3 333 2 PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES La acción colectiva feminista en un hashtag: El caso de Ni Una Menos TRABAJO DE INVESTIGACIÓN PARA OBTENER EL GRADO DE BACHILLERA EN CIENCIAS SOCIALES, CON MENCIÓN EN CIENCIA POLÍTICA Y GOBIERNO AUTORA Yagui Gaspar, Erika Briggitte ASESORA Ilizarbe Pizarro, Carmen Margarita Noviembre, 2020 3 333 2 RESUMEN La campaña de Ni Una Menos en el Perú ha marcado un antes y después sobre la demanda de los derechos femeninos y resaltó la problemática de la violencia contra la mujer. Este trabajo de investigación pretende analizar el surgimiento y permanencia en vigencia del colectivo feminista peruano Ni Una Menos (NUM). Las plataformas virtuales sirven para difundir contenidos, pero también para crear comunidades virtuales que tienen como fin la acción colectiva. Desde la fanpage de Ni Una Menos, se creó una comunidad solida de participantes, así como se logró denunciar la problemática de la violencia contra la mujer. Hasta el momento, la campaña de NUM se ha mantenido en vigencia, a pesar de los conflictos internos de las organizadoras. Si bien hay investigaciones previas desde este caso desde una perspectiva de las ciencias de la comunicación, este trabajo busca entender el caso desde otro punto de vista. Las TIC y la estructura horizontal del colectivo han facilitado la permanencia de NUM hasta la presente fecha. Las TIC han sido muy útil para la expandir las redes y atraer más mujeres al colectivo. Por otro lado, la estructura horizontal, a través de una interacción emocional, ha permitido que se cree una base sólida. Palabras Clave: Ni Una Menos, TIC, redes sociales, feminismo 3 333 2 ABSTRACT The Ni Una Menos campaign in Peru has marked a before and after on the demand for women's rights and highlighted the problem of violence against women. This research work aims to analyze the emergence and permanence in force of the Peruvian feminist collective Ni Una Menos (NUM). Virtual platforms serve to disseminate content, but also to create virtual communities that aim at collective action. From the Ni Una Menos fanpage, a solid community of participants was created, as well as the problem of violence against women was denounced. Until now, the NUM campaign has remained in force, despite the internal conflicts of the organizers. Although there is previous research from this case from a communication science perspective, this work seeks to understand the case from another point of view. ICT and the horizontal structure of the group have facilitated the permanence of NUM up to the present date. ICTs have been very useful for expanding networks and attracting more women to the community. On the other hand, the horizontal structure, through emotional interaction, has allowed a solid foundation to be created. Keywords: Not One Less, ICT, social networks, feminism 3 3 333 2 ÍNDICE RESUMEN ................................................................................................................................... 2 ABSTRACT ................................................................................................................................. 3 1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ 5 2. MARCO TEÓRICO......................................................................................................... 8 3. LITERATURA EMPÍRICA ........................................................................................... 13 4. HIPÓTESIS ................................................................................................................... 17 5. METODOLOGÍA ........................................................................................................... 19 6. CONCLUSIONES ......................................................................................................... 20 7. BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................................ 22 4 5 1. INTRODUCCIÓN Las redes sociales online, tales como Facebook o Twitter, tienen una importancia en la formación y continuidad del activismo y los movimientos sociales en la actualidad. El activismo en el mundo virtual, también llamado ciberactivismo, tiene una relevancia para los movimientos sociales, no solo para tener un nivel alto de convocatoria y adhesión, sino también para introducir la problemática en la agenda del Estado. A lo largo de estos últimos 5 años, hemos visto en las redes sociales campañas vía redes sociales online, a través de los hashtag, que han repercutido no solo en los países donde surgieron, sino también de manera global. Las campañas feministas como el #MeToo o #NiUnaMenos no solo tuvieron un gran alcance de manera global, sino también surgieron desde el mundo virtual. Posteriormente, lo virtual se volvió al plano físico, materializándose en marchas, plantones y performances. Los colectivos feministas en Perú son muy diversos en su estructura, organización e ideología. El feminismo en el Perú se presenta desde la lucha de la lucha por el sufragio femenino hasta la lucha por erradicar la violencia contra la mujer, reconocimiento de la mujer en el campo laboral e igualdad de condiciones. Las demandas han incrementado a través de los años y los nuevos cambios que la sociedad ha enfrentado. En el presente siglo XXI, a partir de la democratización del país, el feminismo peruano se ha reivindicado, se ha transformado y adoptado nuevos discursos y demandas. La violencia contra la mujer, desde agresiones hasta homicidios, ha tomado relevancia en nuestra sociedad. Tanto en la sociedad como en los medios de comunicación, el tema de la violencia contra la mujer se ha visibilizado y se ha comenzado a tener conciencia que es un problema estructural y público. Sin embargo, la violencia contra la mujer, de todo su tipo y grados, y los feminicidios no han disminuido con el paso de los años; sin duda es una lucha para el movimiento feminista y de mujeres que aún no termina. Así mismo, la capacidad de las redes sociales online puede afectar y cambiar las formas de las instituciones y sociedades; además, genera lazos de información, comunicación e interacción no solo con quienes forman parte de 6 nuestro circulo social, sino también los que son ajenos a él. Plataformas, como Facebook o Twitter, son rápidas y no limitadas espacialmente que conecta a personas que en la vida real no necesariamente lo están. El movimiento Ni Una Menos tuvo su origen en Argentina1. Este movimiento nació de un tweet de una periodista en mayo del 2015, que hacía referencia sobre el feminicidio de una menor de 14 años, quien estaba embarazada. Sin embargo, en el Perú, este movimiento no llegaría hasta el año siguiente. El movimiento en Perú surge casi un mes antes de la marcha homónima, realizada el 13 de agosto del 2016. Las noticias sobre el caso judicial de Arlette Contreras y de Lady Guillén fueron los detonadores para que un grupo de mujeres se organicen y creen el movimiento. El caso de Ni Una Menos en el Perú desde sus inicios tuvo mucha relevancia en las redes sociales online y en otros ámbitos, como en los medios de comunicación, pero también en la conciencia ciudadana. Se puede observar una gran diferencia en cómo se analizaba los casos de mujeres asesinadas o que habría sufrido un intento de homicidio antes de la campaña de Ni Una Menos. Se empezó a utilizar los términos “feminicidio” y “violencia de género”, en vez de “crimen pasional”, ya no solo en el ámbito académico y estadística, sino también en los noticieros. La campaña de Ni Una Menos, en el 2016, tuvo conflictos internos. Las principales organizadoras tuvieron discrepancias en tres puntos en específico: (1) la ruta de la primera marcha, (2) el objetivo de la primera marcha, y (3) la organización de la marcha. A pesar de que hubo conflictos, la primera marcha fue un éxito, que incluso participaron personajes políticos y mediáticos en ella. En consecuencia, de las disputas internas, las organizadoras se alejaron y rompieron la amistad; sin embargo, eso no significó el fin de la campaña. Por lo tanto, en el presente trabajo se planteó la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los principales factores que originan y mantienen en vigencia al colectivo feminista peruano Ni Una Menos? Para tratar de responder a la interrogante de este trabajo de investigación, presentaremos los factores que 1 El País (2019). Cuatro años de Ni Una Menos, el movimiento que rompió el silencio de las argentinas https://elpais.com/sociedad/2019/06/03/actualidad/1559590094_787207.html 7 pueden responder la pregunta. Por ello, primero presentaremos el marco teórico; posteriormente, se presentará la literatura empírica. Después, se presentará la hipótesis y la metodología del presente trabajo de investigación. Finalmente, se presentará las conclusiones. 8 2. MARCO TEÓRICO Las colectividades feministas y la presencia femenina han estado invisibilizada hasta el siglo XIX, cuando retomaron una mayor presencia. Según Virginia Vargas (1985), en su trabajo Movimiento feminista en el Perú: Balance y perspectivas, señala que las colectividades feministas tuvieron el foco de atención en la década de los 70, en la época del feminismo moderno. Dado a los cambios económicos, políticos y sociales a partir de la década de los 50, se modernizó y democratizó más el país, las mujeres peruanas tuvieron mayor acceso a la educación, al mundo laboral, y para algunas, sobre todo, las mujeres de clase media, al control de natalidad (Vargas 1985, pp. 129 -131). En la década de los 70, surgieron un conjunto de instituciones y grupos interesados en las problemáticas de las mujeres; entre ellos, surgieron el Grupo de Trabajo Flora Tristán, la Unión Popular de Mujeres del Perú, Centro Femenino Popular, entre otros. Para Virginia Vargas, se distinguen distintas tendencias para abordar la problemática de la mujer, reflejado en sus acciones y discursos. (1) La institucional y conservadora refiere a recurrir a la capacitación y asistencia a la mujer, sobre todo, en sectores populares, con el fin brindar mayores conocimientos para mejorar el rol de esposa-madre. Además, es una relación jerárquica y vertical con las mujeres. (2) La tendencia de interés político- partidarios refiere a incentivar mayor participación femenina y aspira mayor conciencia política. Puede ser de carácter reformistas o revolucionaros. El partido o el Estado se presentan como núcleo de organización. (3) La tendencia feminista refiere a una lucha por las reivindicaciones femeninas como estar en contra los concursos de belleza y el derecho de controlar su cuerpo (Vargas 1985, pp. 131-133). Los grupos feministas en Perú son muy diversos, así como sus vertientes. Según Virginia Vargas (2008), en su trabajo Feminismos en América Latina: Su aporte a la política y a la democracia, hay tres vertientes macro en el movimiento feminista: (1) La vertiente feminista; (2) la vertiente popular; y (3) la vertiente política. La vertiente feminista “a secas” agrupa a las feministas activistas o que se están iniciando en el activismo, sin importar que posteriormente se hayan 9 aproximado a alguna organización política (Vargas 2008, pp. 35-37). Estas mujeres principalmente se dedican a identificar y denunciar la existencia de un sistema de sexo-género que subordina a las mujeres. Dentro de la vertiente política, las activistas políticas comenzaron en organizaciones, grupos o colectivos político-partidarios y luego se centraron en el movimiento feminista. Ellas buscan que los espacios públicos tradicionales se modifiquen y abrir otros nuevos para que exista una mayor participación y luchan por un reconocimiento formal y público de los derechos femeninos. La vertiente popular está conformada por mujeres que buscan satisfacer necesidades y demandas que surgen de sus roles tradicionales; son mujeres que viven en barrios marginales, e integran organizaciones de tipo paternalista o ligadas a sectores conservadoras de la Iglesia Católica. Según Silvia Barrientos y Fanni Muñoz (2014), en su trabajo Un bosquejo del feminismo/s peruano/s: los múltiples desafíos, en los años 80, el cual estuvo marcado por el conflicto interno, surgieron ONGs feministas, que contaban con financiamiento de la cooperación internacional para abordar la problemática de la mujer en aquella época. Los partidos políticos, sobre todo, los de izquierda, no incluían en sus agendas las demandas feministas (Muñoz & Barrientos 2014, pp. 639-640). Por ello, surgieron movimientos feministas independientes de otros movimientos sociales. Sin embargo, los movimientos feministas y las ONGs feministas eran organismos diferentes. Las ONGs tenían niveles jerárquicos a su interior más horizontal; respondían a resultados esperados de los financiadores externos; y brindaban un trato de "asesoría" a sus "poblaciones meta" (Muñoz & Barrientos 2014, pp. 641-642). Durante todo el gobierno de Fujimori, la institucionalización en el Estado de las causas de las mujeres se constituyó en un reto para las feministas. Además, en la Academia, se comenzó a estudiar a mayor profundidad nuevos conceptos sobre el género y los aportes del feminismo. A partir del nuevo milenio, el movimiento feminista en el Perú también se ha transformado no solo en sus discursos, sino también en su carácter jerárquico y optando por una visión interseccional. En otras palabras, se comenzó a tomar en cuenta otros factores más allá del género como el color de piel, la etnia, la 10 religión, la discapacidad, etc. Para Muñoz y Barrientos (2014), los colectivos de derechos de la diversidad sexual volvieron a relucir el problema que el Estado no aborde de manera eficiente la educación y salud sexual (pp. 643). Además, el feminismo peruano entabló un diálogo con otras colectividades y movimientos, como la indígena y LGBT. En el presente siglo, dado a las nuevas tecnologías que han surgido, los movimientos sociales se han renovado y han implementado las TIC a ellos. Las TIC permiten multiplicar las posibilidades de visibilizar y difundir los contenidos; es una buena herramienta para los movimientos sociales para que tengan mayor presencia, representación, influencia e impacto de sus demandas y luchas. Para Jorge Alberto Machado, profesor de la Universidad de Campinas en Brasil, en su presentación en el II Congreso On-line del Observatorio para la Cibersociedad, señaló que tanto actores políticos, económicos y sociales se “globalizan”, ya que incorporan nuevas TIC para poder equilibrar la desigual distribución de recursos y poder. La red virtual se convirtió en un espacio público para fortalecer las demandas de actores no estatales, así como para facilita la interacción política, social y económica (Machado 2004). Una característica importante para estas organizaciones sociales surgidas desde el plano virtual es su horizontalidad y una jerarquía no compleja. La organización se establece a través de los nodos que permite adaptar, ampliar y multiplicar las redes de manera descentralizada. Por otra parte, Machado refiere al carácter dinámico de los grupos sociales en redes que puede hacer que estos se extiendan, pero también desaparezcan. No basta con alcanzar con los objetos trazados y causar impacto, sino también evitar desaparecer por distintos factores, tanto internos como externos. Las tecnologías tienen cuatro funciones importantes en relación con los grupos sociales. (1) Función auto-reguladora: los grupos sociales tienden a crear propias normas, tanto explícitas como implícitas, dentro de la comunidad virtual (Machado 2004). Esto se debe a que en el Internet no hay una reglamentación sobre cómo comportarse en las plataformas virtuales establecidas, aunque sí existen condiciones de control y auto regulación propio de quienes tienen acceso al Internet (Machado 2004). (2) Función fáctica: las 11 TIC permiten generar acción y ejecución de proyectos e interacción de individuos (Machado 2004). La tecnología es una herramienta de y para la acción, de manera eficiente. (3) Función expresiva: el nuevo eje de acción de los nuevos movimientos sociales es el de establecer formas expresivas de la realidad (Machado 2004). Es clave que los grupos sociales puedan comunicar de manera adecuada los hechos y, al mismo tiempo, generar emociones en los individuos. El uso de símbolos, imágenes y videos en las plataformas virtuales pueden despertar ciertas emociones en los individuos y creando nodos. (4) Función unificadora: A través de las plataformas virtuales, los grupos sociales logran conectar con la sociedad civil y son capaces de unir a personas (Machado 2004). Las TIC sirven para movilizar a otros y crear nuevos grupos sociales, que, en un futuro, puede pasar al plano off-line o físico. Según, Cárcar Benito (2015), en su trabajo Las redes y los movimientos sociales ¿una acción colectiva o marketing viral?, el ciberactivismo surge como “movilización desde el conjunto de las TIC que posibilitan mayor difusión de información y una gran audiencia” (2015, p. 128). Las plataformas virtuales es un medio importante no solo para atraer a personas que ya eran pertenecientes al movimiento, sino también a las que son ajenas a ella. El ciberactivismo es el producto del deseo de cambio que, posteriormente, se traduce en un llamado a la acción, pasando del plano virtual a físico. Siguiendo la misma línea sobre la acción colectiva en relación con las TIC, es importante señalar que el feminismo también este recurso de las plataformas virtuales. El empleo de este medio se debe a que se busca una manera fácil y eficaz de expresar; sin embargo, también los movimientos sociales actuales se deben adaptar a las constantes innovaciones tecnológicas. Por lo tanto, el ciberfeminismo, el cual es otra manera de hacer feminismo, es la alianza con las TIC para poder amplificar las denuncias y coordinar estrategias y acciones. Por lo tanto, ciberfeminismo refiere a: “Aquel activismo que es consecuente con el feminismo, sus causas y luchas. En él, es primordial que las mujeres tomen un rol protagónico y se apropien de la tecnología, ayuden a construir la Web, creen comunidades y nuevas realidades 12 virtuales para deconstruir el patriarcado” (2016 ciberfeministas.org citado en Soto 2019, p.42). De acuerdo con Valeria Soto (2019), en su trabajo de tesis El poder de la interacción comunicativa en comunidades virtuales: el caso del grupo de Facebook “Ni una menos, movilización nacional ya”, refiere que el empleo de recursos en red por parte de “las mujeres, quienes elaboran estrategias colaborativas, visibilizan sus problemas y desarrollan estrategias de lucha” (2019, p. 43) son ciberfeministas. Las TIC, en conclusión, no solo permiten difusión de contenidos, sino que también crea espacios para que comunidades virtuales comparten historias y experiencias, creando, en consecuencia, redes de apoyo. 13 3. LITERATURA EMPÍRICA Las marchas multitudinarias de Ni Una Menos no solo se realizaron en Perú, sino también en varios de Latinoamérica. La primera vez que se dijo “ni una menos” fue en Argentina. El 10 de mayo de 2015, fue encontrado el cuerpo de Chiara Páez una adolescente de 14 años, quien se encontraba embarazada en aquel momento, asesinada por su novio. Este hecho movió a las organizadoras a realizar una marcha tuvo lugar el 3 de junio de 2015 teniendo como principal punto de encuentro la Plaza del Congreso en Buenos Aires y repercutió en varias ciudades de Argentina. La convocatoria tuvo la adhesión de numerosos grupos feministas y organizaciones sociales, fue difundida en redes sociales, revistas femeninas y en los diarios más importantes del país, y fue apoyada por todo tipo de personas indistintamente de su género. Al principio se trataba de un movimiento local, pero el tema rápidamente se viralizó por las redes sociales y tomó trascendencia internacional. Así mismo, en México DF, el 3 de junio del 2016, hubo una concentración en el Ángel de la Independencia en el centro de la ciudad, donde agrupaciones de mujeres, feministas y organizaciones de izquierda denunciaron los femicidios y las trágicas cifras de la violencia contra las mujeres en ese país. Entre las organizaciones convocantes, la agrupación de mujeres Pan y Rosas denunció especialmente la complicidad de las fuerzas represivas, jueces y funcionarios en las desapariciones y asesinatos de mujeres. La campaña de Ni Una Menos en Perú surge casi un mes antes de la marcha homónima, realizada el 13 de agosto del 2016. Las noticias sobre el caso judicial de Arlette Contreras y de Lady Guillén fueron los detonadores para que un grupo de mujeres se organicen y creen el movimiento. A diferencia de las feministas argentinas, Facebook fue la plataforma estelar para la creación y organización de Ni Una Menos Perú. Todo comenzó con dos publicaciones en dicha red social. La primera fue la de la egresada de filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Jimena Ledgard. El 16 de julio de 2016 hizo pública su indignación por el caso de Arlette Contreras, el cual se viralizó, y con ello la indignación. Por otra parte, ese mismo día, Kathe Soto, socióloga de la Universidad Nacional Federico Villareal, también indignada por el mismo caso, 14 hizo un llamado a la movilización. Y aunque este no se viralizó, fue gracias a Q’antu Madueño, activista feminista, que etiquetó a Kathe en la publicación de Jimena, con la intención de comunicarse Menos (Caballero 2018, pp. 101-124). Así fue como un grupo pequeño de mujeres se comenzó a contactar con Jimena y empezaron a coordinar para lo que, actualmente, es el movimiento de Ni Una Menos. El éxito de la movilización para Gerardo Caballero (2018), en su trabajo de tesis se debió por una parte a que existía una red de activistas del movimiento feminista anterior a la campaña de Ni Una Menos. Distintos grupos feministas se conocieron y comenzaron a entablar lazos no solo de trabajo sino también de amistad Menos (Caballero 2018: 80). En el año 2013, se realizó la campaña de Déjala Decidir, Esta campaña agrupó al Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, el Movimiento Manuela Ramos, Estudio de Defensa de la Mujer (DEMUS), Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (PROMSEX), Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) Perú y a Católicas por el Derecho a Decidir. Entonces, se creó una red social de activistas integrada y fuerte. En la campaña de Ni Una Menos del 2016, ese grupo solido de mujeres de una vertiente política y activistas tuvieron pugnas internas en la etapa de organización de la campaña. al éxito de la movilización la existencia previa de una red de activistas del movimiento feminista y la incorporación de un grupo de mujeres ajenas a estos círculos y que tenían distintas redes y capital social. La marcha efectuada el 13 de agosto del 2016 recibió una alta cobertura mediática y la atención de autoridades del gobierno. Sin embargo, el proceso de organización de la marcha produjo tensiones que se mantuvieron después de la marcha. En un principio se pensaba que esto se debía a una diferencia generacional en ambos grupos. Por un lado, las asambleístas eran mujeres con una experiencia en el activismo y en la participación de marchas multitudinarias. Ellas preferían realzar las asambleas de mujeres, ya que consideraban que de esta manera se podría representar a la diversidad de mujeres peruanas. Estas asambleas de mujeres se realizan en un plano físico, principalmente en grandes locales de organizaciones políticas. La organización se da a través de la 15 conformación de comisiones y reuniones. La principal característica de estas mujeres es que ya tenían una experiencia en participar en movilizaciones, como el de la campaña “Keiko No Va”. Por otra parte, las mujeres que conformaban “la cúpula”, quienes eran las mujeres que se reunieron con Jimena y Kathe, no necesariamente eran activistas o tenían la experiencia que tenía el otro grupo. Su organización comenzó en una plataforma virtual y solo tuvieron reuniones concisas y con muy pocas participantes (un máximo de 20 mujeres) sobre la realización fanpage y movilizar a los posibles manifestantes a través de Facebook. No tuvieron que crear grandes comisiones, sino, más bien, cada una tenía un rol definido. Por otro lado, las diferencias de ambos bandos también son ideológica. Desde antes de la campaña de Ni Una Menos y los inicios de la campaña Déjala Decidir, dos grupos de mujeres, que eran principalmente activistas o eran de tendencia izquierda. De esta manera, la pugna dentro de la movilización fue principalmente por la organización y las demandas. Por un lado, las asambleístas criticaban que en el grupo de la pugna no integraban a más mujeres a sus reuniones. Pero también por tener la administración de la fanpage, para así publicar sobre las convocatorias de las asambleas de mujeres. Además, hubo una disputa sobre las demandas que se iba a hacer. Además, también se les reclamaba a las mujeres que conformaban la cúpula respecto el punto final de la ruta de la marcha. Las asambleístas habían acordado en la segunda asamblea de mujeres que la marche culmine en la Plaza de San Martín; mientras que las del grupo inicial habían decidido que este culmine frente al Palacio de Justicia. Esto iba ligado también a las demandas y la diferencia de significados si la marcha culminaba es distintas locaciones. Por el lado de las asambleístas, se quería introducir la problemática de las mujeres que son mal remuneradas y la visibilización de las amas de casa. A diferencia de ellas, el grupo de Jimena querían solo limitarse a la visibilización de la violencia contra la mujer, el cual es la principal consigna de Ni Una Menos (Caballero 2018: 101-124). Para las asambleístas, la manifestación de Ni Una Menos era la ventana de oportunidad para no solo la violencia contra la mujer sino también otras agendas: 16 “Elena Mejía, en cambio, era de quienes consideraba que la marcha no debía terminar en la sede del Poder Judicial. «Cerrar en el Palacio de Justicia era, para muchas de nosotras, limitar la agenda de las mujeres a una reivindicación punitiva de la violencia patriarcal, sin visibilizar todas las otras agendas: de educación, laborales, de salud, todas las agendas de las mujeres, que no pasan solamente por el Poder Judicial»” (Elena Mejía citada en Caballero 2019: 135). Por otro lado, Valeria Soto (2019), en su trabajo de tesis, refiere que la comunidad virtual generado por Ni Una Menos que produce esta activación emocional genera al mismo tiempo, una comunidad afectiva e imaginada, por las dinámicas de sororidad y empatía. Esta comunidad virtual “articula una gama de biografías individuales que, en su conjunto, al integrarse, repensarse y generar activismo; afectan de forma colateral al cambio social” (Soto 2019, p. 43). El contar y compartir sus testimonios y experiencias fue clave para crear una base sólida de miembros de la campaña de NUM. Esto se debe a que las discusiones y debates que suceden en el espacio público, sobre todo feministas, incluye temas del ámbito privado, como es el caso de la violencia contra la mujer. Además, señala que las mujeres miembros del grupo de Facebook de NUM pudieron entender la magnitud y tuvieron una mayor sensibilidad de la problemática al participar en la campaña. La participación diversa de estas mujeres fue clave, aunque estuvieron interpeladas por el contenido publicado. Las mujeres participantes no solo modifican su conducta sino también su autoimagen, comienzan a valorar más sus capacidades y derechos, y a tener más autoconfianza. Adicionalmente, la comunidad virtual de NUM tuvo la capacidad integradora y de reflexión comunitaria. 17 4. HIPÓTESIS El objetivo principal de la presente investigación es analizar los determinantes del surgimiento y constancia en el tiempo del colectivo feminista peruano Ni Una Menos. Por ello en el presente trabajo se planteó la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los principales determinantes que originan y mantienen en vigencia al colectivo feminista peruano Ni Una Menos? Para tratar de responder a tal interrogante, es necesario conocer los determinantes que se consideran más representativos y que impactaron a su origen y permanencia. Posteriormente, se procederá a formular un conjunto de hipótesis que deber ser corroborada. Principales determinantes del origen y permanencia del colectivo feminista Ni Una Menos en Perú: Acción colectiva a través de las TIC En pleno siglo XXI, el uso de los medios tecnológicos y plataformas virtuales permiten a grupos políticos, económicos y sociales a expandir y alcanzar a un público que antes no podían hacerlo por varios factores, como por ejemplo la geografía, falta de recursos, etc. También, en este mundo más virtualizado, han surgido grupos, proyectos y campañas desde las plataformas virtuales, tales como Facebook o Twitter. Además, los medios virtuales y los cambios propios de los movimientos han permitido marcar una diferencia entre los grupos sociales actuales y antiguos, respecto a su estructura y organización. A través de los nodos, los dirigentes de los grupos sociales pueden establecer redes y ejecutar los proyectos o campañas. El hecho de no necesitar de un espacio físico para poder coordinar también facilita no solo crear la campaña, sino también para la permanencia de NUM. Las plataformas virtuales no son solo espacios públicos para la deliberación, sino también para que grupos sociales puedan surgir y crear campañas. Pero también gracias a las TIC, NUM se ha podido mantener en vigencia. El buen uso de las plataformas virtuales, evidenciado por el gran alcance que tuvo la fanpage en Facebook y la primera marcha de Ni Una Menos, facilitó la creación de nodos y redes sólidas. Jerarquía horizontal y activación emocional 18 Si bien en los grupos sociales existe una jerarquía compleja y bien estructurada, en los nuevos grupos sociales, se ha observado que tienden a tener un grupo pequeño de organizadores o dirigentes, pero no tan estructura y más de carácter horizontal. Ni Una Menos en Perú se caracterizó por abarcar a distintos colectivos feministas y mujeres que no pertenecían a una agrupación feminista. Además, este gran conjunto de mujeres era muy diversa, en ideología, religión, etc. Esto se debió a que las organizadoras de la campaña de NUM se enfocaron de tener la atención de mujeres que alguna vez ha sufrido algún tipo de abuso, desde acoso callejero hasta violencia intrafamiliar. A través de los testimonios y la publicación de las noticias sobre mujeres que habían sido violentadas en la fanpage, la activación emocional fue efectiva entre las miembros y manifestantes. La permanencia de NUM a través de los años, a pesar de los conflictos internos de las organizadoras, puede deberse a la organización horizontal y a una fuerte base de miembros del grupo, gracias a la activación emocional contante. El problema de la violencia contra la mujer sigue siendo un problema en la agenda del Estado y ello permite que NUM aún no desaparezca como muchos colectivos sociales surgidos desde las redes online. El compromiso de las miembros de NUM para erradicar todo tipo de violencia que atenta contra la mujer, en distintos aspectos de su vida, ha permitido que el colectivo no desaparezca y se mantenga en vigencia. Conjunto de hipótesis 1. La creación y permanencia de Ni Una Menos en Perú, desde el 2016 hasta la actualidad, se debe al buen manejo de las TIC y las plataformas virtuales, a través de su fanpage oficial en la red social Facebook. De esta manera, la acción colectiva a través de las TIC, permite la difusión del problema, coordinar estrategias, denunciar el problema y mayor representación. 2. La creación y permanencia de Ni Una Menos en Perú, desde el 2016 hasta la actualidad, se debe a la organización horizontal y su base de miembros sólida, gracias a una constante activación emocional. 19 5. METODOLOGÍA El presente trabajo de investigación, de carácter cualitativo, se elaborará entrevistas a las principales organizadoras que estuvieron desde la creación de la campaña. Entre ellas, se encuentran: Jimena Ledgard (filosofa y feminista), Kathe Soto (socióloga y activista feminista), Micaela Távara (performer y activista feminista), Q’antu Madueño (activista feminista), Carla Díaz (activista feminista y comunicadora), Verónica Ferrari (activista feminista), Claudia Salazar (escritora), María Angelica “Nani” Pease (psicóloga y docente), María Ysabel Cedano (abogada), Elena Mejía (activista feminista). Así como, mujeres que han participado de la campaña de Ni Una Menos, ya sea como miembros o manifestantes. Por otro lado, se elabora una línea de tiempo de la campaña de Ni Una Menos desde su surgimiento hasta la actualidad, utilizando la técnica del process tracing. Es importante conocer que sucedió en el periodo de enfriamiento de relaciones de las organizadoras y sobre las posteriores marchas después de la primera. Aún existen vacíos sobre la historia de Ni Una Menos en el Perú que no se han investigado. 20 6. CONCLUSIONES Al inicio de esta investigación se realizó una recopilación de literatura relacionada con la temática de ciberfeminismo y las TIC. El caso de Ni Una Menos es el caso más importante sobre ciberfeminismo y acción colectiva a través de las TIC más importante en el Perú. Si bien, existen casos de ciberactivismo o acción colectiva desde redes sociales; en el Perú, este es el caso más relevante no solo por el alcance e impacto que logró tener, sino también porque logró pasar de lo virtual al plano físico, offline. El empleo de la nuevas tecnología y plataformas virtuales de gran alcance por parte de actores sociales, políticos y/o económicos no es un tema nuevo. Sin embargo, respecto al caso de Ni Una Menos, no hay investigaciones que detallen sobre cómo es que este colectivo aún permanece en relevancia. La violencia contra la mujer es un problema que afecta a millones de mujeres peruanas y que, por lo tanto, es un problema que aún sigue en agenda del Estado. A través de los medios de comunicación, podemos observar y escuchar el testimonio de cientos de miles de mujeres haber sido víctimas de algún tipo de violencia. Además, de cómo año tras año, el número de feminicidios ha ido en aumento. La campaña de Ni Una Menos se ha enfocado en convocar mujeres que alguna vez han sufrido algún tipo de violencia y no necesariamente a mujeres que feministas. La campaña, por otro lado, estuvo conformado por diversos colectivos feministas, así como mujeres que no se consideraban ni feministas ni activistas. El contar testimonios y experiencia de violencias solidificó a la base de miembros del colectivo que se ha mantenido hasta la actualidad. El recurrir a una activación emocional y generar sororidad y empatía en las miembros, ha permitido que la campaña virtual no desaparezca como sucede con otros grupos surgidos desde las plataformas virtuales. Las TIC y las redes sociales sirven como espacios públicos deliberativos, pero también sirven como espacios para poder coordinar estrategias y acciones de los grupos sociales. Son herramientas digitales aliadas para las feministas para denunciar el problema, coordinar estrategias, difundir contenido y expandir sus redes. Facilitan la labor de los grupos sociales por su eficacia, rapidez y por no tener barreras geográficas. Además, es una buena herramienta que 21 compensa el hecho de que no todos los grupos sociales cuentan con los mismos recursos que otros actores. Esa desigualdad se ve disminuida por el empleo de las TIC, pero eso no asegura el éxito del grupo social, ya que el buen manejo para poder alcanzar al público objetivo es función de cada grupo social. Por otra parte, NUM logró crear una comunidad virtual, más allá del plano físico, una comunidad sorora y que aumenta con o sin la administración de las organizadoras. El caso de Ni Una Menos en el contexto peruano marcó un antes y después respecto a las luchas de los derechos femeninos. Tuvo un gran impacto en todas las esferas, política, cultural, económica, social, etc. Se puso en el foco de atención la problemática de las mujeres, que es transversal, ya que afecta a todas las mujeres, independientemente de su condición social, económica, políticas, etc. 22 7. BIBLIOGRAFÍA Barrientos, Violeta, & Muñoz, Fanni. (2014). Un bosquejo del feminismo/s peruano/s: los múltiples desafíos. Revista Estudos Feministas, 22(2), 637-645. Recuperado: el 5 de mayo de 2020 de https://dx.doi.org/10.1590/S0104- 026X2014000200015 Caballero, G. (2018). Redes sociales y feminismos en la acción colectiva: el caso de “Ni Una Menos” en el Perú. Tesis de maestría en Sociología. Pontificia Universidad Católica del Perú. Caballero, G. (2019). Usos de las redes sociales digitales para la acción colectiva: el caso de Ni Una Menos. Antropológica, 37(42), 105–128. 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