PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ FACULTAD DE PSICOLOGÍA Estereotipos sobre la profesión de la psicología: una comparación entre estudiantes de psicología de primer y último año TRABAJO DE INVESTIGACIÓN PARA LA OBTENCIÓN DEL GRADO DE BACHILLERA EN PSICOLOGÍA AUTORA Daniela Alejandra Tovar Diaz ASESOR Jan Marc Rottenbacher de Rojas 2019 Resumen El propósito de la presente investigación es explorar los estereotipos que poseen los estudiantes de psicología del primer y último año de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) sobre la profesión de los psicólogos. Asimismo, se pretende comparar los estereotipos predominantes de cada grupo para evaluar si existen diferencias en los mismos al ir culminando la carrera. Luego de hacer una revisión sobre el concepto de estereotipo y su relación con la cognición social, se pasará a examinar los enfoques con los cuales se aborda este constructo. Posteriormente, el foco de atención será puesto en los estereotipos sobre el rol de la psicología y por qué es importante que estos se analicen. Palabras clave: estereotipos, cognición social, rol de la psicología, profesión de psicología. Abstract The purpose of this research is to explore the stereotypes maintained by Psychology students of the first and last year of studies at the Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) about the psychologist’s profession. As well, this study aims to compare the predominant stereotypes in each group to evaluate if there is a difference in them when students finish their degree. After revising the concept of stereotype and its relationship with social cognition, we will examine the perspectives in which this construct has been studied. Later, we will focus on the stereotypes about the role of Psychology and why it is important to analyze them. Keywords: stereotypes, social cognition, Psychology role, Psychology profession. Tabla de contenido Introducción ............................................................................................................................... 1 Los estereotipos y la mente humana ...................................................................................... 1 Dos enfoques para abordar los estereotipos ........................................................................... 2 Estereotipos sobre el rol de la psicología ............................................................................... 3 Modificación de los estereotipos ............................................................................................ 4 Importancia del estudio de los estereotipos sobre la profesión de psicología en estudiantes de psicología ........................................................................................................................... 5 Método ....................................................................................................................................... 6 Participantes ........................................................................................................................... 6 Instrumento............................................................................................................................. 7 Procedimiento......................................................................................................................... 7 Análisis de la información...................................................................................................... 8 Resultados y Discusión .............................................................................................................. 8 La perspectiva clínica ............................................................................................................. 8 Psicología como sinónimo de “psicología clínica” ............................................................ 8 Más allá de lo clínico .......................................................................................................... 9 Prioridad del aspecto clínico de la psicología .................................................................. 10 Aprender haciendo psicología clínica ............................................................................... 11 El rol de la psicología ........................................................................................................... 12 Ayudar a las personas ....................................................................................................... 12 Responder al porqué del comportamiento ........................................................................ 12 Su rol es infravalorado ...................................................................................................... 13 Responsabilidad asumida ..................................................................................................... 14 Empatía ............................................................................................................................. 14 Rigurosidad ....................................................................................................................... 15 Contribuir a la sociedad .................................................................................................... 16 Conclusiones ............................................................................................................................ 16 1 Introducción Los estereotipos y la mente humana Los estereotipos se definen como representaciones mentales o creencias que asocian una categoría social a un conjunto de cualidades consideradas típicas de la misma (Dijksterhuis, 1996). La función de los estereotipos es ordenar y simplificar la percepción del entorno (Stangor, 2000), y categorizar al mundo externo. Este proceso de categorización implica que se atribuya de forma generalizada una serie de características, que ya estaban almacenadas en la memoria de antemano, a todo un grupo de gente (Horwitz y Rabbie, 1989). Se propone, además, que las personas emplean los estereotipos porque el ser humano no posee la suficiente capacidad como para hacer una intensa reflexión específica sobre cada individuo que conoce (Hunyady, 2004). Crear una categoría para cada sujeto u objeto con el cual un ser humano se relaciona requiere una gran cantidad de energía cognitiva. Es por tal motivo que se necesita recurrir a los estereotipos, de modo que se pueda lograr entender al mundo externo de una manera más sencilla y accesible (Stangor, 2000). Por consiguiente, las personas utilizan los estereotipos de forma recurrente y casi sin ser conscientes de ello. Por el contrario, Bodenhausen (2000) afirma que las personas prescinden de los estereotipos únicamente cuando poseen la suficiente motivación como para esforzarse en pensar más allá de estos. La simplificación del pensamiento que logran los estereotipos se da gracias a las características propias del funcionamiento de los mismos. De acuerdo con Hunyady (2004), los estereotipos no actúan por sí solos: se comportan como elementos de un mismo sistema. Lepore y Brown (2000) argumentan que este sistema sería una especie de red formada por un nodo central -la categoría social- y sus conexiones con otros nodos secundarios -las cualidades estereotípicas-. Estos autores explican que, cuando el nodo central se activa, los otros nodos conectados se van activando: unos con mayor fuerza que otros. Una vez que el estereotipo entra en funcionamiento, el acceso a las conexiones de los atributos consistentes con él se facilita, mientras que los inconsistentes se inhiben (Dijksterhuis, 1996). Así, el estereotipo va orientando la mente de modo que esta pueda procesar la información que recibe. Lo anteriormente expresado es imprescindible para entender un punto sumamente importante: a pesar de que la literatura suele estudiarlos en conjunto, los estereotipos y el prejuicio no son lo mismo. Esta precisión es significativa porque se suele asumir que los estereotipos son negativos de por sí. Esta afirmación es errada, pues los estereotipos carecen 2 de juicio de valor. Como se ha visto previamente, estos ayudan a organizar el pensamiento. Son prácticamente componentes netamente cognitivos (Fiske y Bearns, 2015). El prejuicio, en cambio, es una actitud negativa hacia un grupo (Stangor, 2000). Si bien pueden interferir en los estereotipos -como en el fortalecimiento de las conexiones entre sus nodos (Lepore y Brown, 2000)-, los prejuicios son un constructo diferente y no son de interés para este estudio. Dos enfoques para abordar los estereotipos Si bien la definición de los estereotipos está consensuada por los investigadores, sí existen diferencias en la manera en cómo ellos los estudian. A lo largo de la historia del abordaje de los estereotipos, han existido tres distintos enfoques para aproximarse a estos. Uno de ellos, tiene su origen en la teoría Freudiana, y es la aproximación psicodinámica (Hamilton y Uhles, 2000). Este enfoque es el más antiguo de los tres, y hoy en día carece de vigencia. Los otros dos, que siguen utilizándose hasta la actualidad y que se revisarán más adelante, son el enfoque individual y el enfoque colectivo (Stangor y Schaller, 2000). El enfoque individual, también conocido como el enfoque cognitivo, se centra en entender cómo el ser humano procesa la información a través de los estereotipos (Hamilton y Uhles, 2000). Esta perspectiva enfatiza el rol de los estereotipos en la organización del entorno social (Stroebe e Insko, 1989). Por lo tanto, tiene su principal interés en observar cómo estos otorgan orden y coherencia al mundo exterior de la persona. De acuerdo con este planteamiento, el individuo desarrolla creencias sobre las características de los grupos de su contexto de acuerdo a cómo va percibiendo su ambiente (Stangor y Schaller, 2000). En este sentido, al enfoque individual o cognitivo le interesa más el proceso por el cual se desarrolla un estereotipo que el contenido del mismo (Hamilton y Uhles, 2000). Por otro lado, el enfoque colectivo, llamado también enfoque sociocultural, considera que la cultura es la que genera y reproduce los estereotipos dentro de un mismo grupo (Stangor y Schaller, 2000). Esta postura afirma que las fuentes de donde se extraen los estereotipos no se limitan a la experiencia directa, sino que también provienen de los mensajes que transmiten los demás (Stangor, 2000). Por lo tanto, el enfoque colectivo o sociocultural asigna un rol muy importante al contexto, en lo que implica a la formación de los estereotipos (Fiske y Bearns, 2015). Al respecto, Hamilton y Uhles (2000) postulan que esta perspectiva considera a los estereotipos como consensos culturales en vez de creencias estrictamente personales. De esta manera, los estereotipos serían construcciones culturales (Fiske y Bearns, 2015) en las cuales se prioriza el contenido de estos por encima del proceso de su creación (Hamilton y Uhles, 2000). 3 A primera vista, el enfoque individual y el enfoque colectivo parecen ser contradictorios entre sí. A pesar de ello, Stangor y Schaller (2000) tienen una interesante postura que refuta aquella visión polarizada. Según estos autores, existe una gran compatibilidad entre ambas aproximaciones. La perspectiva cognitiva hace hincapié en los estereotipos como parte del procesamiento de la mente humana, mientras que la perspectiva sociocultural se centra en cómo los estereotipos son compartidos por un mismo grupo (Hamilton y Uhles, 2000). Ambas visiones, en conjunto, pueden explicar cómo se genera inicialmente un estereotipo y cómo luego este es reproducido por el entorno (Stangor y Schaller, 2000). Visto de este modo, el enfoque colectivo y el enfoque individual no solo son compatibles entre sí, sino también, se complementan. Estereotipos sobre el rol de la psicología Hasta el momento, se ha discutido sobre los estereotipos sin precisar mucho sobre lo que se pretende estudiar en esta investigación. Es por ello que resulta necesario hacer la precisión de que los estereotipos también pueden tener como contenido a las profesiones y sus características (Stangor, 2000). Por más abstracto que parezca el concepto profesión, la mente igual la suele esquematizar en un estereotipo para entenderla. La forma en la que hace esto es etiquetando de la misma manera a todas las personas que comparten una misma profesión (Lopez-Pacheco, 2005). Esto no se limita únicamente a las cualidades de los profesionales, sino también a las acciones que realizan como parte de su profesión. Así, se han encontrado estereotipos sobre las profesiones de contabilidad (Cory, 2006), bibliotecología (Fuentes y Leyva, 2014; Attebury, 2010), ingeniería (Castle, 2013), o enfermería (Renau y Campo, 2018). A partir de lo anterior, se puede afirmar que la psicología no se escapa del proceso de estereotipia. Ella es también sujeto de categorizaciones que muchas veces son erróneas o bastante limitadas. Aquello se hace visible en la imagen mental que tiene la sociedad sobre la profesión. Se ha encontrado que algunos grupos de personas entienden la psicología únicamente como una carrera orientada a ofrecer ayuda y consejo a individuos con patologías o con problemas (Tan y Lim, 2002; Allan y Louw, 2001). Este estereotipo corresponde a una visión limitada de la profesión, por medio de la cual se entiende a la psicología solamente desde una perspectiva clínica. Sin embargo, el caso anterior no se puede atribuir únicamente al desconocimiento de la sociedad respecto al rol de la psicología, ya que los mismos profesionales de la carrera también incurrirían en la estereotipia de la profesión. Por ejemplo, las competencias del psicólogo que más se suelen resaltar son las competencias de la psicología clínica (Castro, 2004). De acuerdo 4 con Gómez et al. (2013), este escenario se debe a que la psicología, desde sus inicios ha estado marcada por un paradigma clínico e individual. Esto ha repercutido incluso hasta en el área que corresponde a la psicología educacional, en la que se suele utilizar el modelo médico a pesar de que este no necesariamente se utiliza (Albritton, Mathews y Boyle, 2018; Méndez, 2011; Uribe, Aristizabal, Barona y López, 2009). El origen de estos estereotipos distorsionados acerca de la profesión reside, de hecho, en los medios de comunicación. De forma más específica, se encuentra en las películas y en los programas de televisión. Lamentablemente, la representación que casi siempre se presenta de los psicólogos es sumamente limitada (Michel, Cambra, Montesano y Laso, 2015). A estos se los suele personificar como equivalentes a los psiquiatras (Schultz, 2005). Por lo que el paradigma clínico-individual se sigue reforzando. Además, las películas y los programas de televisión son fuentes poco favorables para acceder a información sobre psicología (McDonald, Wantz y Firmin, 2014). Modificación de los estereotipos De acuerdo con Stangor (2000), los estereotipos son sumamente difíciles de cambiar porque existen muchos procesos que ayudan a mantenerlos. Uno de estos procesos involucra a la memoria. Cuando un estereotipo ya está consolidado, los recuerdos de eventos pasados se acomodan de modo que encajen con tal creencia (Dijksterhuis, 1996). Aquello implica que los estereotipos tienen tanta influencia en la mente como para poder modificar información que ya está almacenada en el cerebro. Otro de los procesos es la atención. La gente suele prestar mayor atención a la información que es consistente con el estereotipo que a aquella que no lo es (Hamilton y Uhles, 2000). Por lo tanto, la modificación del estereotipo es más complicada de lo que parece. Además de lo anteriormente mencionado, existe también otra dificultad para la modificación de los estereotipos. Según la postura de Trope (1989), las situaciones en las cuales se encuentra información ambigua no ayudan a cambiar los estereotipos tal como se creería. Este investigador afirma que, por el contrario, los estereotipos se consolidan con mayor fuerza, en lugar de atenuarse, ante este tipo de información ambigua. En otras palabras, cuando el ser humano se encuentra en una circunstancia en la cual no le resulta tan claro si su creencia es aplicable, el acceso a la información consistente con el estereotipo se refuerza en vez de inhibirse. A pesar de que se ha demostrado la enorme dificultad para modificar los estereotipos, existen varios investigadores (Hamilton y Uhles, 2000; Hewstone, 1989) que tienen una 5 perspectiva más positiva al respecto. Ellos afirman que los estereotipos sí pueden cambiarse, aunque reconocen que es un proceso muy complicado. Por ejemplo, Darley y Gross (2000) explican en un estudio que, ante una situación ambigua, la mente humana no emplea los estereotipos de forma automática. Ellos afirman que las personas se crean hipótesis a partir de sus estereotipos, las cuales confrontan luego con la realidad. Por lo tanto, la modificación de estereotipos sí resulta posible. Esta posibilidad permite a muchos investigadores estudiar los componentes que explican los cambios en los estereotipos. Por este motivo, han surgido varias teorías que pretenden cumplir con aquella tarea. En esta investigación, se tomarán en cuenta dos de ellas. La primera es la hipótesis del contacto. Stangor (2000) explica que esta teoría se basa en que, si las personas entran en contacto con el grupo que han estereotipado, se toparán con información que les indique que su creencia es falsa. Por lo tanto, el estereotipo irá volviéndose menos rígido y se modificará. La segunda teoría involucra al uso del lenguaje en el cambio de las creencias. Esta hipótesis se respalda en un enfoque más colectivo del estereotipo. Según esta visión, los estereotipos se aprenden y reproducen a través de mecanismos culturales, tales como los medios de comunicación (Stangor y Schaller, 2000). Y, tal como se ha señalado anteriormente, estos suelen tener representaciones limitadas sobre la profesión de los psicólogos (McDonald, Wantz y Firmin, 2014). Sin embargo, existe una forma de emplear el lenguaje para modificar los estereotipos en vez de para perpetuarlos. Esta manera es la educación, es allí donde se desatan los cambios en los estereotipos (Stangor y Schaller, 2000). McDonald, Wantz y Firmin (2014) encontraron que las fuentes que mejor difunden la imagen del rol de la psicología son la educación y los textos. Por lo que la educación puede ayudar a contrarrestar los efectos negativos que puedan surgir de los estereotipos. Importancia del estudio de los estereotipos sobre la profesión de psicología en estudiantes de psicología Ya se ha hecho una revisión sobre los estereotipos en torno al rol de la psicología y se ha discutido cómo estos suelen ser limitados e incluso negativos. Aun así, es necesario preguntarse por qué es relevante para la profesión que se estudien estas creencias en los futuros psicólogos del país. En primer lugar, porque los estereotipos no solo influyen en el pensamiento; también lo hacen en la conducta y de forma prácticamente automática (Fiske y Bearns, 2015; Hamilton y Uhles, 2000). Por lo tanto, dado que ya se precisó con anterioridad que los estereotipos de la 6 Psicología poseen una tendencia clínico-individual, se podría inferir que esto afectase la elección del rubro profesional de los estudiantes. Ahora, ¿Por qué sería negativo que los psicólogos del Perú elijan mayoritariamente el rubro clínico, tal como se hace en países como Grecia (Christodoulidi y Malikiosi-Loizos, 2019)? La respuesta es simple: la psicología tiene el potencial de aportar en todas las dimensiones que involucran al ser humano (González, González y Vicencio, 2014). Esto implicaría que, tal como argumentan Uribe et al. (2009), los psicólogos cuenten con competencias específicas para el rubro al que se vayan a dedicar. Pues hoy en día, los psicólogos trabajan en varias instituciones que poseen diversas demandas (Gómez et al., 2013). De lo contrario, el desempeño del psicólogo podría verse perjudicado de distintas maneras. Por ejemplo, en varios países el rol del psicólogo educacional se ejerce siguiendo predominantemente un modelo clínico (Méndez, 2011). Lo anterior se da a pesar de que la literatura sobre psicología educacional ha rebatido el paradigma médico hace varios años (Albritton, Mathews y Boyle, 2018) y ha remarcado que no se deben hacer intervenciones clínico-individuales (Fernández, 2011). Cambiar esta situación corresponde solo a los psicólogos (González, González y Vicencio, 2014). Es por ello que esta investigación busca contribuir a esta tarea, a través de la investigación sobre los estereotipos de la profesión. El primer objetivo es conocer los estereotipos sobre el rol de la psicología que mantienen un grupo de estudiantes de psicología del primer año y un grupo de estudiantes de psicología de último año. Asimismo, también se cuenta con el objetivo de comparar los resultados de ambos grupos para observar si los años de la carrera de psicología modifican o no tales estereotipos. Método Participantes Los participantes fueron 16 y pertenecieron a dos grupos (8 para cada grupo): el primer grupo estuvo constituido por estudiantes del primer año de carrera. Como criterio de inclusión, se consideró que los alumnos hayan elegido iniciar la carrera de psicología. También, se esperó que hayan llevado el curso de Psicología en sus estudios generales. Lo anterior debido a que se procura que los sujetos hayan sido expuestos al mismo contenido universitario respecto a la psicología. Como criterio de exclusión, se tuvo el que hayan llevado el curso de Psicología, Individuo y Sociedad en sus estudios generales, debido a que en esta materia se revisan otros campos de la psicología. Para el segundo grupo, se tuvo como criterio de inclusión que la persona esté cursando el noveno o décimo ciclo de la carrera de psicología. Se buscó que haya 7 un balance en el género de los participantes, tratando de que la mitad fuesen hombres y la mitad mujeres. El número de participantes fue determinado por el criterio de saturación, el cual se entiende como “(…) el punto en el cual se ha escuchado ya una cierta diversidad de ideas y con cada entrevista u observación adicional no aparecen ya otros elementos.” (Martínez-Salgado, 2012, p. 617) El reclutamiento de los y las participantes se dio tomando en cuenta el método de bola de nieve. Los participantes fueron contactados inicialmente por teléfono. En esta primera comunicación, se les explicaron las nociones generales de la investigación y lo que implicaba su participación. Se les mencionó la duración de la entrevista, se les dijo que la entrevista sería grabada por audio y se les preguntó su voluntad de participar. Cuando las respuestas fueron afirmativas, se coordinó la fecha, hora y lugar de la entrevista de acuerdo a la disponibilidad del participante. Una vez culminadas las entrevistas, se les pidió el contacto de personas que podrían participar del estudio. Respecto a los aspectos éticos, se consideró la voluntariedad en la participación. Esto se aseguró leyendo en conjunto el consentimiento informado, de modo que se pueda asegurar el entendimiento del documento. Se hizo énfasis en que su participación era voluntaria, que tenían la opción de retirarse en cualquier momento y que se garantiza confidencialidad. Asimismo, se consultó si la entrevista podía ser grabada. Finalmente, se les informó que los datos recolectados serán analizados con fines académicos. Instrumento Para recolectar la información, se construyeron una ficha sociodemográfica y una guía de entrevista semi-estructurada. Estas se armaron siguiendo las pautas del marco teórico. Las preguntas abiertas estuvieron orientadas a conocer la imagen que tenían ambos grupos sobre la carrera de psicología. Para verificar su efectividad, se realizaron cuatro entrevistas piloto. Dos de estas a estudiantes de primer año y las restantes a alumnos de último año. Hubo paridad en el género. Procedimiento Se contactó a estudiantes de psicología de primer y último año vía teléfono. Se coordinaron las entrevistas luego de explicarles brevemente la naturaleza de su participación y de explicarles el consentimiento informado. Las entrevistas tuvieron una duración aproximada de 20 minutos y tuvieron lugar en el campus de la universidad. Durante la entrevista, se registró la data por medio de grabaciones de audio. La entrevistadora se encargó de mantener una comunicación 8 fluida que dio confianza a los participantes. Finalmente, se realizaron las transcripciones literales de la información obtenida, cuidando la confidencialidad de la información y la fidelidad de los datos. Análisis de la información La información recolectada se examinó a partir de un análisis temático. En primer lugar, se realizó la transcripción de las entrevistas. Luego, se hizo una relectura constante del material para identificar distintos temas. Finalmente, se compararon las temáticas más representativas de cada grupo. Resultados y Discusión En esta sección, se describen los resultados obtenidos a partir de las entrevistas realizadas a estudiantes de primer y último año de psicología de una universidad privada de Lima Metropolitana. La presente investigación busca analizar si existen o no modificaciones en los estereotipos sobre la psicología en los alumnos que estudian esta carrera. Para ello, se plantean dos objetivos específicos. En primer lugar, identificar los estereotipos sobre el rol de la psicología presentes tanto en estudiantes de primer año como de último año. Y, en segundo lugar, comparar los resultados de ambos grupos. A partir de lo encontrado, los resultados se organizaron en tres ejes temáticos relacionados a la percepción de esta población sobre el rol de la psicología. En primera instancia, el eje de la perspectiva clínica hace referencia a la predominancia del paradigma clínico para entender la ocupación. Luego, se encuentra el eje del rol de la psicología. Este hace referencia a la percepción que tiene el grupo sobre el papel que desempeña la profesión. Finalmente, se tiene al eje de la responsabilidad asumida. Este hace mención a los diferentes compromisos que los estudiantes sienten que deben tener como futuros psicólogos. La perspectiva clínica Psicología como sinónimo de “psicología clínica” Un elemento que se encontró muy presente en los estudiantes de primer año de carrera fue el hecho de contemplar la psicología únicamente desde una perspectiva clínica. Se hacía mucha alusión al papel de la profesión en la salud mental, especialmente, al tratamiento de trastornos y patologías. 9 “(...) más que nada relacionado a la conducta humana, a los trastornos. Todas esas cosas. Y, pues, cómo tratarlos”. (Hombre, 18 años). “[La psicología trata] temas conductuales, salud mental, integración de alguna persona que tiene algún trastorno -ya sea en todos los ámbitos: político, educación, etcétera-”. (Mujer, 18 años). Algunas veces, inclusive, alumnos de primer año utilizaban el concepto de “terapeuta” como palabra intercambiable con “psicólogo”. “[Haría] pues, lo que hace un psicólogo. No sé si son los normales, que son los que te escuchan y te comienzan a dar… No sé cómo decirlo… No puedo encontrar ahorita una palabra clave para eso en el que tú comienzas a mejorar, a guiarte”. (Hombre, 18 años). En ambas citas, se contempla cómo los alumnos que recién ingresan presentan el estereotipo de que la psicología sirve solamente para atender a personas con problemas. Este hecho coincide con lo encontrado por Tan y Lim (2002) y Allan y Louw (2001). En sus investigaciones, se halló que un gran sector de la sociedad creía que la psicología era exclusivamente para gente con patologías. Más allá de lo clínico A diferencia de aquellos que están en el primer año, quienes ya van a terminar la carrera tienen una visión más amplia de lo que es la psicología. Ellos reconocen que esta disciplina contempla varios ámbitos de la vida de la persona, los cuales no deben ser limitados a la esfera de lo clínico. “La psicología es una ciencia muy amplia. Puede… Toca todos los temas que involucran al ser humano. Desde la población normal -como los procesos de aprendizaje, interacción social-, hasta algo más patológico como los trastornos mentales. La psicología abarca todo. Casi todos los campos, de hecho”. (Mujer, 23 años). El gran cambio que se da al estar en el último año de la carrera puede explicarse por la hipótesis del contacto explicada por Stangor (2000). Como estos estudiantes ya han pasado al menos un par de años en la facultad, han tenido varias oportunidades para encontrarse con 10 aquellas personas a quienes habían estereotipado: profesionales psicólogos. Gracias a la interacción con sus docentes -los cuales ejercen la psicología-, los alumnos que ya están por terminar se han topado con varios ejemplos de psicólogos que contradicen el paradigma clínico. Estos serían catedráticos que ejercen otras ramas de la psicología, como la educacional o la social. “Un poco prejuicioso de mi parte, déjame decirte. Pensé que se concentraba solo en lo clínico propiamente, ¿no? Bueno, salvo cuando llevé en Letras el curso de Psicología, Individuo y Sociedad. Como que me cambió la lógica, ¿no? También, se pueden entender los grupos humanos. Pero, cuando entré a facultad, como que rompió porque apareció educación. Claro. Y, ahí, fue abriendo más. Abriendo más. Si ya lo clínico me parece un terreno amplio, desde estas tres vertientes me parece mucho más amplio”. (Hombre, 22 años). En esta cita, se observa cómo los mismos estudiantes reconocen que, anteriormente, entendían la psicología como psicoterapia o desde un panorama clínico. Sin embargo, también admiten que, conforme iban avanzando sus estudios, su perspectiva sobre la carrera se fue ampliando. Esto va concorde con lo propuesto por Stangor y Schaller (2000), quienes afirman que la educación impulsa la modificación de los estereotipos. Además, lo encontrado en este estudio va de la mano con los descubrimientos de McDonald, Wantz y Firmin (2014): las mejores fuentes de representación del rol de la psicología son la educación y los textos. Prioridad del aspecto clínico de la psicología La mayoría de los participantes del primer año le concedieron un lugar preferente al área de la psicología que ve el tema de la salud mental. “[El tema más prioritario me parece] la salud mental. (...) porque todo depende de ello”. (Mujer, 19 años). Los estudiantes del último año, en cambio, mencionaron que la psicología abarca varias dimensiones y que ninguna de ellas es más importante que la otra. “No sé si haya uno que sea más prioritario que el otro. O, en todo caso, sería bien debatible decir, por ejemplo, “psicología clínica es más importante”. No necesariamente. No creo que... 11 O sea, en mi opinión, no creo que haya uno que sea más importante que el otro. Sino que, o sea, todos son importantes”. (Hombre, 22 años). Lo dicho por los alumnos más jóvenes refleja lo encontrado por Castro (2004). Este investigador se topó con que los psicólogos suelen resaltar en ellos las competencias clínicas por encima de las demás. En el caso de los mayores, esta idea parece haberse modificado. Aprender haciendo psicología clínica Concordante con algunos aspectos vistos anteriormente, se halló que los estudiantes de psicología tenían expectativas de aprender de una forma más práctica y con relación a lo clínico. Antes de iniciar la carrera, tanto alumnos de primer como último año se imaginaban que las clases de psicología iban a consistir de experiencias en donde iban a aplicar directamente lo que aprendían, lo cual veían desde un enfoque más clínico. De esa manera, se contemplaban evaluando casos, haciendo entrevistas a personas con algún trastorno o viendo cómo se hace la psicoterapia. “[Me imaginaba] cerebros. La cámara Gesell. Estar como que muy dinámico, más que nada. Por ejemplo, estudiar casos concretos. Que el paciente se encuentre ahí y que le va entrevistando el profesor y que nosotros vayamos escuchando por qué le preguntó eso, por qué se fue para acá”. (Mujer, 18 años). “Pues estaba esta idea bastante práctica, de que iba a ser más práctico que teórico. De que iba a ser más atender a pacientes, leer pero también aplicar. Psicología, en los estudios generales, no habían casos. Era más leer, estudiar bastante. Pero no había casos tal cual”. (Hombre, 22 años). Estas citas reflejan la existencia de un consenso cultural (Hamilton y Uhles, 2000) que entiende el estudio de la psicología como puesta en práctica de la psicología clínica. Probablemente, esto se deba a que los medios de comunicación suelen representar esa imagen cuando muestran la enseñanza de la carrera (Michel, Cambra, Montesano y Laso, 2015; Schultz, 2005). 12 El rol de la psicología Ayudar a las personas Un aspecto común a ambos grupos de alumnos fue el hecho de entender a la psicología como una disciplina cuyo propósito es ayudar a las personas. Al respecto, los estudiantes comentaron que una de las razones por la cual escogieron la carrera fue porque sentían que, con ella, podrían ayudar a las personas. “[Lo primero que se me viene a la mente es] ayuda. O sea, por lo que yo he visto y yo sé, es ayuda a las demás personas con sus problemas mentales o sociales, emocionales. Es que creo que lo fundamental es que [los psicólogos] están para ayudar a los demás. En lo que sea, un psicólogo puede ayudar”. (Mujer, 19 años). “[Lo que me motivó a estudiar psicología fue] en primer lugar, cuando yo era chiquita, siempre me ha entretenido esta forma de personalidad… Bueno, esta tendencia a ayudar. Siempre me ha gustado mucho estar en contacto con las personas de una manera muy íntima. O sea, cuando yo veía que tenían problemas o algo así, digamos que sentía mucha satisfacción de ayudar a la gente”. (Mujer, 22 años). Como se ve, los alumnos enfatizan bastante el rol de ayudar que la psicología posee. Asimismo, estas citas demuestran cómo la noción de apoyar se relaciona mucho con el ámbito clínico. Aquello es congruente con los estudios de Tan y Lim (2002) y Allan y Louw (2001), en los cuales se vio que las personas tienen la imagen mental de la psicología ayuda a las personas con problemas. Responder al porqué del comportamiento Una percepción que se encontró bastante en el grupo de último año, y muy poco en el de primer año, fue el acto de concebir a la psicología como una ciencia capaz de entender el porqué del comportamiento humano. Muchos hicieron mención de cómo habían decidido estudiar la carrera para satisfacer su curiosidad de entender el origen de determinadas conductas. “Creo que es la clásica, ¿no? O sea, entender la complejidad del ser humano. De hecho, desde antes de estudiar, yo veía diferentes problemáticas a nivel social. Por ejemplo, conductas de 13 adicciones. Por ejemplo, el alcohol. O conductas de violencia familiar o de enfermedades, personas con trastornos mentales, y yo no entendía mucho a qué se debía o por qué ocurría o por qué se mantenían esas conductas que son perjudiciales para las personas. Entonces, me preguntaba a qué se debe. ¿Qué es lo que pasa con estas personas? ¿Por qué son de esa manera?”. (Mujer, 23 años). “Bueno, yo siempre lo vi como una forma de dar explicación a muchas cosas. Mi interés personal siempre fue entender, comprender. Y hay personas alrededor de nosotros todo el tiempo. Entonces, muchos de los temas que yo quise tratar y siempre quería que se enfoque mi carrera era el porqué se comportan de esa forma (…) Psicología surgió en el camino. En el sentido de que, mientras estaba preparándome para la universidad, me empezaba a preguntar varias cosas. ¿Por qué la gente se comporta de tal forma? ¿Por qué yo me comporto de tal forma? ¿Por qué las personas a mi alrededor se comportan así conmigo y no con otras personas’ Era, sobre todo, esa duda. Explicar el porqué las personas se comportan de cierta forma”. (Hombre, 22 años). También, se encontraron casos en donde los entrevistados comentaban que su interés por la carrera había surgido por querer entenderse a sí mismos. “Sentía que iba a ser una carrera que me ayude no solo a ayudar a los demás, sino a mí. A entenderme a mí misma. Creo que, quizá, también eso también influenció mucho. O sea, intentar entender cosas personales (…) O sea, sentía que me iba a permitir mejor entenderme a mí misma. Mis problemas, quizá. No sé. De inseguridad o problemas, no sé”. (Mujer, 22 años). Lo expuesto muestra un hallazgo que anteriormente no se había contemplado: la elección de la profesión de psicología, aparentemente, se da como una respuesta a la intriga que surge al preguntarse sobre el comportamiento del ser humano. Esto, a diferencia de otras temáticas exploradas, se aleja del paradigma clínico e individual descrito por Gómez et al. (2013). Su rol es infravalorado Un aspecto en el que los grupos de primer y último año parecen estar de acuerdo es el pensar que el papel de la psicología no se estima lo suficiente. Los estudiantes afirman que su 14 carrera tiene mucho que aportar a la sociedad y debería estar contribuyendo mucho más de lo que hace actualmente. Dicen que, sin embargo, el quehacer del psicólogo es poco reconocido y que, por ello, no se le toma muy en cuenta. “Me gustaría que la psicología se meta más en planes nacionales, en proyectos nacionales. Pero, actualmente, estamos muy dejados de lado. Se hace muy poco. (…) No somos tomados en cuenta porque no nos toman como algo serio. Nos vulneran todavía”. (Hombre, 22 años). “(…) en este país, nadie cree que la psicóloga puede hacer muchas cosas. Pero sí puede porque todo está en la mente. Literal. (…) Ahorita, ahorita, debería aportar mucho pero no lo hace. (…) Ahorita en la sociedad, como te dije, debería tener un rol importante por muchas cosas pero no lo está teniendo porque no está sobresaliendo. Porque, quizá, no está haciendo mucho para sobresalir y para que la gente se dé cuenta de que es importante”. (Mujer, 19 años). Lo que estas citas manifiestan es que los estudiantes se encuentran descontentos con el imaginario que la sociedad mantiene sobre el rol de la psicología. Esto podría ser una respuesta natural a la representación sumamente limitada que tienen los psicólogos en los medios de comunicación (Michel, Cambra, Montesano y Laso, 2015). Responsabilidad asumida Empatía Una característica destacada por ambos grupos fue la empatía. Según los estudiantes, es indispensable que los psicólogos dispongan de aquella cualidad para poder trabajar. Consideran que la profesión va de la mano con este aspecto y que este no puede dejarse de lado, pues constituye parte del rol de la carrera. Para ellos, la empatía significa querer escuchar a la otra persona, ser más humanitario y sensible. “[La psicología aporta el] ser empático con las personas, aprender y conocer el uno del otro, saber escuchar y no cerrarnos en un círculo. (…) Y, sobre la psicología que quería, (…) tratar con las personas de la manera más asertiva, saber escuchar y que sea tanto buen profesional como persona”. 15 (Hombre, 18 años). “(…) conozco a algunos compañeros que saben bastante y sí lo reconozco, pero no tienen ese lado empático a pesar de que estudian la carrera. Y sí he conocido a varias personas que siento que no son para nada empáticos, para nada sensibles. Y siento que necesitamos nosotros día a día vivirlo porque, si no tenemos un estilo de vida así, entonces ¿cómo vamos a aportar o a ayudar a los demás? No hay forma”. (Mujer, 23 años). El contenido de estos extractos parece demostrar que existe un consenso cultural sobre las cualidades de los psicólogos (Hamilton y Uhles, 2000). Dado que el ser empático apareció en ambos grupos, esto podría indicar que la imagen mental que tiene la sociedad sobre la psicología, en este aspecto, coincide con la de los mismos profesionales. Aquello podría explicarse debido a que, como se vio anteriormente, la psicología suele estar relacionada con la ayuda (Tan y Lim, 2002; Allan y Louw, 2001) y la empatía es una característica muy asociada a ella. Rigurosidad Un rasgo que solo destacaron personas del último año y, curiosamente, únicamente mujeres fue la presencia de la rigurosidad en la puesta en práctica de la psicología. Se hizo mención a que hay que tener sumo cuidado al tratar con las personas. Se afirmó, además, que aquello incluye el que la psicología se comporte más como una ciencia. Es decir, que se vaya actualizando constantemente y se sustente en una base empírica. “No estaba tan consciente de lo que implicaba la ética en el trabajo como psicólogo porque estás tratando con seres humanos. Entonces, cualquier aspecto en que lo veas es súper delicado y tienes que ser muy cuidadoso con cómo vayas a abordarlo, lo que sea que vayas a abordar. Y, también, esto de que la psicología está siempre en constante actualización. No sé. Que las teorías pasadas que se daban por hechas y, ahora, se entienden cosas nuevas del ser humano”. (Mujer, 22 años). “Yo creo que la psicología nos permite… nos vuelve mucho más cuidadosos. Mucho más experimentados. Nos da el conocimiento para saber cómo actuar. Siento que, por más ganas que tengas de ayudar, tienes que tener el conocimiento y la práctica necesaria para poder realizar una buena práctica pre profesional”. (Mujer, 23 años) 16 Así, se observa cómo las alumnas le conceden una especial importancia a la rigurosidad a la hora de ejercer la psicología. Se hace alusión, además, a que este nivel de cuidado es muy alto en la carrera. Las estudiantes admiten que, así como la voluntad de asistir al otro, la rigurosidad es sumamente importante en la profesión. Es más, van de la mano. Aparentemente, la noción que se suele tener del psicólogo que ayuda (Tan y Lim, 2002; Allan y Louw, 2001) se convierte, más bien, en una “ayuda responsable” al ir culminando la carrera. Contribuir a la sociedad Durante las entrevistas, se encontró que participantes del último año consideraron que la psicología sirve para contribuir a la sociedad. Esta cualidad estuvo ausente tanto en las mujeres como en los hombres de primer año. Asimismo, no se presentaron en los hombres que están por terminar sus estudios. En cambio, las mujeres mayores fueron quienes lo percibieron como una responsabilidad propia de la carrera. En este sentido, consideraron que es un deber que el conocimiento y las herramientas que aporta la psicología se empleen para el bienestar de la sociedad. “Creo que es muy importante no solamente quedarte con los conocimientos sino, también, hacer algo más allá con grupos, con personas que lo necesitan para hacer cambios”. (Mujer, 23 años). “[Creo que aportaré] desde mi forma de concientizarme mucho más acerca de problemáticas y poder hacer algo al respecto. No solamente con los brazos cruzados. No solo se trata de investigar e investigar y quedarte con el conocimiento, sino también impartirlo”. (Mujer, 23 años). Semejante al caso anterior, la creencia de que los psicólogos están para ayudar (Tan y Lim, 2002; Allan y Louw, 2001) se amplía y convierte en una suerte de responsabilidad mayor. La ayuda se transforma en un quehacer necesario para quienes ejercen la psicología y se direcciona a realizar un aporte a nivel social. Esta acción es contemplada no como una característica propia del psicólogo, pero sí como un deber que este tiene que poner en práctica. Conclusiones Frente a lo analizado, se puede afirmar que sí existe un cambio en los estereotipos sobre el rol de la psicología en estudiantes de primer y último año de carrera. Esta transformación se 17 da, especialmente, en lo que a la perspectiva clínica concierne. Los alumnos del primer año presentan nociones que asemejan la psicología a la rama clínica. En cambio, los mayores tienen una visión más amplia de la profesión, incluyendo otras áreas como la educacional y la social. Sin embargo, reconocen haber tenido esta visión más clínica en los primeros años de universidad. A pesar de las diferencias, sí se hallaron coincidencias entre ambos grupos. Tanto alumnos de primer como de último año consideran que la psicología cumple el rol de ayudar a las personas. Asimismo, mantienen la postura de que la empatía es esencial para el desempeño de los psicólogos. Lo visto anteriormente permite comparar los estereotipos de la sociedad, que se muestran en los alumnos que recién están ingresando a la carrera, con los que se mantienen dentro de la misma profesión, representados por los estudiantes de último año. Como se puede observar, el paradigma clínico e individual sigue muy presente en la sociedad. Por el contrario, este parece haberse superado en quienes ejercen la psicología. Los profesionales de esta disciplina deben asumir la responsabilidad de educar a la población respecto a las funciones de la psicología. De esa manera, las personas podrán ser capaces de demandar profesionales en las áreas que les competen a diferencia de como se hace hoy en día. Por otro lado, lo expuesto en este trabajo permite entender un poco mejor cómo se van formando estereotipos respecto a un rasgo sobresaliente de la psicología: el ser una profesión que ayuda a las personas. Al inicio de la carrera, se tiene la idea de que ayudar a los demás es una labor fundamental de la profesión. A pesar de ello, no se tiene un sentido de responsabilidad tan marcado como sí lo poseen las personas de último año. Este grupo considera que la voluntad de ayudar es insuficiente. Afirman que la psicología implica también deberes como el practicar conductas rigurosas y el hacer una contribución a la sociedad. Por lo que se puede decir que la característica de “ayudar”, conforme se va avanzando en la carrera, forma conexiones con otras cualidades tales como la responsabilidad. Por ende, el estereotipo se ampliando. La presente investigación tuvo algunas limitaciones que se presentaron en el trabajo de campo realizado. En primer lugar, la dificultad para encontrar estudiantes de primer año. Debido a la falta de contactos, fue difícil conseguir participantes. Fue por ello que se contó con menor tiempo para analizar lo obtenido. En segundo lugar, es difícil contrastar los resultados obtenidos en el presente estudio, ya que no se encuentran investigaciones que traten el tema de los estereotipos de la psicología en estudiantes de la carrera. Menos aún, con la población con la que se trabajó. Como sugerencias, se propone aprovechar los centros de representación estudiantil para facilitar el acceso a la población deseada. Se podría realizar, por ejemplo, una convocatoria 18 abierta que sea difundida por los representantes. Por otro lado, sería conveniente incluir la variable de género en la investigación para indagar por qué existen algunas diferencias en sus respuestas. Asimismo, se propone como una posible línea de investigación realizar el mismo estudio pero con una muestra compuesta por alumnos de distintas universidades. 19 Referencias Albritton, K., Mathews, R. y Boyle, S. (2018). Is the role of the school psychologist in early childhood truly expanding? A national survey examining school psychologists' practices and training experiences. Journal of Applied School Psychology, 1-19. Allan, A. y Louw, D. (2001). Lawyers’ perception of psychologists who do forensic work. South African Journal of Psychology, 31(2), 12. Attebury, R. (2010). 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