PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ FACULTAD DE DERECHO ANÁLISIS DE LA INCORPORACIÓN DE LA ECONOMÍA CIRCULAR EN LA LEGISLACIÓN SOBRE RESIDUOS SÓLIDOS DE CONSTRUCCIÓN Y DEMOLICIÓN EN EL PERÚ Tesis para optar el Título de Abogada que presenta la Bachiller: Aritha Sabina Neyra Mejia Asesor: Pablo Guillermo Peña Alegria Lima, 2022 2 La elaboración de esta tesis no hubiera sido posible sin el apoyo y orientación constante de mi asesor, el profesor Pablo Peña Alegría, a quien le agradezco por sus acertados comentarios y retroalimentaciones. Asimismo, le agradezco a Dios por permitirme llegar al punto en el que me encuentro y acompañarme en cada etapa de mi vida. Finalmente, pero no menos importante, les agradezco a mis padres Sabina Mejia Moquillaza y Jesús Neyra Misagel, a quienes les dedico esta investigación, por su apoyo constante en toda mi carrera profesional y por motivarme a ser mejor cada día. Son los mejores ejemplos de perseverancia y superación. 3 RESUMEN En la actualidad en el Perú se vive una problemática alarmante respecto a la inadecuada disposición de los residuos sólidos de construcción y demolición (RCD) que genera impactos negativos ambientales y en la salud de los ciudadanos principalmente. En ese sentido, la solución para esta problemática radica en implementar la economía circular, herramienta y estrategia que permitirá evitar generar dichos residuos, o en su defecto, disponerlos adecuadamente. En esta tesis pretendo analizar esta figura y su implementación en el Perú. Mi hipótesis es que el marco jurídico peruano no incorpora adecuadamente la economía circular, y que, de hacerlo, se lograría una sustancial mejora en la gestión de los RCD en el Perú. La tesis se divide en cinco capítulos. El primero presenta el marco teórico aplicable así como las ventajas y puntos a tener en cuenta en la implementación de la economía circular en cada etapa de la construcción; el segundo presenta la problemática actual así como los derechos afectados; el tercero analiza el marco regulatorio vigente, así como los instrumentos de planificación nacional, en aras de verificar si se inserta o no la economía circular en el ordenamiento jurídico peruano; el cuarto presenta un análisis de las normas desarrolladas a la luz del “Protocolo de gestión de RCD en la Unión Europea”, el cual es utilizado como referente para analizar si la regulación peruana desarrolla e incorpora buenas prácticas de economía circular; y, finalmente, el quinto recoge las conclusiones de cada capítulo y confirma la hipótesis. Asimismo, este último capítulo resalta la necesidad de trabajar en un marco normativo general que regule (i) la fase previa a la generación del residuo (prevención) y (ii) la fase posterior a la generación (gestión propiamente dicha). La tesis termina listando recomendaciones puntuales para implementar adecuadamente esta estrategia de economía circular. 4 ÍNDICE INTRODUCCIÓN ................................................................................................ 6 Capítulo 1: La economía circular como herramienta para una gestión integral de los residuos sólidos de construcción y demolición (RCD) .................................... 8 1.1. ¿Qué es la economía circular y por qué deberíamos incorporarla? ......................... 8 1.2. ¿Cómo se debe incorporar la economía circular en la gestión integral de RCD? 15 1.2.1. La jerarquización de las operaciones como premisa básica ........................ 15 1.2.2. Las fases del ciclo de construcción ...................................................... 19 A. Fase de Planificación y diseño ................................................................ 20 B. Fase de Obtención de recursos y materiales .............................................. 27 C. Fase de Ejecución de la obra ................................................................. 33 D. Fase de Uso y mantenimiento y rehabilitación ........................................... 34 E. Fase de Fin de vida útil .......................................................................... 35 F. Fase de Gestión de residuos sólidos ........................................................ 36 1.3. Otros aspectos relevantes transversales para lograr la transición a la economía circular en la construcción ...................................................................... 39 1.4. Conclusión del capítulo 1 ....................................................................... 42 Capítulo 2: Panorama de la inadecuada gestión de los RCD: consecuencias y afectaciones a los derechos humanos .............................................................. 44 2.1. La actividad inmobiliaria en el Perú y los impactos que genera ....................... 44 2.2. ¿Cuál es la situación actual de los RCD en el Perú? ..................................... 47 a. El derecho al medio ambiente sano ..................................................... 54 b. Otros derechos conexos .................................................................... 58 b.1. El derecho a la salud ................................................................... 58 b.2. El derecho al agua ...................................................................... 60 b.3. El derecho a la vivienda digna ....................................................... 62 2.3. Conclusión del capítulo 2 ....................................................................... 66 Capítulo 3: Análisis del marco legal de los Residuos Sólidos de la Construcción y Demolición (RCD) en el Perú .................................................... 68 3.1. La Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos .......................................... 68 3.2. El Reglamento para la Gestión y Manejo de los Residuos de las Actividades de la Construcción y Demolición ..................................................................... 73 3.3. El Proyecto de Nuevo Reglamento de Gestión y Manejo de Residuos Sólidos de Construcción y Demolición ..................................................................... 76 3.4. Instrumentos de planificación ¿Qué criterios de circularidad se incorporan? 82 3.5. Conclusión de capítulo 3 ........................................................................ 88 5 Capítulo 4: El marco normativo actual en el Perú a la luz del Protocolo Europeo ............................................................................................................ 90 4.1. SECCIÓN PRIMERA: LINEAMIENTOS PARA LA ETAPA PREVIA A LA GENERACIÓN DEL RESIDUO ..................................................................................................... 92 4.1.1. Gestión y garantía de la calidad ............................................................... 93 4.1.2. Condiciones marco y políticas .................................................................. 95 A. Marco reglamentario adecuado ........................................................... 96 B. Aplicación de la norma ..................................................................... 103 C. Contratación Pública ....................................................................... 112 D. Concienciación, percepción del público y aceptación ............................... 113 4.1.3. Conclusión de la sección primera ........................................................... 114 4.2. SECCIÓN SEGUNDA: LINEAMIENTOS PARA LA ETAPA POSTERIOR A LA GENERACION DEL RESIDUO ........................................................................... 115 4.2.1. Identificación de los residuos, separación según origen y recogida ................ 115 A. Identificación de los residuos ............................................................ 116 I. Definiciones claras e inequívocas ............................................... 116 II. Auditorías previas .................................................................. 118 III. Plan de Gestión de Residuos ..................................................... 120 B. Separación según origen .................................................................. 122 I. Separación de materiales ......................................................... 122 II. Eliminación de residuos peligrosos (descontaminación) .................. 123 C. Recogida para reciclaje y reutilización ................................................ 124 I. Demolición y desmantelamiento selectivos .................................. 124 II. Operaciones in situ adecuadas .................................................. 125 III. Reducción de envases .............................................................. 125 D. Supervisión ................................................................................... 126 4.2.2. Logística de los residuos ................................................................... 126 4.2.3. Procesamiento y tratamiento de residuos .............................................. 130 4.2.4. Conclusión de la sección segunda ........................................................ 135 Capítulo 5: Conclusiones y Recomendaciones................................................. 136 SECCIÓN PRIMERA: CONCLUSIONES GENERALES .............................................. 136 SECCIÓN SEGUNDA: RECOMENDACIONES ........................................................ 139 ANEXO 1………………………………………………………………………………………………144 BIBLIOGRAFÍA…..…………………………………………………………………………………145 6 INTRODUCCIÓN Hoy en día vivimos una problemática de inadecuada disposición de residuos de construcción y demolición que son arrojados al mar y a los ríos de nuestro país, generando serias consecuencias no solo en el medio ambiente, sino en la salud de los ciudadanos, así como en el acceso al agua libre de contaminación y a una vivienda digna. El origen de dicho problema descansa en el hecho que en la actualidad tenemos un marco normativo que facilita la aparición de este tipo de situaciones; y, asimismo, esto persiste en la medida que no se ha incorporado una herramienta que es vital para cambiar la situación y evitar la generación de los residuos: la economía circular. Así, en el presente trabajo sostenemos la hipótesis de que el marco jurídico peruano existente no incorpora adecuadamente la economía circular y que, de hacerlo, se lograría una sustancial mejora en la gestión de los residuos sólidos de construcción y demolición. Esto ha sido reconocido en parte por el legislador, quien ha incorporado esta herramienta como un principio de la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, ante lo cual nos hacemos la siguiente pregunta: ¿realmente la incorporación de este principio implica la inserción efectiva de la economía circular en nuestro marco regulatorio o es un simple enunciado sin mayor desarrollo legislativo? El presente trabajo pretende demostrar la hipótesis señalada y también responder a la pregunta planteada en el párrafo precedente, para lo cual se dividirá en cinco capítulos. En el primero, se presenta el marco teórico aplicable a la economía circular, señalando sus ventajas y las consideraciones que sustentan por qué conviene incorporarla en todas las etapas de la construcción y no solo en la gestión, de manera que despliegue todos los impactos positivos que conlleva. En el segundo capítulo se presenta la problemática actual causada por la inadecuada regulación existente de los residuos de construcción y demolición en el Perú y por la ausencia de las buenas prácticas de economía circular en la misma. En ese sentido, busca demostrar al lector cual es el estado de la cuestión y los derechos afectados con la problemática (medio ambiente sano, salud, agua y vivienda). El tercer capítulo analiza el marco regulatorio aplicable vigente a la gestión de residuos sólidos en el Perú, así como los instrumentos de planificación nacional de residuos sólidos en aras de verificar si es que se inserta o no la economía circular en la regulación. 7 El cuarto capítulo presenta un análisis de las normas antes desarrolladas a la luz de los estándares señalados en el “Protocolo de gestión de residuos de construcción y demolición en la Unión Europea”, el cual puede servir como guía útil para analizar si la regulación peruana desarrolla e incorpora buenas prácticas de economía circular. Este documento ha sido elegido en el presente trabajo como instrumento de análisis debido a que contiene un desarrollo exhaustivo acerca de la economía circular que puede ser interesante y beneficioso para nuestro contexto. En este capítulo concluimos en la necesidad de contar con un marco normativo general que regule (i) normas enfocadas hacia la prevención del residuo (etapa previa) y (ii) normas que regulen la gestión de los mismos, una vez generados (etapa posterior), con el fin de lograr incorporar de manera efectiva y eficiente la economía circular en el Perú. La tesis termina confirmando la hipótesis, demostrando que el marco normativo actual no incorpora adecuadamente la economía circular en los residuos generados en el ámbito del sector construcción. Así, en el quinto capítulo presentamos las conclusiones generales del presente trabajo y brindamos recomendaciones para hacer efectivas las buenas prácticas de economía circular en nuestro marco jurídico. 8 Capítulo 1: La economía circular como herramienta para una gestión integral de los residuos sólidos de construcción y demolición (RCD) En el presente capítulo se pretende explorar el concepto de economía circular como herramienta que contribuya a la mejora de la gestión integral de los RCD. Para ello, primero se analizará el concepto de “economía circular”, sus alcances y el objetivo que persigue; y, posteriormente, se evaluará cómo se inserta en la gestión integral de los residuos sólidos de construcción y demolición a través de buenas prácticas. En algunos casos, cuando se estudia la posibilidad de insertar la economía circular en el sector construcción se piensa únicamente en la “gestión de los residuos sólidos” como la etapa final de la construcción en la que se disponen de los mismos. Sin embargo, vamos a demostrar que la economía circular en la construcción debe entenderse de manera integral. Esto último implica que debe entenderse como un todo, desde inclusive la planificación y diseño, siguiendo con el uso, la reutilización, reparación o reciclaje, posteriormente la gestión y finalmente la reinserción nuevamente en la economía, como veremos en el presente apartado. Por lo tanto, cuando hablamos de insertar la economía circular en el sector construcción aplicada a este tipo de residuos, debemos entender primero que estamos frente a un cambio de paradigma que involucrará a toda la cadena de valor de la construcción. En ese sentido, en este capítulo vamos a responder la pregunta ¿es suficiente que la economía circular se incorpore únicamente en la fase final de las etapas de la cadena de construcción o puede ser incorporada en todas las etapas? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo debe implementarse entonces la economía circular en toda la cadena constructiva? Para dar respuesta, vamos a describir las principales etapas de la cadena constructiva y como se aplica la economía circular en cada una. 1.1. ¿Qué es la economía circular y por qué deberíamos incorporarla? Se han escrito diversos libros, artículos y comentarios sobre la economía circular, dada su relevancia por la situación actual de crisis ambiental que atraviesa el planeta. Esta situación intenta ser remediada por los países del mundo para lo cual proponen diversas estrategias, entre ellas, la de economía circular, como una alternativa amigable para el medio ambiente y que también permite oportunidades de crecimiento sostenible y desarrollo económico. Esta alternativa que tomó importancia a partir de 1980 nace en contraposición del modelo lineal, el cual prevalece en la actualidad, heredero de la Revolución Industrial que consiste en “extraer, producir, consumir y tirar” fundamentado en dos principios: 9 crecimiento económico permanente y consumo constante. Dicho sistema además se basa en el supuesto de la existencia de una oferta constante y económicamente viable de recursos naturales para todos, dando origen a un sistema depredador que no tiene en cuenta las externalidades ambientales generadas ni las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que genera (Green Building Council España, 2021, pág. 4). Hoy en día, al enfrentarnos con un déficit en la explotación de los recursos naturales causado por este modelo lineal que se asentó y adquirió mayor fuerza a mediados del siglo XIX, se hace necesario cuestionarnos acerca de qué otros modelos pueden permitir el desarrollo de la sociedad manifestado en la creación de ciudades, edificios, oficinas, etc., sin tener que contar con dichos recursos por su situación de escasez. La respuesta está en la economía circular, la cual puede ser entendida como modelo, estrategia o herramienta como veremos en los siguientes párrafos; y, que, integrada en el sector construcción puede generar impactos positivos que permitirán el desarrollo de la sociedad sin el desgaste de los recursos que en la actualidad se encuentran en situación de agotamiento o próxima desaparición. Así pues, la economía circular es presentada como la alternativa al actual modelo de producción y consumo, con la capacidad de resolver retos medioambientales, al mismo tiempo que genera oportunidades de negocio y crecimiento económico: “Se propone como la alternativa lógica y viable, que corrige los principales problemas de la linealidad y pretende conseguir que los productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor en todo momento o lo que es lo mismo residuos cero” (Arroyo, 2018, pág. 79). Asimismo, de acuerdo con la Asociación Española de Normalización, la economía circular tiene como principal objetivo mantener el mayor tiempo posible el valor de los recursos invertido en los productos y servicios, extrayendo su valor máximo mientras estén en uso y recuperando y regenerando productos y materiales al final de su vida útil. Esta perspectiva circular influye en todas las etapas de la cadena de valor y exige que se prioricen medidas como: (i) la maximización del valor del producto fabricado, de sus componentes y materiales, aumentando su durabilidad, reutilización, facilidad de reparación y reciclabilidad de sus materiales; (ii) el reconocimiento de la fase de diseño y del análisis de ciclo de vida (ACV) como herramientas efectivas; (iii) la priorización del uso de recursos renovables; (iv) la identificación de oportunidades para el uso de residuos y subproductos como materias primas secundarias; entre otros (s/f: pág. 5). 10 Por lo antes expuesto, la economía circular ha sido considerada también una herramienta económica. Para la Fundación para la Economía circular es así, en tanto su objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible y que se reduzca al mínimo la generación de residuos. Se trata de implementar una nueva economía, circular -no lineal-, basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía; asimismo, destaca el hecho que genera empleo y genera eficiencia1. Siguiendo lo comentado por la Asociación Española de Normalización, la economía circular contribuye con frenar la creciente escasez de recursos y mejorar su eficiencia, a través de la recuperación del valor existente en dichos residuos, la implementación de procesos que permitan la optimización del rendimiento del uso de recursos utilizando menos materia de partida para generar la misma cantidad de recurso, la incorporación de estrategias para mejorar la eficiencia (reciclaje, recuperación y reutilización, conocidas como las 3R); asimismo, contribuye con la reducción en la generación de residuos, lo cual es un resultado directo de las acciones del modelo circular (s/f, pág. 5). En la actualidad, los datos cuantitativos sobre economía circular en el mundo son los siguientes según el Circularity Gap Report 2021 (pág. 10): a) El mundo en la actualidad es 8.6% circular, mientras que en el 2018 era 9.1%, esto es, el porcentaje ha disminuido y hace tres años, se insertaban más materiales utilizados en la economía que ahora. b) Para limitar el calentamiento global se necesita duplicar la tasa actual a un 17% para cumplir con los objetivos climáticos. Para ello, es necesario enfocarse en los siete sectores de: moda, comunicaciones, construcción y vivienda, transporte, salud y alimentación. Sobre estas recae el 50% del potencial de duplicación de la circularidad mundial2. En este punto, el sector vivienda y construcción es clave y ello también ha sido reconocido por ARUP, el cual ha identificado que tres mil millones de toneladas de materias primas son destinadas a la industria de la ingeniería y la construcción3. Asimismo, en relación a lo comentado, la Fundación Ellen MacArthur ha señalado que las ciudades desempeñan un papel fundamental ya que se prevé que la cifra de 1 Para mayor información revisar https://economiacircular.org/economia-circular/ 2 Lo cual ha sido enfatizado por Felipe Ossio (2021, a). 3 Para mayor información revisar https://www.arup.com/es-es/our-firm/arup-partnerships/ellen- macarthur. https://economiacircular.org/economia-circular/ https://www.arup.com/es-es/our-firm/arup-partnerships/ellen-macarthur https://www.arup.com/es-es/our-firm/arup-partnerships/ellen-macarthur 11 población mundial que vive en zonas urbanas aumente hasta en un 66% para el 2050, lo cual implica que la necesidad de poner un marco circular en torno al desarrollo urbano es crucial (2015, pág. 41). Esto ha sido reforzado por Martínez y Porcelli, quienes han identificado que con el aumento de la clase media global se agravará también la condición del planeta, de persistir el modelo lineal, ya que “la clase media global se multiplicará más que por dos de aquí a 2030, hasta alcanzar prácticamente los 5 mil millones de personas que se sumarán a los hábitos del consumo” (2018, pág. 132), lo cual implicaría además un aumento de costos, pérdidas económicas y residuos estructurales, riesgos de suministros y deterioro de los sistemas naturales (2018, pág. 133). Felipe Ossio (2021) señaló que la industria de la construcción es uno de los cinco sectores claves para incorporar la economía circular en el mundo en la medida que representa 1/3 del consumo mundial de materiales y de la generación de residuos4. Siguiendo lo expuesto, la Comisión Europea5 acusa también acerca de lo nocivo que son los impactos del sector construcción y edificios e incide en impulsar mayor eficiencia en los materiales de construcción para beneficio del medio ambiente. “El entorno construido tiene repercusiones significativas en muchos sectores económicos, en el empleo local y en la calidad de vida. Exige ingentes cantidades de recursos y absorbe alrededor del 50 % de todos los materiales extraídos. El sector de la construcción es responsable de más del 35 % del total de los residuos generados en la UE. Se estima que las emisiones de GEI resultantes de la extracción de materiales, la fabricación de productos de construcción, y la construcción y renovación de edificios oscilan entre el 5 % y el 12 % de las emisiones nacionales totales de GEI. Una mayor eficiencia de los materiales podría suponer un ahorro del 80 % de esas emisiones” (Hertwich, E y otros6 citados por Comisión Europea 2020) Por ello, para contrarrestar la situación actual de desgaste de nuestro ecosistema ocasionada por el sector construcción, se deben implementar nuevas técnicas que estén alineadas a la economía circular, pero sin dejar de lado la promoción del sector y su crecimiento, en la medida que es uno de los más importantes para lograr el desarrollo de las ciudades. 4 EL 35% de los residuos del mundo están asociados a la industria de la construcción (Ossio 2021, e). 5 En el Nuevo Plan de acción para la economía circular en acción para la economía circular de fecha 11 de marzo de 2020. Para mayor detalle ver https://eur-lex.europa.eu/legal- content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:52020DC0098&from=PT. 6 En la publicación: Resource Efficiency and Climate Change: Material Efficiency Strategies for a Low- Carbon Future. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX%3A52020DC0098&from=PT https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX%3A52020DC0098&from=PT 12 En esa línea, Ossio ha señalado la importancia económica del sector construcción al afirmar que el mismo aporta normalmente entre un 6 y un 10% del PIB de los países y genera una gran cantidad de empleo asociado a los sectores más vulnerables, por ello es incluso llamado el “termómetro de la economía” y tiene un impacto relevante en el desarrollo socioeconómico de un país; no obstante, también es un sector que genera grandes volúmenes de residuos conforme a lo expuesto (2021, e). En ese sentido, es fundamental que la economía circular se inserte en la construcción en aras de tener un planeta más comprometido con el cuidado al medio ambiente, la salud de la población y también la economía. Para ello, Ossio (2021, c) sostiene que se deberán considerar los siguientes ejes para implementar los principios de la economía circular en el sector aplicado al ámbito de los RCD: Primer eje - Diseño y construcción circular: Los proyectos deberán adaptarse a las necesidades en constante cambio de los usuarios, extendiendo al máximo la vida útil del producto mediante la reparación y/o sustitución de los componentes, debido a su capacidad de desmontaje, deconstrucción (por capas, privilegiar conexiones mecánicas por químicas, entre otras estrategias). Segundo eje – Utilización de materiales disponibles, edificios existentes, también llamada “minería urbana”: La infraestructura existente representa los materiales que vamos a tener para reutilizar o reciclar en el futuro, no siendo necesario seguir usando materiales vírgenes, sino que, de los existentes, se podrán deconstruir, reutilizar y reciclar los materiales señalados. En este punto también recae la importancia del diseño que debe incorporar la etapa de deconstrucción. Asimismo, se deberá garantizar la calidad de los materiales y que legalmente ello sea aplicable. Tercer eje - Desarrollo de nuevos modelos de negocio: Los cuales deberán permitir crear valor agregado a lo largo del ciclo de vida dentro de los ciclos cerrados de materiales. Respecto al beneficio económico, se han pronunciado Cuevas y Ossio (2021, b) quienes sostienen que la economía circular implementada en los RCD genera ahorro pues al conocer cuánto se genera, se compra menos material y además al tener previsto desde un inicio cuánto se va a usar, se evita generar residuos que después representarán un gasto para su disposición, como parte de las obligaciones legales de las constructoras. Siguiendo a Cuevas (En Ossio 2021, b) este beneficio económico impacta además en todos los actores de la cadena constructiva, siendo que, debemos ver la economía circular en el sector también como una oportunidad de negocio pues termina siendo poco rentable cómo se vienen llevando los procesos constructivos hoy en día, lo cual 13 impacta negativamente en la constructora porque termina pagando por un transporte de material que nunca debió ser comprado, en resumen, paga por la ineficiencia en la gestión del RCD. De hecho, el 40% de desechos de la obra es aire, y eso se paga (el transporte de aire). La empresa entonces paga las ineficiencias de la gestión del residuo. Por ello, es importante notar la importancia de la buena gestión. De la misma manera, hay un impacto negativo para los trabajadores. Por ejemplo, muchas constructoras hacen que sus trabajadores tengan el sábado como día de limpieza de obra. Al comenzar a cambiar sus hábitos de trabajo en la obra implementando la economía circular, evitan por ejemplo de tener que acudir los sábados, ya que todos los días al final de cada día se separan los residuos contribuyendo a la buena gestión. Finalmente, hay un impacto también en los usuarios finales porque el precio del bien inmueble refleja, en parte, el costo de los materiales. Al prever exactamente cuánto material se va a utilizar se evitan compras innecesarias y los precios también bajan porque disminuyen los materiales y el costo de su disposición al ser menor cantidad (Ossio, 2021, e). La importancia del tránsito de este sector en la economía circular ha sido reconocida también por el presidente de la Asociación Española de Demolición, Pablo Budía quien ha manifestado que lo es “tanto por la cantidad de recursos naturales que moviliza – especialmente no renovables-, como por el capital que genera”; asimismo, ha señalado que la transición hacia una economía circular conllevaría una importante reducción de la explotación de recursos naturales y del impacto ambiental; y, un incremento en el restablecimiento y recuperación de los recursos naturales, si se regeneran en las etapas requeridas (2020)7. Siguiendo con lo señalado, los residuos que se generan en una obra de construcción tienen impactos negativos en el medio ambiente según Felipe Ossio (2021, e) porque “aumentan la vulnerabilidad urbana mediante inestabilidad de los terrenos y alteración de los drenajes naturales, además de la contaminación ambiental asociada de suelo y aguas, degradando también el paisaje, ocasionando pérdida de la capa vegetal y de la fauna”. Así pues, la economía circular nos traería grandes beneficios ambientales ya que su aplicación en la industria de la construcción podría reducir las tasas de emisión de 7 2020. Ver declaraciones en https://www.interempresas.net/ObrasPublicas/Articulos/299080-El-eco-de- la-economia-circular-en-el-sector-de-la-construccion.html https://www.interempresas.net/ObrasPublicas/Articulos/299080-El-eco-de-la-economia-circular-en-el-sector-de-la-construccion.html https://www.interempresas.net/ObrasPublicas/Articulos/299080-El-eco-de-la-economia-circular-en-el-sector-de-la-construccion.html 14 forma rentable y lograr un ahorro energético de más del 30% de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente8. Por ello es importante que se tome en cuenta ya que, en caso contrario, el planeta puede verse seriamente afectado. Esto ha sido advertido por diversos autores quienes señalan que “se ha evidenciado que, de continuar con el estilo de economía lineal, para el año 2050 se necesitarán tres veces más de materiales, 70% más de alimentos y la necesidad de agua y energía aumentarán en un 40%” (Barret et al. Citado por Falappa et at., 2018, pág.5). Los residuos de construcción también generan impactos sociales porque los RCD se generan en comunas pudientes y terminan en sectores de menores recursos, lo cual fomenta la segregación social y resalta las diferencias en las condiciones de vida de los ciudadanos, dependiendo de su situación económica, siendo menos favorecidos los sectores más empobrecidos. Al existir impactos ambientales, sociales y económicos, la solución pasa por una gestión sustentable (Ossio, 2021, e). En ese sentido, la solución sustentable atiende a la economía circular pues ésta es la herramienta que permite lograr el objetivo de sostenibilidad. Para reforzar ello, el contexto del COVID-19 también propicia el tránsito hacia un modelo más circular, en cuestionamiento al modelo económico surgido a partir de la crisis: “En el marco de la pandemia de la COVID-19, y el cuestionamiento generalizado del modelo económico existente que ha surgido a raíz de la crisis, la economía circular ofrece un marco para que América Latina se replantee su futuro. La recuperación económica en el período pos-COVID-19 requerirá un modelo económico que propicie el bienestar, aumente la resiliencia y beneficie a las empresas, las personas y el medio ambiente a través del desacoplamiento del desarrollo socioeconómico y el consumo de recursos. La economía circular representa una alternativa atractiva frente al modelo lineal que impera en el mundo desarrollado” (Schroder et at, 2020, pág. 17). Como vemos, es importante la incorporación de la economía circular en el contexto actual que estamos atravesando, de pandemia global, en tanto es una alternativa que propicia el bienestar general, es decir, no solo para el medioambiente sino 8 Según Strongforms en “Economía circular y la Construcción”. Para mayor detalle, revisar el siguiente link: http://strongforms.com/economia-circular-y-construccion/ http://strongforms.com/economia-circular-y-construccion/ 15 también para los actores involucrados en el sector construcción y para la población en general. El tema ambiental es de vital importancia; no obstante, no hay que dejar de lado que también la economía circular en el sector tiene ventajas económicas y sociales muy interesantes que no se deben perder de vista pues tienen un impacto a nivel de la sustentabilidad que el planeta requiere actualmente. Por todo lo expuesto, resultaría ampliamente beneficioso incorporar la economía circular en el sector construcción el cual, como hemos señalado, constituye un factor clave en la transición a este nuevo modelo en todo el mundo ya que trae ventajas transversales y que impactan a nivel ambiental, económico y social. 1.2. ¿Cómo se debe incorporar la economía circular en la gestión integral de RCD? Una vez expuestos los alcances y el objetivo principal de la economía circular vamos a analizar cómo se debe insertar en la gestión integral de los RCD. Para empezar, debemos señalar que la economía circular apunta hacia la aplicación de una jerarquización de operaciones respecto a los residuos y al tratamiento de los recursos para evitar la generación de los mismos, lo cual siempre debemos tener en cuenta y que después veremos cómo se concretiza en buenas prácticas. Para esto último, es necesario que se distingan las fases de la construcción pues como veremos, en cada una de ellas se deben implementar determinadas acciones a seguir para afirmar que efectivamente se está aplicando la economía circular mediante las operaciones de la pirámide invertida. En ese sentido, antes de explicar las fases mostraremos la pirámide invertida, llamada así pues va de lo más simple a lo más complejo; y, analizaremos cada una de las operaciones que propone aplicar la economía circular. 1.2.1. La jerarquización de las operaciones como premisa básica Las actividades que incorpora la pirámide son la prevención, minimización, reutilización/reacondicionamiento, reciclaje, valorización/recuperación de energía y finalmente disposición. IMAGEN 1 - PIRÁMIDE INVERTIDA DE ACTIVIDADES QUE PROPONE LA ECONOMÍA CIRCULAR 16 Gráfico 19 Gráfico 210 Gráfico 1- Elaboración y fuente: RECYTRANS (2013). Gráfico 2- Elaboración y fuente: INSTITUTO NACIONAL DE APRENDIZAJE (s/f). De esta forma, siempre será necesario tener en cuenta estas actividades. Como vemos, en ambos gráficos están incluidas las tres erres ya conocidas: Reducir, reutilizar, reciclar. No obstante, se han añadido otras a tener en cuenta también, en tanto según Ocampo (2013) las tres erres han evolucionado y ahora son rechazar, reducir y reutilizar (pág. 1). A continuación, para tener mayor claridad, vamos a definir estas actividades de forma que engloben las principales características que se les atribuyen. En primer lugar, siempre está la prevención, el evitar generar el residuo, El mejor residuo es el que no se genera como señaló Jose Luis Gallego (201911). Ello también está ligado con el rechazo consistente en “evitar comprar artículos o materiales innecesarios que al fin y al cabo pueden ser sustituidos por otro más eficiente como producto y a nivel socioambiental” (Ocampo, 2013, pág. 1). Asimismo, según la Corporación de Desarrollo Tecnológico – CDT (2020), en adelante la “Corporación”, es necesario tomar en cuenta cuatro hitos dentro del ciclo de vida del proyecto de forma prioritaria: (i) el diseño, (ii) la compra de materiales, (iii) su posterior manejo y (iv) la ejecución de los procesos constructivos, para disminuir los residuos y sus impactos asociados. Las estrategias son eco-diseño en el proyecto, uso de tecnologías en procesos, modulación y estandarización de medidas a partir del diseño, sistemas de 9 Fuente: RECYTRANS (2013). Para mayor información ver https://www.recytrans.com/blog/jerarquia-de- residuos/ 10 Fuente: INSTITUTO NACIONAL DE APRENDIZAJE (S/F). Para mayor información ver https://www.ina- pidte.ac.cr/pluginfile.php/59118/mod_resource/content/8/recurso3-DGIRS/index.html 11 José Luis Gallego, naturalista y autor de Plastic Detox. 5x10 ideas para reducir el plástico en tu día a día. Para mayor información ver https://www.efeverde.com/noticias/jose-luis-gallego-residuo/ https://www.recytrans.com/blog/jerarquia-de-residuos/ https://www.recytrans.com/blog/jerarquia-de-residuos/ https://www.ina-pidte.ac.cr/pluginfile.php/59118/mod_resource/content/8/recurso3-DGIRS/index.html https://www.ina-pidte.ac.cr/pluginfile.php/59118/mod_resource/content/8/recurso3-DGIRS/index.html https://www.efeverde.com/noticias/jose-luis-gallego-residuo/ 17 gestión y control de calidad y capacitación a los trabajadores de obra para lograr la concientización y el compromiso transversal (Corporación, 2020, pág. 11). En segundo lugar, tenemos la minimización referida a la generación del recurso, esto es la reducción. Se apunta a la idea de no generarlo. Según Ocampo “se busca disminuir el uso de energía y materiales de consumo, se utiliza al máximo lo que se tiene y se reduce la generación de residuos desde su origen” (2013, pág. 2). Para la Corporación (2020) la reducción enmarca el plan macro y es ahí donde se centran las acciones para minimizar los residuos que no se lograron prevenir en la etapa previa, el objetivo es reducir al máximo la generación de RCD valorizables y no valorizables, disminuyendo el volumen de los que entran y salen. Las estrategias asociadas son: optimización de procesos, alianzas y acuerdos con personal externo (subcontratos y proveedores, cambio de soluciones por materiales reutilizables) (pág. 11). En tercer lugar, se incluyen las actividades de reutilización y reacondicionamiento que son muy importantes porque también van en la línea de la prevención y minimización. Siguiendo a Ocampo (2013) al reutilizar los residuos con el fin de darles mayor tiempo de vida útil se reducen gastos económicos y contaminación (pág. 2). A diferencia del reciclaje, “tiene por objetivo usar un material o recurso sin la necesidad de recurrir a un nuevo ciclo productivo para su utilización” (Corporación, 2020, pág. 12). Se puede utilizar en la misma obra u otra con procesos de preparación, y la ventaja frente al reciclaje es que no requiere energía, agua y recursos para transformar el residuo en un nuevo producto (Corporación, 2020, pág. 12). Posteriormente, en cuarto lugar, la Corporación (2020) incorpora el reciclaje, consistente en un proceso industrial que convierte el residuo en una nueva materia prima de un producto o un proceso, para lo cual se requiere de un proceso de transformación (pág.12). En quinto lugar, se prevé la valorización y el tratamiento. La valorización involucra llevar a cabo procesos o procedimientos técnicos o biológicos que permiten la recuperación del material, en todo o parte o inclusive el aprovechamiento energético. Por su parte, tratar un material implica que antes de la disposición final se lleven a cabo acciones de tratamiento pues pueden contener agentes perjudiciales al ambiente o a la salud (Ocampo, 2013, pág. 2). 18 Cabe resaltar en este punto que, para Ocampo, el reciclaje forma parte de la valorización, a diferencia de lo que sostiene la Corporación, la cual lo considera una actividad independiente, separada y distinta a la valorización, postura a la cual nos adherimos a efectos del desarrollo del presente trabajo. En ese sentido, para la Corporación (2020), la valorización energética post reciclaje consiste en obtener energía calórica de ciertos materiales que cumplen con la condición de ser combustibles y tengan poder calorífico, mediante procesos térmicos fuera de obra que implican contratar con una empresa que se dedique a ello. El problema de esta industria es su poco desarrollo (pág. 13). En quinto y último lugar está la disposición. Según Ocampo (2013), una adecuada disposición se logra “mediante la implementación técnica y científica a través de tecnologías y métodos de prevención” (pág. 2). La disposición también es llamada eliminación y siempre tiene que ser en un lugar autorizado. Para la Corporación, la disposición es el último eslabón que debe considerarse únicamente cuando no se haya podido gestionar el residuo mediante alguna de las alternativas antes indicadas y debe ser “en sitios autorizados por la autoridad, según el tipo de residuo y en ubicaciones próximas a la obra, cumpliendo con la legislación, reglamentación y normativa vigente” (2020, pág. 13). Adicionalmente a lo expuesto, se debe tener en cuenta que ya se ha adoptado una estrategia para un entorno construido sostenible de carácter integral, entendida como un todo y no excluyente en el “Nuevo Plan de Acción para la economía circular por una Europa más limpia y competitiva” emitido recientemente en el año 2020. El Plan se encuentra alineado conforme a lo que venimos señalando acerca de la gestión integral ya que se toman medidas para todo el ciclo de vida de las infraestructuras y no únicamente en la gestión, entendida como la última etapa. Las actuaciones en el Nuevo Plan de Acción antes mencionado son las que permitirán incorporar de manera efectiva la economía circular y son las siguientes: “1. Abordará las prestaciones de los productos de construcción en materia de sostenibilidad en el contexto de la revisión del Reglamento sobre los productos de construcción y, en particular, la posibilidad de introducir requisitos sobre el contenido reciclado para determinados productos de construcción, teniendo en cuenta su seguridad y funcionalidad. 19 2. Promoverá medidas para mejorar la durabilidad y adaptabilidad de los activos construidos en consonancia con los principios de la economía circular aplicables al diseño de edificios, y elaborará libros digitales del edificio. 3. Utilizará la herramienta Level(s) para integrar la evaluación del ciclo de vida en la contratación pública y el marco de la UE para unas finanzas sostenibles, analizará la conveniencia de fijar objetivos de reducción de carbono y explorará el potencial del almacenamiento de carbono. 4. Considerará la posibilidad de revisar los objetivos de recuperación de materiales fijados en la legislación de la UE para los residuos de construcción y demolición y sus fracciones de materiales específicos. 5. Promoverá iniciativas para reducir el sellado del suelo, rehabilitar solares abandonados o contaminados e impulsar el uso seguro, sostenible y circular de suelos excavados (subrayado y énfasis propio) (Comisión Europea, 2020)” Entonces, es importante tener en cuenta estos lineamientos que ha considerado la Unión Europea de cara a la inclusión de la economía circular, para poder aplicarlos en el Perú y en Latinoamérica según nuestro contexto, como veremos en el presente trabajo. A continuación, entraremos a revisar en el siguiente apartado, cómo se deben incluir las actividades que propone la economía circular en cada fase de la construcción. 1.2.2. Las fases del ciclo de construcción No hay una única clasificación respecto de las fases que componen la cadena de valor, cadena de construcción o el ciclo de vida de las infraestructuras. En ese sentido, por ejemplo, tenemos una clasificación propuesta en Colombia, específicamente por el Departamento de Planeación Municipal de la Alcaldía de Santiago de Cali, que señala que las etapas serían (I) Producción de Materiales de Construcción, (II) Construcción, (III) Uso y Operación y (IV) Terminación del Ciclo de Vida de Edificaciones e infraestructura (Bravo Germán y otros, 2021, pp. 13). Por otro lado, en Chile, como parte del tránsito a una economía circular en el sector construcción, la Corporación de la Cámara Chilena de la Construcción trabajó un documento denominado “Introducción a la economía circular en la Construcción. Diagnóstico y Oportunidades en Chile” en el cual se contemplan también las etapas del ciclo de vida de la construcción que son: (I) Obtención de materia Prima, (II) Manufactura, (III) Diseño, (IV) Planificación, (V) Construcción, (VI) Montaje, (VII) Operación, (VIII) Mantenimiento; y, (IX) Fin 20 del ciclo de vida, consistente en deconstrucción, desmontaje, reutilización, reciclaje, etc. (2020, pág. 9). En España también se ha trabajado esta división de etapas de forma mucho más desarrollada que los dos ejemplos que preceden. Así, en el Congreso Nacional del Medio Ambiente 2018, la Fundación CONAMA desarrolló las fases de la construcción, siendo (I) Extracción de Materias primas, (II) Fabricación, (III) Planificación y diseño, (IV) Ejecución, (V) Uso; y, (VI) Fin de vida (2018, pág. 54). Hemos englobado estas clasificaciones y concluimos que las fases de la construcción que incorporen la economía circular son las siguientes, para efectos del presente trabajo: 1. Planificación y diseño 2. Obtención de recursos y materiales 3. Ejecución de la obra 4. Uso, mantenimiento y rehabilitación 5. Fin de vida útil 6. Gestión de los residuos sólidos En ese contexto, en los siguientes párrafos vamos a (i) analizar cada una de las fases indicadas, (iii) desarrollar las buenas prácticas orientadas hacia aplicar la economía circular y en ese sentido, las acciones que deben exigirse en cada una para efectivizar el tránsito hacia la circularidad; y, (iii) detallar por qué estamos incluyendo la fase de “gestión de residuos sólidos” como parte de la cadena constructiva. Finalmente, no hay que perder de vista que, de acuerdo a todo lo expuesto, la economía circular fomenta el paradigma de no generar residuos y únicamente en el caso que se generen se debe atender a las distintas actividades señaladas. Además, se tiene que otorgar al residuo la cualidad de recurso pues de esta forma aumenta su valor y tiene propiedades beneficiosas, como veremos en el presente trabajo. A. Fase de Planificación y diseño Si bien la mayoría de las clasificaciones que hemos expuesto opta por iniciar el ciclo de construcción con la etapa de obtención/extracción de materia prima ya que, de acuerdo a como se lleva el proceso de construcción en la actualidad, esto se da primero, consideramos que la etapa inicial idealmente sería la planificación y el diseño. 21 Ello debido a que esta etapa es clave para evitar la generación excesiva de RCD, como hemos señalado “el mejor residuo es el que no se genera”. Esto a su vez trae consecuencias positivas y repercute en las siguientes etapas, por ejemplo, evita la extracción indiscriminada de materias primas que es parte de la etapa de obtención de recursos y materiales, según veremos más adelante. En la subetapa de planificación se deberá tener en claro cuántos residuos se generan en la actualidad por una sola obra (elaboración de diagnóstico) y cuánto es la cantidad de materiales que se utilizarán para la edificación. Con ello, se puede conocer el exceso que en la actualidad se adquiere, y, por ende, que origina el residuo per se. Asimismo, se debe sacar el dato de cuánto es el porcentaje de recuperación de los residuos generados mediante técnicas como el reciclaje o la valorización. Esto a su vez se traduce en dinero, pues la disposición de RCD es un gasto en el cual deben incurrir las constructoras, por lo que, de esta forma, tendremos un presupuesto más real y también data sobre los porcentajes de recuperación, lo cual en conjunto servirá para las siguientes obras que ejecuten las constructoras en el marco del desarrollo inmobiliario que se atraviesa mundialmente en los últimos años. Para lograr lo antes indicado, será importante tener documentos e instrumentos de planificación que respalden esta data y estos costos económicos. Con ello, se puede formular una nueva propuesta a nivel constructivo y económico, favoreciendo a todos los actores involucrados. Asimismo, el documento de planificación de obra debe considerar el diseño y los usos aplicables que se hayan previsto para la obra en el futuro, así como las piezas desmontables, entre otras características que vamos a detallar a continuación que pertenecen a la siguiente subetapa de diseño. El diseño es fundamental en el ciclo constructivo en la medida que, si se quiere implementar la circularidad en los RCD, los productos deben ser diseñados desde el inicio para ser deconstruidos, según lo señado por la Fundación Economía Circular (s/f)12; y, asimismo, deben tener en cuenta el eco-diseño, el cual permitirá optimizar los procesos de construcción y contribuir al cuidado del medio ambiente. 12 Para mayor detalle ver sitio web de la Fundación dedicado a la Economía circular: https://economiacircular.org/economia-circular/ 22 Cerdá y Khalilova (2016, pág. 401) señala lo siguiente acerca del eco-diseño: “Por tanto, el Eco-diseño da lugar a productos hechos con menos recursos, siendo éstos renovables y reciclados, evitando materiales peligrosos, y con componentes que tienen mayor duración y son más fáciles de mantener, reparar, actualizar y reciclar. Se pueden distinguir dos enfoques: rediseño de productos con el objetivo de conseguir mejoras de productos existentes, y diseño de nuevos productos que sean eficientes en cuanto a recursos y que puedan ser reparados, actualizados y reciclados” (EEA, 2016). (El subrayado y énfasis es nuestro). Al respecto, incluyen también las reglas de oro establecidas por Luttrop y Lagerstedt (2006)13 que debe presentar el Eco-diseño de productos; y, si bien estas reglas han sido pensadas para implementar el Eco-diseño en los productos en general que requieren un cuestionamiento a cómo se están produciendo en la actualidad (celulares, laptops, etc.) son perfectamente aplicables al sector construcción y a las edificaciones. En ese sentido, entre las reglas de oro están principalmente, la minimización de consumo de energía y recursos en fase producción y transporte del producto, durante la vida útil del mismo (en este caso, de la edificación); promover la larga duración para los productos, especialmente para productos con mayores impactos ambientales significativos después de la vida útil del producto; invertir en materiales de calidad, tratamientos de acabado o arreglos estructurales para proteger a los productos de la suciedad, corrosión y desgaste, dando larga vida así como mantenimiento minimizado; promover la actualización, reparación y reciclaje, utilizando pocos materiales, simples, reciclados, no mezclados, y evitando aleaciones; utilizar el mínimo de elementos de unión y tener en cuenta diferentes impactos ambientales del uso de tornillos, soldaduras, encajes y bloqueos; entre otros (Cerdá y , 2016, pág. 401). Entonces, es importante que el eco-diseño se incorpore no solo para la creación de nuevos productos, sino también para la mejora de los productos existentes, permitiendo su reutilización y nuevos enfoques. En la misma línea, Galle y otros (2019) en el libro “Design quatilies to guide and inspire building designers and clients” (págs. 2 y3) han previsto dieciséis cualidades arquitectónicas que el diseño circular debería considerar. Para 13 «EcoDesign and the ten golden rules: generic advice for merging environmental aspects into product development». Journal of Cleaner Production, nº 14, pp. 1396- 1408 23 facilitar la revisión de las mismas, hemos elaborado el siguiente cuadro en base a lo señalado por los autores: CUADRO 1 – CUALIDADES ARQUITECTÓNICAS N° Cualidad Descripción 1. REEMPLEO Elementos de construcción que estén en el sitio (obra) o que sean recuperados de otros edificios. Tener en cuenta la reutilización de materiales. 2. RECICLAJE Materiales que tengan componentes reciclados (o al menos un porcentaje) porque así no se utilizan materiales vírgenes y por tanto mantenemos los recursos en circulación, que es uno de los principios de la economía circular. 3. RENOVABLE Materiales que sean renovables garantiza que van a volver al sistema y que no tendríamos el conflicto de usar elementos finitos con sus correspondientes consecuencias ambientales y sociales. 4. COMPOSTABLE Materiales de origen biológico que se descompongan en sustancias naturales porque así se facilita el reingreso al sistema desde el lado biológico. 5. SEGUROS Y SANOS Componentes que no generen daño ni al ambiente ni a los humanos (usuarios) por su utilización o reciclaje. Se debe evaluar cómo los elementos se comportan al momento de reciclaje, considerar qué va a pasar a la salida también del ciclo respecto al material. 6. PUROS Materiales de un único material y no mixtos. Al ser más puros es más fácil su valorización y se considera también mayor capacidad futura de valorización. Si a la salida del material no podemos separarlo va a terminar en un vertedero, el elemento puro favorece porque no se tiene este problema. 7. DURABLE Componente que dure y soporte al desgaste además que soporte mucho tiempo la utilización y la reutilización (incluyendo montaje y desmontaje). 8. SIMPLE Que revista de soluciones fáciles, sin mucha tecnología. 9. MANEJABLE Diseñar componentes que puedan ser tomados, desplazados, manejados fácilmente (evitar demolición, promover deconstrucción). 10. ACCESIBLES Componentes que puedan ser recuperados fácilmente, que acceda sin perder valor porque esto también permite la reparación. 11. REVERSIBLE Privilegiar las uniones mecánicas por sobre las químicas, para favorecer la desmontación. 24 12. INDEPENDENCIA Ensamblar componentes de modo que estén estructural, funcional y geográficamente separados. 13. COMPATIBILIDAD Usar componentes que puedan ser intercambiados y recombinados, si el diseño es estandarizado podrá ser usado por otras opciones en el futuro. Esto favorece además a la valorización. 14. MULTIPROPOSITO/ ADAPTABILIDAD Diseñar edificaciones y espacios que apoyen necesidades cambiantes sin reparaciones. 15. VARIEDAD Considerar diversidad en el diseño. No se trata de que una sola solución se aplique a todos los casos o proyectos, cada proyecto tiene que ser analizado. Se deben tener en cuenta todas al momento de diseñar o construir. 16. LOCALIZACION Y ENTORNO Reconocer y contribuir a desarrollar las cualidades del lugar donde se ubique el proyecto, uso de materiales locales, mano de obra local como único sistema, considerando los impactos. De esta forma también se fomenta el principio de pensamiento sistémico. Elaboración: Propia Fuente: CAMBIER, C.; ELSEN S.; GALLE, W.; LANCKRIET, W.; POPPE J.; TAVERNIER, I. y VANDERVAEREN, C. (2019). Building a circular economy Design qualities to guide and inspire building designers and clients. ISBN 978-94-91912-13-9. (páginas 2 y 3) El diseño además debe cumplir con los criterios de ecoeficiencia y ecoefectividad. Ossio (2021, f) sostiene que se debe crear valor para captar el beneficio. En ese sentido, propone dejar los conceptos de demolición y obsolescencia económica, sino que se diseñe para la adaptabilidad. Pero ¿qué es la obsolescencia económica? Primero hay que entender la obsolescencia en general como fenómeno físico (deterioro de los materiales), así como resultado de las actividades humanas donde factores funcionales y económicos juegan un rol importante. En lo que respecta a edificios, se da cuando el objeto ya no cumple su propósito. Así, hay numerosas categorías asociadas a la obsolescencia de los edificios: técnica, económica ambiental, funcional, estética, etc. (Ossio, 2021, f). En ese sentido, en la actualidad el fin de vida de los proyectos de construcción viene dado por la obsolescencia económica; ello implica que ya no es rentable tener los recursos dispuestos de ese modo (en la obra) y se terminan quitando para hacer un nuevo bien; o también por la obsolescencia funcional, esto es, la incapacidad del bien para adaptarse a un nuevo uso. 25 De hecho, según Ossio (2021, f) en Chile, casi el 90% de demoliciones surgen de una obsolescencia económica del bien y solo un 4% corresponden a la durabilidad de los materiales u obsolescencia técnica.. Esta situación es alarmante, teniendo en cuenta que el objetivo de la economía circular es mantener los recursos el mayor tiempo posible al máximo de su valor. Desde la construcción, conviene entonces mantener el edificio la mayor parte del tiempo vigente con distintos usos, distintos usuarios y composiciones e incluso frente a cambios externos como los climáticos para maximizar el potencial de mantenimiento de los recursos, como venimos señalando; y así también evitar la obsolescencia económica en la construcción. Cabe resaltar que, es más circular que un edificio se mantenga en el tiempo, que, a través de procesos como el reciclaje se mantengan los componentes del bien en el tiempo. Ahí radica la importancia del diseño y de incorporar el criterio de duración, adaptabilidad y todo lo señalado en el presente capítulo en aras de evitar que la obra caiga en obsolescencia. Al respecto, también se ha pronunciado la Unión Europea en el Nuevo Plan de Acción antes comentado, cuando señala que para la circularidad y el diseño ecológico estudiará la posibilidad de regular varios aspectos, entre ellos: aumentar el contenido reciclado de los productos sin menoscabo de su rendimiento y su seguridad; limitar el uso de productos de un solo uso y contrarrestar la obsolescencia prematura; prohibir la destrucción de los bienes duraderos que no hayan sido vendidos; incentivar los «productos como servicios», en este caso refiriéndonos concretamente a los Edificios, u otros modelos similares en los que los productores conservan la propiedad del producto o la responsabilidad por su rendimiento a lo largo de su ciclo de vida; entre otros (Comisión Europea, 2020). La adaptabilidad juega un rol importante para evitar la obsolescencia. En la construcción, otorga la capacidad de adaptarse a las necesidades de los usuarios en el tiempo o de adaptarse a varios tipos de usuarios o a varios tipos de usos del mismo proyecto y hacer frente factores externos. Al respecto, en el documento escrito de la Conferencia para el Instituto Tecnológico de la Construcción del 5 de abril de 2021, se recoge la idea de “reutilización adaptativa”, esbozada en el manual para las administraciones locales “Circular Economy in the Built Environment: Opportunities for local Governments”, la cual sostiene que debe prevalecer sobre la demolición y la 26 nueva construcción para satisfacer la demanda del mercado de diferentes usos (Cortinas, 2021, pág. 21). Asimismo, se propone que la prioridad sea aumentar el uso y la ocupación tanto de edificios existentes como de los nuevos, y que estos últimos deberían ser proyectados considerando la flexibilidad y la adaptabilidad para que puedan ofrecer diferentes usos a corto y largo plazo (Cortinas, 2021, pág. 21). La adaptabilidad debe ser general y el desarrollo sustentable de edificaciones abarca tres conceptos, según Ossio (2021, d): 1) Versatilidad: implica que un producto tenga distintas funciones o usos desde el diseño. Por ejemplo: un estacionamiento nocturno que durante el día es mercado. 2) Flexibilidad: es la capacidad de adaptarse a cambios sustanciales, involucra adaptación y remodelación. Por ejemplo: un edificio de oficinas que se convierte después en edificio habitacional. 3) Capacidad de expansión: promueve menos espacios y capacidad que se añade tolerancias estructurales. Finalmente, en relación a los materiales y diseño, si bien hemos señalado la importancia de contar con productos existentes y que los que se fabriquen tengan cualidades que permitan su larga durabilidad en el tiempo, reconocemos que hay casos en donde es imperante el uso de nuevos materiales, particularmente de construcción. En ese sentido y en lo que respecta a este tipo de productos, se debería “hacer uso de materiales que se encuentren en la naturaleza de manera abundante y cuyo aprovechamiento requiera la mínima cantidad de energía, sería conveniente además que la generación de residuos no fuera excesiva y finalmente que no fuera necesaria la adición de gran cantidad de productos químicos para los procesos de transformación” (Diaz, 2016). Al respecto, ahondaremos con mayor detalle en el siguiente punto. En resumen, las subetapas de planificación y diseño están sumamente ligadas en tanto una no funciona sin la otra. Es decir, para incorporar la economía circular en la construcción se deberán cumplir con ambas y completar así la primera etapa de la cadena del ciclo de construcción. Así, en la subfase de planificación se incorporará el diagnóstico de la situación, los encargados se plantearán metas de reducción al respecto y se 27 proyectará un costo real como presupuesto de obra. En esta etapa además deberán incorporarse exigencias a los administrados tales como contar con instrumentos de planificación que ayuden posteriormente a la supervisión. Aunado a ello, se incorporarán los ítems de diseño a tomar en cuenta, esto es, el listado de materiales de construcción a ser utilizados en la edificación que cuenten con características circulares y además los usos previstos para la obra (en la actualidad y en el futuro). Adicionalmente, al diseñar la obra los encargados deberán incorporar el criterio de eco-diseño y diseño sostenible antes expuesto en la propia edificación, así como las cualidades arquitectónicas detalladas con la finalidad de la edificación sea circular y por ende sostenible en el tiempo. Esto implica que pueda ser utilizada varias veces haciendo mantenimientos, pequeñas remodelaciones, asignando otros usos, según corresponda, para evitar llegar a la demolición final. B. Fase de Obtención de recursos y materiales En la construcción se utiliza una combinación de recursos y materiales, entre ellos recursos naturales como el agua, la arena y la madera; y, recursos materiales como el cemento, la piedra, el ladrillo y el fierro, según el Manual de Construcción de la Unión Andina de Cementos – UNACEM (2013: págs. 7-11). Estos recursos y materiales son los más básicos y los cuales a su vez son ingredientes para la elaboración de otros materiales más complejos, tal es el caso del concreto, el hormigón, entre otros. Adicionalmente existen otros materiales secundarios que también son utilizados para construir una edificación; por ejemplo, tubos, bloques, entre otros. La diferencia entre los recursos naturales y los materiales utilizados recae en que para la producción de los materiales primero se debe extraer ciertas materias primas y/o recursos naturales y, posteriormente implementar una fase de producción de los mismos, a su vez esto permite nuevamente la generación de otros materiales más complejos. De hecho, por citar un ejemplo de lo que implica la generación de materiales más complejos a partir de recursos y materiales de construcción, tenemos el caso del cemento, a partir del cual se genera el concreto y el hormigón. El cemento como tal “vierte a la atmósfera la industria del cemento vierte a la atmósfera unas 305.000 t/año de partículas sólidas, que equivalen a la 28 cuarta parte de la emisión total de polvos por la industria” (Enseñat, 1997, pág. 233). Como hemos dicho, permite además generar otros dos productos muy utilizados en la industria constructiva: el concreto y el hormigón. El concreto está conformado principalmente por cemento, inclusive se ha señalado que es el ingrediente clave para la producción de concreto, material que es fuente de aproximadamente el 8% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo y hasta se ha afirmado que, si la industria del cemento fuera un país, sería el tercer emisor más grande del mundo, detrás de China y EE. UU14. Por su parte el hormigón, considerado también como uno de los materiales de construcción más populares por su resistencia y durabilidad, emplea en su industria 1.6 billones de toneladas de cemento, 10 billones de toneladas de roca y arena y un billón de toneladas de agua (Laboratorio de Ingeniería Sostenible, 2010, pág. 23). Asimismo, su uso genera costes ambientales enormes, particularmente por la energía consumida y la gran cantidad de CO2 liberado durante su fabricación, aunado al hecho que para la obtención del cemento se requiere destruir ciertos hábitats naturales (Laboratorio de Ingeniería Sostenible, 2010, pág. 23). Como hemos ejemplificado, el uso de los recursos naturales en las obras de construcción ha contribuido a la afectación de estos, ya que según Chinchón Yepes (s/f, pág. 11), la materia prima utilizada en la fabricación de materiales de construcción proviene de la corteza terrestre y para su obtención se realizan procedimientos mecánicos de extracción y corte, transporte a fábrica, y preparación, que alteran los paisajes y los ecosistemas naturales, precisan de energía, y emiten sustancias nocivas al medio ambiente. Como vemos, el sector de la edificación es responsable del 40% de las emisiones de CO2, 60% del consumo de materias primas, 50% del consumo de agua y 35% de los residuos generados (Chinchón s/f, pág. 4). 14 Según BBC News. Nota del 17 de diciembre de 2018 “La enorme fuente de emisiones de CO2 que está por todas partes y que quizás no conocías”. Link para mayor detalle: https://www.bbc.com/mundo/noticias-46594783 http://www.bbc.com/mundo/noticias-46594783 29 Anink D y otros (1996) recopilados por Arenas Cabello (2008), han sostenido también que, la industria de la construcción es responsable del 50% de los recursos naturales empleados, del 40% de la energía consumida (incluyendo la energía en uso) y del 50% del total de los residuos generados. El panorama en América Latina y el Caribe es desalentador debido a la ausencia de políticas gubernamentales de uso eficiente de recursos naturales durante muchos años, lo cual ha ocasionado un escenario de uso indiscriminado de tales recursos. “En general, las políticas gubernamentales en ALC han tardado en introducir prácticas de uso eficiente de recursos, lo que ha conllevado a que las economías y las industrias de la región se caractericen por una utilización intensiva de los recursos naturales. En América Latina y el Caribe, la intensidad material –una medida de la cantidad de materiales que se necesitan para producir un bien o prestar un servicio (generalmente expresada como una relación entre los materiales utilizados y el valor)– es 1,5 veces superior al promedio mundial” (Schroder et al., 2020, pág. 24). Si se busca implementar economía circular es importante que no solo se enfoque en los residuos generados y su tratamiento, sino en todo lo previo a la generación del residuo. En esa línea se está aplicando la economía circular cuando se utilizan materiales de construcción que tienen menos incidencia en el medio ambiente. Algunos materiales que se pueden reutilizar son: acero, madera, hormigón y árido siderúrgico, según el siguiente detalle expuesto por S&P (2020)15: ”-Acero: este componente se puede volver a usar sin perder sus propiedades y con un consumo de energía notablemente menor que el empleado en una nueva producción. -Madera: la madera bien tratada y cuidada se puede volver a utilizar en otras construcciones y en el caso de no poder emplearla, se puede derivar en la creación de biomasa. -Hormigón: elemento básico en la construcción que puede ser reutilizado en gran medida para emplearlo en el mismo u otro tipo de edificación. 15 S&P El 20 de julio de 2020. “La economía circular en la construcción. Aplicación, materiales y beneficios”. Para mayor detalle ver link: https://www.solerpalau.com/es-es/blog/economia-circular-construccion/ https://www.solerpalau.com/es-es/blog/economia-circular-construccion/ 30 -Árido siderúrgico (escorias de acero): este producto puede reutilizarse y emplearse en numerosas creaciones como baldosas, adoquines, asfalto o ladrillos acústicos” (S&P, 2020). Cabe resaltar que en el caso del hormigón esta reutilización va a depender de la sostenibilidad del producto, pujes como hemos visto es sumamente contaminante. Sobre este punto, Gonzales (2020) sostiene que los materiales con los que se fabrique no solo deben ser duraderos y de calidad, sino que también deben haber sido obtenidos de manera responsable y atendiendo a los tres ámbitos de la sostenibilidad: sociedad, economía y planeta. De acuerdo a Arenas Cabello (2008), esta fase o etapa de extracción es la más impactante debido a lo siguiente: “La extracción de rocas y minerales industriales se lleva a cabo a través de la minería a cielo abierto mediante canteras y graveras; y, el impacto producido por ambas en el paisaje, su modificación topográfica, pérdida de suelo, así como la contaminación atmosférica y acústica, exigen un estudio muy pormenorizado de sus efectos a fin de adoptar las medidas correctoras que tiendan a eliminar o minimizar los efectos negativos producidos” (2008). Asimismo, la subfase (denominada fase por Arenas Cabello) de producción o fabricación de materiales repercute de igual forma pues los efectos medioambientales de los procesos de fabricación de materiales se traducen en emisiones a la atmósfera de CO2, polvo en suspensión, ruidos y vibraciones, vertidos líquidos al agua, residuos y el exceso de consumo energético (Arenas Cabello, 2008). Por ello, es importante que se reformulen estos procesos también será esto posible en la medida que se utilicen otros recursos y no los que tradicionalmente vienen empleándose cuya obtención implica extracción directamente. Respecto a lo mencionado, no es el objetivo del presente trabajo analizar si en la actualidad las medidas normativas que se han tomado al respecto son suficientes para contrarrestar los impactos ambientales causados por la obtención primaria y la fabricación de materiales de construcción. En ese sentido, si bien reconocemos la importancia de todo lo que abarca esta fase, las certificaciones ambientales y los temas que involucren las medidas para controlar los impactos, entre otros temas relacionados, escapan a los objetivos de la presente tesis. 31 Respecto a los productos o materiales, como hemos venido señalando y siguiendo a Schroder y otros en “La economía circular en América Latina y El Caribe – Oportunidades para fomentar la resiliencia” en los últimos años se viene reconoce la importancia del diseño ecológico, siendo que constituye un paso más hacia la transición y además respecto a los productos existentes, permite optimizar el proceso de refabricación, que se traduce en un mayor ahorro de recursos (2020, pág. 25). Respecto a los productos nuevos, continúa “se puede incluir principios tendentes a mejorar la eficiencia energética, facilitar la reparación o el reciclaje, reducir al mínimo el envasado y aumentar la seguridad química”. Así, por todo lo señalado, es de suma importancia ampliar la vida útil de un producto, en lo que respecta al reacondicionamiento y la refabricación del mismo o de un componente de este a fin de que recupere su calidad original, prolongando así su uso (Schroder et al., 2020, pág. 25). La fase de empleo/uso racional de los materiales también tiene una incidencia relevante en tanto repercute en el medio ambiente en general y en particular en la salud pues se producen contaminantes (gases como ozono, monóxido de carbono, etc.) y compuestos orgánicos que son nocivos para la salud (Arenas Cabello, 2008). En ese sentido, se debe promover la eficiencia de los recursos materiales, consistente en lo siguiente: “La utilización sostenible de los mismos, mediante la reducción del uso, la optimización y el reciclaje, para producir la misma cantidad de productos, así como la adopción de prácticas eficaces, como la producción ajustada (lean production) y la optimización de la vida útil todo ello con la finalidad de ayudar a responder a una serie de problemas medioambientales, incluyendo la mitigación del cambio climático y la reducción del consumo de agua y el volumen de residuos” (Schroder et al., 2020, pág. 24) Por todo lo señalado, se ha dejado en evidencia que los recursos existentes no permiten mantener el modelo actual de desarrollo y se hace necesario un cambio industrial, político y social que maximice el aprovechamiento de los recursos naturales y minimice la generación este tipo de materiales contaminantes de construcción. En ese sentido, la economía circular tiene un impacto super positivo en esta fase en tanto “se prevé que la escasez de materiales y la transición hacia la economía circular – haciendo hincapié en la reutilización, el compartir, el uso 32 prolongado y el reciclaje– reduzcan la necesidad de extraer materias primas” (Schroder et al., 2020, pág. 32) Una técnica novedosa y que debería ser aplicada para todos para mitigar los impactos ambientales generados en esta etapa es la herramienta que propone Arenas Cabello (2008) a partir de lo sugerido por el Grupo de Trabajo, de Análisis del Ciclo de Vida o “ACV”. Esta herramienta consiste en la recopilación de información sobre los impactos ambientales durante el ciclo de vida de los productos. Esta información se reúne en inventarios de ciclo de vida y se interpreta mediante el ACV. De esta manera “los usuarios tendrían acceso a una información comprensible, pertinente y creíble a través del etiquetado del producto o de otra fuente accesible” (Arenas, 2008). Nos parece una propuesta novedosa e idónea para controlar los efectos perjudiciales que trae esta etapa en el medio ambiente a partir del buen manejo de los materiales utilizados en la construcción puesto que mediante ella se informa a los consumidores de los efectos de los materiales, promoviendo que se reduzca así la utilización de todos aquellos que tienen un elevado impacto negativo en el ambiente. Asimismo, a través del ACV se puede determinar que materiales son al fin y al cabo más perjudiciales y con ello establecer una política tributaria orientada a desincentivar el consumo de estos materiales por parte de las constructoras. Otra propuesta novedosa que podría tomarse en cuenta es respecto a la creación de los pasaportes de productos en Mercosur, por ejemplo, a fin de trabajar en la garantía de la calidad del producto y así mejorar también la cadena de suministro (Schroder et al., 2020, pág. 60), para ello es fundamental las relaciones de cooperación entre países y el establecer alianzas. Es importante promover este tipo de negocios circulares en el sector construcción (en este caso respecto de los materiales de construcción) también por el peso económico que esto atraerá en el futuro: “Si bien se prevé un firme y constante crecimiento de la demanda de recursos primarios en muchos países de ingresos medios y economías emergentes, al menos a corto plazo, el acceso a los mercados de Europa, Estados Unidos e incluso China estará cada vez más sujeto a normas ambientales y criterios de circularidad, 33 que probablemente figuren en las futuras negociaciones de los TLC” (Schroder et al., 2020, pág. 63). Finalmente, en lo que respecta a lo trabajado en este punto, es muy importante definir qué materiales se utilizarán y promover y cumplir con las acciones respecto de ellos que se alineen con la circularidad. C. Fase de Ejecución de la obra En esta fase se generan propiamente los residuos de construcción de la obra al construirse propiamente la edificación. Según CONAMA, los residuos generados en la construcción y demolición se agrupan en tierras de excavación; y, residuos de construcción y demolición propiamente dichos; asimismo, recomienda tener en cuenta el control de cantidad de materiales y procesos y la formación adecuada de los integrantes de la obra pues esto repercute en el respeto del diseño programado en la primera fase y además implicaría la reducción de materiales, así como en evitar diversos sobrecostes (2018, pág. 33). En la ejecución de la obra se deberán tener en cuenta las siguientes acciones. En primer lugar, usar los materiales expuestos en el apartado anterior que no sean contaminantes y que deberán ser tratados adecuadamente para reincorporarlos a la cadena. Además, según Arroyo (2018)16, será necesaria la separación de residuos para facilitar su posterior reutilización en nuevas construcciones como venimos incidiendo y; asimismo, los directores de obra tendrán un importante papel al aprobar cambios que permitan la reutilización de materiales generados en la misma obra, reduciendo así el consumo de combustible y las emisiones de GEI asociadas. Finalmente se incide en la necesidad de utilizar materiales sostenibles los cuales deberán ser promovidos por los diseñadores, en ese contexto entrará en juego las Declaraciones Ambientales desarrolladas mediante el ACV antes expuesto y que certifican el desempeño ambiental de productos y servicios de construcción. Finalmente, en relación a la economía circular es recomendable incidir al máximo en evitar generar residuos y en evitar emplear recursos naturales. Así, según Chinchón Yepes (s/f, pág. 16), durante esta fase se debería 16 El 23 de octubre de 2018. En “La economía circular es no solo posible: es necesaria”. Para mayor información ver link: https://blog.ferrovial.com/es/2018/10/economia-circular-construccion/ 34 reducir la energía utilizada, el agua y las emisiones de partículas, gases y sustancias nocivas al medio (RCD u otros) y evitar el exceso de ruido. Así también, la edificación o construcción debe ceñirse a lo dispuesto en los instrumentos de planificación e incorporar el diseño circular en la obra, según lo recomendado en las secciones previas del presente trabajo. D. Fase de Uso y mantenimiento y rehabilitación Durante esta etapa no se generan residuos, pero no debe ser minimizada en cuanto a su relevancia; puesto que uno de los objetivos principales de la economía circular es que la edificación pueda mantenerse vigente durante el mayor tiempo posible. Para ello, se pueden construir edificaciones a las cuales se les pueda asignar diversos usos, el mantenimiento deberá ser continuo y la rehabilitación tendrá que ser tomada en cuenta como otra alternativa para evitar llegar a la demolición. Según el CONAMA, se debería “promocionar el buen mantenimiento y conservación mediante incentivos y ayudas o restringir el acceso a subvenciones públicas a los propietarios que no ejerzan deliberadamente con las obligaciones de mantenimiento y conservación del edificio” (2018, pág. 33). Este tipo de incentivos son finalmente los que van a reforzar el cumplimiento de las prácticas de reúso, mantenimiento y rehabilitación. Asimismo, con el fin de dar un uso adecuado a la edificación, se debe mejorar el conocimiento sobre el funcionamiento del edificio y sus instalaciones con el fin de aplicar los criterios adecuados para el mantenimiento y en caso sea necesario, la adaptación del mismo a otro uso (CONAMA, 2018, pág. 34). En la línea de lo señalado, el mantenimiento también juega un papel clave en la aplicación de la circularidad en la construcción al aumentar la durabilidad de los productos, utilizar menos recursos naturales, rediseña la obra para que sea más modular y reparable, permite la reutilización de componentes, introduce materiales renovales o reciclados, entre otros (CONAMA, 2018, pág. 34). De acuerdo al reporte citado, la rehabilitación implica obras de distinta índole y finalidades que permiten utilizar parte de la misma construcción, aprovechando los recursos existentes y a la vez regenerando la misma, igualando o mejorando sus prestaciones (CONAMA, 2018, pág. 34). Siguiendo al documento en cuestión, para que esta práctica se generalice es necesario que se apliquen criterios de economía circular en convocatorias de 35 ayudas a la rehabilitación (como en pliegos de condiciones técnicas en los concursos públicos), exención de impuestos a productos reciclados y otras medidas similares que incentiven la aplicación de prácticas de economía circular, pues en la actualidad no se observa ventaja frente a la utilización de nuevos componentes (CONAMA, 2018, pág. 34). Finalmente, es una alternativa amigable frente a la demolición, en tanto se generan en mucho menor cantidad los residuos sólidos y además permite que la edificación se mantenga, parcial o integralmente en algunos casos, dependiendo de as obras de rehabilitación. No obstante, es necesario que también se asegure el adecuado tratamiento de los residuos y la separación de los mismos en este tipo de obras, incluso si la generación es mínima. E. Fase de Fin de vida útil El fin de la vida útil de una edificación se da cuando la misma ya no puede cumplir ninguna finalidad. La idea es que antes de llegar a esto se haya intentado darle otro uso, o rehabilitación a la obra para evitar su demolición pues este proceso involucra la generación de grandes volúmenes RCD en el medio ambiente; y, si tenemos en cuenta que en la actualidad los materiales de construcción no son eco-amigables, los parámetros de contaminación son altos. Por ello, sostenemos que la economía circular debe ser transversal en el sentido que, debe aplicarse a todas las fases. Así, los materiales que se utilizan deberían responder a criterios de conservación del medio ambiente o al menos, afectaciones menos severas como hemos expuesto; para que, cuando se demuela una edificación u obra los residuos generados no tengan las condiciones toxicas y puedan volver a ser utilizados o reciclados, o cuando menos, la contaminación sea menor por utilizar productos menos nocivos a los señalados que se emplean hoy en día en las construcciones. Según CONAMA (2018) la demolición debe ser selectiva completamente, lo cual implica que “el final de la vida útil de una infraestructura pueda suponer su desmontaje en partes o elementos que puedan separarse en origen y ser gestionados para conseguir altas tasas de reciclaje o, de no ser posible, valorización” (pág. 35). Recordemos que la valorización si bien es muy importante para el medio ambiente pues sin ella no es posible completar el ciclo de recuperación de los residuos y su transformación en recursos, en lo que respecta a la 36 economía circular no debe ser tomada como la primera opción pues antes de que el recurso se trasforme en residuo, deberá ser reutilizado, rehabilitado o reparado. Entonces, la técnica de valorización debe entenderse como un paso posterior. En caso no se pueda aplicar la fórmula de las tres “erres” - Reducción, reutilización y reciclaje, el paso siguiente debe ser la valorización y su consecuente conversión en calor y energía de los residuos sobre los que no se pueda aplicar la fórmula antes indicada. No obstante, la valorización es una gran alternativa frente a los vertederos pues estos residuos en lugar de terminar en ellos podrían terminar en plantas de valorización que saquen lo mejor de cada uno y se pueda aprovechar el potencial calorífico, como energía alternativa (CONAMA: 2018, pág. 39). Para la valorización primero se deben separar primero los residuos peligrosos y no peligrosos. Estos últimos son los que pueden ser sujetos del proceso de valorización; para ello, se necesitan plantas valorización de residuos sólidos que operen a lo largo del territorio nacional. Esta fase final incluye además la subfase de transporte de los residuos; sobre ello, es necesario, según el CONAMA, que se reduzca la emisión de CO2. La buena gestión del transporte requiere diseño y planificación en acciones como la reducción del volumen de los embalajes, lo cual facilitará el transporte de paquetes planos y cabrán más, la optimización de rutas de reparto (en función a distancias) o la aplicación de logística inversa, también deberá considerarse el transporte seguro de los materiales, entre otros aspectos (CONAMA, 2018, pág. 17). F. Fase de Gestión de residuos sólidos Si bien esta etapa no ha sido considerada dentro de las clasificaciones que hemos indicado, también debería ser considerada como unas de las fases de la construcción, en tanto como vemos, al no incluirse como tal, ocasiona una serie de problemas (como la falta de control) que perjudican el medio ambiente y la transición hacia una economía circular. Esta etapa es primordial primero conocer que es un RCD. Felipe Ossio (2021, e), recoge la definición de la norma que regula este tema en Chile (NCH 3562). En esa línea, los RCD “son residuos que provienen del desarrollo de proyectos nuevos de construcción, de la rehabilitación, reparación y reacondicionamiento de obras existentes de los procesos de preparación de 37 terrenos y de la demolición de obras que han perdido su valor de uso o de aquellas que se generan en situación de catástrofe” (definición chilena). Ossio señala la importancia de contar con una definición clara de RCD en el cuerpo jurídico pues esto funciona como una variable que se incluye dentro de la normativa de la construcción; y, que además la valoración que le atribuimos a la cosa es lo que convierte al residuo. El residuo no es una propiedad intrínseca del material, tiene que ver con la valoración que le demos, para que se convierta en residuo o no. En ese sentido, si valoramos los residuos y los valoramos, son recursos; de acuerdo con lo que venimos indicando. Asimismo, hay que atender al concepto de factor de generación según Ossio (2021, e). Este concepto se refiere a la cantidad de residuos que uno genera por una cantidad de medida, por ejemplo, m3 de residuos por cada m2 construido. Este dato debemos sacarlo por país para ver cuánto de residuos generamos y evitar ser ineficientes. Asimismo, debemos intentar identificar de las causas que generan RCD. Se recomienda hacer un Plan de Gestión de RCD pues este es el instrumento que va a permitir materializar todas las ventajas ambientales, sociales y económicas que venimos comentando en el presente trabajo. De la misma manera, se deberá implementar un patio de RCD en las obras. Según Andrea Romero (en Ossio, 2021, i), las claves para un patio de RCD son las siguientes: 1. Segregar en el origen 2. Adecuada logística que involucre p.e. señalización 3. Tratar al residuo no como desperdicio sino como recurso 4. Disponer adecuadamente los residuos peligrosos 5. Cultura organizacional y empoderamiento del personal Asimismo, Romero destaca el hecho que implementarlo y en consecuencia manejar adecuadamente los residuos mejora, trae como gran ventaja el impacto positivo del proyecto, permitiendo que se mejore la productividad y con cero costos de por medio (Ossio, 2021, i). Además de los impactos ambientales y económicos señalados por Romero, existen otros impactos positivos también para la propia obra17, siendo los siguientes: 17 Comentados también por Joaquín Cuevas en Ossio, 2021, g.. 18 La separación el entrevistado la da por hecho, y por eso no la incluye en las cinco claves. 38 (i) Se mejora la seguridad en obra porque es una obra más limpia. (ii) Se mejora la señalización. (iii) Hay menos accidentabilidad en obra, y la que hay es de mucho menor riesgo, en consecuencia, menos días perdidos, menos lesiones graves. (iv) Hay mejor claridad de cómo se ejecutan los procesos constructivos lo que permite asegurar la calidad de los proyectos y un mejor control de ellos. (v) Se vinculan las obras con la comunidad, hacen puntos limpios bidireccionales haciéndose cargo por ejemplo de residuos domiciliarios y también del entorno al permitir que los vecinos depositen también sus residuos separados. Asimismo, la buena gestión permite hacerte responsable de tus residuos y con ello mejora tu imagen también como empresa constructora o inmobiliaria. Hay un tema de marketing interesante pues al consumidor final en el futuro le va a interesar más comprar un inmueble a una inmobiliaria que se ha preocupado por gestionar adecuadamente los residuos (Cueva, 2021). En ese sentido, Ossio (2021, e) recomienda empezar por identificar el factor de generación que hemos explicado, para después establecer la meta de reducción del factor y posteriormente elaborar el Plan de Gestión de RCD. Además, es preciso hacer una averiguación de donde valorizar los residuos una vez generados. Una vez que se tenga ello, hay que aumentar el objetivo, controlar a los trabajadores mediante una persona que controle en el centro de acopio el manejo de los residuos, asumir capacitaciones, impulsar el involucramiento de proveedores en los contratos (sobre el tratamiento de los residuos, su traslado, etc.) para que sean parte del proceso también (Ossio, 2021, e). En este punto, y como última recomendación, Ossio (2021, e) sugiere que los RCD sean fuentes de información, variables para modificar los objetivos y seguir avanzando. A partir de ello además se repercute en la fase inicial en la medida que el diseño va cambiando y con la experiencia recabada se puede comunicar a los diseñadores las expectativas del diseño circular en tus productos. Respecto al Plan de RCD, Joaquin Cuevas (En Ossio, 2021, g) señala que estas claves son18: 39 1. Reconocer el problema real de la situación actual. 2. Involucrar a la gerencia a la toma de compromisos ambientales relacionados a RCD, pues esto involucra también inversión y este tema en realidad se aborda como política de empresa y no en proyectos separados. 3. Medir para mejorar, calcular el volumen de residuos generados (factor de generación)19 y tomar decisiones para valorizar los números y establecerse metas de mejora en términos numéricos y de porcentajes que posteriormente se incluyen en un presupuesto. Se recomienda además flexibilizar, no necesariamente se trata de un “traje de medida” y que todos van a desarrollar igual el Plan, va a depender también de las condiciones de cada empresa. Por ejemplo, no todos los residuos son valorizables en todas las regiones o lugares20. 4. Tener un responsable en obra in situ inserto en el equipo, que revise todos los procesos relacionados a la gestión de los RCD21. 5. Eliminar el chute22 de la basura en obra, se refiere a la bajada de los escombros en obra que es el foco de malos hábitos, accidentes, se tapa, etc., lo cual implica también costos. En relación a ello además se exige en los contratos y subcontratos la gestión con los profesionales involucrados, por ejemplo, con el albañil. 1.3. Otros aspectos relevantes transversales para lograr la transición a la economía circular en la construcción Finalmente, es preciso incluir dos aspectos relevantes para lograr la transición hacia la tan anhelada economía circular en el sector construcción: el trabajo cooperativo conjunto y la implementación de tecnología y ciencia, los cuales son transversales porque deberán estar presentes en todo momento, esto es, en cada fase descrita. Trabajo cooperativo conjunto: Una primera tarea fundamental para implementar la economía circular es el trabajo conjunto. Esta es una tarea de todos que requiere mesas de diálogo, de trabajo, participación del sector público, pero también del privado, de la academia y de los 19 Y también los costos asociados, por ejemplo, de los profesionales que se encargan de ello. 20 El residuo puede ser valorizable, pero no necesariamente se puede en el lugar por no existir empresas o condiciones para ello. La solución a este problema puede ser que la propia empresa cree las condiciones y modelos de negocio para hacerse cargo de sus propios residuos. Ejemplo de ello, la iniciativa Revaloriza en Chile. 21 Y a través de ello se pueden establecer mecanismos e incentivos de control en los trabajadores de la obra. 22 Término chileno. 40 ciudadanos de pie que son los usuarios finales y que también son actores clave en la transición hacia la circularidad. Muchas veces se centra la actuación en el sector público; no obstante, es necesario que las empresas del sector privado se involucren y “entiendan el valor que la economía circular puede aportar mediante la utilización eficaz de los recursos y la generación de valor a partir de los residuos” (Schroder et al., 2020, pág. 53). Sobre ello, Katherine Martínez (En Ossio, 2021, a) sostiene que el trabajo debe ser colaborativo, estableciéndose una nueva forma de relación publico privada que involucre participación activa de todos los actores, así como la implementación de mesas de diálogo y puntos de encuentro, que el proceso sea convocante. La idea es pues, avanzar de forma coordinada teniendo en cuenta la estrategia de gobernanza y los ejes de colaboración transversal, de innovación, de normativa, entre otros. Esto sirve, señala Martínez, pues por ejemplo se da el compartir de experiencias entre empresas (del sector y relacionadas) que generan datos y estadística nacional, métricas que permiten ir viendo cómo la economía circular aumenta la productividad de las empresas (En Ossio, 2021, a). En algunos países, el sector privado ya ha demostrado liderazgo. Por mencionar ejemplos de la región tenemos a Chile, Construye 2025 y CCORFO, responsables del tránsito hacia la transformación del sector construcción; y en Argentina, se ha formado una coalición de instituciones del sector privado, liderada por la Asociación para el Estudio de Residuos Sólidos (ARS) que desarrolló la Estrategia Nacional de Economía Circular que insta al Gobierno a reforzar el marco normativo a fin de apoyar a las empresas a realizar la transición hacia la circularidad. (Schroder et al., 2020, pág. 53). Asimismo, es preciso que el trabajo para avanzar en la transición no sea centralizado en un solo Ministerio, es un trabajo multisectorial23. Aunado a lo señalado, el trabajo colaborativo debe darse a nivel de región latinoamericana, en la medida que tenemos realidades similares y afrontamos el problema de diversas formas. Compartir sobre la estrategia de cada país puede ayudar a enriquecer los conocimientos; y, asimismo, al compartir experiencias y realidades se pueden extraer buenas prácticas que ya estén funcionando en países vecinos, como venimos apuntando. 23 Por mencionar algunos, en Perú serían el MVCS, MINAM, MTC y MINSA principalmente. 41 Al respecto, se señala que es indispensable forjar relaciones de cooperación productivas y alianzas transformadoras; así “se necesita cooperación a nivel regional para coordinar las iniciativas y ampliar su escala, así como compartir buenas prácticas y, en ocasiones, aunar recursos técnicos y financieros” (Schroder et al., 2020, pág. 63). Tecnología y ciencia en Economía circular El segundo punto se orienta a la aplicación de tecnología y ciencia, las cuales también son transversales a la economía circular. Por ejemplo, lo descrito en el literal B de la sección 1.2.2 sobre el ACV de los materiales involucra tecnología y procedimientos a seguir. Asimismo, hoy en día hay otras tecnologías orientadas a favorecer a los materiales. En ese sentido, existen materiales que descontaminan. De acuerdo a Daniel Gonzales Muñoz (En Ossio, 2021, h) la fotocatálisis es el mecanismo principal para la descontaminación de los productos, por ejemplo, se puede reducir el CO2 y convertirlo en metano, se utiliza también para la síntesis orgánica y logremos reemplazar los reactivos por la luz solar o artificial ahorrando costes y que el proceso sea menos contaminante. La degradación de contaminantes, en lo que es construcción, importa la descontaminación del aire, tanto en interior como en exterior. En la actualidad, algunas de estas tecnologías ya están siendo comercializadas (por ejemplo, la degradación de contaminantes, materiales de construcción como cemento, pinturas, etc.). Asimismo, cabe señalar que la inclusión de estos fotocatalizadores en materiales de construcción no impide la valorización futura de estos (Ossio, 2021, h), pues la fotocatálisis no degrada los contaminantes que se adhieren al material de construcción, sino que son autolimpiables. Se degradan los contaminantes y el mantenimiento es menor, más duradero. Adicionalmente, es conveniente utilizar la tecnología del BIM (modelado de información de construcción) en las etapas de la construcción. Por ejemplo, para las fases iniciales sirve, en tanto realiza la simulación del rendimiento del edificio desde la fase inicial del proyecto, así se minimiza el uso de materiales y recursos humanos durante la obra mejorando la eficiencia del espacio y la recuperación de materiales reutilizables de manera eficaz y funcional. Respecto de la tecnología referida a sistemas inteligentes de manejo de datos y otras tecnologías 4.0, se señala lo siguiente: 42 “Los sistemas inteligentes de manejo de residuos se basan en redes de sensores, análisis de macrodatos y computación en la nube para recoger, clasificar y distribuir los residuos. Por lo tanto, la generación y difusión de información sobre los flujos de residuos, impulsada por las tecnologías de la Industria 4.0, es de vital importancia para incrementar las tasas de reciclaje frente a opciones de destino final como ser vertedero e incineración” (Schroder et al., 2020, pág. 12). Sobre este punto, es sumamente importante el papel de los gobiernos, los cuales desempeñan un rol importante como f