo el control autocrático de algún jefe que ejerce su poder sin oposición. Este es un prejuicio sin fundamento. Durante la época denominada de pre-contacto, los awajún no vivían en comunidades centralizadas con un territorio fijo, vivían más bien en grupos locales que consistían en casas aisladas, ubicadas de un extremo a otro del río (Brown, 1981). El territorio del grupo local no tenía dueño en el sentido occidental, al punto que no existe fuente etnohistórica que indique que los awajún participaron en guerras por motivo de adquisición de tierras. Es recién con la inmigración de colonos que los nativos se encontraron con otra actitud con respecto a la tierra pues los campesinos, más acostumbrados a las ideas de propiedad de la cultura occidental, participaban de una economía extractiva y veían a la tierra como algo que puede ser comprado o vendido (Brown, 1981). Frente a eso, los nativos demandaron al Estado la protección de sus territorios. Así, se dio en 1974 la primera Ley de Comunidades Nativas (Ley 20653), y tuvieron que acudir al gobierno para pedir títulos de propiedad para sus tierras, a través del Ministerio de Agricultura y 18 de SINAMOS (Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social)6. Cabe destacar que el hecho de fijar linderos es algo totalmente nuevo en la relación de los nativos con la tierra; lo mismo que la idea de formar una comunidad, al punto que la palabra awajún para referirse a esto, kuminitát, no existía y fue una adaptación awajún a la palabra en castellano. Sin embargo, con los cambios actuales se han venido dando transformaciones en las costumbres en las que se establecen las comunidades, debido básicamente a factores según la conveniencia de los propios pobladores. Según (Brown, 1981), existen factores que promueven la formación de comunidades nucleadas y otros que promueven la formación de comunidades dispersas. Entre los primeros tenemos la educación de los niños, la presión de los funcionarios del gobierno, la participación de una vida social más intensa y la participación en el trabajo comunal. Entre los segundos, la explotación más eficiente de recursos naturales, la crianza de animales domésticos (como chanchos, por ejemplo), miedo de brujerías de los vecinos, protección del terreno comunal nativo contra los colonos, entre otros. Como consecuencia de las transformaciones en las comunidades, las organizaciones indígenas empezaron a ganar importancia por la necesidad que tenían de representación. 1.3 Las organizaciones y los awajún Para un observador no indígena, la organización política awajún puede resultar difícil de comprender. De hecho, los comentarios hechos en los informes presentados por los congresistas que, en el año 2009, se encargaron de la investigación de los hechos ocurridos el 5 de junio en Bagua, coinciden en llamar la atención sobre la manera en la 6 Durante el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas se dieron dos Leyes de Comunidades Nativas. La primera fue la Ley 20653 del año 1974, y la segunda, que modifica a la primera, y que está vigente en la actualidad es la Ley 22175 de 1978: http://www.leyes.congreso.gob.pe/Documentos/Leyes/20653.pdf http://www.leyes.congreso.gob.pe/Documentos/Leyes/22175.pdf 19 que se estructura la política awajún, considerándola “débil y difusa”; es este, el de la organización política y sus procesos, unos de los temas menos entendidos sobre los awajún y uno de los temas que salta a la vista cuando se trata de abordar alguna problemática que tenga relación con las poblaciones “jíbaras” de la selva norte. En ese sentido, vale la pena revisar el concepto de comunidad indígena, introducido como producto de la relación que ha tenido el Estado con los indígenas en los últimos 30 o 40 años, es decir, que no había sido parte de su estructura tradicional; sin embargo, a los awajún les ha servido como punto de partida para organizarse y es desde el concepto de “comunidad” que establece sus bases para la organización ya sea hacia “adentro” o hacia “afuera”. a) Organización para “adentro” La organización tradicional awajún se basa en los jefes de familia, de este modo, el jefe de familia reúne alrededor de sí a sus esposas, hijos menores, hijas y yernos. Usualmente, una vez llegados a la edad adulta, los hijos salen del núcleo familiar y forman, con sus mujeres e hijos, otros grupos o se adhieren a las familias de sus suegros, aunque mantienen con su familia nuclear relaciones de cooperación constantes. Tradicionalmente, los awajún nunca estuvieron bajo la orden de un líder autocrático que los gobernase. Las familias mantenían una independencia entre ellas, aunque los jefes de familia muchas veces se reunían para confraternizar o para coordinar algún tipo de acción grupal como salir de caza o abrir trocha, por ejemplo. No obstante, en casos de algún peligro era usual que los jefes de familia de los grupos con los que tenían cercanía (geográfica, de parentesco o de alianza) eligieran un representante o líder dependiendo del caso específico (Brown, 1981). Por ejemplo, si el problema tenía que ver con un tema de propiedad que necesitara de hacer trámites en la capital de la provincia, se elegía al líder entre aquellos que tengan un mejor dominio del español tanto oral como escrito y algún tipo de experiencia en la burocracia estatal. 20 De otro lado, si el problema tenía que ver con la escasez de alimentos, el líder se elegía entre aquellos jefes de familia que tenga mejores habilidades como cazador y recolector. Una vez superado el problema, el líder o representante dejaba de serlo y regresaba a su posición de jefe de familia sin ningún poder especial, salvo el respeto que se ganó por su buena gestión. A los líderes se les reconoce únicamente por las cualidades de su persona y no por herencia. Con la introducción del concepto de comunidad en los años 70, los indígenas tuvieron que acomodar su estructura tradicional a los nuevos requerimientos burocráticos de la ley por lo que tuvieron que agruparse en familias para formar una comunidad indígena amazónica que necesitaba legitimidad a través de una asamblea elegida por votación, muy parecida a las estructuras de los sindicatos urbanos. b) Organización para “afuera” Los jefes de familia participan de la elección de una asamblea comunitaria. Esta asamblea se reúne con las asambleas de otras comunidades de la región y elige a los representantes que formarán las organizaciones étnicas regionales como el Consejo Aguaruna Huambisa (CAH), la Organización Regional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Peruana del Norte del Perú (ORPIAN-P), o la Organización de Desarrollo de las Comunidades Fronterizas del Cenepa (ODECOFROC). Finalmente, los representantes de las organizaciones regionales afiliadas eligen el Consejo Nacional de AIDESEP, la organización interétnica más importante que reúne a la gran mayoría se asociaciones indígenas. Cada una de estas asociaciones tiene objetivos particulares según su alcance. De AIDESEP, los indígenas esperan que se encargue de representar, en Lima, los intereses de las comunidades, informando de las decisiones que se tomen en el Congreso o en el Ejecutivo y que puedan afectarlas. Las asociaciones étnicas 21 regionales (CAH, ODECOFROC, FECOHRSA, ODECINAC, ORASI, ORFAC, FEPIKRESAM, FERIAM o la misma ORPIAN-P) son los espacios a los que se dirigen los jefes de comunidades o apus cuando tienen una queja contra el gobierno regional por ejemplo, por lo que, en algunos casos, se convierten en la primer instancia a través de la cual se canalizan los reclamos, incluso aquellos que tienen que ver con empresas mineras. Existen, además, cerca de un centenar de organizaciones de base que se extienden a lo largo de las cuencas de los cinco ríos que forman el territorio awajún. 1.4 Las organizaciones políticas amazónicas El Congreso Amuesha fue la primera de muchas organizaciones indígenas amazónicas que se crearon en el difícil contexto de los años sesenta cuando la presión colonizadora promovida por los estados nacionales iba en crecimiento (Espinosa, 2011). Y es a partir de esta organización que el ejemplo empieza a cundir y, en el caso de los awajún, se concretiza en la conformación del Consejo Aguaruna Huambisa en 1977. La historia del Consejo Aguaruna Huambisa (CAH), impulsado por Gerardo Weepio, Evaristo Nugkuag, el propio Santiago Manuin, entre otros jóvenes awajún notables, es interesante, pues forma parte de un grupo de cuatro organizaciones locales que iniciaron sus labores de representación de manera paralela: OCAAM (Organización Central de Comunidades Aguarunas del Alto Marañón), a cargo de Daniel Dánducho y Salomón Katip; la OAAM (la Organización Aguaruna del Alto Mayo) a cargo de Adolfo Juep; y la Ijumbau Chapi Shiwag del Bajo Marañón, a cargo de Francisco Shajián. El CAH representa el esfuerzo organizativo dentro del plan político de los indígenas de la selva norte de establecer una agenda común entre las poblaciones “jíbaras” peruanas. La histórica rivalidad entre awajún y wampis confluyó en una estrategia política mucho más amplia y de objetivos más poderosos (Greene, 2009; Romio, 2014). El Consejo Aguaruna Huambisa se creó con el fin de ser representante de los intereses 22 indígenas para el establecimiento de una agenda frente a los nuevos actores nacionales e internacionales, así como frente a los intereses de las industrias extractivas, para poder hacerle frente a esta nueva presión colonizadora sobre ellos y sus territorios, de manera directa sin la necesidad de los intermediarios históricos como los misioneros y funcionarios del Estado. Este impulso se debió a una nueva sensibilidad que se fue afianzando a partir de la Declaración de Barbados de 1971 y que criticaba la situación colonial en la que aún seguían viviendo los indígenas amazónicos en esta época (Espinosa, 2011). Esta nueva sensibilidad sobre la situación indígena desembocó, en primer lugar, en el acercamiento de estudiosos, antropólogos principalmente, al tema amazónico; y, en segundo lugar, en la formación de instituciones y centros de investigación relacionadas con la defensa de los derechos indígenas. Asimismo, fueron los awajún quienes fomentaron la formación de una de las organizaciones más emblemáticas de la Amazonía peruana: la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP). Esta organización fue un esfuerzo de parte de los indígenas amazónicos de establecer un sistema común, entendiendo la Amazonía como espacio vital al que hay que cuidar y defender en bloque. Durante estos primeros años, las organizaciones lograron afianzarse en sus pueblos y pudieron establecer redes de colaboración muy fuertes que permitieron la construcción de un sentido común alrededor de la importancia de tener una organización que pueda hacer frente a las diversas presiones que se iban dando sobre su cultura y territorio. Los awajún lideraron este movimiento y fueron muy exitosos en la consolidación de sus primeras organizaciones, según las necesidades de sus comunidades en aquella época. Sin embargo, con los años, las necesidades de sus comunidades de base se fueron transformando, así como las presiones sobre su cultura y territorio. Los actores también se fueron transformando, así como sus estrategias, y no siempre las organizaciones tuvieron la energía y la legitimidad para hacerle frente a estas varias transformaciones. El Estado, ese viejo desconocido para los awajún, empezó a adquirir un protagonismo 23 especial, debido a sus planes colonizadores y, sobre todo, a su vocación de auspiciar proyectos extractivos. Con el tiempo, las tensiones empezaron a agudizarse y las organizaciones tuvieron que adaptarse al nuevo panorama. CAPÍTULO 2 LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA AWAJÚN. HISTORIA Y HECHOS SALTANTES 3.1 ¿Quiénes son los awajún? La sociedad awajún ha construido su identidad a partir de su férrea resistencia a los maltratos e invasiones de otras culturas, eso puede notarse en las conversaciones con los informantes awajún y la manera en cómo la tradición oral rescata el papel del guerrero como defensor de su “aguarunía" (Greene, 2009). Se sabe que los varones de los grupos familiares organizaban expediciones para matar enemigos o robar mujeres de otras comunidades (Brown, 1984). Los jóvenes awajún aprendían desde pequeños las técnicas de caza y las estrategias guerreras de sus padres o hermanos mayores. Esto ha cambiado en los últimos años, de modo que los awajún entablan con cada vez menos frecuencia luchas entre ellos o con otros grupos. De hecho, la histórica rivalidad con los wampis o huambisas ha dado paso a una estratégica alianza en la que ambos grupos colaboran mutuamente para lograr una mejor organización política. Sin embargo, al sentir amenazados sus territorios y su supervivencia, los awajún actúan inmediatamente (Chirif, 1991). Para los awajún, la organización política de base es importante no solo para su representación sino para asegurar la continuidad de su cultura (Chaumeil, Espinosa & Cornejo, 2011). En ese sentido, han establecido, a lo largo de los años, cargos y categorías según la antigüedad, compromiso y sabiduría de cada uno de sus miembros que estén interesados en tener algún cargo. Tradicionalmente, las autoridades indígenas awajún eran los chichamkagtin (consejeros de menor categoría), los waimaku 24 (consejeros de base), kakajam (ejecutores, enviados a reuniones, por ejemplo), los waisam (conductor, el segundo en la lista), el pamuk (el más alto en categoría, autoridad indígena política y espiritual) (CEPPAW, 2012). El camino de un joven awajún que tenía una vocación política y quería seguir el proceso tradicional implica no solo su compromiso sino también una serie de rituales de aprendizaje. Dentro de cada una de las comunidades, la participación política tiene una característica tradicional e identitaria, según las reglas y el estilo de vida awajún transmitido de generación en generación a lo largo de los cientos de años que separan a sus antepasados del awajún contemporáneo. Con el afianzamiento del movimiento indígena amazónico y la creación de organizaciones de base, se creó un nuevo espacio para la participación política. El objetivo del movimiento tenía que ver ya no solamente con el cuidado de su cultura y su tradición sino con su relación con el Estado y con lo que denominan “la cultura occidental” o apach, refiriéndose a las instituciones, empresas y personas que no son awajún y tienen una cosmovisión diferente a la indígena (Greene, 2009). Las organizaciones amazónicas se crearon en esta búsqueda y es así como el Consejo Aguaruna Huambisa se crea en 1977 con la intención de servir de intermediario y ser una fuerza de resistencia política frente al Estado y a las empresas extractivas (Romio, 2014). El Consejo Aguaruna Huambisa buscó agrupar y liderar a las organizaciones que surgían a lo largo del territorio awajún como respuesta a las transformaciones que iba sufriendo debido a la migración, el ingreso de empresas extractivas y el interés del Estado por desarrollar la explotación minera y petrolera en esa zona muy rica en recursos. Sin embargo, esta no fue una situación única en la zona sino que se iba repitiendo en toda la Amazonía e incluso había problemas similares con indígenas de otras partes del mundo. Es en estas épocas en las que se crean alianzas entre los 25 grupos (Letts, 2012) indígenas con un interés común: proteger sus territorios y defender sus derechos siguiendo la estructura de las organizaciones obreras y los sindicatos de trabajadores con una posición de izquierda en contra del neoliberalismo y en defensa de la globalización, aunque diferenciándose de estos grupos por su componente fundamental de identidad étnica. Durante varios años, las organizaciones indígenas fueron el centro del movimiento indígena amazónico (Letts, 2012) y desde donde se planteaban iniciativas, se organizaban acciones y se producían documentos en los que se ponía en debate las posiciones y reivindicaciones de la colectividad. Fue por iniciativa de las varias organizaciones que se fueron creando para representar a las diferentes poblaciones amazónicas, que se creó la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana - AIDESEP con la intención de trascender el espacio geográfico y la distancia cultural entre indígenas a lo largo de la Amazonía. Los indígenas entendieron, en aquellos años, que la mejor manera de enfrentarse exitosamente al Estado sería a través de organizaciones locales y pan-amazónicas que les sirvan de intermediarios. Estos enfrentamientos eran principalmente burocráticos: la titulación de un territorio, la solicitud de un permiso, la inscripción en el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil - RENIEC, entre otros. Las organizaciones indígenas eran también quienes recibían la cooperación extranjera o quienes negociaban con las ONG proyectos de desarrollo para sus comunidades. Las organizaciones fueron legitimadas por la población mientras cumplían con sus objetivos y mientras formaban nuevos miembros a partir de talleres de capacitación de líderes que tenían un perfil de tramitadores o procuradores, representantes de los intereses de su pueblo en el “exterior”. Esta nueva línea se constituyó en un espacio paralelo para los jóvenes awajún que tenían algún tipo de inclinación en la labor política. Las autoridades ya no solo eran las tradicionales, sino también había posibilidad de acceder a espacios de 26 representación burocrática con un perfil diferente. En ambos casos, tanto la política étnico-tradicional que cada comunidad presenta siguiendo la estructura ancestral, en la que prima el conocimiento de su cultura, como la política de las organizaciones indígenas en la que se da protagonismo al conocimiento de la cultura occidental y los manejos burocráticos del Estado, respondían a las necesidades de los awajún en cada una de esas épocas en particular y a la aparición de otras inquietudes producto de los vaivenes de la política nacional. Pero, sobre todo, la tradicional y la organizacional respondían a la construcción de un tipo de imaginario sobre el Estado peruano (Castoriadis, 2010), que se transforma según sus experiencias con él y que, en el caso de los awajún peruanos, se trata de experiencias especialmente conflictivas: intentos de conquista, intentos de explotación y guerras en sus territorios han marcado para siempre el devenir de los imaginarios awajún sobre el Estado. Conflictos como el Baguazo han jugado su papel en ese sentido. Política awajún Cuenta la leyenda que después del diluvio que asoló los territorios awajún y wampis, los hombres salieron a buscar alimentos y sobre todo agua para beber, sin embargo, todo estaba destruido y era muy difícil encontrar algún recurso para sobrevivir. Cierto día, mientras su esposo salió a ver si podía encontrar algo de cazar, una mujer se encontró con un grupo de nugkui, o mujeres sagradas, que lavaban yuca en el río y les pidió encarecidamente que le enseñe cómo hacer para tener esos alimentos. Una de las mujeres se puso de pie y le prometió ayudarla, de modo que le entregó a su pequeña hija y, con la condición de que la proteja, le dijo que ella le dará todo lo que necesiten. La niña nugkui se fue con la mujer a su chacra y allí esta le pidió, primero, que le dé masato para beber, luego que le dé una chacra de yuca, otra de plátano, otra de camote y así. La niña con solo concentrarse le podía dar todo lo que la mujer le pidiera y todo iba muy bien. Sin embargo, un día, la mujer que siempre cuidaba que sus hijos 27 pequeños no se acercaran a la niña, decidió ir a la chacra y dejar a sus hijos encargados de cuidar a la niña nugkui. Los niños, sabiendo que tenía poderes especiales, empezaron a pedirle cosas a la niña para probar su poder. Es así que le pidieron que haga que aparezcan sus enemigos o que aparezca el diablo, lo que generó que los niños se asusten mucho y le pidan a la niña que tanto el diablo como los enemigos se vayan, lo que resultó muy complicado de hacer. De pronto, uno de los niños le tiró cenizas al diablo buscando ahuyentarlo, pero estas cayeron también en los ojos de la niña quien empezó a llorar llamando a su mamá. La madre apareció con forma de bambú y empezó a crecer alrededor de la niña, abrió un hueco en el suelo y se la llevó. Con el llanto, las hortalizas de la chacra empezaron a malograrse y se convirtieron en mala hierba como falsa yuca, falso plátano y falso camote. La mujer llegó a su casa y vio todo lo sucedido y se puso a buscar a la niña, sin embargo, lo que encontró fue un muñeco. Nada era lo que parecía, pues los alimentos y la niña se convirtieron en objetos falsos. Pasaron varios días hasta que, en sueños, la mujer nugkui se le apareció y le llamó la atención por no haber cuidado a la niña que le encargó, aunque le dice que le ayudará a recuperar su chacra dándole semillas que tendrá que sembrar para luego cosechar. “ese será tu castigo por desobedecerme, por eso nunca voy a hacerme ver [por ustedes] y sufrirán trabajando el campo7”. Esta historia, un mito muy difundido entre los awajún, nos cuenta la manera en la que ellos aprenden la agricultura y también cómo es que deben cuidar lo que tienen y ser siempre agradecidos con la naturaleza y con lo que se les da. En el imaginario del buen vivir awajún (CEPPAW, 2012) 8 figuran varios elementos que son considerados 7 La primera vez que escuché sobre nugkui fue por boca de Santiago Manuin quien me contó resumidamente esta historia para graficar las diversas veces en las que los awajún han sufrido engaños, pero por culpa de los propio awajún. Existe otra historia muy difundida en la que un cangrejo gigante (Ugkaju) amenaza a los animales del bosque y ellos se organizan para defenderse de él. (Green, 2009). A diferencia de esta última historia, la de Nugkui me parece esclarecedora de la manera en la que los propios awajún asumen la responsabilidad de los hechos sucedidos y buscan solucionar el percance negociando. 8 Después de su labor como consejero regional, Santiago Manuin trabajó con mucho ahínco para 28 fundamentales para una convivencia armónica con su población y con el Estado, entre ellos la protección de las cabeceras de cuenca y de sus recursos hídricos, el equilibrio en los frágiles ecosistemas de selva, el uso de sus técnicas tradicionales de agricultura, el diálogo intercultural, el ordenamiento territorial, la educación, salud y justicia interculturales y bilingües, el respeto a la participación activa de la mujer en política y el fortalecimiento de las organizaciones awajún y wampis. En el mito, la mujer awajún es el nexo con lo sagrado o la naturaleza que le permite tomar sin ningún esfuerzo sus frutos y alimentarse de ellos. Los niños son quienes debido a su inmadurez provocan a la naturaleza abusando de ella, explotándola y pidiéndole cosas absurdas y negativas para la población. Como castigo ante este comportamiento, la naturaleza les da a los awajún frutos que parecen, pero no son, es decir, frutos falsos que tienen la apariencia de ser beneficiosos pero que en verdad hacen daño o no sirven. Finalmente, la naturaleza le da a la mujer y a su familia la opción de ser ellos mismo quienes produzcan sus alimentos a través del trabajo de la siembra y la cosecha. Sembrar una chacra, para los awajún es parte fundamental de su dieta y de su rutina diaria. Es también una de las responsabilidades de las mujeres, así como de labores artesanales como la preparación de tinajas y objetos de cerámica, mientras los hombres se encargan tradicionalmente de la caza, la pesca y la recolección. Del mismo modo que existe una diferenciación de género en las labores domésticas, en el caso de los awajún, existe también una participación diferenciada en la política. Los awajún, actualmente, definen política como la capacidad de influir en el Estado buscando defender sus derechos y salvaguardar sus intereses. En el caso del apu Santiago Manuin, él lo ha definido como “torcerle la clavícula al Estado” y esta definición organizar el CEPPAW (posteriormente CEPPA), el Consejo Permanente de los Pueblos Awajún Wampis, como heredero del casi extinto Consejo Aguaruna Huambisa (CAH). El CEPPAW inició su labor hacia el 2012 apoyado por SAIPE (Servicio Agropecuario para la Investigación y Promoción Económica – SAIPE) organización asociada a la Compañía de Jesús (orden jesuita). 29 tan física tiene su correlato en que los hombres que se encargan de la política entre los awajún tienen ciertas características relacionadas a la fortaleza física, la disciplina, el compromiso con su población y la sujeción a la jerarquía entre las autoridades de las comunidades. Para los awajún, la organización política de base es importante no solo para su representación sino para asegurar la continuidad de su cultura. En ese sentido, han establecido, a lo largo de los años, cargos y categorías según la antigüedad, compromiso y sabiduría de cada uno de sus miembros que estén interesados en tener algún cargo. Como hemos mencionado líneas arriba, tradicionalmente, las autoridades indígenas awajún eran los chichamkagtin, waimaku, kakajam, waisam y el pamuk. También hemos mencionado que, dentro de cada una de las comunidades, la participación política tiene una característica tradicional e identitaria, según las reglas y el estilo de vida awajún. En efecto, el liderazgo awajún es complejo de comprender; algo con lo que están de acuerdo algunos líderes como Santiago Manuin. Para Manuin, “la enorme cantidad de asociaciones, agrupaciones y organizaciones awajún que hay actualmente, hace imposible realizar algún tipo de negociación. Pienso que deben reorganizarse y replantearse nuevos objetivos y maneras de hacer las cosas” (Entrevista a Santiago Manuin realizada el 9/12/11). Manuin es muy respetado entre los awajún, aunque está alejado de las organizaciones como AIDESEP o el Consejo Aguaruna Huambisa mientras se desempeñaba como Consejero Regional en Amazonas. En el 2009, el liderazgo de Manuin era indiscutido tanto para los awajún como para aquellos no indígenas enterados del tema amazónico (representantes del Estado, miembros de ONG y los policías destacados en la zona) a pesar de que no tenía ningún cargo de representación, aunque sí uno operativo pues AIDESEP le pidió que se 30 encargue de organizar a las mujeres para buscar y preparar los alimentos. En todo caso, el ejemplo de Manuin es interesante si queremos entender las maneras awajún de legitimar a sus líderes. Los awajún son muy desconfiados con los extraños, pero también con los suyos propios, si es que se le encarga una misión están siempre atentos, dispuestos a fiscalizar cada movimiento. Para ser considerado líder no basta con ser awajún de nacimiento, tienes que demostrar defender los intereses de las comunidades, no tener intereses personales que prevalezcan, además “demostrar conocimiento de la idiosincrasia awajún y haber participado constantemente de las actividades del pueblo”, como comenta Manuin. Es así que un líder awajún debe demostrar su identidad awajún a los ojos de sus pares lo que significa en algunos casos, por ejemplo, ser parte de las actividades de la comunidad, mantener el arraigo con su familia y mostrar preocupación por el devenir de su pueblo. La acusación de falsa identidad awajún es actualmente muy común entre los miembros de esta comunidad especialmente sobre aquellos jóvenes que salen del pueblo para estudiar en escuelas o universidades en ciudades alejadas o aquellos que realizan negocios en las capitales de provincia y eventualmente no regresan a sus comunidades de origen o lo hacen solo esporádicamente por lo que, cuando finalmente van de visita, los tratan poco más que como extraños. Lo awajún no es una condición innata, son “condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia” (Bourdieu, 2008) algo que tiene que cultivarse y demostrarse en situaciones prácticas y ante los ojos de sus propios pares. Es así que los jóvenes con estudios superiores tienen que trabajar especialmente por aportar en su comunidad a través de sus conocimientos y asumir liderazgos, como lo que sucedió con Manuin durante su juventud. Se eligen representantes awajún para situaciones específicas con objetivos muy particulares, una vez cumplidos los objetivos o, en todo caso, terminada la situación sin 31 que se haya cumplido nada, las bases le quitan el poder de representación al líder que regresa a su condición de jefe de familia o jefe de comunidad que no implica mayor poder que el respeto que se le puede dar a un hombre mayor y experimentado. Este tipo de representación no está exenta de pugnas entre líderes y conflictos dentro de la misma comunidad por el poder. Es muy usual que apenas sea reconocido el liderazgo de uno de los miembros de la comunidad se le critique y fiscalice muy de cerca buscando hacer un balance de poder, intentando “bajarlo”, sin embargo, la fidelidad con la “causa awajún” y la “agenda indígena” sobrepasa cualquier pugna interna y cohesiona al grupo. 2.2 El Baguazo. Cronología de los hechos El Segundo Paro Nacional Indígena Amazónico que desembocó en el Baguazo empezó el 9 de abril de 2009. AIDESEP convocó a todas sus organizaciones de base para unirse en contra de un grupo de decretos legislativos recientemente aprobados por el Gobierno y que consideraban lesivos a los derechos de los pueblos indígenas de la Amazonía. La medida de fuerza, la segunda en menos de dos años, implicaba toma de carreteras, plantones frente a oficinas estatales y bloqueo de vías fluviales en los departamentos de Loreto, Amazonas, Cajamarca, Madre de dios, Ucayali y Junín. Estos decretos legislativos formaban parte de un paquete de 99 leyes que el Ejecutivo había diseñado en materia económica y medioambiental con el argumento de que eran necesarias para la firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU. En ese contexto, ocho de estos decretos afectaban directamente a los pueblos indígenas, quienes, sin embargo, no fueron consultados en ningún momento (Congreso de la República, 2009), del mismo modo, dichas leyes tenían varias observaciones de forma que no fueron subsanadas en su momento. En ese sentido, vale detenernos para realizar una rápida revisión a los decretos en cuestión. Dichos decretos fueron: DL 994, ley que promueve la inversión privada en proyectos de irrigación para la ampliación de la frontera agrícola. Este decreto, al modificar la organización y las funciones del 32 Ministerio de Agricultura, no había cumplido con el proceso regular de aprobación a través de una ley ordinaria del Congreso, asimismo vulnera el derecho a la Consulta Previa consagrado en el Convenio 169 de la OIT. El DL 1064, régimen jurídico para el aprovechamiento de las tierras de uso agrario, necesitaba de una votación congresal con mayoría calificada puesto que derogaba una ley anterior, algo que no se realizó. Los DL 1015 y 1073, que buscaban la unificación de los procedimientos de la sierra y selva con los de la costa para mejorar su producción y competitividad, proponían la modificación de los procedimientos para la toma de decisiones comunales, reduciendo a menos de la mitad la mayoría necesaria para enajenar sus tierras. El DL 1079, ley que establece medidas que garanticen el patrimonio de las áreas naturales protegidas, abría la posibilidad de usar estas zonas reservadas según la discrecionalidad de las autoridades del momento, y así permitir, por ejemplo, la exploración y explotación de recursos por parte de la industria extractiva. El DL 1089, régimen temporal extraordinario de formalización y titulación de predios rurales, no incluía de manera expresa a las comunidades nativas de la Amazonía, por lo que cabría la posibilidad de que se vulneren sus derechos. Finalmente, los DL 1081 y 1090, ley sobre el sistema nacional de recursos hídricos y la ley forestal y de fauna silvestre, respectivamente, vulneraban el Convenio 169 de la OIT y los procedimientos regulares para la toma de decisión legislativa. En resumen, tal como lo menciona la Comisión Investigadora sobre los hechos acontecidos en la ciudad de Bagua y aledaños, “se hizo un uso excesivo de las facultades delegadas aprovechándolas para expedir normas con ninguna o escasa vinculación al TLC con EEUU” (Informe Comisión Investigadora, pág. 122). Así, de manera abrupta e inconsulta, el Ejecutivo, apoyado por la bancada oficialista, intentó aprobar un paquete de normas que no solo carecían del formalismo mínimo sino de legitimidad, una legitimidad que debía de venir de aquellos que se consideraban los más afectados por las medidas y a quienes no se les informó sobre las implicancias de cada una de leyes. Enterada AIDESEP de esta situación, la organización convino en 33 declarar el paro general y el inicio de la lucha. A lo largo de los días del paro y hasta la víspera del 5 de junio, el Gobierno mantuvo un tenso diálogo entre el Ejecutivo, representado por el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon; el Legislativo, representado por el presidente de la Comisión de Pueblos Indígenas y por presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén; y los representantes de los pueblos indígenas, en este caso, el presidente de AIDESEP, Alberto Pizango, indígena shawi, que había sido recientemente elegido para este cargo. Con sus idas y venidas, este diálogo abierto había asegurado que no haya habido enfrentamientos y que, a pesar de la medida de fuerza, se respetara el acuerdo de dejar pasar vehículos de emergencia. Los lugares principales a los que se habían movilizado los awajún y wampis eran la Estación de Bombeo N° 6, ubicada en Kusú Grande, en el distrito de Imaza, y la Carretera Fernando Belaunde, entre los kilómetros 200 y 205, en el sector denominado la “Curva del diablo”, en Bagua. En el primer lugar se llegaron a calcular aproximadamente 1000 indígenas, mientras que la carretera, la única vía de entrada y salida de Bagua, muy cerca del puente Corral Quemado, fue tomada por al menos 1500. Estos más de dos meses de para habían logrado poner en jaque al Gobierno, al punto que el propio presidente de aquel entonces, el aprista Alan García, le increpó a la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, por la dilación de esta situación. Según varias publicaciones periodísticas, este intercambio se habría realizado en el marco de una sesión del Consejo de Ministros, en la que el presidente García pidió resolver este impasse lo antes posible (Solf y Vílchez, 2015). Esta situación habría desencadenado una serie de decisiones al más alto nivel de la Policía, que apuraron la determinación de atacar el campamento indígena sin medir las consecuencias posibles. Teniendo en cuenta que antes del mismo 5 de junio, los awajún ya habían decidido 34 retirarse desde hacía varios días, lo cual era públicamente conocido por los mandos policiales locales, no se entienden hasta hoy las razones de las decisiones que llevaron al ataque. Asimismo, la investigación posterior llamó la atención sobre una serie de irregularidades encontradas en el operativo, entre ellas el relevo de los policías que venían manejando la situación en Bagua y la llegada de nuevos mandos y personal de operativos especiales, que llegaron especialmente para ese día. En ese sentido, la estrategia establecida para desalojar la zona recibió muchas críticas de parte de la Comisión Investigadora, especialmente porque no contaban con el número de efectivos necesarios ni con los equipos de comunicación mínimos, lo cual se convirtió en una razón principal del fracaso del operativo. Apenas los destacamentos policiales iniciaron las acciones, fueron vistos por los vigías awajún y empezaron los enfrentamientos. Eran cerca de las seis de la mañana. Santiago Manuin sobrevivió a los ocho orificios que le dejó en el cuerpo los impactos de una ráfaga de metralleta, aquel 5 de junio de 2009, en plena refriega entre policías e indígenas, un suceso que terminó por denominarse el Baguazo. No sintió dolor, según cuenta, solo que las piernas le flaqueaban y la vista se le nublaba. Eran las seis de la mañana y el enfrentamiento por recuperar la Carretera Fernando Belaunde, tomada entre los kilómetros 200 y 205 desde hacía al menos 60 días por varios grupos de indígenas awajún y wampis, jíbaros de la Amazonía norte del Perú, se acababa de iniciar. Los poco más de 150 policías que en un primer momento intentaron tomar por sorpresa al campamento indígena fueron insuficientes para contener la indignación expresada en violencia de los awajún y wampis al ver que uno de sus principales líderes, respetado y querido por muchos, era llevado por sus compañeros cargado y malherido, aparentemente muerto, hacia una zona alejada de los enfrentamientos, fuera de la carretera. 35 Los indígenas se habían reunido allí como una medida de fuerza para mostrar su rechazo a una serie de decretos legislativos que habían sido aprobados por el gobierno de Alan García en el marco de la firma del TLC con los Estados Unidos. Esos decretos habían sido considerados lesivos a los intereses de los pueblos indígenas y los awajún habían asumido una posición de resistencia frente a un nuevo intento del mundo apach por destruir su territorio y su identidad indígena. Apoyados por las asociaciones de base y las organizaciones regionales, al menos 1500 indígenas tomaron la Carretera Fernando Belaunde, muy cerca de la ciudad de Bagua, en la zona denominada la “Curva del Diablo”. Después de varios días de escaramuzas, finalmente, durante la madrugada del 5 de junio, un grupo de policías inició un intento de emboscada que degeneró en un enfrentamiento mayúsculo en el que fallecieron 33 personas (23 policías y 10 civiles) y un oficial de la policía nacional, el mayor PNP Felipe Bazán, desaparecido. Manuin perdió mucha sangre mientras era evacuado al pequeño hospital de Bagua, la ciudad más cercana a la zona de los enfrentamientos y donde lo operaron de emergencia, además, debido a la gran cantidad de afectados que colmaron las instalaciones del hospital bagüino y a la gravedad de la herida del líder, se decidió trasladarlo a un hospital más grande, en Chiclayo, vía helicóptero. No obstante que muchos lo dieron por muerto durante el Baguazo y en los días posteriores, al cabo de algunos meses, el apu Santiago Manuin Valera volvió a levantarse, se puso sus botas y regresó a Santa María de Nieva, su ciudad natal. Allí retomó su actividad como líder, visitó las comunidades, constató que muchos de sus hermanos awajún habían resultado heridos durante el enfrentamiento, incluso muchos de ellos estaban desaparecidos, pero principalmente, después de recorrer las riberas de los ríos que forman el territorio awajún y conversar con la gente sintió el dolor en todo su pueblo. Para ellos, el Baguazo había sido un hecho que dejó muchas heridas que todavía podían verse en los rostros de las personas. Las secuelas podían tocarse, él las 36 podía sentir, incluso en su propio cuerpo. El apu que fue a tomar la carretera, en defensa de los intereses de su pueblo, no era el mismo que caminaba en ese momento entre las comunidades. Las heridas aun hoy le duelen y afectaron su sistema digestivo, por lo que tiene que llevar una dieta muy estricta, lo mismo que ha potenciado una diabetes incipiente, obligándolo a una medicación rigurosa, la cual combina con un tratamiento tradicional de la medicina awajún a base de hierbas. El apu bajó mucho de peso y su paso, aunque firme, es más lento. 2.3 La crisis de las organizaciones regionales y las organizaciones de base durante el post Baguazo El periodo post Baguazo ha sido muy duro para los indígenas awajún y wampis pues no solo ha significado el luto por sus muertos, sino una serie de eventos consecuentes que han agudizado el conflicto sin visos de solución. El primero y más evidente es la desarticulación de las organizaciones indígenas, tanto de base como las regionales. El segundo, no menos importante, es el proceso judicial por el que están pasando cerca de 53 líderes acusados de promover la violencia y a quienes se está culpando de lo sucedido en el Baguazo. Este proceso duró unos seis años y las condiciones no siempre fueron las mejores, pues, entre otras cosas, la sede del Poder Judicial de Amazonas está en Bagua y el traslado hasta esta ciudad corría por cuenta de los acusados, lo cual implicaba un gasto que no siempre podían cubrir. Asimismo, muchas veces no se podía contar con traducción al español, por lo que algunos de los indígenas no podían seguir las exposiciones de la fiscalía y sus abogados. En ese sentido, varias ONG de derecho indígena decidieron asesorar a los acusados. Santiago Manuin considera que la situación política indígena merece un replanteamiento: “La organización política awajún debe pasar por un momento de autocrítica y replantearse sus objetivos. Debemos entrar al gobierno, ser autoridades del gobierno y desde allí buscar el bienestar de nuestro pueblo”. 37 Para Santiago Manuin, la responsabilidad que tiene como apu o líder del pueblo awajún, lo obliga a encontrar una nueva manera de organizarse y alcanzar los objetivos deseados. Replantear la estrategia de huelgas y movilizaciones para más bien entrar en la lógica de la representación política a través de las elecciones. Es así que participó como candidato al Gobierno regional de Amazonas y fue elegido Consejero Regional para el periodo 2011-2014. Desde allí apoyó la realización de algunas obras como la carretera Bagua-Saramiriza y la construcción de algunos puestos de salud en el territorio awajún. Buscó la unidad para enfrentar lo que él considera las amenazas principales a las comunidades: la minería y la extracción petrolera. Sin embargo, en este tema no hay una posición unitaria, incluso entre los mismos awajún y wampis, por lo que es muy difícil enfrentarse al poder de las empresas transnacionales que tienen intereses en la zona. Sumado al resquebrajamiento de las organizaciones de base y regionales de los awajún, hace que la búsqueda de la unidad se torne cada vez más difícil. 38 CAPÍTULO 3 DOS LÍDERES AWAJÚN CON RASGOS DIFERENTES a) Santiago Manuin (Nieva, 1958) fue apu de su comunidad, fue presidente del Consejo Aguaruna Huambisa y uno de los fundadores de AIDESEP. Tuvo una educación católica con los jesuitas de Santa María de Nieva lo que le permitió ir a la universidad sin dejar una participación activa en las organizaciones awajún y legitimarse como representante de su pueblo. Es además un líder carismático y muy respetado tanto por los indígenas como por las autoridades del estado e incluso por representantes indígenas de otros países. En su rol como Consejero Regional de la Región Amazonas decidió distanciarse de las organizaciones y trabajar directamente con las comunidades, pues consideraba que las organizaciones étnicas regionales demoran los procesos. Esta transformación demuestra que las ideas sobre la política no son incólumes en las nociones awajún de liderazgo y legitimidad. b) Eduardo Nayap (Nieva, 1956) estudió desde muy joven en La Libertad auspiciado por las Iglesias Cristianas Evangélicas que abundan en la selva norte. Además estudió durante varios años fuera del país. La relación con su pueblo ha sido algo accidentada y actualmente es considerado como un extranjero aunque es indígena. Sin embargo, la legitimidad de Nayap como el primer congresista awajún es reconocida por muchos de los líderes que lo apoyaron en la campaña, los mismos líderes que hoy han puesto en duda su efectividad y, hasta el fin de su mandato, le exigieron cumplir con sus objetivos. Serán tres ejes los principales en la pesquisa alrededor de los sujetos de investigación: su formación educativa, los procesos de sus liderazgos (participación política, performance y legitimidad) y su aporte a la organización indígena desde cada uno de sus puestos. Es importante señalar la importante diferencia que se está estableciendo en la 39 participación política hacia fuera y hacia dentro. Es por ello que es importante concentrar esfuerzos para entender las estrategias de cada uno de nuestros personajes para mantener, tensar o cortar relaciones con las organizaciones étnicas o interétnicas que agrupan a las comunidades de los pueblos indígenas (Espinosa, 2011). Figura 1 Las formas de participación política Fuente y elaboración: propias. 3.1 La construcción del líder. La historia de vida de Santiago Manuin. La formación familiar. La educación. El rol de las misiones jesuíticas en la formación de los líderes indígenas Lo sucedido el 5 de junio del 2009 en Bagua y zonas aledañas ha sido un hito histórico importante en cuanto a la relación entre las autoridades políticas del gobierno central, los gobiernos locales, los líderes locales étnicos, los representantes de las organizaciones interétnicas y las organizaciones no gubernamentales. Todos ellos han jugado un rol durante los conflictos y, después de Bagua, todo hace suponer que se han establecido algunos procesos internos para repensar sus objetivos. En el caso de los líderes indígenas amazónicos la situación se encuentra en una tensión permanente entre lo que se denomina las organizaciones étnicas y las organizaciones interétnicas. 40 De esta tensión se han desprendido algunos grupos que están proponiendo entrar a la política de una manera que ellos consideran distinta de la suya, es decir, están proponiendo participar del sistema democrático a partir de su postulación a lugares en el aparato del estado en las elecciones regionales y generales. Este es el caso de Santiago Manuin y Eduardo Nayap, dos ejemplos que muestran la transformación que se ha venido dando en las nociones sobre liderazgo y legitimidad en la política de las poblaciones awajún de la selva norte. Y es a partir de ellas que buscaremos comprender esta transformación y los objetivos que persigue. Santiago Manuin: la formación de líderes y el proyecto Bikut Con el fin de su periodo como consejero regional, Santiago Manuin decidió concentrarse en un proyecto que venía trabajando desde antes, aunque con poca frecuencia e intensidad. Para él, uno de los problemas de los liderazgos actuales no solo tenía que ver con la falta de preparación académica de los jóvenes de su pueblo, sino con la falta de identificación con las raíces awajún y, especialmente, con la falta de una formación espiritual propia. La influencia católica a través de las misiones jesuitas y la influencia evangélica a través de las iglesias cristianas, habían construido una nueva generación de awajún desarraigados de su propia identidad espiritual indígena. Para ello, fundó en coordinación con otro awajún, Elmer Jucamp, la Asociación Bikut, que buscaba construir, a partir de las diversas tradiciones que han calado en el imaginario espiritual awajún, una mirada sobre la realidad. Vale la pena detenerse en la historia de este personaje, Bikut, un filósofo mítico, considerado una divinidad y que se transforma en el toé, una planta madre que permite a los awajún tener visiones e interpretarlas como parte de un ritual de iniciación o sanación. Bikut es un ser que enseña a los más jóvenes a distinguir el bien del mal y a comprender la realidad a través de la tradición. Una de las críticas más constantes que suele hacer el apu Santiago tiene 41 que ver con el alejamiento de los líderes a su identidad como awajún y a las tradiciones sanadoras y purgantes de las plantas madres como el tabaco y el toé. En una de las conversaciones que tuvimos sobre este punto, indicó que: “Es muy importante la participación de las organizaciones, pero ahora se han despedazado. Las organizaciones ya cumplieron su papel. En el caso de ORPIAN, que quieren ser representantes, no cumplen con lo que piden las comunidades. De momento creo que debemos trabajar con las comunidades para no perder tiempo con las organizaciones”. El resultado de esta reflexión fue organizar un grupo de trabajo dirigido a capacitar jóvenes líderes, prepararlos para ser representantes de su pueblo frente a la burocracia apach y defenderlo cuando sea necesario, sin dejar de valorar y transmitir las tradiciones y costumbres awajún. Con la Asociación Indígena Bikut se ha introducido conceptos relacionados a los derechos humanos y derecho indígena, más precisamente, en el debate dentro de la opinión pública awajún. El llamado a la renovación de las organizaciones y a replantear su rol frente al Estado y frente a la formación de nuevos líderes; así como la propuesta de una nueva estrategia de liderazgo, procurando un perfil de líder que introduzca e incorpore elementos propios de la ritualidad y espiritualidad awajún; así como el llamado a participar de manera activa de las elecciones como autoridades locales, regionales y nacionales, recibió un fuerte apoyo de parte de los awajún, quienes se unieron, al menos por un tiempo, alrededor de un objetivo en común. De hecho, gracias al soporte recibido por Santiago Manuin y otros líderes awajún, un desconocido awajún llamado Eduardo Nayap, pastor evangélico radicado durante casi cuarenta años en Costa Rica, pudo ser elegido congresista y representar a su pueblo en el poder legislativo para el período 2011-2016. 42 3.2 La aparición del líder. La historia de vida de Eduardo Nayap. La formación familiar. La educación. El rol de las misiones evangélicas en la formación de los líderes indígenas Eduardo Nayap: el espíritu del capitalismo protestante awajún La elección de Eduardo Nayap fue un hito importante para la representación awajún. No solo se trataba del primer congresista indígena electo, sino que logró unir a la usualmente dispersa votación awajún en búsqueda de un solo objetivo: copar los espacios nacionales de decisión política. Para ello, varios líderes awajún apoyaron la campaña de Nayap, lo mismo que llamaron a votar en bloque a su favor, lo cual terminó por definir su triunfo. Sin embargo, el apoyo a Nayap no era total, había una considerable cantidad de críticas que ponían en duda incluso su identidad awajún teniendo en cuenta los muchos años que vivió fuera de las comunidades. Después de un apoyo inicial entusiasta y una comunicación fluida con su pueblo, la relación con las comunidades y, en general, con el pueblo awajún se rompió, al punto que incluso su oficina en Utcubamba lucía vacía y los viajes a Condorcanqui se hacían cada vez menos frecuentes. Eduardo Nayap Kinin se enteró en Costa Rica, país en el que se desempeñaba como pastor evangélico de la Iglesia del Nazareno, de los hechos que marcaron el Baguazo y decidió hacer algo por su pueblo. Coordinó con sus superiores y pidió viajar al Perú, donde pudo ponerse en contacto con los dirigentes del partido Gana Perú y así logró una vacante para candidatear al Congreso en su natal departamento de Amazonas. Gana Perú postulaba a la presidencia de la república con Ollanta Humala, quien era muy bien visto por gran parte de la población amazonense, especialmente los awajún y wampis, quienes finalmente votaron mayoritariamente por él y su partido para el Congreso y el Gobierno central. Nayap fue elegido congresista después de una campaña muy intensa y precaria, y se convirtió en el primer congresista indígena 43 amazónico elegido. En su trabajo de campaña, Nayap tuvo que construir estrategias para enfrentarse a dos problemas que menguaban su legitimidad como representante. El primero fue que, al haberse alejado tantos años de su comunidad de origen, los awajún ya no lo consideraban como parte de su comunidad. No había estado durante las protestas y menos aún en el Baguazo, hubo resistencia a su candidatura por esta razón. El segundo problema era que, si bien es cierto que tanto la religión católica como la evangélica han calado mucho entre los indígenas, hay un discurso vigente muy extendido que critica a aquellos awajún que tienen una cercanía muy profunda a estas instituciones consideradas no awajún. A Manuin se le critica mucho su cercanía con los jesuitas, a Nayap la suya con los evangélicos. Según la información recogida en campo, Nayap tuvo que convocar a varios líderes y reunirse con ellos para convencerlos de su compromiso total con el pueblo más allá de su alejamiento y de su religión. Visitó casi todas las comunidades de los cinco ríos awajún y wampis, dentro de Amazonas y pudo conversar con sus hermanos indígenas, a quienes les prometió luchar desde el Congreso por sus derechos. Nayap se benefició también del arraigo de Humala en la zona, así como del apoyo de los líderes de las organizaciones de base. Para los awajún la decisión era práctica: Nayap postulaba con un partido con fuertes opciones para hacerse de una curul, era awajún al fin y al cabo, viajó mucho y estaba legitimado por sus líderes. Fue así como, según cifras de ONPE, sacó 17556 votos, casi mil votos más que su contendor más cercano. Ya en el Congreso, Nayap tuvo una participación muy activa en las comisiones de las que fue miembro, logrando presentar, tanto en solitario como en grupo, 250 proyectos de ley. Durante los cinco años como congresista perteneció a las comisiones de inclusión social y personas con discapacidad, pueblos andinos, amazónicos y 44 afroperuanos, ambiente y ecología, salud y población, entre otras. Sin embargo, Nayap ha tenido muchos desencuentros con la dirigencia de su pueblo, principalmente aquellos relacionados al tema del ingreso de empresas extractivas. Al igual que Santiago Manuin, Nayap considera que el problema del territorio es fundamental para asegurar el buen vivir. Ambos coinciden en que el ordenamiento territorial es una cuestión previa para cualquier plan de desarrollo de la Amazonía. Sin embargo, sus posiciones sobre la extracción minera y petrolera difieren enormemente hasta hacerse contrarias. Manuin representa una corriente contraria a la explotación de recursos, posición compartida por algunos líderes más jóvenes y representativos como Zebelio Kayap de ODECOFROC y Edwin Montenegro de ORPIAN. Nayap representa una corriente a favor de una minería y petroleras responsables y sostenibles. Esta posición la acompañan y apoyan varios líderes muy activos como el apu Francisco Shajian y sus hijos, una familia de poderosas conexiones políticas en todo el departamento de Amazonas y en Lima. La familia Shajián: estrategias de movilidad política Los Shajián son una familia numerosa. Los miembros más jóvenes han estudiado en Lima y se han formado como hombres urbanos, sin embargo, han mantenido una relación muy cercana con sus comunidades. Tanto el padre, Francisco Shajián, como sus hijos, Jacobo y Edinson, son activos y ambiciosos hombres de política. Actualmente, ante la falta de una organización representativa y legítima de los awajún, las empresas han entrado a negociar directamente con las comunidades, lo que ha generado que se lleguen a acuerdos que son considerados injustos o poco beneficiosos para todos. La preocupación principal es que la explotación minera pueda contaminar las cabeceras de las cuencas de los cinco ríos que forman el territorio awajún; si las 45 empresas negocian comunidad por comunidad, la idea del “territorio awajún” como un todo se desmorona y se hace más difícil la protección. Es necesario construir una estructura política que los represente y ese es el reto principal de los liderazgos que están apareciendo. Es importante reflexionar acerca de los liderazgos awajún y entender cómo es que se construyen y cómo se legitiman. La vocación política está muy presente en los awajún, no solo entre los mayores, sino incluso entre los más jóvenes, quienes pugnan muchas veces por el reconocimiento que les pueda dar asumir algún encargo provechoso para su población. Incluso los mismos líderes mayores, apus de las comunidades, comentan una cierta tendencia actual entre los jóvenes a decir que quieren ser alcaldes o autoridades políticas, aun sin entender muy bien las implicancias que podría tener. Del mismo modo, la legitimidad se logra solamente a través del reconocimiento popular, si las bases no apoyan a sus líderes, ellos pierden poder, tal como se vio en el caso de ORPIAN. El Baguazo remeció a esta organización, les quitó el apoyo a sus líderes y dejó un vacío de poder que fue copado por la familia Shajián. Pero la toma del local por sí misma no le daría la legitimidad necesaria para que la nueva directiva pudiera empezar a tomar decisiones. Es por ello que Francisco y su hijo Jacobo empezaron su campaña de legitimación, que consistió en criticar duramente a la directiva anterior, en especial a su presidente, el señor Edwin Montenegro, a quien se le acusó de muchas cosas, pero principalmente de cambiarse de nombre y ponerse uno español para ocultar su identidad awajún. “¿Qué se puede esperar de un líder que miente sobre su identidad?”, preguntaba una y otra vez el líder Francisco Shajián. Una segunda estrategia de legitimación fue convocar a las asociaciones de base a participar de una reunión extraordinaria en la que se expondría las razones de la toma y se sustentaría un nuevo plan de trabajo. Finalmente, como una tercera estrategia, fueron a Registros Públicos para presentar a la nueva directiva de ORPIAN y reemplazarla por ellos. Sin 46 embargo, no fue tan fácil porque Montenegro se defendió de las acusaciones rápidamente, la reunión no pudo ser convocada porque las organizaciones de base no respondieron y en Registros Públicos no aceptaron la inscripción de la directiva sin la entrega oficial de cargos de la directiva anterior. Los Shajián tuvieron que retirarse de ORPIAN antes de que se genere algún tipo de violencia. El ejemplo de ORPIAN se hace entonces emblemático para entender los sistemas de legitimación. Ese doble reconocimiento, frente a sus hermanos awajún (las organizaciones de base) y frente al Estado (Registros Públicos) representa muy bien la manera de entender la política entre los líderes indígenas de esta zona, especialmente aquellos que se encuentran desde la sociedad civil. La política para adentro y la política para afuera. En el caso de Manuin, él ha decidido no trabajar más con las organizaciones, justamente por este tipo de problemas. Aparentemente la situación en ORPIAN es solo un ejemplo de lo que está sucediendo a nivel de las comunidades de base. La etapa post Baguazo ha generado deslegitimación de los líderes indígenas y vacíos de poder entre las organizaciones y la mayoría de ellas ha entrado en conflicto con las comunidades a las que representaban pues estas no las reconocen. Como Consejero Regional, Santiago Manuin necesita llegar a acuerdos con la población que representa, pero no encuentra interlocutores válidos pues están en plena pugna por el poder. Manuin ha decidido “saltar” por encima de las organizaciones de base y conversar con las comunidades mismas, con los líderes de comunidades, jefes de familia y apus. Esto le está generando problemas pues se le ha acusado de menoscabar la organización awajún. Este tipo de comportamiento, como el de Manuin, en el que se decide “saltar” las instituciones, está muy generalizado entre los líderes y es una práctica usual. En general, los awajún tienen un sentido práctico de la vida política y diferencian “lo que 47 sirve” y “lo que no sirve” en sus discursos. Es así como, por ejemplo, pueden tomar decisiones radicales sobre temas como la protesta social. Pasar de defender la lucha, la huelga, la toma de carreteras a criticarla y tomar una posición conjunta de que la protesta no sirve como estrategia política, no debería sorprender a aquellos que ven, con un “ojo” no indígena, sus decisiones políticas. Estas aparentes idas y vueltas son parte de la “forma awajún” de hacer política. Las comisiones investigadoras del Congreso de la República que se encargaron de realizar informes sobre el Baguazo, coincidieron en la dificultad de entender la organización awajún, a la que calificaron como “difusa”, basándose en que podían echarse abajo a un líder si este no cumplía con sus encargos, lo que generaba un vacío de interlocutores válidos. Durante las negociaciones antes del Baguazo, esto fue utilizado como argumento de parte del Estado para justificar su cerrazón. Para los awajún, si alguno de sus representantes políticos “no sirve”, es destituido inmediatamente y reemplazado sin ningún miramiento de ninguna de las partes, como parte de la forma awajún de hacer política. Una manera de entender la manera en la que se legitiman los líderes es a través de su comportamiento sobre temas sensibles y probablemente conflictivos. Por ejemplo, sobre las actividades extractivas, la opinión pública awajún está dividida. Por un lado, líderes como Zebelio Kayap y la organización que él representa en el Cenepa, ODECOFROC, se oponen radicalmente a todo tipo de actividad relacionada con la exploración y explotación de recursos. Del otro lado, líderes como los Shajián y el congresista awajún Eduardo Nayap tienen una posición mucho más permisiva sobre el tema, al punto que ellos consideran que es importante, como pueblo awajún, beneficiarse de los recursos que la explotación minera o petrolera les pueda dar. “Si dios nos ha dado esto, hay que aprovecharlo”, dice Nayap, como una manera de legitimar su posición apelando a una divinidad cristiana. Teniendo en cuenta el gran arraigo de los grupos evangélicos protestantes en la zona, este discurso como estrategia para legitimar la extracción minera, suena más que pertinente. Nayap afirman que “tenemos derecho a 48 desarrollarnos utilizando lo que esté a nuestro alcance, pero respetando el medio ambiente”. En el caso de Santiago Manuin, él ha pasado de un discurso en contra de la extracción a estar a favor de una extracción en la que se respete tanto la opinión de los awajún como el medio ambiente. Todos ellos coinciden en que sus opiniones son producto de su relación constante con la opinión generalizada en las comunidades. Es muy conocido que ya hay exploración e incluso explotación minera en las zonas del norte, muy cerca al Cenepa, no solo de los mineros informales que están aumentando, sino también de las grandes empresas que realizan estas actividades con el permiso de las autoridades militares en zona de frontera. Tanto Manuin como Nayap han pasado por varios momentos a lo largo de la época post Baguazo. Opiniones divergentes, coincidencias, debates sobre el futuro de su pueblo e inclusos abiertos enfrentamientos políticos sobre lo que más le conviene a los awajún y wampis. Manuin, a quien la diabetes se le ha complicado al punto de hacerle perder la pierna derecha, publicó en mayo de 2016 un comunicado en el que apoyaba la candidatura presidencial de Keiko Fujimori frente a la de Pedro Pablo Kuczynski. Manuin argumentaba que la presencia de Mercedes Aráoz, ministra de Comercio Exterior Y Turismo durante el Baguazo y una de las principales responsables políticas de lo sucedido aquel 5 de junio de 2009, en la plancha presidencia del Kuczynski, era negativa pues no había tenido ningún gesto de disculpa con el pueblo awajún, por lo cual no podían darle su voto. “Ella fue la culpable de las heridas de mi pueblo, no podemos apoyarla”, afirmó en una conversación telefónica. Manuin afirmó que esta era la posición de todo el pueblo awajún, representada por sus líderes con los que él había conversado telefónicamente desde su reposo en Jaén. Sin embargo, pocos días después, otros miembros de la dirigencia awajún desmintieron 49 que ese comunicado los representaba y mencionaron que, aunque respetaban la posición de Manuin, esta era una opinión individual, dejando en una posición incómoda al apu Santiago. Una semana después, y como un gesto de respuesta al comunicado de Manuin, Mercedes Aráoz grabó un video en el que aparece al lado de Francisco Shajián conversando sobre el Baguazo y pidiéndole disculpas9. Shajián se presentó como presidente de la Nación Awajún Wampis, una institución aún en formación, sin una estructura orgánica y sin representatividad política. Shajián también fue duramente criticado por la mayoría de líderes awajún por arrogarse ese cargo, aunque en el contexto de polarización política actual, la situación ha tenido diversas repercusiones. 3.3 Los caminos de la dirigencia awajún hacia el futuro. Tendencias y procesos. Nuevos liderazgos y reestructuración de la organización etnopolítica “ORPIAN no ha pasado por ningún tipo de crisis. Hubo un intento de golpe auspiciado por las empresas que intentan realizar la explotación de recursos, pero eso ya ha sido superado”, nos comentó Edwin Montenegro en una breve conversación a su paso por Lima. Él trabaja desde el año 2008 como dirigente de dicha organización: primero como miembro, luego como secretario y finalmente como presidente. Consideraba que lo sucedido entre los Shajián y la dirigencia que él representa es un ejemplo de la poderosa influencia que tienen las extractivas en sus hermanos indígenas, por lo que considera que el rol de estas empresas es pernicioso. Afrodita y Dorato son dos empresas extractivas de origen peruano y canadiense, que han venido trabajando en la zona y son solo un ejemplo de esta situación. Ambas empresas están operando a pesar de las prohibiciones y a pesar de la negativa de los 9 Este video se viralizó rápidamente y se publicó en el marco de las elecciones generales 2016 como una estrategia para apoyar la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski en la que Aráoz postulaba como segunda vicepresidenta. Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=hGTWs3jcCnM 50 pueblos. Sin embargo, según la información recogida a través de los dirigentes indígenas, estarían impulsando y financiando la instalación de maquinarias artesanales para la extracción ilegal del recurso. Es decir, a través del ofrecimiento a las comunidades awajún de establecer una “empresa familiar” estarían captando comunidades enteras que, a través de pequeñas pozas, estarían ya extrayendo oro para vendérselos a representantes de las empresas. Todo esto muy cerca de la base militar Ciro Alegría, en Santa María de Nieva. “Para nosotros la mayor amenaza es el Estado peruano, a través de las concesiones y a través de su falta de acción amenazan el desarrollo de mi pueblo, tenemos que buscar alternativas”, enfatiza Montenegro. Es por ello que ORPIAN trabaja constantemente en la búsqueda de alianzas y estrategias que fortalezcan la dirigencia awajún. Una de estas alternativas fue la formación de la Nación Awajún Wampis, un proyecto que tiene muchos años gestándose pero que recién en estos últimos meses ha recibido el impulso necesario para movilizar a sus bases. Sin embargo, aún no se ha convertido en una organización legitimada, por lo que ORPIAN sigue siendo la organización regional que representa a los awajún de la Amazonía norte. En ese sentido, es importante resaltar la formación y consolidación de la Nación Wampis, una iniciativa de los wampis (o huambisa), aliados etno-políticos de los awajún, quienes, encabezados por Wrays Pérez, se movilizaron para combatir y expulsar a los mineros ilegales de la cuenca del río Santiago. El estatuto de formación de la Nación Wampis (SERVINDI, 2015) es único en su género pues se reconoce como parte del Estado peruano, aunque con autonomía sobre su territorio, entendido como un territorio integral en el que agua, suelo, subsuelo y comunidades conviven en armonía. Wrays Pérez es un líder wampis reconocido como Pamuk por su pueblo, lo cual le da un liderazgo importante. Para él, la necesidad de impulsar una iniciativa como esta recae en la importancia de proteger sus territorios y a 51 través de esto defender su identidad como pueblo originario. Pérez coincide con Montenegro en que la principal amenaza es el Estado, al que no hay que combatir a la con las estrategias sindicales, como paros o huelgas, sino a través de iniciativas políticas audaces. “Torcerle la clavícula”, diría Manuin, “formar parte de él para cambiarlo desde adentro”, diría Nayap. El caso de la formación de una Nación Wampis significa una nueva estrategia para lograr asegurar el “buen vivir” de la comunidad. Los awajún pretenden seguir el mismo camino por lo que la idea de la Nación Awajún suena cada vez más fuerte como una manera de hacerle frente a un estado al que consideran un contendor. Hasta el momento, el Estado peruano no se ha pronunciado sobre esta iniciativa, la cual ha logrado movilizar a varios grupos de wampis y awajún hacia el río Santiago para desalojar a los mineros ilegales que se están instalando en la zona (Romo, 2017). La búsqueda de la defensa de sus territorios es fundamental en el arraigo del discurso político indígena pues es convocante y movilizador, por lo que es parte de la estrategia etno-política de los líderes. Así, a casi diez años del Baguazo, las idas y venidas en la política awajún siguen teniendo a este evento como un doloroso referente. Las heridas siguen abiertas y repercuten en las decisiones y legitimidades propias de los liderazgos indígenas, incluso las que se están gestando en la actualidad. 52 CONCLUSIONES TORCIÉNDOLE LA CLAVÍCULA AL ESTADO. LA CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO AWAJÚN SOBRE SU RELACIÓN CON EL ESTADO PERUANO DURANTE EL POST BAGUAZO La hipótesis de este trabajo es que, a lo largo de la historia awajún de los últimos años, se ha ido construyendo un nuevo imaginario sobre el Estado lo que ha llevado a los principales líderes awajún a transformar sus discursos sobre la participación política y el poder. Es así como una serie de factores entre los cuales se reconoce principalmente el desmoronamiento de las organizaciones indígenas de Amazonas, tanto las regionales como las de base, como consecuencia del Baguazo, ha llevado a que los indígenas hayan tomado la decisión de transformar su estrategia en la búsqueda de influir en el Estado buscando salvaguardar sus intereses. La identidad awajún está en constante transformación, modificándose a partir de las relaciones de ida y vuelta con el poder hegemónico. Estos cambios generan que la participación política, es decir, el modo de organizarse y de establecer liderazgos y legitimarlos, también haya sufrido una “modernización”. Estos liderazgos se han venido construyendo tradicionalmente para velar por los intereses de las comunidades awajún sin embargo, en una época donde su identidad y territorio se ven amenazados, los líderes han ampliado su función saliendo del bosque y acercándose a las ciudades. Identidad y participación política tienen una ligazón fundamental con el concepto de territorio. El territorio es parte de la identidad indígena: es sagrado, es expresión de la memoria individual y colectiva del pueblo. Para los indígenas un territorio no es solo el suelo ni el conjunto de parcelas (Chirif, 1991) sino parte de su propio cuerpo, su hogar, su lugar de vida. Es por ello que, en la actualidad, debido a las complejas circunstancias propuestas por un Estado preocupado por concesionar sus territorios, la organización 53 indígena amazónica tiene como prioridad la protección de los derechos que tienen las comunidades sobre ellos. Ejemplos de esta tendencia, con sus altos y bajos, son el congresista Eduardo Nayap y el Consejero Regional Santiago Manuin. Cada uno, a través de su formación académica, su tradición religiosa y su identidad awajún ha construido una manera de entender los liderazgos y su rol dentro de ellos. Así mismo se ha visto en ambos una manera de entender al Estado y en esa medida, establecen estrategias para relacionarse con él. En ese sentido, queda claro que la relación con el Estado en tensa y en algunos casos, se le considera una institución a la que hay que enfrentar. Es por ello que, en efecto, se le enfrenta utilizando estrategias diversas que se han ido transformando con especial intensidad en los últimos años. En líneas generales, las conclusiones de este trabajo, son las siguientes: - La política entre los awajún se establece de dos maneras: hacia adentro, en relación a las bases de sus organizaciones y hacia afuera, en relación con el Estado. - Para los awajún, según lo visto en este trabajo, la relación con el Estado se construye en el enfrentamiento y la negociación. En la manera en la que, a través de sus liderazgos, logran enfrentar al estado para evitar que se les avasalle. - La primera mirada sobre el Estado es la de una fuerza que intenta desarraigarlos y obligarlos reconstruir su identidad, su tradición, su estilo de vida y su territorio. - Hay, en la relación con el estado peruano, una sensación de inseguridad, de potencial peligro, que se ha agudizado a partir del Baguazo pero que preexistía a él. Desde el punto de vista awajún, el Estado siempre los ha querido transformar para poderlos 54 controlar. - Ese sentimiento, si bien en menor grado, es el que despiertan, para cierta parte de la opinión pública awajún, instituciones religiosas como las misiones católicas y protestantes, muy presentes en la zona por muchos años. - En el mantenimiento de su tradición y de su forma de ser awajún (estructurados en el concepto de “vivir bien”), los indígenas aseguraban su protección contra cualquier tipo de intento de avasallarlos. - Para los awajún el Estado es un actor al que hay que enfrentar estableciendo estrategias políticas que le permitan alcanzar los resultados deseados. La primera estrategia es la de la diplomacia, la segunda es la del enfrentamiento abierto, a través de acciones de lucha. - A lo largo de esta investigación, los líderes entrevistados proponen diversos acercamientos a la construcción de este imaginario sobre el Estado, especialmente a las maneras que se tienen para enfrentarlo y “domarlo” para vencerlo. El Estado es un enemigo poderoso y de estrategias a veces inesperadas, por lo que deben estar preparados con estrategias para enfrentarlo con buenos resultados. - La estrategia de la diplomacia awajún implica una serie de acciones que tienen que ver con política, entre ellas la formación de líderes, la consolidación de sus organizaciones y su participación activa en los procesos electorales. “Penetrar” el Estado a través de las elecciones es una estrategia awajún que empezó hace mucho pero que se ha hecho más fuerte después del Baguazo. Es así que se eligió al primer congresista awajún y que fueron elegidos indígenas reconocidos en el Concejo Regional de Amazonas. Sin embargo, puede sentirse una decepción de la experiencia política, 55 especialmente en el Congreso pues fue poco lo que se logró concretar a favor de los pueblos indígenas. - Después de Baguazo, los líderes awajún entrevistados hicieron una autocrítica muy profunda a los modos en los que se enfrentaron al Estado, al punto que muchas de las ideas establecidas en su forma de hacer política se pusieron en tela de juicio. - En ese sentido, las primeras en ponerse en tela de juicio fueron las instituciones políticas de los awajún: sus organizaciones. Las principales organizaciones regionales de los pueblos de la Amazonía norte tuvieron una severa crisis de legitimidad que se corporeizó en las duras críticas a sus líderes. - Muchos de estos líderes abandonaron sus organizaciones después del Baguazo o fueron obligados a retirarse por falta de legitimidad. En algunos casos sus convocatorias a asambleas eran simplemente ignoradas por las bases. - Muchos grupos intentaron tomar de manera abrupta la dirigencia de estas organizaciones que se quedaron sin cabezas visibles. Sin embargo, en el caso de ORPIAN, este procedimiento no prosperó a pesar de que la estrategia estaba trazada de antemano. - La estrategia de legitimación de los liderazgos implican una doble entrada. De un lado, aquella que lo legitima ante las bases y, aquella que lo legitima ante el Estado. En el caso de ORPIAN, la convocatoria a la Asamblea extraordinaria y la inscripción de la nueva junta directiva en registros públicos. Los Shajián no logran esta doble legitimidad y fracasan en su intento de copar ORPIAN. - La situación de crisis de las organizaciones se agudiza principalmente debido a que la 56 zona awajún está siendo presionada por empresas extractivas de metales e hidrocarburos, tanto formales como informales, que obliga a los líderes a tomar partido sobre este tema y los consecuentes enfrentamientos al respecto. La manera en la que los líderes entienden el potencial negocio producto de extracción de recursos es una manera de entender las diversas miradas en ese sentido. Como consecuencia de ello hay indicios también de un nuevo imaginario sobre el territorio de los pueblos y la manera cómo gestionarlo de manera autónoma. - En los últimos años, se ha ido formando una nueva estrategia y es la construcción de nuevas formas de organización política como los proyectos de la Nación Wampis. Muchos líderes han legitimado esta idea. Es una nueva manera de relacionarse con el Estado ya que no implica penetrarlo para transformarlo desde dentro o enfrentarse a él a través de la lucha. 57 BIBLIOGRAFÍA ANDERSON, Benedict. Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. México: Fondo de cultura Económica, 1993. BOURDIEU, Pierre. El sentido práctico. Madrid: Siglo Veintiuno, 2008 Espíritus de Estado. Génesis y estructura del campo burocrático. 1993. BROWN, Michael. Una paz incierta: comunidades aguarunas frente al impacto de la carretera marginal. Lima: Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica, 1984. BERTAUX, Daniel. Los relatos de vida en el análisis social. En Cholonautas.edu.pe CASTORIADIS, Cornelius. La institución imaginaria de la sociedad. Bs As: Tusquets, 2010. CEPPAW. Propuesta de buen vivir como el pueblo awajún wampis y con el Estado peruano. Comisión permanente de los pueblos awajún wampis, 2012. CONGRESO DE LA REPÚBLICA. Informe de la Comisión Investigadora de los hechos sucedidos en Bagua y aledaños. Lima, 2010. CHUECAS, Adda. “Participación política de los pueblos indígenas en el Peru” en Estudios sobre participación política indígena. San Jose: IIDH, 2007. CHIRIF, Alberto. El indígena y su territorio son uno solo: estrategias para la defensa de los pueblos y territorios indígenas en la Cuenca Amazónica. Lima: Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica: COICA: OXFAM América, 1991. CHAUMEIL, J.P., O. ESPINOSA y M. CORNEJO (eds.) Por donde hay soplo. Lima: PUCP, IFEA, 2011. FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica. Madrid: Ediciones AKAL, 2009. FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio y población. México: FCE, 2006. FULLER, Norma. Relaciones de género en la Sociedad Awajún. Lima: CARE, 2009. 58 GREENE, Shane. Caminos y carretera: acostumbrando la indigenidad en la selva peruana. Lima: IEP, 2009. HIDALGO, Alejandra. Chichinmanum Weamu: Bienestar de los estudiantes awajún en la Universidad Nacional de la Amazonia Peruana. Anthropologica. Lima. Vol. 35, Núm. 39 (2017). Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/anthropologica/article/view/18788 HUACO, Marco. Pueblos provocados hasta el genocidio. Disponible en: http://servindi.org/actualidad/12902 [Consultado: 2012] MACKENZIE, Jon. Perform or Else: From discipline to performance. London: Routledge, 2001. LETTS, Paula. Movimiento indígena amazónico y defensa territorial: el caso de FENAMAD (Federación Nativa del Río Madre de Dios y afluentes) y la reserva comunal Amarakaeri en el contexto de entrada de la empresa Hunt Oil. Tesis (Lic.) -- Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Ciencias Sociales. Mención: Antropología, 2012. MINISTERIO DE CULTURA. Base de Datos de Pueblos Indígenas u Originarios. Disponible en: http://bdpi.cultura.gob.pe/lista-de-pueblos-indigenas ROMO, Vanessa. (15-jul-2017) Perú: pueblo wampís desaloja a mineros ilegales en Amazonas. MONGABAY LATAM. Recuperado de: https://es.mongabay.com/2017/07/mineria-pueblos_indigenas-deforestacion/ MUJICA, Jaris. Los fragmentos de la burocracia formal en PORTOCARRERO, Gonzalo et al (editor). Cultura política en el Perú. Lima: PUCP; UP; IEP, 2010. ODECOFROC. Informe IWGIA: Crónica de un engaño. Los intentos de enajenación del territorio fronterizo Awajún en la Cordillera del Cóndor a favor de la minería. ORTEGA, José Carlos. Aproximación a los estudios de Migración Indígena Amazónica: Breve estudio del caso de las experiencias de migración del pueblo awajún, Revista Estructura Salvaje, Vol. 4, No. 4, pp. 81-111, 2015. 59 POZO, Erik. Un homicidio sin venganza: la violencia intra-étnica en comunidades awajún (aguaruna) contemporáneas de la Amazonía peruana, en F. CORREA y A. SURRALLÉS (Eds.) Transformaciones del ejercicio político entre los pueblos indígenas de la Amazonía occidental. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, IFEA, 2017. RESTREPO, Eduardo. Identidades: planteamientos teóricos y sugerencias metodológicas para su estudio. Revista Jangwa Pana, p. 24-35, 2007. Versión electrónica: